Lengua Castellana

Origen. Diversidad Lingüística. Variantes Sociales. Fómulas. Lenguas en España. Signos. Funciones del lenguaje. Conceptos. Novelas. Verso y prosa. Tópicos

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Castellano.

  • origen del lenguaje y la diversidad lingüística

  • El ser humano posee la capacidad de hablar (articular sonidos y darles significado), pero se desconoce el proceso por el que el ser humano adquirió la capacidad de hablar y el porqué de tanta diversidad lingüística.

    Se ha intentado buscar explicaciones:

  • Al origen del lenguaje:

      • Según la mitología griega: Prometeo robó a Zeus el fuego y el don de la palabra y se lo entregó a los hombres.

      • Sería en sus inicios una imitación onomatopéyica de los sonidos de los animales y de la naturaleza.

      • En un principio debió de existir un lenguaje gestual y posteriormente aprenderían a articular sonidos.

  • A la diversidad lingüística:

      • Existen teorías míticas de base religiosa que observan la diversidad lingüística como una maldición divina para confundir a los hombres, por ejemplo, el mito de la torre de Babel.

      • Existen teorías científicas de base historicista: una lengua originaria daría paso a diferentes lenguas que formarían una familia de lenguas. Por ejemplo, la familia de lenguas que proceden del indoeuropeo: lenguas germánicas: irlandés, noruego, inglés, alemán, holandés; lenguas románicas: español, catalán, gallego, portugués, francés, italiano, rumano, etc.

    Debido a la diversidad ha habido a lo largo de la historia diferentes intentos de crear una lengua universal.

    • En la Edad Media y el Renacimiento el latín era para algunos casi una lengua universal en todo Occidente.

    • Descartes intentó en el siglo XVI la creación de una lengua universal y lo mismo hizo Leibniz en el siglo XVII.

    • La lengua universal más extendida ha sido el esperanto, que fue inventado por el médico polaco Luis Zamenhof a finales del siglo XIX y que todavía en la actualidad cuenta con muchos adeptos.

    Las lenguas se han interrelacionado constantemente a lo largo de la historia y la interrelación en nuestros tiempos es continua. Hay que saber establecer los límites de cada una de las lenguas actuales y coger de las otras aquello que sea útil.

    2. La importancia del aprendizaje de las lenguas en la sociedad actual

    Toda lengua transmite la forma de concebir la realidad de la comunidad que la posee y va asociada a la cultura de esa comunidad; por ello es imprescindible el respeto mutuo y el reconocimiento de la riqueza cultural que implica el plurilingüismo.

    La diversidad lingüística debe considerarse en la actualidad como una riqueza de la humanidad y aprender diferentes lenguas supone, sin duda, un enriquecimiento personal; sin embargo, recuérdese que tradicionalmente algunos habían interpretado la diversidad lingüística como una maldición, puesto que obstaculizaba la comunicación entre los individuos: el relato bíblico de la Torre de Babel se enmarca dentro de esta tradición. Incluso, en algunos momentos de la historia, el hombre ha intentado crear una lengua común a toda la Humanidad, una lengua universal que eliminase las fronteras lingüísticas entre las diferentes culturas y naciones; la más importante ha sido el esperanto, que incluso posee cultivo literario y numerosas traducciones entre las que destaca la de la Biblia. Sin duda, la creación de una lengua de comunicación que tenga extensión universal es, de momento, una utopía.

    En el mundo actual cada vez es más compleja la relación entre las diferentes lenguas y los inevitable contactos entre ellas provocan una continua interacción, con influencias mutuas. La necesidad de intercambios de todo tipo (interacción entre las diferentes culturas, globalización del comercio, viajes constantes, etc) hace muy necesarios el conocimiento y el uso de más de una lengua. Actualmente, el inglés es el idioma de mayor empleo en el ámbito internacional, de tal manera que podría considerarse una lingua franca.

    3. Monolingüismo y plurilingüismo

    -Se entiende por monolingüismo el conocimiento y uso de una única lengua por un individuo; también un territorio puede se monolingüe si en él se habla una sola lengua: personas monolingües, territorios monolingües.

    - Se entiende por plurilingüismo el conocimiento y uso de más de una lengua por un individuo; también un territorio puede se plurilingüe si en él se habla más de una lengua: personas plurilingües, territorios plurilingües.

    La mayoría de territorios son plurilingües. Hay que tener en cuenta que existen alrededor de 200 países y, en cambio, se sabe que al menos hay 4000 lenguas. En algunos países sólo se reconoce una lengua oficial y, sin embargo, en su territorio se hablan varias lenguas. Por ejemplo, en Francia, además del francés, que es la lengua oficial, se habla el bretón, el provenzal, el euskera, etc.; en Italia, además del italiano, lengua oficial, se habla el alemán, el sardo, el albanés, el catalán, etc. En otros países -por ejemplo, en España- se reconocen varias lenguas, una oficial común a todo el territorio y otras -catalán, gallego y euskera- que comparten cooficialidad en sus respectivos territorios.

    4. Bilingüismo y diglosia. Los procesos de normalización lingüística.

    Etimológicamente los términos bilingüismo y diglosia aluden al mismo significado: dos lenguas. Sin embargo, en la actualidad, cada uno de los dos términos alude a un significado distinto:

    Se entiende por bilingüismo el conocimiento y uso de dos lenguas por un individuo; también un territorio puede se bilingüe si en él se hablan dos lenguas: personas bilingües, territorios bilingües.

    Una persona es bilingüe cuando domina correctamente las dos lenguas, utilizando una u otra según la situación comunicativa. Se habla de bilingüismo primario cuando las dos lenguas se aprenden simultáneamente en el hogar, mientras si el aprendizaje de la segunda lengua se raliza fuera del hogar, se habla de bilingüismo secundario. Desde un punto de vista social, puede hablarse de bilingüismo horizontal cuando las dos lenguas tienen la misma valoración oficial, cultural y social. Si el hablante sólo utiliza una de las dos lenguas con fines prácticos y, en cambio, no se identifica con ella, hablamos de bilingüismo instrumental y si, en cambio, usa una u otra según la situación comunicativa y se identifica con ambas, hablamos de bilingüismo integrativo.

    Se entiende por diglosia el fenómeno que aparece entre dos lenguas que conviven en un mismo territorio y se mantienen en una situación de desequilibrio: una de ellas ejerce mayor prestigio y poder frente a la otra. Para evitar una situación de diglosia se emprenden los denominados procesos de normalización lingüística. En esos procesos de normalización se promueven actividades diversas para que la lengua desfavorecida se utilice en un plano de igualdad respecto a la otra. Por ejemplo, se potencia el uso de la lengua en la escuela, en los medios de comunicación, en la Administración Pública, en las diferentes actividades culturales, en los rótulos de los comercios, etc.

    5. La necesidad de creación de una lengua que sirva de intercambio comunicativo entre culturas diferentes: lingua franca, pidgin y criolla.

    La sociedad actual se caracteriza por la gran complejidad en la comunicación entre los individuos que hablan diferentes lenguas. Las relaciones culturales, económicas o políticas entre los habitantes de los distintos territorios son continuas y por eso es necesario que nos lleguemos a comunicar a través de un código lingüístico común.

    A lo largo de la historia ha habido intentos frustrados de creación de una lengua universal, recuérdese que la más extendida ha sido el esperanto; sin embargo, se ha recurrido con frecuencia al aprendizaje de lo que se denomina como lingua franca: una lengua que ya existe y que por el prestigio político, económico y la relevancia cultural que tiene la han aprendido los hablantes de diferentes lenguas y sirve así para comunicarse entre ellos. El latín pudo considerarse lingua franca en la Edad Media y el Renacimiento para la cultura del Occidente; el castellano también lo fue en la Edad Media para los hablantes de los distintos dialectos del latín en la Península Ibérica, y el inglés puede considerarse en la actualidad una lingua franca de uso internacional.

    Otros modelos de códigos lingüísticos para establecer comunicación entre hablantes de distintas lenguas son las denominadas lenguas pidgin. Las lenguas pidgin se crean por la necesidad de comunicación inmediata a corto plazo. Una lengua pidgin es un código creado con la mezcla de palabras de distintas lenguas. Se caracteriza por poseer un léxico y unas estructuras gramaticales muy simples. Una lengua pidgin sería, por ejemplo, el idioma hablado en los puertos de China en los que se necesita efectuar transacciones económicas. Se utilizan vocablos de origen inglés adaptados a estructuras gramaticales del chino. En algunas ocasiones, una lengua pidgin puede evolucionar y se convierte en un código lingüístico más estable que pasa a ser la lengua materna de algunas comunidades de hablantes. Si eso ocurre, esa lengua originariamente pidgin pasa a considerarse como lengua criolla. Es el caso, por ejemplo, de la lengua hablada por los habitantes de las antiguas Antillas holandesas: el papiamento. Esa lengua criolla posee un léxico mayoritariamente de origen español, pero en ella también hay elementos claros de origen afroportugueses y holandeses.

    6. Origen y evolución de la lengua castellana

  • El castellano fue un dialecto que evolucionó a partir del latín vulgar.

  • Nació en la zona de Cantabria y se extendió durante el periodo de la Reconquista.

  • Fue un dialecto latino claramente diferenciado de los otros. Probablemente esa diferenciación se debió a la influencia que el euskera ejerció sobre él.

  • Los primeros textos que se conocen del castellano son las denominadas Glosas silenses y Glosas emilianenses, fechadas entre los siglos X y XI y encontradas respectivamente en los monasterios de Silos y de San Millán de la Cogolla.

  • En el siglo XIII, coincidiendo con la hegemonía política de Castilla en la Reconquista, y gracias a la labor del rey castellano Alfonso X, el castellano se convierte en la lengua que conviene conocer y llega a ser la lengua de más fácil aprendizaje para la comprensión entre los distintos dialectos del latín (carácter de lingua franca).

  • En el reinado de los Reyes Católicos se inicia la unificación lingüística y empieza a asentarse como lengua: periodo de unificación y a la vez de consolidación de estructuras lingüísticas, (Elio Antonio de Nebrija publica la primera Gramática del Castellano en 1492).

  • En los siglos XVI y XVII adquiere prestigio internacional tras el descubrimiento de América, tras el proyecto político del rey Carlos I en la primera mitad del siglo XVI y tras la amplia producción literaria en lengua castellana que se dio entre los siglos XVI y XVII (Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Cervantes, Góngora, Quevedo, Lope de Vega, Calderón, etc).

  • En el siglo XVIII hubo un interés por la modernización de la lengua y destacó la lucha contra las incorrecciones y el establecimiento de normas que fijasen la lengua. En ese periodo se creó La Real Academia de la Lengua y se publicaron diversos diccionarios, gramáticas y manuales de normas ortográficas.

  • En los siglos XIX y XX continuó su asentamiento y se convirtió en la lengua obligatoria de la enseñanza. Progresivamente fue adquiriendo mayor consolidación y prestigio gracias a la relevancia literaria y al desarrollo de los medios de comunicación.

  • Actualmente el español es la lengua de mas de 400 millones de hablantes, goza de gran prestigio internacional y está plenamente consolidada como lengua de gran tradición cultural y de avanzada creación literaria; sin embargo, todavía debería avanzar más en el campo de la traducción de obras a otros idiomas, en el campo de publicaciones de ciencia y tecnología y en el uso que del español se hace en Internet.

  • El español actual se caracteriza por su gran variedad geográfica y socio-cultural; por la extensión del nivel estándar formal a gran parte de la población, a lo que contribuyen los medios de comunicación; por la progresiva desaparición del léxico rural; por la incorporación de neologismos, sobre todo del inglés; y por el uso del nivel coloquial de la lengua en cualquier situación comunicativa, lo que puede provocar pobreza en el uso de la lengua.

  • Conviene destacar que con frecuencia el uso del español en Internet se hace con falta de rigor. Se descuida continuamente la forma (errores ortográficos, no se diferencian letras mayúsculas y minúsculas, se tiende a omitir elementos, se introducen símbolos que no corresponden al lenguaje escrito, se usan de forma arbitraria continuos extranjerismos, sobre todo, anglicismos, etc). Se tiende a una economía lingüística que si no es controlada puede llegar a deteriorar el uso del idioma.

    7. Las variantes sociales de la lengua. Apartados 44 y 45 de 1º de Bachillerato.

    La lengua no es un código uniforme para todos los hablantes, sino que existen variantes distintas que quedan determinadas por la situación comunicativa (variantes diafásicas), por la zona geográfica donde se utiliza la lengua (variantes diatópicas), y por el grupo sociocultural al que pertenece el hablante (variantes diastráticas).

    Las variantes sociales de la lengua (variantes diastráticas), responden a diferentes causas:

  • Variantes lingüísticas condicionadas por la edad o el sexo. Por ejemplo, el habla de los jóvenes caracterizada por un argot identificativo del grupo que crea cohesión entre ellos y, a la vez, los diferencia de los adultos: continuo uso de neologismos -menudo careto lleva, la playa está llena de guiris- cambios de significado -se te va la olla; no me comas el tarro, mola mazo; empleo constante de extranjerismos -¡qué heavy! Entre mi amigo y yo hay mucho feeling, OK, te cambio los cromos-; la continua creación de palabras apocopadas (supresión de alguna parte de la palabra) -estudio fiqui, la profe de caste, ¿qué haces este finde?; el uso de palabras comodín - es guay; eso mola; me gusta mogollón; el excesivo uso de palabras malsonantes, etc. El lenguaje de los jóvenes intenta ser, sobre todo, expresivo, pero, en general, resulta pobre. Se suelen expresar con pocos matices y cometen, con frecuencia, incorrecciones gramaticales. El joven instruido debe saber en qué situación comunicativa puede hacer uso de esa jerga juvenil y en qué otras debe cambiar su forma de hablar. El sexo también ha condicionado en muchas ocasiones la forma de hablar del hombre y de la mujer, pues, lamentablemente, se han creado estereotipos en la forma de expresión masculina y femenina y no siempre es fácil prescindir de ellos. A nadie le sorprende que un hombre suelte de vez en cuando palabras malsonantes y, en cambio, todavía la mayoría de gente se escandaliza si lo hace una mujer.

  • Variantes lingüísticas condicionadas por la procedencia geográfica, ya sea de un grupo de inmigrantes amplio que se asienta en un lugar en el que se habla una lengua distinta a la suya, ya sea de un grupo de inmigrantes amplio que se asienta en un lugar en el que se habla su misma lengua, pero ésta no está sometida a los rasgos dialectales que ellos conservan de su lugar de origen.

  • Variantes lingüísticas condicionadas por la profesión. En todos los ámbitos profesionales hay formas de expresión propias de ese grupo profesional concreto. Así pues, los médicos, los economistas, los policías, los profesores, los albañiles, los arquitectos, etc., etc. tienen su forma particular de hablar, tienen su propia jerga.

  • Variantes lingüísticas condicionadas por el estatus social y económico. Normalmente, las variantes utilizadas por los hablantes con mayor grado de instrucción están cercanas a la norma, mientras que las variantes utilizadas por los hablantes poco instruidos se apartan de la norma.

  • Una jerga o argot es una forma particular y concreta del uso de la lengua en determinados grupos sociales o profesionales. En realidad, jerga y argot son dos términos sinónimos, pero algunos lingüistas prefieren utilizar sólo la palabra argot cuando esa forma particular de hablar corresponde a grupos marginales.

    Las hablas jergales crean un léxico específico y propio para cada grupo. Podemos hablar de las jergas de los científicos, caracterizadas por la gran cantidad de tecnicismos; de las jergas artesanales -de carpinteros, ceramistas, albañiles, etc.-; de la jerga artística -de pintores, escultores, etc.- También habría que comentar que cualquier grupo fuertemente diferenciado puede tener su jerga especial como forma de establecer la cohesión entre ellos, al utilizar un vocabulario con el que el resto de personas no integrantes del grupo no se identificaría. Por ejemplo, los estudiantes han creado un tipo de jerga o argot que los caracteriza: El profe me ha cateado las mates. Esta peli está tope guay. El examen de "caste" me ha salido chachi piruli. También habría que destacar como argots algunas formas de hablar que han creado los grupos sociales marginales. Éstos suelen utilizar expresiones muchas veces caprichosas, que normalmente obtienen de la lengua común, asignándoles significados nuevos. Aunque en su origen los significados sólo los conocen los miembros del grupo, muchos de ellos acaban pasando a la comunidad lingüística: La pasma (la policía), chorizo (chivato, delincuente), chocolate (droga), estar al loro (estar enterado), carroza (pasado de moda), currar (trabajar), movida (animación), molar (gustar), etc.

    8. Los niveles de expresión léxica o registros lingüísticos: lenguajes formales (código elaborado) y no formales (código restringido) . Apartado 46 de 1º de Bachillerato.

    El castellano, al igual que las demás lenguas, no constituye un código uniforme en todos sus hablantes. Según el nivel sociocultural del emisor, según quién sea el receptor de los mensajes, según el contenido de éstos y, por supuesto, según la situación comunicativa, se pueden observar varios niveles de expresión en el uso de la lengua. Esas diversas formas de expresión las denominamos registros lingüísticos. Los registros lingüísticos pueden tener carácter formal, con una utilización elaborada del código, o carácter no formal, con una utilización restringida del código.

    El hablante debe saber adaptar su expresión a las diversas situaciones en que se produce la comunicación y escoger aquel nivel del habla o registro -culto, estándar, coloquial , vulgar- que en cada momento convenga. Sin embargo, no siempre ocurre así, ya que sólo el hablante instruido es capaz de saber utilizar el nivel correcto en una determinada situación comunicativa.

    La utilización de un registro u otro viene determinada por variados factores: por el medio de expresión utilizado (no se habla como se escribe); por el canal (no se habla igual con un amigo por teléfono, por carta, por telegrama, personalmente); por el tema (se exponen de forma muy distinta las opiniones sobre un partido de fútbol, sobre un amigo, sobre una desgracia...); por la situación ambiental (un médico no habla igual con sus colegas, con sus pacientes o con su familia), y, por supuesto, por la personalidad del hablante, pues todo hablante imprime en su habla un estilo personal.

    Hablamos de código elaborado o culto cuando se presta atención a la construcción formal del lenguaje. Se caracteriza por la gran cantidad y variedad de recursos léxicos y gramaticales y por la posibilidad de establecer variados matices en la conversación. Es la forma de hablar que corresponde generalmente a las clases más altas, normalmente mejor instruidas. Sin embargo, conviene aclarar que el código elaborado va unido a la instrucción y a la cultura, no necesariamente al dinero. Son ejemplos de código elaborado el utilizado en el registro estándar de la lengua o el que corresponde a los variados tipos de lenguajes cultos: lenguaje científico, lenguaje jurídico y administrativo, lenguaje literario, lenguaje de las disciplinas humanísticas, etc.

    Veamos algunas de las características de estos tipos de lenguajes:

    a) El registro estándar de la lengua se caracteriza por ser una variedad formal de nivel medio y por tener una serie de palabras y de reglas gramaticales comunes a todos los hablantes, lo que permite una comunicación entre ellos. El hablante que utiliza la lengua estándar cuenta con una buena formación cultural y aplica correctamente las reglas gramaticales sin hacer uso de vulgarismos ni de tecnicismos. Abunda su empleo principalmente en las ciudades y es la lengua que se debe usar preferentemente a través de los medios de comunicación de masas -prensa, radio, televisión.

    b) El registro culto de la lengua se caracteriza por su alto grado de formalismo. Es el uso más cuidado del lenguaje y sólo lo dominan las personas con un grado de instrucción elevado. El uso de la sintaxis es preciso y correcto y posee una gran riqueza y variedad léxica. Existen diferentes tipos de lenguajes cultos, según sea la materia abordada, y en cada uno de ellos aparecerá un vocabulario especializado -tecnicismos- apropiado al tema que se está tratando. Son ejemplos de lenguajes formales cultos: el lenguaje científico, el lenguaje de carácter jurídico y administrativo, el lenguaje humanístico o el lenguaje literario.

    Hablamos de código restringido o de lenguajes no formales cuando no se atiende a la construcción formal del lenguaje. Estos registros se caracterizan por el uso de recursos lingüísticos pobres y, en ocasiones, incorrectos. La pobreza léxica -pocos sinónimos, pocos matices en los adjetivos-, las oraciones cortas y, en muchas ocasiones, con construcciones sintácticas deslavazadas, la organización caótica de la información, el uso abundante de interjecciones o frases interjectivas, el uso frecuente de la construcción impersonal: Uno va llevando la vida como puede; se va tirando..., los mandatos categóricos, etc., son algunos ejemplos de estos tipos de lenguajes.

    El registro coloquial y el registro vulgar son códigos lingüísticos no formales.

    El registro coloquial es el uso que hacemos de la lengua en nuestra comunicación habitual a través del diálogo. Su empleo es espontáneo ya que utiliza el lenguaje común con la libertad y el cierto descuido que permite la situación coloquial. Puede tener el riesgo de imprecisión y ambigüedad, que queda suplido por el uso de otros elementos extralingüísticos. La expresión coloquial suele caracterizarse por una entonación predominantemente expresiva: ¡Cómo que no! ¡Y qué más da! ¡Ya te lo decía yo! En ocasiones se tiende a la economización de medios lingüísticos, pues los interlocutores poseen el mismo marco de referencia y las frases quedan inacabadas: Si yo te contara... Que si tal, que si cual... Que si patatín, que si patatán... Que si tal, que si cual... Suele utilizarse con frecuencia la función fática del lenguaje, ya sea para no interrumpir el discurso, ya sea para comprobar que la comunicación sigue establecida: ¿Me sigues? ¿Te enteras? ¿Lo entiendes? ¡Cómo diría yo! Bueno... Pues como te decía... También en el nivel coloquial se añaden connotaciones propias de cada grupo -amigos, familia...-. Es propio también del nivel coloquial el lenguaje proverbial -refranes, sentencias, frases hechas. Estas expresiones se caracterizan por hacer un uso figurado del lenguaje y suelen reflejar una verdad común para una comunidad. Esa verdad puede depender de las costumbres, vivencias religiosas, folclore, etc.: Tanto va el cántaro a la fuente, que al fin se rompe. En boca cerrada no entran moscas. Más vale pájaro en mano que ciento volando. A buen entendedor...

    El registro vulgar se caracteriza por ser descuidado, el hablante comete continuas incorrecciones respecto a la norma lingüística y gramatical. Esas incorrecciones no son cometidas de forma voluntaria sino por falta de instrucción. Son ejemplos de este nivel la falta de vocalización clara, el vocalismo incorrecto (*medecina, *mochacho, *pos, *rial...), consonantismo incorrecto (*poblema, *güevo, *asín, *hicistes, *agüelo, *cocreta, *arquiler...), empleo de formas verbales incorrectas (*andé, por anduve; *sentaros, por sentaos; *conducí, por conduje; *haiga, por haya), el uso de laísmo, loísmo y leísmo (A María *le vi en el metro. *La regalé un libro), el uso de palabras malsonantes y expresiones de mal gusto, etc.

    9. Fórmulas establecidas en el lenguaje: locuciones, frases hechas y refranes.

    • Se denominan locuciones a las combinaciones fijas de palabras que funcionan como un elemento oracional. Existen diferentes tipos de locuciones que equivalen a diferentes tipos de categorías gramaticales:

    Algunos tipos de locuciones son:

  • Locuciones adjetivas: Mi padre está que trina (enfadado)

  • Ese helado está de muerte (muy bueno)

    Ese chico es de armas tomar ( agresivo, conflictivo)

  • Locuciones adverbiales: Lo hizo a la chita callando

  • Vive la mar de bien

    Tal vez llegue a tiempo

    De ninguna manera lo aceptaré

  • Locuciones prepositivas: En torno a ese asunto.

  • Está junto al río.

    Vive al lado de sus padres.

    Encima de la mesa está el libro.

    c) Locuciones conjuntivas : Siempre que hagas el trabajo, aprobarás.

    A pesar de todo lo dicho, no lo apruebo.

    Voy de vacaciones, puesto que me las merezco.

    En el caso de que lleguen a tiempo, asistiremos.

  • Locuciones verbales: Lo has echado a perder.

  • Te echo en falta.

    Se dio cuenta de su error.

    Le echó en cara que hubiese faltado a su palabra.

    e) También son de uso frecuente las locuciones latinas:

    honoris causa ( en reconocimiento de los méritos); sui generis (a su manera), ex aequo ( ambos por igual), in dubio pro reo ( en caso de duda, a favor del reo), sine die ( sin fecha concreta), vox populi (según dice la gente, la opinión pública), ipso facto inmediatamente mare mágnum (confusión, caos), ex profeso ( a propósito, deliberadamente), grosso modo (en líneas generales), etc.

    • Se denominan frases hechas a las combinaciones fijas de palabras que funcionan como una oración entera, pero también las locuciones que antes hemos visto como adjetivas y adverbiales también se las suele denominar como frases hechas. Todas las lenguas poseen expresiones fijas dotadas de una significación establecida. Esas expresiones están formadas por un conjunto de palabras que se lexicalizan, es decir, pierden su significado individual y pasan a adquirir uno nuevo en el contexto en el que aparecen. Las frases hechas suelen ser muy expresivas y tienen un significado metafórico. Aunque, en general, son propias del lenguaje oral y coloquial, también las observamos con frecuencia en el lenguaje periodístico y publicitario como recurso para captar la atención del receptor del mensaje.

      • No tiene pelos en la lengua.

      • Se fue de picos pardos

      • Le dio gato por liebre

      • Se armó la gorda

      • Se durmió en los laureles.

    • Los refranes son una variante de las frases hechas que tienen una intención didáctica o moral.

    Se caracterizan por:

  • Tener un carácter sentencioso: verdades absolutas y generales.

