Liberalismo

Historia contemporánea de España. Siglo XIX. Estado liberal. Reformas liberales. Crisis progresista. Régimen moderado. Bienio progresista. Costitución de 1869. Primera República

  • Enviado por: David
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Desarrollo de la guerra:

En 1883 los absolutistas no reconocían a Isabel II como la sucesora da la corona y se sublevaron contra el gobierno de la regente Mª Cristina de Borbón y proclamaron rey a Carlos Mª Isidro, empezando así una guerra civil. Los que apoyaban a Carlos se les llamaría carlistas

Los carlistas eran conservadores, absolutistas, católicos y tradicionalistas. Era parte de la Nobleza, gran parte del clero y clases populares. Donde más apoyaban a Carlos María Isidro era en Navarra, País Vasco y parte de Aragón, Cataluña y Valencia.

Ante el levantamiento carlista, Mª Cristina contó con el apoyo de parte de los absolutistas (los más fieles a Fernando VII) y de liberales. Y además pactó con el liberalismo moderado. Contaban con la mayor parte de la Nobleza, jerarquía eclesiástica y de la burguesía de las ciudades.

Ambos mantuvieron una guerra que duró 6 años y estuvo implicada toda lo sociedad española. Esta guerra transcurrió con el levantamiento de los carlistas en el País Vasco y Navarra, aunque algunas ciudades apoyaban a Isabel II. Los carlistas no contaban con un ejército regular y utilizaban el método de guerrillas. El gobierno liberal tardó en frenar esto por lo que dio tiempo al general Zumalacárregui a organizar un ejército de 25000 hombres y que Cabrera unificara los ejércitos aragoneses y catalanes. Desde el punto de vista internacional, Rusia, Prusia y Austria apoyaban a Carlos Mª Isidro; Inglaterra, Francia y Portugal apoyaban al gobierno liberal de Isabel II. En 1835 muere el mayor estratega Zumalacárregui por lo que aprovecha el general liberal Espartero para vencer a las tropas carlistas en 1836. Esto provocó la división en dos bandos entre los carlistas: por un lado los transaccionistas, capaces de acordar con los liberales, y por otro los intransigentes, dispuestos a seguir la guerra. El jefe de los transaccionistas (general Maroto) firma un acuerdo con Espartero llamado Convenio de Vergara en 1839 reconociendo a Isabel II como futura reina a cambio de mantener los fueros en el País Vasco y Navarra. Los partidos de Cabrera resistieron hasta 1840.

Inicio de reformas liberales:

Durante el transcurso de la guerra la regente quería unir los liberales con los absolutistas moderados y para eso confió el poder liberal a Martínez de la Rosa en 1834 y promulgó un Estatuto Real. La regente, liberales, Nobleza y clero estaban de acuerdo. El Estatuto Real reconocía algunos derechos y libertades políticas, pero sin aceptar la Soberanía Nacional ni división de poderes. El régimen del Estatuto era de tipo liberalismo censitario (partidario de limitar el poder absoluto), pero esto marginaba a la mayoría de la población, lo que provocó la división entre los liberales moderados y los progresistas. La corona era moderada pero tuvo que gobernar con ideas progresistas para de esta forma conseguir respaldo sobre el carlismo. Los progresistas, ahora en el poder en 1835, estaban descontentos con las tímidas reformas y organizaron numerosas revueltas, a través de las Juntas y Milicias, por Andalucía, Madrid y Barcelona quemando fábricas y conventos. Ante esta situación Mª Cristina llamó a Mendizábal para llevar a cabo el gobierno liberal progresista, y rápidamente hizo unas reformas como la desamortización de los bienes del clero para conseguir recursos económicos y así afrontar mejor la guerra contra los carlistas; pero los más perjudicados, la nobleza y el clero, presionaron a la regente para destituir a Mendizábal, y lo consiguieron, pasando los moderados al poder. Esto provocó en verano de 1836 revueltas populares, pronunciamientos militares y pronunciamientos de la Guardia Real. Con esto los progresistas vuelven al poder con Mendizábal de jefe otra vez, y reestablecen la Constitución de 1812 (conocida como La Constitución de 1837) y una serie de reformas:

  • desmantelar el Antiguo Régimen mediante la transformación jurídica del régimen de propiedad.

  • Abolición del régimen señorial.

  • Desamortización

  • Desvinculación

  • Y una liberalización de la economía, como por ejemplo:

  • Abolición de los gremios, libertad de la industria y comercio, eliminación de las aduanas exteriores, fin de los privilegios de la Mesta, derecho a cercar las propiedades, explotación libre de montaña, libertad de arrendamientos agrarios, abolición del diezmo y privatización de las tierras comunales.

