Leyendas; Gustavo Adolfo Bécquer

Literatura española contemporánea del siglo XIX. Romanticismo. Narrativa. Argumento

  • Enviado por: Daltonico
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
publicidad

EL MONTE DE LAS ANIMAS

Un grupo de hombres de Soria, hace mucho tiempo, fueron a un monte a cazar, pero surgió una batalla campal, ya que los templarios se resistieron a que estos pasaran por sus territorios, todo acabo con un montón de muertos, todos enterrados juntos. Desde entonces se dice que los espíritus de los hombres allí muertos aparecen por el monte y se acercan al templo para hacer sonar sus campanas la noche de los Inocentes.

Alonso le explica a su prima, Beatriz, todo lo que sabe sobre la zona y ella presta atención al relato de los Templarios.

Una noche deciden que para despedirse se regalaran un objeto personal, pero el que ella le quiere dar a él lo ha perdido en el monte, y ella lo tienta para que suba al monte de las Ánimas a por la banda azul, él se ve obligado a ir. Ella de mientras se queda durmiendo. Al ver la tardanza de Alonso la dama empieza a aterrorizarse, pero no es hasta la mañana siguiente que ve la cinta azul manchada de sangre, y se entera que su primo a sido demorado por los lobos,  a ella también se la encuentran muerta, muerte de  horror.

Tiempo después alguien consiguió pasar una noche allí y contó, antes de morir, como vio levantarse los muertos y como luchaban unos y otros persiguiendo una bella dama  desmelenada, mientras esta daba vueltas a la tumba de Alonso.

LA CORZA BLANCA

En esta leyenda aparece un noble aragonés, llamado don Dionis, que tenía una hija, Constanza, y esta tenía un sirviente personal que se llamaba Garcés. Un día tras acabar la caza se reunieron todos bajo unos árboles y vino un zagal del cual le dijeron a don Dionis que no estaba muy bien ya que pensaba que todos los ciervos iban contra él, y también que un día buscando a los ciervos apareció un grupo de corzas lideradas por una corza blanca que al verlo huyeron despavoridas. Todos se rieron de las gracias de Esteban menos Garcés que no paraba de pensar en el relato sobre la corza blanca. Garcés amaba a Constanza, y pensó que si atrapaba a la corza blanca para ella, ésta caería rendida en sus brazos. Salió del castillo armado pensando que atraparía su botín y después de luchar contra todos los elementos consiguió verla junto a su manada, y la corza blanca quedó atrapada en un matorral, pudo acercarse a ella e intentar cogerla, pero cuando iba a hacerlo la corza le habló y él quedó tan sorprendido que se liberó e intentó escapar, pero Garcés le tiró una flecha y acertó en el blanco, pero en realidad la corza era Constanza que se revolcaba en su propia sangre tras haber sido alcanzada por la flecha de su pretendiente.

EL MISERERE

Bécquer en esta leyenda encuentra diferentes volúmenes , dos o tres cuadernos de música, el miserere. Dentro del miserere Bécquer lee unas frases que no entiende muy bien y le dice a un anciano que se la explique. Entonces el anciano le cuenta la leyenda.

Hace muchos años, una noche lluviosa y oscura apareció en la puerta claustral un romero ,que decía ser músico. Este pedía algo de comer y un techo para poder refugiarse, ya que no tenía a donde ir. El romero empezó a contar al lego y a los pastores una historia que según él era un crimen y que quería escribir aquel miserere. El lego y los demás se pensaban que estaba loco, ese día era Jueves Santo y cuando los monjes cantaban en las ruinas del monasterio, romero quería ir a verlos porque decía que eso era fantástico y muy buena música. El lego y los demás le dijeron que no fuese. Él no hizo caso y allá fue. Estuvo un rato esperando y escuchaba ruidos extraños pero no el que quería oír. Al final lo escuchó y al día siguiente fue para la abadía y se lo explico todo, le pidió al lego que le diera algo para vivir, que el iba a escribir aquel miserere. Cada día que pasaba, lo escribía, oía un ruido de fondo y cada vez más hasta que acabo loco y se murió.

