Letras hispanas. Literaturas universales. Movimientos literarios

Literatura hispanoamericana y española. Prehispánica. Renacentista. Barroca. Medieval. Romántica. Realista. Modernista. Contemporánea

  • Enviado por: Maryta
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 82 páginas

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Letras hispanas. Literaturas universales. Movimientos literarios

Letras hispanas. Literaturas universales. Movimientos literarios
LITERATURA PREHISPANICA

Dentro de la literatura maya sobresale El Popol Vuh o Libro del Consejo, correspondiente al pueblo quiché, obra narrativa que contiene el concepto de génesis para aquella cultura y en la que intervienen seres sobrenaturales, bestias y fuerzas cósmicas. Aunque esta obra es la más representativa también dejaron testimonios en teatro con el Rabinal Achí.. Otros escritos importantes son los que conforman los libros del Chilam Balam; la mayor parte de estos textos son de índole mística, otros contienen síntesis de relaciones de hechos con sentido religioso. La última parte del manuscrito consiste en la trascripción de las profecías atribuidas al sacerdote Chilam y a otros más.

ORIGEN DEL POPOLVUH O POP WUL

(LIBRO DEL TIEMPO)

En 1492 llegaron los españoles a lo que hoy es Cuba. En 1524 llegaron a las tierras que hoy son Guatemala. Junto con los Conquistadores llegaron varios sacerdotes, quienes en su afán de convertir a los indígenas a la "verdadera" religión destruyeron cuanto hubiera que pudiera tener alguna conexión a las religiones precolombinas: templos, dioses, bibliotecas enteras de códices. Tal fue la destrucción que de los códices mayas solamente quedan cuatro en el mundo. Uno de los tantos códices quemados posiblemente haya sido el mismo Popol Vuh. Esta ambivalencia de mi parte es porque los orígenes del Popol Vuh está rodeado del enigma. Lo que sí sabemos es que el Popol Vuh como lo conocemos fue escrito un poco después de la Conquista (algunos estudiosos ponen la fecha entre 1524 y 1539), en el idioma quiché con auxilio del alfabeto castellano por uno o varios  indígenas cristianizados, muy posiblemente miembros de la derrotada realeza quiché. Algunos estudiosos han creído identificar a uno de estos posibles autores con un indígena llamado Diego Reynoso, aunque toda hipótesis sobre la autoridad del Popol Vuh es muy tenue. Este Popol Vuh seguramente fue una copia que el autor o autores transcribieron de un original, ya sea uno que tenían a la vista y en su poder, o lo transcribieron de memoria; lo único que quedaba de los miles de códices que se perdieron en el humo cristiano.

Casi 200 años después, en 1701, un sacerdote de la orden de los dominicos llegó al pueblo de Santo Tomás Chuilá como párroco. Santo Tomás Chuilá es más conocido hoy día como Chichicastenango. El sacerdote se llamaba Francisco Ximénez y era natural de Écija, Andalucía, España. El Padre Ximénez era una rareza entre los sacerdotes; desde su llegada a Chuilá el Padre Ximénez demostró su admiración, amor y respeto hacia la cultura indígena por su actitud y al aprender varios idiomas indígenas. Esta actitud de parte del Padre Ximénez inspiró confianza entre los principales personajes indígenas de Chuilá, quienes en gratitud concedieron enseñarle un libro que estaba en su posesión y que había sido escrito un poco después de la Conquista: el Popol Vuh. El Padre Ximénez vio el original e hizo una trascripción del manuscrito del quiché al quiché y una traducción del quiché al español. Esta es la copia del Popol Vuh que ha llegado hasta nosotros; el manuscrito quiché escrito en caracteres latinos en el siglo XVI no se ha vuelto a ver. Es posible que Ximénez lo haya devuelto a sus dueños originales y que aún exista en algún lugar de las montañas guatemaltecas, pero como mucho del Popol Vuh, es posible que nunca lo sepamos.

El Popol Vuh se puede distinguir en tres partes. La primera es la descripción de la creación y del origen de los hombres. A diferencia de la Biblia, tomó tres intentos para crear a los hombres, y fue hasta el cuarto (número importante en la cosmogonía maya: cuatro fueron los hombres creados), cuando los dioses decidieron hacer al hombre de maíz, que los dioses lo lograron. La segunda parte se refiere a un tiempo anterior a la creación de los hombres, y trata sobre las aventuras míticas de los dioses gemelos Hunahpú e Ixbalamqué. La última y tercera parte es histórica. Relata la vida del pueblo quiché desde su salida del mítico Tulán hasta los últimos reyes quichés asesinados por las huestes españolas. Las últimas palabras son unas de las más conmovedoras que jamás se hayan escrito en la literatura guatemalteca: "Y esta fue la existencia de los quichés, porque ya no puede verse el [libro PopolVuh] que tenían antiguamente los reyes, pues ha desaparecido. Así pues, se han acabado todos los del Quiché, que hoy se llama Santa Cruz.

PRIMERA PARTE

Capítulo Primero

Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.

Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía.

No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión.

No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.

Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se les llama Gucumatz. De grandes sabios, de grandes pensadores es su naturaleza. De esta manera existía el cielo y también el Corazón del Cielo, que éste es e1 nombre de Dios. Así contaban.

Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad, en la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento.

Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía aparecer el hombre.

Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y los bejucos y el nacimiento de la vida y la creación del hombre. Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el Corazón del Cielo, que se llama Huracán.

El primero se llama Caculhá-Huracán. El segundo es Chipi-Caculhá. El tercero es Raxá-Caculhá. Y estos tres son el Corazón del Cielo.

Entonces vinieron juntos Tepeu y Gucumatz; entonces conferenciaron sobre la vida y la claridad, cómo se hará para que aclare y amanezca, quién será el que produzca el alimento y el sustento.

-- ¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! ¡Que esta agua se retire y desocupe [el espacio], que surja la tierra y que se afirme! Así dijeron. ¡Que aclare, que amanezca en el cielo y en la tierra! No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado. Así dijeron.

Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra: -- ¡Tierra! -- dijeron, y al instante fue hecha.

Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montanas; y al instante crecieron las montañas.

Solamente por un prodigio, sólo por arte mágica se realizó la formación de las montañas y los valles; y al instante brotaron juntos los cipresales y pinares en la superficie.

Y así se llenó de alegría Gucumatz, diciendo : -- ¡Buena ha sido tu venida, Corazón del Cielo; tú, Huracán, y tú, Chipi-Caculhá, Raxá-Caculhá!

-- Nuestra obra, nuestra creación será terminada -- contestaron.

Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.

Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua.

De esta manera se perfeccionó la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación.

Nezahualcóyotl

(1402-1472)

Soberano chichimeca (1418-1472) de Texcoco (Tezcoco). Era hijo del señor de Texcoco, Ixtlilxóchitl, y de Matlalcihuatzin, hija del señor de Tenochtitlán, Huitzilíhuitl. Su padre fue muerto por orden de Tezozómoc, señor de Azcapotzalco, escena presenciada por el joven Nezahualcóyotl. Declaró la guerra a Maxtlao, descendiente de Tezozómoc. Tras varios combates, los tezcocanos y los aztecas lograron vencer al ejército tecpaneca. Maxtla fue muerto por el mismo Nezahualcóyotl. Consumado el dominio del valle de México, Texcoco, Tenochtitlán y Tacuba formaron la Triple Alianza, en 1431. Reorganizó el gobierno y dictó leyes que fortalecieron al Estado. Se encargó de la construcción del acueducto de agua potable para México. Compuso numerosos cantos y poemas, de los que se conservan unos 30, donde planteaba profundos problemas filosóficos. En su honor, un municipio y una ciudad en el estado de México llevan su nombre.

LITERATURA RENACENTISTA

El renacimiento, es un movimiento ideológico, cultural y artístico, que nace en Italia a finales del siglo XIV y abarca desde el siglo XV hasta el XVI. Esa un término, que significa volver a nacer de la cultura grecolatina. Hubo grandes descubrimientos: nuevos mundos, la imprenta, teoría sobre el sol, la circulación de la sangre, etc. Es común la máxima “Carpe diem” que significa “aprovecha el momento”.

Las características del renacimiento, son:

- Redescubrimiento de lo clásico.
- Humanismo; movimiento que pone al humano como centro de todo.

Fue una época de grandes cambios: Económicos y políticos; la gente se trasladaba a las ciudades en busca de trabajo. Preocupación religiosa         intentos de reformar la iglesia, por lo que hay una separación: católica Y luterana.

El renacimiento en España, no supuso una ruptura con respecto a la Edad Media, sino que hubo una evolución; hay dos etapas:
1. España es un país abierto, muy influido por el Renacimiento italiano, tiene como aspiraciones: la gloria militar, la aventura y la belleza.
2. España se cierra y desarrolla una literatura propia. En esta época, predominan las motivaciones de carácter religioso.

El Renacimiento español, es más original, ya que no hubo una ruptura respecto a la Edad Media. Tienden a armonizar tendencias opuestas: el humanismo pagano con el cristiano, los temas y las formas tradicionales junto a las italianas.
Sus temas reflejan en gran medida la cultura y los acontecimientos políticos y sociales, relacionados con la naturaleza y con los mitos grecolatinos. La influencia italiana, se notó de forma especial en los temas de tipo amoroso. La preocupación religiosa, favoreció la poesía de tema religioso. Se desarrollaron dos corrientes literarias religiosas: ascética (camino de perfeccionamiento para llegar hasta Dios) y mística (que refleja un estado de perfeccionamiento espiritual que permite la unión del alma con Dios). Los acontecimientos históricos, también se reflejan en la literatura.

Formas:
   - Introducción de las formas italianas en la poesía castellana.
 

REPRESENTANTES

La lírica renacentista. Escuelas:

Escuela italiana o petrarquista: Garcilaso de la Vega (s. XVI).

Escuela salmantina: Fray Luis de León (s. XVI - Sus obras más importantes son: Vida retirada, Noche serena y Oda a Francisco Salinas).

Escuela sevillana: Fernando de Herrera.

San Juan de la Cruz.

GARCILASO DE LA VEGA

(c. 1501-1536)

Poeta renacentista español y uno de los mejores poetas líricos de la literatura española.

Nació en Toledo en el seno de una familia ilustre —su padre había sido embajador en Roma durante el reinado de los Reyes Católicos— y recibió una buena formación humanística. Muy joven entra al servicio de Carlos I y empieza a cosechar honores. Entre 1520 y 1523 es nombrado contino, es decir, miembro de la Corte, Caballero de Santiago y armado caballero. Lucha en la guerra de las Comunidades al lado del Emperador contra los comuneros, contra los turcos y contra los franceses. En 1525 se casa con Isabel de Zúñiga, dama de compañía de la hermana del Emperador por instancias de éste. En 1526 se traslada la corte a Granada y allí conoce al embajador italiano, Andrea Navagero, el cual le incita a que escriba sonetos, y también a una dama portuguesa, Isabel de Freyre, de la que se enamora sin ser correspondido.

Entre 1529 y 1530 viaja a Italia en compañía de Carlos I para que éste reciba la corona imperial de manos del papa Clemente VII. A su regreso a España, asiste a la boda de su sobrino, que no había autorizado el Emperador, por lo que sufre destierro en una isla del Danubio y de allí marcha a Nápoles, como lugarteniente del Virrey. Vive dos años interesándose por la cultura italiana y entabla amistad con el español Juan Valdés y los italianos Pietro Bembo, Bernardo Tasso, entre otros. En 1534 vuelve a España en misión diplomática y se entera de que Isabel ha muerto. Regresa afligido a Italia y es nombrado alcalde de Reggio di Calabria, cargo que abandona para incorporarse a las tropas imperiales que van a luchar contra los turcos de Barbarroja. Después Francia invade Saboya y el Emperador declara la guerra: en la campaña de Provenza, Garcilaso de la Vega es herido por una piedra al intentar escalar una fortaleza, unos días después, el 13 o 14 de septiembre de 1536, morirá en Niza.

Fray Luis de León

(c. 1527-1591)

Poeta español de notable importancia en la literatura española del renacimiento.

Nacido en Belmonte (Cuenca), fue monje y más tarde vicario-general y provincial de la orden de los agustinos, en la que ingresó en 1543. Se licenció en Teología en la Universidad de Salamanca, y obtuvo la cátedra de Teología y Filosofía de la misma universidad en 1561. Prestigioso hebraísta y políglota que dominaba el griego, el latín, el caldeo y el italiano, tradujo el Antiguo Testamento, así como textos clásicos griegos y romanos y obras de escritores italianos contemporáneos. Fue encarcelado por la Inquisición durante cuatro años (1572-1576) a causa de sus disputas teológicas con los líderes de la orden de los dominicos (Orden de predicadores). La acusación se basó en que prefería el texto hebreo de la Biblia al latino de la Vulgata, que era el texto oficial de la Iglesia, y además en que había traducido al castellano, es decir, una lengua vulgar, el Cantar de los Cantares de Salomón.

Una anécdota muy conocida, que expresa muy bien su espíritu estoico (véase Estoicismo), refiere que el primer día que se reintegró a su cátedra al salir de la prisión, todo el alumnado esperaba que hiciera mención a los años de cautiverio, sin embargo, comenzó la clase con la frase: “Dicebamus hesterna die… (`Decíamos ayer'…)”. En 1582 nuevamente volvió a tener problemas con el Santo Oficio, pero esta vez sólo recibió una amonestación. Murió, en 1591, en su convento de Madrigal de las Altas Torres (Ávila), donde se había retirado al abandonar sus clases de la universidad, por la edad

Entre sus obras destacan Vida retirada, una imitación del Beatus ille de Horacio, y las odas A Salinas y Noche Serena. La Oda a Salinas está considerada como uno de sus poemas más hermosos. Subyace en él una filosofía neoplatónica y una estética basada en la musicalidad de las palabras, por acercarse al arte de su amigo y organista Salinas, y en el canto a la naturaleza renacentista. Como muestra de ello véase el comienzo de la oda:

“El aire se serena

y viste de hermosura y luz no usada,

Salinas, cuando suena

la música extremada

por vuestra sabia mano gobernada.”

