Le jugement moral chez l'enfant; Jean Piaget

Educación. Desarrollo. Autonomía. Moral. Intelectual. Constructivismo. Teoría científica. Intercambio de opiniones. Confianza. Capacidad

  • Enviado por: Fly1
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
publicidad

CONSTANCE KAMII

En su libro “Le Jugement moral chez lénfant” Piaget señalaba la diferencia entre dos tipos de moral: la de la autonomía y la de la heteronomía. Afirmaba Piaget que los niños desarrollan su autonomía de forma indisociable en el terreno moral y en el intelectual y que el fin de la educación debe ser su desarrollo. Pues bien, aquí trataremos de aclarar lo que Piaget entendía por autonomía y demostrar que su teoría proporciona una base científica para revisar lo que estamos tratando de conseguir en la educación.

Hoy en día las escuelas en los países tecnológicamente avanzados están fracasando. Los educadores y publico en general solo se muestran dispuestos a probar soluciones superficiales como retornar a una disciplina estricta o programas de prueba, medidas que no producen el deseado aprendizaje o respeto a las normas, y solo cuando los educadores lleguen a esta conclusión estarán dispuestos a reconocer en la apatía y alienación de sus alumnos una reacción a este tipo de instituciones autoritarias que solo tratan de meterles en un molde en vez de desarrollar su autonomía.

La importancia de la autonomía:

Empezando con un análisis de la autonomía moral y pasando después a la autonomía intelectual se demostrará que las materias académicas pueden ser enseñadas de forma muy diferente si se conciben con el objetivo más amplio del desarrollo de la autonomía del niño. Así, desarrollar la autonomía significa ser capaz de pensar críticamente por si mismo tomando en cuenta muchos puntos de vista, tanto en el terreno moral como en el intelectual, con lo que un profesor no solo enseñará a leer o aritmética, sino que enseñará a que su alumno sea capaz de tomar iniciativas, que tenga su propia opinión, que sepa debatir y tener confianza en su capacidad de imaginar, ya sea en el campo intelectual o en el moral.

La autonomía moral:

Autonomía se puede definir como lo contrario a heteronomía, es decir, el gobernarse uno mismo. Cuando Piaget en su investigación a niños de entre 6 y 14 años preguntaba si era peor la mentira a otro niño o a un adulto la mayoría de los niños menores contestaba que era peor la mentira a un adulto ya que estos podían discernir rápidamente la verdad, mientras que los mayores contestaban que, aunque a veces no había más remedio que mentir a los adultos, esto estaba mal, como tambien lo estaba mentir a otro niño, lo cual refleja una conducta autónoma ya que identificaba como malas las mentiras independientemente de si podían cogerte o no. Así pues los pequeños manifiestan la moralidad de la heteronomía mientras los mayores demuestran una moral autónoma. Ahora bien, ¿qué es la moralidad?

La moralidad concierne a las cuestiones sobre lo que esta bien o mal en la conducta humana. Dentro de la moral de heteronomía esas cuestiones se responden mediante normas previamente establecidas, mientras en la moral autónoma es el individuo quien decide mediante la coordinación de puntos de vista, es más, según Piaget la autonomía solo aparece con la reciprocidad, cuando el respeto mutuo es lo bastante fuerte como para hacer que el individuo sienta desde dentro el deseo de tratar a los demás como a él le gustaría que lo tratasen con lo que una persona autónoma moralmente siempre tiene en cuenta no solo el punto de vista de las personas directamente implicadas en el problema, sino de otras personas implicadas indirectamente.

Todos los niños nacen heterónomos e indefensos, sin embargo, para Piaget lo ideal sería que, al alcanzar la edad adulta, la persona fuera totalmente autónoma. Sin embargo, esto rara vez pasa y la mayoría de los adultos solo se desarrollan a un nivel muy bajo

'Le jugement moral chez l\'enfant; Jean Piaget'

¿Qué es lo que hace autónomos a los adultos?

