Libro impreso. Internet

Tecnologías de la información y comunicación. Hiperlectura. Escritura alfabética. Nuevo alfabetismo. Leer y escribir. Escuelas. Niños

  • Enviado por: María Luz Capello
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 6 páginas
publicidad
cursos destacados
Curso completo de piano - Nivel básico
Curso completo de piano - Nivel básico
Este curso de piano está pensado para todos aquellos principiantes que deseen comenzar a tocar el piano o el...
Ver más información

Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
El curso de Reparación de Telefonía Celular o Móvil está orientado a todas aquellas...
Ver más información

publicidad

EL LIBRO VS. INTERNET

INTRODUCCIÓN

Los avances en las tecnologías de información y comunicación han producido efectos negativos en el gusto por la lectura en las generaciones jóvenes, debido a que les resulta más atractivo interaccionar con los modernos medios audiovisuales que con un texto escrito en soporte de papel.

La escritura alfabética ha tenido diversos soportes materiales que van desde la piedra hasta huellas magnéticas u ópticas que sólo pueden ser rescatadas por aparatos modernos como las computadoras. Existen textos escritos en rocas, paredes, cortezas de árbol, pergaminos, papel, cintas magnéticas, discos ópticos.... En la escritura se han usado tinta, plumas de aves, plumillas de metal, plumas fuente, bolígrafo, lápices, máquinas tipográficas y últimamente computadoras.

La tecnología usada para escribir y conservar texto ha evolucionado rápidamente en busca de medios más eficientes. Las plumillas metálicas sustituyeron a las plumas de aves que se desgastaban rápidamente al escribir, éstas fueron reemplazadas por plumas fuentes, que podían guardar en un depósito la tinta para no tener que mojar la pluma constantemente; las máquinas tipográficas permitieron escribir con mayor precisión y rapidez. La imprenta dejó sin trabajo a los monjes copistas que dedicaban su vida a reproducir libros a mano. Ahora las computadoras están amenazando con dejar obsoleto al libro de papel que durante quinientos años ha sido un paradigma entre los medios de información y entretenimiento. Cada adelanto tecnológico hizo más fácil la escritura y en consecuencia la cantidad de y texto disponible fue en aumento.

Con cada avance tecnológico se han percibido cambios en los paradigmas relacionados con la lectura y escritura. El libro impreso marcó y transformó las sociedades, posibilitó el acceso a la información y el conocimiento conservado desde épocas antiguas. Las primeras bibliotecas públicas y privadas se consideraron como centros de conocimiento. Quienes sabían leer recurrían al texto escrito para demostrar, “sin lugar a dudas” que eran dueños de la verdad. Las discusiones se resolvían cuando alguien probaba que lo que decía estaba escrito en un libro. La letra impresa era respetada y temida universalmente. En algunos casos este temor llevó a quemas masivas de obras escritas para evitar que el pueblo se enterara de ideas que atentaban con el orden establecido. Estos hechos fueron comunes en la Edad Media.

En la actualidad el libro todavía conserva un estatus elevado en materia de información, las escuelas de todo el mundo lo valoran como fuente de conocimiento y saber. Resulta difícil pensar que este paradigma está en vías de desaparecer y que es necesario preparar a las nuevas generaciones para el uso de otras formas de conservar y trasmitir el conocimiento y la información.

Aunque parezca irreverente decir que el libro escrito en papel está en vías de extinción, porque todavía son pocos los hogares que pueden contar con una computadora, la tendencia mundial apunta hacia su uso generalizado. Los nuevos maestros deben estar conscientes de esta tendencia y adoptarla de la mejor manera para disminuir el atraso que las escuelas han mantenido en los últimos años.

En este trabajo se plantea como hipótesis que los avances tecnológicos han contribuido a producir la crisis en la lectura. Pero es necesario aclarar que esta crisis está ocurriendo en el paradigma que considera al libro impreso como objeto de lectura por excelencia. Los alumnos se resisten a leer libros, encuentran a esta actividad, tediosa y monótona. Difícilmente leen por placer o por iniciativa propia. En la mayoría de los casos, toman un libro porque es necesario para alguna tarea escolar. Los maestros recurren a diversas estrategias para obligar a leer a sus alumnos y ellos buscan la manera de evitar la actividad.

