Leyendas; Gustavo Adolfo Becquer

Literatura española del Siglo XIX. Romanticismo en España. Argumento y temática de alguna leyenda

  • Enviado por: Manuel Muñoz De Arcos
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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LA CUEVA DE LA MORA

Frente al establecimiento de baños de Fitero, en unas rocas cerca del río Alhama, se encuentran unas ruinas de un castillo moro, él cual era visitado por un residente de los baños con la esperanza de encontrar en él, un tesoro, algún pasadizo, o alguna sala secreta de las que solían tener estos castillos, pero tras muchas semanas no encontró ninguna, así que decidió dar un paseo por la costa, allí encontró una gruta que tenía pinta de haber sido realizada por los moros, así que se acerco a un campesino y entabló conversación hasta conseguir que le hablase de la gruta y le contó la historia. Ésta trataba de que un importante caballero español, fue atrapado por los moros y allí vio a la hija del alcaide, de la que quedo prendado. Cuando fue liberado decidió conquistar el castillo para reunirse con ello, así que sorprendieron a las moros, se apoderaron de él y se enamoraron. Pero el alcaide tras varias semanas volvió con un gran ejercito y los asediaron y cuando estaban débiles por la falta de comida les atacaron. El caballero fue herido de gravedad y la mora le cogió y lo llevo a la gruta mencionada antes. Él moribundo solo pedía agua, así que la mora salió de la cueva al río que estaba cerca, pero cuando salió, unos arqueros moros oyeron el ruido de matorrales y dispararon contra ella, a la que también hirieron de muerte. La mujer cogió el agua y se arrastró hasta donde estaba él y su amado la bautizo para que muriesen con la misma fe.

EL CRISTO DE LA CALAVERA

El rey de Castilla marchaba a la guerra de los moros y para combatir contra ellos, llamó a toda la nobleza del lugar, para que le acompañasen a la guerra, así que todo el mundo iba llegando a Toledo con sus ayudantes y sus luchadores. Aquella era la noche del sarao, una fiesta que ofrecían los reyes, toda Toledo estaba llena de gente y en el sarao todos los nobles y doncellas de la corte, pero entre las doncellas destacaba una, la más guapa, Dña. Inés de Tordesillas, de la que todo caballero estaba enamorado, esta prefería por igual a dos caballeros, grandes amigos, llamados Alonso de Carrillo y Lope de Sandoval, pasaron toda la noche alagándola, pero en cierta ocasión a la muchacha se le cayó un guante y los dos lo cogieron al mismo tiempo, ninguno de los dos quería ceder hasta que al final vino el mismísimo rey se lo arrebató y se lo devolvió a la doncella. Ellos se retaron a un duelo, llegada la media noche fueron por Toledo buscando algún lugar donde batirse y el único que encontraron fue junto a un farolillo que alumbraba al Cristo crucificado con debajo una calavera, empezaron a batirse pero cuando se tocaron sus espadas se apagó la luz, las separaron y se encendió y así consecutivamente hasta que pensaron que era causado por Dios que no quería que se peleasen, decidieron que eligiese la dama, pero al llegar a su casa vieron por el balcón bajar a un hombre, los dos se rieron a carcajadas. Al día siguiente todo el mundo no miraba a la chica como la más bonita sino como motivo de burla lo que le hizo llorar de despecho.

EL MONTE DE LAS ÁNIMAS

Un hombre llamado Alonso hijo de los condes de Borges ordena recoger todo e irse del monte, su hermana le pregunta que porque tan temprano si aún no había empezado a oscurecer y el le dijo que era porque era el monte de las ánimas y le cuenta la historia que dice que el rey de Castilla pone juntos a templarios y los Hidalgos del pueblo, que se enfrentaron allí violentamente por disputas por la caza y que allí murieron todos y los enterraron a todos juntos en una capilla y la noche de los difuntos suenan solas las campanas y dan vueltas sus ánimas por el bosque.