Según Piaget, la respuesta a esta pregunta es que los adultos refuerzan la heteronomía natural de los niños cuando usan sanciones pero estimulan el desarrollo de la autonomía cuando intercambian puntos de vista con los niños para tomar decisiones. Estas sanciones pueden ser positivas o negativas, siendo lo que generalmente se conoce como castigo, ahora bien, estas sanciones se pueden cambiar por reflexiones con el niño sobre su punto de vista, lo que hará que el niño medite en sus próximas decisiones y acciones y llegará a la conclusión de que lo mejor es que la gente se comporte con el resto de la gente como esperan que se comporten con ellos. El castigo, sin embargo, lleva implícitas tres posibles consecuencias:

1>El niño no dejara de hacer la acción por la que ha sido castigado, pero tratara de evitar que le cojan la próxima vez.

2>El castigo no supone obediencia, sino conformismo, lo cual le da al niño seguridad y respetabilidad, pero le evita tener que tomar decisiones.

3>El niño conformista puede estar en esta postura durante años, hasta que un día decide que se ha cansado de esto y se rebela contra estas normas, si bien este inconformismo tampoco crea autonomía, pues sigue otras reglas ya marcadas.

Así pues tenemos que el castigo refuerza la heteronomía pero las recompensas, si bien son preferibles, tienen, finalmente, el mismo final ya que no tratan de que el niño decida que hacer, sino de que decida hacer lo que los padres crean correcto para lograr un premio.

Los adultos debemos huir de recompensas y castigos y debemos incitar al niño a construir sus propios valores morales. Autonomía es ser capaz de tomar decisiones por uno mismo, pero no decisiones totalmente libres, sino decisiones tomando en cuenta aspectos significativos que puedan influir en otras personas. Así, la autonomía se debe inculcar junto con unos principios morales, y debe hacerse desde el principio de la infancia, ya que, cuanto más autónomo sea un niño, más autónomo podrá ser. Por ejemplo, con un niño de tres años las decisiones a tomar ser del tipo de donde le gustaría descansar, para que tenga en cuenta al resto de personas que viven en esa casa, y cuando crezca se le pueden preguntar cosas relacionadas con el tipo de ropa que prefiere o que va a hacer con su asignación semanal si la tiene. Ahora bien, debemos estar siempre que hagamos una pregunta de este tipo a un niño, a aceptar su respuesta y decisión y no imponer nuestro criterio. Si no se le puede dar al niño la posibilidad real de elegir, dejémosle claro desde el principio lo que queremos que haga.

Piaget, a pesar de todo lo visto, sabía perfectamente que las sanciones son inevitables, pero distinguió dos tipos de estas: el castigo y las sanciones por reciprocidad. La diferencia entre una y otra es sencilla, en el castigo no hay relación entre el acto a sancionar y la sanción, mientras en la sanción por reciprocidad si van directamente relacionados acto y sanción. Este tipo de sanciones se pueden dividir en seis clases según Piaget:

1>Exclusión temporal o permanente del grupo: Si un niño molesta durante una comida a los invitados o a los padres estos a menudo suelen decir: “O te estas quieto o te vas a tu cuarto a molestar allí”. Esta sanción no solo esta relacionada con el acto, sino que da al niño la posibilidad de elegir entre dos acciones con lo que comprenderá que hay otras personas que tienen unas necesidades que chocan con las suyas. El castigo sin embargo, el “estate quieto o te pego”, no da posibilidad de negociación y deja al niño sin tiempo ni libertad para pensar. Este tipo de sanción no solo se usa en casa, sin que los mismo profesores suelen hacer uso de ella cuando un niño molesta al resto de la clase durante una actividad.. Es más, los mismo niños suelen hacer uso de ella en sus juegos en grupo ya que el que un niño decida separarse del grupo por algún acto que no es aceptado lleva a una negociación entre los afectados.