En Noche Serena y en la Oda a Felipe Ruiz se percibe una nostalgia del cielo que hizo que algunos tratadistas lo consideraran como un escritor místico, sin embargo, no se aprecia el trance en estos versos y, además, el mismo autor, al saber que el padre Ángel Custodio Vega lo había definido como “gran místico doctrinal”, salió al paso diciendo. “Yo no soy uno de ellos (místicos), con dolor lo confieso”. Cierto que tiene obras de corte cristiano, como En la Ascensión o Morada del cielo, pero habría que considerarlas ascéticas

Considerado un maestro de la prosa castellana, su libro De los nombres de Cristo (1583) no es sólo una investigación sobre las Escrituras, sino también un estudio profundo y moderno de filosofía del lenguaje. En La perfecta casada (1583), obra que hay que considerar dentro de las características culturales de la época, describe las virtudes que deben acompañar a la mujer.

San Juan de la Cruz

(1542-1591)

Poeta místico más puro y de expresión poética más intensa de la literatura española.

Nació en Fontiveros (Ávila) y su nombre original era Juan de Yepes. Estudió en la Compañía de Jesús, pero ingresó en la Orden de los carmelitas en 1563, y cursó estudios en la Universidad de Salamanca hasta que fue ordenado sacerdote en 1567. Su compatriota, Teresa de Jesús, le integró en el movimiento reformador iniciado por ella, y editó sus obras. En 1568, Juan de la Cruz fundó el primer convento de Carmelitas Descalzos, los cuales insistían en la contemplación y la austeridad extremas. Sus intentos de reforma monástica, y su actividad incansable como propagandista, le hicieron sufrir prisión en Toledo, en 1577, durante la cual compuso, según la tradición, los versos del Cántico espiritual y algún otro poema. Al igual que Santa Teresa, tuvo que sobreponerse, a fuerza de voluntad, a la debilidad física de una naturaleza enfermiza, agravada por los extremos ayunos.

Huyó de la cárcel y se refugió en un monasterio. Posteriormente continuó la obra de la Reforma carmelitana, fundando diversos conventos. En 1584 inauguró el convento de Granada, y terminó el Cántico espiritual y la Subida del Monte Carmelo, y escribió la Noche oscura del alma y la Llama de amor viva, que constituyen toda su obra. Los últimos años de su vida fueron los más apacibles, entregado, después de las batallas de la juventud, a la soledad. En ella se hallaba muy bien, según escribe, cuando murió en Úbeda en 1591. Canonizado en 1726, y declarado doctor de la iglesia en 1926, es, sin la menor duda, el poeta místico más importante de la lengua española.

A diferencia de otros místicos, vida y obra están disociadas en él, pues se ocupó exclusivamente de su experiencia interior, sin que aparezca lo personal. En su poesía aparece reflejado lo sensible en imágenes luminosas que transforman la naturaleza en símbolo, con objeto de comunicar una experiencia espiritual casi inenarrable. Consigue así un misterio verbal inconmensurable por medio de unas liras inconexas y unas imágenes delirantes que dejan al lector tan confundido como lo estaba su autor, que con este procedimiento transmite eficazmente los estados de arrobamiento místico. Para hacer más comprensibles sus versos, Juan de la Cruz añade algunos comentarios en prosa que le convierten en uno de los teóricos del misticismo más importantes.

Su poesía se centra en la reconciliación de los seres humanos con Dios a través de una serie de pasos místicos que se inician con la renuncia a las distracciones del mundo. Consta tan sólo de tres poemas cortos que, en ocasiones, alcanzan la perfección al concentrar, con la máxima espiritualidad, la vehemencia erótica de un amor inefable. De hecho, con objeto de espiritualizar el mundo sensible, Juan de la Cruz llega a extremos donde necesita recurrir a imágenes de una sensualidad ardiente. La crítica ha destacado, además, la unión que realiza de dos tradiciones, una bíblica y otra italiana que le llega a través de Garcilaso de la Vega. También se ha señalado la riqueza y variedad de su léxico, sorprendente dentro de una obra tan breve, pero que explota a fondo las posibilidades de fervor religioso y estético que inspira el misticismo español, al que lleva a cumbres inalcanzables.

Fragmento del Cántico espiritual.

De san Juan de la Cruz.

¿Adónde te escondiste,

Amado, y me dexaste con gemido?

Como el ciervo huyste

aviéndome herido;

salí tras ti clamando y eras ydo.

Pastores, los que fuerdes

allá por las majadas al otero,

si por ventura vierdes

aquél que yo más quiero,

dezilde que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores

yré por esos montes y riberas;

ni cogeré las flores,

ni temeré las fieras,

y passaré los fuertes y fronteras.

¡O bosques y espesuras

plantadas por la mano del Amado!,

¡o prado de verduras

de flores esmaltado!,

dezid si por vosotros a passado.

Mi gracias derramando

pasó por estos sotos con presura;

y, yéndolos mirando,

con sola su figura

vestidos los dexó de hermosura.

¡Ay!, ¿quién podrá sanarme?

Acaba de entregarte ya de vero;

no quieras embiarme

de oy más ya mensajero

que no saben dezirme lo que quiero.

Y todos quantos vagan

de ti me van mil gracias refiriendo,

y todos más me llagan,

y déxame muriendo

un no sé qué que quedan balbuziendo.

Mas, ¿cómo perseveras,

¡o vida!, no viviendo donde vives,

y haziendo por que mueras

las flechas que recives

de lo que del Amado en ti concives?

¿Por qué, pues as llagado

aqueste coraçón, no le sanaste?

Y, pues me le as robado,

¿por qué assí le dexaste,

y no tomas el robo que robaste?

Apaga mis enojos,

pues que ninguno basta a deshazellos,

y véante mis ojos,

pues eres lumbre dellos,

y sólo para ti quiero tenellos.

Descubre tu presencia,

y máteme tu vista y hermosura;

mira que la dolencia

de amor, que no se cura

sino con la presencia y la figura.

¡O christalina fuente,

si en esos tus semblantes plateados

formases de repente

los ojos deseados

que tengo en mis entrañas dibuxados!

¡Apártalos, Amado,

que voy de buelo!

Buélvete, paloma,

que el ciervo vulnerado

por el otero asoma

al ayre de tu buelo, y fresco toma.

Mi Amado las montañas,

los valles solitarios nemorosos,

las ínsulas estrañas,

los ríos sonorosos,

el silvo de los ayres amorosos,

la noche sosegada

en par de los levantes del aurora,

la música callada,

la soledad sonora,

la cena que recrea y enamora.

Caçadnos las raposas,

questá ya florescida nuestra viña,

en tanto que de rosas

hazemos una piña,

y no parezca nadie en la montiña.

Detente, cierço muerto;

ven, austro, que recuerdas los amores,

aspira por mi huerto,

y corran tus olores,

y pacerá el Amado entre las flores.

Letras hispanas. Literaturas universales. Movimientos literarios

Literatura Griega

Literatura de los pueblos de habla griega desde finales del segundo milenio a.C. hasta la actualidad. Esta literatura se desarrolló como expresión nacional con escasa influencia exterior hasta el periodo helenístico y tuvo un efecto formativo en toda la literatura europea posterior.

POESIA EPICA

Los escritos del periodo primitivo de la literatura griega son, casi en su totalidad, textos en verso. Para detalles sobre la métrica y otros elementos de la estructura del verso planteados en esta sección,. Para más detalles sobre los dialectos griegos mencionados.

Los primitivos habitantes de Grecia, los pueblos de las civilizaciones egea y micénica, poseyeron una literatura oral compuesta en su mayor parte por canciones referentes a las guerras, las cosechas y los ritos funerarios. Los helenos se apropiaron de estas canciones en el segundo milenio a.C. y, aunque no se conoce la existencia de fragmentos, el arte posterior de los aedos (cantores de baladas) que celebraron las acciones de los héroes se desarrolló a partir de ellos. A su vez, las baladas folclóricas fueron la base de la poesía épica griega.

La épica griega alcanzó su cima con la Iliada y la Odisea, compuestas por el escritor Homero, aunque se cree que, más que a una sola persona, pueden deberse a una sucesión de poetas que vivieron a lo largo del siglo IX a.C.. Fueron escritos en el dialecto de la lengua griega llamado jónico, con mezclas del dialecto eólico. La perfección del verso hexámetro dáctilo indica que los poemas son la culminación, más que el principio, de una tradición literaria. Los poemas épicos homéricos se diseminaron en las recitaciones de cantores profesionales que, en sucesivas generaciones, alteraron el original, sustituyendo por frases contemporáneas las que iban quedando obsoletas. Su obra mantuvo una tradición oral de más de 400 años.

Acontecimientos míticos y heroicos, que no se celebran en la obra homérica o que se mencionan sin ser narrados en su totalidad, se convirtieron en el argumento de varios poemas épicos posteriores, algunos de cuyos fragmentos se conservan. Un grupo de estos poemas épicos, compuestos por un número desconocido de poetas, entre 800-550 a.C., conocidos como poetas cíclicos, tratan de la guerra de Troya y la guerra de Los Siete contra Tebas. Entre los poetas épicos conocidos, la mayor parte de ellos de un periodo posterior, se cuentan Pisandro de Rodas, autor de la Heracleia, que trata de las hazañas del héroe mitológico Hércules; Paniasis de Halicarnaso, autor de una obra también llamada Heracleia, de la que sólo se conservan algunos fragmentos, y Antímaco de Colofón o Claros, autor de la Tebas y considerado fundador de la llamada escuela de poesía épica. Antímaco influyó poderosamente en los poetas épicos alejandrinos posteriores.

Poco después de Homero, el poeta Hesíodo escribió su obra principal, Los trabajos y los días, compuesta como los poemas homéricos en dialecto jónico con algunas mezclas de eólico. Es el primer poema griego que abandona un tema legendario para centrarse en la vida cotidiana, las experiencias y pensamientos de un granjero beocio. La Teogonía, normalmente atribuida a Hesíodo, aunque algunos críticos la consideran posterior, es un relato de cómo se estableció el orden a partir del caos y del nacimiento de los dioses.

El dístico elegíaco se popularizó en toda Grecia durante el siglo VII a.C. y se utilizó en composiciones de todas clases, desde canciones fúnebres a canciones de amor. El primer autor conocido de elegías fue Calino de Éfeso. Otros famosos poetas elegíacos primitivos fueron Tirteo de Esparta, Mimnermo de Colofón, Arquíloco de Paros, Solón, el primer poeta ateniense, y Teognis de Megara.

Se cree que el creador del verso yámbico fue Arquíloco, que lo utilizó ampliamente en sátiras mordaces. Solón y muchos otros poetas también lo usaron en poemas reflexivos. Puesto que representa los ritmos de la antigua habla griega con mayor fidelidad que ningún otro metro, el verso yámbico empezó a emplearse también en el diálogo de las tragedias, en la forma de trímetro yámbico. Las fábulas de Esopo se escribieron originalmente en trímetros yámbicos, aunque los textos que han llegado hasta nuestros días datan de mucho tiempo después

Poesía lírica

La lírica fue, en un principio, una canción para ser cantada con el acompañamiento de la lira. En la antigua Grecia se componían dos tipos principales de líricas, la personal y la coral.

La lírica personal se desarrolló en la isla de Lesbos. El poeta y músico Terpandro, que había nacido en Lesbos pero que vivió casi toda su vida en Esparta, está considerado como el primer poeta lírico griego porque fue el que antes unió música y poesía. La mayor parte de sus poemas eran nomos o himnos litúrgicos, escritos en honor de un dios particular, Apolo, y cantados por un solo cantante acompañado de la lira.

Después de Terpandro aparecieron en el siglo VII a.C. los grandes poetas de Lesbos. Alceo se ocupó en sus poemas líricos de temas políticos, religiosos e intimistas e inventó la estrofa alcea. Safo, la mayor poetisa de la antigua Grecia, creó la estrofa sáfica y escribió también en otras formas líricas. Sus poemas de amor y amistad se encuentran entre los más apasionados y mejor trabajados de la tradición occidental. Los poetas lésbicos, así como varios poetas líricos posteriores de otras ciudades griegas, compusieron sus poemas en dialecto eólico.

En el siglo VI a.C., el poeta Anacreonte escribió alegres poemas líricos sobre el vino y el amor en varios metros líricos, y sus posteriores versos, similares en tono y tema, fueron conocidos como anacreónticos.

Anacreonte también escribió dísticos (pareados) elegíacos, epigramas y poemas en metros yámbicos.

La lírica coral se desarrolló por primera vez en el siglo VII a.C. por poetas que escribieron en dialecto dórico.

Se dice que el primer poeta lírico coral fue Taletas, que se cree viajó de Creta a Esparta para sofocar una epidemia con himnos corales a Apolo. Le siguió Terpandro, que escribió tanto poemas líricos intimistas como corales; Alcmán, cuyos poemas eran en su mayor parte partheneia, es decir, himnos procesionales corales cantados por un coro de doncellas y de carácter parcialmente religioso, de tono más ligero que los himnos a Apolo, y Arión. Entre los grandes escritores posteriores de poemas líricos corales se encuentran el poeta siciliano Estesícoro, contemporáneo de Alceo, que introdujo la forma ternaria de la oda coral, Íbico de Reggio, autor de un largo fragmento que se conserva de una oda coral ternaria y de poemas líricos personales eróticos; Simónides de Ceos, cuya lírica coral incluye epinicia, u odas corales en honor de los vencedores en los juegos olímpicos, encomia, o himnos corales en honor a personas concretas, y cantos fúnebres, además de poemas líricos personales que incluyen epigramas, y Baquílides de Ceos, sobrino de Simónides, que escribió epinicios, de los que se conservan trece, y ditirambos, cinco de los cuales han llegado hasta la actualidad.