  • Presentar fórmulas fijas de fácil retención memorística.

  • Tener carácter popular.

  • Por presentar un ritmo muy marcado. Normalmente se consigue con dos proposiciones que suelen ir rimadas.

    • A enemigo que huye, puente de plata: a un enemigo que quiere escapar, permítele la salida.

    • No hay mal que por bien no venga: de todas las experiencias se aprende, incluso de las negativas.

    • De tal palo tal astilla: según son los padres, así son los descendientes.

    LENGUA CASTELLANA DE 2º DE BACHILLERATO

  • Acabad los siguientes refranes:

  • En abril… aguas mil

    Dime con quién andas… y te diré quien eres.

    Donde fueres… mal si no vienes.

    A quien madruga… Dios le ayuda.

    Muerto el perro... se acabó la rabia.

    Quien mal anda…

    A caballo regalado… no le mires el dentado.

    Año de nieves… año de bienes.

    Al mal tiempo… buena cara.

  • No hay mal… que 100 años dure.

  • Más vale... maña que fuerza.

    Quien la sigue... la consigue.

    Al perro flaco...

    De tal palo... tal astilla.

    Cuando el río... suena es que algo lleva.

    Cuando las barbas... de tu vecino veas cortar pon las tuyas a remojar.

    A buen entendedor... pocas palabras bastan.

    Burro grande... ande o no ande.

    4. Explicad qué significan los siguientes modismos o locuciones e inventad una frase en que estén oportunamente empleados:

  • Llorar lágrimas de cocodrilo:

  • Traer a alguien por la calle de la amargura:

  • Plantarle cara a uno:

  • Tener cara de pocos amigos:

  • Haber gato encerrado:

  • 6. Cortar el bacalao:

  • Echar el resto:

  • 10. Las lenguas de España: el castellano, el catalán, el gallego y el euskera.

    España es un país plurilingüe, con una lengua oficial común a todos sus habitantes -el castellano o español- y tres lenguas más -catalán, gallego y euskera- que en sus respectivos territorios comparten la oficialidad con el español.

    Tres de estas lenguas -castellano, catalán y gallego- son lenguas románicas, ya que derivan del latín a través de un largo proceso de transformación; el euskera procede de una antigua lengua prerromana, no indoeuropea.

    El castellano. Nació como lengua de transición entre el vasco y el latín en el sur del País Vasco y de Cantabria, en La Rioja y en el norte de Burgos. Desde el principio fue un dialecto claramente diferenciado de los demás dialectos latinos, probablemente por la influencia que recibió del vasco y por su uso como lingua franca del valle del Ebro. Coincidiendo con la hegemonía política de Castilla en la Reconquista, el castellano, adoptado desde Alfonso X como lengua de Corte, se fue convirtiendo en la lengua que convenía conocer y en la lengua de más fácil aprendizaje para la comprensión entre los distintos dialectos de latín que se hablaban en la península (entre ellos, los mozárabes), por su carácter de lengua franca. En el reinado de los Reyes Católicos se inició la unificación lingüística de España, y la primera Gramática Castellana, de Elio Antonio de Nebrija, en 1492, supuso la consolidación de las estructuras lingüísticas del castellano. A lo largo del siglo XVI, los conquistadores, religiosos y colonos españoles llevaron el español a América y a las islas Filipinas, donde se fue extendiendo gracias a los inmigrantes y, en parte, a los nativos (que, en general, mantuvieron sus lenguas, más de mil, entre las cuales, las llamadas generales, como el náhuatl y el quechua, obtuvieron rango universitario). Curiosamente, el español se generalizó en América sólo después de la independencia, como lengua común buscada desde el poder.

    La consolidación del castellano continuó en varios siglos, contribuyendo a ello la magnífica producción literaria, reconocida internacionalmente, de Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Gracián, etc. La creación de la Real Academia Española en el siglo XVIII hizo que el castellano se asentase ya como una lengua plenamente modernizada, que ha seguido avanzando hasta la actualidad, siendo una de las tres lenguas más habladas y extendidas en el mundo y de mayor tradición cultural.

    El catalán. La lengua catalana fue el resultado de la evolución del latín en la región nordeste peninsular y poseía desde la Edad Media una importante tradición literaria. Con la Reconquista se fue extendiendo, en varios siglos, por toda la Cataluña actual, reino de Valencia, Islas Baleares y otros territorios. Entre los siglos XV-XVIII fue considerada en líneas generales lengua oficial, a pesar de que se producía un proceso de castellanización, sobre todo entre las clases altas y cultas de aquellos territorios. Con Felipe V, desaparece el catalán como lengua oficial y el castellano se impone durante los siglos XVIII y XIX. La recuperación del catalán se emprendió en la segunda mitad del siglo XIX: época de la Renaixença. En la época franquista sufrió de nuevo un retroceso, pero, a partir de la Constitución democrática de 1978, se emprendió un amplio proceso de normalización lingüística que llega hasta nuestros días. Actualmente, el catalán es la lengua de siete millones de ciudadanos repartidos entre las cuatro provincias catalanas, Andorra, Islas Baleares, Comunidad Valenciana, la zona oriental de Aragón, la comarca francesa del Rosellón y la ciudad de Alguer, en Cerdeña.

    El gallego. Convertido en gallego-portugués con la reconquista del Oeste peninsular, se desarrolló en el período medieval como lengua de la Corte y de la cultura, especialmente de la poesía lírica trovadoresca, incluso en la Corte castellana. Más tarde, tras la independencia de Portugal, a mediados del siglo XII, el gallego fue quedando en Galicia como lengua rural, mientras que el castellano era utilizado por los sectores más influyentes de la sociedad, por todo lo cual el gallego apenas tenía cultivo literario. En el siglo XIX, el Rexurdimiento supuso la recuperación paulatina de la lengua gallega como vehículo apto para el cultivo literario. Tras la Constitución democrática de 1978, se emprendió un fuerte proceso de normalización, y actualmente tiene una presencia importante en la Literatura y en el mundo de la enseñanza y de los medios de comunicación.

    El euskera. Procede de una lengua antiquísima preindoeuropea, a la que no ha sido posible relacionar con ninguna de las familias de lenguas conocidas. En su desarrollo y evolución, fue un conjunto de dialectos de carácter oral con una importante tradición lírica. Durante mucho tiempo fue una lengua reducida al ámbito rural, pero en la actualidad, tras un complicado proceso de normalización, especialmente en la escuela, el euskera se va extendiendo entre la población urbana. Uno de los problemas para conseguir la normalización es la gran variedad de dialectos, muy diferenciados, que presenta esta lengua, de forma que se ha optado por implantar un euskera supradialectal -el euskera batua (vascuence unificado)-, variedad nueva que intenta unificar, no sin resistencias regionales, las distintas variantes existentes, pero que cuenta con el apoyo institucional y de los grandes literatos como Bernardo Atxaga, Ánjel Lertxundi y Ramón Saizarbitoria.

    11. Las variantes geográficas o dialectales del castellano. Apartado 47 de 1º de Bachillerato.

    Un dialecto es una forma de hablar que presenta algunas variantes respecto a la lengua de la que procede. Esas variantes son de carácter fónico, léxico-semántico y morfosintáctico, pero no resultan demasiado acusadas, pues no impiden la comunicación y la comprensión entre el hablante del dialecto y el de la lengua de la que procede o, si se prefiere, entre los hablantes de los distintos dialectos de una lengua. Cabe señalar que, en su proceso de formación, toda lengua ha sido, en algún momento, dialecto de otra.

    El castellano o español -dialecto del latín- tiene actualmente dos tipos de dialectos:

  • Los que se encuentran en la franja septentrional de la península: el leonés y el aragonés. Considerados en la actualidad como variantes del castellano, habían sido en la Edad Media variantes dialectales del latín que no evolucionaron a lenguas. Sobre esos antiguos dialectos latinos se fue imponiendo el castellano y en la actualidad en la mayor parte del territorio leonés y aragonés los hablantes utilizan el castellano contagiado de algunos rasgos lingüísticos que eran propios de los antiguos dialectos latinos, por ejemplo, la conservación de la f- inicial o la diptongación de la e breve latina: fambre, farina, formiga, viengo, tiengo, etc. Conviene, sin embargo, resaltar que en algunas zonas esos antiguos dialectos latinos se han conservado e incluso evolucionado, siendo para algunos unas formas lingüísticas genuinas de aquellas tierras y que en ocasiones son reivindicadas como lenguas propias: el caso del bable en Asturias o las fablas en Aragón.

  • Los que se encuentran en la franja meridional: andaluz, extremeño, murciano y canario. Son las variantes surgidas del castellano a partir del siglo XVI en el sur de la Península. En general comparten rasgos comunes: el yeísmo, ceceo y seseo se dan con más o menos intensidad en casi todas ellas; tienden a la relajación de la -s final de sílaba y de palabra, y se cambia por una aspiración -Loh ojoh; por Dioh!-; la -d- intervocálica suele omitirse - comío, andao, sentío, y también es frecuente la confusión entre la r y la l -sordao, cuelpo, artura. Además, conviene destacar que en el léxico andaluz se conservan muchos arcaísmos y abundan los arabismos y las palabras de origen mozárabe. En el extremeño se mantienen rasgos leoneses; en el murciano hay influencias aragonesas y valencianas y, finalmente, en el canario se observan restos del sustrato de las lenguas indígenas, así como similitudes con el español de América, pues las islas Canarias fueron un lugar de asentamiento casi obligado para los que venían de América.

  • 12. El español fuera de la península: el español de América, el judeo-sefardí y el español en las Islas Filipinas

    Se denomina español de América al uso que hacen del español o castellano los hablantes de diversos países americanos. El castellano se propagó en América de forma paulatina y actualmente presenta variedades muy ricas en cada una de las dieciocho repúblicas donde se habla y es la lengua oficial: Argentina, Uruguay, Chile, Perú, Bolivia, Paraguay, Ecuador, Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, México, Cuba y la República Dominicana. Además, varios millones de naturales de estos países viven en Estados Unidos y, mayoritariamente, mantienen su lengua. La inmensa mayoría de los hablantes de español es americana.

    El español de América comparte algunos de los rasgos con los dialectos meridionales del castellano; es frecuente el seseo, ceceo y yeísmo, la aspiración de la -s final, la confusión de la r y la l, etc. Los rasgos propios son muchísimos, tanto en el nivel fónico como en el léxico y el morfosintáctico. Destaquemos algunos de ellos: en el léxico se mantienen abundantes arcaísmos del castellano y palabras propias del sustrato de las lenguas indígenas. Suelen utilizar el femenino analógico con más frecuencia que en castellano septentrional: mayordomo, mayordoma; tigre, tigra, cuentista, cuentisto; tipo, tipa. Es frecuente el uso del diminutivo, incluso en los adverbios: chiquitito, todito, ahorita. Se sustituye el pretérito perfecto compuesto del castellano de la península por el simple: Esta mañana fui al cine. Finalmente conviene resaltar el conocido voseo. Se trata de un arcaísmo que se utilizaba en el castellano peninsular como fórmula de respeto en lugar de ustedes. En el español de América esa forma ha dejado de tener ese trato de respeto y se utiliza en lugar del para el tratamiento en contextos de confianza. También la forma de pronombre de segunda persona del plural - vosotros- es prácticamente desconocida y en su lugar se emplea la forma ustedes.

    Las Islas Filipinas se mantuvieron bajo el dominio de la Corona española hasta 1898; entonces pasaron a depender de EEUU, que implantó como lengua oficial el inglés. En la actualidad el español es la lengua de una minoría culta que lucha por mantenerlo.

    El judeo-sefardí fue un antiguo dialecto del castellano que hablaba la población judía. Cuando los judíos fueron expulsados de la península en 1492 extendieron por distintos territorios esa forma dialectal del castellano antiguo y en la actualidad todavía se conserva, aunque muy influida por las distintas lenguas de los territorios donde se asientan: Grecia, Turquía, Bulgaria, Egipto, Israel, etc.

  • El significado de las palabras: significado denotativo y connotativo

  • Las palabras con las que nos comunicamos son signos lingüísticos. Esos signos lingüísticos están constituidos por dos planos: el significante y el significado. El significante sería el elemento material: lo que percibimos, es decir, el conjunto de sonidos o de letras que forman la palabra. El significado sería el concepto, la realidad (material o abstracta) a la que se hace referencia.

    Los signos lingüísticos pueden tener un significado denotativo o connotativo. Hablamos de significado denotativo cuando éste coincide con el significado objetivo que tiene la palabra. Sería el significado que aparece en el diccionario y que informa de una realidad sin emitir valoraciones. En cambo, si a ese significado objetivo se le añaden nuevas significaciones como consecuencia de la asociación de valoraciones subjetivas, estaríamos utilizando un lenguaje con valor connotativo. “Ése es un burgués”: burgués puede estar expresado con valor denotativo si sólo queremos expresar lo que define el diccionario por burgués, o bien con valor connotativo, si al expresar esa palabra lo hacemos con un sentido despectivo. La primavera es una estación del año, pero podemos utilizar esa palabra con significado connotativo refiriéndonos, por ejemplo, al nacimiento de la vida, o a la juventud. El ciprés es un tipo de árbol, pero con frecuencia observamos esa palabra con significados connotativos ligados a la muerte. En los textos literarios hay un predominio de palabras con significados connotativos, pues con frecuencia el autor las ha utilizado cargándolas de significados subjetivos.

    La Semántica es la ciencia que se encarga del estudio del significado de las palabras

    14. El léxico y los diccionarios

    El léxico es el conjunto de las palabras que forman una lengua. El hablante de una lengua posee un dominio más o menos extenso del léxico, según sea su nivel cultural, es decir, cada hablante posee un vocabulario que le hace ser competente o no en esa lengua.

    La lexicología es la ciencia que se encarga del estudio y de la clasificación de las palabras de una lengua.

    Un diccionario es un libro que recoge y explica de forma ordenada, generalmente siguiendo una ordenación alfabética, las palabras de una lengua o de una disciplina determinada.

    Existen muchos tipos de diccionarios y cada uno de esos tipos recoge características específicas. Los principales son:

    • DICCIONARIO GENERAL: recoge en orden alfabético las palabras que forman el léxico de la lengua. Aparece el significado de la palabra o las diferentes acepciones que puede tener. Indica también la categoría gramatical y aporta algunos ejemplos de usos concretos. Suele incluir también los modismos o frases hechas en que puede utilizarse la palabra En algunos diccionarios también se representa la pronunciación de la palabra por medio de la trascripción fonética.

    • DICCIONARIO BILINGÜE: establecen la correspondencia entre las palabras de dos lenguas.

    • DICCIONARIO ETIMOLÓGICO: indica el origen de la palabra o los elementos que la han formado.

    • DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO: además de las palabras que incluiría un diccionario general, incluye información sobre una relación amplia de nombres de carácter histórico, geográfico, cultural, científico, técnico, etc.

    • DICCIONARIO ESPECIALIZADO: incluye los términos específicos de una determinada disciplina.

    • DICCIONARIO IDEOLÓGICO: agrupa las palabras por campos semánticos.

    • DICCIONARIO DE SINÓNIMOS Y ANTÓNIMOS: incluye las palabras de significados equivalentes y contrarios.

    Finalmente, conviene destacar que actualmente, además de los diccionarios tradicionales, disponemos de diccionarios en CD-ROM y en INTERNET.

    15 La situación y el contexto como factores determinantes en la comunicación

    Las palabras adquieren significado concreto en el proceso de comunicación. Así pues, una palabra puede tener un significado u otro según la situación o el contexto en el que se use.

    Entendemos por situación el conjunto de elementos extralingüísticos que rodean un acto de comunicación: el lugar, la entonación empleada, la gesticulación, etc. Si decimos: La operación ha salido bien o Me he puesto morado, podemos estar diciendo una cosa u otra según la situación en la que se produzca la comunicación.

    Entendemos por contexto las palabras que preceden o siguen a otra u otras. En muchas ocasiones, entendemos el significado concreto de las palabras con valor polisémico por el soporte lingüístico del resto de las palabras que forman el enunciado. Al levantarme me he puesto las botas. En el banquete me puse las botas. En el patio me senté en el banco. Iba a sacar dinero y me encontré a Juan en el banco.

     

    16.  Las relaciones de las palabras por su significado: monosémicas, sinónimas, polisémicas, homónimas, antónimas, hiperónimas e hipónimas.

    La mayoría de las palabras de una lengua no son monosémicas -de un solo significado- sino que con frecuencia a un mismo significante le pueden corresponder varios significados.

    Según la relación que se establezca entre significado y significante podemos hablar de diferentes fenómenos semánticos:

    La sinonimia

    La sinonimia consiste en que dos o más términos o significantes diferentes poseen el mismo significado, por lo que en un mismo contexto puede utilizarse uno u otro sin que (apenas) se altere el sentido: morir, fallecer, expirar, fenecer; oculista, oftalmólogo; rapidez, celeridad, ligereza, presteza, prontitud...

    Ahora bien, aunque en las lenguas existen muchos sinónimos, no todos ellos son intercambiables en cualquier contexto, por lo que podemos afirmar que la sinonimia perfecta resulta muy escasa, pues los términos suelen tener algún sema o rasgo connotativo que los diferencia. Un ejemplo de sinonimia perfecta podría ser éste: oculista/oftalmólogo, pues ambos términos designan al “especialista en enfermedades de los ojos” y ambos son términos de registro culto.

    Lo normal es que exista sinonimia parcial, es decir, que dos o más términos sinónimos no sean equivalentes en cualquier contexto, sea por pertenecer a un nivel de lenguaje distinto, por poderse utilizar sólo con personas y no con animales, o por presentar construcciones fijas de uno de los términos: palmar, estirar la pata, morir, fallecer, fenecer, expirar; trompa, curda, borrachera, embriaguez, intoxicación etílica; tener, poseer...

    Por otra parte, puede hablarse también de sinonimia referencial cuando los términos designan al mismo referente pero no significan lo mismo: el lucero vespertino, la estrella de la mañana. Además, dentro de un texto -oral o escrito- dado, términos que, en principio, no son sinónimos, pueden presentar también sinonimia referencial: “El jefe dijo al empleado, hombre de gran altura física: ”Mire, López, le subiré el sueldo el mes que viene”. “Sr. Uribe, usted y yo nos entendemos”, le contestó el gigantón”.

    • La polisemia

    La polisemia, que se opone a la sinonimia, consiste en que un significante ha acumulado dos o más significados a lo largo de la historia. Por lo general, el significante primitivo ha ido acumulando nuevos significados o acepciones por razones de semejanza, metáfora, metonimia, etc. La relación entre las diversas acepciones es, pues, motivada. La polisemia, con pocos recursos, por un lado enriquece las posibilidades expresivas de la lengua, si bien, por otro, puede convertir algunas palabras en auténticos “comodines”, que quitan propiedad a la lengua: hacer, dar, haber, cosa... Las palabras polisémicas aparecen en una sola entrada del diccionario.

    Ejemplos de palabras polisémicas son: cuello, mano, banco, faena, carta, hoja, raíz, ojo, copa, falda, salero, base, operación... Así, /banco/ es: 1. asiento para varias personas. 2. institución financiera (que, hace siglos, trabajaba en la calle, en un banco). 3. conjunto de peces. 4. conjunto de datos...

    La homonimia

    La homonimia, al igual que la polisemia, tiene que ver con un significante que presenta varios significados. Pero es un caso distinto, puesto que en la homonimia la coincidencia en el significante es casual. Se produce cuando dos o más palabras de diferente significado y diferente significante en el pasado presentan en la actualidad el mismo significante, como resultado de la evolución fonética. Frecuentemente, las palabras homónimas pertenecen a categorías gramaticales diferentes:

    fageam (lat.) < haya (árbol) habeam (lat.) < haya (verbo)

    fascem (lat.) <haz (conjunto de...) face (lat.) < haz (verbo)

    dominum (lat.) < don (título) donum (lat.) < don (regalo)

    Otros casos son: hojear, ojear; barón, varón; sabia, savia; baca, vaca; echo, hecho, hora, ora, bello, vello, tuvo, tubo; izo, hizo; hay, ay; vasto, basto; vale (n. y v.), vino (n. y v.), como (ad. y v.), cierre (n. y v.)

    Las palabras homónimas se llaman homófonas si los significantes suenan igual, se escriban o no de la misma manera: haya (árbol), haya (verbo), aya (ama de cría), Haya (capital), Aya (pueblo); asta (cuerno), hasta (preposición); cabe (v. caber), cabe (preposición), cave (v. cavar).

    Si, además, los significantes se escriben igual, tenemos los homógrafos: haz (verbo y sustantivo); ama (verbo y sustantivo).

    Los diccionarios presentan los homónimos en diferentes entradas, es decir, como palabras diferentes.

    La antonimia

    La antonimia se basa en la oposición de significados entre dos significantes. Los antónimos son de tres tipos diferentes:

    a. Graduales o antónimos en sentido estricto: opuestos que admiten gradación: alto/bajo; frío/caliente; blanco/negro; grande/pequeño; oscuro/claro.

    b. Complementarios o contrarios: opuestos en que uno niega al otro y no admite gradación: varón/hembra; muerte/vida; posible/imposible; tónico/átono; olvido /memoria.

    c. Recíprocos: un término implica necesariamente al otro: cobrar/pagar; compra/venta; dar/recibir; padre/hijo. (Uno cobra porque otro paga; alguien vende porque otro compra; uno da y otro recibe; etc.)

    La hiperonimia: son palabras hiperónimas aquellas cuyo significado está implícito en el de otras. Por ejemplo el significado de la palabra flor es compartido por las rosas, los claveles, las margaritas, los jazmines, etc. Flor sería la palabra hiperónima. El significado de la palabra alimento es compartido por el pan, la fruta, la leche, la verdura, la carne, el queso, etc, Alimento sería la palabra hiperónima

    La hiponimia: son palabras hipónimas todas las que comparten rasgos significativos respecto a otra considerada hiperónima. Así pues, en los ejemplos anteriores, las rosas, los claveles, las margaritas, los jazmines, etc. serían las palabras hipónimas respecto al término flor; el pan, la fruta, la leche, la verdura, etc. Serían los hipónimos respecto al término alimento.

  • Diferencias entre campo semántico y familia léxica.

  • Un campo semántico está compuesto por un conjunto de palabras con algún significado común. Cada palabra que integra un campo semántico se relaciona con las demás porque tiene al menos un sema común con las otras. Un sema es una de las pequeñas unidades significativas que, sumadas, configuran el significado global. Por ejemplo, el significado de tigre viene determinado por la suma de los diferentes semas que lo integran: es un animal mamífero, terrestre, carnívoro, tiene garras, tiene cola, etc. Partiendo de este ejemplo, podríamos configurar, por ejemplo, el campo semántico de los felinos: pantera, gato, tigre, león, etc. Todos son distintos pero comparten algunos o muchos de sus semas.

    El conjunto de los semas forma la unidad significativa, también denominada semema.

    Las palabras también pueden agruparse en base a otros criterios distintos a la significación común. Según sea el criterio que establezcamos crearemos campos asociativos muy diversos. Por ejemplo, el campo asociativo de las palabras que tienen alguna relación con la escuela: alumnos, profesores, lecciones, ejercicios, asignaturas, exámenes, pizarra, aulas, etc. El campo asociativo de las palabras que tienen el mismo sufijo: abundancia, fragancia, constancia, arrogancia, circunstancia, etc.

    También las palabras pueden clasificarse por familias léxicas. Una familia léxica estaría formada por todas aquellas palabras que comparten el mismo lexema:

    Mar, marino, marinero, maremoto, marinar, marinesco, etc.

    Libro, librero, librería, libraco, libreta, libreto, etc

    18. Los cambios semánticos.

    Las lenguas son algo vivo, dinámico, y están en constante evolución. Así, pues, las palabras pueden modificar su significado con el paso del tiempo -cambio semántico- o incluso dejar de utilizarse y pasar a ser consideradas como arcaísmos.

    Los cambios semánticos se producen por variadas razones; por ejemplo, con el paso del tiempo -causas históricas- y por asociaciones que se establecen existen palabras que antes designaban un determinado concepto y hoy pasan a designar otro: caballero era en la Edad Media el que iba a caballo y tenía una determinada categoría social mientras que actualmente es la persona de sexo masculino y de rango social distinguido; hortera era un tipo de cazuela de palo y actualmente designa algo vulgar o de mal gusto. Otras veces una palabra se contagia del significado de otra a la que iba asociada- causas lingüísticas-, por ejemplo, un puro era un cigarro puro. Llamamos habitualmente cine a lo que era cimematógrafo Otras veces, por causas sociales, se crean expresiones denominadas como eufemismos y que sustituyen a palabras consideradas malsonantes o tabús. Por ejemplo, ondia, jolín, jobar, han sustituido a otras palabras malsonantes que el decoro lingüístico intenta evitar; trasero, invidente, hombre de color, etc., sustituyen a otras palabras que se consideran inapropiadas. Por asociaciones metafóricas-causas psicológicas- también se producen cambios semánticos: un burro, un gallina, un león, un zorro, un lince no son sólo los animales sino que a veces designamos a personas con esos nombres porque en ellas vemos reflejadas las características de esos animales. Esas metáforas están tan lexicalizadas que apenas las percibimos como metáforas. También, en el caso de las palabras polisémicas, se han producido cambios semánticos por asociaciones que se han ido estableciendo a partir del significado originario de la palabra.

    • La metáfora y la metonimia como tropos más significativos.

    a) La metáfora es una figura literaria considerada un tropo porque afecta al cambio del significado.