2>Recurso a las consecuencias directas y materiales del acto: Ya hemos dicho que en la moral autónoma el niño aprende que las mentiras destruyen directamente tanto la confianza como las relaciones y que al enseñar esto al niño se le hacen ver las consecuencias directas de una mentira, pues del mismo modo se puede hacer con el resto de las acciones y sus consecuencias finales.

3>Quitar al niño el objeto que ha maltratado: Cuando al niño se le hace ver que tiene que ganarse el derecho a utilizar ciertas cosas o acceder a determinados lugares se le hace comprender la necesidad de entender el punto de vista de otras y el respeto por el trabajo ajeno con lo que se le incita a construir una regla por su propia voluntad.

4>Hacer al niño lo que nos ha hecho: Esta regla debe ser usada con moderación para evitar una guerra de venganza. El principio a tener en cuenta es que esta norma sirve para permitir al niño ver el punto de vista de otra persona.

5>Restitución: Cuando un niño rompe o derrama algo se le puede ayudar a repararlo hasta que más adelante comprenda los sentimientos de la víctima y actúe por si mismo. Cuando el niño no teme el castigo se muestra perfectamente capaz de responder a una llamada de este tipo y realizar la restitución.

6>Expresión de disgusto o desaprobación: Normalmente, cuando un niño rompe algo ya siente el haberlo roto, con lo que un castigo se convierte en algo inútil y que simplemente reforzara la heteronomía del niño. El expresar el disgusto por medio de la cara simplemente es mucho más eficaz dado que se convierte en una forma de comunicación..

Piaget nos advierte que todos estos tipos de sanciones pueden degenerar en castigo si no tenemos un respeto hacia el niño. El niño que se siente respetado en su modo de pensar y sentir será más susceptible de respetar el modo de pensar y sentir de los adultos.

El constructivismo:

En las teorías tradicionales se piensa que el niño adquiere los valores morales interiorizándolos a partir del medio. Para Piaget los niños adquieren los valores morales, no interiorizándolos del medio, sino construyéndolos a partir de la interacción con el medio.

Los adultos tienden a suponer que si se hicieron buenos fue gracias a los castigos recibidos cuando se descarriaron siendo niños, pero hay una gran diferencia entre una “buena” conducta y un juicio autónomo: La conducta es observable, el juicio moral no.

Pocos son, por tanto, los adultos que pueden alardear de ser autónomos y, desde luego, si desarrollamos alguna autonomía moral fue gracias a diversas oportunidades de intercambio de nuestros puntos de vista con los de otras personas. Con esto discernimos que la moralidad autónoma es construida por cada persona a partir de las relaciones humanas. En resumen, la moral de autonomía es la regla áurea, es el tratar a los demás como nos gustaría que nos tratasen a nosotros.

Todos los niños al nacer son egocéntricos, solo son capaces de ver el punto de vista propio y al mentir no pueden discernir que la verdad se descubrirá, sino que solo puede pensar en ocultar una acción que le resulta vergonzosa. Sin embargo, el intercambiar puntos de vista y coordinarlos con el suyo propio hará que comience a salir del egocentrismo y a construir el valor de la sinceridad. De hecho, durante la adolescencia, si nos remitimos a la tabla anterior, vemos un acusado aumento de la autonomía, debido al numero de horas que en este periodo se pasan discutiendo con los compañeros sobre los puntos de vista propios y ajenos.

Los niños que se les permite hacer de todo están en la misma posición respecto a la autonomía como aquellos que son educados por padres autoritarios que coartan todas sus decisiones, puesto que el niño seguirá atrapado en su punto de vista egocéntrico y, por tanto, por una moral heterónoma de obediencia a unas reglas absolutas que se han hecho sagradas para él. Un ejemplo de esto lo constituyen el que los niños heterónomos solo ven la cantidad de daño hecha y no las consideraciones humanas. Un niño que rompe 15 tazas por accidente es para ellos más culpable que otro que solo rompe 1 por saltarse una norma ya puesta.