Guardaron los frailes a su muerte y también hoy en día se conserva el archivo de la abadía.

EL RAYO DE LUNA

La siguiente leyenda nos cuenta la vida de un hombre, Manrique,  muy encerrado en sí mismo que era un noble que apreciaba la soledad mucho. Le encantaba la poesía y por ello su carácter solitario le permitía pensar y poder remover su mente. Una noche cálida de verano vio como una mujer se dirigía al monasterio de los Templarios, él la siguió e intentó alcanzarla y hablar con ella, pero a pesar de todos sus intentos no consiguió alcanzarla hasta que llegó a la que él supuso que era su casa. Pero cuando tocó la puerta y preguntó que quién vivía allí, la persona que le abrió le dijo que era la casa de Alonso de Valdecuellos que era el montero mayor del rey y que vivía solo. Pasado un tiempo volvió a verla desde su balcón y la volvió a seguir pero mucho más de cerca y así pudo darse cuenta de que lo que veía era un rayo de luna  por el medio del bosque, al que le daba voz el viento que chocaba contra los arboles. Esto llevó a nuestro protagonista en una gran melancolía pensando que la vida era un engaño y el amor era un simple rayo de luna.

MAESE PÉREZ EL ORGANISTA

Esta leyenda es de origen sevillano.

Trata de un órgano que estaba en una iglesia, pero que se solía romper con mucha facilidad por la antigüedad que tenía.

Cuando se rompía siempre llamaban al único organista que conocían que se llamaba Maese Pérez. Maese Pérez era ciego de nacimiento, pero arreglaba siempre con mucha facilidad el órgano y también sabía tocar el órgano como los ángeles.

Era muy famoso, sobre todo en la misa del gallo, cuando todo el mundo esperaba que el obispo alzara la sagrada forma de Jesús, el órgano empezaba a tocar y lo hacía como los ángeles.

Todo esto se lo cuenta una señora a un hombre que acababa de llegar al pueblo donde estaban.

Cuando salieron de la misa, el señor le dijo a la señora que si podía seguirle contando cosas de la gente del pueblo y la señora contenta porque alguien la escuchaba con atención, le siguió contando porque la gente tenía tanto dinero o porque vestían como vestían.

El hombre al poco rato, cansado de oír tantos disparates, le dijo a la señora que le contara mas cosas de Maese Pérez.

La señora le contaba que Maese Pérez murió hace un año mientras se celebraba la misa del gallo. La gente estaba en la misa esperando a que apareciese Maese Pérez y pasaba el tiempo y Maese no aparecía por ningún sitio del pueblo, ni acudía a la iglesia.

La gente oyó tocar un órgano y parecía todo normal, como si solo se hubiese retrasado, pero cuando sonaban las notas, estas lo hacían con menos fuerza hasta que al final se pararon.

Al poco rato subió una persona y vieron a Maese Pérez tumbado y era el, él que tocaba las notas pero estaba bastante enfermizo y por eso cada vez, las notas eran más débiles.

Desde ese día, las monjas guardan el órgano aunque se esté cayendo a trozos, porque nadie será capaz de tocar el órgano como lo hacía Maese Pérez.

EL CRISTO DE LA CALAVERA

El rey de Castilla llamó a los nobles más floridos para la guerra contra los moros. El día antes de la guerra se celebró un sarao. Entre la muchedumbre destacaba una mujer muy bella, nombrada reina de la hermosura en todos los torneos. La chica (Inés de Tordesillas) tenía que escoger a un chico pero ella tenía a dos que eran sus favoritos: Alonso de Carrillo y Lope de Sandoval. Una vez le cayó un guante y fueron Alonso y Lope los primeros galanes que se lo cogieron que se retaron con la mirada ante la atónita mirada de toda la gente. Tuvo que ir el rey para ser él personalmente el que le devolviese el guante a Doña Inés. Por la noche Alonso y Lope se encontraron en una plaza y se fueron a un lugar más iluminado para resolver su duelo. Cuando comenzaron la pelea la luz se apagó de repente. Oyeron una extraña voz y se asustaron. Entendieron aquella extraña situación como un mensaje de Dios para que no se peleasen y entonces se abrazaron. Decidieron ir a preguntarle a Inés a cuál de los dos amaba. Pero al llegar al castillo vieron a Inés con otro hombre y desistieron de hacerle la pregunta.