    La Constitución del 1837 aceptaba la Soberanía Nacional, declaración de derechos del ciudadano, división de poderes, confesionalidad del estado, introducción del Senado y el derecho a la Corona al (Veto, disolver las Cortes y elección de los ministros) y un sufragio muy restringido.

    Crisis de progresismo:

    La Constitución iba a durar sólo 3 meses porque en septiembre de 1837 iban a ganar las elecciones los moderados. La regente apoyaba al gobierno moderado de forma exagerada y en 1840 prepararon una Ley Electoral y La Ley de Ayuntamientos que consistía que los alcaldes del las todas las provincias sería elegido por la Corona, por lo que los progresistas provocaron movimientos en algunas ciudades y enfrentamientos directos a la Corana, por lo que Mª Cristina, antes de apoyar a los progresistas, dimite en 1841. Los progresistas confiaron ahora el poder a Espartero para ser el nuevo regente en el mimo año. Tan solo un año después aprobó una ley que abría el mercado español a os tejidos de algodón ingleses. Barcelona (burguesías y clases populares) se alzó y Espartero respondió bombardeando Cataluña, poniéndose muchos progresistas en su contra. Narváez y O´Donell, generales al mando de los moderados, aprovecharon la crisis de Espartero y se manifestaron provocando el abandono de Espartero en 1843. Las Cortes, para no buscar un tercer regente, adelantaron la mayoría de edad a Isabel II, y la nombraron reina con tan solo 13 años.

    Partidos políticos:

    En la época isabelina los partidos políticos más destacados eran:

  • Liberales moderados.

  • Estaban dirigidos por Martínez de la Rosa, Riego y Narváez.

    Estaban formados por terratenientes, grandes comerciantes, intelectuales conservadores, nobleza, clero y jefes militares.

    Querían: propiedad privada, garantía del orden establecido Mediante el sufragio censitario), la soberanía compartida (Rey-Cortes), derechos individuales limitados (La religión), defensa del peso e influencia de la iglesia católica, centralismo, no a la Milicia Nacional y alcaldes nombrados por la corona.

  • liberales progresistas.

  • Dirigidos por Mendizábal Espartero y Prim.

    Formado por la burguesía media-baja, industriales financieros, oficialidad media y baja del ejército y profesionales liberales.

    Querían: Soberanía Nacional, Predominio de las Cortes ante la Corona, fortalecer los poderes locales (Ayuntamientos y Milicia Nacional), derechos individuales y colectivos, sufragio censitario pero más amplio, fin de la influencia de la iglesia y Reforma agraria.

    En 1849 aparece el partido demócrata (salen de los liberales progresistas) son más liberales aun. Quieren:

    Sufragio universal masculino, ampliación de libertades públicas y reforma fiscal para paliar las diferencias sociales.

    En 1854 se forma la Unión liberal dirigido por O´Donell. Estaba formado por moderados más progresistas.

    Configuración del régimen moderado:

    La Corona, al restringir el derecho del voto, marginó a la mayoría da la población en situaciones políticas, por lo que surgieron de nuevo las Juntas y Milicias. Las Juntas surgían en momentos de crisis y en muchas ocasiones eran los provocadores de los cambios de gobierno.

    La Milicia era un ejército regular de liberales luchando por la implantación del liberalismo.

    Tras la caída de Espartero en 1843, los moderados se quedan con el poder y con el apoyo de la Corona. Gobernarían hasta 1868. En 1844 se celebran las elecciones y ganan los moderados ( ya que la mayoría en las Cortes estaba formado por moderados), Narváez como jefe. Rápidamente desarman la Milicia Nacional y restauran la Ley de Ayuntamientos (la que había provocado lo dimisión de Maria Cristina de Borbón). Los moderados y la Corona ponen en práctica la Constitución de 1845, muy similar a la de 1837. La Constitución de 1845: rechazaba la soberanía nacional y la sustituía por la soberanía conjunta del Rey y las Cortes. Ampliación del ejecutivo y disminución del legislativo. Exclusividad de la religión católica y compromiso del mantenimiento culto del clero. Supresión de la Milicia Nacional, restricción del derecho al voto y el derecho de la Corona a (nombrar ministros, nombrar el Senado y disolver las cortes).

    Los moderados intentaron llevar mejor las relaciones con la iglesia ya que estaba descontenta con las antiguas reformas liberales y se firmó un Concordato con la Santa Sede en 1851 ( suspensión de la venta de las tierras eclesiásticas desamortizadoras y el retorno de las no vendidas), y a partir de ahí la iglesia Empezó a respaldar a Isabel II.

