Leyendas; Gustavo Adolfo Bécquer

Literatura española del siglo XIX. Romanticismo en España. Cristo de la calavera. Beso. Ajorca de Oro. Miserere. Monte de las ánimas. Cruz de diablo. Maese Pérez el Organista. Promesa. Corza Blanca. Ojos Verdes. Rayo de Luna

  • Enviado por: Guillermo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
publicidad
publicidad

  • EL CRISTO DE LA CALAVERA

  • El rey de Castilla llamó a los nobles más floridos para la guerra contra los moros. El día antes de la guerra se celebró un sarao. Entre la muchedumbre destacaba una mujer muy bella, nombrada reina de la hermosura en todos los torneos. La chica (Inés de Tordesillas) tenía que escoger a un chico pero ella tenía a dos que eran sus favoritos: Alonso de Carrillo y Lope de Sandoval. Una vez le cayó un guante y fueron Alonso y Lope los primeros galanes que se lo cogieron que se retaron con la mirada ante la atónita mirada de toda la gente. Tuvo que ir el rey para ser él personalmente el que le devolviese el guante a Doña Inés. Por la noche Alonso y Lope se encontraron en una plaza y se fueron a un lugar más iluminado para resolver su duelo. Cuando comenzaron la pelea la luz se apagó de repente. Oyeron una extraña voz y se asustaron. Entendieron aquella extraña situación como un mensaje de Dios para que no se peleasen y entonces se abrazaron. Decidieron ir a preguntarle a Inés a cuál de los dos amaba. Pero al llegar al castillo vieron a Inés con otro hombre y desistieron de hacerle la pregunta.

  • EL BESO

  • Una noche entraron en Toledo unos cien soldados franceses y se fueron a alojar a un convento desmantelado. El capitán se despertó de una pesadilla y estuvo junto a una mujer muy bella y al contárselo a sus amigos les desveló que era de mármol. En su interior, el capitán estaba convencido de que la mujer era de verdad. Se reunieron los amigos del capitán y éste en el monasterio y encendieron fuego para calentarse y para ver. El capitán les mostró a sus amigos la mujer de mármol y todos quedaron estupefactos. El capitán derramó su vino sobre la estatua del guerrero que estaba junto a la de la mujer. El capitán se acercó a besar a la estatua pero la estatua del guerrero le dio un puñetazo y lo mató.

  • LA AJORCA DE ORO

  • Él la encontró un día llorando. Ella era de una belleza increíble, pero más demoníaca que angelical. Ella le dice que llora por una tontería: estaba ayer en el templo, la Virgen resplandecía y mientras cantaba el Salve Reina ella vio un objeto que le llamó mucho la atención: la ajorca que la Virgen llevaba en el brazo con el que sujeta a su Hijo. Las luces del altar se reflejaban en la joya de una manera maravillosa. Durante la noche ella siguió acordándose de la joya. Una mujer que no era la Virgen le enseñaban la joya y le decía que nunca sería suya. Ella lloraba porque quería la joya. Él con ánimo de conseguírsela le preguntó que qué Virgen la tenía, cuando se enteró que era la del Rosario no quería ir, pero ella se puso a llorar otra vez. Un día él entró a la catedral de Toledo, esperó a que estuviera despejado y subió la primera grada y pasó junto a las tumbas de los reyes. Él tuvo mucho miedo, cuando fue a andar parecía como si alguien le sujetara los pies y vio el suelo de la capilla todo lleno de lápidas. Consiguió llegar hasta la Virgen, tenía una sonrisa tranquilizadora, pero que le daba mucho miedo. Le quitó la joya y cerró los ojos. Ahora sólo tenía que huir, pero antes abrir los ojos, lo que le daba mucho miedo. Un grito agudo se le escapó cuando vio que la iglesia se había llenado de santos, monjes, demonios, guerreros, damas, pajes... todos los que estaban en la iglesia pintados o esculpidos ahora tenían vida propia. Ya no pudo resistirlo, las sienes le iban a estallar. Después un telo de sangre cubrió su vista. Cuando lo encontraron unos dependientes de la iglesia aún llevaba la joya, les dijo con una carcajada ¡suya, suya!. Se había vuelto loco.

  • EL MISERERE

  • Un caminante llegó a un monasterio y pidió cobijo ya algo de cena. El caminante era un músico que había cometido un asesinato y quería hacer un miserere para ser perdonado. Un rabadán del monasterio le contó una leyenda acerca de un miserere: un hombre construyó un monasterio con el dinero que le debía dejar a su hijo como herencia. El hijo y sus amigos quemaron el monasterio. Cada Jueves Santo se repite el miserere que se cantaba en el momento del incendio.