La lírica coral alcanzó su apogeo hacia mediados del siglo V a.C. en las obras de Píndaro, que escribió muchos poemas de este género en todas las formas, incluyendo himnos, ditirambos y epinicios. Se conserva cerca de un cuarto de su obra, principalmente epinicios con la estructura trinaria creada por Estesícoro. Se escribieron muchas odas corales importantes contemporáneas a la obra de estos últimos poetas, tanto en estructura ternaria como sin ella, como parte integral de las tragedias griegas.

Homero

Nombre tradicionalmente asignado al famoso autor de la Iliada y la Odisea, las dos grandes epopeyas de la antigüedad griega. Nada se sabe de su persona, y de hecho algunos ponen en duda que sean de él estas dos obras. Sin embargo, los datos lingüísticos e históricos de que se dispone, permiten suponer que los poemas fueron escritos en los asentamientos griegos de la costa oeste de Asia Menor, hacia el siglo IX a.C.

La Iliada

Las dos epopeyas narran hechos legendarios que supuestamente ocurrieron muchos siglos antes de la época en que fueron escritas. La Iliada se sitúa en el último año de la guerra de Troya, que constituye el telón de fondo de su trama. Narra la historia de la cólera del héroe griego Aquiles. Insultado por su comandante en jefe, Agamenón, el joven guerrero Aquiles se retira de la batalla, abandonando a su suerte a sus compatriotas griegos, que sufren terribles derrotas a manos de los troyanos. Aquiles rechaza todos los intentos de reconciliación por parte de los griegos, aunque finalmente cede en cierto modo al permitir a su compañero Patroclo ponerse a la cabeza de sus tropas. Patroclo muere en el combate, y Aquiles, presa de furia y rencor, dirige su odio hacia los troyanos, a cuyo líder, Héctor (hijo del rey Príamo), derrota en combate singular. El poema concluye cuando Aquiles entrega el cadáver de Héctor a Príamo, para que éste lo entierre, reconociendo así cierta afinidad con el rey troyano, puesto que ambos deben enfrentarse a la tragedia de la muerte y el luto.

La Odisea

La Odisea narra el regreso del héroe griego Odiseo (Ulises en la tradición latina) de la guerra de Troya. En las escenas iniciales se relata el desorden en que ha quedado sumida la casa de Odiseo tras su larga ausencia. Un grupo de pretendientes de su esposa Penélope está acabando con sus propiedades. A continuación, la historia se centra en el propio héroe. El relato abarca sus diez años de viajes, en el curso de los cuales se enfrenta a diversos peligros, como el cíclope devorador de hombres, Polifemo, y a amenazas tan sutiles como la que representa la diosa Calipso, que le promete la inmortalidad si renuncia a volver a casa. La segunda mitad del poema comienza con la llegada de Odiseo a su isla natal, Ítaca. Aquí, haciendo gala de una sangre fría y una paciencia infinitas, pone a prueba la lealtad de sus sirvientes, trama y lleva a efecto una sangrienta venganza contra los pretendientes de Penélope, y se reúne de nuevo con su hijo, su esposa y su anciano padre.

Fragmento de la Iliada.

De Homero.

Canto III.

<< Iris, por otro lado, a Helena

de blancos brazos, llegó mensajera,

a una de sus cuñadas parecida,

la que Helicaon, el hijo de Anténor,

tenía por esposa, Laodica,

por su semblante la más distinguida

de las hijas que Príamo tenía.

Hallóla en su palacio, donde ella

un gran lienzo de púrpura tejía,

un doble manto en el que bordaba

numerosos trabajos de troyanos,

domadores de potros, y de aqueos

de broncíneas corazas pertrechados,

los que por causa de ella iban sufriendo

bajo las palmas de las manos de Ares.

Y plantándose cerca,

díjole Iris, la de pies ligeros:

«Ven aquí, mi querida jovencita,

para que hazañas veas portentosas,

de troyanos, de potros domadores,

y de aqueos de broncíneas cotas,

que antes iban unos contra los otros

por la llanura conduciendo a Ares,

de lágrimas cuantiosas responsable,

la malhadada guerra anhelando;

ahora ya en silencio se están quietos,

pues la guerra ha cesado,

en sus propios escudos reclinados,

y en la tierra hincadas junto a ellos

están sus largas picas.

Mas luego, sin embargo, Alejandro

y Menelao, caro a Ares,

empuñando largas picas, por ti habrán de batirse,

y de aquel que consiga la victoria

vas a ser tú llamada cara esposa.»

Letras hispanas. Literaturas universales. Movimientos literarios

LITERATURA BARROCA

Movimiento cultural y artístico, que se desarrolló a lo largo del siglo XVII.
En esta época, España esta en un periodo de crisis, y las continuas guerras, crisis políticas y económicas, determinan una visión del mundo, opuesto al optimismo del renacimiento.

A comienzos del siglo XVII, España, sigue siendo la primera potencia europea, pero pronto empieza la descomposición interna, que a mediados de siglo, culminará con la perdida de la hegemonía española. Además, la miseria y la despoblación interior causadas por las distintas guerras y pestes, estaban dejando exhausto al país.


El verdadero desmoronamiento, se produce en la época de Felipe IV, sobre todo a partir de 1640. Entonces, los españoles comienzan a darse cuenta de la realidad: los hechos gloriosos del pasado, contrastaban con el presente que se vivía. La desilusión y el desengaño, se adueñan de los espíritus, y de las ideas renacentistas, entran en crisis.

Se caracteriza por rebuscamiento y exageración. El barroco, es un momento de contrastes, perdiéndose el sentido de la medida. Coincide con la época de crisis política, económica, social y religiosa y el desmoronamiento del imperio español. Se considera Siglo de Oro en la literatura, cuyas reflexiones barrocas: paso del tiempo y muerte. Contiene metáforas y comparaciones y excesiva ornamentación. Tendencia al conceptismo y culteranismo.

Representantes:

Sor Juana Inés de la Cruz (México)

Culteranismo:


Uso de cultismo (palabras y estructuras latinas), tanto en léxico, como en la sintaxis. Polémicas por la dificultad y acumulación de latinismos. Creador: Luis de Góngora. Características:
- Empleo de cultismos, sobre todo esdrújulos.
- Sintaxis latinizante y de gran complejidad, debido al uso del hipérbaton.
- Musicalidad y colorido de los versos.
- Abundan las metáforas y las perífrasis.
 
 
  Conceptismo:


Estilo basado en la asociación ingeniosa y sorprendente de ideas y palabras. Características:
- Creación de nuevas palabras, basándose en la composición y derivación inesperada.
- Nuevos significados a las palabras.
- Juegos de palabras y antítesis.
Principales cultivadores: Quevedo y Gracián.

Sor Juana Inés de la Cruz

(1651 - 1695)

Poetisa mexicana. Hija del capitán Pedro Manuel de Asbaje y de Isabel Ramírez de Cantillana. A los 13 años entra al servicio de la virreina, marquesa de Mancera, y lleva una vida cortesana. Posteriormente ingresó en las carmelitas descalzas, para después entrar como novicia en las monjas jerónimas, convirtiendo el convento en academia literaria. Sus últimos años los dedica a la vida en el convento, vende su biblioteca, obteniendo dinero para los pobres. No deja el convento al llegar la peste a México, cuidando a sus hermanas; contrae la enfermedad y muere. Fue llamada la décima musa. En cuanto a su obra literaria, abarca todas las tendencias y géneros literarios.

En su poesía lírica, destacan gran cantidad de sonetos, liras, ovillejos, romances, endechas. Introdujo nuevas formas, como su romance decasílabo Lámina, sirva el cielo al retrato. Toca gran cantidad de temas, pero la mayoría de sus poesías son cortesanas, laudatorias, de ofrendas, regalos y homenajes. Juana de Asbaje trata con gran interés en sus obras el amor, uniendo lo sentimental y lo intelectual. Su ciclo Fabio es el más interesante de su poesía.

Sus sonetos filosófico-morales tienen gran espontaneidad y en ellos sigue los rasgos de la poesía del siglo XVII. Es una mujer de tendencias feministas, como se ve plasmado en sus redondillas. El poema Primero sueño es de tendencia intelectual y de gran barroquismo en lo externo.

En la obra dramática, los personajes son símbolos, presentan un intenso convencionalismo. Los empeños de una casa y Amor es mas laberinto son sus dos comedias.

Cultivó el auto sacramental: El mártir del sacramento, El cetro de José y El divino Narciso, este último es sin duda el más bello. Sor Juana pertenece a la escuela calderoniana.

La mejor obra en prosa es la Respuesta a “Sor Filotea de la Cruz”, escrita en el estilo de la época e introduciendo ideas de gran originalidad. En ella, defiende el derecho de la mujer a pensar y abre el camino de la autobiografía en la literatura hispanoamericana.

LABERINTO ENDECASÍLABO

De sor Juana Inés de la Cruz.

Para dar los años la excelentísima señora condesa de Galve al excelentísimo señor conde, su esposo.

Amante,—caro—,dulce esposo mío,

festivo y—pronto—tus felices años

alegre—canta—sólo mi cariño,

dichoso—porque—puede celebrarlos.

Ofrendas—finas—a tu obsequio sean

amantes—señas—de fino holocausto,

al pecho—rica—mi corazón, joya,

al cuello—dulces—cadenas mis brazos.

Te enlacen—firmes,—pues mi amor no ignora,

ufano—siempre,—que son a tu agrado

voluntad—y ojos—las mejores joyas,

aceptas—solas,—las de mis halagos.

No altivas—sirvan,—no, en demostraciones

de ilustres—fiestas,—de altos aparatos,

lucidas—danzas,—célebres festines,

costosas—galas—de regios saraos.

Las cortas—muestras de—el cariño acepta,

víctimas—puras de—el afecto casto

de mi amor,—puesto—que te ofrezco, esposa

dichosa,—la que,—dueño, te consagro.

Y suple,—porque—si mi obsequio humilde

para ti,—visto,—pareciere acaso,

pido que,—cuerdo,—no aprecies la ofrenda

escasa y—corta,—sino mi cuidado.

Ansioso—quiere—con mi propia vida

fino mi—amor—acrecentar tus años

felices,—y yo—quiero; pero es una,

unida,—sola,—la que anima a entrambos.

Eterno—vive:—vive, y yo en ti viva

eterna,—para que—identificados,

parados—calmen—el amor y el tiempo

suspensos—de que—nos miren milagros.

Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza

(1581?-1639)

Escritor y dramaturgo mexicano, máxima figura del teatro barroco hispanoamericano de los siglos XVI y XVII. Nacido probablemente en Taxco, Nueva España, a los 20 años viajó a Salamanca para estudiar cánones y leyes. Tras una estancia de dos años en Sevilla, en 1613 regresó a México donde ejerció el oficio de teniente de corregidor. Un año después volvió a España y se instaló de forma definitiva en Madrid, donde se dedicará a escribir sus comedias. En 1626 fue nombrado relator interino del Consejo de Indias. A pesar de ser un hombre tímido y con un aspecto físico grotesco que le hizo ser el blanco de las burlas de sus adversarios (era jorobado de pecho y espalda), se convirtió en uno de los tres mayores dramaturgos del momento junto con Lope de Vega y Tirso de Molina.

Frente a los escritores de su época, Ruiz de Alarcón fue el único representante de la burguesía profesional. Su mentalidad de hombre de leyes explica el tono de sus obras, que no es demasiado lírico ni místico, y, aunque le interese lo mágico, es racional, verídico y ordenado. Alarcón se diferencia de Lope de Vega en el lirismo y el concepto del honor, y en que sus personajes no se muestran tan presionados por la moral social. Escribió más de veinte comedias, piezas costumbristas, de enredo o de carácter, entre las que destacan: La amistad castigada, Ganar amigos, La cueva de Salamanca, El semejante a sí mismo, La prueba de las promesas, Las paredes oyen, Mudarse por mejorarse, No hay mal que por bien no venga, El examen de maridos y La verdad sospechosa. Esta última, la más representativa, obra maestra del teatro alarconiano, fue emulada por Pierre Corneille, el gran dramaturgo francés

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LITERATURA MEDIEVAL

Las características de esta literatura son: nace en el siglo breton, cuando Inglaterra estaba creada por anglosajones.

Durante esta epoca surge el cantar del Mio Cid de autor Calderon de la Barca.

Siglo Bretón.

Este siglo surgió en Inglaterra creado por los Anglosajones. Entre otro de sus mayores exponentes esta Dante Alighieri , en al siglo XIII maneja su novela “La divina Comedia”; en esta obra relata su dolor al morir su amada Beatriz donde relata el como su amada fue cruzando por los Infiernos, el Purgatorio y el -Paraíso, él relató cómo es su felicidad y el camino que le lleva a reunirse con su amada.

REPRESENTANTES:

Calderon de la Barca

Dante Alighieri

Fragmento de la Divina comedia.

De Dante Alighieri.

Canto I.

<< A mitad del camino de la vida,

en una selva oscura me encontraba

porque mi ruta había extraviado.

¡Cuán dura cosa es decir cuál era

esta salvaje selva, áspera y fuerte

que me vuelve el temor al pensamiento!

Es tan amarga casi cual la muerte;

mas por tratar del bien que allí encontré,

de otras cosas diré que me ocurrieron.

Yo no sé repetir cómo entré en ella

pues tan dormido me hallaba en el punto

que abandoné la senda verdadera.