Ahora es tiempo de que las instituciones educativas, sobre todo las de educación básica, se pregunten si deben seguir aferradas a los viejos paradigmas, entre los que se encuentra la lectura tradicional de libros, o es conveniente pensar en el estudio y aprovechamiento de los nuevos recursos. Estos interrogantes pueden sonar ociosos para aquellas escuelas que difícilmente cuentan con lo indispensable para la actividad educativa..

Aunque se ha afirmado que el libro de papel está en vías de desaparecer, esto no va a suceder de la noche a la mañana, todo será parte de un proceso que ya se empieza a percibir. Basta con decir que ya existen miles de obras disponibles en discos compactos y otras tantas en Internet en donde su acceso es totalmente gratis y se pueden consultar de una manera más rápida que los volúmenes de papel.

También es necesario aclarar que la lectura en su esencia se mantendrá presente mientras exista el lenguaje alfabético sin importar si su soporte material es papel, plástico o la pantalla de una computadora, lo que está modificándose de manera acelerada es la forma de presentar el texto y acceder a la información.

EL LIBRO IMPRESO

El libro, como lo conocemos ahora, es un conjunto de hojas de papel debidamente encuadernadas, que constituyen una unidad independiente para distinguirse de publicaciones periódicas como revistas o diarios. Los libros son objetos portátiles, relativamente duraderos, con texto impreso. Se dice con toda razón que sin el libro los seres humanos no habrían alcanzado el progreso científico y tecnológico de la civilización actual, porque éste permitió la acumulación y trasmisión de los conocimientos del pasado y posibilitó al ser humano el aprendizaje autónomo y sistemático. Hasta antes del libro impreso, todo se conocía de oídas. El conocimiento no tenía un soporte material fiable y no podía viajar a lugares lejanos sin ser alterado.

Los libros responden a una lógica lineal de organización pensada por el autor y que físicamente no puede ser alterada por los lectores. Esto es uno de los aspectos que los medios modernos de presentación y organización de texto pretenden haber superado.

No obstante las limitaciones que ahora empiezan a percibirse en relación con el libro, en las escuelas es uno de los mejores recursos para el aprendizaje. Se encuentra en bibliotecas y hogares a la disposición de los estudiantes y los maestros lo usan como objeto básico para sus prácticas educativas. Se lo considera el medio más importante para la conservación y trasmisión de conocimiento, enseñanzas y experiencias de la actualidad.

El libro impreso es un medio para conservar y recuperar información que está basada fundamentalmente en el sentido de la vista. En su formato de hojas de papel puede contener texto e imagen. A partir de estos dos elementos los usuarios de libros están en posibilidad de obtener información y entretenimiento. Entre las principales limitaciones del libro está la imposibilidad de producir sonidos y mostrar imágenes animadas.

NUEVA FORMA DE LECTURA: “LA HIPERLECTURA”.

Entre los conceptos nuevos que están afectando a la lectura de libros en papel, está el hipertexto, el cual requiere una práctica diferente de lectura que bien podría llamarse “hiperlectura”.

El término hipertexto es relativamente nuevo, aunque sus bases son tan antiguas como el texto mismo. Desde que un escritor decidió hacer aclaraciones de algún aspecto de su escrito y lo colocó por separado en una nota al margen, al final del libro o un pie de página, ya estaba generando los principios del hipertexto. Cuando se establece una relación entre dos o más textos se está produciendo un hipertexto. La lectura de un libro que tiene citas o pies de página nos hace ir y venir de un texto a otro, de esta manera la lectura de libros impresos no es una actividad totalmente lineal. La ruta de lectura varía con cada llamada. En los libros, los textos complementarios que se agregan al final o al pie de página pueden ser precisiones de interés sólo para algunos lectores, sin embargo, la idea de relación que se establece entre el texto principal y los textos complementarios, es la base de construcción del hipertexto.

La creación de este término se le atribuye a Theodor Nelson quien explica: “Con `hipertexto´, me refiero a una escritura no secuencial, a un texto que bifurca, que permite que el lector elija y que se lea mejor en una pantalla interactiva. De acuerdo con la noción popular, se trata de una serie de bloques de texto conectados entre sí por nexos, que forman diferentes itinerarios para el usuario.”