    Se produce una metáfora cuando nombramos una realidad con el nombre de otra porque entre ambas se ha observado una relación de semejanza. En algunas metáforas resulta fácil observar la relación de semejanza que se ha establecido al crear el término metafórico, pues ésta responde a un esquema racionalista y lógico; sin embargo, en otras metáforas, la relación de semejanza resulta muy compleja y no es fácil adivinar el sentido metafórico. Se trataría de metáforas en las que la semejanza entre los dos términos no se basa en algo físico común a las dos realidades, sino en la emoción o sentimiento que una realidad provoca en el poeta y que le acaba evocando la otra realidad a la que alude mediante el término metafórico. Por ejemplo, sería el caso de muchas de las metáforas que aparecen en la literatura vanguardista.

    Podemos distinguir entre metáforas puras e impuras. En una metáfora pura no se expresa el término real: “ Su llanto me hace palpitar de emoción” . Llanto sería el término metafórico y se podría referir metafóricamente al sonido de una guitarra. García Lorca hablaba del llanto de la guitarra.

    “Empieza el llanto
    de la guitarra.
    Se rompen
    las copas
    de la madrugada.
    Empieza
    el llanto
    de la guitarra[...]

    Llora por cosas
    lejanas.
    Arena del sur caliente
    que pide camelias blancas. [...]

    ¡Oh guitarra!
    Corazón malherido
    por cinco
    espadas. “

    “Su luna de pergamino

    Preciosa tocando viene” ( Se refiere a una pandereta)

    En una metáfora impura aparece el término real y el término metafórico:

    Tus ojos, espejos.

    Nuestras vidas son los ríos.

    Amapola, sangre de la tierra.

    El mar es un cristal.

    Encontramos, con frecuencia, bastantes metáforas en la lengua usual, algunas ya tan lexicalizadas que casi han perdido su sentido figurado:

    Ese hombre es el puente entre las fuerzas enfrentadas.

    Hay que ser un lince para adivinar su pensamiento.

    La metáfora adquiere fuerza expresiva en el lenguaje poético y se convierte en el elemento expresivo por excelencia, capaz de connotar y de evocar infinidad de matices que, en un lenguaje puramente racional y lógico, se perderían.

    b) La metonimia también es una figura literaria considerada un tropo porque afecta al cambio de significado.

    Se produce una metonimia cuando nombramos una realidad con el nombre de otra porque entre ambas se produce una relación de dependencia o de contigüidad espacial, temporal o causal. Existen muchos tipos de metonimias:

    El continente por el contenido: saldrán a tomar unas copas.

    El autor por su obra: He leído a Calderón.

    El nombre de la zona por el del producto que es de ahí: He tomado un rioja. No me gusta ese jerez.

    Cuando se designa a una persona por medio de algún objeto propio de su atuendo: Es un gran pincel. El corneta tocó la diana. Es un buen espada. Lo llevaban entre dos tricornios. Ya llega el sombreros.

    Cuando se menciona una obra por su autor: En el Museo del Prado hay varios Dalís.

    Cuando se emplea el signo para designar la cosa designada: la media luna dominó España durante siglos.

    Algunos autores distinguen entre metonimia y sinécdoque. Considerarían sinecdoque cuando se designa la parte por el todo o el todo por la parte. Sin embargo, en la actualidad se subraya la dificultad de distinguir la sinécdoque de la metonimia y, para muchos, la sinécdoque es considerada también una metonimia.

    Veinte abriles (años)

    La universidad está revolucionada (estudiantes)

    No tiene una peseta (dinero)

    20. El proceso de formación de las palabras (del léxico) del español: palabras patrimoniales, cultismos, préstamos lingüísticos, derivación, composición, parasíntesis y acrónimos.

    El castellano es una lengua románica procedente del latín y que en su proceso de formación intervinieron

  • Palabras procedentes del sustrato de las lenguas prerrománicas: arroyo, gusano, bruja, páramo, perro, barro, etc.

  • Palabras patrimoniales, que siguieron un proceso de evolución a partir del latín vulgar: speculum >espejo/ filium>hijo/ Ferrum>hierro/ anima>alma/ clamare>llamar/ clavis> llave

  • magíster> maestro/ planus>llano/ Aqua>agua...

  • Cultismos, que se integraron en la lengua a partir de la raíz culta del latín o del griego clásicos. Por ejemplo, respecto a las palabras latinas anteriores serían cultismos: especular, filial, férreo, ánima, clamar, clave, magisterio, plano, acuático.

  • A veces, los cultismos se introdujeron cuando ya existía la palabra patrimonial procedente de la misma voz latina. En esos casos, si conviven las dos palabras se produce un fenómeno de doblete: ánima, alma; pleno, lleno.

  • Préstamos lingüísticos. Palabras que proceden de otras lenguas distintas a la latina y que han sido incorporados en distintos periodos. Cuando se incorpora una palabra nueva, ésta recibe el nombre de neologismo. Todos los préstamos en algún momento fueron neologismos; sin embargo, sólo deberíamos considerar como neologismos a determinados préstamos de incorporación más reciente.

  • Algunos ejemplos de préstamos son:

    -arabismos ( alguacil, alcantarilla, almacén, zanahoria, álgebra, alcalde...)

    -germanismos, procedentes de la época de la dominación visigoda (guardia, guerra espía) o del alemán (bunker, blindar) galicismos (garaje, monje, jardín)

    italianismos, anglicismos, etc

    Existen formas distintas de incorporar un préstamo lingüístico:

    -Palabras-cita (boutique, graffiti, surfing) Muchas palabras-cita se han adaptado a la fonética del castellano: fútbol -football-, güisqui -whisky-, estándar,-standard- filme, -film-, cóctel -cock-tail-. Incluso, a partir de la adaptación fonética al castellano se han creado palabras derivadas que resultan híbridos entre una palabra extranjera y un sufijo derivativo propio del español: estandarizado, hamburguesería, coctelera, filmoteca, futbolero.

    - Calcos semánticos. Se produce un calco semántico cuando se traduce el significado de la palabra o expresión: baloncesto, balonmano, ratón, fin de semana, luna de miel...

  • Creación de palabras desde la propia lengua: derivación, composición, parasíntesis, acrónimos y siglas.

  • La derivación se produce cuando a partir de palabras primitivas se crean otras mediante la incorporación de un afijo derivativo. Los afijos son partículas que se unen a la palabra. antepuesta o pospuesta, para formar otra palabra de significación afín. Se clasifican en:

    PREFIJO: Partícula con cierto valor pero sin significado independiente, que va inseparablemente unida a una palabra, al principio de ella: rehacer, deformar, anteponer, contraveneno, enlatar, etc.

    INFIJO: Elemento átono no significativo que se coloca entre el lexema y un sufijo: pececito, polvareda, florecilla, humareda.

    SUFIJO: Afijo pospuesto. Los sufijos suelen proceder del latín, del castellano, o de otras lenguas: alameda, bondad, bravura, caminante. Añadiendo sufijos, se crean nuevas palabras con nuevos significados y, además, se originan palabras de diferentes categorías gramaticales. Puede haber sufijación nominal (creamos nombres), sufijación verbal (creamos verbos), sufijación adjetival (creamos adjetivos) y sufijación adverbial (creamos adverbios)

    Culto (adj), cultural (adj), culturizar (verbo)

    Estirar (verbo), estirado (adj), estiramiento(sust)

    Habil (adj), habilitar (verbo), habilitamiento (sust)

    Noble (adj) nobleza (sust), noblemente (adv)

    Fin (sust) , finalizar (verbo) finalidad (sust), finalmente (adv)

    Ejemplos:-papel (palabra primitiva sin morfema flexivo): empapelar, papelera, desempapelado.

    -pieza: piececita.

    -desconcertante.

    Además, existen palabras derivadas que proceden de otras derivadas -derivadas secundarias-: luna > lunar > lunarcito.

    La composición de palabras consiste en la unión de dos o más lexemas -o dos morfemas- en una sola palabra; de la unión nace un nuevo significado: tragaluz, bocacalle, tentetieso... La composición presenta diversos procesos:

    a. La mera yuxtaposición de palabras: sacacorchos, limpiacristales, pasatiempo, rompetechos, bocacalle...; a veces se modifica la terminación de la primera palabra: cejijunto, aguardiente, verdinegro.

    El enlace de palabras mediante un guión o a veces sin él pero que remiten a un solo objeto: coche-cama, físico-químico, pez espada, cama nido...

    Algunas estructuras léxicas formadas por un nombre más un complemento preposicional, siempre que las palabras que configuran esa estructura hayan perdido el significado que tenían como palabras independientes para pasar a designar un único concepto: traje de luces, letra de cambio…

    En el proceso de composición intervienen distintos tipos de categorías gramaticales. Algunos ejemplos son:

    -dos sustantivos: coliflor

    -dos adjetivos: claroscuro

    -sustantivo y adjetivo: cejijunto

    -sustantivo y verbo: cortaplumas

    -dos verbos: duermevela

    -verbo y adverbio: malcasar

    -adverbio y adjetivo: bienamado

    -oraciones enteras: correveidile

    La parasíntesis consiste en la formación de palabras que sólo adquieren sentido combinando la composición y la derivación: si no estuviese el segmento derivativo de la segunda palabra, no valdría como palabra compuesta y tampoco valdría la palabra derivada sin la unión de la otra : sietemesino. No existe *sietemes, ni *mesino. Quinceañero: no existe *quinceaño y tampoco *añero. También son parasintéticas cuando una palabra tiene prefijo y sufijo a la vez, siempre que la combinación prefijo más lexema o lexema más sufijo no exista en la lengua. Irrealidad sería derivada porque aunque tiene prefijo y sufijo ya existía la palabra realidad, lo mismo ocurre con anticongelante, ya existía congelante. En cambio, pordiosero o aburguesar serían parasintéticas porque no existe la combinación prefijo más lexema o lexema más sufijo. No existe pordios, ni diosero, ni aburgués, ni burguesar.

    Las siglas son una forma de aglutinar en una sola palabra el nombre con el que nos referimos a realidades o conceptos a los que deberíamos aludir con varias palabras. Las siglas se formas con las iniciales de un conjunto de palabras. Normalmente, se escriben toda las letras que forman la sigla con mayúscula: ESO, RAE, RNE, ONU, AVE...; sin embargo, algunas siglas han llegado a tal grado de lexicalización que casi ya no las percibimos como siglas y entonces lo escribimos en minúscula: los ovnis, el talgo.

    Los acrónimos son el resultado de la unión en una sola palabra de segmentos de varias palabras: de información automática, surgió informática.

    21. Concepto de neologismo y tipos de neologismos más frecuentes.

    El término neologismo significa palabra nueva. La lengua no es un código estático, pues continuamente aparecen nuevas palabras que designan nuevas realidades. Asimismo, otras palabras dejan de utilizarse y pasan a ser consideradas como arcaísmos, o bien se mantienen y cambian de significado o suman otros significados.

    En la lengua existen mecanismos distintos para la creación de neologismos.

    a) Neologismos procedentes de otras lenguas: préstamos lingüísticos y extranjerismos. Se consideraría préstamo lingüístico cuando el término de procedencia extranjera se considera ya propio del idioma; en cambio, sería un extranjerismo cuando su uso no está del todo justificado, porque pueden encontrarse palabras propias de la lengua para referirse a la misma realidad o concepto. Existe anuncio y, a veces, utilizamos spot; patrocinador en lugar de sponsor; aparcamiento, en lugar de parking; correo electrónico, en lugar de e-mail; ratón en lugar de mouse.

    b) Neologismos creados a partir de la propia lengua mediante procesos de derivación, composición o parasíntesis .[Vid apartado 20]

    c) Neologismos creados por siglas o acrónimos: BOE, PSOE, CIU, ERC, PP, cantautor ( cantante y autor); eurovisión ( red europea de televisión)

    d) Neologismos procedentes de cambios de significados en las palabras o de suma de significados en una palabra que ya existía. Una azafata era antes una camarera real y ahora, en cambio, alude a la encargada de atender a los pasajeros en un avión o a la encargada de proporcionar información a los asistentes a reuniones, congresos, etc. Tronco -tallo leñoso de los árboles-también alude en la actualidad, en un argot juvenil, al amigo o compañero.

    e) Neologismos procedentes de la lexicalización de una marca: “Me he comprado unas bambas; “No tengo kleenex”.

    22. La entrada de extranjerismos en la lengua.

    Las lenguas, aunque fundamentalmente sean un sistema y, por tanto, estables, están en continuo movimiento y evolución: así, el uso de algunas palabras desaparece y éstas pasan a ser consideradas como arcaísmos; o bien se crean nuevas palabras desde la propia lengua a partir de los fenómenos de la derivación, la composición y la parasíntesis; o bien se adoptan palabras procedentes de otras lenguas. Este último fenómeno se da desde el origen de la transformación del latín en lo que fue después el castellano -recuérdese, por ejemplo, la entrada de arabismos, germanismos, galicismos, italianismos, americanismos, anglicismos, etc.

    En el mundo actual de la globalización cada vez resulta más compleja la relación entre las diferentes lenguas. Los inevitables contactos entre ellas provocan una continua interacción, con influencias mutuas. En líneas generales, las relaciones entre unas lenguas y otras están condicionadas por razones de carácter cultural, económico y político.

    Como se ha dicho, una lengua transmite en parte la forma de concebir la realidad de la comunidad que la posee y refleja sus hábitos, sus costumbres; por ello es imprescindible el respeto mutuo y el reconocimiento de la riqueza cultural que implica el plurilingüismo. Los hablantes de una lengua deben procurar conocer los límites y el componente léxico y gramatical de la lengua que hablan; sin embargo, eso no quiere decir que rechacen sistemáticamente las palabras que por distintas razones se van incorporando a la lengua que hablan y que proceden de otras culturas. A veces, se adopta un préstamo porque la lengua no tiene el equivalente o, simplemente, porque ha sido el que más ha calado entre la población. Por ejemplo, fútbol, en lugar de balompié; penalti, en lugar de castigo; casete, en lugar de cinta registradora. Es evidente que la tendencia debe ser a conservar los rasgos propios de cada lengua y, si existe el término equivalente, intentar evitar el extranjerismo; no obstante, casi siempre el uso que hace el hablante culto del extranjerismo decide si esa palabra pasa o no a formar parte de la lengua. Por ejemplo, el diccionario de la Real Academia incorpora la palabra güisqui como perteneciente al español, y, además, ya la incluye con grafía propia; bulevar y cruasán (del francés boulevard y croissant, respectivamente); también aparecen con las grafías propias del español. El Diccionario panhispánico de dudas, recientemente aparecido, ya incluye muchas otras palabras aceptadas como préstamos: cáterin, castin, cedé, cederrón, chapó... Las lenguas deben adaptarse a los tiempos y, aunque conviene, a veces, mantener posturas conservaduristas, es evidente que en la sociedad actual no nos podemos negar de forma sistemática a la introducción de extranjerismos. Actualmente entran muchísimas palabras procedentes del inglés, que es la lengua que mayor influencia ha ejercido sobre el castellano desde el siglo XIX. La hegemonía de Estados Unidos en el campo científico, técnico, cultural y económico ha hecho que su idioma, el inglés, se haya convertido en el idioma auxiliar de mayor empleo en el ámbito internacional; de esa manera ha llegado a considerarse la lingua franca del mundo moderno (si bien, el propio inglés recoge cada año cientos de palabras de otros idiomas, entre ellos el castellano), y, a la vez, continuamente adoptamos y adaptamos anglicismos que afectan al ámbito comercial, a los deportes, a la alimentación, a las nuevas tecnologías, etc.

    La frontera entre extranjerismo y préstamo lingüístico no está siempre delimitada. Deberíamos dejar el término extranjerismo para aquellas palabras innecesarias en la lengua porque ya se dispone de una equivalente. Sin embargo, en la actualidad hay una tendencia aceptar el extranjerismo de forma indiscriminada. Tal vez se haga por un esnobismo absurdo, pues algunos usan el extranjerismo porque consideran la palabra extranjera de mayor prestigio que la genuina de la propia lengua. Muchos extranjerismos que se utilizan con frecuencia no están aceptados por la RAE: business (por negocio o actividad comercial), lobby ( por grupo de personas influyentes), look (por imagen), feeling (por buena sintonía), hobby (por afición), hall (por vestíbulo, recibidor), etc.

    • La comunicación: concepto y elementos que la integran.

    Entendemos por comunicación la transmisión de información de un individuo a otro, a través de un sistema de signos a los que se les ha atribuido un significado. En toda comunicación el emisor codifica las ideas que quiere transmitir, es decir, las representa mediante unos signos que forman parte de un código; el receptor, que conoce ese código de signos, descodifica el mensaje, lo interpreta. En la comunicación lingüística se utilizan signos convencionales de carácter simbólico. El significado de cada uno de los signos se ha establecido por acuerdo entre los seres humanos.

    Para que exista comunicación se necesita una intención de comunicar algo. Esa intencionalidad tiene que ser concretada en forma de mensaje. El mensaje es el elemento significativo, la información que queremos transmitir. Cuando construimos el mensaje traducimos las ideas que queremos transmitir a un código, que está formado por un sistema de signos conocido por el emisor y el receptor. Esos signos llegan al receptor a través de un canal, que es el medio físico por el que se transmite el mensaje. La comprensión del referente -la realidad a la que se alude- queda clara si tenemos en cuenta el contexto (elementos lingüísticos que rodean al mensaje) y los factores no lingüísticos que rodean al mensaje. En una novela, por ejemplo, la comprensión de un determinado fragmento viene determinada por el contexto (elementos lingüísticos que rodean al fragmento que queremos interpretar) y por los factores no lingüísticos (referencias que tenemos de la época en la que fue escrita, punto de vista del lector, etc.) La expresión "¡Ah!" puede significar dolor o sorpresa según el entorno del acto comunicativo. El sonido de un timbre puede avisar de cosas variadas.

    En toda comunicación, pues, el emisor codifica, elabora el mensaje que quiere transmitir, y el receptor lo descodifica, interpreta la información.

    24.  El código, el signo y su estructura

    Un código es un sistema de signos interrelacionados. Las lenguas son los principales sistemas de signos empleados por los seres humanos para la transmisión de información, pero no los únicos. Pensemos en la comunicación a través de señales de tráfico, de gestos, de banderas, etc. Esos signos (elementos materiales -percibidos por los sentidos- que representan algo abstracto o concreto y a través de los cuales percibimos, transmitimos o conservamos una determinada información), son estudiados por la ciencia denominada Semiología o Semiótica. La Lingüística, que afectaría a los signos lingüísticos, sería sólo una rama, la más importante, de la Semiología.

    En todo signo hay dos aspectos fundamentales: el contenido informativo -su significado- y la forma material que adquiere -su significante-. La vida del hombre en sociedad está regida por signos, siendo la mayoría de estos de carácter convencional, ya que el significado que se les ha atribuido lo ha establecido el hombre por acuerdo.

  • Tipos de signos: iconos, indicios y símbolos.

  • Hay muchas clasificaciones de los signos, pero una de las más conocidas es la establecida por el lingüista norteamericano Ch. S. Pierce atendiendo a la relación entre contenido y expresión de los signos -entre significado y significante-:

  • SÍMBOLOS: La relación entre significado y significante es arbitraria, convencional. No hay ninguna razón objetiva que justifique la relación entre el significado y el significante; los usuarios del signo han acordado que algo que se percibe por los sentidos tenga un determinado contenido comunicativo. La sociedad está llena de signos simbólicos no lingüísticos (banderas, insignias, uniformes, señales de tráfico, etc.), pero también las palabras -signos lingüísticos- son símbolos ya que tienen un determinado significado porque el hombre así lo ha establecido. Obsérvese que el mismo significado se expresa de forma muy diferente según la lengua en que se hable: casa, maison, house, oikos, domus, etxea.

  • ICONOS: En ellos la expresión (significante) mantiene una relación de semejanza con el contenido (significado). Son iconos de carácter no lingüístico las caricaturas, los retratos, los mapas; algunas palabras onomatopéyicas podría decirse que tienen un pequeño componente icónico porque el sonido que se produce al ser pronunciadas coincide algo con la realidad que representan: chapotear, ronronear, roncar, balbucear, chirriar, tronar, croar, tic-tac, quiquiriquí, etc.

  • INDICIOS: Son signos no lingüísticos. La relación en este caso podríamos decir que es de continuidad. El signo mantiene una relación con lo designado. Esa relación la hemos aprendido por experiencia anterior: la risa es indicio de alegría, el humo de fuego, la fiebre de enfermedad, etc.

  • El signo lingüístico.

  • Como ya hemos visto, el signo lingüístico pertenece a la clase de los símbolos, puesto que la relación entre el significado y el significante es arbitraria y convencional. Los signos lingüísticos se interrelacionan y forman un sistema perfectamente organizado. Cada lengua organiza sus signos de forma distinta a las demás. Cada una ordena los elementos acústicos -fonemas- en diferentes combinaciones, creando signos que sólo funcionan con un determinado significado dentro de la lengua en la que están incluidos.

    Los signos lingüísticos son lineales; esto quiere decir que sus componentes se suceden siguiendo una línea (la del tiempo en el lenguaje oral, y la del espacio en el lenguaje escrito). Se caracterizan también por ser articulados, entendiendo por tal que son divisibles en unidades menores. Según Martinet, hay una doble articulación del signo lingüístico. Son unidades de la primera articulación los monemas -unidad lingüística mínima con significado-: des/control/ad/o. Son unidades de la segunda articulación los fonemas -unidad lingüística mínima sin significado-: /m/e/s/a/.

    La capacidad para hablar la poseen todos los humanos, excepto quienes tengan disminuciones psíquicas o físicas que les impidan ejercerla. De todos modos, esa capacidad sólo se concreta cuando el individuo vive en sociedad. Si eliminásemos el entorno social, probablemente el hombre no aprendería a hablar; en cambio, probablemente sí aprendería de forma instintiva a moverse espacialmente -aunque no en forma humana habitual.

    Verbum significa palabra en latín. Denominamos lenguaje verbal al lenguaje basado en las palabras orales o escritas. Con frecuencia, imágenes, gestos, sonidos, olores, etc., también comunican ideas. Se trata entonces del lenguaje no verbal. Habitualmente, el lenguaje verbal y el no verbal están interrelacionados. Todos vemos con frecuencia imágenes complementadas con palabras y, con frecuencia, cuando nos expresamos de forma oral, los gestos que hacemos ayudan a la comprensión del mensaje.

  • Concepto de lenguaje, lengua y habla.

  • Entendemos el lenguaje como la capacidad que tienen las personas para emitir sonidos articulados. El encadenamiento de esos sonidos hace que creemos palabras a las que damos un significado. Así pues, por ejemplo, hasta llegar a la palabra mesa, hemos tenido que encadenar cuatro sonidos: /m/ /e/ /s/ /a/.

    La capacidad de lenguaje la concreta cada ser humano en una lengua. La lengua es el producto social de la facultad de lenguaje. La lengua está formada por un conjunto de signos que forman un código: el código lingüístico.

    El habla es la utilización concreta que el ser humano hace de la lengua. Cada persona tiene unas características precisas y concretas en su forma de hablar. Es evidente que no habla igual un niño que un adulto, ni el habla de una persona instruida tiene mucho que ver con el habla de una persona inculta, aunque hablen la misma lengua. El habla se adapta a la situación en que se produce la comunicación.

    28.  Funciones del lenguaje.

    Cuando hablamos, queremos expresar un contenido informativo o comunicativo. Según sea ese contenido y según sea la intención con que lo expresemos, utilizaremos el lenguaje con distinta función. Las funciones son:

    A) REFERENCIAL o REPRESENTATIVA: Interesa sobre todo el contenido comunicativo. Aparece cuando el emisor transmite mensajes informativos que pretenden ser objetivos. Se utilizan oraciones enunciativas: La tierra es redonda. El agua se compone de oxígeno e hidrógeno.

    B) EXPRESIVA o EMOTIVA: Aparece cuando el emisor transmite mensajes en los que se capta su estado de ánimo, sus impresiones, emociones o vivencias. Las oraciones exclamativas son las que mejor manifiestan esta función: ¡Qué día más bonito!

    C) APELATIVA o CONATIVA: Aparece cuando el emisor pretende influir en la conducta del receptor o busca una respuesta de él. Se utilizan oraciones optativas (deseo), exhortativas (órdenes) o interrogativas. Los mensajes publicitarios suelen tener una clara función apelativa: Beba Coca-Cola.

    D) FÁTICA o DE CONTACTO: Aparece cuando el emisor quiere iniciar una conversación o asegurarse de que la comunicación no se ha interrumpido: ¡Buenos días!; ¿Me oye?; ¡Diga! También aparece en aquellos mensajes en que lo fundamental no es el contenido comunicativo sino el contacto con el receptor (hablar por hablar, mostrar que se quiere hablar con el otro).

    E) METALINGÜÍSTICA: Aparece cuando el emisor transmite mensajes que hablan del propio lenguaje: Hombre se escribe con "h". "Ayer" es un adverbio de tiempo. Esta función predomina en la clase de Lengua.

    F) POÉTICA o ESTÉTICA: Aparece cuando el emisor juega con el lenguaje para crear mensajes con valores estéticos. Se sirve de variados recursos estilísticos. Su presencia es habitual en textos literarios y publicitarios: El ruido con que rueda la ronca tempestad. El que sabe, Saba. Estudio estadio. El Olimpo de los Diesel.

    Las funciones del lenguaje no se excluyen entre sí; lo más frecuente es encontrarlas cruzándose en un mismo texto e incluso en el mismo mensaje; de todos modos, siempre hay una predominante: ¡Qué calor hace en este comedor!: expresiva, (pero también aporta información y, por tanto, también es referencial, e, incluso, conativa, pues podría sugerir al receptor que, por ejemplo, abriera la ventana).