    Construcción del estado liberal:

    Los moderados querían una estructura liberal con reformas centralistas y uniformistas y pusieron en práctica la Ley de Administración Local, que consistía en que los alcaldes de las poblaciones de más de 2000 habitantes y las capitales de provincia serían nombrados por la Corona y el resto por el gobernador civil. Cada provincia dependía del Ministerio de Gobierno, sólo el País Vasco y Navarra conservaron sus derechos por miedo a levantamientos carlitas. También hicieron otras reformas en la educación que pasaría ahora a manos del Estado central, creando diferentes niveles de enseñanza y elaborando planes de estudio. Se disolvió la Milicia Nacional en algunas ciudades y provincias y se creó la Guardia Civil en 1844 ( civiles con estructura militar encargados de dirigir el orden público.

    El gobierno moderado dependía mucho de la Cortes con organizaciones de poderosos grupos de presión conocidos como camarillas, que querían una forma real o gubernamental. Los carlistas seguían con sus levantamientos en el 1848 y 1849 y junto con el Partido Demócrata cada vez criticaban más el gobierno liberal de Isabel II. En 1854 el gobierno intentó reformar la constitución para fortalecer el Parlamento por lo que provocó un levantamiento de los progresistas e incluso de algunos moderaros que estaban en contra. Ambos sectores en contra, hicieron el Manifiesto de Manzanares reclamando la reforma de la Ley electoral, reducción de impuestos y restauración de la Milicia.:

    Bienio progresista:

    En 1854 los progresistas y la Unión Liberal lideraron frente a los moderados, conocida esta unión como Bienio Progresista. Espartero vuelve al poder nombrado por Isabel II. Sólo duró 2 años. Restauraron la Milicia y la elaboraron una nueva Constitución, aunque no de puso en práctica. Reanudaron la obra desamortizadora por Mádoz en 1855 y aprobaron la Ley de ferrocarriles, fueron los dos grandes proyectos económicos del bienio, pero aun así las reformas no mejoraron el nivel de vida. En Barcelona se produjeron levantamientos de gente obrera pedía algunos cambios como reducción de impuestos, aumento de salarios…y el gobierno aprobó la ley de trabajadores provocando así mejoras. En 1856 levantamientos por diversas ciudades castellanas quemando fincas y fábricas lo que provocó la dimisión de Espartero. La Reina confió el poder a O´Donell, que resistió duramente ante esta situación.

    Aunque en el partido era unionista, O´Donell restableció principios moderados. Se restableció la Constitución de 1845. En 1863 los unionistas fueron incapaces de afrontar la crisis económica y O´Donell dimitió. La reina Isabel II mandó gobernar de nuevo a los moderados, al mando de Narváez. Gobernaron hasta 1868; fueron incapaces de mejorar la situación económica por lo que los distintos sectores pensaban que ya era el momento de cambiar de partido, y no sólo eso, también en el cambio de trono.

    Las causas de la revolución:

    Las causas de la revolución fue debido a la crisis económica en España en 1860.Esto hacía que la situación del país fuera inestable. Las inversiones ferroviarias no eran rentables por lo que las ganancias eran escasas. También coincidió con la crisis industrial de Cataluña: durante la Guerra de la Secesión en Estados Unidos se interrumpió la exportación del algodón en Cataluña (que era la mayor fuente de economía industrial) por lo que tuvo que subir las tasas y algunas industrias no pudieron hacer frente. Las fianzas también era un problema y a todo esto también se produjo la revuelta de los sargentos del cuartel de San Gil que pedían reformas del sistema político, cambios de promoción y aumentos de salarios. Ante estos problemas O´Donell fusila a todos los implicados. Isabel II lo quita del gobierno y pasa de nuevo los moderados al mando de Narváez. Éste tomaba las decisiones al margen de las Cortes y de los grupos políticos y pasa absolutamente de los problemas del país. Tampoco mejoró la situación y ya había varios sectores de la sociedad pensando que ya era el momento para cambiar la situación.

    En 1968 se unieron los progresistas de Prim y los demócratas en Ostende para firmar un pacto totalmente antiisabelino, (conocido como Pacto de Ostende). Se unieron para acabar con el gobierno borbónico y poner fin al moderantismo. La forma de gobierno debería ser decidida por las Cortes, y éstas elegidas por sufragio universal. Tras la muerte de O´Donell también de unieron los unionistas de Serrano en 1867 y fueron importantísimos para la victoria.

    El 19 de Septiembre de 1868 hubo una revolución conocida como la Gloriosa que empezó en la ciudad de Cádiz y después por más ciudades del país contra el gobierno de Isabel II con el grito “Viva España con honor”. Las actuaciones de Isabel en estos últimos años había provocado que fueran pocos los que la respaldaban. Sólo contaba con los miembros de las camarillas y un número escaso de tropas que fueron derrotadas en Alcolea. Al ser derrotadas estas tropas a Isabel no le queda más remedio que dimitir y exiliarse a Francia el 29 de Septiembre de 1868.

