Libro del Buen Amor; Arcipreste de Hita

Literatura española medieval. Lírica medieval didáctica. Mester de juglaría. Crítica a la religión

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CRITICA DE LA RELIGIÓN PRESENTE EN LA OBRA

La Iglesia en el siglo XIV:

En el seno de la Iglesia se había producido una fragmentación de la autoridad. Todo el poder en el seno de la jerarquía eclesiástica estaba en las manos de los obispos de cada región. La Iglesia se veía a sí misma como una comunidad espiritual de creyentes cristianos, exiliados del reino de Dios, que aguardaba en un mundo hostil el día de la salvación. Los miembros más destacados se hallaban en los monasterios, diseminados por toda Europa y alejados de la jerarquía eclesiástica.

En esta época era corriente que los clérigos escribieran coplas para juglares en vez de hacerlo para la clerecía. Eran los llamados “goliardos”, que con el pretexto de ir a estudiar a distintas escuelas y universidades, se pasaban la vida peregrinando de ciudad en ciudad, permitiéndose toda clase de libertades.

Podemos comprobar que el arcipreste era un artista desprendido y sin ningún afán exclusivista sobre su obra.

El arcipreste se diferencia de los goliardos en que no es un poeta tabernario aficionado al vino y al juego, pero coincide con ellos en su apetito amoroso, aunque no lo concibe como un libertino desorden de juventud sino como un acatamiento rendido a los vitales mandatos de la naturaleza.

Podemos observar que a pesar de que la religión mayoritaria en España era el cristianismo, la sociedad española del siglo XIV en la que vivió, amó y disfrutó el arcipreste es un tanto peculiar. En plena reconquista continuaban conviviendo cristianos, árabes y judíos, con su correspondiente mestizaje racial y cultural de moriscos y mudéjares (musulmanes que habían adoptado el cristianismo) y mozárabes (cristianos que vivían en territorios musulmanes). Por eso el arcipreste en sus lances amorosos, tan pronto pretende una monja de convento como una mora.

En la Edad Media, la literatura didáctica se apoyaba además de en los ejemplos y fábulas, en las citas de autoridad de autores clásicos y de las Sagradas Escrituras.

El autor se apoya en la Biblia, especialmente en el Libro de los Salmos del profeta David, así como los sermonarios y los tratados morales de la Iglesia.

El Libro de Buen Amor resume muchas de las notas distintivas de su tiempo, que se caracteriza por un universal contraste que coloca al hombre en una continua lucha dialéctica entre el sentimiento religioso y el sentimiento profano. El autor ha sabido escoger ingeniosamente esa lucha, omnipresente en el hombre medieval.

Juan Ruiz, cristiano y creyente, pretende mostrar el choque de esa fe con el apetito vital y la “relajación de costumbres” propia de aquel periodo. El arcipreste, por tanto, nos describe los amores de clérigos y monjas y con ello no hace otra cosa que informarnos de aconteceres cotidianos de aquel momento. Realiza una parodia de la Horas Canónicas, y los documentos informan que los clérigos actuaban así en toda Europa; al tiempo que se puede observar que esas clases de parodias y la expresión de temas sexuales mediante metáforas religiosas fue común a la literatura medieval con todas las lenguas romances y en latín.

Así pues, se manifiesta como testigo de su tiempo y la mención de hechos, comportamientos y circunstancias que hoy nos pueden parecer sorprendentes, no son sino una denuncia pública de los mismos. Y este mismo arcipreste, que se hace protagonista de las aventuras amorosas de su obra, acude luego en devota peregrinación al monasterio de Santa Maria del Vado para purificarse de sus culpas. Afirma en su prólogo que de “toda buena obra es comienço e fundamento Dios e la fe católica” y vuelve a declararse creyente “segund la fe católica”.

En definitiva, Juan Ruiz nos presenta en su obra la lucha entre el “loco amor” y el “buen amor”, en cuanto es un reflejo de la pugna en que se debate el hombre medieval y en cuanto representa la crisis de costumbres de su tiempo. En el libro se refleja un interés por reflejar la realidad cotidiana, sin que por ello desaparezcan los símbolos alegóricos. Dicho interés se manifiesta en una minuciosa descripción de los elementos que rodean la actividad del hombre y en el uso de expresiones coloquiales en los diálogos.