Mas cuando hube llegado al pie de un monte,

allí donde aquel valle terminaba

que el corazón habíame aterrado,

hacia lo alto miré, y vi que su cima

ya vestían los rayos del planeta

que lleva recto por cualquier camino.

Entonces se calmó aquel miedo un poco,

que en el lago del alma había entrado

la noche que pasé con tanta angustia.

Y como quien con aliento anhelante,

ya salido del piélago a la orilla,

se vuelve y mira al agua peligrosa,

tal mi ánimo, huyendo todavía,

se volvió por mirar de nuevo el sitio

que a los que viven traspasar no deja.

Repuesto un poco el cuerpo fatigado,

seguí el camino por la yerma loma,

siempre afirmando el pie de más abajo.

Y vi, casi al principio de la cuesta,

una onza ligera y muy veloz,

que de una piel con pintas se cubría;

y de delante no se me apartaba,

mas de tal modo me cortaba el paso,

que muchas veces quise dar la vuelta.

Entonces comenzaba un nuevo día,

y el sol se alzaba al par que las estrellas

que junto a él el gran amor divino

sus bellezas movió por vez primera;

así es que no auguraba nada malo

de aquella fiera de la piel manchada

la hora del día y la dulce estación;

mas no tal que terror no produjese

la imagen de un león que luego vi.

Me pareció que contra mí venía,

con la cabeza erguida y hambre fiera,

y hasta temerle parecía el aire.

Y una loba que todo el apetito

parecía cargar en su flaqueza,

que ha hecho vivir a muchos en desgracia.

Tantos pesares ésta me produjo,

con el pavor que verla me causaba

que perdí la esperanza de la cumbre.

Y como aquel que alegre se hace rico

y llega luego un tiempo en que se arruina,

y en todo pensamiento sufre y llora:

tal la bestia me hacía sin dar tregua,

pues, viniendo hacia mí muy lentamente,

me empujaba hacia allí donde el sol calla. >>

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LITERATURA ROMÁNTICA

Movimiento literario que dominó la literatura europea desde finales del siglo XVIII hasta mediados del XIX. Se caracteriza por su entrega a la imaginación y la subjetividad, su libertad de pensamiento y expresión y su idealización de la naturaleza. El liderato Romántico pone de relieve su YO, convierte al arte en la expresión de su vida. Nace a finales del siglo XVII y principios del XIX. Se extiende por Europa y repercute en México. Tiene libertad creadora, maneja fogosidad y exaltación en sentimientos. El único limitante del autor es su inspiración. En la poseía deposita sus ideas, sentimientos, episodios personales. El amor es el centro vital del romántico.

El término romántico se empleó por primera vez en Inglaterra en el siglo XVII con el significado original de 'semejante al romance', con el fin de denigrar los elementos fantásticos de la novela de caballerías muy en boga en la época.

REPRESENTANTES:

España son: José Espronceda, José Zorrilla, Duque de Rivas o Angel Saavedra y Gustavo Adolfo Bécquer.

México son: Manuel M. Flores, Manuel Acuña, Guillermo Prieto e Ignacio M. Altamirano.

José de Espronceda

(1808-1842)

Poeta y revolucionario español, fue uno de las más grandes románticos, y su vida integra la rebelión moral y la política.

Nació en Almendralejo (Badajoz) hijo de un militar, durante la guerra de Independencia contra los franceses. A los quince años, el día en que fue ahorcado el general Riego, fundó una sociedad secreta, Los Numantinos, para vengar su muerte. Las actividades de los jóvenes conspiradores fueron descubiertas y ellos, condenados a cinco años de cárcel, que se redujeron a unas semanas en un convento de Guadalajara, donde Espronceda compuso el poema Pelayo. Con dieciocho años se exilió voluntariamente a Lisboa —allí conoció a Teresa Mancha— y Londres, donde volvió a encontrase con Teresa, casada y con hijos; ella le inspiraría uno de sus poemas más hermosos: Canto a Teresa. Participó en las barricadas de París, en la revolución de 1830, y entró en España con una expedición de revolucionarios, que fracasó. Fue desterrado y durante ese periodo compuso varias poesías y la tragedia Blanca de Borbón. Raptó a Teresa y vivió la triple embriaguez romántica del amor, la libertad y la patria. Regresó a España en 1833, y tomó parte en otros pronunciamientos que le supusieron nuevas persecuciones. Posteriormente inició una brillante carrera literaria, diplomática y política. Adquirió fama nacional a partir de 1836, cuando publicó La canción del pirata que, a pesar de su discutida deuda con Lord Byron, constituye el manifiesto lírico del romanticismo español con su intensa defensa de la libertad, la rebeldía religiosa, social y política. Ese poema y otros ya conocidos se recogieron en Poesías de don José de Espronceda, de 1840, donde junto a poemas que reflexionan filosóficamente sobre el destino humano, aparecen otros políticos y amorosos. Tras la muerte de Teresa (1839), realizó nuevas interpretaciones del amor, como ocurre en el famosísimo poema A Jarifa en una orgía, donde expresa desilusión, hastío, lamentación del placer perdido y rebelión contra la realidad de la vida, con un lirismo contenido que añade ritmos poéticos inéditos que anticipan la versificación modernista.

En 1842, el mismo año de su muerte ocurrida en Madrid, fue elegido diputado a Cortes por el Partido Progresista, donde dio muestras de una excelente formación política.

El estudiante de Salamanca, incluido en las Poesías, funde poesía dramática y narrativa, y es precursor del Don Juan Tenorio de Zorrilla, que incorpora elementos de la novela gótica inglesa. Cárcel, amor, crimen, dolor y muerte también aparecen en el inconcluso El Diablo Mundo, de 1840, un extenso poema cuyo protagonista es testigo de excepción de todas las tragedias y los destinos humanos.

Espronceda también escribió la novela histórica Sancho Saldaña, aparecida en 1834, el relato fantástico La pata de palo, de 1835, la sátira El pastor Clasiquino, de 1835, y muchos artículos y obras dramáticas, que la crítica considera decepcionantes.

Sin embargo, algunas de sus poesías, como las citadas y otras más, siguen valorándose por su sinceridad y ritmo y no se considera un demérito que estén inspiradas, tanto en temas como en ritmos, en los mejores poetas románticos europeos.

EL REO DE MUERTE
de Jose Espronceda

I

Reclinado sobre el suelo
con lenta amarga agonía,
pensando en el triste día
que pronto amanecerá,
en silencio gime el reo
y el fatal momento espera
en que el sol por vez postrera
en su frente lucirá.

Un altar y un crucifijo,
y la enlutada capilla
lánguida vela amarilla
tiñe en su luz funeral,
y junto al mísero reo,
medio encubierto el semblante,
se oye al fraile agonizante
en son confuso rezar.

El rostro levanta el triste
y alza los ojos al cielo;
tal vez eleva en su duelo
la súplica de piedad:
¡Una lágrima! ¿es acaso
de temor o de amargura?
¡Ay! a aumentar su tristura
¡Vino un recuerdo quizá!

Es un joven y la vida
llena de sueños de oro,
pasó ya, cuando aún el lloro
de la niñez no enjugó:
El recuerdo es de la infancia,
¡Y su madre que le llora,
para morir así ahora
con tanto amor le crió!

Y a par que sin esperanza
ve ya la muerte en acecho,
su corazón en su pecho
siente con fuerza latir,
al tiempo que mira al fraile
que en paz ya duerme a su lado,
y que ya viejo y postrado
le habrá de sobrevivir.

¿Mas qué rumor a deshora
rompe el silencio? resuena
una alegre cantinela
y una guitarra a la par,
y gritos y de botellas
que se chocan, el sonido,
y el amoroso estallido
de los besos y el danzar.

Y también pronto en son triste
lúgubre voz sonará:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!

Y la voz de los borrachos,
y sus brindis, sus quimeras,
y el cantar de las rameras,
y el desorden bacanal
en la lúgubre capilla
penetran, y carcajadas,
cual de lejos arrojadas
de la mansión infernal.

Y también pronto en son triste
lúgubre voz sonará:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!

José Zorrilla

(1817-1893)

Dramaturgo y poeta español que fue una de las figuras más destacadas del romanticismo español.

Nació en Valladolid y estudió en las universidades de Toledo y Valladolid. Escritor enormemente prolífico, publicó cuarenta obras, en su mayoría historias nacionales, entre 1839 y 1849. Se dio a conocer en el entierro de Mariano José de Larra donde leyó como homenaje: “A la memoria del joven literato don Mariano José Larra” (1837). A partir de ese momento el éxito le acompañó siempre, aunque, gran dilapidador, siempre vivió con estrecheces económicas. Fue elegido miembro de la Real Academia Española en 1848, con tan solo 31 años de edad y leyó su discursó de investidura en verso.

En 1850 se trasladó a Francia y en 1855 a México. Allí fue nombrado director del Teatro Nacional por el emperador Maximiliano. De regreso a España, en 1866, comprobó que pese a la extraordinaria popularidad que había alcanzado su obra no podía cobrar derechos de autor. Vivió en la pobreza hasta que finalmente obtuvo una pequeña pensión del Gobierno. En 1889 fue coronado como poeta laureado de España en Granada por el duque de Rivas en presencia de la reina regente Isabel II.

Pero Zorrilla es ante todo un autor dramático que consiguió el favor del público sin restricciones siguiendo los esquemas teatrales del siglo de Oro español y manteniendo la intriga durante toda la obra que sólo se resuelve en los últimos momentos. Todos lo directores de teatros madrileños querían piezas suyas que él satisfacía escribiendo sin descanso. Entre sus principales obras dramáticas figuran El puñal del godo (1843), Don Juan Tenorio (1844), Más vale llegar a tiempo que rondar un año (1845), El rey loco (1847), La creación y el diluvio universal (1848) y Traidor, inconfeso y mártir (1849).

Ángel Saavedra

(1791-1865)

Poeta y dramaturgo español romántico, más conocido por el duque de Rivas.

Pertenecía a una familia aristócrata cordobesa. Realizó sus estudios en el Seminario de Nobles de Madrid y después ingresó en el Ejército. A pesar de su juventud se distinguió en la guerra de Independencia contra los franceses en 1808. Su amistad con Manuel José Quintana le orientó hacia las artes y la participación política liberal. Fue condenado a muerte por Fernando VII pero pudo huir. Marchó a Londres donde conoció la obra de Shakespeare, Walter Scott y lord Byron; después estuvo en Francia, Italia y Malta. En 1834 regresó a España, tras la muerte del rey y participó de lleno en la vida política; fue embajador en Francia, presidente del Consejo de Estado (1863) y director de la Real Academia Española, desde 1862 hasta su muerte.

El duque de Rivas se inició en literatura con un libro de poemas, Poesías (1814), de corte neoclásico, tal vez por la influencia del poeta español Manuel José Quintana. Pero, desde su estancia en Inglaterra se volvió un romántico vigoroso, primero apasionado y original, y en sus últimos años más convencional en el uso de la aparatosa parafernalia romántica. En su larga oda Al faro de Malta (1828) establece la simbología de la luz del faro (liberalismo, romanticismo) que debe servir de guía y no perderse en el oscurantismo y métodos anticuados. El moro expósito (1834) sigue los caminos de Byron y su interés reside precisamente en haber sido introductor del estilo en España.

Pero Ángel Saavedra es, ante todo, un dramaturgo; su drama Don Álvaro o la fuerza del sino (1835) sigue siendo la obra romántica por excelencia del teatro español. Está escrita en prosa y verso y en ella se mezcla lo clásico y lo cómico al estilo del teatro de Lope de Vega, pero en ambientes exóticos y con un argumento exagerado de muertes, pasiones y tragedias muy del gusto de la época y que dado el éxito de la obra, tal vez, hizo que el autor siguiera escribiendo en la misma línea. En cualquier caso la obra tuvo repercusión internacional y años más tarde el compositor italiano Giuseppe Verdi la usó como libreto de su ópera La forza del destino.

Gustavo ADOLFO Bécquer

(1836-1870)

Poeta español. Es una de las figuras más importantes del romanticismo y sus Rimas supusieron el punto de partida de la poesía moderna española.

Nació en Sevilla, hijo de un pintor y hermano de otro, Valeriano. También él mismo practicó la pintura, pero, después de quedarse huérfano y trasladarse a Madrid, en 1854, la abandonó para dedicarse exclusivamente a la literatura. No logró tener éxito y vivió en la pobreza, colaborando en periódicos de poca categoría. Posteriormente escribió en otros más importantes, donde publicó crónicas sociales, algunas de sus Leyendas y los ensayos costumbristas Cartas desde mi celda. Obtuvo un cargo muy bien pagado, en 1864, de censor oficial de novelas. Hacia 1867 escribió sus famosas Rimas y las preparaba para su publicación, pero con la Revolución de 1868 se perdió el manuscrito y el poeta tuvo que preparar otro, en parte de memoria. Su matrimonio, con la hija de un médico, le dio tres hijos, pero se deshizo en 1868. Bécquer, que desde 1858 estaba aquejado de una grave enfermedad, probablemente tuberculosa o venérea, se trasladó a Toledo, a casa de su hermano Valeriano. Éste murió en septiembre de 1870 y el poeta el 22 de diciembre, a los treinta y cuatro años.

La mujer de piedra

dE GUSTAVO A. BECQUER

     Yo tengo una particular predilección hacia todo lo que no puede vulgarizar el contacto o el juicio de la multitud indiferente. Si pintara paisajes los pintaría sin figuras. Me gustan más las ideas peregrinas que resbalan sin dejar huella por las inteligencias de los hombres positivistas como una gota de agua sobre un tablero de mármol. En las ciudades que visito busco las calles estrechas y solitarias; en los edificios que recorro, los rincones oscuros y los ángulos de los patios interiores donde crece la yerba y la humedad enriquece con sus manchas de color verdoso la tostada tinta del muro; en las mujeres que me causan impresión, algo de misterioso que creo traslucir confusamente en el fondo de sus pupilas, como el resplandor incierto de una lámpara que arde ignorada en el santuario de su corazón sin que nadie sospeche su existencia; hasta en las flores de un mismo arbusto creo encontrar algo de mas pudoroso y excitante en la que se esconde entre las hojas y allí oculta llena de perfume el aire sin que la profanen las miradas. Encuentro en todo ello algo de la virginidad de los sentimientos y de las cosas.

