Libro de Job

Biblia. Sagradas escrituras. Libros bíblicos. Antiguo testamento. Discusión sobre la autoría de Moíses. Cristianismo. Judaísmo. Libros sapienciales. Pruebas de fe. Satanás. Demonio

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TRABAJO DE RELIGIÓN JOB

0. ÍNDICE

  • INTRODUCCIÓN.

  • ANTIGUO TESTAMENTO.

  • JOB: EL PROBLEMA DEL SUFRIMIENTO.

  • JOB: DEMUESTRA LA INFINITA SABIDURIA DE DIOS.

  • MENSAJE.

  • CONCLUSIÓN.

  • BIBLIOGRAFÍA.

  • 1 . INTRODUCCIÓN

    La S. Biblia narra de la siguiente manera los hechos de Job: "Había en la región de Us (al sur oriente de Palestina) un hombre de muy buen comportamiento, que se apartaba del mal y temía mucho ofender a Dios. Tenía siete hijos y tres hijas. Era inmensamente rico. Tenía 7,000 ovejas, 3,000 camellos, 500 pares de bueyes, 500 asnas, y muchísimos obreros. Era el más rico de toda la región".

    De vez en cuando ofrecía sacrificios de animales a Dios, para pedirle perdón por los pecados de sus hijos, porque se decía: "¡Quién sabe si alguno de mis hijos haya disgustado al Señor con algún pecado!".

    Un día se reunió Dios en el cielo con sus ángeles y les dijo: ¿Han visto a mi amigo Job? No hay nadie en la tierra tan bueno como él. ¡Tiene gran temor de ofenderme y se aparta del mal! ¡Pero Satanás llegó y dijo a Dios: "Es que has tratado demasiado bien a Job. Le concediste enorme cantidad de animales, y de personas. Así cualquiera se porta bien. Pero permítele que se le acaben sus riquezas, y verás como se portará de mal!". - Y Dios le dijo a Satanás "Le concedo permiso para que lo ataque en sus bienes, en sus animales y personas que le sirven. Pero cuidado ¡A él no lo vaya a tocar!".

    Y un día en que sus siete hijos y sus tres hijas estaban celebrando un almuerzo en casa del hijo mayor, llegó corriendo un mensajero a decirle a Job: "Sus bueyes estaban arando, y sus asnas estaban pastando en el potrero y llegaron los guerrilleros y mataron a los trabajadores y se robaron todos los animales. Solamente yo logré huir para traerle la noticia".

    Todavía estaba el otro hablando cuando llegó un segundo obrero y le dijo: "Cayeron rayos del cielo y mataron a todas sus ovejas y a sus pastores. Solamente yo logré salir huyendo para traerle la noticia".

    Aún estaba hablando el anterior cuando llegó otro que le dijo: "Los enemigos del país vecino se dividieron en tres escuadrones y atacaron los camellos, mataron a los arrieros, y se llevaron todos los animales. Únicamente yo logré huir para venir a contarle la noticia".

    No había terminado el otro de hablar cuando llegó un cuarto mensajero a decirle: "Sus siete hijos y sus tres hijas estaban almorzando en casa del hijo mayor y se cayó el techo y los mató a todos".

    Job se levantó, rasgó sus vestiduras en señal de tristeza; se rapó la cabeza en señal de duelo y exclamó: "Desnudo salí del vientre de mi madre. Sin nada volveré al sepulcro. Dios me lo dio, Dios me lo quitó. Bendito sea Dios".

    Y en todo esto no pecó Job, ni dijo ninguna palabra contra Dios que había permitido que le sucedieran tantas desgracias.

    Se volvió Dios a reunir con sus ángeles en el cielo y les dijo: "¿Se han fijado en mi amigo Job? No hay ninguno tan santo como él en la tierra. Tiene gran temor de ofenderme y se aparta siempre del mal. ¡Y aunque he permitido que le sucedan tantos sufrimientos, no se aparta de mi amistad!". Pero llegó Satanás y le dijo: "Sí, se conserva así porque goza de buena salud. ¡Pero permíteme quitarle la salud y verás que ahora sí maldice y se porta mal!". - Y Dios le dijo - Puede quitarle la salud. ¡Pero cuidado: respétale la vida!.

