Ley para la Reforma Política de 1976

Historia de España contemporánea siglo XX. Transición política a la Democracia. Gobierno de Arias Navarro

  • Enviado por: Lucas López
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
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COMENTARIO DE TEXTO

LEY PARA LA REFORMA POLÍTICA

CLASIFICACIÓN

Es un texto jurídico político perteneciente a la Ley para la Reforma Política, que se dio a finales de 1976 y que inició el régimen democrático de España presidido por Adolfo Suárez en el segundo gobierno de la monarquía.

ANÁLISIS

El artículo que recoge el texto expresa las bases esenciales para una Constitución democrática, como son:

1_) La voluntad soberana del pueblo.

2_) La supremacía de la ley.

3_) La inviolabilidad de los derechos fundamentales de las personas.

4_) En las Cortes reside la potestad de elaborar y aprobar leyes, que el Rey después promulga.

COMENTARIO

Entre 1975 y 1995 se desarrollaron cambios muy importantes en el mundo. En la década de los setenta, España intentaba consolidar la democracia y la Europa comunitaria se esforzaba por superar los efectos de la crisis del petróleo.

A finales de los 70 y principios de los 80 aparecen personajes como el papa Juan Pablo II, que fomentará la actividad de los católicos; y la primera ministra británica Margaret Tachter y el presidente estadounidense Ronald Reagan, que llevarán a cabo una política neoliberal.

Entretanto se iba a desmoronar el mapa y la estructura surgida de la Segunda Guerra Mundial: cae el “Muro de Berlín”, reunificándose las dos Alemanias; se disuelve el Pacto de Varsovia; etc.

En la década de los 90, el socialismo se bate en retirada. De la antigua Unión Soviética se desgajan los Países Bálticos, y Rusia, Bielorrusia y Ucrania forman la Comunidad de Estados Independientes (CEI). A Mikhail Gorbachov le sustituye Boris Yeltsin.

Muerto Franco, el 22 de noviembre de 1975 las Cortes proclaman rey a don Juan Carlos I de Borbón y se abre en España una nueva etapa política, que se caracterizó por el esfuerzo realizado para recobrar las libertades y los derechos de la democracia. Por eso se llama “transición democrática”.

El proceso se realizó de forma pacífica. Algunas de sus características más significativas son:


- El éxito de la transición es consecuencia de la prolongadísima extensión temporal de la dictadura, lo que dio lugar a que las generaciones que no habían vivido la guerra civil quisieran conseguir una renovación política.

- La decidida voluntad del Rey en sobreponerse al involucionismo del régimen anterior tuvo una enorme importancia.

- Protagonista esencial del éxito fue la propia sociedad española, que había alcanzado un alto grado de desarrollo económico y social.

Nadie podía pensar que el Rey don Juan Carlos I iba a ser el motor del cambio, pasando desde una “democracia orgánica” hasta una “democracia sin adjetivos”.

Don Juan Carlos apostó fuertemente por una monarquía democrática, constitucional y parlamentaria. A ella había que llegar mediante un programa de reformas legales. Este programa no tuvo ni el apoyo de la derecha del régimen ni el de la izquierda, que abogaba por una “ruptura democrática”, que pedía la instalación de un Gobierno provisional, unas Cortes constituyentes, libertades democráticas y una amnistía general.

El Rey vio a Torcuato Fernández de Miranda como el hombre ideal para realizar la reforma democrática. Aunque, condicionado por los poderes fácticos, tuvo que confirmar a Carlos Arias Navarro como presidente de Gobierno y conformarse con nombrar a Fernández Miranda presidente de las Cortes.

El nuevo gobierno de Arias reflejaba un equilibrio entre la ortodoxia franquista, el reformismo y el neutralismo de los técnicos. Allí estaban también los aperturistas y dos figuras casi desconocidas, Adolfo Suárez y Rodolfo Martín Villa.

Carlos Arias fue incapaz de realizar los cambios anunciados por el Rey y demandados por la oposición de izquierdas.

Se debate entre sus propias contradicciones y bajo las grandes presiones de que es objeto. Su discurso del 29 de enero de 1976, en las Cortes, decepcionó a muchos, porque sólo anunciaba tímidas reformas, manteniendo los principios esenciales del régimen franquista, poniendo grandes limitaciones a la legalización de los partidos políticos, excluyendo al PCE y negando la aplicación de una amplia amnistía. Todo ello disgustó a la oposición, que se unió en la “Platajunta” el 26 de marzo. Se iniciaba un período de inestabilidad, con huelgas y manifestaciones.

Así, se discutió la Ley de Asociaciones que obligaba a una reforma del Código Penal. En su defensa, Adolfo Suárez se manifestó como hábil orador y político. Los sucesos de Montejurra, los atentados terroristas y las presiones a que se ve sometido Arias, lo obligan a presentar la dimisión al Rey el 1 de julio de 1976.

Entonces, fue nombrado presidente de gobierno Adolfo Suárez. Aunque no se le veía como la persona más apropiada para realizar el programa de reformas, desmanteló todo el aparato del antiguo régimen e instaló la democracia plena con un “Gobierno de penenes” (profesores no numerarios), unos católicos como Marcelino Oreja y Osorio, y otros “azules” como Rodolfo Martín Villa, y con la ayuda del Rey.


A partir de aquí, desaparecieron paulatinamente las estructuras políticas y sindicales del régimen anterior. El primer paso se dio en noviembre de 1976, cuando la clase política franquista aprobó en las Cortes la Ley para la Reforma Política, a la cual pertenece el texto, que creaba unas Cortes bicamerales elegidas por sufragio universal. Además, en diciembre, el programa de reformas del Gobierno fue mayoritariamente aprobado en un referéndum. Los partidos políticos empezaron a desenvolverse con facilidad: el PSOE aceptó la monarquía y el PCE fue legalizado.

El 15 de junio de 1977 se convocaban elecciones generales, celebradas pacíficamente y con gran participación.

El resultado de las elecciones despejó el panorama político. La Unión del Centro Democrático (UCD), partido de Adolfo Suárez, fue la principal triunfadora, con el 34% de los votos, seguida del PSOE, con el 28%. Los comunistas alcanzaron el 9% y la Alianza Popular (AP), partido fundado por Manuel Fraga, el 8%.

Estos resultados representaban la elección del pueblo español: había optado por la moderación, rechazando a la extrema derecha franquista y a la extrema izquierda revolucionaria.

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