Leyendas; Gustavo Adolfo Bécquer

Literatura española siglo XIX. Prosa y narrativa romántica. Relatos. Romanticismo. Argumento

  • Enviado por: Jesica
  • Idioma: castellano
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Leyendas; Gustavo Adolfo Bécquer

La noche vencía sobre las cimas del Jabwi, y las torres de Kattak se ciñen de antorchas. Era una noche asombrosa, nadie podría suponer lo que iba a suceder.

Al pie de las torres aparece un caudillo con un diáfano schal y una blanca túnica, al rato de estar allí percibe el rumor de unos pasos, es Sinnah ( prometida del poderoso Tippot -Dheli, la amante de su hermano. “¡Siannah!”, exclama Pulo al verla y caen el uno en los brazos del otro. Los dos amantes permanecen juntos, testigos de su amor y sus juramentos, cuando se eleva un sordo ruido a sus espaldas. Es su hermano, a quien arrebataba su único amor; y había jurado su muerte sí volvía a Kattak.

Los dos rivales se contemplan un instante de pies a cabeza; luchan con las miradas, y exhalando un grito ronco y salvaje, se lanzan el uno sobre el otro, como dos leopardos que se disputan una presa... En efecto, ha sucedido algo terrible, Polo ha matado a su hermano, que corre a lavarse las manos a las orillas del Jawkior; bajo las cristalinas ondas, las manchas desaparecen; mas apenas retira sus manos, la sangre, humeante y roja, vuelve a teñirlas.

Polo piensa que ha caído sobre él la maldición del cielo, y emprende una ruta hacia la parte de la ciudad que domina la cumbre de Jabwi. Sale del palacio en traje de un simple cazador, dejando a su esposa. Tras un largo viaje, consigue llegar a la la gruta del torrente donde se dirigía, y allí penetrando en la gruta sagrada y consultando a Vichenú (un dios) le da sus consejos para que pueda redimirse de su crimen: Sube por las orillas del Ganges, dirígete a un remoto país del Tibet y cuando llegues a él, lava tus manos en el más escondido de los manantiales.

Polo emprendió el viaje, esté si junto a su esposa, y se dirigió a Tibet, después de pasar países, ciudades, bosques, torrentes, ríos, montañas y afrontar graves peligros, llegaron a Tibet, allí estaba el antagonista de Schiwen quien le ordeno que abandonase las orillas del Ganges, y se dirigiese a Cutac, que buscase en los peñascos un nido de cuervo y le preguntase por el lugar en que el templo se oculta.

Polo cansado, emprendió el viaje a Cutac, pero sin Siannah, porque cuando fue a buscarle en el lugar donde la dejo desmayada había desaparecido.

Vichenú le dijo: si conservas tu vida y cumples cuanto te he dicho, la mancha de sangre de tus manos desaparecerá para siempre y encontraras de nuevo a tu esposa.

El príncipe (Polo), después de un año de peregrinación, llega al fin al termino señalado por el genio, encuentra al cuervo y le dice: El templo que buscas se halla muy lejos de este lugar; ven y sigue mis pasos que yo te mostraré el sitio en que se empezaran las excavaciones, cuando hayas puesto sobre la mas alta de las torres la ultima de las piedras que han de coronarla, llegara a estas riberas el gigantesco tronco de un árbol desconocido

para los mortales. Después llegará a las puertas de tu palacio un peregrino; acógele en tu morada, lávale los pies, siéntalo a tu mesa y ruégale que talle su efigie en el tronco del árbol desconocido. Ten cuidado de no espiar sus operaciones durante la callada noche, porque con una sola e indiscreta mirada; el extranjero desaparecería y fueron inútiles cuantos esfuerzos has hecho para dormir tu conciencia y lavar la mancha de sangre de tus manos.

Polo siguió todas las indicaciones del cuervo, y así sucedió, pero la impaciencia de Polo perdió para siempre al desgraciado caudillo. Desesperado frente a la multitud, sobrecogida y llena de terror se atravesó con su espada, y en aquel instante, una mujer Siannah se arroja al fuego con el cadáver de su esposo.