    Y a Job le llegó una enfermedad en la piel, y se volvió una sola llaga desde la cabeza hasta los pies. Tuvo que ir a sentarse junto a un basurero, y con un pedazo de teja se rascaba, y vivía entre la basura. Y hasta su mujer lo despreciaba y le decía: "¡Maldiga su suerte y muérase!".

    Pero Job le respondió: Si aceptamos de Dios los bienes, ¿Por qué no vamos a aceptar los males que Él permita que nos sucedan?.

    Y en todo esto no pecó Job con sus labios o sus palabras.

    Y eran tales sus angustias y los desprecios que le hacían, que cuando amanecía exclamaba: "¿Cuándo anochecerá para que no me desprecien ni se burlen más de mí?". Y cuando anochecía decía: "¿Cuándo amanecerá para que no me atormenten más las pesadillas y espantos?". Y todo esto le sucedía, siendo él tan santo.

    Al saber tan tristes noticias, llegaron tres amigos desde diversos sitios, a consolarlo. Y al verlo tan acabado, lanzaron gritos de angustia, rasgaron sus vestiduras en señal de dolor, se echaron polvo en la cabeza como penitencia, y se quedaron siete días, sentados en el suelo, sin decir palabra, llenos de dolor.

    Y después los tres amigos empezaron un diálogo en verso, diciendo cada uno a qué se debían probablemente aquellos infortunios tan terribles del pobre Job. Y sacaron como consecuencia final que probablemente él había sido muy pecador y que por eso era que estaba disgustado Dios. Job respondió con fuertes exclamaciones que esa no era la causa de sus desgracias. Que él se había esmerado durante toda su vida por comportarse de una manera que le fuera agradable a Dios. Que había compartido sus bienes con los pobres. Que su deseo de mantenerse puro era tan sincero que había hecho un pacto con sus ojos para no mirar a mujeres jóvenes. Y decía: "estoy cierto que un día, con estos ojos veré a mi Dios".

    En un momento de emoción Job llega a decirle a Dios que a él le parece que Nuestro Señor ha exagerado en el modo de hacerle sufrir. Que siendo Dios tan poderoso por qué se venga de un pobrecito tan miserable como él. Y entonces interviene Dios y le contesta fuertemente a Job que la criatura no tiene porqué pedirle cuentas al Creador, y empieza la voz de Dios a hacer una descripción maravillosamente poética de los seres que El ha creado. "¿Cuando yo hice el universo dónde estabas tú? ¿Cuándo hice el mar y los animales que lo llenan, por dónde andabas a esa hora?". Y luego Dios va describiendo la imponencia del cocodrilo y del rinoceronte, y las astucias de los animales salvajes, y le pregunta a Job: "Cuando yo hice a todos estos animales, dónde estabas tú, para que ahora me vengas a pedir cuenta de lo que yo hago? ¿Quién es este que se atreve a discutirme?".

    Job se da cuenta de que hizo mal en ponerse a pedirle cuentas a Dios y le dice humildemente: "Señor: me he puesto a hablar lo que no debía decir. Retracto mis palabras. Me arrepiento de lo que he dicho al protestar. Te pido perdón humildemente, mi Señor".

    Entonces Dios volvió a hablar con voz amable, y dijo a los amigos de Job: "Ofrézcanme un sacrificio para pedirme perdón por lo que dijeron contra mi amigo Job. Y por las oraciones de él, yo los perdono".