     Esta pronunciada afición degenera a veces en extravagancia y solo teniéndola en cuenta podrá comprenderse la historia que voy a referir.

I

     Vagando al acaso por el laberinto de calles estrechas y tortuosas de cierta antigua población castellana, acerté a pasar cerca de un templo en cuya fachada el arte ojival y el bizantino amalgamados por la mano de dos centurias habían escrito una de las páginas mas originales de la arquitectura española. Una ojiva gallarda y coronada de hojas de cardo desenvueltas contenía la redonda clave del arco de la iglesia en la que el tosco picapedrero del siglo XII dejó esculpidas en interminables hileras de figuras enanas y características de aquel siglo las mas extrañas fantasías de su cerebro rico en leyendas y piadosas tradiciones. Por todo el frente de la fachada se veían interpolados con un desorden del cual, no obstante, resultaba cierta inexplicable armonía fragmentos de arcadas románicas en lienzos de muro cuyos entrepaños dibujaban las descarnadas líneas de los pilares acodillados con sus basas angulosas y sus chapiteles de espárrago propios del genero gótico; trozos de molduras compuestas de adornos circulares y combinados geométricamente se interrumpían a veces para dejar espacio a la ornamentación afiligranada y ondeante de una ventana de arco apuntado enriquecido de figurinas más airosas y altas y adornada de vidrios de colores. Adonde quiera que se fijaban los ojos podían observarse detalles delicados de los dos géneros a que pertenecía el edificio y muestras de la feliz alianza con que la generación posterior supo, imprimiéndole su sello especial, conservar algo de la fisonomía y el espíritu severo y sencillo en su tosquedad del primitivo monumento.

     Siguiendo una invariable costumbre mía, después de haber contemplado atentamente la fachada del templo, de haber abarcado el conjunto del pórtico, con la cuadrada torre bizantina y las puntas de las agudas flechas ojivales que coronaban, flanqueándola, la cúpula de la nave central, comencé a dar vueltas alrededor de su recinto, inspeccionando sus muros, que ora se presentaban en lienzos de prolongadas líneas, ora se escondían tras algunas miserables casuquillas adosadas a los sillares, para asomar mas a lo lejos sus dentelladas crestas por cima de los humildes tejados. A poco de comenzada esta minuciosa inspección de la parte exterior del templo y habiendo cruzado por debajo de un pasadizo cubierto que a manera de puente unía la iglesia a un antiguo edificio contiguo a ella, me encontré en una pequeña plaza de forma irregular cuyo perímetro dibujaban por un lado la antiquísima portada de un palacio en ruinas y por otro las altas y descarnadas tapias del jardín de un convento; ocupando el resto y cerrando el mal trazado semicírculo de aquella placeta sin salida parte de la vetusta muralla romana de la población y el ábside del templo que acababa de admirar, ábside maravilloso de color y de formas y en el cual, satisfecho sin duda el maestro que lo trazó al verle tan gallardo y rico de líneas y accidentes, empleó para ejecutarle los mas hábiles artífices de aquella época en que era vulgar labrar la piedra con la exquisita ligereza con que se teje un encaje.

     Por grande que sea la impresión que me causa un objeto expuesto de continuo a la mirada del vulgo, parece como que la debilita la idea de que aquella impresión tengo que compartirla con muchos otros. Por el contrario cuando descubro un detalle o un accidente que creo ha pasado hasta entonces desapercibido, encuentro cierta egoísta voluptuosidad en contemplarlo a solas, en creer que sólo para mi existe guardando para que yo lo aspire y goce un delicado perfume de virginidad y misterio. Al encontrar en el ángulo de aquella pequeña plaza, cuyo piso cubierto de menuda yerba indicaba bien a las claras su soledad continua, el cubo de piedra flanqueado de arbotantes terminados en agudos pináculos de granito que constituía el ábside o parte posterior del magnífico templo, experimenté una sensación profunda semejante a la del avaro que removiendo la tierra encuentra inopinadamente un tesoro. Y en efecto, para mi sentimiento por el arte, aquel armonioso conjunto de líneas elegantes y airosas, aquella proporción de ojivas rasgadas y llenas de delicadas tracerías por entre cuyos huecos se dibujaban confusamente los vidrios de color enriquecidos de imágenes, hojas revueltas y blasones heráldicos junto con las grandes masas de sombra luz que ofrecían los pilares al presentarse iluminados de una claridad dorada mientras bañaban los muros con sus anchos batientes azulados y ligeros, constituían una verdadera maravilla. >>

     

Manuel M. Flores

(1840-1885)

Poeta romántico mexicano. Dentro del romanticismo mexicano es el poeta que mejor logra expresar una sensualidad no alejada de lo real en una poesía apegada a la vida.

Si Manuel Acuña se suicida por Rosario de la Peña, Flores establece una relación con ella. Nació en San Andrés Chalchicomula y murió en la ciudad de México en la pobreza y ciego. Estudió Filosofía en el Colegio de San Juan de Letrán hasta 1859, en que lo abandona. Como la mayoría de los poetas mexicanos románticos, su trabajo poético estuvo compaginado con su actividad política. Perteneció al Partido Liberal, luchó contra los franceses, estuvo preso en el Castillo de Perote y al reinstaurarse la República fue diputado. Formó parte del Liceo Hidalgo y del grupo de escritores ligado a Ignacio Manuel Altamirano, quien le prologó su primer libro, Pasionarias, publicado en 1874. Póstumamente aparecieron sus Poesías inéditas en 1910 y en 1953, más de cien años después de su nacimiento, Rosas caídas, su diario.

Manuel Acuña

(1849-1873)

El poeta más representativo del romanticismo de México. Nació en Saltillo (Coahuila) y se suicidó en la ciudad de México, dejando una carta para su amigo, el poeta Juan de Dios Peza, y un poema a su musa, "Nocturno a Rosario", que se volvió uno de los emblemas literarios del amor trágico. El romanticismo de Acuña, como el de la mayoría de sus contemporáneos, incluía la acción política y el periodismo, y bajo la influencia de Ignacio Manuel Altamirano, mentor y aglutinador de esa generación, amalgamaba también el liberalismo y el positivismo. Su poema más reconocido, Ante un cadáver, logra articular estos elementos. Escribió poemas satíricos y amorosos y dos obras de teatro: El pasado, un ensayo en drama, y Donde las dan las toman, que se perdió después de su muerte. Formó parte del Liceo Hidalgo y colaboró en diversos periódicos liberales de la época. Su obra se recogió póstumamente.

A CH. . . de Manuel Acuña


Si supieras, niña ingrata,
lo que mi pecho te adora;
si supieras que me mata
la pasión que por ti abrigo;
tal vez, niña encantadora,
no fueras tan cruel conmigo.

Si supieras que del alma
con tu desdén ha volado
fugaz y triste la calma,
y que te amo más mil veces,
que las violetas al prado
y que a los mares los peces;

tal vez entonces, hermosa,
oyeras el triste acento
de mi querella amorosa;
y atendiendo a mi reclamo,
mitigaras mi tormento
con un beso y un "yo te amo".

Si supieras, dulce dueño,
que tú eres del alma mía
el solo y único sueño;
y que al mirar tus enojos,
la ruda melancolía
baña en lágrimas mis ojos;

tal vez entonces me amaras,
y con tus labios de niño
mis labios secos besaras;
y cariñosa y sonriente
a mi constante cariño
no fueras indiferente.

Ámame, pues, niña pura
ya que has oído el acento
del que idolatrarte jura;
y atendiendo a mi reclamo,
ven y calma mi tormento
con un beso y un "yo te amo".

GUILLERMO Prieto

(1818-1877)

Escritor mexicano, novelista, cuentista, poeta popular, cronista, periodista, ensayista y político que ocupó diversos cargos en el gobierno y vivió todas las vicisitudes del siglo XIX mexicano, la Independencia, la guerra de Texas, la Intervención Francesa y el Imperio de Maximiliano y formó parte de una generación "que decidió imponerle a la nación un proyecto histórico, un modelo de sociedad, los cauces irreemplazables del progreso y la cultura" (Monsiváis). Es creador con otros escritores de academias literarias y de diversos periódicos, que funda o en donde colabora; sus feroces críticas contra el dictador Antonio López de Santa Anna le acarrean persecuciones y su apoyo a Juárez, el destierro. De su vasta obra de intensa vena popular, mucha de ella póstuma y dispersa en los periódicos, destacan Musa callejera, El romancero nacional, Viajes de orden supremo, Viajes a los Estados Unidos, Compendio de Historia Universal y Memorias de Mis tiempos. Está en proceso la edición de sus obras completas.

Ignacio Manuel Altamirano

(1834-1893)

Escritor mexicano, nacido en Guerrero (México), de ascendencia indígena de una precocidad manifiesta. Recibió una beca instituida por Ignacio Ramírez en el Instituto Literario de Toluca, después estuvo en Morelos, escenario de su novela El Zarco (episodios de la vida mexicana en 1861-1863),y más tarde llegó a ciudad de México a estudiar en el Colegio de Letrán, donde continuó perfeccionando su vasta cultura; se adhirió al movimiento liberal, y a su triunfo fue nombrado diputado; como coronel luchó contra el Imperio de Maximiliano, experiencia que aprovecharía en su novela Clemencia (1869), la primera novela mexicana escrita con propósitos estéticos. Al triunfo de la República fundó la revista literaria El Renacimiento donde puso en marcha su credo: alcanzar un arte nacional que, sin desdecirse de su origen europeo, lograra una unidad formal y temática. Murió en Barcelona como Cónsul General de México en España.

ATOYAC


de Ignacio Manuel Altamirano.


Abrase el sol de julio las playas arenosas
Que azota con sus tumbos embravecido el mar;
Y opongan en su lucha las aguas orgullosas
Al encendido rayo su ronco rebramar.

Tú corres blandamente bajo la fresca sombra
Que el mangle con sus ramas espesas te formó;
Y duermen tus remansos en la mullida alfombra
Que dulce Primavera de flores matizó.

Tú juegas en las grutas que forman tus riberas
De ceibas y parotas el bosque colosal;
Y plácido murmuras al pie de las palmeras,
Que esbeltas se retratan en tu onda de cristal.

En este Edén divino, que esconde aquí la costa,
El sol ya no penetra con rayo abrasador;
Su luz, cayendo tibia, los árboles no agosta,
Y en tu enramada espesa se tiñe de verdor.

Aquí sólo se escuchan murmullos mil suaves,
El blando son que forman tus linfas al correr,
La planta cuando crece, y el canto de las aves,
Y el aura que suspira, las ramas al mecer.

Ostentase las flores que cuelgan de tu techo
En mil y mil guirnaldas para adornar tu sien;
Y el gigantesco loto, que brota de tu lecho,
Con frescos ramilletes inclinase también.

Se dobla en tus orillas, cimbrándose, el papayo,
El mango con sus pomas de oro y de carmín;
Y en los ilamos saltan, gozoso el papagayo,
El ronco carpintero y el dulce colorín.

Letras hispanas. Literaturas universales. Movimientos literarios
LITERATURA REALISTA

Tanto en arte y en literatura, supone el intento por describir el comportamiento humano y su entorno, o por representar figuras y objetos tal y como actúan o aparecen en la vida cotidiana. Esta tendencia ha existido periódicamente a través de la historia en todas las artes; sin embargo, el término se restringe habitualmente al movimiento que comenzó a mediados del siglo XIX como reacción frente al romanticismo. La diferencia entre el realismo y el naturalismo es más difícil de definir, a pesar de que los dos términos son a menudo usados indistintamente. La diferencia estriba en el hecho de que el realismo se ocupa directamente de aquellas cosas que son aprehendidas por los sentidos mientras que el naturalismo, un término más bien aplicado a la literatura, intenta aplicar teorías científicas al arte.

Surge en el Siglo XIX como una expresión directa de lo real. En esta corriente literaria se emplea: el naturalismo, parnasianismo y simbolismo.

REPRESENTANTES:

Honoré de Balzac

Benito Pérez Galdós

Ángel del campo.

Honoré de Balzac

(1799-1850)

Escritor francés de novelas clásicas que figura entre las grandes figuras de la literatura universal, y cuyo nombre original era Honoré Balssa.

Balzac nació en Tours, el 20 de mayo de 1799. Hijo de un campesino convertido en funcionario público, tuvo una infancia infeliz. Obligado por su padre, estudió leyes en París de 1818 a 1821. Sin embargo, decidió dedicarse a la escritura, pese a la oposición paterna. Entre 1822 y 1829 vivió en la más absoluta pobreza, escribiendo teatro trágico y novelas melodramáticas que apenas tuvieron éxito. En 1825 probó fortuna como editor e impresor, pero se vio obligado a abandonar el negocio en 1828 al borde de la bancarrota y endeudado para el resto de su vida.

En 1829 escribió la novela Los chuanes, la primera que lleva su nombre, basada en la vida de los campesinos bretones y su papel en la insurrección monárquica de 1799, durante la Revolución Francesa .Aunque en ella se aprecian algunas de las imperfecciones de sus primeros escritos, es su primera novela importante y marca el comienzo de su imparable evolución como escritor. Trabajador infatigable, Balzac produciría cerca de 95 novelas y numerosos relatos cortos, obras de teatro y artículos periodísticos en los veinte años siguientes.