Cuando termina la historia llegan a casa, allí Alonso le hace una regalo a su prima Bea y él le pregunta si le va a corresponder, ella le dice que sí, pero que su regalo se le ha caído en el monte de las ánimas y reta a su primo a ir a por él, al final lo hace. Pasan dos horas, tres horas... pero Alonso no vuelve, a ella le parece oír ruidos toda la noche y no consigue dormir, al levantarse al día siguiente se da cuenta que el regalo esta en su habitación y además le dan la noticia de la muerte de su primo.

Un hombre que paso otra noche allí porque no pudo salir, antes de morir contó que vio a una mujer correr cerca de una tumba, además de los lobos y los esqueletos.

RAYO DE LUNA

La historia trata de un chico llamado Manrique que amaba ser poeta y la soledad, además tenía una gran imaginación. Todos los días iba a unas ruinas de los templarios, ya abandonadas, pero una noche le pareció ver una mujer por allí como si fuese un rayo de luz y decidió seguirla. La siguió por todos los jardines pareciéndole oír pisadas o su voz, hasta que decidió subirse en unas rocas y vio que la mujer se alejaba en una barca hasta la otra orilla, el pareciéndole la mujer, siguió a la barca. Llegó a la ciudad en la otra orilla y paseó por ella hasta que encontró una casa donde brillaba la misma luz, de la mujer que seguía. Espero a la mañana siguiente y cuando abrieron la puerta preguntó quien vivía y solo vivía un hombre. Manrique fue a las ruinas durante dos meses todos los días, un día volvió a ver la luz, y llegó hasta ella, era un simple rayo de luna, nada le consolaba, le dijeron que hiciese de todo pero no quiso ya que lo más importante era un rayo de luna. Al final todo el mundo le dio por loco.

EL BESO

Cuando Toledo era de los franceses, había un joven capitán que llevó a dormir a los dragones(importantes guerreros) a una iglesia porque no había otro sitio donde no hubiese franceses en todo Toledo y duermen como pueden. Al día siguiente fue a una reunión en la que contó que se había enamorado de una mujer de piedra en la iglesia cuando se desveló, todos se rieron de él, pero él les citó para que la viesen por la noche, ya que era la más hermosa mujer que había visto. Aquella noche fueron y se dieron cuenta de que era verdad la hermosura de la estatua, todos hicieron una orgía pero él se pasa toda la noche mirándola. Al final consiguieron sus amigos que bebiese pero esto empeoró la situación ya que el guerrero se acercó a la estatua con la idea de besarla ya que por ella sentía lo que no sentía por ninguna mujer de carne y hueso. Pero cuando se lo iba a dar fue derrumbado por un manotazo del marido que también se encontraba en la lápida junto a la mujer.

LA ROSA DE PASIÓN

Había un judío llamado Daniel que era muy feo, muy avaro y un usurero, que odiaba a muerte a los cristianos. Así era el que su hija era justo al contrario era muy guapa. Lo que pasa es que desestimaba a todos sus pretendientes de los judíos poderosos porque amaba la libertad. Y además estaba enamorada de un cristiano. Así que los hijos de los judíos se lo dicen a Daniel. Una noche sigue a su padre a ver adonde va porque piensa que ha descubierto su romance así que va a un lugar llamado “la cabeza del moro” . Cuando llega allí ve a su padre preparando una crucifixión para el amante de su hija Sara pero ella heroicamente sale de su escondite donde había dicho esto y dice a su padre que ella es ahora cristiana que se avergüenza de su religión y que ha avisado a su novio de que no venga. El padre se abalanza sobre ella la coge de los pelos y la lleva al pie de la cruz, donde le dice a sus compañeros: “Juzgadla como queráis”. Al día siguiente Daniel volvió a su herrería, pero no se volvió a ver a Sara.