EL BESO

Una noche entraron en Toledo unos cien soldados franceses y se fueron a alojar a un convento desmantelado. El capitán se despertó de una pesadilla y estuvo junto a una mujer muy bella y al contárselo a sus amigos les desveló que era de mármol. En su interior, el capitán estaba convencido de que la mujer era de verdad. Se reunieron los amigos del capitán y éste en el monasterio y encendieron fuego para calentarse y para ver. El capitán les mostró a sus amigos la mujer de mármol y todos quedaron estupefactos. El capitán derramó su vino sobre la estatua del guerrero que estaba junto a la de la mujer. El capitán se acercó a besar a la estatua pero la estatua del guerrero le dio un puñetazo y lo mató.

CREED EN DIOS

Teobaldo no tenía padres: su madre murió mientras daba a luz y su padre, años después, en una emboscada. Teobaldo era un irresponsable e irrespetuoso. Un día salió de caza con sus pajes y como llovía entraron a refugiarse en una iglesia. El sacerdote le pidió que abandonase el lugar porque había entrado con los animales. Teobaldo se disponía a matarlo cuando oyó voces que anunciaban que había un jabalí y fue tras él. Después de una larga persecución, el caballo de Teobaldo se murió de fatigo pero entonces cogió el caballo de uno de sus pajes y siguió en la carrera. El caballo no se detuvo y llevó a Teobaldo al cielo. Allí vio a una serie de santos y escuchó como su madre rezaba por él. Miró a Dios a la cara y de repente se cayó y volvió al bosque. Cuando regresó a su castillo, éste se había convertido en una iglesia.

LOS OJOS VERDES

La leyenda comienza en una cacería. Fernando de Argensola encabeza la cacería, que se había convertido en una persecución. Perseguían a un pobre ciervo que huía herido. Como último recurso, el ciervo se adentra en una zona de árboles. Al ver esto, un montero al servicio de Fernando de Argensola, gritó "¡Alto todo el mundo!"; y pidió a su señor que por favor abandonase la cacería, argumentando que había oído leyendas sobre esa zona a la que llamaban la fuente de los Álamos. Fernando se negó rotundamente a desperdiciar esa pieza y, haciendo caso omiso a las palabras de Iñigo, el montero, decidió adentrarse en aquella zona boscosa y conseguir aquel ciervo que tanto se había resistido hasta entonces.

         Han pasado días desde que don Fernando se adentró en el bosque y volvió con la pieza sano y salvo; mas su montero no se queda tranquilo y observa en él un cambio de color y bastante sombrío. Le comento a su amo sus observaciones y éste le contesta que estaba enamorado, enamorado de una mujer que vio en la fuente de los Álamos pero que nadie la había visto antes. Le enamoraron sus ojos verdes. Fernando de Argensola le pide a Iñigo que le ayude a encontrarla y a averiguar quien era aquella mujer tan bella.

 

         Un día de los que Fernando rondaba por la fuente de los Álamos en busca de aquella hermosa mujer, la encontró de nuevo y dándose cuenta que aquella ocasión no se repetiría muy a menudo, rápidamente se le declaró. La bella mujer vacilaba la pregunta y le insinuó a Fernando si le seguiría amando si ella no fuese o dejase de ser una mujer de carne y hueso, a lo que Fernando contestó, sin dudarlo, sí.

         Tras esta respuesta, Fernando percibió como el susurro del viento le decía: " Ven, ven...", Fernando se acercó a la mujer y, con un beso, se adentraron en las aguas del lago.

LA AJORCA DE ORO

Pedro, posiblemente por petición o para complacer a su amada María, se desconocen los detalles, intentó robar la ajorca de oro que la Virgen de la Catedral de Toledo posee en una de sus manos. En su intento, el suelo de la catedral se convierte en tumbas, todas las estatuas se bajan de sus huecos y ocupan el ámbito de la iglesia y miran a Pedro con ojos sin pupilas; éste también ve todo un mundo de reptiles y alimañas. Tras tantas impresiones cae desmayado sobre el ara y cuando despierta aun posee la ajorca de oro entre sus manos, pero al parecer a enloquecido.

