Legión romana

Historia universal. Ejército romano. Tropas. Tácticas. Armamento

  • Enviado por: Katrok
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
publicidad

LA LEGIÓN

· SIMBOLOGÍA

Durante el principio de la República, la simbología de la legión romana se dividía en cinco estandartes( el águila, el minotauro, el caballo y el jabalí ), pero en el 104 a.C. Mario abolió todos los estandartes, dejando únicamente la del águila.

La pérdida de un estandarte en un enfrentamiento era considerada como una desgracia en la sociedad romana, y su recuperación era celebrada por toda la legión y la sociedad romana.

El ejército romano estaba muy atado a la religión; para las declaraciones de guerra, un colegio de sacerdotes llamados feciales presentaban las exigencias al enemigo, y si no recibían una respuesta en 30 días ( o menos ), éstos se dirigían a la frontera del país que era y pronunciando una formula ritual lanzaban una piedra en su tierra, declarando oficialmente la guerra.

· UNIFORMES

El uniforme del legionario fue variando con el paso del tiempo. Hasta el reinado de Claudio, los legionarios llevaban como protección una cota de malla que fue sustituida por hojas de hierro superpuestas, las medallas y placas de metal estaban fijadas en la coraza, llevando debajo una camisa de tela que acababa en un faldón y una prenda de cuero.

Las corazas metálicas, igual que las grabas o espinilleras, estaban reservadas a los oficiales; un cinturón metálico servía para ajustarse la coraza y para colgar la espada.

· LA VIDA EN EL EJÉRCITO

Las principales diversiones en los campamentos eran los campamentos de baño, donde los legionarios tomaban vino y cerveza y aprovechaban para jugar a los dados, e incluso degustaban algunos platos que no formaban parte de la dieta diaria del cuartel.

El soldado no sólo debía conocer el oficio de la guerra sino también dominar otros oficios, como sembrar, criar caballos, construir campamentos, levantar muros, a parte de algo de artesanía ( para poder reparar y construir armas ).

Existían ciertas ventajas en el oficio del legionario: una paga fija muy superior a la de cualquier campesino, un servicio médico y después de la derrota enemiga se presentaban ocasiones para el saqueo.

Para los auxiliares, su principal recompensa era recibir la ciudadanía romana.

· ORGANIZACIÓN DE LAS TROPAS

Después de cambiar el modelo griego que mantenía desde sus orígenes, la legión se transformó en la unidad base del ejército romano, aunque originariamente la palabra legión se aplicaba a todo el ejército.

A partir del siglo I a.C. una legión estaba formada por 5120 hombres, dividida en diez cohortes por 480 hombres, las cohortes a su vez eran divididas por diez centurias de 80 hombres cada una.

Las centurias las formaban por diez conturbenia ( grupos de ocho hombres que comparten la misma tienda de campaña). La unidad capaz de emprender cualquier acción estaba formada por dos centurias y recibía el nombre de manípulo o puñado.

El comandante en jefe era el legatus legionis ( de orden senatorial) que disponía de un estado mayor, formado un prefecto y seis lugartenientes ( tribuni legionis ), cinco que pertenecían a la orden de los caballeros y otro perteneciente a la orden senatorial.

Las tropas auxiliares estaban organizadas en unidades de infantería ( cohortes ) compuestas de 500 a 1000 hombres por unidad. Al mando de estas tropas se encontraban oficiales romanos del orden ecuestres( praefecti ). Los auxiliares nunca alcanzaron el estatus de legionario y recibían un salario menor.

· TÁCTICAS Y ARMAMENTO

Una de las ventajas del ejército romano frente a su enemigo era su planificación y su armamento listo para cualquier ocasión. Para el ataque disponían de escorpiones, onagros,… que consistían en catapultas que proyectaban con gran precisión piedras, dardos o jabalinas.

Para el asedio eran también utilizados torres para los arqueros, arietes para derrumbar murallas y torres móviles, que contaban con un puente levadizo para poder escalar las murallas. Otras de las tácticas utilizadas era rodear la ciudad por dos murallas, uno interior para evitar salir a los sitiados y otra exterior para evitar el acceso a posibles fuerzas auxiliares.

En la batalla ante el enemigo, el ejército se presentaba como una muralla formada por los escudos de los soldados, evitando así que les hiriese alguna flecha. En la primera línea los soldados avanzaban escudos con escudo, mientras que los de segunda línea protegían a los de primera colocándoles sus escudos sobre sus cabezas.