En esta época, la vida experimenta una nueva valoración por sí misma, ya no es sólo un camino para otra vida trascendente aparece el tópico del Carpe Diem ( “disfruta el día”, en el sentido de gozar los placeres de la vida).

El enganche concreto de la obra en una sociedad en la que conviven tres castas (cristianos, moros, y judíos) posibilita también el conocimiento de ciertas costumbres hebreas y musulmanas, la mención por ejemplo, de fidelidad de los judíos a su Pascua de pan ácimo, o la descripción de los instrumentos que sirven y los que no para cantares arábicos, son una muestra.

En el caso del Libro de Buen Amor su estructura abarca una serie de elementos, dada su variedad y complejidad destacaré únicamente los que están relacionados con la religión:

  • Oraciones a Dios

  • Prólogo en prosa, donde el autor expone la intención de su libro. Esta relacionado con el tipo de sermones cultos dirigidos a clérigos, pero con un final ambiguo y paródico.

  • Gozos de Santa María

  • Relato alegórico y paródico de la Batalla de Don Carnal y Doña Cuaresma.

  • Composiciones a la Virgen (Gozos de Santa María, Ave María, Cántigas de Coores de Santa María)

La sociedad de la época tenía una mentalidad cristiana teocéntrica, es decir todo gira en torno a Dios, y en los textos literarios se preferían los temas religiosos. En cambio en el Libro de Buen Amor lo más novedoso es la mezcla de elementos aparentemente contradictorios: la religiosidad y el vitalismo profano, el tono serio, incluso grave, junto al aire divertido y burlesco de algunas parodias. El objetivo del autor no queda claro, la ambigüedad aparece ya en el mismo prólogo. Aparece una actitud irónica y vitalista en una obra culta.

A partir del siglo XI se ordenó el celibato para los sacerdotes; llegando al siglo XIV era el momento en que muchos seguían sin cumplir este requisito acudiendo a los burdeles algunos y otros manteniendo a amantes.

Alusiones de la religión presentes en el libro:

La primera alusión a Dios la hace en la cuaderna 105

“ Como dize Salomón, e dize la verdat,

que las cosas el mundo todas son vanidat,

todas son pasaderas, vanse con la hedat,

salvo amor de Dios, todas son liviandat”

Este es un refrán que parece significar que en esta vida todo es pasajero y todo llega a su fin, incluso el amor entre los humanos, califica a este tipo de amor como ligero y frío, no obstante avisa al lector de que el único amor “verdadero” es el de Dios. Se puede interpretar como un consejo a la gente de la época del arcipreste, aconsejándoles de que a pesar de que amen mucho y de que vivan el “loco amor” nunca olviden que el único amor verdadero y eterno es el de Dios.

Durante todo el libro el arcipreste intercala la lujuria y la pasión del “loco amor” con su posterior arrepentimiento realizando penitencia a Dios y arrepintiéndose ante él.

Después de unos desengaños amorosos, el arcipreste asocia el amor con los pecados capitales, en la cuaderna 217 habla de la codicia, dice que los hombres enamorados prometen muchas cosas a las chicas, únicamente por conquistarlas y por codiciar el amor de la chica.

Después de asociar cada uno de los pecados capitales el arcipreste incluye una fábula o enxiemplo relacionada con el pecado capital descrito. En este caso después de hablar sobre la codicia el enxiemplo q utiliza el el del alano que llevaba la pieza de carne en la boca (226).

El siguiente pecado que trata es el de la soberbia (230) y dice que las personas soberbias llegan a cometer cosas malas como pretender a mujeres de cualquier categoría social. La fábula que acompaña a este pecado el la del caballo y el asno (237).

Luego habla sobre la avaricia (246) y dice que el hombre cuando no tiene nada recurre a Dios pidiéndole salud y dinero que luego repartirá entre los pobres como símbolo de agradecimiento hacia Dios; pero una vez que Dios escucha sus suplicas y da lo que el pedía, el hombre se olvida de lo prometido y sólo piensa en si mismo. Pero Dios le dará su merecido en día del Juicio Final recordándole todo esto. La fábula que acompaña a este pecado es la del lobo, la cabra y la grulla (252).

A continuación trata el pecado de la lujuria (257) que hace que los hombres se vuelvan locos por cometer actos lujuriosos, sin pensar si hacen daño a la gente de alrededor. La fábula que acompaña a este pecado es la de Águila y el Cazador (270).