    Cada función del lenguaje está relacionada con un elemento de la comunicación: la representativa con el referente; la expresiva con el emisor; la apelativa con el receptor; la fática con el canal; la metalingüística con el código, y la poética con la forma del mensaje.

    29. La lengua como sistema de signos: niveles de estructuración del lenguaje.

    La lengua está formada por un sistema de signos que forman un código. Los signos del código lingüístico se estructuran en niveles distintos que deben estar perfectamente interrelacionados.

    En el nivel fónico se organizan los fonemas, que son las unidades lingüísticas mínimas sin significado: el fonema es la imagen mental, lo que deseamos pronunciar. Si lo pronunciamos, construimos un sonido y si lo escribimos construimos una grafía o letra. Existen fonemas vocálicos y consonánticos.

    En el nivel léxico semántico se organizan las palabras y sus significados. Las palabras son unidades lingüísticas independientes formadas por uno o varios monemas y en la escritura se separan por espacios en blanco. Las palabras pueden tener uno o varios significados y éste siempre hay que concretarlo en el contexto.

    En el nivel sintáctico se organizan las combinaciones de las palabras para formar oraciones. Una oración es una unidad lingüística independiente que posee significado completo, cuyos componentes -a excepción de las oraciones impersonales- están organizados en torno a dos constituyentes inmediatos: el sujeto y el predicado, y que tiene una unidad de entonación delimitada por dos pausas. Las palabras en la oración se agrupan en sintagmas, que son las mínimas unidades de funcionamiento dentro de la oración. En las oraciones compuestas aparecen proposiciones, que son unidades lingüísticas con estructura oracional, pero que carecen de significado independiente y de entonación propia.

    CONCEPTOS:

    Definición de fonema: Un fonema es la mínima unidad del lenguaje y carece de significado. No es lo mismo fonema que letra. El fonema se representa oralmente por el sonido y la letra sería la representación gráfica de los fonemas.

    En español existen 24 fonemas: 19 consonánticos y 5 vocálicos.

    En español existen 29 letras si consideramos la CH y la LL o 27 si éstas se excluyen (la RAE las ha excluido hace unos años).

    Definición de monema: Un monema es la mínima unidad del lenguaje con significado léxico o gramatical. Existen diferentes tipos de monemas: lexemas y morfemas. Los morfemas pueden ser de varios tipos: morfemas flexivos de género y número, morfemas desinenciales en los verbos, morfemas derivativos y morfemas independientes o funcionales

    Definición de léxico y vocabulario: El léxico es el conjunto de palabras de un idioma, es decir, el número de palabras de las que cualquier hablante dispone potencialmente en la lengua. El léxico se diferencia del vocabulario, ya que éste se refiere a las palabras que cada hablante o grupo de ellos emplea, es decir, son las palabras conocidas del conjunto del léxico.

    Tipos de monemas: lexemas y morfemas.

    La palabra es una unidad lingüística con significado completo e independiente. Desde un punto de vista fónico, se divide en fonemas que se presentan de forma sucesiva en la expresión oral. En la expresión escrita las palabras están delimitadas por espacios en blanco, y los fonemas pasan a ser letras o grafías.

    Desde un punto de vista morfológico, las palabras están formadas por uno o más monemas. Los monemas, que pueden ser lexemas o morfemas, son las mínimas unidades lingüísticas con significado.

    El lexema sería el tipo de monema que aporta el significado conceptual (designación de objetos, acciones, cualidades, etc.), mientras que los morfemas aportan el significado gramatical (género, número, tiempo, persona, etc.). Las palabras pueden estar constituidas por un único lexema independiente (sol, pez, lápiz...), por un único morfema independiente ( y, que, de, a, con...), o por la combinación de lexemas y morfemas: soleado, peces, lapiceros.

    Los morfemas pueden ser de varios tipos:

    Morfemas flexivos de género y número en los sustantivos y adjetivos: perr-o-s, libr-et-a-s, felic-es, alt-a-s.

    Morfemas flexivos desinenciales en las formas verbales: cant-a-ré, beb-e-ría-mos, viv-i-rá-n.

    Morfemas derivativos o afijos derivativos.

    De las palabras primitivas se pueden obtener derivadas con la incorporación de morfemas o afijos derivativos: prefijos, infijos o sufijos.

    PREFIJO: Partícula con cierto valor pero sin significado independiente, que va inseparablemente unida a una palabra, al principio de ella: rehacer, deformar, anteponer, preevaluar, contratiempo.

    INFIJO: Elemento átono no significativo que se coloca entre el lexema y un sufijo: pececito, polvareda, florecilla, humareda.

    SUFIJO: Afijo pospuesto. Los sufijos suelen proceder del latín, del castellano, o de otras lenguas: papelera, tendero, amante, explicación.

    30. La estructura del texto: el texto como unidad supraoracional y las subunidades textuales

    Un texto es una unidad completa de comunicación superior a la oración. Esa unidad de comunicación, oral o escrita, puede tener una extensión muy variable: desde una sola oración, siempre que ésta constituya un significado total -Se compran pisos, por ejemplo-, a un indeterminado número de oraciones, que pueden formar un largo discurso.

    Las oraciones que forman un texto van agrupándose en subunidades, que variarán según sea el tipo de texto. Así, pues, la unidad más utilizada en los textos en prosa es el párrafo o parágrafo. Denominamos párrafo a un número variable de oraciones que mantienen entre sí una relación lógica y lingüística más estrecha que la que guardan con las oraciones del párrafo precedente o siguiente. La sucesión lógica de las ideas crea la totalidad del discurso y, por tanto, la lógica del discurso.

    Además del párrafo podemos hablar de otras subunidades. Así, por ejemplo, en una obra de teatro encontramos actos, cuadros, escenas; en una novela, capítulos o secuencias; en una conversación, réplicas; en un poema, versos, estrofas, etc.

    En cada uno de los párrafos que configuran un texto aparece una idea principal y otras secundarias. Con frecuencia, en los párrafos podemos encontrar expresada la definición concreta de la idea que se quiere transmitir, pero también pueden aparecer fragmentos que sirvan de ejemplificación o comparación para aclarar lo expresado o, incluso, abundantes enumeraciones que van presentando rasgos y detalles que ayudan a que progresivamente se vaya caracterizando el concepto que se está abordando.

    En la mayoría de textos completos cada uno de los párrafos desempeña una función concreta respecto a la estructura global del texto. En general, podemos distinguir párrafos de inicio, de desarrollo y de conclusión o finalización del tema abordado.

    31. Propiedades del texto: adecuación, coherencia y cohesión.

    El requisito para que una secuencia o conjunto de secuencias constituya un texto o discurso es que tenga coherencia, cohesión y adecuación.

    Un texto está bien construido cuando puede ser percibido como una unidad comunicativa y no como una sucesión de enunciados inconexos. En un texto todas sus oraciones se relacionan entre sí y contribuyen a constituir un mensaje de significado superior que engloba al de cada una de ellas.

    Un texto bien construido debe tener en cuenta:

  • Los mecanismos de carácter semántico y de carácter lógico, que afectan al contenido y que crean la coherencia textual.

  • Los mecanismos específicamente lingüísticos, que afectan al plano de la expresión y que crean la cohesión textual.

  • Los mecanismos de carácter pragmático, que hacen que el texto sea apropiado a la situación comunicativa y al receptor del mensaje, es decir, los mecanismos que afectan a la adecuación textual.

  • Los mecanismos para ir consiguiendo la cohesión y la coherencia textual son muy variados. Veamos algunos ejemplos de esos tipos de mecanismos:

    [ Sólo hay que saber aportar ejemplos variados y reconocer todos estos mecanismos en ejercicios prácticos]

    a) La repetición léxica : la unidad léxica reaparece en el texto, manteniendo o no su extensión:

    -Me encanta ese perro. La verdad es que el perro es el mejor amigo del hombre.

    b) La paráfrasis -repetición de un concepto, pero expresado de otro modo:

    -Vuelvo a Logroño; en la capital de La Rioja estuve viviendo muchos años.

    c) Sustitución sinonímica: el elemento léxico es sustituido por un sinónimo real o un sinónimo referencial :

    -Falleció sin hacer testamento porque se lo gastó todo antes de morir.

    -Venía en automóvil y se retrasó bastante, porque su coche es muy lento.

    Se produce sinonimia referencial cuando utilizamos unidades léxicas de distinto ámbito semántico, pero que en ese contexto designan idéntico referente.

    -Juan entró en el despacho del jefe. El señor López alzó la vista y miró a su subordinado con desprecio: aquel joven le resultaba antipático.

    d) Sustitución por hiperónimos o hipónimos:

    -El león se escapó de su jaula y la fiera aquella estaba muy hambrienta.

    -Voy a comprar flores. Quiero una docena de claveles.

    -Han traído los muebles pero ni la cama ni el armario caben en el cuarto.

    e) Presencia de antónimos:

    -Al comprador le interesaba retrasar el pago pero el vendedor se negó.

    g) Campo semántico común:

    - La puerta estaba rota, las ventanas desvencijadas y el porche, medio derruido.

    h) Mecanismos pragmáticos: Las asociaciones pragmáticas son asociaciones que otorgan cohesión al discurso y que no dependen sólo del conocimiento de los términos sino también de factores de conocimiento del mundo en que se vive:

    -Cambió la rueda y se puso perdido de grasa.

    -Como estaba resfriado, el camionero pidió un coñac.

    i) Mecanismos tonales: Frecuentemente la emisión, con el mismo tipo de entonación, de dos o más oraciones sucesivas indica la existencia de una relación entre ellas, y esa entonación hace de enlace, un enlace tonal:

    -¿Habrá llegado ya? ¿Le habrá pasado algo en el camino?

    Este enlace se da también entre una pregunta y su respuesta, aunque no tengan el mismo tipo de entonación.

    j) Relaciones anafóricas. La anáfora constituye uno de los más importantes mecanismo lingüísticos de cohesión textual. Por anáfora entendemos el mecanismo mediante el cual un elemento del discurso remite a otro que ha aparecido anteriormente:

    -Pedro y Juan iban paseando. Éste tropezó y aquél le ayudó a levantarse.

    -Laura estaba muy deprimida. Por eso no comía apenas y le dieron varios ataques.

    Una variante de la anáfora es la catáfora; en este caso, el elemento del discurso remite a otro que va a aparecer a continuación:

    -Todos estaban ya en casa: mis padres, mis hermanos, los primos...

    -Oye bien esto: es la última vez que me ves.

    La anáfora y la catáfora pueden estar desempeñadas por diferente clase de palabras, incluso por sintagmas con significado léxico:

    -Oye lo que te voy a decir: no me verás más.

    Sin embargo, los elementos anafóricos por excelencia son morfemas especializados en la función de sustitutos:

    Pronombres:

    • Pronombres personales: sólo los de tercera persona:

    -Ayer llegaron Ana y Luis. Él estaba contento de haber vuelto. Ella, no tanto.(Anafóricos)

    • Pronombres demostrativos, posesivos e indefinidos:

    -Los chicos se entretuvieron por el camino. Todos perdieron el tren. (Anafórico).

    • Pronombres relativos e interrogativos:

    -¿Quién está ahí? -Pepe. (Catafórico)

    -Nos ha vendido la moto que había robado en la Rambla. (Anafórico).

    Adverbios: son anafóricos aquellos adverbios que funcionan como sustitutos de adverbios o de complementos circunstanciales:

    -Todos estaban dentro. Allí hacía menos frío. (Anafórico)

    -Dieron las tres de la madrugada. Entonces se marchó.(Anafórico)

    ... en verano; en el campo,,, en la ciudad; el día... la noche.

  • Los marcadores textuales

  • Los marcadores textuales son aquellas palabras o expresiones que indican las relaciones lógicas que se van estableciendo en un texto. Los marcadores adquieren en el texto una función discursiva concreta

    Los principales marcadores textuales aparecen a continuación y presentan, normalmente, las siguientes funciones discursivas:

    De asentimiento: en efecto, desde luego, por supuesto

    De corrección: mejor dicho, de otra manera

    De cierre del discurso: finalmente, para acabar, por fin, por último, en conclusión…

    De continuación: ahora bien, así pues..

    De función fática: ¿no? ¿verdad?…

    De adición: y, además, asimismo, incluso, más aún, por otra parte, por otro lado…

    De afirmación: sí, claro, sin duda, en efecto, desde luego, por supuesto, bien, de acuerdo…

    De atenuación: en todo caso, en cierto modo, en cierta medida…

    De causalidad: porque, entonces, por ello, por tanto, así pues, de ahí que

    De concesividad: aunque, con todo, a pesar de todo, por más que…

    De condición: si, a condición de que, con tal de que

    De consecuencia: así pues, en consecuencia, por lo tanto, por consiguiente, de ahí que, por eso, de manera que…

    De digresión: por cierto, a propósito de

    De duda: quizá, tal vez, acaso

    De ejemplificación: por ejemplo, así, pongo por caso

    De enumeración: en primer lugar, primero, después, en último término

    De explicación: es decir, o sea, esto es, mejor dicho…

    De intensificación: es más, más aún

    De oposición: en cambio, por el contrario, no obstante, pero, ahora bien, sin embargo, con todo

    De resumen: en resumen, en resumidas cuentas, en suma, en dos palabras…

    De negación: no, tampoco, de ninguna manera

    De tematización: en cuanto a, por lo que respecta a. a propósito de, por lo que se refiere a…

    • 32. Características de la lengua oral y de la lengua escrita. Apartados 48, 59 y 60 de 1º de Bachillerato.

    La comunicación verbal puede tener carácter oral o escrito. La lengua oral se concreta mediante la articulación de los sonidos: signos lingüísticos auditivos; en cambio, el lenguaje escrito se concreta por medio de signos lingüísticos gráficos de carácter visual.

    La lengua oral es la primera forma de comunicación del hombre y tiene un carácter natural y universal, pues todas las culturas existentes han desarrollado un sistema lingüístico de carácter oral; sin embargo, no todas las culturas tienen un sistema lingüístico escrito. Normalmente, la comunicación oral es directa, pues emisor y receptor están en contacto. Los signos lingüísticos de la comunicación oral discurren en coordenadas temporales y los mensajes no perduran en el tiempo, aunque en la actualidad pueden ser grabados. El hablante utiliza la lengua oral con los rasgos propios de su dialecto geográfico o social y eso hace que se produzcan cambios constantes entre los diferentes hablantes, lo que contribuye a que la lengua vaya cambiando. La expresión oral directa y espontánea no admite apenas reflexión y, con frecuencia, los elementos oracionales no siguen una ordenación rigurosa. Además, la lengua oral se caracteriza por su gran expresividad, a la que contribuyen los gestos del hablante o la entonación utilizada. Normalmente, en la lengua oral se utiliza un vocabulario sencillo, con presencia de frases hechas y muletillas y, habitualmente, se recurre a repeticiones que enfatizan lo que se expresa o bien a elisiones de palabras que el receptor capta por la situación en que se encuentran. Sin embargo, también existe un tipo de expresión oral, no espontánea, que requiere una preparación previa y que está dotada de muchos rasgos formales. Sería el caso, por ejemplo, de entrevistas, coloquios, debates, discursos o conferencias, dotados todos de una preparación previa.

    La lengua escrita es una evolución cultural de la lengua oral. Durante mucho tiempo -hasta la extensión de los medios audiovisuales- ha sido la única forma de que los mensajes perdurasen en el tiempo y, por tanto, la única forma de que pudiésemos conocer datos sobre el pasado y sobre diferentes culturas. La lengua escrita es una forma de comunicación reflexiva que permite una comunicación a distancia y se concreta mediante la representación de signos lingüísticos visuales y lineales que se suceden en coordenadas espaciales. La lengua escrita permite que haya un modelo fijo para todos los hablantes y contribuye a la fijación de la lengua. Se trata de una forma de comunicación reflexiva y se debe procurar utilizar un léxico rico y variado, a la vez que se hace un uso riguroso de los recursos de cohesión textual; además, la comunicación escrita no va asociada a elementos expresivos directos y, por tanto, los signos de puntuación deben ser bien utilizados correctamente para reproducir la expresividad y para evitar cualquier tipo de ambigüedad.

    Formas de expresión oral

    La expresión oral puede ser espontánea, cuando la utilizamos en lo que denominamos conversación habitual. Sin embargo, existen variadas situaciones comunicativas en las que se emplea la lengua oral y ésta adquiere un carácter formal. Se trata de situaciones comunicativas que tienen carácter oral, pero que han sido preparadas previamente y que por tanto, no tienen la improvisación y espontaneidad propia de la expresión oral que utilizamos en las conversaciones habituales. Entrevistas, coloquios, debates, sermones, conferencias, etc., son algunos ejemplos de expresión oral elaborada, que requieren una preparación previa y que, por tanto, no tienen un carácter espontáneo.

    Algunos rasgos de estas formas de expresión oral son:

  • La entrevista: diálogo entre dos personas -entrevistador, que formula una serie de preguntas, y entrevistado, que expresa su opinión sobre un tema o aporta datos sobre su personalidad.

  • La tertulia o coloquio: diálogo entre diferentes interlocutores que intercambian impresiones sobre un tema acordado. Se deben respetar las opiniones de los participantes en la tertulia e intentar llegar a un consenso.

  • El debate: discusión entre varios interlocutores sobre un tema acordado. Cada uno de ellos pretende convencer a los otros de sus ideas y rebate las otras con argumentos. El debate debe de ser conducido por un moderador.

  • Discurso: exposición de tono solemne. Un orador expone un tema ante un auditorio seleccionado. El discurso suele estar estructurado en tres partes: exordio-introducción-, cuerpo-desarrollo-, y epílogo-conclusión. Si el discurso tiene un carácter religioso se denomina sermón u homilía; si tiene un carácter ideológico y propagandístico, se denomina mitin.

  • La conferencia: se trata de un discurso muy elaborado en el que se exponen temas de carácter académico ante un público especializado. Cuando en la conferencia se emplea un lenguaje más coloquial y se abordan temas más variados ante un público más diverso, suele denominarse charla.

      • Formas de expresión escrita

    La expresión escrita siempre debe tener un carácter formal. Existen variadas formas de expresión escrita caracterizadas cada una de ellas con rasgos propios. Las principales formas de elocución son la narración, descripción, exposición y argumentación. Además, por la finalidad comunicativa, podemos clasificar los textos en informativos (humanísticos, científicos, administrativos y periodísticos), prescriptivos ( jurídicos e instruccionales), persuasivos ( algunas modalidades de textos humanísticos y jurídicos y, sobre todo, periodísticos y publicitarios) y retóricos (literarios y también algunos publicitarios).

    33. Principales formas de elocución: narración, descripción, exposición y argumentación.

    Denominamos formas de elocución a las distintas formas con las que se pueden presentar los mensajes, preferentemente escritos.

    La narración consiste en contar unos acontecimientos reales o imaginarios que les suceden a unos personajes que se sitúan en un tiempo y espacio concretos. Esos acontecimientos están contados por un narrador, que adopta diferentes puntos de vista y lo hace en un determinado orden cronológico.

    La descripción consiste en representar la realidad por medio del lenguaje. Cualquier realidad perceptible o imaginada puede ser descrita y ésta se presentará atribuyéndole características más o menos objetivas según la intención que se tenga; por ejemplo, una descripción técnica tenderá a presentar la realidad de forma objetiva, pues su finalidad es informar, mientras que en una descripción literaria habrá percepciones de tipo subjetivo, pues su finalidad es crear belleza estética.

    La exposición consiste en presentar un tema de forma clara, ordenada y precisa con el objetivo de transmitir una información objetiva al receptor. La finalidad de la exposición es informativa y, por tanto, predomina la función representativa del lenguaje.

    La argumentación consiste en aportar razones que demuestren la certeza o la falsedad de algo que se ha expuesto previamente. Por tanto, pretende informar y convencer a la vez. Las funciones representativa y apelativa del lenguaje se van combinando. Se podría afirmar que donde hay argumentación hay también exposición y, por tanto, podríamos hablar de los textos expositivo-argumentativos.

    34. Rasgos lingüísticos de los textos narrativos, descriptivos, expositivos y argumentativos.

    a) Lenguaje narrativo:

    En la narración predomina la acción y, por tanto, destaca la aparición de formas verbales que cuentan los sucesos. Los verbos predicativos son los propios de la narración y según el modo utilizado se observa la actitud que adopta el hablante: el indicativo es objetivo y denotativo; el subjuntivo es subjetivo y connotativo y expresa deseo, duda o temor. Predomina el uso del pretérito perfecto simple, si bien pueden aparecer otras formas verbales. Por ejemplo, el imperfecto se suele utilizar cuando la acción se detiene o aparecen descripciones; a veces también como recurso estilístico hay un imperfecto de apertura de la narración y un imperfecto de cierre. El presente, sobre todo el histórico, también aparece con frecuencia.

    Los conectores textuales anafóricos, catafóricos y deícticos que remiten a elementos de la acción, de los personajes, del tiempo y del espacio también son frecuentes.

    Las acciones se van implicando unas en las otras y se sitúan en distintos planos temporales; por tanto, el uso de la construcción oracional subordinada es frecuente.

    El empleo de figuras retóricas también es un recurso habitual en la narración literaria: metáforas, comparaciones, hipérboles, anáforas, etc.

    El uso de sintagmas nominales es frecuente porque el sustantivo alude de forma precisa a los acontecimientos que se narran.

    Muchas veces se recurre al diálogo y entonces los personajes hablan entre ellos. La reproducción del diálogo puede ser:

  • En estilo directo: Se reproducen exactamente las palabras que utilizan los personajes. Antes o después de lo que expresa el personaje aparece un verbo introductor: Su padre exclamó: Aquí me construiré una casa para mi vejez. O bien: Aquí me construiré una casa para mi vejez -exclamó su padre.

  • En estilo indirecto: El narrador reproduce lo que dicen los personajes haciendo adaptaciones gramaticales para introducir el diálogo en el discurso narrativo: que introductorio en la proposición subordinada, cambio de los tiempos verbales, de algunas referencias pronominales o de algunos deícticos de espacio y tiempo. Exclamó que allí se construiría una casa para su vejez.

  • En estilo indirecto libre: Se suprime el verbo introductor del estilo indirecto: Allí se construiría una casa para su vejez.

  • Utilizando la técnica del monólogo interior: El personaje expresa el fluir, muchas veces desordenado, de su pensamiento a través de un supuesto diálogo consigo mismo. Se utiliza el estilo directo, pero desaparecen los verbos introductores: Aquí construirás una casa para tu vejez, en ella pasarás los últimos días de tu vida. Mientras el tiempo avanza de forma inexorable, contemplarás cómo los tuyos irán alejándose de tu entorno...

  • b) Lenguaje descriptivo:

    En los textos descriptivos predomina el estilo nominal. Los nombres son frecuentes porque éstos van aludiendo a la realidad que se presenta de forma fragmentada; esos nombres suelen ir acompañados de adjetivos y de construcciones preposicionales en función de complemento del nombre. La descripción detiene la acción y pretende aludir con precisión a la realidad descrita; por tanto, el uso del adjetivo es frecuente y éste puede tener valor especificativo o explicativo: el adjetivo colocado detrás del nombre suele tener un valor especificativo, mientras que el antepuesto al nombre tiene casi siempre un valor explicativo. La falta de adjetivos supone concisión, sobriedad, objetividad, falta de valoración y rapidez.

    En las descripciones se suelen utilizar verbos copulativos que conectan la cualidad con el objeto o persona que la posee: El chico es alto y corpulento. El árbol estaba carcomido y sus hojas eran amarillas. Las formas verbales más utilizadas son el presente y el pretérito imperfecto de indicativo. Esos dos tiempos tienen aspecto imperfectivo y, por tanto, son apropiados para presentas realidades de carácter intemporal como las que abundan en las descripciones.

    Suelen abundar las oraciones yuxtapuestas y coordinadas que van sumándose y progresivamente ofrecen una visión global de lo que se va describiendo.

    Muchas veces, sobre todo en las descripciones literarias, se recurre a recursos lingüísticos variados para que la realidad descrita la sienta el lector como si estuviese viéndola: metáforas, comparaciones, aliteraciones, sinestesias, personificaciones, etc.

    c) Lenguaje argumentativo:

    La argumentación consiste en emitir una serie de razones o premisas sobre las que se sustenta una determinada hipótesis o tesis.

    En un texto argumentativo, el lenguaje tiene que estar al servicio de los diferentes tipos de argumentos que confirman o rechazan la tesis. Por ejemplo, la expresión tiene que ser precisa y a veces incluso literal -la cita- cuando se trata de presentar un argumento de autoridad. La expresión de proverbios y refranes también sirve para apoyar una argumentación, por su valor de verdad aceptada. La argumentación se apoya frecuentemente con ejemplos variados recogidos de diferentes ámbitos y éstos deben a su vez ser claros y precisos, pues tienen una intención de aclaración de lo que se está argumentando. La argumentación, además, debe ir relacionando los distintos conceptos que van apareciendo y para ello se recurre muchas veces a términos relacionados con el mismo campo semántico. En la argumentación el lenguaje denotativo se mezcla con el connotativo y así aparecen con frecuencia adjetivos con significado valorativo, con el fin de apoyar o rebatir la tesis inicial. Según la disciplina abordada suelen aparecer tecnicismos. Respecto a las estructuras oracionales, predomina una sintaxis compleja y con frecuencia aparecen largos períodos oracionales. Las oraciones subordinadas son las que mejor se adaptan a los textos argumentativos, sobre todo subordinadas causales y consecutivas; las subordinadas condicionales aparecen cuando se plantea una premisa para que un hecho sea posible y las subordinadas comparativas cuando se establece la comparación entre conceptos.