Yo y mis compañeros íbamos de camino a Bellver, yo me había adelantado algunos minutos de ellos, y me detuve junto a una cruz, muda y silenciosa. Contemplándola me impulso un sentimiento religioso y empecé a murmurar una oración que aprendió de niño, cuando de improviso vi a un hombre que estaba al lado mío, era uno de nuestros guías, y me dijo, que me alejase de aquélla cruz porque pertenece a un espíritu maligno, u por eso se llamo La cruz del diablo.

Después de aquello nos dirigimos hacia el hogar, donde todos juntos alrededor del fuego esperábamos con impaciencia la historia de nuestro guía, al rato, cuando todos nos hallábamos en silencio comenzó diciendo, en tiempos remotos en esta villa había un castillo de u noble barón, el cual detestaban todos sus vasallos. Hasta que un día, cuentan que se le ocurrió una idea feliz. Partió a la conquista del sepulcro de Nuestro señor Jesucristo. Al cabo del tiempo regreso y si malo fue, peor se volvió, y si pobre era sin nada se quedo, esto le llevo a una terrible y sangrienta guerra, la cual triunfa la causa de la justicia.

El tiempo paso, y al cabo de los años aparecían en el peñón del Segre unas luces misteriosas y fantásticas, cuya procedencia nadie sabia explicar. Esto era, que el diablo, a la muerte del Segre, había resurgido y había heredado sus antiguas armas. Las ciudadanos de Bellver ponen fin a este difícil problema y deciden llevarlo al tribunal. Después de todo lo que sucedió, decidieron vencer al espíritu infernal y quemaron las armas convirtiéndolas en una cruz. Así concluyo la historias del guía, y todos entendieron el motivo por el cual la cruz estaba allí.

Brahma es el punto de la circunferencia: del parte y al converge todo, Maya que lo envolvía, hizo brotar de su seno millones de puntos de luz. Las gandbarvas (especies de demonios o espíritus) hicieron brotar la primera sonrisa, y de ella broto el Edén con sus ocho círculos, las tortugas y los elefantes que los sostiene y su santuario en la cúspide. Brahma, estaba aburrido y se fue a buscar una distracción, se fue a su laboratorio, y de golpe creó una gran variedad de elementos. El no sabia que las rapaces estaban espiándole. Cansóse Brahma de hacer experimentos y abandono el laboratorio sin haber echado la llave, las rapaces invadieron el laboratorio, y allí mezclaron y confundieron todos los elementos.

Uno de ellos, se indigno hacia la marmita donde habían juntado todos los elementos, sopló, y apareció un mundo.

Brama, al escuchar aquel ruido, volvió en si y vio, y lo comprendió todo. Un gandbarvas dijo a Brahma que nos les rompiera su juguete, y Brahma pensó, él las manos de los chiquillos el juguete no podrá durar mucho.

Ella era hermosa, él la amaba. Ella se llamaba María Antúnez, él Pedro Alfonso de Arellano.

Un día Pedro la encontró llorando, y le pregunto lo que le ocurría, ella respondió con voz sorda y entrecortada es una locura, pero puesto que deseas que te cuente te lo diré. Ayer estuve en el templo, porque se celebraba la fiesta de la Virgen, yo rezaba y rezaba, cuando levante la cabeza y mi vista se dirigió al altar. No sé por que mis ojos se fijaron en la ajorca de oro que tiene la madre de Dios en uno de los brazos. Salí del templo y me dirigí a mi casa, me acosté para dormir, pero no pude, cuando por fin conseguí dormirme un horrible sueño invadió mi mente, era una mujer morena, llevaba la ajorca de oro y me decía mostrándomela: nunca... podrás tener una joya como esta.

Pedro ciego por el amor decidió ir a la catedral para coger la ajorca de oro.

La catedral estaba sola, sumergida en un silencio profundo, Pedro se dirigió hacia donde se encontraba la Virgen, cuando se encontró frente a ella, cerro los ojos y arranco la ajorca de oro, solo le quedaba huir, pero una nube de sangre oscureció sus pupilas, arrono un grito y cayo desvanecido. Cuando al día siguiente los dependientes de la iglesia lo encontraron al pie del altar, con la ajorca de oro entre sus manos, exclamaron pobre infeliz estaba loco.