El siguiente pecado es la envidia (276) que hace que los hombres no sientan alegría por las cosas buenas que les pasan a sus semejantes, lo que les lleva a cometer actos malos. La fábula que acompaña a este pecado es la del Pavo y la Coneja (285).

Luego habla sobre la gula (291) y lo asocia a la debilidad del cuerpo a las cosas buenas. La fábula que acompaña a este pecado es el ejemplo del León y del Caballo (298).

Después trata el pecado de la ira (309) que lleva a los hombres a no controlarse y a cometer actos malos. La fábula que acompaña a este pecado es la del León que mató con ira (311).

Finalmente trata el pecado de la pereza (317) y este pecado lo asocia con la fábula del pleito que el lobo y la raposa tuvieron ante Don Simio, alcalde de Bugía.

Después de asociar el amor con los pecados capitales el arcipreste tiene una pelea con Don Amor; el arcipreste acusa al Amor de su falta de solidaridad y empiezan una serie de disvalores hacia el amor.

Asocia las Horas canónicas con un encuentro sexual, esto es una crítica contra la religión, podemos ver que el arcipreste juega con la oración pero al revés, es decir, empieza con el verso original de las Horas Canónicas y seguidamente añade una frase relacionada con un encuentro sexual.

Cuaderna 374:

“Rezas muy bien las oras con garçones folguines,

cum his qui oderunt pacem, fasta que el salterio afines,

diçes: “Ecce quam bonum”, con sonajas e baçines,

“in no[c]tibus extollite”, después vas a matines.(...)”

Después de esta pelea con el arcipreste Don Amor decide ayudarle dándole consejos sobre como conquistar a las mujeres, aconsejándole el mejor tipo de mujer. En un momento dado, le aconseja si no tiene suerte con ninguna de las mujeres propuestas que acuda a las monjas, que son las mejores amantes ya que están recluidas y no pueden casarse con lo cual no se sabrá el asunto.

Después de todos los consejos de Don Amor, Doña Venus decide de darle también una serie de consejos, cuando en ese momento el arcipreste se enamora de una chica de Calatayud y es cuando Venus le quiere ayudar. Con la ayuda de una Trotaconventos Doña Endrina se enamora del arcipreste (o Don Melón).

Después de conquistar a algunas serranas y de contar sus experiencias el arcipreste se arrepiente y alaba a la Virgen, se puede observar el repentino contraste entre lo carnal y lo religioso. Estas alabanzas constan de un estribillo inicial, que se va repitiendo al final de cada estrofa, y de doce coplas de ocho versos que se cierran con el verso de la mudanza. Después de estas alabanzas se lleva a cabo una pelea entre Don Carnal (pecado) y Doña Cuaresma en la que el arcipreste representa los conceptos religioso-morales personalizándolos en estos personajes. Mediante una enumeración describe a los contendientes, primero describe al ejército de Don Carnal compuesto por cecinas, jamones, vacas, cabritos...y después describe al ejército de Doña Cuaresma compuesto por sardinas, anguilas , langostas... Finaliza la batalla con el triunfo de Doña Cuaresma y es cuando someten a tortura a Don Carnal, en ese momento podemos observar los elementos doctrinales presentes a favor de la penitencia, el arcipreste nos dice que se puede realizar la atrición, no pecar por miedo al infierno o la antricción no pecar por miedo a Dios.

En este fragmento podemos observar que el arcipreste pretende una captación de benevolencia:

Cuaderna 1135

“Escolar só mucho rudo, nin maestro nin doctor,

aprendí e sé poco para ser demostrador;

aquesto que yo dixiere entendetlo vós mejor:

so la vuestra emienda pongo el mi error.”

Seguidamente podemos percibir el teorema dogmático moral acerca de este sacramento:

Cuaderna 1136

“ En el santo Decreto ay grand disputaçión

si se faz penitencia por sola constricción:

determina al cabo que es la confesión

mester de todo en todo con la satisfacción.”

Después de esto se sugiere una penitencia para cada día de la semana. En este momento de la obra esta presente la Cuaresma, es cuando el arcipreste nos narra las costumbres de la época en el miércoles de la Cuaresma, ese día se limpiaba todo, se hacía la colada general de la primavera.