LA FE SALVA

El autor de las leyendas conoce una mujer que ronda entre los veintiocho años, muy guapa, pero envejecida muy rápidamente, por alguna causa que el no conocía. Un día el se ofreció como guía para ir a unas ruinas y en ese momento empezó su romántica amistad. Se convirtieron en grandes amigos y le contó la historia de su vida, una vida muy triste. La historia empieza así, dos hermanas vivían en Castilla, su madre estaba muerta y la hermana pequeña quería mucho a su hermana mayor. Tuvieron que irse a vivir a Madrid, su padre se encargaba de la organización del movimiento revolucionario. En aquella casa acogieron a un poeta llamado Alberto del que las dos chicas se enamoraron. Un día la pequeña vio como la mayor se besaba con Alberto y esto le provocó caer enferma pero no físicamente, sino psicológicamente. Tras varios días de guerra Alberto fue herido de gravedad y muere. Esto hace que la enfermedad de la pequeña se agravase más y cuando estaba a punto de morirse ocurrió el milagro, su hermana fue a la iglesia y cambió sus ojos por mi salvación. Y así fue, a medida que yo mejoraba se perdía el verde de sus ojos, hasta que yo me curé y ella se quedó ciega. Según cuenta ella, era posible ver los bonitos ojos verdes de su hermana en la iglesia.

Al final Becquer hizo una gran amistad con aquella señora pero tras pasar mucho tiempo juntos se tuvieron que separar, pero según el cuenta fue a la iglesia y consiguió en un cuadro de la Virgen ver cara de tristeza y los bonitos ojos verdes.

LA CORZA BLANCA

Había un hombre llamado Don Dionis que era un antiguo guerrero que ahora se dedicaba a la caza. Éste tenía una hija llamada Constanza muy guapa. Un día se encontraba Don Dionis contando sus historias a sus acompañantes y a su hija, cuando de repente apareció un pastor al que daban por loco, al que le pidieron que les contara su historia. Así lo hizo y trataba de que le seguían los ciervos, había visto pisadas de hadas y un grupo de corzas que se reían de él. Después de reírse tras oír tantas sandeces, el pastor se fue y reanudaron su caza. Entre los acompañantes se encontraba Garcés cuyo padre era un gran amigo de Dionis, y ahora él era el criado de Constanza de la que estaba enamorado. Así que decidió ir a cazar a la corza blanca de la que hablo el pastor y que fue confirmado por otros pastores. Se fue a su caza pero mientras que las esperaba se quedo durmiendo y cuando se despertó oyó voces cantando, se asomo y eran las corzas que huyeron y en primer lugar la corza blanca. Las siguió y cuando llegó a donde estaban e iba a disparar se asomo y había una gran cantidad de mujeres entre la que se encontraba su querida Constanza. Ellas siguieron cantando. Pero cuando el saltó y se puso en la orilla del río se convertieron en corzas y huyeron. La corza blanca quedo atrapada pero cuando iba a dispararle, oyó la voz de su amada diciéndole que qué hacía, él dejo caer la ballesta y la corza se rió de él. Cogió la ballesta rápidamente y atravesó a la corza, cuando se acercó a ella, su amada esta muriendo a sus propias manos.

EL GNOMO

Trata de dos muchachas hermanas, las dos huérfanas que en realidad no tienen el mínimo aprecio la una por la otra, un día, ellas y unas muchachas fueron a la fuente que estaba fuera del pueblo a coger agua, como siempre. A la vuelta en la puerta de la iglesia vieron a un anciano llamado Tío Gregorio y le pidieron que le contara una historia, ya que en el pueblo era famoso por contarlas, pero éste en vez de eso les dio un consejo. Les dijo que no se entretuvieran tanto al coger agua en el río, porque una vez un pastor que perdió a una oveja, buscándola se metió a una gruta. Allí se encontró todo tipo de piedras preciosos, tales como diamantes, rubíes, oro, etc. que estaban custodiadas por unos gnomos, se dio cuenta de que el aire estaba envenenado, entonces tocó la campana de la iglesia y él se puso a rezar un ave María para no morir allí y de pronto se encontró fuera de la cueva. Contó su historia y días más tarde murió.