Beatriz y alonso, junto a los pajes y condes se encontraban en el monte de las ánimas, estaban cazando y ya la noche se acercaba, es el día sé todos los Santos y debían volver a la ciudad. Mientras duraba el camino, Alfonso narro a Beatriz el motivo por el cual debían abandonar el monte.

En tiempos remotos los caballeros y los hidalgos de la ciudad, se tenían un odio progunto, del cual se produjeron algunas muertes, y estos están enterados en la capilla situada en este monte, y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos. Concluido ya el camino, se adentraron en el palacio, donde alrededor de la lumbre conversaban familiarmente. De repente dijo Beatriz a Alfonso, que había perdido la banda azul que llevaba hoy en la cacería. Alfonso sin pensarlo cogió su caballo y se fue en busca de la bande azul de Beatriz.

Después de una noche de insomnio y de terrores Beatriz vio sobre el redinatorio una sangrienta y desgarrada, banda azul, era la banda azul que Alfonso fue a buscar. Cuando sus servidores llegaron, despavoridos anunciaron que Alfonso havia muerto devorado por los lobos entre las malezas del monte de las ánimas.

En una cacería, un ciervo se dirige hacia la fuente de los Álamos. El montero mayor Iñigo avisa que en esa zona no pueden adentrare, porque en las aguas de la fuente habita un espíritu del mal, y quien enturbie sus aguas pagara caro su atrevimiento, por lo que hay que dar el ciervo por perdido, explica al joven Fernando de Argensola ( quien estaba irritado por perder la pieza.

Después del día de las funestas predicciones, Fernando, entro en la fuente de los Álamos, atravesó sus aguas y recobro el ciervo que la superstición de Iñigo hubiera dejado huir. Lleno de soledad sentado sobre un peñasco vio brillar una cosa extraña, los ojos de una mujer. Un día tras otro fue a ese lugar, hasta que una tarde, sentado sobre el peñasco vio aparecer una mujer hermosa, con los cabellos como el oro y unos ojos que ya había visto antes, la mujer lo llamo diciéndole ven, que yo te daré la felicidad que has soñado. Fernando dio un paso hacia ella..., y perdió pie, cayo al agua con un rumor sordo.

Era la ceremonia de la misa del Gallo, y todos los años se reunían en la iglesia para celebrarlo, la iglesia estaba iluminada, y la misa ya estaba comenzando, se acercaba el momento en el que Maese Pérez tenia que tocar el órgano.

Una multitud comenzaba a zambullirse porque el organista se había puesto malo y seria imposible que asistiese esta noche a la iglesia. Un hombre mal razado, seco, huesudo... quería tocar en el puesto Maese Pérez, pero en ese instante apareció el organista, pálido y desencajado, no quería morir sin visitar su órgano. Estaba tocando cuando murió.

Pasaron los años, y en puesto de Maese Pérez toco el organo San Román, aunque fue abucheado.

Para la próxima misa del Gallo decidieron que en el puesto de Maese Pérez tocaría su hija. Por gin llego el gran momento cuando la hija del organista se incorporase en la tribuna y se disponía a tocar el órgano, se oyó un grito terrible que alarmo a los allí presentes. El órgano estaba tocando solo, era el alma de Maese Pérez que no había abandonado su órgano.

Manrique era un poeta, amaba la soledad. Una noche de verano, con una luna blanca y serena en mitad del cielo azul, vio una coda blanca que floto un momento y desapareció en la oscuridad. Era la orla del traje de una mujer. Es la mujer que yo busco, - exclamo Manrique, y se lanzo en su seguimiento. La busco por todas las calles de Soria, hasta que se detuvo en un caserón de piedra. Pregunto a un pobre escudero, que quien habitaba allí, que como se llamaba ella... el escudero le dijo, que allí vivía don Alonso, que se hallaba enfermo.

Manrique desilusionado, porque había buscado en vano a aquella mujer, salió encaminado hacia la oscura alameda y no había penetrado en ella, cuando vio flotar un instante y desaparecer, el extremo del traje blanco, de la mujer de sus sueños. Manrique corrió en su busca, y vio que aquella cosa blanca, ligera, flotante, que había vuelto a brillar ante sus ojos no era otra cosa que un rayo de luna.