    Luego Dios le concedió a Job el doble de bienes de los que antes había tenido. Vinieron todos sus familiares cercanos y lejanos y cada uno le trajo un regalo y una barra de plata, y un anillo de oro y celebraron un gran banquete en su honor. Y Dios bendijo otra vez a Job y le concedió 14,000 ovejas, 6,000 camellos, 1,000 pares de bueyes, y 1,000 asnas. Se casó de nuevo y tuvo siete hijos y tres hijas. Y sus hijas fueron las mujeres más bellas de su tiempo.

    Y Dios le concedió a Job una larga vida. Vivió hasta los 140 años. Y conoció a los nietos, a los biznietos y a los tataranietos. Y murió en feliz ancianidad y lleno de alegría y paz.

    2 . EL ANTIGUO TESTAMENTO

    LIBROS HISTORICOS

    LA LE Y

    Génesis

    Éxodo

    Levíticos

    Números

    Deuteronomio

    HISTORIA

    Josué

    Jueces

    Rut

    1 Samuel

    2 Samuel

    1 Reyes

    2 Reyes

    1 Crónicas

    2 Crónicas

    Esdras

    Nehemías

    Ester

    LIBROS POETICOS

    Job

    Salmos

    Proverbios

    Eclesiastés

    Cantares

    LIBROS PROFETICOS

    PROFETAS MAYORES

    Isaías

    Jeremías

    Lamentaciones

    Ezequiel

    Daniel

    PROFETAS MENORES

    Oseas

    Joel

    Amos

    Abdías

    Jonás

    Miqueas

    Nahum

    Habacuc

    Sofonías

    Hageo

    Zacarías

    Malaquías

    LIBROS SAPIENCIALES Y POÉTICOS

    Literatura sapiencial y poesía lírica: Entre los libros del AT que habitualmente se conocen como sapienciales conviene distinguir, para situarse adecuadamente ante ellos los propiamente sapienciales: Proverbios, Job, Qohélet (o Eclesiastés), Sabiduría de Ben Sirá (o Eclesiástico) y Sabiduría de Salomón, que acaban de ser citador por orden cronológico, de aquellos otros en los que se guarda la mayor parte de lo que queda de la poesía del antiguo Israel: Libro de los Salmos y Cantar de los Cantares. Todos ellos están escritos en verso.

    Libros sapienciales: La sabiduría es un movimiento antropológico que logró crear una literatura. Su especificidad puede concretarse en el conjunto de conocimientos teóricos y, sobre todo, hábitos prácticos que el hombre triunfe en la vida. Sus orígenes se pierden en los orígenes del pueblo israelita; y, desde luego, es en la literatura sapiencial, dentro del conjunto de los géneros literarios que cultiva Israel, donde éste aparece más enraizado en la literatura de los pueblos del antiguo Oriente.

    En la literatura sapiencial de Israel podemos distinguir tres grandes momentos, que vamos a denominar sabiduría antigua, sabiduría crítica y sabiduría religiosa.

    Sabiduría antigua: El rey Salomón aparece en la tradición de Israel como el rey sabio. Por ello se le vana atribuir tres de los cinco libros sapienciales.

    Sabiduría crítica: Los libros de Job y de Qohélet son el punto de inflexión de la sabiduría sobre sí misma. Llega un momento en la evolución de la sabiduría en el que ésta se pregunta por la realidad de la existencia de un orden justo en la creación y si el hombre puede lograr el éxito en su vida a base de optar por uno y otro tipo de actuación. Esta es la gran pregunta de Job: ¿Cómo se explica que sufra el hombre justo?. Como siempre en la sabiduría de Israel y antiguo Oriente, con un interés práctico: ¿Cómo puede el hombre justo vivir en medio del dolor? De una manera más radical, Qohélet se va a preguntar por el sentido de la existencia: ¿qué hay en el mundo por lo que merezca la pena al hombre vivir, esforzarse y luchar ? Y Qohélet va a llegar a ala conclusión de que no existe ninguna realidad en este mundo que de verdad merezca la pena, preparando así la posterior evolución de la sabiduría.