Los seres humanos estamos excesivamente influenciados por el paradigma secuencial del libro impreso en donde el autor traza una ruta fija de la cual no puede escapar el lector. Ahora la nueva "metáfora del texto es la red” representada como una telaraña a la que se puede ingresar desde múltiples puntos que se ramifica y crece de manera infinita.

Un escrito organizado como hipertexto, por lo general, tiene un texto principal y bloques que se anexan de manera paralela. El lector puede ingresar a estos bloques al seleccionar palabras claves y después regresar al texto principal. En un texto de este tipo puede leerse de manera secuencial el texto principal o dirigirse a los secundarios. El itinerario de lectura es flexible. La organización de un hipertexto puede hacerse muy compleja, al grado en que no exista un texto principal, sino una serie de bloques que mantienen relaciones entre sí y permiten rutas de lecturas muy diversas. Un hipertexto de organización compleja permite seguir diversas rutas de lectura, cada palabra clave nos envía a un nuevo bloque de texto que a su vez cuenta con palabras que nos dirigen a otros bloques. 'Libro impreso. Internet'

Los sujetos que están acostumbrados a la lectura secuencial de libros, una lectura de este tipo puede parecer confusa, desordenada y fragmentada; sin embargo, a los usuarios de computadoras, entre los que se encuentran muchos niños, esta forma de organizar los textos les parece algo natural. La mayoría de las páginas web manejan el hipertexto y los nuevos lectores se adentran en el contenido sin saber en qué parte de la página se encuentran, “navegan” por la red de información de una manera libre sin tener un itinerario fijo.

Otra forma de organizar el hipertexto se asemeja a los índices de los libros, se presenta un listado de temas que pueden seleccionarse para acceder a ellos. Cada tema contiene palabras claves para profundizar en un determinado aspecto y formas de regresar al menú principal.

Los defensores del hipertexto señalan que ahora el lector tiene la posibilidad de saltar, hacer zapping” entre diversos textos conectados, elegir centros de atención y desviarse hacia nuevos intereses cada vez que se quiera. La posibilidad de saltar de un texto a otro y asimilar o aprender del recorrido es una nueva forma de manejar y captar información, distinta a la que permite el libro impreso. Frente a esto, “el libro (...)se torna un soporte aburrido, obsoleto y de desarrollo excesivamente lento...”

Los nuevos paradigmas y conceptos relacionados con el texto, la información y la lectura, no están siendo atendidos por la escuela ya que no se cuenta con el apoyo tecnológico necesario. En ésta cuando se habla de lectura, el referente obligado es el libro. Aunque ya son muchos los niños que están en contacto con las nuevas tecnologías, no hacen alusión a ellas al hablar de lectura.

La facilidad que ofrecen las computadoras e Internet para obtener información es mal vista por muchos profesores. En algunas instituciones se prohíbe a los alumnos entregar trabajos elaborados en computadora, argumentando que eso es demasiado fácil, que no requiere que el alumno lea libros o materiales impresos. Valdría la pena preguntarse si el sistema educativo no está dejando de lado una herramienta de información valiosa que los alumnos están aprendiendo y usando por su cuenta.

Si se acepta que el hipertexto es una nueva forma de presentar al texto, que se caracteriza por la fragmentariedad, también es necesario entender que la lectura tradicional está modificándose y desarrollará nuevas competencias intelectuales.

El cambio de un paradigma es siempre una revolución, un cambio profundo que afecta y desestabiliza a los sujetos que han vivido inmersos en una práctica o en una creencia determinada. Para un lector de libros impresos, el orden y la secuencia son indispensables. Lo normal es que un libro sea leído de principio a fin sin saltarse páginas o capítulos porque esto rompe la secuencia y el contenido no puede entenderse. La idea de saltar de manera aleatoria sobre bloques de información, puede resultar desordenada. Podría pensarse que una actividad de esas características no puede ser formativa ni útil para un alumno, que el cerebro no puede ordenar la información que está recibiendo y el aprendizaje se dificulta, sin embargo, los niños lo están haciendo y lo aprenden de manera intuitiva sin una dirección sistematizada.