Las dos muchachas, nombradas antes se lo creyeron las otras no y esperaron a que cayera la noche para ver si era verdad. Cuando llegaron junto a la fuente a una le comenzó a hablar el agua y a otra el viento e intentaron tentarlas. Al lado de Marta, la que fue tentada por el agua, apareció un gnomo corriendo y se puso a perseguirle pero ya no se supo nada de ella. Magdalena, la tentada por el viento, consiguió volver a su casa. Se cuenta que aún por la noche si te acercas se puede oír la voz de una chica llorando.

MAESE PÉREZ EL ORGANISTA

Vivía hace tiempo un organista llamado Maese Pérez que tocaba el órgano durante todas las misas del gallo. Un día, que había misa del gallo, se puso enfermo y su hija le rogó que le hiciese el favor de no ir pero él fue porque debía tocar y no podía estar sin hacerlo. Cuando la misa se encontraba en la mitad, él falleció de manera repentina. Todo el pueblo se quedo traspuesto, pero al poco tiempo vino un hombre a sustituirle, aunque la gente pensaba que nunca lo haría tan bien como Maese Pérez. Cuando el nuevo empezó a tocar todos no se podían creer lo que oían porque tocaba igual de bien que Maese. Al finalizar la misa dos mujeres se quedaron hablando diciéndose la una a la otra que era imposible que ese hombre tocara tan bien y tan parecido a Maese, ya que en la iglesia anterior lo echaron porque tocaba mal el órgano y empezaron a pensar que quien tocaba el órgano era el alma de Maese Pérez. Un día fue la hija de Maese a rezar y mientras decía sus rezos se dio cuenta que el órgano tocaba solo, desde dicho momento todo el mundo supo que lo que hacía que el órgano tocara tan bien como cuando lo tocaba Maese, era porque era su alma la que tocaba.

LA CRUZ DEL DIABLO

Un día un hombre se acercó a una cruz con la intención de tocarla, pero antes de hacerlo un pastor le avisó de que no la tocara, entonces le contó el porqué y este era una leyenda: Había hace tiempo un señor llamado “el señor de Segres” que maltrataba y pegaba a sus criados y entonces ellos le denunciaron ante la justicia, esto provocó que se desencadenara una guerra. Al final tras muchos esfuerzos ganó la justicia mediante un ataque al castillo donde se encontraban el señor de Segres y todos sus aliados, quemando el castillo y destruyéndolo sin piedad alguna, quedando dentro la armadura del señor de Segres. Días más tarde, tras la muerte del señor Segres durante aquella quema, los aldeanos empezaron a escuchar voces desde el castillo medio derruido y para encontrarle una solución a este problema fueron a pedir consejo a un importante sabio que vivía en una ermita no muy lejos de allí. Éste les dijo que hablasen con el jefe de los que estaban haciendo aquellos ruidos, es decir el Diablo, que estaba en una prisión. Lo llevaron ante la justicia y le quitaron su armadura, que era la del Señor de Segres, pero vieron que no tenía cuerpo, lo cual produjo una sensación de horror entre todos los presentes que decidieron fundir la armadura y hacer con ella una cruz.

Dicha cruz fue la que el pastor le aconsejo al hombre que no tocara porque estaba hecha con la armadura del Diablo.