    Sabiduría religiosa: La reflexión sapiencial no se detuvo con Qohélet. Surgieron luego los libros de la Sabiduría de Ben Sirá y la Sabiduría de Salomón.

    Poesía lírica: El libro de los Salmos y el Cantar de los Cantares, a los que habría que añadir el libro de las Lamentaciones, constituyen las colecciones que senos han conservado de la poesía lírica de Israel.

    3 . JOB: EL PROBLEMA DEL SUFRIMIENTO

    Muchos consideran a Job como una de las piezas literarias más antiguas que existen. El patriarca Job, un hombre justo, de repente sufre las pérdidas de su propiedad y, uno por uno, todos sus hijos. Como si esto no fuera suficiente, él mismo es arrojado en un sufrimiento físico terrible. Una gran parte de este libro está dedicada a la discusión filosófica del sufrimiento entre Job y sus amigos. Los amigos le acusan diciéndole que de acuerdo con las leyes de la naturaleza, el sufrimiento viene como resultado del pecado. Job insiste en afirmar que él es bueno, y que el sufrimiento debe tener otro propósito. Los últimos capítulos nos dicen de qué modo su prosperidad la fue restaurada. Y el libro tiene un punto de vista diferente.

    Este es un libro que nace del dolor. Tan insoportable era el sufrimiento de Job que hubiera preferido morir, o no haber nacido nunca. Por si fuera poco, su dolor se vio acrecentado por causa de sus amigos, que buscaban una explicación a su sufrimiento. La aflicción de Job puso tela de juicio el carácter y los caminos de Dios, aunque a la larga significo también el desarrollo de una relación mas intima con Dios.

    Job, el primero y tal vez el más antiguo de los libros poéticos de la Biblia, es el libro de quienes necesitan que Dios les responda; es el libro de quienes se unen a Job para decir: “Seria aun mi consuelo, si me asaltase con dolor sin dar más tregua, que yo no he escondido las palabras del Santo (6:10).

    Nota: Se llama patriarca a un antiquísimo jefe religioso de Israel. Así por ej. fueron Patriarcas: Noé, Abraham, Jacob, Isaac, etc.

    Job ha sido considerado durante muchos siglos como el mejor modelo de paciencia, antes de Jesucristo. El profeta Jeremías afirma que la tierra donde Job nació y vivió (al sur oriente del Jordán) era considerada como región de grandes sabios y profundos pensadores.

    4 . JOB: DEMUESTRA LA INFINITA SABIDURIA DE DIOS

    Versículo Clave: 42:3  “¿Quien es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía”

     

    1. ¿Por qué servirle a Dios?

    1:1 Calamidad de Job

    Primer desarrollo del dialogo

    3:1 Job maldice su vida

    4:1 Elifaz reprende a Job

    6:1 Job rechaza amigos, argumente con Dios

    8:1 Bildad juzga a Job

    9:1 Job ante Dios se lamenta

    11:1 Zofar acusa a Job

    12:1 Job su integredad discurre

    Segundo desarrollo del dialogo

    15:1 Elifaz reprende a Job

    16:1 Job hacia Dios

    18:1 Bildad habla de los malos

    19:1 Job confia en Dios

    20:1 Zofar describe a malos

    Tercer desarrollo del dialogo

    21:1 Job respuesta a malos

    22:1 Elifaz acusa a Job

    23:1 Job desea estar ante Dios

    25:1 Bildad y el hombre

    26:1 Job y la soberanía de Dios

    28:1 Hombre sabiduría Job

    30:1 Job se lamenta

    2. Por quien es El

    Eliu el observador habla

    32:1 Eliu contesta a Job

    34:1 Eliu justifica a Dios

    36:1 Eliu exalta a Dios

    Primer dialogo

    38:1 Jehová habla a Job su ignorancia

    Segundo dialogo con Dios

    40:6 El poder de Dios

    42:1 Confesión de Job

    42:7 Prosperidad de Job

    Las preguntas de Dios a Job

    (38:2 al 41:34)

         

    38:2¿Quién es ése que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría?