    En un texto argumentativo predominan oraciones enunciativas, aunque las exclamativas y las interrogativas también se suelen combinar con la intención de llamar la atención del lector. Los conectores textuales deben estar perfectamente engarzados y recurrir con frecuencia a aquellos que van marcando la progresión del texto: en primer lugar…, en conclusión..., por lo tanto…, ahora bien, etc.

    d) El lenguaje expositivo:

    La exposición consiste en dar a conocer un determinado tema con el fin de que sea comprendido por el receptor. Su finalidad es simplemente informativa y, por tanto, predomina la función referencial del lenguaje. El lenguaje debe utilizarse con valor denotativo y, por tanto, debe predominar en él la objetividad, la claridad, el orden y el rigor de las palabras.

    El lenguaje será más o menos complejo según sea el tipo de exposición. En un tipo de exposición divulgativa sobre un tema de interés general, se tenderá a un predominio del registro estándar, pues los contenidos van dirigidos a un receptor muy amplio. En cambio, en una exposición especializada sobre un tema que implique un conocimiento previo por parte del receptor, el lenguaje no será tan sencillo y aparecerán constantes tecnicismos relacionados con el tema que se aborda.

    La sintaxis suele ser compleja y aunque predominan las estructuras oracionales subordinadas, se recurre con frecuencia a la coordinación explicativa que va aclarando lo que se va exponiendo: El adjetivo adquiere la flexión del nombre al que acompaña, es decir, debe concordar con él… Con frecuencia se recurre a oraciones impersonales o pasivas reflejas que evitan la presencia del emisor. Predomina el uso del adjetivo especificativo, que refuerza el enfoque objetivo. También son frecuentes los ejemplos, que ayudan a que la exposición sea clara, o la enumeración de los conceptos que se van exponiendo. En el uso verbal predominan formas de aspecto imperfectivo, pues no marcan el final de la acción, y aparecen sobre todo el presente y el pretérito imperfecto de indicativo.

    35. Elementos fundamentales de la narración: la acción, el tiempo, el espacio, los personajes.

    La acción queda configurada por la sucesión de acontecimientos que se van contando. El desarrollo de la acción forma la historia. La acción puede ser más o menos dinámica, según si los acontecimientos se suceden de forma rápida o, por el contrario, aparecen múltiples elementos reflexivos y descriptivos. En la mayoría de textos narrativos suelen aparecer una acción principal y otras secundarias.

    El tiempo en la narración podemos observarlo como la duración de los acontecimientos que se cuentan, o el orden en que esos acontecimientos se presentan.

    Si se cuentan acontecimientos que suceden a lo largo de mucho tiempo, la acción suele ser más dinámica que si se cuentan acontecimientos que han sucedido en un tiempo breve.

    Los acontecimientos pueden contarse en un orden progresivo y lineal, siguiendo la estructura tradicional de planteamiento, nudo y desenlace.

    Cuando la narración empieza por el nudo, vuelve luego a los acontecimientos que lo motivaron y acaba con el desenlace, estamos ante lo que se denomina narración in medias res.

    Cuando la narración se inicia con la situación final y vuelve a la situación inicial, estamos ante lo que se denomina narración in extremas res o técnica de flash back (o analepsis).

    El espacio en la narración es el lugar donde los personajes desarrollan las acciones. El espacio puede ser ficticio o real, urbano o rural, abierto o cerrado, etc. Con frecuencia, aparecen detalladas descripciones para caracterizar el espacio en el que se desenvuelven los acontecimientos.

    Los personajes son los que protagonizan las acciones. Los personajes pueden aparecer caracterizados de varias maneras: por lo que va diciendo el narrador, por lo que dicen o hacen ellos mismos o por lo que otros personajes dicen sobre ellos.

    Según el papel que desempeñen puede haber: personajes principales, si los acontecimientos narrados giran en torno a ellos; personajes secundarios, que complementan a los principales; personajes tipo, si son representativos de un grupo social; personajes individualizados, con rasgos propios y muy diferenciados de los demás. Unos y otros pueden ser personajes planos, si su comportamiento y características no se modifican a lo largo del relato, o personajes redondos, si su comportamiento y características van variando a lo largo del relato.

    36. Las principales técnicas narrativas: autor, narrador, punto de vista narrativo, orden narrativo, formas de introducir el diálogo.

    Para construir una narración hay que tener en cuenta diferentes técnicas:

    En primer lugar, destaca la figura del narrador, que puede adoptar diferentes puntos de vista narrativos. El narrador se convierte en una especie de emisor virtual que va conduciendo el relato. No hay que confundir autor y narrador, pues mientras que el autor es una persona real que se sitúa en un plano externo de la narración, el narrador es un elemento más de la narración, forma parte de ella y, por tanto, se sitúa en un plano interno de la narración.

    El narrador, la voz que cuenta los hechos, puede adoptar diferentes puntos de vista narrativos. La persona gramatical en la que se presenta la narración puede variar en función del punto de vista narrativo.

    a) La tercera persona predomina en el narrador omnisciente y el narrador observador limitado:

    Narrador omnisciente. Se sitúa fuera de la acción, pero tiene un conocimiento total de los hechos y de los personajes, incluidos sus pensamientos. Continuamente va introduciendo valoraciones

    Narrador observador limitado. Se sitúa fuera de la acción, pero sólo describe lo que se supone que podría ser observado, no puede adentrarse en el pensamiento de los personajes. Sólo obtenemos información a partir de lo que los propios personajes dicen o hacen. Narra en tercera persona.

    b) La primera persona predomina en el narrador personaje , el narrador testigo y el narrador transcriptor.

    Narrador personaje. El narrador se integra en un personaje que actúa como protagonista o como personaje secundario y cuenta su propia historia en primera persona.

    Narrador testigo. Un testigo de la acción, pero que no participa directamente en ella, narra en primera persona los acontecimientos que observa.

    Narrador transcriptor. Relata en primera persona los acontecimientos que otros le han contado.

    c) La segunda persona se suele utilizar cuando el narrador se dirige a sí mismo como si fuese un personaje desdoblado. Se trata de un ficticio diálogo consigo mismo; en realidad es un monólogo con apariencia de diálogo.

    El orden narrativo es otra de las técnicas importantes en la construcción de un relato. Los acontecimientos pueden ordenarse de forma progresiva y lineal, siguiendo el orden cronológico en el que se van sucediendo los acontecimientos: planteamiento, nudo y desenlace. Si el relato, en cambio, se inicia en el nudo y después se retrocede a los acontecimientos que han originado esa situación, se trata de una ordenación in medias res, y si el relato se inicia con el desenlace y después se vuelve sobre los hechos que han conducido a eso, se trata de una ordenación in extremas res, en la que aparece la conocida técnica cinematográfica del flash back.

    Otra técnica importante en la narración es la forma de introducir el diálogo de los personajes. Ese diálogo puede introducirse en estilo directo, estilo indirecto, estilo indirecto libre o a través de la técnica del monólogo interior. (Consulta el apartado 34: El lenguaje narrativo)

    37. Tipos y estructura de los textos expositivos y argumentativos.

    Textos expositivos:

    Estructura analizante: Idea principal -tesis- al inicio y después se van aportando datos.

    Estructura sintetizante: Al principio se van aportando datos y se concluye con la idea principal -tesis final.

    Estructura paralelística: Unas ideas se van comparando con las otras, de forma que todas se presenten con el mismo nivel de importancia.

    Estructura encuadrada: La idea principal -tesis o hipótesis- aparece al principio y se vuelve a repetir al final.

    Textos argumentativos:

    En cualquier texto argumentativo deberán aparecer tres elementos fundamentales: la tesis o idea fundamental, el desarrollo o cuerpo de la argumentación, y la conclusión.

    Si la tesis o hipótesis está al principio y luego aparecen los argumentos, diremos que se trata de una estructura analizante.

    Si primero aparecen los argumentos y se concluye con la tesis o hipótesis, hablaremos de una estructura sintetizante.

    La argumentación puede presentarse de distintas formas. Destaquemos algunas de las más frecuentes:

    Podemos decir que algo/alguien resulta beneficioso o perjudicial. Sería un argumento pragmático.

    Podemos decir que algo/alguien provoca placer o displacer. Sería un argumento hedonista.

    Podemos decir que algo/alguien es bello o feo . Sería un argumento estético.

    Podemos decir que algo/alguien resulta moral o inmoral . Sería un argumento ético.

    Podemos apoyarnos en ejemplos.

    Podemos apoyarnos en verdades que creemos que son universales, de aceptación generalizada o de sentido común.

    Podemos apoyarnos en lo que ha dicho alguien al que le concedemos prestigio: citas y argumentos de autoridad.

    38. Diferencias entre los cuentos y las novelas

    El cuento y la novela pertenecen al género literario de carácter épico. Son relatos en los que el autor recrea un mundo de ficción literaria. Los cuentos son más breves que las novelas; el número de personajes que aparecen en ellos es reducido y su intriga está poco desarrollada, encaminándose rápidamente al desenlace final. En las novelas los personajes suelen ser abundantes y los vamos conociendo poco a poco, ya sea por las acciones que protagonizan, ya sea por lo que otros personajes dicen de ellos, o por las aclaraciones que va aportando el narrador. La intriga en la novela suele ser compleja y aparecen acciones secundarias que se van entrelazando con la principal. Los cuentos tienden a presentar mayor unidad de lugar, de tiempo y de acción que las novelas y, con frecuencia, aparece desde el principio algún elemento destacado que capta la atención del lector. En ellos, el peso del relato lo lleva el argumento, los sucesos que se cuentan, mientras que en las novelas la atención suele recaer sobre los personajes, que se van caracterizando progresivamente.

    El cuento constituye una de las formas primitivas de la expresión literaria popular transmitida por tradición oral. Se encuentra en todas las culturas conocidas y aparece estrechamente vinculado a los mitos. Asimismo, el cuento literario de transmisión escrita ha tenido gran importancia a lo largo de la historia; recuérdese que una de las primeras manifestaciones de cuentos escritos en lengua castellana fue en la Edad Media El conde Lucanor, de don Juan Manuel. Como pasa con las novelas, existen variados tipos de cuentos: fantásticos, realistas, humorísticos, históricos, de ciencia ficción, etc. Merecen ser destacados los cuentos orientales, que ejercieron ya en la Edad Media una gran influencia y han servido como modelo a muchos autores posteriores: los cuentos del Panchatantra, los de Calila y Dimna, los de Las mil y una noches. En el siglo XIX y XX, el cuento literario ha seguido teniendo un gran desarrollo y muchos son los autores que lo han cultivado: Bécquer, Alarcón, Clarín, C. J. Cela, García Márquez, Cortazar...

    La novela es el género épico más moderno, más evolucionado y más desarrollado actualmente. Aunque sea un relato de ficción, en el que se cuentan hechos supuestamente ocurridos en un mundo imaginario, eso no impide que el novelista utilice materiales extraídos de la realidad, los cuales serán reconducidos por la fantasía para crear un complejo mundo de ficción. Desde la Edad Media contamos con extensas novelas, como Tirant lo Blanch o El Amadis de Gaula y hasta la actualidad han ido cultivándose muchos tipos distintos de novela: picaresca, pastoril, fantástica, de aventuras, de ciencia ficción, costumbrista, epistolar, de espionaje, gótica, psicológica, rosa, etc.

    39. Principales tipos de novelas

    Para comentar cualquier tipo de novela procura seguir este esquema:

    a) DEFINICIÓN:

    Una novela es un relato de ficción escrito en prosa, donde se cuentan acontecimientos que les suceden a unos personajes de ficción que se mueven en un espacio y tiempo concretos. Esos personajes van protagonizando una serie de acciones que configuran una intriga, normalmente compleja. La novela es el género épico -narrativo- más desarrollado en la actualidad.

    b) TIPOS DE ACONTECIMIENTOS CONTADOS

    c) CARACTERIZACIÓN DEL ESPACIO

    d) TIPOS DE PERSONAJES

    e) ALGUNAS CARACTERÍSTICAS LINGÜÍSTICAS

    f) ALGUNOS TÍTULOS

    NOVELA POLICÍACA

    Historia ficticia de un crimen cuyo autor se desconoce.

    Presencia de un investigador, protagonista, que a través de un proceso racional, basado en la observación e indagación, logra descubrir al culpable o los culpables.

    Suelen presentar una magnificación de las hazañas, tanto de los criminales como de los investigadores.

    Presencia de acontecimientos extraordinarios en los que predominan las acciones intrigantes y misteriosas.

    Aparece con frecuencia un lenguaje de tono coloquial, con tendencia a diálogos vivos, incluso puede aparecer el lenguaje jergal, tanto de los investigadores como de los criminales.

    Recreación de un ambiente misterioso y, en general, sórdido.

    Algunas novelas policíacas caen en lo que se ha llamado paraliteratura, pues no cumplen con el rigor formal propio del lenguaje literario. Sin embargo, otras son reconocidas como obras de innegable valor por su perfección en cuanto a su estructura, desarrollo de la intriga y arte de narrar.

    Son ejemplos de autores importantes de novela policíaca: Edgar Allan Poe, recuérdese su famosa novela Los crímenes de la calle Morgue; Conan Doyle, creador del detective Sherlock Holmes; Grahan Greene; J. L. Borges: Vázquez Montalbán; Eduardo Mendoza, etc.

    NOVELA FANTÁSTICA

    Inventa unos acontecimientos irreales que se apartan de lo conocido y que en circunstancias ordinarias serían impensables. Recrea un mundo diferente al nuestro y en él sitúa la acción.

    La recreación de los ambientes debe dar al lector sensación de realidad, en base al principio de verosimilitud que debe tener cualquier relato.

    Presencia de protagonistas extraños, mágicos, que llegan a configurar un ambiente de terror, o todo lo contrario, totalmente idílico. También algunos de estos relatos pueden presentar unas acciones que transcurren en un mundo futuro; recuérdense algunos de los relatos de Julio Veme.

    En los relatos de fantasías basadas en el terror o en la ciencia-ficción predomina una atmósfera de misterio que provoca la ansiedad e incluso, a veces, la angustia del lector.

    La literatura fantástica puede llegar a ser para algunos lectores una especie de mundo autónomo en el que se refugian, huyendo así de la rutina de la vida diaria.

    Se podrían citar muchos ejemplos de literatura fantástica; algunos muy conocidos pueden ser: El Dr Jekyll y Mr Hyde, de Stevenson; La hostería volante, de Chesterton; Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll; El hobbit, El señor de los anillos, de Tolkien, etc

    NOVELA REALISTA

    Se presentan conductas humanas de personajes y tipos analizados en su contexto histórico y su entorno social. Muchos de los relatos pueden pertenecer a la denominada novela costumbrista.

    Los personajes se convierten en representantes significativos de un grupo humano (tipos).

    Los acontecimientos suelen situarse en el presente del autor, quien observa lo que sucede a su alrededor y trata detranscribirlo al papel con la mayor objetividad posible.

    El escritor parte de la observación que le permite realizar descripciones minuciosas y exactas de la realidad, pero, a veces, puede romperse la objetividad y se exponen juicios y observaciones personales.

    El estilo de la novela realista se aparta de lo grandilocuente y tiende a crear una prosa sencilla y fácil de entender. La expresión consigue sensación de naturalidad y espontaneidad, pero está altamente trabajada y se da en ella el uso de variados registros lingüísticos, incluso el coloquial y vulgar.

    La novela realista se desarrolló especialmente en el siglo XIX. Son autores importantes de este tipo de relatos: Ch. Dickens, Dostoievski, Tolstoi, Galdós, Pereda, Valera, Clarín, etc.

    NOVELA DE AVENTURAS

    • Son relatos en los que predomina la acción sobre la reflexión.

    • Suelen estar centradas en un personaje que deja la vía racional y se convierte en un individuo intrépido y con afán de superación.

    • El protagonista se convierte en un héroe que no teme el peligro y que sabe enfrentarse a él saliendo airoso la mayoría de las veces; sus hazañas se magnifican. Los elementos fantásticos, sorprendentes y misteriosos, suelen aparecer en este tipo de relatos.

    • Se van entrecruzando acciones que complican la intriga; el héroe protagonista será el encargado de resolverla.

    • Los tipos de novelas de aventuras son muy variados. Algunos ejemplos pueden ser: aventuras en lugares imaginarios, como Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift. o Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne; aventuras en el mar, como El corsario negro, de Emilio Salgari; aventuras científicas, como De la tierra a la luna, o 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne, etc.

    LA NOVELA SENTIMENTAL

    Empieza a desarrollarse a mediados del siglo XV y surge como superación de la novela caballeresca. El escritor italiano Boccaccio será tomado como modelo en estos inicios de la novela sentimental.

    En este tipo de relatos se observaban influencias de la poesía cancioneril de los trovadores: el amor se concebía como un sentimiento que dignificaba al amante sumiso que servía a la amada sin recibir recompensa. La amada se mostraba altiva y distante y eso causaba ansiedad, reiteradas quejas y desesperación del amante.

    Con frecuencia en este tipo de relatos aparecían amores desgraciados, que concluían con la muerte o la desesperación de los enamorados. Se trató de un intento de novela en la que se hacía una reflexión sobre los sentimientos, los estados de ánimo y en la que la acción era menos significativa.

    La mayoría de estos relatos tenían forma autobiográfica y solían ser relatos breves y con una trama argumental muy simple.

    Con frecuencia, dentro del relato aparecía la técnica epistolar: intercambio de misivas que iban transmitiendo un análisis del sentimiento amoroso.

    El máximo representante en España de la novela sentimental en el siglo XV fue Diego de San Pedro, que escribió la famosa obra Cárcel de amor.

    LA NOVELA ROSA

    Es un tipo de novela cultivada en la época moderna y que narra las vicisitudes de dos enamorados que se mueven en ambientes convencionales y cuyo amor acaba triunfando frente a la adversidad.

    Son novelas escritas para un público femenino, que no tiene demasiadas inquietudes culturales; su equivalente, para el público masculino, sin inquietudes culturales, pueden ser las novelas del oeste.

    Este tipo de relatos pertenece a lo que se denomina paraliteratura o subliteratura.

    Se caracterizan por presentar personajes muy estereotipados, que carecen de sentimientos profundos y, por tanto, su amor transmite casi falsedad.

    La estructura que presentan es muy simple y van convergiendo los obstáculos y la superación de ellos.

    Se trata de una simple literatura de evasión, un producto hecho en serie para consumo de masas, y que no aporta apenas nada.

    Love Story, del norteamericano Erich Segal, es modelo en el género. En España son famosas las novelas de Corín Tellado.

    NOVELA PSICOLÓGICA

    Es un relato cuya intriga se organiza a partir del análisis y descripción de las reacciones psicológicas y evolución interna de los personajes.

    Son novelas con gran componente subjetivo; se analizan estados de ánimo y la acción, menos relevante, suele ser lenta.

    NOVELA HISTÓRICA

    Centra su acción en un tiempo pasado, tratando de reconstruir cómo era la sociedad o las costumbres de otras épocas.

    Fue en el Romanticismo cuando mayor interés cobraron este tipo de relatos; en concreto, la denominación de novela histórica surge a partir del inglés romántico Walter Scott; el escritor francés Víctor Hugo también escribió relatos históricos; en España escriben Rafael Humara o Gil y Carrasco.

    Fundamentalmente, existen dos enfoques; en uno, los personajes centrales son históricos mientras que los sucesos de la trama son ficticios; en el otro, la ambientación histórica es muy cuidada pero el personaje central es ficticio.

    NOVELA AUTOBIOGRÁFICA

    En primer lugar habría que comentar que no es lo mismo una autobiografía que una novela autobiográfica. La autobiografía es un relato, normalmente en prosa, que una persona real hace de su propia existencia, poniendo el acento sobre su vida individual, especialmente sobre la historia de su personalidad. Una novela autobiográfica es un relato de ficción cuyo narrador se convierte en protagonista de la historia y cuenta los hechos en primera persona.

    La novela autobiográfica está clasificada dentro de las novelas de personaje, que son aquellas en que el desarrollo de la acción y la descripción del entorno están supeditados al análisis psicológico del personaje narrador.

    Su problemática, sus vivencias constituyen el núcleo central de la obra. Muchas de estas novelas tienen un componente de novela psicológica, pues la intriga se desarrolla a partir del análisis y descripción de las reacciones psicológicas y la evolución interna del personaje protagonista.

    LAS NOVELAS DE CABALLERÍAS

    Las novelas de caballerías constituyen un subgénero narrativo en prosa, desarrollado en España durante los siglos XV y XVI y cuyo prototipo fue el Amadís de Gaula; en la literatura catalana lo fue Tirant lo Blanc. Los antecedentes de dicha novela se encuentran en el denominado roman courtois, un modelo de relato surgido en Francia en el siglo XII.

    En España, los temas que durante la Edad Media se habían reflejado en los cantares de gesta se integraron en los relatos de caballerías, pero el héroe pasó a ser más refinado, aventurero e individualista; el caballero siempre estaba movido por el amor hacia una dama a la que idealizaba.

    Se trataba de relatos con gran componente fantástico y donde se superponían arriesgadas aventuras de las que casi siempre el héroe resultaba victorioso.

    Este tipo de novelas utilizaban un lenguaje complicado y artificioso. Cervantes concibió su famosa novela Don Quijote de la Mancha como una parodia de este tipo de relatos, que le resultaban disparatados. Tras la publicación de El Quijote, la novela de caballerías entró en declive.

    LAS NOVELAS PICARESCAS

    • La novela picaresca surge en la literatura española en el siglo XVI con la publicación de El Lazarillo de Tormes.

    • La novela picaresca está narrada en primera persona y el protagonista es un individuo de baja extracción social, que intenta justificar una vida presente sin honor.

    • El pícaro va de un lugar a otro, trabajando para distintos amos.

    • La finalidad de este tipo de relatos era presentar una crítica o denuncia social a través de las distintas aventuras que va protagonizando el pícaro.

    • Los sucesos que se narran no son fantásticos, sino realistas. Aludían a una realidad que el lector reconocía como cercana.

    • El Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán y El Buscón, de Quevedo fueron importantes novelas picarescas.

    LAS NOVELAS DE VIAJES O LOS LIBROS DE VIAJES.

    Los libros de viajes pertenecen a un género narrativo que tiene muy diversas manifestaciones: novelas, diarios, crónicas.

    En ellos los personajes son itinerantes y relatan sus experiencias.

    El viaje y las aventuras constituyen la trama central de la obra.

    Ya desde la época clásica este género se cultivó; recuérdense las famosas obras de Homero La Ilíada y La Odisea.

    Este tipo de relatos comparten bastantes rasgos de las novelas de aventuras... (Comenta lo que tienes en los apuntes sobre este tipo de novelas).

    El viaje planteado en este tipo de libros puede ser totalmente descriptivo o bien puede ser un viaje metafórico, que sirva como elemento simbólico o iniciático.

    Dentro del subgénero de la novela caballeresca, podemos hablar de que comparte rasgos de los libros de viajes, pues el caballero que se mueve en busca de aventuras va moviéndose de un lugar a otro.

    En el siglo XVI, tras el descubrimiento de América, se pusieron de moda los relatos de viajes y todos recordamos obras como Los viajes de Gulliver, La vuelta al mundo en ochenta días, Viaje al centro de la tierra...

    40. Características de las leyendas.

    Una leyenda es un relato -género narrativo- transmitido por tradición oral en el que predominan elementos fantásticos o maravillosos. Algunas leyendas se basan en acontecimientos históricos que la tradición oral ha ido alterando de forma fantasiosa; otras son sólo producto de la fabulación popular que inventa una historia como forma de dar credibilidad a lo sobrenatural, a lo exótico, o a lo milagrero. Con frecuencia, podemos encontrar una misma leyenda y varias versiones con ligeras variantes entre ellas. Eso es consecuencia de las alteraciones que se van produciendo por su difusión oral a lo largo del tiempo.

    Con el paso de los siglos, las leyendas se han ido recopilando por escrito y se les ha dado forma culta, e, incluso, algunos autores cultos las han modificado y les han dado forma propia.

    41. Descripciones objetivas y literarias

    La descripción consiste en representar la realidad por medio del lenguaje. Cualquier realidad perceptible puede ser descrita y ésta se presentará atribuyéndole características más o menos objetivas según la intención que se tenga.

    Una descripción técnica tenderá a presentar la realidad de forma objetiva, pues su finalidad es informar. La descripción técnica tiene que ser ordenada y precisa y el lenguaje utilizado tendrá un valor denotativo. En este tipo de descripciones predominarán las oraciones enunciativas, los sustantivos concretos y los adjetivos especificativos. La función del lenguaje que predominará es la representativa. Cabe destacar que, con frecuencia, las descripciones técnicas suelen ir acompañadas de imágenes -lenguaje icónico- que complementan la información que se da a través del lenguaje verbal.

    Una descripción literaria presenta la realidad de forma subjetiva, pues su finalidad es crear belleza estética. El lenguaje utilizado es connotativo, pues lo descrito está supeditado a las valoraciones del emisor. Suelen abundar los adjetivos explicativos y, con frecuencia, se utilizan variados recursos literarios.

    42. Tipos de descripciones

    Las descripciones técnicas o las descripciones literarias pueden clasificarse en diferentes tipos, atendiendo a la realidad que se describa:

    Cuando se describen los rasgos físicos de una persona, se está haciendo una prosopografía; si lo que se describe son los rasgos psíquicos o de conducta, se hace una etopeya, y, si en la descripción se combinan prosopografía y etopeya, se hace un retrato. En algunas épocas, por ejemplo en la Edad Media y Siglos de Oro, se establecieron modelos para realizar las descripciones físicas: se solía iniciar desde los cabellos hasta llegar a los pies y, además, la persona retratada respondía a estereotipos de belleza establecidos según los gustos de la época. Cuando, de forma intencionada y con sentido humorístico, distorsionamos la descripción, estamos haciendo una caricatura. Si alguien hace una descripción sobre sí mismo en primera persona, se trata de un autorretrato.