EL MISERERE

Un día el autor del libro, se encontraba ojeando un manuscrito de música con el título de: “Miserere”. Le pregunta a un anciano que se encontraba cerca y este le cuenta la siguiente historia: un día de mucha lluvia un hombre se guarece en una abadía. Allí confiesa que ha cometido gran cantidad de pecados, pero para redimirse y para pagarlos s intenta escribir un miserere que sea el mejor de la época y así con su música pedir perdón por todo lo que había hecho. Un fraile de la abadía le cuenta una historia del miserere de la montaña que se escucha el día de todos los santos, porque cuenta esta historia que un padre le da toda su herencia a un templo y su hijo quema el monasterio incluyendo a todos los monjes que había dentro. A partir de entonces se escucha un miserere en el lugar donde estaba el templo cada jueves santo. El hombre decide ir al templo derruido en la montaña a escuchar el miserere. Estando allí, el templo se reconstruye ante sus ojos, mientras el se encontraba en una esquina de él, y los espíritus de los monjes comienzan a cantar el miserere. Tras este suceso el hombre intenta escribirlo y lo consigue hasta que llega otro el cual no puede recordar porque se desmayó así que al final no lo termina.

El autor de este libro, que aunque no entendiese de música, le hubiese gustado creer que esto no era una locura y que era en verdad el mejor miserere de la época.

LA VOZ DEL SILENCIO

Iba un día un hombre con su carpeta por una calle estrecha de Toledo, cuando de pronto escuchó una voz misteriosa, se dio la vuelta rápidamente y no había nadie en la calle, se encontraba él solo, el señor venía de trabajar e iba hacia su casa, cuando llega se pone a pensar y reflexiona sobre lo sucedido.

A los dos días volvió a pasar por la misma calle y volvió otra vez a escuchar la voz, le pareció voz de mujer y adivinó su procedencia que era de una casa antigua que se encontraba en la calle.

Entonces se encontró con un amigo suyo, el cual le contó que la voz que había oído procedía de un fantasma con forma de mujer, y que en esa casa hacía mucho tiempo vivía en la casa nombrada un mercader con su esposa, decidió irse y dejarla encerrada dentro. Desde entonces no se ha vuelto a ver a la mujer, y se dice que a cierta hora por la noche se le oye hablar.

Los ojos verdes

Un día un hombre llamado Fernando durante la caza de un ciervo, se adentra hasta una fuente, la llamada fuente del Álamo sobre la cual pesa una leyenda, la cual afirma que si te aproximas lo suficiente a ella caerá sobre ti un mal. Fernando se acerco con toda su ignorancia y a partir de aquel momento estuvo escuchando durante días nombres, voces, etc., una tarde que acudió a sentarse en los bordes de la roca a las orillas del agua, donde esperaba que apareciesen los ojos verdes con los que había soñado durante toda su vida y los que deseaba con locura los cuales eran de una hermosa mujer, de la cual se había enamorado, a ella la había visto en el agua reflejada, al fin cuando llevaba un rato sentado esta apareció de nuevo del agua y le incitó, prometiéndole amor, a ir con ella, así Fernando cayó al agua donde supuestamente murió, y ya que no se volvió a saber nada más de él.

La ajorca de oro

Pedro Alfonso de Orellana, un hombre muy valiente, amaba sin limites a María Antunez, una mujer muy caprichosa.. Un día en que se la encuentra llorando, logra, tras mucha insistir, enterarse de que la mujer ansia de manera obsesiva hacer suya la joya de oro que lleva en uno de sus brazos la imagen de la Virgen del Sagrario, patrona de la ciudad de Toledo, es decir, la Ajorca de oro.

Venciendo sus iniciales resistencias anteriores, debido a que no quería realizar dicho acto, esa misma noche el enamorado arranca sigilosamente en la Catedral la preciada ajorca a la Virgen, aprovechando que todos los fieles se habían marchado, porque era un día de fiesta, pero no puede llevarla consigo, pues el templo se puebla de seres sobrenaturales, que se le aparecían porque llevaba la ajorca en la mano como era el caso de cadáveres resucitados y de horrorosas alimañas. Ante tales visiones, enloquece y cae desvanecido. A la mañana siguiente, lo encuentran delirando en la iglesia, mientras retiene la ajorca en sus manos.

La promesa:

Margarita lloraba porque su amado se iba a la guerra para echar a los moros de Sevilla. Él la calma y le promete que volverá, pero él. Al día siguiente los hermanos de Margarita la llevan a ver partir a su amado a la guerra y cae desmayada al ver que Pedro, su amante, es el propio conde.