LA CUEVA DE LA MORA

Frente al establecimiento de baños de Fitero, en unas rocas cerca del río Alhama, se encuentran unas ruinas de un castillo moro, él cual era visitado por un residente de los baños con la esperanza de encontrar en él, un tesoro, algún pasadizo, o alguna sala secreta de las que solían tener estos castillos, pero tras muchas semanas no encontró ninguna, así que decidió dar un paseo por la costa, allí encontró una gruta que tenía pinta de haber sido realizada por los moros, así que se acerco a un campesino y entabló conversación hasta conseguir que le hablase de la gruta y le contó la historia. Ésta trataba de que un importante caballero español, fue atrapado por los moros y allí vio a la hija del alcaide, de la que quedo prendado. Cuando fue liberado decidió conquistar el castillo para reunirse con ello, así que sorprendieron a las moros, se apoderaron de él y se enamoraron. Pero el alcaide tras varias semanas volvió con un gran ejercito y los asediaron y cuando estaban débiles por la falta de comida les atacaron. El caballero fue herido de gravedad y la mora le cogió y lo llevo a la gruta mencionada antes. Él moribundo solo pedía agua, así que la mora salió de la cueva al río que estaba cerca, pero cuando salió, unos arqueros moros oyeron el ruido de matorrales y dispararon contra ella, a la que también hirieron de muerte. La mujer cogió el agua y se arrastró hasta donde estaba él y su amado la bautizo para que muriesen con la misma fe.

LA ROSA DE PASIÓN

Había un judío llamado Daniel que era muy feo, muy avaro y un usurero, que odiaba a muerte a los cristianos. Así era el que su hija era justo al contrario era muy guapa. Lo que pasa es que desestimaba a todos sus pretendientes de los judíos poderosos porque amaba la libertad. Y además estaba enamorada de un cristiano. Así que los hijos de los judíos se lo dicen a Daniel. Una noche sigue a su padre a ver adonde va porque piensa que ha descubierto su romance así que va a un lugar llamado “la cabeza del moro” . Cuando llega allí ve a su padre preparando una crucifixión para el amante de su hija Sara pero ella heroicamente sale de su escondite donde había dicho esto y dice a su padre que ella es ahora cristiana que se avergüenza de su religión y que ha avisado a su novio de que no venga. El padre se abalanza sobre ella la coge de los pelos y la lleva al pie de la cruz, donde le dice a sus compañeros: “Juzgadla como queráis”. Al día siguiente Daniel volvió a su herrería, pero no se volvió a ver a Sara.

LA FE SALVA

El autor de las leyendas conoce una mujer que ronda entre los veintiocho años, muy guapa, pero envejecida muy rápidamente, por alguna causa que el no conocía. Un día el se ofreció como guía para ir a unas ruinas y en ese momento empezó su romántica amistad. Se convirtieron en grandes amigos y le contó la historia de su vida, una vida muy triste. La historia empieza así, dos hermanas vivían en Castilla, su madre estaba muerta y la hermana pequeña quería mucho a su hermana mayor. Tuvieron que irse a vivir a Madrid, su padre se encargaba de la organización del movimiento revolucionario. En aquella casa acogieron a un poeta llamado Alberto del que las dos chicas se enamoraron. Un día la pequeña vio como la mayor se besaba con Alberto y esto le provocó caer enferma pero no físicamente, sino psicológicamente. Tras varios días de guerra Alberto fue herido de gravedad y muere. Esto hace que la enfermedad de la pequeña se agravase más y cuando estaba a punto de morirse ocurrió el milagro, su hermana fue a la iglesia y cambió sus ojos por mi salvación. Y así fue, a medida que yo mejoraba se perdía el verde de sus ojos, hasta que yo me curé y ella se quedó ciega. Según cuenta ella, era posible ver los bonitos ojos verdes de su hermana en la iglesia.