    Cuando se describe un ambiente o un paisaje, se está haciendo una topografía, y cuando la descripción abarca una época o una etapa de la Historia, se hace una cronografía.

    Finalmente, conviene resaltar que, con frecuencia, en los textos de carácter literario suelen aparecer descripciones de realidades abstractas, no perceptibles a través de los sentidos: sentimientos, sensaciones, estados de ánimo, etc.

    43. Los textos instruccionales.

    Los textos instruccionales son una modalidad de los textos prescriptivos, pues su finalidad es dirigir o aconsejar al lector. Pretenden guiar al lector sobre cómo debe realizar diferentes actividades. En ellos predomina el léxico con valor denotativo y las funciones representativa y apelativa del lenguaje; combinan la forma de elocución expositiva y descriptiva. Se debe procurar que la explicación sea clara y concisa y que avance de forma progresiva y ordenada en diferentes apartados. En este tipo de textos suelen utilizarse formas de imperativo -coja, extraiga, seleccione, introduzca...; y también perífrasis verbales de obligación -tiene que introducir, debe pulsar... La información suele ser exhaustiva y detallada, con frecuencia se recurre a variadas enumeraciones. En los textos instruccionales suelen aparecen también elementos gráficos que ayudan a seguir correctamente las instrucciones. Algunos ejemplos de textos instruccionales son: las recetas de cocina, los prospectos que aparecen en los medicamentos, los manuales de instrucciones de los diferentes electrodomésticos, los consejos que aparecen en las guías de viajes, etc.

    44. Los textos humanísticos

    Las Disciplinas Humanísticas son aquellas cuyo objetivo de estudio se centra en el hombre, tanto en el aspecto individual como en el social. Estas disciplinas abarcan materias muy variadas: Historia, Filosofía, Filología, Sociología, Psicología, etc.

    El objetivo del lenguaje que debe predominar en los textos que abordan materias humanísticas es la precisión, la claridad y la exactitud. Predomina un vocabulario abstracto; por ejemplo, abundan los sustantivos abstractos de cualidad -bondad, perversidad, justicia, pulcritud, etc.- o de acción -esperanza, comprensión, entendimiento, etc.- Otro mecanismo frecuente para crear sustantivos abstractos es mediante el artículo neutro lo + adjetivo -lo bueno, lo importante, lo justo, etc.-

    Predomina el uso de un lenguaje con valor connotativo a diferencia del denotativo que predomina en los textos científicos. También aparecen tecnicismos vinculados a la materia que se está exponiendo; estos tecnicismos presentan un carácter más estable y conservador que en el campo de las ciencias experimentales. Eso es debido al peso de la tradición.

    Aunque clasificadas en un mismo grupo, estas materias forman un grupo muy heterogéneo y según sean los contenidos pueden tener mayor o menor grado de abstracción. Los rasgos propios del lenguaje expositivo y argumentativo también se unen en muchos de estos textos.

    La sintaxis suele ser compleja y, en general, los razonamientos abstractos y, a veces, complicados que se van transmitiendo favorece el uso de la subordinación. Asimismo, la estructuración de las ideas deben estar perfectamente engarzadas a través de conectores textuales.

    45. Los textos científicos

    Se denomina ciencia al conjunto de conocimientos exactos y razonados que han sido adquiridos por el hombre mediante la investigación y el estudio. La aplicación de la ciencia da lugar a la tecnología.

    En los textos científicos y tecnológicos el lenguaje se utiliza con función referencial, pues pretende sobre todo aportar información precisa, clara y objetiva. El tipo de oración que predomina es la enunciativa y muchas oraciones suelen construirse con verbos en presente de indicativo, especialmente si expresan acciones habituales o atemporales: Las enfermedades por virus provocan un gran número de muertes. El imperativo también suele aparecer por su valor apelativo: Suponed que las investigaciones realizadas permitan… El presente de subjuntivo o el futuro de indicativo aportan un valor hipotético: Cuando investiguemos sobre las alteraciones cromosómicas, descubriremos el origen de la enfermedad.

    En general, los textos científicos presentan una sintaxis sencilla, pero muy precisa. Abundan las construcciones pasivas reflejas y las pasivas perifrásticas con el verbo ser: El medicamento que se utiliza para curar esta enfermedad es…; Ese medicamento ya está siendo utilizado en América. En la elaboración de definiciones se emplean oraciones copulativas con el verbo ser.

    Los adjetivos que predominan son los especificativos y suelen abundar los que tienen carácter descriptivo: fenómeno anormal, enfermedad mortal, célula cancerosa. Los sustantivos que predominan son los concretos.

    Los textos científicos están caracterizados por la presencia de tecnicismos. La nomenclatura científica tiene que presentar un carácter universal, ya que los términos deben poder llegar a un receptor muy amplio de diferentes países. El léxico científico debe evitar la ambigüedad de los términos, debe ser un léxico monosémico -cada término empleado posee un solo significado- y monorreferencial -cada palabra debe referirse a un único elemento de la realidad-.

    En la creación de la terminología científica se recurre muchas veces a la derivación y composición: tendinitis, electromagnético, cardiopatía. También es frecuente el uso de acrónimos: radar -radio detecting and ranging-; laser -light amplification by simulated emission of radiation. Las siglas que poseen un carácter universal también abundan: ADN, SIDA. Los tecnicismos procedentes de las raíces cultas latinas y griegas también los vemos en el lenguaje científico: cefalópodo, oftalmólogo, farmacología.

    El lenguaje utilizado debe tener valor denotativo, para así conseguir una máxima objetividad.

    46. Los textos jurídicos y administrativos

    El conjunto de la leyes que rigen en la sociedad constituye lo que denominamos como Derecho y el lenguaje empleado es el jurídico. Las relaciones entre la Administración y los ciudadanos se establecen mediante unos sistemas de comunicación muy convencionales en los que se emplea el denominado lenguaje administrativo.

    El lenguaje de estos textos es muy especializado y presenta gran dificultad para ser comprendido. Predominan los párrafos extensos, las estructuras sintácticas complejas y un léxico muy especializado; también predominan las fórmulas convencionales de corte tradicional, con la presencia de frecuentes arcaísmos; por ejemplo, se tiende a utilizar el futuro de subjuntivo: Si hubiere presentado el recurso…, si dispusiere de pruebas fehacientes…; también se tiende a colocar detrás del verbo algunos pronombres átonos que ya no son habituales. Los latinismos son prueba de la influencia que el Derecho Romano ha ejercido sobre la legislación española actual: sine die, ipso facto, in actis. Las frases o expresiones utilizadas como formulismos son muy abundantes: De conformidad con lo establecido; a tenor de lo dispuesto; de conformidad con, etc. Es, por tanto, un discurso conservador y estereotipado.

    La sintaxis es muy complicada, con estructuras oracionales muy largas e incluso con hipérbaton constante. Además, las largas enumeraciones que suelen aparecer hacen que el lector tienda a olvidar el contenido de la secuencia anterior a la enumeración, por lo que continuamente debe releer el texto.

    En los textos administrativos, la estructura que presentan está prefijada de antemano, lo único que varía es el contenido. Existe gran variedad de textos administrativos:

    • Actas: Documentos que reflejan lo sucedido durante una reunión o asamblea.

    • Oficios: Documentos de carácter interno que circulan dentro de una entidad.

    • Certificados: Documentos que extiende una autoridad para confirmar y asegurar la validez de un determinado asunto

    • Instancias: Documentos con los que se formula una petición a un organismo de la Administración o a una autoridad.

    • Contratos: Documento que refleja un acuerdo adoptado entre dos o más partes.

    También existe una tipología variada de textos jurídicos, clasificados en textos legales y en textos procesales.

    A) Textos legales: los que establecen normativa jurídica

    • Leyes: Son promulgadas por las Cortes, sancionadas por el Rey y publicadas en el BOE; en Cataluña lo son en el DOGC.

    • Decreto-ley: Son resoluciones normativas del Consejo de Ministros. Están en vigor hasta la promulgación de la Ley.

    • Orden ministerial: Son acuerdos de los ministros y presentan la forma de una comunicación.

    • Resolución: Son textos de órganos y autoridades de rango inferior a los ministros.

  • Textos procesales: los derivados de la aplicación de la justicia

  • La demanda: Se dirige a la Administración por incumplimiento de un contrato.

    La sentencia: Se trata de una resolución judicial, con fallo de condena o absolución.

    Recurso: Escrito que se interpone contra una sentencia.

    Edicto: Escrito que se publica en el BOE o en los periódicos para localizar a personas o empresas que se encuentran en paradero desconocido.

    47. Los textos periodísticos: rasgos lingüísticos y géneros periodísticos

    Introducción:

    El periodismo en España ya fue en el siglo XIX un importante medio de comunicación y en nuestros días sigue siendo una de las principales fuentes de información sobre la actualidad. Sin embargo, la aparición de la radio y la televisión en el siglo XX supuso una gran competencia para la transmisión de noticias a través de los periódicos. En la radio y la televisión se pueden transmitir las noticias casi en el mismo instante en que se producen los hechos, mientras que en los periódicos el margen de tiempo entre los hechos ocurridos y la transmisión de la noticia escrita en papel es mayor, si bien es cierto que también en la actualidad, y a través de la vía telemática, el periódico puede presentar las noticias casi en el mismo instante en que se producen. El periódico moderno ofrece una información muy valorada y reflexiva; por otra parte, necesita de grandes recursos económicos y de una enorme capacidad tecnológica. Los periódicos actuales de grandes tiradas son producidos por empresas de gran solvencia económica; son empresas preocupadas por conseguir fuentes de financiación y por la inversión de los beneficios en la mejora de la calidad del periódico, en la ampliación de su tirada y de su influencia sobre la sociedad.

    El lenguaje del periodismo

    La tendencia del periodismo moderno ha de ser: la exhaustividad (dar todas las noticias), la universalidad (informar de lo que ocurre en todo el mundo), la variedad (satisfacer todas las necesidades informativas de los lectores) y la actualidad (ofrecer lo que ocurre en aquel momento). La inclusión masiva de publicidad también es algo característico del periodismo actual, ya que ésta constituye la mayor fuente de financiación económica.

    Los objetivos básicos del periodismo son la información y la opinión sobre sucesos de actualidad. El periodista intenta llegar a un gran público y, por tanto, debe procurar que su lenguaje sea claro, objetivo, correcto y sencillo. En los géneros informativos predominará la función referencial del lenguaje, mientras que en los de opinión se va mezclando la referencial con la apelativa, pues muchos de los artículos de opinión exponen ideas y las argumentan para intentar convencer al lector.

    El periodista debe tender al uso del registro estándar de la lengua, alejado tanto del uso excesivamente culto como del vulgar. Sin embargo, las informaciones que se dan son muy variadas y eso hace que puedan aparecer otros registros, en función del género utilizado y del contenido transmitido. Los géneros de opinión permiten una mayor libertad para que aparezca el estilo propio de cada colaborador e incluso es frecuente encontrar un lenguaje que reúna las características de los textos literarios. El periodismo toma recursos del lenguaje literario para embellecer la expresión y para aludir a la realidad metafóricamente. Esta literaturización es frecuente en los artículos de opinión. De hecho, muchos artículos de opinión aparecen escritos por autores de gran prestigio literario.

    Todo texto periodístico debe ajustarse a la norma idiomática; sin embargo, a veces, y por la rapidez con que se deben redactar las noticias y traducir los teletipos de las agencias, podemos encontrar algunos usos inadecuados del lenguaje. Algunos ejemplos pueden ser:

    El uso frecuente del condicional de rumor, de origen francés: Las encuestas ya anunciaron que el PSOE podría superar la mayoría absoluta. Sólo invirtiendo un poco más multiplicarían las ganancias.

    Utilización frecuente de extranjerismos: ¡Chapeau a la Administración! El mister del equipo… Esa marca tiene un importante esponsor .

    Continuo uso de frases hechas y tópicos: Ese equipo vale su peso en oro. Tuvo nervio y paró los pies a…

    Uso frecuente y excesivo de palabras derivadas, largas y ampulosas; gran abundancia de siglas.

    Uso frecuente de coloquialismos que tratan de dotar al texto de características del lenguaje hablado. Su abuso es censurable.

    Son característicos del periodismo los lenguajes específicos, propios del ámbito abordado, por ejemplo, el del ámbito deportivo. El deporte tiene en la actualidad gran repercusión a través de los medios de comunicación y se ha llegado a crear un lenguaje específico para cada uno de los deportes. No sólo hay una sección deportiva en la mayoría de periódicos nacionales y locales, sino que hay muchos periódicos monográficos sobre el deporte. El lenguaje que comunica noticias deportivas no sólo informa, sino que tiene que provocar emoción en el lector; es un lenguaje, en general, poco cuidado, pues la noticia deportiva tiene que ser inmediata y no siempre el periodista realiza una elaboración formal. Suele estar dotado de valores connotativos y expresivos y, con frecuencia, claramente partidistas. Es frecuente el uso de extranjerismos que han calado más en el público que la palabra genuina del español; así decimos penalty y no castigo, fútbol y no balompié, corner y no esquina, handbol y no balonmano. Como se ha dicho, con frecuencia aparecen frases hechas y frases tópicas impactantes: Ese equipo vale su peso en oro. Tuvo nervio y paró los pies. En esa búsqueda de efectividad, a veces se cae en recursos lingüísticos que serían censurables.

    Los géneros periodísticos

    En un periódico puede aparecer gran diversidad de textos que se ajustan a distintas modalidades textuales. Esas diferentes modalidades textuales constituyen los denominados géneros periodísticos. Existen tres tipos de géneros periodísticos: los géneros informativos, los géneros de opinión y los géneros mixtos o híbridos.

    a) Géneros informativos: la noticia, el reportaje y la entrevista.

    La noticia es el género más característico del periodismo. Una noticia tiene que relatar un acontecimiento verdadero inédito y actual. En la noticia sólo se informa, no debe aparecer la opinión del periodista. Una buena noticia, según se afirma en el periodismo norteamericano, debería responder a estas seis preguntas: ¿quién?, ¿qué?, ¿cuándo?, ¿dónde?¿cómo? y ¿por qué?. La noticia suele estructurarse en tres partes: titular, entrada -que resume brevemente lo ocurrido- y comentario o cuerpo de la noticia.

    El reportaje consiste en una noticia ampliada sobre un tema de interés actual. El reportaje permite un estilo más personal y aparece con la firma del autor. Un buen reportaje requiere una investigación objetiva y exhaustiva.

    La entrevista es un reportaje especializado que se presenta en forma de diálogo y que permite conocer la opinión de uno o varios personajes. Fundamentalmente, existen dos modalidades de entrevistas: las entrevistas de declaraciones y las entrevistas de personalidad. En las entrevistas de declaraciones, el entrevistado responde a preguntas en las que manifiesta su opinión sobre un tema de cierto interés; en las entrevistas de personalidad, el entrevistado responde a preguntas concretas sobre su propia personalidad. A veces, para conocer la personalidad del entrevistado, se recurre a unas preguntas de fórmulas establecidas, a las que el entrevistado responde de forma muy escueta, casi como si se tratase de un test psicológico.

    b) Géneros de opinión: el editorial, el artículo de opinión, la columna y el suelto o glosa

    El editorial marca la línea ideológica del periódico. Aborda un tema de actualidad y de su contenido, aunque aparece publicado sin firma, se hace responsable el director del periódico. Aparece publicado en una página fija y destacada del periódico

    El artículo de opinión presenta una opinión subjetiva sobre temas variados: culturales, sociales, políticos, religiosos, etc. El artículo de opinión está escrito por un colaborador ocasional que se hace responsable de lo que escribe.

    La columna es un breve artículo de opinión que ocupa un espacio fijo del periódico y que, tal como indica el nombre, presenta forma de columna. Las columnas suelen estar escritas por escritores de prestigio que colaboran con regularidad en el periódico.

    El suelto o glosa es una variante del editorial. Se trata de un subeditorial, muy breve y que aborda subjetivamente y con cierto ingenio un tema de actualidad.

    c) Géneros híbridos o mixtos: la crónica y la crítica cultural

    La crónica es una noticia ampliada y que a la vez presenta una valoración por parte del periodista. Muchas crónicas están escritas en primera persona y en ellas aparece un lenguaje connotativo y con abundantes recursos propios de la literatura. A veces, resulta complicado diferenciar las crónicas de los reportajes, aunque en los reportajes se tiende a no opinar sobre la noticia presentada. Las crónicas pueden abordan temas variados: crónicas sociales, deportivas, políticas, taurinas, etc.

    La crítica cultural presenta una valoración y un comentario sobre temas variados del panorama cultural y del mundo del espectáculo. La crítica cultural está redactada por especialistas del ámbito abordado: cine, literatura, música, teatro, danza, etc.

    48. Los textos publicitarios

    El lenguaje publicitario tiene una clara intención conativa o apelativa. Se trata de un lenguaje persuasivo pues pretende influir en el receptor. Los mensajes publicitarios se transmiten con signos pertenecientes a distintos códigos, con predominio de los signos icónicos. Esos signos icónicos pueden ser imágenes fijas -fotografías o dibujos- que aparezcan en carteles, periódicos o revistas e imágenes en movimiento que aparecen, frecuentemente, en la televisión y que tienen un montaje mucho más complicado y que resulta más atractivo.

    El código verbal es imprescindible en la mayoría de mensajes publicitarios y suele adoptar múltiples modalidades según sea el público al que vaya dirigida la publicidad. Es típico de los mensajes publicitarios la creación de un eslogan: frase breve, directa, de fácil memorización y que debe producir un rápido impacto en el receptor. Para crear el eslogan se recurre, con frecuencia, a recursos lingüísticos que llamen la atención del receptor; por ejemplo, la utilización de frases exclamativas, imperativas o exhortativas: ¡Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo! El uso de aliteraciones: Bono bus. Ford fiesta, fenomenal, fabuloso. Las frecuentes metáforas: El paraíso a su alcance: anuncia un viaje. La rima entre las palabras: Llegar y volar. Suavidad y comodidad. Frecuentes paralelismos: Elige tus palabras, elige tu momento, elige..., etc.

    El lenguaje publicitario tiene un carácter connotativo. Las palabras e imágenes están dispuestas para que sugieran al receptor determinadas impresiones, estados de ánimo, preferencias, etc.

    Finalmente, conviene comentar que hay un tipo de publicidad que está prohibida: la publicidad subliminal. Ésta consiste en introducir mensajes que no son percibidos conscientemente por el receptor, a través de imágenes camufladas tras otras.

    49. Los textos doctrinales y de carácter especulativo

    Una doctrina es un conjunto de principios que son seguidos por un determinado sistema filosófico, religioso, político, etc.

    El lenguaje doctrinal es portador y generador de ideología, por tanto, pretende seducir, arrastrar al receptor hacia el apoyo de las ideas que se exponen. La función referencial del lenguaje y, sobre todo, la apelativa son las que predominan.

    En el lenguaje doctrinal se combina exposición y argumentación y, con frecuencia, se presenta una relación de preceptos o normas con la intención de que el receptor las siga.

    El lenguaje especulativo es propio de los textos humanísticos y se presenta cuando el autor expone sus meditaciones y reflexiones sobre un determinado tema. Presenta, por tanto, un fuerte componente connotativo y un grado de abstracción elevado. Con frecuencia son planteamientos de carácter teórico que adquieren un carácter de hipótesis. En este tipo de lenguaje se induce al lector a la reflexión sobre determinadas ideas.

    50. El uso público de la lengua en los medios de comunicación de masas: el periódico, la televisión y la radio.

    Los medios de comunicación transmiten información acerca de la realidad que nos rodea, nos proporcionan entretenimiento y, además, nos muestran algunos de los productos que podemos consumir. Los medios de comunicación de masas se pueden definir como canales artificiales a través de los cuales se transmiten mensajes unidireccionales con informaciones dirigidas a grandes colectivos sin necesidad de un contacto directo entre el emisor y los receptores. Además de los medios de comunicación de masas tradicionales (prensa, radio, cine y televisión), existen en la actualidad nuevos medios, como Internet, vídeo, teletexto, telemática, etc.

    En estos medios de comunicación, la información que se ofrece está supeditada al canal de comunicación. Los mensajes se dirigen a un público heterogéneo y anónimo y, por tanto, deben ser elaborados teniendo en cuenta la variedad del destinatario. El lenguaje utilizado, aunque debe predominar el denominado registro estándar, recurre muchas veces a los otros registros. Además, el lenguaje se basa en una gran diversidad de códigos: los receptores se enfrentan a menudo a la descodificación simultánea de signos verbales, visuales, -y en la televisión, radio y cine- también acústicos. Estos medios de comunicación tienen una gran influencia en el pensamiento de la sociedad y en las conductas de los individuos y, por ello, pueden ser objeto de manipulaciones ideológicas. El lector, oyente o espectador debe recibir la información con talante crítico y acostumbrarse a analizar, comprobar, contrastar, dentro de lo posible, lo que está leyendo, viendo, o escuchando. Además, el control económico e ideológico de estos medios es un objetivo prioritario para algunos sectores sociales, conscientes de la posibilidad de manipulación a las que pueden ser sometidas las informaciones que transmiten. Por este motivo, toda sociedad democrática debe garantizar al ciudadano la defensa ante el riesgo de manipulación informativa y controlar la concentración del poder informativo.

    En el lenguaje televisivo se combinan tres tipos de códigos: el código icónico, el código verbal y el código sonoro. Las imágenes permiten una inmediata captación de la realidad que se está mostrando; el lenguaje verbal debe ajustarse a la concisión, con el empleo de las palabras justas y adecuadas, a la claridad que permita que el lenguaje, preferentemente estándar, llegue al espectador medio y el dinamismo que haga que la percepción de la información no sea monótona. En el lenguaje televisivo se hace necesaria la espectacularidad visual y el dinamismo. Además, la televisión, como medio de comunicación de gran incidencia en la población, debe procurar utilizar un lenguaje formativo y, por tanto, debe evitar vulgarismos.

    La radio es el medio de comunicación que se basa en la transmisión a través del sonido. Al tratarse de un medio de comunicación exclusivamente oral, no hay permanencia de sus mensajes, por lo que la repetición y las llamadas de atención al oyente son algo frecuente, es decir, uso de las funciones fática y apelativa del lenguaje. El lenguaje verbal oral va acompañado con frecuencia de la música y de los efectos sonoros. El locutor de radio debe ser preciso en los contenidos que transmite y debe seleccionar las palabras para proporcionar a los oyentes la mayor información en el tiempo del que dispone el programa. El enunciado debe ser claro y ha de emitirse con una pronunciación correcta y una entonación adecuada.

    51. Los géneros televisivos y radiofónicos

    • La televisión

    La televisión debe crear un espectáculo constante y variado, dirigido a un público amplio y heterogéneo que suele observar los programas en el ámbito familiar. Este medio de comunicación tiene una gran repercusión social e incluso ha llegado a modificar actitudes individuales, familiares o sociales. Por ejemplo, la continua aparición en la televisión de mensajes consumistas ha llevado al individuo a imitar esos esquemas; además, suele haber una tendencia a dar total credibilidad a la información que aparece en la pequeña pantalla, sin verificarla o contrastarla con otras. La familia también ha visto transformadas sus costumbres y estructuras habituales. Son muchas las familias que organizan sus horarios de comidas en torno a la programación televisiva, o incluso la televisión llega a marcar la hora en la que la familia se retira a dormir. Es evidente que hay que saber utilizar el gran invento de la televisión, pues, si no somos selectivos y críticos ante todo lo que se nos ofrece, ya sea muy bueno, bueno, regular, malo o pésimo, podemos llegar a convertirnos en seres totalmente pasivos que no seamos capaces de tener criterio propio.

    Sin duda, la televisión ha contribuido a modificar las conductas sociales al uniformar los pensamientos y las actitudes de las personas que componen la sociedad de masas. Esto implica graves riesgos de alienación y de pérdida de la identidad individual. Algunos sociólogos opinan también del peligro de la disgregación familiar como consecuencia de la presencia casi continua de la televisión en los hogares.

    Los programas emitidos a través de la televisión pueden agruparse en géneros distintos:

    Espacios de entretenimiento: son los que más abundan y pretenden distraer al espectador de una forma amena y despreocupada: retransmisiones deportivas, concursos, espacios musicales, algunas películas, etc.

    Espacios formativos: son los destinados a ampliar conocimientos culturales de la audiencia. Por desgracia, no abundan demasiado.

    Espacios informativos: coinciden con la variedad de informaciones que aparecen en la prensa o en la radio, pero la noticia televisiva gana en espectacularidad y en poder de convencimiento. En la televisión la noticia se estructura en: apertura (frase inicial para captar la atención del receptor), entradilla (se anticipa de forma breve la noticia), cuerpo (se desarrolla y amplia la información presentada), cierre (se acaba con un breve resumen que resalta la idea esencial de la noticia). Existen diferentes tipos de informativos: el telediario, en el que se emiten las noticias de la actualidad nacional y extranjera; la rueda de prensa, en la que varios informadores someten a una personalidad destacada a preguntas de todo tipo relacionadas con algún tema; coloquios y debates, que suelen estar centrados en un tema de interés general y se ofrece el punto de vista de diferentes personas; informativos especiales, que abordan la información sobre asuntos específicos.