    Ese día era Jueves Santo y el caminante decidió ir al monasterio. Cuando llegó, entre una niebla azulada, el templo comenzó a reconstruirse. Los esqueletos de los monjes dijeron el primer versículo del salmo de David. De repente se produjo un movimiento y el canto de los monjes se convirtió en algo triste. Se rompió una cúpula y se vio el cielo. El caminante volvió al monasterio, pidió asilo y se puso a escribir su miserere, pero murió antes de acabarlo.

  • EL MONTE DE LAS ÁNIMAS

  • Esta leyenda transcurre en Soria. Alonso y su prima Beatriz van a pasear al monte de las Ánimas, él esta muy enamorado de ella pero su amor no es del todo correspondido. En el paseo a la chica se le cae una banda azul. Cuando están cenando deciden entregarse sendos recuerdos, Alonso entrega una joya a su amado pero cuando Alonso va a recibir el recuerdo de la amada le dice que le iba a entregar la banda azul que llevaba por la mañana pero que la había perdido en el monte de las Animas, era el día de Todos los santos, el día cuando todas las ánimas salen al monte, a pesar de todo Alonso decide ir a buscar la banda azul pero las ánimas acaban con el. Esa noche Beatriz oye ruidos extraños en su habitación, a la mañana siguiente se levante y ve la banda azul encima de una cómoda que tenia en su habitación al tiempo que recibe la noticia del fallecimiento de Alonso y muere de la impresión ya que creía que todos los ruidos de la noche eran un sueño.

  • LA CRUZ DEL DIABLO

  • En lo alto de un monte se halla una extraña cruz y unos excursionistas que se encontraban por allí preguntaron a un aldeano que se encontraba en la zona por la historia de dicha cruz.

    Este les contestó que antes de ser una cruz fue la armadura de un malvado caballero que tenía atemorizado a todos los demás que se encontraban cerca de su castillo. Hubo una guerra en la que en el enfrentamiento cayó herido de muerte y se entregó al diablo. Su armadura quedó maldita y la colgaron en uno de los torreones del castillo.

    Al cabo del tiempo unos bandidos robaron dicha armadura y por donde pasaban iban haciendo el mal.

    Gracias a San Bartolomé se pudo recuperar la armadura y fundirla en esa cruz.

  • MAESE PEREZ EL ORGANISTA

  • Había en una convento Sevillano, llamado Santa Inés un famoso organista llamado Maese Pérez al cual iba a escuchar toda Sevilla. El día de la misa del Gallo ésta se retrasa porque Maese Pérez está enfermo y un organista envidioso y enemigo de Maese Pérez se ofrece para tocar, en esto aparece Maese Pérez que es llevado en un sillón por sus incondicionales diciendo que no quería morir sin tocar en aquella misa. Cuando comienza la consagración resuena majestuoso el órgano hasta que de repente este queda mudo, Maese Pérez acaba de morir.

    En la Misa de Gallos del año siguiente para sustituir a Maese Pérez le viene un nuevo organista al que toda la gente creía uy malo, pero la melodía del órgano sonaba como siempre, al terminar de tocar, el nuevo organista juro que jamás volvería a tocar ese órgano. A los dos años de la muerte de Maese Pérez, la madre superiora encargó a la hija de éste, la cual había entrado de novicia que fuera ella la encargada de tocar el órgano. En el momento de la consagración la hija de Maése da un grito diciendo que ve a su padre tocando, pero el órgano suena solo sin que nadie lo toque.