El conde tras haber ganado en la gran mayoría de las luchas estaba muy pensativo y pálido. El escudero le preguntó qué le ocurría que porque tenía tan mal cara y este le contó que le habían sucedido una serie de sucesos extraños: cuando su caballo desbocado iba a caer contra las lanzas enemigas, una mano lo sujetó. Otra vez la volvió a ver, muy hermosa, pálida descorriendo las cortinas de su habitación; coger una saeta que venía a herirle; servirle el vino de su copa en los convites... Incluso la veía en ese momento, esto hizo creer al escudero que estaba loco. Así que le recomendó salir de la tienda a tomar el aire.

Cerca de la tienda de campaña del rey vieron un personaje extraño, una especia de juglar que vendía cosas raras y contaba historias, cuando se acercaron empezó a entornar una especie de canción que parecía un romance: “El romance de la mano muerta”. Cantaba su historia que trataba de una chica enamorada de uno que se hacía pasar por escudero, todas las estrofas terminaban con un estribillo: ¡Mal haya quien en promesas de hombre fía!. Ella temía que con el conde se le iba su honra. Su hermano la mata por haberlos deshonrado. Pero al enterrarla la mano siempre aparecía. El conde le pregunta que de dónde ha sacado el romance y dice que del pueblo de Gómera.

El conde fue a Gómera, lo más rápido posible y arrodillado sobre donde ella estaba enterrada cogió su mano mientras un sacerdote los casaba hundiéndose así la mano para siempre.

Tres fechas:

Habla de una calle de Toledo en la que se encuentran restos de todas las etnias que allí han vivido, pasaba por allí todas las tardes el autor de esta obra, un día se fijó en una ventana de un gran caserón, que al mirar hacia ella se bajó una cortina de alguien que lo estaba mirando, pasó de nuevo y le pareció en su imaginación ver a una mujer. Soñó mucho y durante mucho tiempo con aquella ventana y aquella mujer, que como sería, que si le amaba, etc..., pero un día tuvo que volver a Madrid, desde el coche miró hacia donde estaba la ciudad y apuntó la fecha de aquel momento: la que él llamaba la “fecha de la ventana”.

Posteriormente tuvo ocasión de ir a Toledo otra vez y perdido entre sus calles llegó a una plaza. Allí se encontraba un edificio muy curioso y bello, que le parecía una construcción árabe. Se quedó mirando y le pareció ver una mano blanquísima que le saludaba. Esperó durante todo el día en ese lugar pero no volvió a repetirse. Esa noche escribió otra fecha: “la fecha de la mano”. Se volvió a ir.

Pasado un año volvió de nuevo a Toledo. Y a su vez a la misma plaza y se oyen unas campanas en un convento que había por allí cerca. Se acercó y un pobre le dijo que iba a haber una toma de hábito. Entró en la iglesia y le pareció ver en el coro a la mujer que lo había saludado, pero había una valla y poca luz y no se distinguía bien. Vio como una mujer acercarse al crucifijo. Le iban a hacer monja, le quitaron una corona de flores que llevaba en la cabeza y un velo y se pudo ver una impresionante melena rubia la cual empezaron a cortar. A él le parecía sentir como si le quitasen algo importante en su vida. En un instante pudo verle el rostro y el pánico se apoderó de él, porque él la conocía, no la había visto nunca, pero sí en sueños. No vio a ningún pariente salvo a una vieja que lloraba y que le contó que era la hija de un conde que vivía en la calle de la “ventana” y que profesaba porque se había quedado huérfana. Esta fecha no la escribió en ningún sitio, excepto en un lugar que nadie podrá leer nunca y que él no olvidará.

Cada vez que recuerda estos sucesos se pregunta si alguna vez alguna mujer suspira en memoria de estas fechas y a dónde irá ese suspiro.