INTERNET Y LA ESCUELA

Internet, como su nombre lo indica, es una red que permite mirar en la pantalla de una computadora información de todo tipo ya sea negativa o positivo. De la misma manera en que se puede acceder a los centros de información de cientos de universidades donde existe información confiable, es posible perderse en una maraña de datos superfluos, publicidad e incluso pornografía.

Es posible visitar un museo y recorrer sus salas admirando las pinturas y esculturas. Entrar a una biblioteca virtual, seleccionar un libro, leerlo en la pantalla o imprimirlo para leerlo en papel. En Internet también están disponibles los periódicos, revistas y semanarios más importantes del mundo con información al día.

La tecnología está modificando rápidamente nuestros viejos paradigmas y las generaciones jóvenes son las que están más preparadas para asimilar todo este cambio: lo ven como algo cotidiano y lo usan sin miedo.

Cuando a un niño, que dispone de una computadora con acceso a Internet, se le deja una tarea de investigación, le resulta más fácil y atractivo indagar en la red, que en su enciclopedia de papel. Cuando localiza la información, puede seleccionar los textos e imágenes apropiadas, organizarlos, modificarlos e imprimirlos para presentar el resultado de su investigación de una manera casi profesional. Sobre este punto existe un acalorado debate: educadores conservadores señalan que un trabajo de este tipo, deja de lado la formación de diversas habilidades intelectuales, que se desarrollarían de una mejor manera si el alumno tuviera que buscar la información a partir de la lectura de libros, escribiera y dibujara sus trabajos a mano. Para los educadores con una visión modernista, las habilidades que hay que formar ahora se refieren, principalmente, al uso de los medios disponibles y al logro de los objetivos finales. Piensan que se debe enseñar al individuo a usar correctamente la gran información que fluye en medios como Internet, a seleccionar lo importante, relevante y significativo. Esto producirá resultados beneficiosos en el aprendizaje.

Ante un panorama tan complejo, como prometedor, que tiene tantas posibilidades informativas y comunicativas, la tecnología del libro impreso y la lectura de textos, está siendo afectada. Todavía suena absurdo que cada niño o joven cuente con una computadora personal, como instrumento de trabajo y estudio, pero la tendencia apunta hacia ello. Basta hacer una retrospectiva histórica para comprobar que varios adelantos tecnológicos, en materia de comunicación, empezaron por ser objetos de lujo que sólo unos cuantos podían tener, como es el caso de la radio, la televisión o el teléfono, pero con el paso del tiempo se extendieron y son de uso común para la mayor parte de la población.

EL NUEVO ANALFABETISMO

Un problema que la nueva tecnología ha enfrentado, para alcanzar un pleno desarrollo, es la resistencia psicológica al cambio. Las sociedades actuales no han podido evolucionar con la rapidez de las nuevas tecnologías. Las generaciones adultas tienen grandes problemas para abandonar sus paradigmas y experimentar con instrumentos y objetos que les resultan complicados, frágiles y sensibles. La mayor parte de las personas adultas se conforma con observar a prudente distancia la manera en que un niño o joven manipula las computadoras, juegos de video y demás aparatos de avanzada tecnología.

En el pasado, los analfabetos eran las personas que no tuvieron la oportunidad de aprender a leer y escribir. En la actualidad se está produciendo un nuevo analfabetismo, parecido al anterior, éste consiste en la imposibilidad de aprender a manejar los nuevos recursos de información entre los que se encuentran las computadoras. Las nuevas herramientas son objetos que intimidan a los que no se familiarizaron a tiempo con ellas. Hacen su trabajo dentro de un ambiente abstracto que difícilmente puede entenderse a fondo.

Independientemente de las dificultades que representa el acceso a las nuevas tecnologías, la brecha se ahonda por los factores económicos que vienen implicados. Los programas y las computadoras siempre son aparatos caros que no están al alcance de la mayoría de las personas. La gente requiere muchas horas de adiestramiento para sacar provecho a las posibilidades que brindan éstas. Todo este escenario ha producido una selección natural que deja de lado a una buena parte de la población por no contar con los recursos económicos o el tiempo para "alfabetizarse" y aprovechar las ventajas de las nuevas herramientas de información y comunicación.