  • LA PROMESA

  • Margarita lloraba porque su amado se iba a la guerra para echar a los moros de Sevilla. Él la calma y le promete que volverá, pero el escudero del conde de Gómara no puede faltar. Al día siguiente los hermanos de Margarita la llevan a ver partir el séquito que va a la guerra del conde de Gómara y cae desmayada al ver que Pedro, su amante, es el propio conde. El conde tras haber ganado en las luchas estaba muy pensativo y pálido. El escudero le preguntó qué le pasaba. Le dijo que le habían sucedido una serie de cosas extrañas: cuando su caballo desbocado iba a caer contra las lanzas enemigas, una mano lo sujetó. Otra vez la vio, hermosa, pálida descorriendo las cortinas de su habitación; coger una saeta que venía a herirle; escanciar el vino de su copa en los convites... Incluso la veía en ese momento, por lo que el escudero lo tomó por loco. Dijo que salir de la tienda a tomar el aire. Cerca de la tienda de campaña del rey vieron un personaje extraño medio romero, medio juglar, vendía baratijas y contaba historias, cuando se acercaron empezó a entornar un romance: “El romance de la mano muerta”. Cantaba su historia: una chica enamorada de uno que se hacía pasar por escudero, todas las estrofas terminaban con un estribillo: ¡Mal haya quien en promesas de hombre fía!. Ella temía que con el conde se le iba su honra. Su hermano la mata por haberlos deshonrado. Pero al enterrarla la mano siempre aparecía. El conde le pregunta que de dónde ha sacado el romance y dice que del pueblo de Gómera. El conde fue a Gómera, arrodillado sobre donde ella estaba enterrada cogió su mano mientras un sacerdote los casaba hundiéndose así la mano para siempre. Bécquer aparece como su autor al final cuando dice que en esos prados hay un pedazo que en primavera se llena de flores y la gente dice que allí está enterrada Margarita. Bécquer se apoya otra vez en el género del romance histórico ya en decadencia.

  • LA CORZA BLANCA

  • En esta leyenda aparece un noble aragonés, llamado don Dionís, que tenía una hija, Constanza, y esta tenía un sirviente personal que se llamaba Garcés. Un día tras acabar la caza se reunieron todos bajo unos arboles y vino un zagal del cual le dijeron a don Dionís que no estaba muy bien ya que pensaba que todos los ciervos iban contra él, y también que un día buscando a los ciervos apareció un grupo de corzas lideradas por una corza blanca que al verlo huyeron despavoridas. Todos se rieron de las gracias de Esteban menos Garcés que no paraba de pensar en el relato sobre la corza blanca. Garcés amaba a Constanza, y pensó que si atrapaba a la corza blanca para ella, ésta caería rendida en sus brazos. Salió del castillo armado pensando que atraparía su botín y después de luchar contra todos los elementos consiguió verla junto a su manada, y la corza blanca quedó atrapada en un matorral, pudo acercarse a ella e intentar cogerla, pero cuando iba a hacerlo la corza le habló y él quedó tan sorprendido que se liberó e intentó escapar, pero Garcés le tiró una flecha y acertó en el blanco, pero en realidad la corza era Constanza que se revolcaba en su propia sangre tras haber sido alcanzada por la flecha de su pretendiente.

  • LOS OJOS VERDES

  • Fernando de Argensola, primogénito de los marqueses de Almenar salió un día de caza por sus tierras, éste hiere un ciervo y llega hasta la fuente de los Álamos, sin que ninguno de sus vasallos pueda detenerlo, donde dicen que vive un espíritu del mal, por lo que nadie se atreve a llegar hasta allí. Furioso Don Fernando parte hacia la fuente sin que su montero, Iñigo pueda detenerlo. Desde ese día Fernando esta cabizbajo y enfermo, y dice haber visto los ojos verdes de una mujer. Una noche Fernando regresa al lugar donde había visto los ojos verdes y ve una bellísima mujer entre las rocas. La misteriosa mujer llama a Fernando, y éste al aproximarse al borde del abismo, cae al agua donde se ahoga.

  • RAYO DE LUNA:

  • Manrique era un noble solitario, cuyas aficiones eran escribir y, sobre todo la soledad, porque cuando estaba solo imaginaba un mundo fantástico y perfecto.

    Manrique disfrutaba paseando a la luz de la luna por las orillas del Duero. Un día, casi a media noche cuando de repente Manrique vio agitarse una extraña cosa blanca que apareció y desapareció en un instante era una arte del vestido de una mujer, nada más verlo salió detrás de esa mujer y estuvo persiguiéndola durante mucho tiempo ya que estaba seguro de conocer a aquella mujer.

    Pasaron dos meses y una sensación de amor hacia una mujer que ni siquiera había visto por completo iba creciendo en el sentimiento de Manrique.

    Una noche serena , la luna brillaba y Manrique se dirigía hacia la alameda del Duero cuando de repente volvió a ver aquel destello de la mujer amada, Manrique salió corriendo persiguiéndola hasta que llego al lugar donde había visto el destello, volvió a verlo, estaba vez delante de él, pero no era una mujer , era un rayo de luna que se penetraba a través de los arboles.