En 1832 comenzó su correspondencia con una condesa polaca, Eveline Hanska, quien prometió casarse con Balzac tras la muerte de su marido. Éste murió en 1841, pero Eveline y Balzac no se casaron hasta marzo de 1850. Balzac murió el 18 de agosto de ese mismo año.

En 1834 concibió la idea de fundir todas sus novelas en una obra única, La comedia humana. Su intención era ofrecer un gran fresco de la sociedad francesa en todos sus aspectos, desde la Revolución hasta su época. En una famosa introducción, escrita en 1842, explicaba la filosofía de la obra, en la cual se reflejaban algunos de los puntos de vista de los escritores naturalistas Jean Baptiste de Lamarck y Étienne Geoffroy Saint-Hilaire.

Balzac afirmaba que, así como los diferentes entornos y la herencia producen diversas especies de animales, las presiones sociales generan diferencias entre los seres humanos. Se propuso de este modo describir cada una de lo que llamaba “especies humanas”. La obra incluiría 137 novelas, divididas en tres grupos principales: Estudios de costumbres, Estudios filosóficos y Estudios analíticos. El primer grupo, que abarca la mayor parte de su obra escrita, se subdivide a su vez en seis escenas: privadas, provinciales, parisinas, militares, políticas y campesinas.

Entre las novelas más conocidas de la serie figuran Papá Goriot o El tío Goriot (1834), que narra los excesivos sacrificios de un padre con sus ingratas hijas; Eugenia Grandet (1833), donde cuenta la historia de un padre miserable y obsesionado por el dinero que destruye la felicidad de su hija; La prima Bette (1847), un relato sobre la cruel venganza de una vieja celosa y pobre; La búsqueda del absoluto (1834), un apasionante estudio de la monomanía, y Las ilusiones perdidas (1837-1843), un relato sobre las ambiciones de un criminal, Vautrin, dotado de una inteligencia única.

Entre sus numerosas obras destacan, además de las ya citadas, las novelas La piel de zapa (1831), El lirio del valle (1835-1836), César Birotteau (1837), Esplendor y miseria de las cortesanas (1837-1843) y El cura de Tours (1839); los Cuentos extravagantes (1832-1837); la obra de teatro Vautrin (1839), y sus célebres Cartas a la extranjera, que recogen la larga correspondencia que mantuvo desde 1832 con Eveline Hanska.

Honoré de Balzac
Tours 1799 - Paris 1850
Escritor francés
Obras: La duquesa de Longeais, El lirio del valle, El museo de las antigüedades, La prima Bette

FRASES CELEBRES DE HONORE DE BALZAC.

El amor es la poesía de los sentidos.

El matrimonio debe combatir sin tregua un monstruo que todo lo devora: la costumbre.

El pudor es una virtud relativa según se tengan veinte, treinta o cuarenta años. 

El viejo es un hombre que ha cenado, y mira a los otros como cenan.

La constancia es el fondo del acierto.

La gloria es un veneno que hay que tomar en pequeñas dosis.

La mujer se burla de los hombres como quiere, cuando quiere y mientras quiere.

Los gobiernos pasan, las sociedades mueren, la policía es eterna.

Pocas personas muestran desde el principio sus defectos al desnudo; generalmente cada cual trata de darse una apariencia atractiva.

Quien sabe gobernar una mujer sabe gobernar un estado.

Un hombre, por muy malicioso que sea, nunca dirá ni tan bueno ni tan malo de las mujeres, cuanto ellas piensan de sí mismas.

Benito Pérez Galdós

(1843-1920)

Novelista y dramaturgo español, uno de los escritores más representativos del siglo XIX, junto con Clarín y Emilia Pardo Bazán.

Nació en Las Palmas (Islas Canarias) en 1843, el décimo hijo de un coronel del Ejército. Fue un niño reservado, interesado por la pintura, la música y los libros. La llegada a Las Palmas de una prima le trastornó emocionalmente y sus padres decidieron que fuera a Madrid a estudiar Derecho, en 1862.

En 1868 viaja a París y descubre a los grandes novelistas franceses. A su regreso traduce a Dickens, escribe teatro y, por fin, en 1970 se decide a publicar su primera novela, La Fontana de oro, con el dinero que le da una tía, ya que en esa época las novelas o se publicaban por entregas en publicaciones periódicas, revistas y periódicos, o corrían a costa del autor; la obra era todavía romántica pero en ella ya empezaban a verse sus ideas radicales que aflorarán en el decenio siguiente. En estos años comienza a escribir los Episodios nacionales, en la década de 1880, su época de máxima creación. También en estos años se compromete activamente en política, ya que de 1886 a 1890 es diputado por el partido de Sagasta, aunque nunca pronunció un discurso. A pesar de la oposición ultracatólica que no le perdonó haber escrito Doña Perfecta (1876), un panfleto anticlerical, fue elegido miembro de la Real Academia Española. El paso de los años le daban brío y en 1892 se entregó a la reforma del teatro nacional. El estreno de Electra (1901) supuso un acontecimiento nacional: al acabar la representación los jóvenes modernistas acompañaron al autor hasta su casa en loor de multitud. En 1907 volvió al Congreso, como republicano, y en 1909 con Pablo Iglesias, fue jefe titular de la “conjunción republicano-socialista”. Su izquierdismo fue el causante de que no se le otorgara el Premio Nobel. En 1920 murió ciego y pobre en Madrid, su ciudad de adopción.

Hasta 1880 escribe unas novelas de tesis, maniqueas, donde los buenos son personajes modernos, abiertos, liberales y progresistas, y los malos, conservadores, tradicionalistas, fanáticos religiosos e intransigentes. Obras simplistas llenas de ardor juvenil. Entre éstas destacan Doña Perfecta (1876), Gloria (1877) y La familia de León Roch (1878). En Doña Perfecta cargó las tintas en Gloria repartió por igual la intransigencia religiosa entre judíos y católicos, y en La familia de León Roch entre católicos y liberales.

"LA SOCIEDAD PRESENTE COMO MATERIA NOVELABLE"

DE BENITO PEREZ GALDOS

Señores Académicos:


Cuantos recibieron aquí honores semejantes a los que os dignáis tributarme en esta solemnidad, habrán de fijo sentido menos turbación que yo, ante el deber de disertar sobre un tema literario digno de vosotros y de esta ilustre casa. Ordenan la cortesía y la costumbre que al ingresar en ésta, que bien puedo llamar orden suprema de las Letras, se hagan pruebas de aptitudes críticas y de sólidos conocimientos en las varias materias del Arte, que cultiváis con tanta gloria. Pero el que en la ocasión presente habéis traído a vuestro seno, con sufragio en que se ha de ver siempre más benevolencia que justicia, ha consagrado su vida entera a cultivar lo anecdótico y narrativo, y por efecto de las deformaciones que produce en nuestro ser el uso exclusivo de una facultad y su forzado desarrollo a expensas de otras, hállase privado casi en absoluto de aptitudes críticas, y no le obedecen las ideas ni la palabra cuando trata de aplicarlas al arduo examen de los peregrinos ingenios que ilustraron en nuestra nación y en las extrañas la Poesía, el Drama o la Novela.

La inmensa labor de los siglos que fueron, ya sentenciada por el tiempo y la opinión humana; la labor de nuestros contemporáneos, más difícil de sentenciar en el viciado ambiente de esta atmósfera de disputas que autores y críticos respiramos, sobrecogen igualmente el ánimo del que os habla, balanceándolo entre el respeto y el pavor. Intento pedir auxilio a la erudición, a esa fácil y somera sabiduría que en los modernos centros de cultura puede encontrar quien se tome el trabajo de buscarla. Pero las bibliotecas, aun llegándome a ellas con el honrado intento de beneficiar tan sólo los yacimientos a flor de tierra, me imponen un respeto supersticioso, y sus ingentes masas de letra impresa, desde lo superficial y corriente para uso del estudiante precoz, hasta las capas hondísimas de griego y latín, en que sólo penetra el minero de profesión, conturban terriblemente mi espíritu, dándome una impresión tan clara como triste de la magnitud de lo que ignoro: ante aquellos depósitos de ciencia, mi flaca memoria desmaya, mi razón se desvanece, y tengo que alejarme, convencido de que allí donde otros encuentran manantial de luz, de vida, de verdad, yo he de encontrar tan sólo confusión y desaliento, quizás el error y la duda.

     

A otra obligación, también impuesta por la costumbre y la cortesía, puedo dar más fácil cumplimiento en este acto, pues aunque los estudios y trabajos a que consagró toda su vida mi digno antecesor D. León Galindo de Vera pertenecen al orden legislativo, que casi en absoluto desconozco, tienen, por feliz consorcio de facultades, un valor literario bibliográfico que los profanos en materia jurídica podemos apreciar claramente. Gratísimo es para mí ensalzar la memoria del sabio jurisconsulto que supo dar a las áridas cuestiones de Derecho una forma de intachable hermosura. De su profundo estudio de la legislación hipotecaria, a cuyo planteamiento contribuyó activamente, resultaron los Comentarios que todos conocéis y apreciáis como un modelo de literatura jurídica.

En su Historia de la lengua castellana en los Códigos, premiada por la Academia, admiramos la investigación crítica y la dicción castiza y elegante. Fue asimismo historiador de las Posesiones españolas en África, y prodigó su entendimiento en multitud de escritos de controversia o de apología religiosa, en que resplandecen su culto de la tradición y la forma severa y castiza. Aparte de sus méritos literarios, fue generalmente apreciado y enaltecido por la integridad de su carácter, por la firmeza de sus convicciones, más bien religiosas que políticas, realzadas siempre por el más puro desinterés.

Letras hispanas. Literaturas universales. Movimientos literarios
LITERATURA MODERNISTA

Con el nombre de modernismo se conoce en la historia literaria y cultural al movimiento que a fines del siglo XIX se extiende a todas las manifestaciones literarias de la cultura ilustrada del mundo hispanoamericano. Contiene exquisitez conceptuosa del pensamiento y musicalidad en el lenguaje, además de opulencia en la forma. Tiene libertad de expresión. Surge de la formación de todas las tendencias, en especial de la poesía francesa.

Aunque el término modernismo en la historia de la literatura hispanoamericana tiene una denotación suficientemente arraigada y relativamente unívoca, fuera de ese contexto suele prestarse para confusiones y equívocos.. Por otra parte, en los últimos años, a partir de las teorías de la postmodernidad que se han proyectado desde Europa y los Estados Unidos, nuevas connotaciones han contribuido a diluir las dimensiones semánticas del término. De allí la utilidad que pueda tener el referirse someramente a su origen y sus diversos usos, para comprender el carácter específico que adquiere dentro del contexto de la literatura en lengua castellana de nuestra América.

El modernismo literario es un movimiento que, iniciado fragmentariamente en los textos de algunos escritores, se consolida muy rápidamente luego de la publicación de Azul...y logra dimensión continental, originando la vertiente «rubendariana» en la literatura de la época. La difusión del modernismo es simultánea a la consolidación de la prensa en el continente y al progresivo aumento de los índices de alfabetización en varios países latinoamericanos. A través de periódicos como La Nación, entre otros, la nueva escritura se difunde de modo que todos los intelectuales están al mismo tiempo leyendo las mismas cosas.

Para resumir. En una perspectiva histórico-literaria, el modernismo hispanoamericano sería el proceso por el cual nuestra literatura, articulándose al proceso global de «modernización» de las sociedades latinoamericanas, se asume como literatura de la edad moderna en la última etapa de consolidación de la sociedad industrial-capitalista a nivel mundial. Desde este punto de vista, la producción literaria de dicho período no se articula al inicio de una etapa histórica, sino que viene a cerrar un ciclo más amplio y general: el de la Época Moderna.

REPRESENTANTES:

Salvador Díaz Mirón

Manuel Gutiérrez Nájera

Rubén Darío.

Salvador Díaz Mirón

(1853-1928)

Figura cumbre del movimiento modernista mexicano.

Nació en Veracruz, fue diputado y periodista, se exilió en los Estados Unidos y España, estuvo en la cárcel por matar a un individuo en un duelo, y murió en su ciudad natal. Publicó dos libros de poemas: Poesías (1896) y Lascas (1901). El primero, del cual renegaría más tarde, es un libro cercano al romanticismo, y el segundo es de una aventura de formas que marcaría el camino para Rubén Darío. De carácter abrupto y violento, Lascas fue un libro minoritario pero que cambió totalmente su poética y logró algunos de los versos más difíciles y bellos del castellano. La perfección formal, que a veces lo hiela, logra en otras ocasiones una delicadeza y una suavidad extremas en las que el artificio y la dificultad no se notan o, como en El muerto, una descripción que abre los ojos al horror sin dejar por eso de fluir, como un espasmo que se narra.

Manuel Gutiérrez Nájera

(1858-1895)

Nació y murió en la ciudad de México. Autodidacta, periodista toda su vida, fue uno de los primeros escritores que vivieron de su pluma. Escribió muchísimas crónicas sobre los más diversos temas, pero no publicó ningún libro, y sus Poemas se editaron al año de su muerte. Fue el fundador de la revista Azul, órgano del modernismo. La música fue para él ejemplo de escritura. Pronto se separó del romanticismo (y de su vinculación política, en México) y propuso una estética en la que la perfección formal es exactitud de vida. Poeta sin antecedentes, excepto la influencia francesa, la relación entre musicalidad y periodismo hace de sus poemas suntuosas obras líricas y al mismo tiempo exactas descripciones narrativas, a veces divertidas, a veces muy profundas. Es en este sentido un poeta que al mismo tiempo ve y oye. No sólo la totalidad del poema, sino cada una de sus imágenes tiene el peso exacto de lo cantado y lo contado.

Darío, RUBÉN

Seudónimo de Félix Rubén García Sarmiento (1867-1916), poeta, periodista y diplomático nicaragüense, considerado el fundador del modernismo.