Al final Becquer hizo una gran amistad con aquella señora pero tras pasar mucho tiempo juntos se tuvieron que separar, pero según el cuenta fue a la iglesia y consiguió en un cuadro de la Virgen ver cara de tristeza y los bonitos ojos verdes.

EL GNOMO

Trata de dos muchachas hermanas, las dos huérfanas que en realidad no tienen el mínimo aprecio la una por la otra, un día, ellas y unas muchachas fueron a la fuente que estaba fuera del pueblo a coger agua, como siempre. A la vuelta en la puerta de la iglesia vieron a un anciano llamado Tío Gregorio y le pidieron que le contara una historia, ya que en el pueblo era famoso por contarlas, pero éste en vez de eso les dio un consejo. Les dijo que no se entretuvieran tanto al coger agua en el río, porque una vez un pastor que perdió a una oveja, buscándola se metió a una gruta. Allí se encontró todo tipo de piedras preciosos, tales como diamantes, rubíes, oro, etc. que estaban custodiadas por unos gnomos, se dio cuenta de que el aire estaba envenenado, entonces tocó la campana de la iglesia y él se puso a rezar un ave María para no morir allí y de pronto se encontró fuera de la cueva. Contó su historia y días más tarde murió.

Las dos muchachas, nombradas antes se lo creyeron las otras no y esperaron a que cayera la noche para ver si era verdad. Cuando llegaron junto a la fuente a una le comenzó a hablar el agua y a otra el viento e intentaron tentarlas. Al lado de Marta, la que fue tentada por el agua, apareció un gnomo corriendo y se puso a perseguirle pero ya no se supo nada de ella. Magdalena, la tentada por el viento, consiguió volver a su casa. Se cuenta que aún por la noche si te acercas se puede oír la voz de una chica llorando.

LA CRUZ DEL DIABLO

Un día un hombre se acercó a una cruz con la intención de tocarla, pero antes de hacerlo un pastor le avisó de que no la tocara, entonces le contó el porqué y este era una leyenda: Había hace tiempo un señor llamado “el señor de Segres” que maltrataba y pegaba a sus criados y entonces ellos le denunciaron ante la justicia, esto provocó que se desencadenara una guerra. Al final tras muchos esfuerzos ganó la justicia mediante un ataque al castillo donde se encontraban el señor de Segres y todos sus aliados, quemando el castillo y destruyéndolo sin piedad alguna, quedando dentro la armadura del señor de Segres. Días más tarde, tras la muerte del señor Segres durante aquella quema, los aldeanos empezaron a escuchar voces desde el castillo medio derruido y para encontrarle una solución a este problema fueron a pedir consejo a un importante sabio que vivía en una ermita no muy lejos de allí. Éste les dijo que hablasen con el jefe de los que estaban haciendo aquellos ruidos, es decir el Diablo, que estaba en una prisión. Lo llevaron ante la justicia y le quitaron su armadura, que era la del Señor de Segres, pero vieron que no tenía cuerpo, lo cual produjo una sensación de horror entre todos los presentes que decidieron fundir la armadura y hacer con ella una cruz.

Dicha cruz fue la que el pastor le aconsejo al hombre que no tocara porque estaba hecha con la armadura del Diablo.

LA VOZ DEL SILENCIO

Iba un día un hombre con su carpeta por una calle estrecha de Toledo, cuando de pronto escuchó una voz misteriosa, se dio la vuelta rápidamente y no había nadie en la calle, se encontraba él solo, el señor venía de trabajar e iba hacia su casa, cuando llega se pone a pensar y reflexiona sobre lo sucedido.

A los dos días volvió a pasar por la misma calle y volvió otra vez a escuchar la voz, le pareció voz de mujer y adivinó su procedencia que era de una casa antigua que se encontraba en la calle.

Entonces se encontró con un amigo suyo, el cual le contó que la voz que había oído procedía de un fantasma con forma de mujer, y que en esa casa hacía mucho tiempo vivía en la casa nombrada un mercader con su esposa, decidió irse y dejarla encerrada dentro. Desde entonces no se ha vuelto a ver a la mujer, y se dice que a cierta hora por la noche se le oye hablar.