CONCLUSIÓN

Es inquietante pensar en una escuela sin libros, aunque al decir escuela sin libros, no se está pensando en escuela sin textos o escuela sin comunicación o información. Veinte años atrás, esta idea habría sido tomada como un disparate. Sin libros no habría manera de conservar o trasmitir de una forma segura el conocimiento o la información. La comunicación del saber humano se vería seriamente obstaculizada, pero ahora las letras que normalmente aparecen en papel, también están apareciendo en pantallas de computadoras cada vez más pequeñas y ligeras, donde se pueden contener bibliotecas enteras, donde se puede leer, escribir y establecer comunicación mediante una red de alcance mundial.

El texto escrito en papel, ahora está compitiendo con otros medios de comunicación e información más flexibles y atractivos, los cuales integran letras, sonidos e imágenes controlables por los sujetos. Para la mayoría de los niños, incluso para muchos adultos, es más atractivo obtener información de Internet mediante la computadora, que de un libro. En este trabajo no está a discusión, por cuál medio se puede obtener un aprendizaje de más calidad, eso todavía debe ser estudiado, sólo se está tratando de argumentar a favor de que es más atractivo para los sujetos usar los nuevos medios electrónicos que leer libros.

Este tema está siendo considerado por organizaciones internacionales relacionadas con la educación. Por ejemplo, la UNESCO sostiene: “Las tecnologías de la información y de la comunicación podrían constituir un gran potencial para mejorar el acceso y la calidad de la educación: posibilidades de vencer las distancias geográficas, de fortalecer el aprendizaje autónomo, de formar a los educadores, de acceder a una información planetaria en todos los ámbitos... Las tecnologías de la información y de la comunicación son cada vez más necesarias en el contexto de sociedades rápidamente cambiantes en las cuales el incremento de los conocimientos y una información a alto nivel y en continua actualización se convierten en una exigencia permanente. Sin embargo, también incrementan la brecha entre quienes ya tienen acceso a la educación y quienes no. En los países pobres y en las actuales condiciones, estas tecnologías pueden no estar disponibles, pero, por muy extraño que parezca, la nueva realidad que se presenta ante estos países es que no se pueden permitir en lo absoluto no utilizarlas.”

De la misma manera que el libro fue, en la antigüedad, un artículo de lujo que sólo unos cuantos podían tener y leer, los modernos medios de información y comunicación incluyen aparatos que pocos pueden tener y manejar en la actualidad, pero están influyendo de manera importante en la mayoría de las actividades sociales incluyendo la educación.

Los avances tecnológicos produjeron modificaciones importantes en el ejercicio de la lectura. Ésta, en su esencia, se mantendrá presente mientras exista el lenguaje sin importar si su soporte material es papel, plástico o la pantalla de una computadora, lo que está modificándose de manera acelerada es la forma en que se presenta el texto y accede a la información.

Los avances científicos y tecnológicos están produciendo una nueva forma de analfabetismo entre las personas que por falta de recursos o interés, no han podido aprender los nuevos lenguajes, surgidos a partir de la llegada de las computadoras y las modernas tecnologías de información y comunicación, entre los que se destaca Internet.

La tecnología de información y comunicación se está convirtiendo en un serio competidor del libro impreso, esto actúa en contra del gusto por la lectura en soporte de papel, sobre todo en las generaciones jóvenes que están en las etapas de formación de sus competencias lectoras.

Enciclopedia Aula 2000, “Computación y Tecnología”, Edición 2000, Madrid, España, 2000, p.119.

Loprete, Carlos, “Lengua y Literatura”, Plus Ultra, Bs. As, Argentina, 1985, p. 81.

Calle Guerra, Margarita: “El Hipertexto: Reivindicación de la lectura y la escritura en el medio electrónico a un nivel más virtual que físico, Revista de Ciencias Humanas, Nº 21. http://www.utp.edu.co/~chumanas/revistas/revistas/rev21/calle.htm

López, Alejandro, Foro de Seminario de Práctica Docente, respuesta segunda consigna.

Bossellini, Leticia, Psicología, AZ editor, Bs As, Argentina, 1995, p. 15.

UNESCO, Http:// sepiensa.org.mx/contenido/h_unesco/unesco.htm