Nació en Metapa (Guatemala). Sus padres se separaron cuando él todavía era muy pequeño y lo crió una abuela que lo mimó, consintió mucho y presentó en Managua, siendo todavía un adolescente, como un artista prodigio. Leía a los poetas franceses a la vez que era invitado a recitar poesía. En 1986 realizó un viaje a Santiago de Chile que fue su primer contacto con el progreso y la metrópoli. Quedó fascinado, y allí público su primer gran libro Azul… (1888), libro que llamó la atención de la crítica y que el escritor español Juan Valera alabó mucho. De regresó a Managua se casó con Rafaela Contreras, en 1891; quince meses después nació su primer hijo y en 1893 murió su esposa.

En 1892, viajó a España como representante del Gobierno nicaragüense para asistir a los actos de celebración del IV Centenario del descubrimiento de América. Suceden unos años de viajes por Estados Unidos, Chile y Francia, y una residencia en Buenos Aires trabajando para el diario La nación, lo que le dio una reputación internacional. En 1898 regresa a España como corresponsal del mismo diario; en esta estancia en Europa, alterna su residencia entre París y Madrid, es aquí, en 1900, cuando conoce a Francisca Sánchez, una mujer de origen campesino, con la que tuvo un hijo y vivió con ella hasta el resto de sus días.

Convertido en un gran poeta de éxito en Europa y América, fue nombrado representante diplomático de Nicaragua en Madrid en 1907, lo que le obligaba a viajar y de ahí que esté considerado como el 'embajador del modernismo' en el mundo. Darío era un hombre que no había olvidado sus raíces provincianas aunque se había transformado en un cosmopolita total, pero veía que el mundo jubiloso de Europa estaba acabando. En 1913, entró en una crisis religiosa y mística y marchó a refugiarse a Palma de Mallorca. Pero poca paz pudo encontrar porque el alcoholismo, la pobreza y la enfermedad le acosaban de cerca. En 1915, escapando de un continente desgarrado por la I Guerra Mundial, regresó a América y murió en 1916 poco después de llegar a Managua.

fragmento de “Estival”, de Azul…

De Rubén Darío

La tigre de Bengala,

con su lustrosa piel manchada a trechos

está alegre y gentil, está de gala.

Salta de los repechos

de un ribazo al tupido

carrizal de un bambú; luego a la roca

que se yergue a la entrada de su gruta.

Allí lanza un rugido,

se agita como loca

y eriza de placer su piel hirsuta.

La fiera virgen ama.

Es el mes del ardor. Parece el suelo

rescoldo; y en el cielo

el sol, inmensa llama.

Por el ramaje obscuro

salta huyendo el canguro.

El boa se infla, duerme, se calienta

a la tórrida lumbre;

el pájaro se sienta

a reposar sobre la verde cumbre.

Siéntense vahos de horno;

y la selva indiana

en alas del bochorno,

lanza, bajo el sereno

cielo, un soplo de sí. La tigre ufana

respira a pulmón lleno,

y al verse hermosa, altiva, soberana,

le late el corazón, se le hinche el seno.

Contempla su gran zarpa, en ella la uña

de marfil; luego toca

el filo de una roca,

y prueba y lo rasguña.

Mírase luego el flanco

que azota con el rabo puntiagudo

de color negro y blanco,

y móvil y felpudo;

luego el vientre. En seguida

abre las anchas fauces, altanera

como reina que exige vasallaje;

después husmea, busca, va. La fiera

exhala algo a manera

de un suspiro salvaje.

Un rugido callado

escuchó. Con presteza

volvió la vista de uno y otro lado.

Y chispeó su ojo verde y dilatado

cuando miró de un tigre la cabeza

surgir sobre la cima de un collado.

El tigre se acercaba.

Letras hispanas. Literaturas universales. Movimientos literarios
LITERATURA HISPANOAMERICANA CONTEMPORÁNEA

Literatura de los pueblos de México, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe escrita en lengua española. Su historia, que comenzó durante el siglo XVI, en la época de la conquista, se puede dividir a grandes rasgos en cuatro periodos. Durante el periodo colonial fue un simple apéndice de la que se escribía en España, pero con los movimientos de independencia que tuvieron lugar a comienzos del siglo XIX entró en un segundo periodo dominado por temas patrióticos.

En la etapa de consolidación nacional que siguió al periodo anterior, experimentó un enorme auge, hasta que alcanzó su madurez a partir de la década de 1910, llegando a ocupar un significativo lugar dentro de la literatura universal. La producción literaria de los países latinoamericanos forma un conjunto armónico, a pesar de las diferencias y rasgos propios de cada país.

Inicia en la segunda mitad del Siglo XX. S establece como norma al azar, la improvisación y absurdo. En la poesía de este siglo existen movimientos que tratan de revitalizar la lírica sacándola de las formas de expresivas tradicionales. Los ismos iniciadores fueron el futurismo, el cubismo, surrealismo, ultraísmo, nepopularismo, etc. Así como la forma afectiva y la poesía pura.

REPRESENTANTES:

Octavio Paz

Pablo Neruda

Gabriel García Márquez

Jaime Sabinnes

Rosario Castellanos

Alí Chumacero

Juan Rulfo entre otros.

Octavio Paz

(1914-1998)

Poeta y ensayista mexicano nacido en Mixcoac. Pasó su niñez en la biblioteca de su abuelo, Ireneo Paz. A los 17 años fundó la revista Barandal. En 1933 publicó su primer libro, Barandal también y fundó Cuadernos del Valle de México. Lector atento de la revista Contemporáneos, conoció a poetas modernos, como T. S. Eliot y Paul Valéry. En 1937 marchó a Yucatán a dar clases en el campo, y poco después se casó con Elena Garro, con quien asistió ese mismo año al Congreso de Escritores Antifascistas en Valencia (España). Ahí publicó Bajo tu clara sombra (1937), y entró en contacto con los intelectuales de la República Española y con Pablo Neruda.

Ya de regreso en México se acercó a Jorge Cuesta y Xavier Villaurrutia y publicó ¡No pasarán! y Raíz de hombre. Con Efraín Huerta y Rafael Solana, entre otros, fundó la revista Taller en 1938, en la que participaron los escritores españoles de su generación exiliados en México. En 1939 publicó A la orilla del mundo y Noche de resurrecciones. En 1942, a instancias de José Bergamín, dio una conferencia, “Poesía de soledad, poesía de comunión”, en la que establecía su diferencia con la generación anterior, y trataba de conciliar en una sola voz las poéticas de Xavier Villaurrutia y Pablo Neruda. En 1944 con la beca Guggenheim pasó un año en Estados Unidos. En 1945 entró al Servicio Exterior Mexicano y fue enviado a París. A través del poeta surrealista Benjamín Péret conoció a André Breton. Se hizo amigo de Albert Camus y otros intelectuales europeos e hispanoamericanos del París de la posguerra. Esta estancia definirá con precisión sus posiciones culturales y políticas; se alejó del marxismo y se acercó al surrealismo, empezando a interesarse por los temas más diversos.

Durante la década de 1950 publicó cuatro libros fundamentales: El laberinto de la soledad (1950) retrato personal en el espejo de la sociedad mexicana; El arco y la lira (1956), su esfuerzo más riguroso por elaborar una poética; ¿Águila o sol?, libro de prosa de influencia surrealista; y Libertad bajo palabra. Este último incluye el primero de sus poemas largos, Piedra de sol, una de las grandes construcciones de la modernidad hispanoamericana. En 1951 viajó a la India y en 1952 a Japón, sitios que lo marcarán. Regresó a México en 1953 donde hasta 1959 desarrolló una intensa labor literaria.

En 1960 regresó a París y en 1962 volvió a la India, como funcionario de la embajada de México. Conoció a Marie José Tramini, con quien se casó en 1964. Publicó los libros de poemas Salamandra (1961), anterior a su viaje a la India, y Ladera este, que recoge su producción en ese país, y que incluye su segundo poema largo, Blanco. En 1963 obtuvo el Gran Premio Internacional de Poesía. Publicó los libros de ensayo Cuadrivio en 1965, cuatro ensayos sobre Luis Cernuda, Fernando Pessoa, Ramón López Velarde y Rubén Darío; Puertas al campo en 1966 y Corriente alterna, en 1967.

Todos estos libros muestran el crisol de sus intereses: la poesía experimental y la antropología, Japón y la India, el arte mesoamericano, la política y el estado contemporáneos. En 1968 renunció a su puesto de embajador en la India debido a los asesinatos cometidos por el Gobierno de México, el 2 de octubre de ese año, cuando cargó el Ejército contra manifestantes universitarios, y en 1971 fundó en México la revista Plural, en la que colaboraron algunos de los escritores más importantes de la generación posterior.

Ese año publicó El mono gramático, poema en prosa en el que se funden reflexiones filosóficas, poéticas y amorosas, y en 1974 Los hijos del limo, recapitulación de la poesía moderna; en 1975, Pasado en claro, otro de sus grandes poemas largos, recogido al año siguiente en Vuelta, libro con el que obtuvo el Premio de la Crítica en España.

En 1977 dejó Plural e inició la revista Vuelta de la que hasta la fecha sigue siendo director. El ogro filantrópico, continuación de sus reflexiones políticas, se publica en 1979, y dos años después obtiene el Premio Cervantes. En 1982 se editó Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, retrato de la monja mexicana y la sociedad mexicana del siglo XVII; en 1987, Árbol adentro, último volumen de poesía. En 1990 se le concedió el Premio Nobel de Literatura, y publicó La otra voz y Poesía de fin de siglo, que recoge sus últimas reflexiones sobre el fenómeno poético. En 1993, La llama doble: amor y erotismo, y en 1995 Vislumbres de la India. De una personalidad exigente y exigida, su escritura ha sabido recoger distintas tradiciones e hilar variados intereses en una sola voz y una herencia plural. Además de sus poemas, ha buscado en otras áreas de la cultura coincidencias y cercanías que alimenten su obra y abran espacios para la comprensión del mundo. Si su poesía viaja del vacío del yo a la plenitud del mundo y el amor, sus ensayos son un mosaico de reflexiones puntuales sobre los aspectos más diversos de nuestra época.

Fragmento de “Piedra de sol” de Libertad bajo palabra.

De Octavio Paz.

un sauce de cristal, un chopo de agua,

un alto surtidor que el viento arquea,

un árbol bien plantado mas danzante,

un caminar de río que se curva,

avanza, retrocede, da un rodeo

y llega siempre:

un caminar tranquilo

de estrella o primavera sin premura,

agua que con los párpados cerrados

mana toda la noche profecías,

unánime presencia en oleaje,

ola tras ola hasta cubrirlo todo,

verde soberanía sin ocaso

como el deslumbramiento de las alas

cuando se abren en mitad del cielo,

un caminar entre las espesuras

de los días futuros y el aciago

fulgor de la desdicha como un ave

petrificando el bosque con su canto

y las felicidades inminentes

entre las ramas que se desvanecen,

horas de luz que pican ya los pájaros,

presagios que se escapan de la mano,

una presencia como un canto súbito,

como el viento cantando en el incendio,

una mirada que sostiene en vilo

al mundo con sus mares y sus montes,

cuerpo de luz filtrada por un ágata,

piernas de luz, vientre de luz, bahías,

roca solar, cuerpo color de nube,

color de día rápido que salta,

la hora centellea y tiene cuerpo,

el mundo ya es visible por tu cuerpo,

es transparente por tu transparencia,

voy entre galerías de sonidos,

fluyo entre las presencias resonantes,

voy por las transparencias como un ciego,

un reflejo me borra, nazco en otro,

oh bosque de pilares encantados,

bajo los arcos de la luz penetro

los corredores de un otoño diáfano,

voy por tu cuerpo camo por el mundo,

tu vientre es una plaza soleada,

tus pechos dos iglesias donde oficia

la sangre sus misterios paralelos,

mis miradas te cubren como yedra,

eres una ciudad que el mar asedia,

una muralla que la luz divide

en dos mitades de color durazno,

un paraje de sal, rocas y pájaros

bajo la ley del mediodía absorto,

vestida del color de mis descos

como mi pensamiento vas desnuda,

voy por tus ojos como por el agua,

los tigres beben sueño en esos ojos,

el colibrí se quema en esas llamas,

voy por tu frente como por la luna,

como la nube por tu pensamiento,

voy por tu vientre como por tus sueños,

tu falda de maíz ondula y canta,

tu falda de cristal, tu falda de agua,

tus labios, tus cabellos, tus miradas,

toda la noche llueves, todo el día

abres mi pecho con tus dedos de agua,

cierras mis ojos con tu boca de agua,

sobre mis huesos llueves, en mi pecho

hunde raíces de agua un árbol liquido,

voy por tu talle como por un río,

voy por tu cuerpo como por un bosque,

como por un sendero en la montaña

que en un abismo brusco se termina,

voy por tus pensamientos afilados

y a la salida de tu blanca frente

mi sombra despeñada se destroza,

recojo mis fragmentos uno a uno

y prosigo sin cuerpo, busco a tientas,

corredores sin fin de la memoria,

puertas abiertas a un salón vacío

donde se pudren todos los veranos,

las joyas de la sed arden al fondo,

rostro desvanecido al recordarlo,

mano que se deshace si la toco,

cabelleras de arañas en tumulto

sobre sonrisas de hace muchos años,

a la salida de mi frente busco,

busco sin encontrar, busco un instante,

un rostro de relámpago y tormenta

corriendo entre los árboles nocturnos,

rostro de lluvia en un jardín a obscuras,

agua tenaz que fluye a mi costado,

busco sin encontrar, escribo a solas,

no hay nadie, cae el día, cae el año,

caigo con el instante, caigo a fondo,

invisible camino sobre espejos

que repiten mi imagen destrozada,

piso días, instantes caminados,

piso los pensamientos de mi sombra,

piso mi sombra en busca de un instante,

Pablo Neruda

(1904-1973)

 Neftalí Ricardo Reyes Basoalto (quien escribiría posteriormente con el seudónimo de Pablo Neruda) nació en Parral el año 1904, hijo de don José del Carmen Reyes Morales, obrero ferroviario y doña Rosa Basoalto OpazoO, maestra de escuela, fallecida poco años después del nacimiento del poeta.