    • La radio

    La radio es el medio de comunicación que se basa en la transmisión a través del sonido. Tiene dos funciones esenciales: proporcionar información y entretenimiento. La radio sirve de contacto entre el oyente y la realidad y es un medio de información sobre la actualidad. Al tratarse de un medio de comunicación de masas, está sometido a los peligros de la manipulación ideológica y política. Al igual que la televisión es un producto de consumo, y como tal, se debe entender como un negocio en el que el espectáculo y el entretenimiento tienen tanta o más importancia que la información.

    Los principales géneros radiofónicos se agrupan en dos tipos de espacios: los de entretenimiento y variedades, por un lado, y los informativos, por otro.

  • Los de entretenimiento son los que tienen mayores niveles de audiencia y su función es básicamente lúdica: retransmisiones deportivas, programas musicales, de humor, concursos, radionovelas, etc.

  • Los informativos coinciden, en general, con los géneros de la prensa escrita; deben responder a la concisión, claridad y dinamismo que antes se ha comentado. Existen los diarios hablados, que se emiten a horas fijas y se informa detalladamente de todo tipo de noticias. El boletín informativo, destaca, resumidamente, las noticias nacionales e internacionales ocurridas durante el día; es de poca duración y se emite casi cada hora. El flash interrumpe la programación que en ese momento se está emitiendo y transmite cualquier noticia urgente.

  • Los programas pueden estar emitidos por un solo locutor o por varios; en este último caso, las tertulias o debates por ejemplo, se han convertido en una parte importante de las programaciones de las distintas emisoras.

    52. El lenguaje literario o poético: textos líricos, narrativos y teatrales.

    Una obra literaria es una forma peculiar de comunicación lingüística. Se dirige a un receptor indefinido de cualquier tiempo o lugar y no tiene un carácter efímero, sino una voluntad de perdurar a lo largo del tiempo. El objetivo fundamental no está en lo que se transmite -contenido- sino en cómo se transmite -la forma-. Las palabras que se utilizan en una comunicación literaria tienen que estar trabajadas de forma estética, por tanto debe predominar en ella la función poética del lenguaje. Esta función pretende atraer la atención del lector sobre la forma del lenguaje. El escritor de un texto literario recurre a artificios variados -recursos retóricos- para llamar la atención sobre la forma. (Convendría citar algunos recursos). La lengua literaria es connotativa y el mensaje no suele tener un significado unívoco, de ahí que una obra literaria pueda tener múltiples interpretaciones. La lengua literaria se basa en una simulación de la realidad. El lenguaje literario crea un mundo imaginario, un mundo de ficción, crea imaginativamente su propia realidad; el contexto o situación depende del lenguaje mismo.

    Para muchos, el lenguaje literario tiene que estar al servicio del arte por el arte, es decir, no debe haber en él ninguna finalidad moral o social y no debe tener utilidad en un sentido práctico inmediato. El escritor sólo tiene que ocuparse de crear belleza y no de asociar su creación a otros valores. Los románticos ya concebían la obra literaria como un universo autónomo y el arte y la belleza como un valor absoluto. Posteriormente los escritores del simbolismo francés en el siglo XIX -Flaubert, Baudelaire, Gautier- también abanderaron ese lema y los siguieron los modernistas a finales del XIX y principios del XX: Rubén Darío, Machado, Juan Ramón Jiménez, etc. Sin embargo, a lo largo de la historia hemos visto escritores que han sido partidarios de esa teoría, escritores esteticistas, que sólo pretenden crear belleza estética con las palabras y que crean una literatura para una minoría de espíritu afín con el suyo, y otros escritores que pretenden llegar a las grandes masas de lectores de poca exigencia cultural y crean obras de gran simplicidad lingüística y temática. Muchas de esas obras no alcanzan los mínimos valores lingüísticos para poderlas considerar como obras literarias. Sin embargo, también es verdad que a lo largo de la historia hemos visto cómo ha habido grandes autores que han sabido llegar al gran público y a la vez no han olvidado que la literatura es sobre todo trabajo estético con el lenguaje.

    En los textos literarios líricos se transmite la subjetividad del autor, sus sentimientos, su mundo interior: el yo del poeta. En ellos predomina la función expresiva y emotiva del lenguaje, pues el poeta se centra en sí mismo y transmite sus emociones. Suelen predominar los que están escritos en primera persona y la forma de expresión preferida es el verso.

    En los textos narrativos se cuentan historias reales o ficticias que les ocurren a unos personajes que se sitúan en un espacio y en un tiempo. (Vid apartados sobre los textos narrativos).

    Los textos teatrales o dramáticos están pensados para que las acciones sean representadas ante un público por unos personajes que cobran vida en un escenario. Un texto dramático suele estar estructurado en diferentes actos que a su vez se organizan en escenas distintas. Los personajes los vamos conociendo a través del diálogo directo que establecen entre ellos y a través de las acciones que protagonizan. Las acotaciones cobran importancia en los textos teatrales y consisten en variadas indicaciones que el autor escribe sobre las intenciones de los personajes, sobre la ambientación de la escena, sobre el movimiento o la gesticulación de los personajes, etc. Se trata de unos breves apuntes que suelen ir entre paréntesis y que sirven para que el autor dé las indicaciones oportunas para la futura puesta en escena de la obra.

    53. Concepto de género literario y clasificación tradicional de los géneros: la épica, la lírica y la dramática

    Los géneros literarios son las clasificaciones que se han hecho de las obras literarias atendiendo a rasgos comunes que se han observado en ellas. Tradicionalmente, las obras literarias se clasificaban en tres grandes grupos (la épica, la lírica y la dramática); sin embargo, en la actualidad, el criterio de clasificación es más diverso. Por ejemplo, podemos hablar de obras literarias que pertenecen al género didáctico, al género periodístico, al género histórico, etc.

  • GÉNERO ÉPICO O NARRATIVO

  • Épico proviene de la palabra griega epos, que significa narración. Las obras literarias incluidas en los géneros épicos se caracterizan por el predominio del mundo exterior al autor. El autor observa la realidad externa y la transforma posteriormente en ficción literaria. En la actualidad se prefiere designar a los géneros épicos como géneros narrativos.

    Existen composiciones épicas o narrativas en verso y en prosa.

    En verso destacan:

    Cantar de gesta: Narración medieval que relata las hazañas de algún personaje heroico: El Cantar de mio Cid. La canción de Roncesvalles.

    Epopeya: Composición muy extensa que narra hechos o hazañas memorables para la humanidad. La epopeya se origina para ser cantada y transmitida oralmente. No hay un autor individual, sino un autor colectivo que es todo un pueblo, del cual el rapsoda va recibiendo sus reacciones y modificando el canto. Son poemas que se transmitieron oralmente, aunque se hayan recogido posteriormente por escrito. La Ilíada y La Odisea son ejemplos de poemas epopéyicos.

      • Poema épico culto: Poema narrativo extenso, de asuntos variados, escrito por poetas cultos en el Renacimiento y siglos posteriores: caballerescos, didácticos, burlescos, etc. Su modelo era La Eneida, del poeta latino Virgilio.

    Romance: Composición poética formada por versos octosílabos con rima asonante en los pares. Se ha hablado de que en su origen surgirían como fragmentaciones de los cantares de gesta, aunque posteriormente se crearon romances líricos e incluso los de carácter épico tienen con frecuencia intercalados elementos líricos.

    Fábula: Composición narrativa que suele presentar personajes alegóricos, animales en muchos casos, que encarnan vicios o virtudes humanas y de cuyo relato se desprende una enseñanza moral: moraleja. Esopo fue el mayor fabulista de la antigüedad. En la literatura española, en el siglo XVIII, Tomas Iriarte y Félix Mª Samaniego fueron grandes escritores de fábulas: El burro flautista, La cigarra y la hormiga, La lechera, etc. También se ha utilizado el nombre de fábula para designar los mitos, leyendas o tradiciones más o menos fantásticas enraizadas en la cultura de los pueblos.

    En prosa destacan:

    La novela: Relato de ficción en prosa que presenta una forma extensa y compleja. Se narran acontecimientos que les suceden a unos personajes de ficción que se relacionan y se mueven en un espacio y tiempo concretos. Este tipo de relato debe tener una acción bien trabada y bien conducida al desenlace; la acción va avanzando a través de los personajes, que se van caracterizando progresivamente.

    El cuento: Es un relato de ficción no muy extenso en el que puede darse un predominio de lo fantástico, lo anecdótico o lo didáctico. La intriga no suele ser compleja y los personajes no suelen estar demasiado caracterizados. Cuando tiene una intención moral se denominan apólogos.

    La leyenda: Relato transmitido por tradición oral y en el que predominan elementos fantásticos o maravillosos. Algunas leyendas se basan en acontecimientos históricos que la tradición oral ha ido alterando de forma fantasiosa; otras son sólo producto de la fabulación popular que inventa una historia como forma de dar credibilidad a lo sobrenatural, a lo exótico, o a lo milagrero.

    B) GÉNERO LÍRICO

    Las obras que pertenecen al género lírico transmiten la subjetividad del autor, sus sentimientos, su mundo interior. El escritor se centra en sí mismo y transmite sus emociones. Las obras de carácter lírico pueden estar escritas en prosa o en verso, aunque tradicionalmente se ha preferido el verso como forma más apropiada para transmitir el sentimiento.

    Las composiciones líricas más importantes son:

    C) GÉNERO DRAMÁTICO

    En las obras que pertenecen al género dramático intervienen unos personajes que representan una serie de conflictos. Las obras dramáticas están pensadas para ser representadas ante un público por unos personajes que cobran vida en un escenario.

    Las obras dramáticas más importantes son: las comedias, las tragedias y los dramas.

    Una comedia es una representación en un tono humorístico y desenfadado. Domina la pintura de costumbres o la sátira social y suelen terminar felizmente.

    Una tragedia es una representación en un tono elevado y solemne. Representa grandes conflictos entre personajes con grandes pasiones y dominados por un destino adverso.

    Un drama es una representación en la que se suelen intercalar elementos trágicos y cómicos. Representa conflictos entre los personajes, pero no exige un desenlace fatal.

    54. Los géneros didácticos: el ensayo y las fábulas

    Las obras literarias consideradas didácticas serían aquellas creadas con el fin de expresar e inculcar unos ideales intelectuales o morales, es decir, pretenden enseñar y educar al lector. Muchas obras literarias han sido calificadas de didácticas y, a la vez, pueden pertenecer a otros géneros. Por ejemplo, los cuentos tienen con frecuencia un claro sentido didáctico y, a la vez, pertenecen a los géneros narrativos en prosa.

    El ensayo es un tipo de género literario que tiene un claro componente divulgativo y didáctico. El término ensayo fue acuñado por el autor francés Montaigne, en el siglo XVI, y se trata de un texto literario de carácter ideológico y, a la vez, didáctico. Está escrito, generalmente, en prosa y aborda temas variados -filosóficos, científicos, literarios, ideológicos...- de un modo abierto. El ensayo no pretende demostrar ni justificar una tesis, sino que se va desarrollando de forma asistemática, partiendo siempre de la interpretación personal del autor. Tiene como principal intención inquietar al lector para que éste reflexione, pero no aporta soluciones rotundas sobre el asunto abordado. Con frecuencia se incluyen interpelaciones, objeciones o respuestas al lector, no presenta una ordenación rigurosa y el pensamiento fluye sin un orden lineal. El discurso suele progresar mediante asociaciones de ideas y digresiones sobre conceptos que le resultan al autor de especial interés y que le desvían, a menudo, del asunto central. El componente subjetivo constituye el elemento básico de este tipo de textos, a menudo el autor se apoya en recursos argumentativos y dialécticos.

    Sus características fundamentales son:

    • Variedad temática

    • Diversidad de tonos

    • Estructura libre y extensión variable

    • Subjetividad

    • Intencionalidad estética

    • Didactismo y divulgación

    La literatura castellana ha tenido a lo largo de la historia importantes escritores de ensayos: la prosa satírica y política de Quevedo; las ideas sobre la literatura conceptista que Baltasar Gracián en el siglo XVII expone en su obra Agudeza y arte de ingenio o los textos críticos del padre Feijoo o Jovellanos en el siglo XVIII. En el siglo XX, muchos de los autores de la generación del 98 -Unamuno, Azorín, Baroja, etc.- fueron grandes ensayistas. También José Ortega y Gasset y Eugeni d'Ors lo fueron en la primera mitad del siglo XX y, más recientemente, Carmen Martín Gaite, Vázquez Montalbán, Rosa Montero, Julián Marías, Maruja Torres, etc.

    Las fábulas forman parte de los géneros didácticos y, a la vez, pueden considerarse cuentos, por tanto, también tienen carácter épico o narrativo. En la lengua latina se designaban fábulas a unos tipos de creación literaria que exponían de forma sencilla una anécdota que servía de punto de partida para extraer una lección moral. En la mayoría de fábulas los personajes son animales a los que el autor les atribuye comportamientos humanos (personificación). La fábula siempre aporta una lección moral que, incluso, a veces, se recoge al final de forma explícita con una sentencia breve. Por tanto, su objetivo es entretener y aleccionar. Esta clase de relatos tiene los antecedentes en la literatura oriental y desde la época clásica son conocidas. Esopo fue un autor clásico griego excelente escritor de fábulas; don Juan Manuel lo fue en la literatura medieval castellana; Ramon Llull, también en la Edad Media, escribió magníficas fábulas; Rabelais y La Fontaine fueron excelentes fabulistas franceses y no olvidemos a Tomás Iriarte y Félix Mª Samaniego en la literatura castellana del siglo XVIII.

    55 El diario o dietario y las memorias

    Un diario es un escrito de carácter autobiográfico que mezcla el discurso narrativo y el descriptivo. El autor relata en primera persona los acontecimientos relativos a su persona y a su entorno, que han ido ocurriendo día a día, a lo largo de un determinado periodo de su vida. Los diarios suelen hacerse utilizando un lenguaje coloquial, con frases cortas y continuas elisiones. Normalmente son anotaciones de tipo impresionista con abundantes datos cronológicos.

    Las memorias son relatos autobiográficos en los que una persona real relata acontecimientos relevantes de su vida pasada. Esas vivencias personales se enmarcan en un contexto social, político o ideológico de los cuales el autor fue protagonista o testigo. Quizás por reproducir hechos ya alejados del presente del autor, en muchas memorias se captan situaciones que no responden exactamente a la realidad objetiva, abundando, así, en interpretaciones subjetivas; el autor rememora situaciones que le fueron positivas o negativas y en su recuerdo se observa, con frecuencia, una tendencia a la magnificación o hiperbolización, que quizás sea producto de su implicación afectiva en los hechos contados.

    56. EL GÉNERO EPISTOLAR Y EL LENGUAJE EPISTOLAR

    a) Género epistolar

    Epístola es un término de origen griego y latino, con el que se designa un escrito en forma de carta con intención no sólo de transmitir ideas sino de conseguir un lenguaje que presente una forma estética. Las epístolas literarias pueden estar dirigidas a una persona conocida, a lectores indeterminados o a personajes de ficción. Esta forma de escritura ya era utilizado por los autores clásicos- Cicerón, Horacio, Ovidio, etc y también hay muestras en la Biblia: las epístolas de los apóstoles a sus discípulos. En la literatura española ha tenido gran aceptación y ya encontramos epístolas, en verso o en prosa, desde el siglo XVI: Epístola a Boscán, de Garcilaso de la Vega o Epístola al Conde de Olivares, de Quevedo, por ejemplo.

    Muchas cartas personales de escritores eminentes, aparte de su valor documental, se constituyen en muestras ejemplares del estilo personal: Cartas de Santa Teresa, de Lope de Vega, de Quevedo, de Moratín, etc. Por otra parte, existe una serie de obras en la literatura española escritas en forma de narración epistolar: El Lazarillo de Tormes; Las Cartas Marruecas, de Cadalso o las famosas Cartas desde mi celda, de Bécquer. También y a modo de carta intercalada en un texto más amplio, la literatura española tiene buenas muestras: las cartas de Hamlet a Ofelia; las cartas de Don Quijote y Sancho a Dulcineas y Teresa Panza, respectivamente.

    En el género epistolar se conjugan características del lenguaje literario y, a la vez, del lenguaje ensayístico, pues muchas de ellas abordan reflexiones subjetivas del autor sobre variados temas.

    b) Lenguaje epistolar

    Hablamos de lenguaje epistolar cuando expresamos las ideas que queremos transmitir en forma de carta.

    En primer lugar, habría que mencionar las cartas literarias, que están dotadas de los rasgos típicos del lenguaje literario. Muchas de esas cartas tienen, además, los rasgos propios del ensayo literario, en cuanto intentan, sobre todo, trabajar el lenguaje de forma estética y dotarlas de un carácter divulgativo. Algunos ejemplos serían las Cartas Marruecas, de Cadalso o algunos de los Artículos escritos en forma de carta de Mariano José de Larra. Otras obras de la literatura están escritas en forma de narración epistolar; por ejemplo el Lazarillo de Tormes o la primera parte de Pepita Jiménez, de Valera.

    En segundo lugar, encontramos un lenguaje muy formal con una estructura rígida y con fórmulas convencionales en las cartas expedidas desde una institución oficial o dirigidas a alguien que represente un cargo en una determinada institución. [Consulta la estructura que debe seguir una carta formal en los apuntes que se repartieron en clase.]

    Finalmente, se debería aludir a las cartas más extendidas, aquéllas que tienen un carácter informal y que van dirigidas a un destinatario con el que se tiene cierta confianza. Este tipo de cartas se caracterizan por el predominio del lenguaje coloquial. El emisor de la carta continuamente utiliza la primera persona para referirse a él mismo y alude en segunda persona al destinatario; por eso suele ser frecuente la alternancia de los pronombres de primera y segunda persona. Predomina un lenguaje expresivo y, con frecuencia, se plantean preguntas al destinatario. Las frases hechas y las repeticiones también son frecuentes.

    57. EL VERSO Y LA PROSA

    La prosa es la forma que adopta el lenguaje escrito para expresar los conceptos, y no está sujeta, como el verso, a medida. Conviene, sin embargo, distinguir entre la prosa escrita estándar y la prosa literaria trabajada por el escritor con una intencionalidad estética. En este tipo de prosa se utilizan con frecuencia recursos rítmicos como, por ejemplo, los paralelismos o las anáforas; también abundan recursos fónicos como, por ejemplo, las aliteraciones o el uso de palabras onomatopéyicas. La prosa poética utiliza, además, un léxico muy cuidado y seleccionado, con abundancia de connotaciones y expresiones de tipo figurado. Los adjetivos explicativos o epítetos son abundantes y la selección y estructuración de las palabras ayudan a conseguir un marcado valor estético.

    Ya desde la época clásica la prosa literaria era trabajada con abundancia de recursos retóricos y, posteriormente, todos los escritores de literatura han demostrado que el código lingüístico de la obras literarias en prosa es, sobre todo, el arte de la palabra. El movimiento romántico incluso intentó borrar los límites entre verso y prosa y, con frecuencia, se creó una prosa con ritmo muy marcado; posteriormente los escritores modernistas siguieron en esta línea. Bécquer, Juan Ramón Jiménez, Valle Inclán, entre otros, son ejemplos de autores que supieron conseguir una prosa poética sometida a efectos rítmicos. Los escritores del movimiento del Realismo, en el siglo XIX, supieron elaborar literariamente el lenguaje coloquial y así consiguieron que los personajes de las novelas utilizasen en sus diálogos un tipo de expresión que, aunque, a veces, daba la sensación de naturalidad y espontaneidad, estaba muy trabajada.

    El verso es la subunidad textual más pequeña que encontramos en los poemas y cada uno de ellos se encuentra en función de otro u otros de los que configuran el poema. Muchos poemas agrupan los versos en estrofas que reciben nombres distintos según la estructura de su rima. El verso, desde el punto de vista fónico, se caracteriza por ir entre dos pausas.

        • El verso tiene que estar sometido a ritmo y éste se puede conseguir de formas variadas: por el número de sílabas, por la rima que mantienen, por la repeticiones que se crean con las estructuras sintácticas o con las palabras, etc. La poesía tradicional ha tendido a crear un tipo de poesía sometida a la regularidad silábica en los versos, que según el número de sílabas reciben distintos nombres -los de dos a ocho sílabas son de arte menor y los de nueve o más sílabas son de arte mayor; la rima, asonante o consonante, también es una característica que resalta en muchos versos. Según la posición de la última sílaba acentuada en la última palabra del verso.

        • 58. REALIDAD Y FICCIÓN EN LA LITERATURA

    La literatura es el arte de la palabra. El escritor crea un mundo ficticio construido con palabras. Los personajes, las acciones, los sentimientos que forman la realidad representada en la literatura no pertenecen a la realidad, sino a un mundo de ficción construido con una compleja red lingüística. Sin embargo, ese mundo creado tiene muchas veces similitud con el mundo real, porque al fin y al cabo, en una obra literaria el autor refleja subjetivamente su forma de pensar y de concebir el mundo y, como él forma parte de una determinada época y de una determinada sociedad, su obra acaba siendo, muchas veces, un reflejo de ella o de parte de ella.

    Sin embargo, deberíamos distinguir entre obras literarias que pueden tener similitud con la realidad, aquéllas que denominamos como realistas, y aquéllas otras en que, de una forma consciente, el autor intenta crear un mundo totalmente ficticio y muy apartado de lo que podríamos considerar como verosímil, la denominada literatura fantástica o de ciencia-ficción.

    La literatura que resulta verosímil, aunque cree un mundo de ficción, es indudable que mantiene relaciones con el mundo real. El filósofo griego Aristóteles afirmaba que la literatura tenía que ser imitación de la naturaleza y tenía que respetar el principio de verosimilitud.

    El mundo de ficción literario lo percibimos como real cuando el autor consigue crear una ficción que nos resulta verosímil, y eso ocurre cuando pensamos que, si lo que estamos leyendo lo trasladásemos al mundo real, resultaría posible.

    El universo de ficción creado por un autor literario está en su mente, se lo inventa, mientras que documentos escritos como una noticia periodística, un texto científico o histórico, no parten de la imaginación del autor sino de la observación objetiva y real del mundo exterior.

    59. EL CINE Y LA LITERATURA

    Cualquier novela, pieza de teatro u obra lírica pueden ser llevadas al cine. Sin embargo, son medios diferentes y cada uno de ellos tiene lenguajes específicos. El cine ha hecho a lo largo de su historia adaptaciones de obras narrativas o teatrales. En los inicios del cine se solicitaba a escritores famosos argumentos para la creación de guiones. Una de las primeras productoras francesas de principios del siglo XX, la Film d'Art, buscaba argumentos del teatro clásico para llevarlos a la pantalla e incluso ese cine inicial era casi una réplica del mundo de la escena, pues la cámara permanecía inmóvil y los personajes entraban, salían e interpretaban de la misma manera que en el teatro.

    El cine participa de muchos rasgos de la Dramática, pero hoy en día el buen cine debe participar de las artes plásticas. En el cine, la cámara se comporta como un narrador que trasmite ideas al espectador, sin necesidad de la palabra; en la literatura, la palabra es el factor fundamental y, también, lo es en el texto literario de carácter dramático.

    Muchas novelas y obras de teatro han sido llevadas al cine e incluso algunas han alcanzado un éxito mayor del que ya tenían; no obstante, la adaptación de una novela o de una obra teatral al cine comporta bastantes dificultades. Por ejemplo, la traslación a la pantalla de los espacios y tiempos literarios descritos verbalmente con mucha minuciosidad es muy complicado; la excesiva extensión del texto literario, sobre todo, en las novelas, hace que el guión cinematográfico reduzca el contenido e incluso que haya alteraciones y cortes provocados por intereses comerciales. Además, cada lector de un relato literario imagina a su manera a los personajes, a través de la transmisión, a veces, bastante abstracta de las palabras. En el cine, en cambio, la imagen del personaje es igual para todos los espectadores. En el teatro leído ocurre, con algunos matices, lo mismo.

    El cine es un género artístico que mantiene contactos con la literatura, pero que posee su propia naturaleza, su propia historia y sus propios géneros. En la literatura, lo fundamental es el trabajo artístico de la palabra, en el cine, el trabajo artístico de la imagen.

    60. EL TEATRO Y EL CINE

    El cine es un medio de comunicación social basado en una sucesión de imágenes previamente grabadas que producen la sensación de movimiento. El teatro, en cambio, es un tipo de espectáculo en el que se representan en directo una serie de actuaciones protagonizadas por unos personajes. Tanto el teatro como el cine son instrumentos de expresión plástica, pues se sirven de recursos dramáticos y escénicos con la intención de transmitir acontecimientos aparentemente reales. El cine es un tipo de manifestación artística, el Séptimo Arte, en el que se recogen elementos artísticos propios de la pintura, la escultura, la arquitectura, la música y la literatura. También es un espectáculo, cuyo fin es entretener y una industria desarrollada y sustentada por criterios comerciales y económicos. El teatro es una manifestación artística que, con frecuencia, parte de un texto literario que se representa ante los espectadores; al igual que el cine el espectáculo teatral también está sometido a criterios comerciales y económicos.

    Los antecedentes del cine hay que buscarlos en algunas técnicas sobre la grafía de la imagen: sombras chinas, proyecciones de la linterna mágica, etc. Las primeras proyecciones cinematográficas se deben a los hermanos Lumière, que hicieron su primera proyección cinematográfica en un salón situado en el sótano del Gran Café de París, en 1895. En 1908, los hermanos Lafitte, banqueros franceses, fundaron la productora Film d'art, cuyo objetivo era buscar argumentos del teatro clásico y llevarlos a la pantalla, o bien pedir a escritores famosos que los creasen especialmente para el cine, por tanto, al principio el cine sería una réplica del mundo de la escena; la cámara permanecía inmóvil y los personajes interpretaban como en el teatro. Poco después, con el norteamericano Griffith, ya se fragmentará el espacio narrativo y se empezarán a utilizar todo tipo de planos. Al principio el cine era mudo y no consiguió la sonoridad hasta 1927. En 1935 llega el cine en color y más tarde se alarga la superficie de la pantalla con el cinemascope y se descubre la posibilidad de trasmitir el relieve.