    38:4¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?

    38:5¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes?

    38:5¿O quién extendió sobre ella cordel?

    38:6 ¿Sobre qué están fundadas sus bases?

    38:6 ¿O quién puso su piedra angular, cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?

    38:8¿Quién encerró con puertas el mar, cuando se derramaba saliéndose de su seno, cuando puse yo nubes por vestidura suya, y por su faja oscuridad, y establecí sobre él mi decreto, le puse puertas y cerrojo, y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante, y ahí parará el orgullo de tus olas?

    38:12¿Has mandado tú a la mañana en tus días?

    38:12¿Has mostrado al alba su lugar, para que ocupe los fines de la tierra, y para que sean sacudidos de ella los impíos?

    38:16¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar, y has andado escudriñando el abismo?

    38:17¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte, y has visto las puertas de la sombra de muerte?

    38:18 ¿Has considerado tú hasta las anchuras de la tierra?

    38:19 ¿Por dónde va el camino a la habitación de la luz, Y dónde está el lugar de las tinieblas, para que las lleves a sus límites, y entiendas las sendas de su casa?

    38:22¿Has entrado tú en los tesoros de la nieve, O has visto los tesoros del granizo, que tengo reservados para el tiempo de angustia, para el día de la guerra y de la batalla?

    38:24¿Por qué camino se reparte la luz, y se esparce el viento solano sobre la tierra?

    38:25¿Quién repartió conducto al turbión, y camino a los relámpagos y truenos, haciendo llover sobre la tierra deshabitada, sobre el desierto, donde no hay hombre, para saciar la tierra desierta e inculta, y para hacer brotar la tierna hierba?

    38:28 ¿Tiene la lluvia padre?

    38:28 ¿O quién engendró las gotas del rocío?

    38:29 ¿De qué vientre salió el hielo?

    38:29 Y la escarcha del cielo, ¿quién la engendró?

      38:31 ¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, o desatarás las ligaduras de Orión?

    38:32 ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos, o guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?

    38:33 ¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos?

    38:33 ¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra?

    38:34 ¿Alzarás tú a las nubes tu voz, Para que te cubra muchedumbre de aguas?

    38:35 ¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan?

    38:35 ¿Y te dirán ellos: Henos aquí?

    38:36 ¿Quién puso la sabiduría en el corazón?

    38:36 ¿O quién dio al espíritu inteligencia?

    38:37 ¿Quién puso por cuenta los cielos con sabiduría?

    38:37 Y los odres de los cielos, ¿quién los hace inclinar, cuando el polvo se ha convertido en dureza, y los terrones se han pegado unos con otros?

    38:39 ¿Cazarás tú la presa para el león?

    38:39 ¿Saciarás el hambre de los leoncillos, Cuando están echados en las cuevas, O se están en sus guaridas para acechar?

    38:41¿Quién prepara al cuervo su alimento, cuando sus polluelos claman a Dios, y andan errantes por falta de comida?

    39:1 ¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses?

    39:1 ¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo?

    39:2¿Contaste tú los meses de su preñez, y sabes el tiempo cuando han de parir?

    39:5¿Quién echó libre al asno montés, y quién soltó sus ataduras?

    39:9 ¿Querrá el búfalo servirte a ti, o quedar en tu pesebre?

      39:10  ¿Atarás tú al búfalo con coyunda para el surco?

    39:10 ¿Labrará los valles en pos de ti?

    39:11 ¿Confiarás tú en él, por ser grande su fuerza, Y le fiarás tu labor?

    39:12 ¿Fiarás de él para que recoja tu semilla, Y la junte en tu era?

    39:13 ¿Diste tú hermosas alas al pavo real, O alas y plumas al avestruz?

    39: 19 ¿Diste tú al caballo la fuerza?

    39:19 ¿Vestiste tú su cuello de crines ondulantes?