Cuaderna 1175

“ escudillas, sartenes, tinajas e calderas,

espetos e grïales, ollas e coberteras,

cañadas e varriles, todas cosas caseras,

todo faz lavar a las sus lavanderas.”

Finalmente cuando Doña Cuaresma vuelve a Roma, Don Carnal comienza a hacer de nuevo de las suyas entonces se puede decir que la pelea la gana Don Carnal ya que una vez que termine la cuaresma todo el mundo sale a recibirle con gran alegría y después de tanto tiempo sin poder comer carne hace todo lo que no pudo en tiempo de cuaresma

Cuaderna 1212

“ A Don Carnal reciben todos los carniceros

e todos los rabís con todos sus aperos;

a él salen triperas taniendo sus panderos:

de muchos que corren monte llenos van los oteros.”

Cuaderna 1224

“ matando e degollando e dossollando resses,

David a quantos venían, castellanos e ingleses;

Todos le dan dineros, e d´ellos le dan torneses:

Cobra quanto ha perdido en los pasados meses.”

Los clérigos y monjas también salen a recibir a Don Carnal (lo que nos muestra que todo el mundo se deja llevar por Don Carnal) y estos le cantan una parodia:

Cuaderna 1236

“ Órdenes de Çistel con las de Sant Benito,

la orden de Cruzniego con su abat bendito,

quantas órdenes son non las puse en escripto;

“Venite, exultemus!”cantan en alto grito.”

Una vez finalizada la Penitencia llama a Trotaconventos para que le consiga una nueva amante, esta vez van a la Iglesia a buscarla ya que en la época del arcipreste era el único método para conocer mujeres. El arcipreste se enamora de una chica que estaba rezando, entonces la Trotaconventos negocia con ella pero la chica ya estaba comprometida y el arcipreste no quiere insistir.

Después de esto decide ir al convento a buscar una amante ya que según la Trotaconventos es donde mejores amantes hay porque ninguna mujer se casará después ni el asunto será público, además los hombres reciben regalos y manjares finos y exquisitos. Este pasaje nos muestra que aunque los monjes y monjas debían estar en celibato no lo respetaban y se las ingeniaban para tener amantes.

Por fin el arcipreste entra en el convento y ya dentro Doña Garoza (la monja) pone una serie de ejemplos en los que se ve si la relación tiene o no futuro.

Después de esto el arcipreste cuenta una serie de historias o enxiemplos.

En la cuaderna 1491 el arcipreste habla de las monjas:

“ Sodes las monjas guardadas, deseosas, loçanas;

los clérigos cobdiçiosos desean las ufanas;

todos nadar desean, los peçes e las ranas:

a pan de quinçe días, fanbre de tres selmanas.!”

Al final el arcipreste conquista a Doña Garoza. Al final de la historia Trotaconventos muere y el arcipreste realiza un planto o elegía hacía la muerte de Trotaconventos. Dedica una serie de imprecaciones a la muerte de su ayudante:

Cuaderna 1568

“Muerte desmesurada, ¿matases a ti sola!

¿Qué oviste conmigo? ¿Mi leal vieja, dóla?

Tú me la mataste, Muerte; Ihesu Christo conpróla

Por la su santa sangre, por ella perdonóla.”

En esta cuaderna se puede observar que a pesar de todo la Trotaconventos ha muerto en gracia de Dios.

A partir de ahí el arcipreste se dedica a hacer enseñanzas morales, dice lo que hay que hacer para que a la hora de la muerte estemos en gracia de Dios: ayudar a los pobres, ser humilde, ser honesto, tener siempre fe en Dios, no ser avaricioso, mantener la castidad evitar la ira y la gula, no ser envidioso ni perezoso.

Después de haber estado con todo tipo de mujeres abrevia diciendo que las mejores son las pequeñas y el arcipreste dice como tiene que ser leído e interpretado su libro y termina con una serie de Cantos dedicados a la Virgen.

Podemos ver que a lo largo de todo el libro el arcipreste comete pecados para arrepentirse poco después alabando a la Virgen, en cierto modo únicamente traduce lo que hacen todas las personas, la gran mayoría tienen una vida de excesos y diversiones, hasta que se hacen mayores y ven que se acerca la hora de la muerte entonces el cuando se arrepienten y deciden de limpiar todos esos excesos haciendo alabanzas a Dios.