Un día Teobaldo salió de caza, como de costumbre entro a guarecerse de la lluvia en la iglesia de una aldea, donde había un sacerdote que le dijo abandonase aquel lugar y fuese a pedir al Papa la absolución de sus culpas. Teobaldo enfurecido le dijo, que el no creía en Dios, y lo quiso matar, pero de repente hoyo decir a lo lejos al jabalí al jabalí... y salió corriendo para ver di podía alcanzar la pieza, atravesó el valle, el rió, el bosque...

Hasta que se vio envuelto sobre las nubes, en ellas vio un arcángel, y corrió los círculos de la espiral, hasta que llego al último, donde los serafines adoraban al Señor.

En aquel momento Teobaldo despertó de un profundo sueño, tendió alrededor una mirad, y se encontró en el mismo bosque donde hirió al jabalí.

Después de aquel suceso Teobaldo se hallaba lejos de su castillo, y decidio quedarse a dormir en aquel lugar, pero allí nadie creyó que él era Teobaldo. Por ultimo se dirigió al castillo, donde los religiosos de la iglesia formaban ahora parte de él, a Teobaldo no le quedo otra que decir, que él era un pecador que arrepentido de sus faltas y venia a pedir que le acogiesen en el seno de su religión.

En la biblioteca de la célebre abadía de Fitero, había dos o tras cuadernos de música sin acabar, y un viejecito me contó él porque de aquello.

Dice que hace muchos años llego a esta abadía un romero, pidió un poco de lumbre y un pedazo de pan. El romero era músico había oído todos los Misereres del mundo, excepto el Miserere de la Montaña.

El romero se dirigió a la montaña, se sentó sobre la mutilada estatua de una tumba, aguardaba que se realizase el prodigio, y por fin ya entrada la noche lo pudo contemplar.

Al día siguiente el romero quería escribirlo, escribió los primeros versículos, y los siguientes, pero al llegar al último que había oído en la montaña le fue imposible proseguir, se volvió loco, u se murió en fin sin poder terminar el Miserere.

El rey de Castilla marchaba a la guerra de moros, pero en medio descarrían las fiestas públicas. Un suceso ocurrió, aunque al fin salió bien parado.

Alonso Carrillo y Lope de Sandoval eran íntimos amigos, huí los dos se habían enamorado de Inés de Tordesillas. Tanto llego la locura de estos dos hambres, que una noche se reunieron los dos caballeros, buscaban un lugar donde acabar sus diferencias, pero la oscuridad de la noche era tan profunda, que el duelo parecía imposible.

Habían llegado a la calle del Cristo y había n luz, que parecía ser la de un farolillo de la calle del Cristo de la calavera, el cual se encendía y se apagaba continuamente.

Los dos entendieron, que tanta era su amistas que Dios no quería permitir ese combate. Decidieron que fuera Inés, la que eligiera por uno de ellos, pero al llegar a su casa la encontraron con su amante, los comenzaron a reír.

Al día siguiente Alonso y Lope emprendieron la marcha a la guerra de los moros.

Las muchachas volvían de la fuente cos sus cantaros en cabeza, y sentado en el pórtico de la iglesia estaba el tío Gregorio.

Las muchachas, al verle, apresuraban el paso de ira hablar con él, para que les contase historias. Una tarde las muchachas se sentaron a su alrededor, formando un corro y Gregorio les contó una historia.

Cuentan, que por esta zona viven unos espíritus diabólicos que durante la noche bajan a la ciudad, eran los gnomos.

Las muchachas riendo, no se creían nada de lo que el tío Gregorio, les había contado, aunque había dos muchachas que se quedaron sorprendidas por la historio, Marta y Magdalena.

Un día las dos salieron del pueblo con dirección la fuente misteriosa, y cuando llegaron allí, comenzaron a hablar con el viento y el agua, callaron el viento y el agua y apareció el gnomo, y Marta corrió detrás de él hasta que desapareció.

Cuando llego la tarde del otro día encontraron el cántaro de Marta, la cual nunca se volvió a saber nada.