    39:20   ¿Le intimidarás tú como a langosta?

      39:26 ¿Vuela el gavilán por tu sabiduría, y extiende hacia el sur sus alas?

    39:27 ¿Se remonta el águila por tu mandamiento, y pone en alto su nido?

      40:2 ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?

      40:8  ¿Invalidarás tú también mi juicio?

    40:8 ¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?

    40:9  ¿Tienes tú un brazo como el de Dios?

    40:9 ¿Y truenas con voz como la suya?

    40:24 ¿Lo tomará alguno cuando está vigilante, Y horadará su nariz?

      41:1 ¿Sacarás tú al leviatán con anzuelo, o con cuerda que le eches en su lengua?

      41:2 ¿Pondrás tú soga en sus narices, y horadarás con garfio su quijada?

      41:3 ¿Multiplicará él ruegos para contigo?

    41:3 ¿Te hablará él lisonjas?

      41:4¿Hará pacto contigo para que lo tomes por siervo perpetuo?

    41:5 ¿Jugarás con él como con pájaro, o lo atarás para tus niñas?

      41:6  ¿Harán de él banquete los compañeros?

    41:6 ¿Lo repartirán entre los mercaderes?

    41:7 ¿Cortarás tú con cuchillo su piel, o con arpón de pescadores su cabeza?

    41:10 ¿Quién, pues, podrá estar delante de mí?

    41:11 ¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya?    

    41:13 ¿Quién descubrirá la delantera de su vestidura?

    41:13 ¿Quién se acercará a él con su freno doble?

    41:14 ¿Quién abrirá las puertas de su rostro?

    5 . MENSAJE

    Este es el problema planteado en el libro de Job: ¿Cómo se explica el sufrimiento del hombre justo, es decir, el sufrimiento no merecido?, o formulado desde otra perspectiva, ¿puede el hombre vivir en el dolor, realidad que pone en entredicho el sentido de su existencia?. Vamos a seguir el tratamiento del problema en cada uno de los estratos del libro.

    La narración: Job 1-2; 7-17. Es un relato en el que aparece el justo Job despojado de sus bienes e hijos y, luego, herido en su propio cuerpo, sin que él haya hecho nada para merecer ese castigo. En contra de la incitación de su mujer, Job mantiene su fidelidad a Dios: “ Dios me lo dio, Dios me lo quitó; !Bendito sea su nombre!” (Job 1,21).

    Dos enseñanzas fundamentales se pueden extraer de este relato: los males que afectan al justo no necesariamente deben interpretase como un castigo divino sino que, más bien, deben entenderse como prueba del hombre por parte de Dios. En consecuencia , en caso de ser probado por Dios, la postura del hombre justo ha de ser la aceptación de la voluntad de Dios como Job lo acepta.

    El esquema literario en que ahora fluye el libro de Job es el siguiente: en el marco de un prólogo y un epílogo o disputa. En este diálogo tenemos tres ciclos de discursos, en los que alternan Job y sus amigos: Elifaz de Temán, Bildad de Súaj y Sofar de Namat, ninguno de los cuales es israelita. Discuten sobre un problema que no nace propiamente de las tradiciones teológicas de Israel, sino sobre la pregunta de todo hombre acerca del dolor.

    Job maneja fundamentalmente tres argumentos: Primero él se remite a su propia conciencia de inocencia y considera, inconsecuencia, su dolor como inmerecido. Por otro lado, aduce la experiencia diaria de que el dolor no tiene mucho que ver con la actuación del hombre que lo padece, así como que tampoco los hombres felices han hecho nada para merecer su felicidad, y, en tercer lugar, muestra la desproporción existente entre su pecado, en caso de que éste existiera, y un castigo de Dios como el que sufre, que necesariamente llevaría aparejado una imagen de Dios común se vengativo, lo cual le resulta inaceptable.