    • 61. LA IMPORTANCIA DE LA LITERATURA EN LA EDUCACIÓN

    La literatura debe formar parte de los programas de educación porque transmite cultura y valores, enriquece el lenguaje del estudiante y lo educa en la sensibilidad artística .

    Entre las funciones más importantes atribuidas a la literatura, aparte de su objetivo primordial (creación de una obra de arte del lenguaje), figura la de ser fuente de conocimiento. No hay duda de que la literatura transmite valores, normas, costumbres, de la época en la que fue creada y, aunque los personajes de una obra literaria formen parte de un mundo de ficción, el autor que los crea los concibe con los esquemas que él conoce como individuo que forma parte de un momento histórico concreto, y de esa manera el lector capta, de forma amena, las vivencias y los valores de los seres humanos que han existido a lo largo de la historia. Unamuno decía que en la literatura aparece la intrahistoria, aludiendo a que sus personajes representan las vivencias, las inquietudes de los miles de seres que no tienen historia. La literatura transmite, pues, valores y cultura y por eso debe formar parte de la educación de las personas. Como decía el poeta latino Horacio es una forma de “enseñar deleitando”. Además, otra función importante de la literatura es la que se desarrolla en el campo de la enseñanza de la lengua. Leyendo buena literatura, la escrita por los grandes maestros del lenguaje, el estudiante enriquece su vocabulario y aprende a observar que el buen conocimiento del código lingüístico permite transmitir mejor el mensaje, permite llegar a reflexiones más complejas, permite matizar el significado de las palabras.

    62. LA RELACIÓN DEL PERIODISMO CON LA LITERATURA

    Aunque se dice que el periodismo es un medio de comunicación de masas y en el que como tal predomina el registro estándar del lenguaje, es evidente que en muchas ocasiones el lenguaje literario forma parte del mundo del periodismo. El periodismo toma recursos del lenguaje literario para embellecer la expresión y para aludir a la realidad metafóricamente. Esta literaturización es frecuente en los artículos de opinión. De hecho, muchos artículos de opinión aparecen escritos por autores de gran prestigio literario.

    Ya desde el siglo XIX, muchos escritores transmitieron su pensamiento estético-literario y político-social a través de la prensa periódica; recuérdese, por ejemplo, a Mariano José de Larra, escritor romántico relacionado con el periodismo crítico de la época; también en el siglo XIX, Bécquer, Galdós o Valera escribían en los periódicos del momento. Incluso conviene recordar que en el siglo XIX se publicaban en los periódicos novelas por entregas. En el siglo XX, la literatura ha seguido estando relacionada con el mundo del periodismo; muchos escritores de la conocida Generación del 98 -Unamuno, Azorín. Baroja, Machado-, mantuvieron una presencia activa en la prensa del momento; el escritor y pensador Ortega y Gasset también participó a fondo en el mundo del periodismo. En la actualidad podemos leer en muchas de las publicaciones diarias o en suplementos de los periódicos buenos artículos de variada temática y con un gran componente literario o, incluso, a veces, breves relatos. Miguel Delibes, Rosa Montero, Juan Marsé, Maruja Torres, Ana Mª Matute, Juan José Millás, Antonio Gala, etc., son eminentes escritores con colaboraciones frecuentes en periódicos y revistas.

    63. LA LENGUA Y LA LITERATURA COMO SIGNOS DE IDENTIDAD DE UN PUEBLO.

    La lengua y la literatura van asociadas a la cultura de un determinado territorio, teniendo en cuenta que en un mismo territorio puede haber más de una lengua que se identifique con él.

    Cualquier lengua por pobre que sea crea una literatura asociada al territorio en el que se habla. Hay lenguas que no han tenido una evolución escrita y también tienen su literatura popular manifestada, por ejemplo, en forma de canciones o cuentos. Otras, de gran desarrollo, han creado una literatura extensísima, tanto popular -de transmisión oral- como culta -de transmisión escrita-. Las vivencias que expresan los creadores de la literatura son vivencias que, aunque pertenecen a un mundo de ficción, las identifican con unos sentimientos y unos comportamientos que son propios de un territorio y de una época. Es seguro que en la Edad Media el lector de novelas caballerescas se identificaba bastante con muchos de los personajes que formaban el relato; en cambio, el lector de ahora que leyese ese tipo de novelas es probable que no se identificase, pero sí que viese en ellos el sello, la identidad, la forma de ser y de hacer de unos personajes que ya pertenecen al pasado.

    A través de la literatura hemos podido conocer cómo los seres humanos hablaban en el pasado y también qué sentimientos tenían, cómo vestían, qué comían, cómo se relacionaban entre ellos, etc. ¿No es eso conocer la identidad de un pueblo? ¿Cómo hubiésemos sabido todo eso si no hubiese existido la literatura? El escritor Miguel de Unamuno comentaba que en la literatura está la intrahistoria, refiriéndose a que en ella quedaba reflejada la historia de todos aquellos que no tienen historia, aquellos que en realidad forman la identidad de un pueblo.

    Finalmente, convendría aclarar que no cualquier tipo de literatura por ser de un determinado territorio es buena o mala. Es necesario rechazar con objetividad lo que sea malo y aceptar lo que sea bueno, sea del territorio que sea. Al fin y al cabo, la literatura es arte y el arte no tiene fronteras.

    64. LITERATURA CULTA Y POPULAR

    Se entiende por literatura popular aquella que forma parte de la tradición oral. En la literatura popular no tiene importancia el autor que crea el texto literario, sino que es una colectividad la que la siente como suya y es transmitida oralmente de unos a otros por los habitantes de esa colectividad. La literatura adquiere el rango de popular cuando es de dominio público, cuando la conoce, la utiliza y la siente como suya una colectividad, y, además, es de tradición oral, es decir se transmite de generación en generación. Los cuentos o leyendas aprendidos por el pueblo de memoria, los refranes, las adivinanzas y variados tipos de canciones -las que durante tiempo han acompañado las faenas agrícolas, las canciones que han cantado los niños en sus juegos infantiles o las nanas cantadas por las madres a sus hijos- son algunos ejemplos de literatura popular. Con frecuencia se hacen recopilaciones escritas de la literatura popular, y eso contribuye a que haya constancia de ella a lo largo de los siglos. También algunos autores cultos han recogido textos populares y los han intercalado en su obra culta.

    Se entiende por literatura culta a aquella cuyo autor la ha creado como una obra personal a la que dota de un estilo propio. La literatura culta está concebida para ser transmitida a través de la lectura. El autor culto considera su obra como un acto de comunicación verbal, cuyo valor estético se manifiesta en la forma en la que expresa el mensaje. Es evidente que a lo largo de la historia se han creado muestras muy variadas de la literatura culta y que incluso en algún caso -por ejemplo, algunos cuentos o poemas- a pesar de haber sido concebidos como literatura culta, el pueblo se ha identificado con ellos y los ha hecho suyos. La literatura culta crea obras de variada extensión, desde breves poemillas o cuentos, hasta extensísimas novelas, por ejemplo. Las obras de la literatura culta se agrupan en distintos géneros: el lírico, el épico y el dramático.

    65. RELACIÓN DE LA LITERATURA CON OTRAS MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS

    a) La literatura y la música

    La música y la literatura son dos manifestaciones del arte que pueden tener puntos en común. Así, en los textos poéticos sujetos a una ordenación métrica y cuyos versos, además, están sometidos a un ritmo acentual y, en algunos casos, a una rima regular, se crea un ritmo que tiene similitud con el que se consigue con la combinación de notas musicales. Además, en literatura el escritor recurre muchas veces a recursos literarios del plano fónico o morfosintáctico con los que consigue dotar al texto de un ritmo o melodía especial; por ejemplo, con las aliteraciones, con las anáforas o con los paralelismos.

    Asimismo, desde sus orígenes, normalmente la literatura ha ido asociada a la música; por ejemplo, recuérdese que la lírica griega era poesía cantada y que los poemas que recitaban los trovadores medievales iban acompañados de música y que incluso en los códices medievales donde se conserva parte de esa poesía, y como ilustración al poema u ornamento del manuscrito, aparecen dibujos de instrumentos musicales que se utilizaban en la Edad Media. Igualmente, las canciones o villancicos que formaban parte de la literatura popular también eran musicados. Incluso en las representaciones dramáticas, el elemento musical adquiere, a veces, gran importancia; por ejemplo, en el teatro barroco de Lope de Vega ya se habla de la introducción de elementos musicales -canciones, bailes- en la escena. Recuérdese, además, que hay dos formas de representación dramática actuales en las que la música está vinculada al texto: la opera y la zarzuela. Por otra parte, en alguna ocasión, algunos músicos han creado composiciones musicales a partir de textos literarios; por ejemplo, J.Turina, compuso Rima, sobre un poema de Bécquer, o Albéniz escribió una ópera a partir de la novela Pepita Jiménez, de Juan Valera. Incluso, muchísimos cantantes actuales -J.Manuel Serrat, Paco Ibáñez, Raimon, Lluís Llach…- han puesto música a poemas de Quevedo, Góngora, García Lorca, Miguel Hernández, Machado, Martí i Pol, etc.

    • b) La literatura y el dibujo

    El dibujo o la pintura y la literatura también tienen, a veces, relación. Por ejemplo, en los poemas denominados caligramas (en griego denominados technopaegnia y carmina figurata en latín, pues ya en aquellos tiempos se cultivaban), las palabras están dispuestas reflejando la imagen del contenido que quiere transmitir, y algo parecido ocurre modernamente con los poemas visuales. Ya el poeta griego Simónides de Ceos (556-468 a.C.) describió la pintura como una poesía silenciosa, y la poesía como una pintura que habla, y Horacio estableció lo de Ut pictura poesis (“Como la pintura la poesía”). Además, grandes pintores y escritores han coincidido a veces en la misma persona, como Leonardo o Miguel Ángel, como William Blake, y como Lorca, Alberti o Buero Vallejo. Los cómics son un tipo de narración en la que interviene muy directamente el dibujo. Incluso, muchos cuentos o novelas aparecen publicadas con ilustraciones de gran belleza. Tampoco hay que olvidar que determinados textos descriptivos -prosopografías, topografías, retratos, etc…- se convierten en magníficas imágenes hechas con palabras y que adquieren tanta o más plasticidad que la que pueda tener un dibujo. Desde siempre las pinturas se han alimentado de las imágenes poéticas y las poesías de las imágenes pictóricas.

    66. PRINCIPALES RECURSOS LITERARIOS

    Además de la metáfora y de la metonimia, recursos literarios trabajados en el apartado 19 del programa, debes recordar otros recursos que trabajaste en la asignatura de Lengua castellana de 1º de Bachillerato. A continuación, se hace una enumeración de los más significativos y se aporta una breve aclaración sobre ellos.

    Pleonasmo: recurso que crea fuerza expresiva. Se añaden palabras innecesarias o redundantes.

    Asíndeton: se suprimen las conjunciones. Provoca rapidez en el discurso.

    Polisíndeton: se repiten con insistencia conjunciones que no son estrictamente necesarias. Provoca lentitud y atención a los elementos del discurso.

    Anáfora: se repite la misma palabra o expresión al principio del verso o de la oración. Crea un efecto rítmico y de atención.

    Epífora: se repite la misma palabra o expresión al final del verso o de la oración. Crea un efecto rítmico y de atención.

    Aliteración: Repetición de un mismo sonido en distintas palabras. Efecto expresivo que refuerza la sonoridad del poema.

              • Paronomasia: Consiste en colocar cercanas dos o más palabras con parecido fonético, y con significado totalmente distinto: adaptar y adoptar, por ejemplo.

    Paralelismo: se repite, con pequeñas variantes, un mismo verso o algunas estructuras sintácticas. Crea un efecto rítmico.

    Hipérbaton: Alteración del orden sintáctico de las palabras. Sirve para llamar la atención sobre algunos elementos del discurso.

    Anacoluto. Se renuncia a la construcción sintáctica que se había iniciado y se cambia por otra.

    Prosopopeya o personificación: atribuir cualidades humanas a las cosas o a los animales.

    Animalización: observar rasgos propios de los animales en las personas.

    Cosificación: observar rasgos de las cosas -objetos- en las personas.

    Interrogación retórica: pregunta que no requiere respuesta. Recurso de carácter expresivo.

    Apóstrofe: dirigirse o invocar a alguien o a algo de los que no se puede recibir respuesta.

    Hipérbole: exagerar los rasgos con los que se describe la realidad. Se suelen hacer para conseguir expresividad; a veces tienen un sentido humorístico o crítico (caricatura).

              • Antítesis: oposición de dos términos.

    Paradoja: contradicción aparente de ideas.

    Ironía: se expresa lo contrario de lo que se quiere decir con intención humorística o burlona. Si la ironía es muy cruel, hablamos de sarcasmo.

    Comparación: se relacionan dos hechos, personas u objetos a los que se atribuyen similitudes. A diferencia de la metáfora, para que haya comparación tiene que haber un nexo comparativo (...como.../...igual que.../ ...tal como...)

    Sinestesia: mezcla de sensaciones. Tu mirada agria. Tu voz fría.

    67. TÓPICOS LITERARIOS

    Se denomina tópico literario a aquellos temas o aspectos de las obras literarias que han sido usados con cierta frecuencia por los escritores. Los tópicos son motivos estereotipados que se repiten casi con el mismo esquema en diferentes escritores. En su origen, la palabra “tópico” (del griego `tópos', lugar) significaba lugar común y en su uso literario alude a aquellos motivos comunes y casi tratados de forma igual en diferentes autores. Algunos de los tópicos más frecuentes son el amor, amor más allá de la muerte, el tempus irreparabile fugit (la fugacidad de la vida que conduce a la muerte), el locus amoenus, el carpe diem, la aurea mediocritas (la dorada medianía), el desengaño, las armas y las letras, el puer senilis (el joven sabio como un viejo), el ubi sunt? (¿Dónde están...?), la Edad de Oro, etc.

    • a) El tema del amor

    El tema del amor ha sido utilizado con frecuencia en la literatura: muchas veces se trata de un amor pasional, desenfrenado, que intenta romper con los límites de los convencionalismos morales y/o sociales y que es condenado a la muerte. Obras como La Celestina, Romeo y Julieta o Don Juan Tenorio representan este tipo de amor.

    En la Edad Media se convirtió en un tópico literario el amor denominado cortés (l'amour courtois), que fue iniciado por los poetas provenzales y que se extendió después a otras literaturas. Se trataba de una relación amorosa concebida casi como fórmula de vasallaje hacia la dama, que era idealizada al máximo por el poeta; normalmente se trataba de un amor más de tipo espiritual que real, pues la mayoría de veces el enamorado expresaba su amor hacia una dama casada y, por tanto, este amor debía mantenerse en secreto. Si la pasión del poeta era declarada a la dama, normalmente ésta se mostraba altiva con su enamorado y lo rechazaba (la belle dame sans merci). También es importante en la literatura el denominado amor platónico, que concibe el amor a la mujer, la contemplación de la belleza física, como punto de partida para el descubrimiento de la belleza esencial de las ideas, que tiene su punto de partida en Dios, es decir, el amor hacia la mujer es un paso hacia el amor a Dios. Petrarca, Garcilaso, Bécquer, Pedro Salinas, Vicente Aleixandre, etc., son algunos de los muchos poetas cuya obra literaria ha girado en torno al tema del amor.

    • b) El tema de la muerte

    Desde los inicios de la literatura el tema de la muerte ha sido motivo literario. La angustia por el paso del tiempo -tempus fugit- y la brevedad de la vida era ya una constante en la literatura grecolatina. Desde la literatura se advertía de que había que gozar de la breve existencia y aprovechar cada instante antes de que llegase el fatídico momento de la muerte. El poeta latino Horacio hablaba del carpe diem: aprovecha el tiempo, la ocasión, la vida, la juventud; y también otro poeta latino, Ausonio, le dio una forma más simbólica al tema con la imagen de la rosa, signo de la belleza transitoria de la vida humana: Collige, virgo, rosas -“Coge, doncella, las rosas”-. El mensaje era claro: coge las rosas mientras están frescas, por tanto, disfruta de la frescura y lozanía de la juventud antes de que se marchite. En la Edad Media, ese aprovechar el día se concebía desde una perspectiva cristiana: aprovecharlo para ganarse una buena vida eterna, la celestial; esa visión estaba, por ejemplo, en el gran poeta medieval Jorge Manrique, mientras que Garcilaso, en el siglo XVI, abordó el tema del carpe diem, pero invitaba ahora a disfrutar del placer de la juventud antes de que llegase la vejez y la muerte. También en el Barroco el tema de la muerte y el pesimismo por la fugacidad de los días se repetía con frecuencia en la poesía de Góngora y Quevedo. Incluso cabe recordar que en la literatura no sólo la muerte como final inexorable de la vida ha ocupado la atención de muchos escritores, sino que también podemos encontrar obras en las que el misterio del mundo de los muertos se ha convertido en motivo literario, por ejemplo, en muchos leyendas de Bécquer, o en Hamlet de Shakespeare, o en Don Juan Tenorio de José Zorrilla, aparecen personajes que pertenecen ya al mundo de los muertos.

    En el siglo XX, en los escritores de la Generación del 98 y modernistas - Unamuno, Machado, Baroja, Juan Ramón Jiménez, etc.- o, posteriormente, en los escritores de la época de la posguerra española, el poeta Blas de Otero, por ejemplo, el tema de la muerte siguió siendo una constante.

      • c) El tema de la naturaleza

    La naturaleza como motivo literario ya tenía mucha importancia en la literatura grecolatina; los escritores clásicos creían en la perfección de la Naturaleza y consideraban que en la literatura se debía reflejar con toda su belleza e incluso llegaban a reflejarla de forma idealizada. Ya en la época clásica fue un tópico literario la aparición de un bello y umbrío paisaje en el que no podían faltar, como elementos esenciales, uno o varios árboles, un prado y una fuente o arroyo, a los que podían unirse el canto de las aves o la presencia de las flores con sus perfumes y sus variados colores, que producían el goce de los sentidos; ese idílico paisaje es lo que se conoce como locus amoenus: lugar agradable, normalmente lugar del encuentro amoroso (“Corrientes aguas, puras, cristalinas...”, de Garcilaso).

    En el Renacimiento la naturaleza se describía como un remanso de paz y armonía; la perfección de la belleza natural era reflejo de la belleza divina y se oponía a la agitación de la vida urbana. En el Romanticismo, la naturaleza adquirió tintes subjetivos y se presentaba majestuosa, impresionante, agresiva, sublime; ese tipo de naturaleza resultaba típica de la escenografía romántica -lunas, tormentas en la noche (en consonancia con espíritus atormentados), ruido de cadenas, fantasmas, etc. Los escritores de la Generación del 98, por su parte, cantarán el paisaje y las gentes castellanas. También habría que comentar que en algunos escritores se ha utilizado el tema de la naturaleza para acentuar la angustia existencial ante el acecho de la muerte: la naturaleza es impasible ante el dolor humano; el hombre es débil y fugaz, y, frente a él, la naturaleza permanece eternamente joven(“Y yo me iré / y se quedarán los pájaros / cantando”, de JRJ).

    • 68. LITERATURA Y COMPROMISO

    A pesar de que con frecuencia se ha dicho que las literatura debe estar en función exclusiva del arte de la palabra y no debe pretender ninguna finalidad moral o social, se puede comprobar fácilmente cómo a lo largo de la historia siempre ha habido un arte comprometido con el momento histórico en el que se desarrolla, frente a un arte llamado puro que se centra en lo estético.

    Sobre todo en el siglo XX, algunos escritores declararon abiertamente que sí tenía que haber un arte literario comprometido y, a la vez, estético; concretamente, el escritor francés Jean Paul Sartre escribió algunos ensayos en los que se mostraba partidario de que el escritor se pronunciase siempre respecto a cualquier acontecimiento social, pero advertía de que no debería someterse a la ideología de un partido, pues si lo hiciese correría el riesgo de caer en un arte pobre y panfletario.

    Aunque la literatura es estética de la palabra por encima de todo, es evidente que las palabras comunican ideas, emociones, sentimientos y, realmente, en muchos momentos de la historia ha resultado bastante difícil escribir sin comprometerse con nada. Eso es lo que sucedió en España en la década de los 50 con la denominada poesía o novela social, que intentó denunciar el clima intelectual pobre y opresivo de la dictadura franquista.

    La buena literatura será aquella que valore el arte de la palabra y, si además, el escritor se compromete con una causa justa y no la defiende de forma panfletaria, habrá conseguido su doble propósito, ideológico y estético.

    69. Comentarios sobre EL QUIJOTE

    Esta novela se considera la obra cumbre de la literatura española. Ha sido editada cientos de veces y traducida a todas las lenguas cultas del mundo. Parece ser que inicialmente Cervantes se propuso escribir una novela corta para ridiculizar las novelas de caballerías, pero una vez creado el personaje, lo hizo participar en muy diversas aventuras y elaboró una novela extensísima.. El autor afirmó: “ No ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías.” Cervantes opinaba que esos relatos inclinaban al ocio y excitaban a una fantasía irresponsable con sus inverosímiles aventuras, además estaban escritos con un lenguaje artificioso y de poca valía literaria.

    Cervantes da vida a un hidalgo que enloquece leyendo relatos de caballerías, y en su locura hace suyos los ideales de los caballeros andantes de los relatos medievales. Todas las aventuras que don Quijote emprende, con el más puro espíritu caballeresco, acaban negativamente. A partir de ahí el lector valora la falsedad de las rocambolescas hazañas que contaban las novelas de caballerías. La obra también supone una caracterización maravillosa de la realidad social, pues don Quijote entra en contacto con múltiples ambientes y tipos de la vida española del siglo XVI.

    Los valores lingüísticos de El Quijote son inmensos. Cervantes supo poner en boca de los distintos personajes, las palabras adecuadas para lograr una buena caracterización. Es, pues, una novela moderna en la que cada personaje utiliza un registro distinto, según sea su condición social o según las circunstancias en que hablan.

    Toda la novela es un juego entre realidad y ficción. En la novela aparecen ambos planos, aunque Cervantes no separa de forma clara uno del otro.

    Don Quijote es un personaje empapado de literatura, su vida depende de los muchos y variados libros que ha leído y de los que ha tomado modelos de conducta. Busca en los libros un mundo idílico, quizás alejado del ambiente vulgar y aburrido en el que vive. La lectura constituye para él una actitud idealizadora y evasiva frente a la realidad insatisfactoria que le rodea. En los libros que lee encuentra alicientes para seguir viviendo y tal vez por eso, cuando regresa a su casa destrozado como caballero andante, piensa que tal vez deba probar con otro modelo que también aparecía en las novelas: la vida pastoril.

      • La ilusión por permanecer también es algo que se transmite en la novela. Don Quijote desea que sus aventuras lleguen a escribirse en un libro y, por tanto, permanezcan en la mente de los lectores tras su muerte. En la obra, por tanto, se alude de forma indirecta a la fama y la inmortalidad. Don Quijote ha fracasado como caballero andante, pero ha triunfado como personaje literario.

    La locura de don Quijote es bastante curiosa, se trata de una locura seleccionada. Sólo se manifiesta en lo que tiene alguna relación con la vida de los caballeros andantes. A lo largo del relato se van alternando dos personalidades: la del hombre enloquecido por la lectura de relatos caballerescos y la del hombre sensato y cuerdo que es capaz de razonar y opinar sobre los temas más variados.

      • La visión materialista y pragmática de la vida nos la ofrece el escudero. Sin embargo, a lo largo de la novela se va observando que los dos personajes no resultan tan antagónicos como parecen. En el fondo, Sancho es tan ingenuo como don Quijote y por eso congenian, pero tiene un talento natural para tratar asuntos prácticos. Ambos personajes se complementan y ofrecen diferentes puntos de vista sobre una misma realidad, lo que contribuye a crear perspectivismo.

      • En El Quijote se ofrece un panorama de la España de la época, un testimonio social. Por la novela desfilan muchos personajes, pertenecientes a casi todos los grupos sociales de la época: criados, comerciantes, clérigos, hidalgos, delincuentes, mercaderes, labradores, estudiantes, soldados, etc. Muchos de esos personajes están perfectamente caracterizados y el conjunto contribuye a que la novela sea mucho más que una simple novela de caballerías.

      • Con la lectura de El Quijote obtenemos información sobre el arte de escribir. A Cervantes no le gustaba el retoricismo lingüístico que aparecía en las novelas de caballerías y a lo largo de su relato emplea muchos recursos formales de la literatura caballeresca con ánimo de ridiculizarlos. Además, en la obra aparecen variadas reflexiones sobre el arte de escribir y, también, el uso variado de registros lingüísticos que utilizan los personajes hacen que la prosa narrativa de Cervantes alcance gran madurez. Por eso, puede considerarse que con El Quijote nace la novela moderna. La naturalidad expresiva que se extiende durante el Renacimiento es la norma del estilo de Cervantes.

    Don Quijote encarna el idealismo y tal vez su derrota haya que observarla como la derrota de los impulsos nobles, bondadosos, en un mundo en el que predomina lo vulgar y lo mezquino. La obra puede llegar a transmitir la desilusión de un inadaptado a los nuevos tiempos, un rechazo a una nueva concepción del mundo. El mensaje es tal vez que en el refugio en eso ideales ya caducos reside también el fracaso personal.