En los baños de Filtero, sobre unas rocas, había restos abandonados de un castillo árabe. en el tiempo que estuve en los baños, subía por el camino hacia el viejo castillo, en el cual pasaba horas y horas escarbando en el suelo, con el propósito de encontrar algunas armas...

Un día descubrió un subterráneo, el cual cuenta una historia, todas las noches sale un ánima, él anima de la hija de un alcalde moro.

Cuentan que en una batalla contra los árabes, Fitero cayo herido, y su esposa (la hija del alcalde moro) fue en su ayuda, y le dispararon a ella, su esposa arrastrándosela logro llegar a la entrada del subterráneo, y penetrando hasta el fondo, donde se encontraba el caballero.

Desde entonces, dicen que todas las noches aparece su ánima.

Margarita lloraba junto a Pedro, porque nuestro señor, el Conde de Gomera tenia que partir de su castillo para reunirse con su hueste a las del rey don Fernando, que iba a sacar a Sevilla del poder de los fieles, y Pedro tenia que partir con él. Antes de irse Pedro dio a Margarita un anillo, en señal de su amor, y le dijo que volvería.

El ejercito partió, y tras largos combates, el caballero veía una mano que en buena hora le salvaron de la muerte, y ahora le seguía en donde quisiese que fuese. Uno de los días se encontró con un romero, mitad juglar, que recitaba un romance llamado en Romance de la mano muerta. El caballero se quedo asombrado de lo que acababa de contemplar.

Cuentan que sobre una humilde fosa, un Papa bendijo la mano de Margarita, la cual dice la gente del país que esta allí enterrada.

Toledo estaba repleto, y una noche entraron en la ciudad unos cien dragones, que por falta de asilo se instalaron en un convento.

Los soldados recostados en el convento tornaban a dormirse, todos se habían quedado dormidos, menos el capitán, que no pudo dormir en toda la noche.

Al día siguiente acudieron a tomar el sol y charlar, el capitán contó lo que le había sucedido aquella noche, dice que había visto a una mujer bellísima.

Todos se burlaron de él, y decidieron reunirse allí para charlar y echar unos tragos. Ya entrada la noche todos reunidos en la iglesia, el capitán torno a acercarse a n guerrero y le arrojo en la cara un vaso de licor, después de dirigió hacia la mujer bella doña Elvira, y se dispuso a darle un beso, cuando sé ayo cerca de sus labios, el inmóvil guerrero levanto la mano y lo derribo con una espantosa bofetada con su guante de piedra.

En un castillo vivía un caballero con su hija, el cual le gustaba mucha la cacería. Un buen día salieron de cacería, y se encontraron con un pastor el cual decía que él había visto las corzas, y que estas se burlaban de él.

Cuando regresaron de vuelta al castillo, todos asombrados de lo que el pastor les había contado lo creyeron como loco. Pero uno de los criados del castillo quiso comprobar si esto era cierto, y una noche salió del castillo en busca de las corzas blancas. Todo se hallaba en silencio, cuando de repente vio aparecer una gran manada de corzas blancas, el hombre asustado vio que una se estaba burlando de él, y cuanto más la miraba, la corza mas de burlaba, este cansado ya cogió se escopeta y le disparo. Al dispararle esta corza blanca resulto ser una mujer bellísima, enamorada del caballero, la cual acababa de matar.

Una tarde de verano, y en un jardín de Toledo una muchacha muy buena y bonita me contó un historio, la historia de la infeliz Sara.

En una de las callejas mas oscacuras y tortuosas de la ciudad, vivía un judío llamado Daniel Levi, el cual tenia una hija preciosa Sara.

Sara se enamoro de un cristiano, y su padre Daniel no respetaba ese amor. Un día se le concurrió un plan para separarlos, pero Sara, lista y sagaz no lo permitió, la cual arrepentida de su origen, le dijo que ella era cristiana, que habría encontrado el amor de su vida, y un padre, a quien vosotros clavasteis en la cruz.

Su padre al oír esas palabras, la cogió por los cabellos, la arrastró, y la llevo hasta la cruz, -diciendo: ahí os la entrego; Haced vosotros justicia de esa infame, que ha vendido su honrra, su religión y sus hermanos.