En 1906 la familia se traslada a Temuco donde su padre se casa con Trinidad Candia Marverde, a quién el poeta menciona en diversos textos como Confieso que he vivido y Memorial de Isla Negra con el nombre de Mamadreo. Realiza sus estudios en el Liceo de Hombres de esta ciudad, donde también publica sus primeros poemas en el periódico regional La Mañana. En 1919 obtiene el tercer premio en los Juegos Florales de Maule con su poema Nocturno ideal.

En 1921 se radica en Santiago y estudia pedagogía en francés en la Universidad de Chile, donde obtiene el primer premio de la fiesta de la primavera con el poema La canción de fiesta, publicado posteriormente en la revista Juventud. En 1923, publica Crepuscularioo, que es reconocido por escritores como Alone, Raúl Silva Castro y Pedro Prado. Al año siguiente aparece en Editorial Nascimento sus Veinte poemas de amor y una canción desesperada, en el que todavía se nota una influencia del modernismo. Posteriormente se manifiesta tres breves libros publicados en 1926: El habitante y su esperanza ; Anillos (en colaboración con Tomás Lagos) y Tentativa del hombre infinito.

En 1927 comienza su larga carrera diplomática cuando es nombrado cónsul en Rangún, Birmania. En sus múltiples viajes conoce en Buenos Aires a Federico García Lorca y en Barcelona a Rafael Alberti. En 1935, Manuel Altolaguirre le entrega la dirección a Neruda de la revista Caballo verde para la poesía en la cual es compañero de los poetas de la generación del 27. Ese mismo año aparece la edición madrileña de Residencia en la tierra. En 1936 al estallar la guerra civil española, muere García Lorca, Neruda es destituido de su cargo consular, y escribe España en el corazón.

En 1945 obtiene el premio Nacional de Literatura. En 1950 publica Canto General, texto en que su poesía adopta una intención social, ética y política. En 1952 publica Los versos del capitán y en 1954 Las uvas y el viento y Odas elementales. En 1958 aparece Estravagario con un nuevo cambio en su poesía. En 1965 se le otorga el título de doctor honoris causa en la Universidad de Oxford , Gran Bretaña. En octubre de 1971 recibe el Premio Nobel de Literatura.

Muere en Santiago el 23 de septiembre de 1973 . Póstumamente se publicaron sus memorias en 1974, con el título Confieso que he vivido.

SONETO XCII

Amor mío, si muero y tú no mueres,
no demos al dolor más territorio:
amor mío, si mueres y no muero,
no hay extensión como la que vivimos.

Polvo en el trigo, arena en las arenas
el tiempo, el agua errante, el viento vago
nos llevó como grano navegante.
Pudimos no encontrarnos en el tiempo.

Esta pradera en que nos encontramos,
oh pequeño infinito! devolvemos.
Pero este amor, amor, no ha terminado,

y así como no tuvo nacimiento
no tiene muerte, es como un largo río,
sólo cambia de tierras y de labios.

Pablo Neruda, 1959

Gabriel García Márquez

(1928- )

Escritor, periodista y premio Nobel colombiano, considerado una de las figuras más representativas de la narrativa del siglo XX.

Nació en Aracataca, pero muy pronto su familia abandonó esta población atlántica para marchar a vivir a Bogotá. Allí se formó inicialmente en el terreno del periodismo, aunque también estudió derecho. Fue redactor de El Universal, un periódico de Cartagena de Indias durante 1946, de El Heraldo en Barranquilla entre 1948 y 1952, y de El Espectador en Bogotá a partir de 1952. Entre 1959 y 1961, trabajó para la agencia cubana de noticias, La Prensa, en su país, en la Habana y en Nueva York. Debido a sus ideas políticas izquierdistas, se enfrentó con el dictador Laureano Gómez y con su sucesor, el general Gustavo Rojas Pinilla, y hubo de pasar las décadas de 1960 y 1970 en un exilio voluntario en México y España.

El compromiso político de García Márquez está integrado en su obra y se originó en el marco histórico de la Colombia del bogotazo y todo el periodo de violencia que le siguió. Como otros escritores del boom de la Literatura latinoamericana defendió la Revolución cubana, pero, a diferencia de muchos de ellos, sigue apoyando a Fidel Castro y manteniendo polémicas airadas en la prensa y en encuentros con otros escritores sobre la actual situación cubana, especialmente en lo que respecta a los derechos humanos.

Ya premio Nóbel, y precisamente por la repercusión internacional que tiene desde entonces cualquier cosa que haga, aceptó tomar parte en la dirección de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, junto con el cineasta argentino Fernando Birri. Y no es que el cargo sea meramente honorífico, pues ha intervenido en varios guiones cinematográficos, tanto de obras suyas como originales.

Sus primeras novelas reflejan el ambiente de violencia e intolerancia que Colombia vivía en el momento en que las escribió: La hojarasca (1955), El coronel no tiene quien le escriba (1961) y Los funerales de la Mamá Grande (1962). En estas primeras obras ya se percibe una evolución estilística que pasa de la prosa barroca y elaborada de La hojarasca y de algunos de los cuentos de Los funerales de la Mamá Grande al laconismo y la frase desnuda al estilo de Graham Green o de Ernest Hemingway de otros relatos del mismo libro y de El coronel no tiene quien le escriba, una dramática historia en la que ya aparecen algunos de los personajes que reaparecerán en su obra más conocida: Cien años de soledad.

Cien años de soledad (1967) narra en tono épico la historia de la familia Buendía a lo largo de cien años y del pequeño lugar Macondo que acaba sepultado y destruido por las guerras y el progreso. El nombre de Macondo era el de una hacienda próxima a Aracataca, y García Márquez lo convirtió en uno de los referentes geográficos literarios inolvidables, como William Faulkner había hecho con su condado de Yoknapatawpha en Mississippi.

Esta novela, escrita en dieciocho meses durante su exilio en México, muestra ya la escritura y estilo consolidado del autor y sus mundos y obsesiones y, con pequeños matices, constituye el núcleo principal estilístico de su obra. Todo parece arrancar de las leyendas y relatos fantásticos aprendidos en su infancia que le permitieron desarrollar una imaginación desbordada cargada de imágenes obsesivas: es el mundo mágico que se le suele atribuir a este autor. Después añadió su formación literaria que le hace escribir historias lineales, con principio y final secuencial, sobre situaciones comprensibles y reales, personajes identificables y como fondo la historia de Colombia y la denuncia de las injusticias sociales: es el mundo real. De la combinación de estos dos elementos surge el realismo mágico, término que, aunque no agrade a muchos autores y críticos, sirve perfectamente para explicar este género.

Otras obras narrativas importantes suyas son El otoño del patriarca (1975), en torno al poder y la corrupción políticos; Crónica de una muerte anunciada (1981), la historia de un asesinato en una pequeña ciudad latinoamericana; El amor en los tiempos del cólera (1985), una historia de amor que se desarrolla también en Latinoamérica, y El general en su laberinto (1989), una narración ficticia de los últimos días del revolucionario y hombre de estado Simón Bolívar.

También es autor de varios libros de cuentos como La increíble y triste historia de Eréndira y de su abuela la desalmada (1972) o Doce cuentos peregrinos (1992). García Márquez ha despertado admiración en numerosos países occidentales por la personalísima mezcla de realidad y fantasía que lleva a cabo incluso en sus textos periodísticos, como Noticia de un secuestro (1996), un reportaje novelado sobre el narcoterrorismo colombiano. En 1998 publicó su autobiografía.

Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1982 y fue formalmente invitado por el gobierno colombiano a regresar a su país, donde ejerció de intermediario entre el gobierno y la guerrilla a comienzos de la década de los ochenta

Jaime Sabines

(1926- )

Poeta mexicano nacido en Tuxtla Gutiérrez, en el estado de Chiapas. Ha vivido alternativamente ahí y en la ciudad de México. Estudió medicina y letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) , y ha sido diputado en el Congreso. Sus poemas son viajes al fondo oscuro de las emociones, siempre con fuerza y siempre desgarrados. De su interior saca poemas toscos y abruptos. A veces acierta y a veces no, pero cuando lo logra, sus poemas, hablen del amor o de la muerte del padre, tienen una fuerza y una tenacidad en donde el ritmo del lenguaje y la potencia de las expresiones dejan sin aliento al lector, seguro de haber tocado una verdad. Fue Premio Villaurrutia en 1973 y Premio Nacional de Literatura en 1983. Sus libros son Horal (1950), La señal (1951), Adán y Eva (1952), Tarumba (1956), Yuria (1967), Maltiempo (1972), Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (1973) y Uno es el hombre (1990). Su obra está recopilada en Nuevo recuento de poemas (1977).

¿Que putas puedo?

¿Que putas puedo hacer con mi rodilla,
con mi pierna tan larga y tan flaca,
con mis brazos, con mi lengua,
con mis flacos ojos?
¿Que puedo hacer en este remolino
de imbéciles de buena voluntad?
¿Que puedo con inteligentes podridos
y con dulces niñas que no quieren hombre sino poesía?
¿Que puedo entre los poetas uniformados
por la academia o por el comunismo?
¿Que, entre vendedores o políticos
o pastores de almas?
¿Que putas puedo hacer, Tarumba,
si no soy santo, ni héroe, ni bandido,
ni adorador del arte,
ni boticario,
ni rebelde?
¿Que puedo hacer si puedo hacerlo todo
y no tengo ganas sino de mirar y mirar?

Jaime Sabines

Rosario Castellanos

(1925-1974)

Escritora mexicana que cultivó todos los géneros, desde la poesía hasta el periodismo. Nació en la ciudad de México y murió en Tel-Aviv. Desde 1948 hasta 1957 sólo escribió poesía, Trayectoria del polvo (1948), Lívida Luz (1960); muy significativa es su antología, Poesía no eres tú (1972). Octavio Paz dice de ella: "(Su) lenguaje es llano y sentencioso… Pasión y sentimiento". Y MonsiváisO, sobre la Lamentación de Dido (1957) subraya: "La definitiva elegía de Castellanos es el anuncio (y la consumación) de la muerte de una retórica". Oficio de Tinieblas (1962, novela) y Ciudad real (cuentos) indagan sobre la cuestión indígena en Chiapas, replanteando su sentido. Escribió varias obras de teatro: Tablero de damas (1952) y El eterno femenino; ensayos sobre el concepto de lo femenino: Mujer que sabe latín (1973), El uso de la palabra (1974) y El mar y sus pescaditos (1975).

Alí Chumacero

(1918- )

Poeta mexicano nacido en Acaponeta (Nayarit) autor de una obra breve y de construcción deslumbrante, hecha de personajes cuyas historias cristalizan en metáforas de profundidad a un tiempo feroz y dulce, y de espacios sórdidos en los que florece la vida.

Sus poemas son estructuras logradas después de muchas destilaciones, y las imágenes y desplazamientos conceptuales son de una dureza y una precisión inmaculadas. Nada sigue de ellas. Es en ese sentido quien mejor recogió la herencia del grupo literario conocido como los Contemporáneos, sobre quienes ha escrito. Editó la Poesía y Prosa de Gilberto Owen y las Obras de Xavier Villaurrutia. Con el escritor José Luis Martínez hizo de 1949 a 1942 la revista Tierra Nueva, y ha sido una de las figuras claves de la editorial del Fondo de Cultura Económica. Publicó Páramo de sueños en 1940, Imágenes desterradas en 1948 y Palabras en reposo en 1956. Es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

Juan Rulfo

(1918-1986)

Novelista y cuentista mexicano, nacido en Apulco (Jalisco), escenario de la guerra cristera (1926-1929) que había de influir tanto en su vida y en su obra.

En 1924, entró en la escuela primaria y ese mismo año murió su padre, y en 1930, su madre, por lo que quedó bajo la custodia de su abuela y entró en un orfanato de Guadalajara. Se trasladó a México en 1934 y en 1938 empezó a escribir su novela Los hijos del desaliento, y a colaborar en la revista América; en 1942, publicó dos cuentos en la revista Pan, que formarían parte de El llano en llamas (1953) junto con otros que fueron apareciendo en revistas. Comenzó a trabajar para la Goodrich Euzkadi en 1946 como agente viajero y allí inició su notable labor fotográfica. Se casó en 1947 con Clara Aparicio con la cual tendría cuatro hijos.

Pasó a trabajar en el departamento de publicidad de la Goodrich y dos capítulos de su novela Pedro Páramo (1955) se publicaron en revistas y, luego el libro, traducido casi de inmediato al alemán por Mariana Frenk (1958), en breve y, sucesivamente, a varios idiomas; inglés, francés, sueco, polaco, italiano, noruego o finlandés.

Muchos de sus cuentos han sido llevados al cine y también él escribió guiones, como El despojo, sobre una idea original suya; El gallo de oro (1964) basado en una idea del novelista con guión de Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez; La fórmula secreta (1965), de Rubén Gámez con textos de Rulfo. En 1967, se hizo una película de Pedro Páramo, dirigida por Carlos Velo, y en 1973, El rincón de las vírgenes, largometraje de Alberto Isaac, sobre dos cuentos de Rulfo.

Siempre ha sido un gran viajero y ha participado en varios encuentros internacionales. En 1970 recibió el Premio Nacional de Literatura en México y en 1983 el Premio Príncipe de Asturias en España. Murió en 1986 en la ciudad de México.

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