La promesa:

Margarita lloraba porque su amado se iba a la guerra para echar a los moros de Sevilla. Él la calma y le promete que volverá, pero él. Al día siguiente los hermanos de Margarita la llevan a ver partir a su amado a la guerra y cae desmayada al ver que Pedro, su amante, es el propio conde.

El conde tras haber ganado en la gran mayoría de las luchas estaba muy pensativo y pálido. El escudero le preguntó qué le ocurría que porque tenía tan mal cara y este le contó que le habían sucedido una serie de sucesos extraños: cuando su caballo desbocado iba a caer contra las lanzas enemigas, una mano lo sujetó. Otra vez la volvió a ver, muy hermosa, pálida descorriendo las cortinas de su habitación; coger una saeta que venía a herirle; servirle el vino de su copa en los convites... Incluso la veía en ese momento, esto hizo creer al escudero que estaba loco. Así que le recomendó salir de la tienda a tomar el aire.

Cerca de la tienda de campaña del rey vieron un personaje extraño, una especia de juglar que vendía cosas raras y contaba historias, cuando se acercaron empezó a entornar una especie de canción que parecía un romance: “El romance de la mano muerta”. Cantaba su historia que trataba de una chica enamorada de uno que se hacía pasar por escudero, todas las estrofas terminaban con un estribillo: ¡Mal haya quien en promesas de hombre fía!. Ella temía que con el conde se le iba su honra. Su hermano la mata por haberlos deshonrado. Pero al enterrarla la mano siempre aparecía. El conde le pregunta que de dónde ha sacado el romance y dice que del pueblo de Gómera.

El conde fue a Gómera, lo más rápido posible y arrodillado sobre donde ella estaba enterrada cogió su mano mientras un sacerdote los casaba hundiéndose así la mano para siempre.

Tres fechas:

Habla de una calle de Toledo en la que se encuentran restos de todas las etnias que allí han vivido, pasaba por allí todas las tardes el autor de esta obra, un día se fijó en una ventana de un gran caserón, que al mirar hacia ella se bajó una cortina de alguien que lo estaba mirando, pasó de nuevo y le pareció en su imaginación ver a una mujer. Soñó mucho y durante mucho tiempo con aquella ventana y aquella mujer, que como sería, que si le amaba, etc..., pero un día tuvo que volver a Madrid, desde el coche miró hacia donde estaba la ciudad y apuntó la fecha de aquel momento: la que él llamaba la “fecha de la ventana”.

Posteriormente tuvo ocasión de ir a Toledo otra vez y perdido entre sus calles llegó a una plaza. Allí se encontraba un edificio muy curioso y bello, que le parecía una construcción árabe. Se quedó mirando y le pareció ver una mano blanquísima que le saludaba. Esperó durante todo el día en ese lugar pero no volvió a repetirse. Esa noche escribió otra fecha: “la fecha de la mano”. Se volvió a ir.

Pasado un año volvió de nuevo a Toledo. Y a su vez a la misma plaza y se oyen unas campanas en un convento que había por allí cerca. Se acercó y un pobre le dijo que iba a haber una toma de hábito. Entró en la iglesia y le pareció ver en el coro a la mujer que lo había saludado, pero había una valla y poca luz y no se distinguía bien. Vio como una mujer acercarse al crucifijo. Le iban a hacer monja, le quitaron una corona de flores que llevaba en la cabeza y un velo y se pudo ver una impresionante melena rubia la cual empezaron a cortar. A él le parecía sentir como si le quitasen algo importante en su vida. En un instante pudo verle el rostro y el pánico se apoderó de él, porque él la conocía, no la había visto nunca, pero sí en sueños. No vio a ningún pariente salvo a una vieja que lloraba y que le contó que era la hija de un conde que vivía en la calle de la “ventana” y que profesaba porque se había quedado huérfana. Esta fecha no la escribió en ningún sitio, excepto en un lugar que nadie podrá leer nunca y que él no olvidará.

Cada vez que recuerda estos sucesos se pregunta si alguna vez alguna mujer suspira en memoria de estas fechas y a dónde irá ese suspiro.