    En las ciudades más importantes del país se constituyeron las Juntas Revolucionarias que junto con el movimiento popular provocaron el destronamiento de los borbones y además acabar con el moderantismo.

    Los Serrano y los de Prim se apropiaron de la Revolución y disolvieron las Juntas Provinciales y la Milicia Nacional. Formaron un gobierno provisional y una serie de reformas.

    Gobierno provisional y Constitución de 1869:

    Serrano y Prim estuvieron al frente en un gobierno provisional e hicieron una serie de reformas:

    Libertad de imprenta, derecho de reunión, aceptación de la reforma de enseñanza y democratización de derechos de Ayuntamientos y diputaciones.

    Convocaron unas elecciones a Cortes Constituyentes celebradas por primera vez un España por sufragio universal masculino (sólo para varones mayores de 25) y salieron victoriosos la coalición gubernamental formado por unionistas, progresistas y demócratas y formaron una minoría en las Cortes de carlistas, moderadas y republicanos.

    Las Cortes constituyentes elaboraron la Constitución de 1869. Esta constitución era claramente liberal democrática y proclamaron la Soberanía Nacional y se confirmó el sufragio universal. También se amplió la declaración de derechos.

    La monarquía se quedó como forma de gobierno. Al rey se le dio el poder ejecutivo y el derecho para poder disolver las Cortes.

    Amadeo de Saboya:

    La monarquía establecía una monarquía democrática y había que encontrar un nuevo monarca que sustituyese a los destronados borbones. El general Prim fue el encargado para buscar entre los embajadores extranjeros y se fijó en Amadeo de Saboya (que se había caracterizado por ser el encargado de la unificación en Italia). Fue elegido por las Cortes en 1870 y tres días antes de que llegara a España el general Prim fue asesinado, quedándose desde un principio sin su mayor apoyo. Las Cortes Constituyentes le toman juramente y se disuelven para dar paso a una nueva etapa.

    Desde el comienzo de su reinado Saboya contó con la oposición de los moderados ( que habían estado siempre fieles al gobierno borbónico). Cánovas de Castillo fue el encargado de convencer a unionistas y progresistas de que el gobierno borbónico era la mayor garantía de orden y estabilidad política. La iglesia se unió a favor a la opinión de Cánovas.

    Los republicanos no contaban con Saboya, que provocaron algunos levantamientos. Los carlistas tampoco le apoyaban y volvieron a alzarse en armas en 1872, iniciándose en el País Vasco y expandiéndose por Navarra y Cataluña. No es que fuera muy peligroso, pero fue más problemas para el monarca.

    Los dos años del reinado de Saboya estuvo rodeado de problemas. A la guerra del los diez años de Cuba se intento ayudar, pero más que una ayuda fueron problemas económicos de España. Lo que realmente destronó a Saboya fue la desintegración de la coalición gubernamental por lo que se quedó sin apoyos y tuvo que dimitir en 1873.

    Primera república española:

    Las Cortes decidieron someterse a votación para ver si aceptaban la República y en 1873 fue aprobada por mayoría. Pero en realidad fueron votos de estrategia porque la mayoría en la cámara apoyaban el gobierno de los Borbones y lo que querían era deteriorar la política y de esta forma ver más cerca la vuelta del antiguo reinado.

    Sus únicos partidarios eran los republicanos y en las Cortes se representaban por el Partido Demócrata Republicano Federal, por Pi i Margall. Un nuevo partido político, el federalismo, que nació en el 1968 eran partidarios de: laicismo del Estado, ampliación de derechos democráticos e intervención del Estado en la regulación de las condiciones laborales. Contaban con el apoyo de la pequeña burguesía y del campesino y obrero.

    En las ciudades aparecen revueltas populares reclamando la abolición de consumos y quintas. Los consumos eran los impuestos más impopulares. Las quintas era el sistema de reclutamiento de los soldados. (Todo ciudadano iría a la mili a salvo de un pago en metálico, por lo que los ricos eran los únicos que se podían salvar). Ante esta situación los Republicanos fueron legales y convocaron elecciones a Cortes Constituyentes y volvieron a ganar.

    La Guerra de los Diez años de Cuba continuaba y la República fue incapaz de mejorar la situación; los intentos de ayuda fuero problemas económicos para España, entre otras porque la mayoría de los funcionarios españoles en Cuba apoyaban la restauración borbónica. Pi i Margall dimite por los grandes levantamientos ocurridos y es sustituido por Salmerón. Éste también dimitió al poco tiempo al verse incapaz moralmente de firmar las penas de muerte y es sustituido por Castelón.

    En las siguientes elecciones pierde por no tener mayoría en las Cortes y es derrotado por los unionistas y progresistas de Serrano.

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