    Al final, en los capítulos 38-41, el señor acude a la llamada de Job. Pero Dios no explica nada. Lo único que hace es abrumar a Job con sus preguntas, mostrándole que no sabe casi nada de lo que es la creación y , en consecuencia, tampoco sabe nada acerca del dolor. Este es, quizá, el mensaje primordial del libro: la creación entera es un misterio, y parte de ese misterio de la creación es el misterio del dolor. Ante esto, Job sólo puede balbucear: “Antes te conocía solo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos” (42,5). Y esto no lo dice Job porque Dios se le haya aparecido, lo cual es, al fin y al cabo, una ficción literaria - y además le ha hablado desde la tempestad -, sino porque, después de haber sufrido, Job, el hombre, tienen un conocimiento de

    Dios que no tenía antes, y ese conocimiento es saberse referido al misterio.

    Todavía el libro de Job nos aguarda otra sorpresa. Dios, ahora ya en el epílogo narrativo, da la razón a Job y se la quita a los amigos, “porque no habéis dicho respecto a mí la verdad, como mi servidor Job” (42,7). Todo lo que Job ha dicho sobre Dios en su rebeldía es verdad, y resulta sólo superado por la compresión de ese mismo Dios y su creación como misterio. Mientras los amigos, por mantener un Dios fácil de defender en su justicia, lo han empequeñecido y falseado.

    Hemos señalado un tercer estrato en el libro (Job 32-37). Son los discursos de un cuarto amigo que se suma tarde a la discusión. Estos discursos no avanza mucho más el pensamiento; tampoco se dan nuevas explicaciones, sino que se reiteran las ya conocidas, subrayando algunos aspectos que las palabras de Job han podido dejar oscuros, como la justicia de Dios, su comunicación con el hombre frente al silencio de Dios, del que Job se ha quejado, y, finalmente, el poder de la grandeza de Dios.

    6 . CONCLUSION

    En Job vemos reflejado el problema del sufrimiento en el hombre y con ello en el mundo que nos rodea.

    El motivo del sufrimiento por que si Dios no es un Dios vengativo, ni nos hace pagar nuestros pecados a través del dolor, tenemos que sufrir.

    Por lo tanto cual en sí el motivo de tal sufrimiento en la humanidad. ¿Qué valor tiene?

    Aquí tenemos a Job sufriente y sufrido, íntegro en someterse a Dios. Por encima de esa figura humana suena la voz de Dios en su consejo: "¿Has reparado en mi siervo Job, que no hay como él en la tierra; hombre íntegro y recto, temeroso de Dios, alejado del mal?".

    La solución opuesta, del impío, es también simple: el hombre sufre sin ser culpable, luego Dios no es justo, luego Dios no existe. Es decir, para justificar al hombre, condenar a Dios, como entendemos según la mujer de Job.

     Pero Job no acepta ninguno de los dos extremos. De manera confusa entrevé una tercera vía que conduce a la solución, y no sabe cómo caminarla. Por eso afirma una y otra vez las dos justicias: la de Dios y la suya propia. No basta decir que todos los hombres son pecadores, pues Job considera su dolor.

    El problema consiste en conciliar la justicia divina con el dolor del hombre. Elifaz, Bildad y Sofar tienen una solución bien simple, resumible en dos silogismos: Dios es justo; si Dios castiga es que el hombre ha pecado. Es decir, los tres amigos entienden el dolor como castigo; la consecuencia irremediable es que Job ha pecado. Para defender a Dios condenan al siervo de Dios. Y hasta pretenden convertirle y hacerle reconocer sus pecados personales.

    Por lo tanto la existencia de la idea del Demonio, la idea del mal frete a la idea de Dios, el bien.

    Es el hombre quien elige dentro de su moral entre la idea del bien y del mal.

    Y por lo tanto el que genera el sufrimiento en el hombre o le libera.

    7 . BIBLIOGRAFIA

    1.- La Santa Biblia.

    Ed. San Pablo.

    2.- www.indubiblia.com

    3.- www.wikipedia.es

    2