Así, lo importante para el desarrollo de la autonomía moral es el porcentaje global de situaciones en las que los niños tienen la posibilidad de coordinar puntos de vista con otros., lo que nos dará la posibilidad de construir las reglas por nosotros mismos.

La autonomía intelectual:

Una persona intelectualmente autónoma es un pensador crítico con una opinión propia y fundada que puede chocar con las opiniones populares. Una persona heterónoma, sin embargo, cree incondicional-

-mente lo que le dicen, aunque sea un eslogan o propaganda o una conclusión totalmente ilógica.

Para Piaget, el conocimiento del niño tambien se adquiere mediante la construcción desde el interior y no mediante la interiorización.

Constructivismo y autonomía intelectual:

El niño no construye el conocimiento solamente interiorizando lo que se le enseña. Para el niño las relaciones entre el todo y las partes, antes de los 7 u 8 años son muy difíciles. Por ejemplo, el niño puede saber que Suiza es un país y que Ginebra es una ciudad de dicho país, de hecho, si se le pide que las represente por círculos dibujara el circulo de Ginebra más pequeño que el de Suiza y dentro de este, pero cuando se le pregunta al niño si es suizo y después si es ginebrino, el niño dirá que solo es suizo.

Se entiende que la reversibilidad es la capacidad de realizar mentalmente dos acciones opuestas de forma simultanea, como separar un todo en partes o unir las partes en un todo. Esto físicamente no es posible, sin embargo en nuestra cabeza, en nuestra imaginación si lo es, pero solo cuando alcanzamos determinada madurez y esto se hace mediante trabajo. Así los niños siempre tratan de entender su medio estableciendo relaciones entre los fragmentos de conocimiento que tiene, y mientras no consiguen estas relaciones no paran.

Piaget, como buen epistemólogo, que no psicólogo, trató de responder preguntas como ¿Qué es el conocimiento?, ¿Cómo sabemos lo que pensamos que sabemos? Y ¿Cómo sabemos que lo que pensamos que sabemos es cierto?, pero a diferencia de otros epistemólogos, Piaget buscó la respuesta a estas cuestiones, no mediante la especulación, sino mediante la ciencia. Piaget afirmaba que si queremos saber como saben los adultos lo que saben debemos estudiar la génesis del conocimiento desde el nacimiento. Ademas Piaget estableció un paralelo entre la evolución del pensamiento en el niño y la evolución en el ser humano. Los niños pequeños creen que objetos como un río o un árbol fueron hechos por una persona, del mismo modo que establecía el pensamiento antiguo como aparecieron los objetos. El niño cambia de ideas conforme crece, y del mismo modo el pensamiento humano evoluciona a través de los errores cometidos. Sin embargo, una teoría que necesita de constantes modificaciones no suele satisfacer la mente humana, y por eso teorías como los calendarios antiguos han quedado desfasadas y el hombre se adapta siempre a aquello que no necesita modificaciones. Pero el hecho es que la creación de una nueva teoría es un ejemplo extremo de autonomía intelectual, de hecho, decir la verdad como uno la ve a pesar de la oposición requiere de una gran fortaleza emocional, por lo que se entiende que todos los grandes pensadores y filósofos fueran excepcionalmente autónomos. De igual modo el niño, con una presión menos espectacular, se ve inducido a seguir una forma de pensar, pero aun así forma sus propias ideas como rechazar la existencia de Santa Claus, con lo que demuestra autonomía. El conocimiento, ya sea en el hombre en la historia, o en la evolución niño-hombre es construido descentrando y coordinando progresivamente puntos de vista.

Visto esto se entiende que uno de los errores de la educación sea tratar de enseñar siempre las verdades más recientes sin preparar a los alumnos para estas verdades. No se tiene en cuenta que los niños asimilan la nueva información a partir del conocimiento que ya poseen con lo que solo memorizan una serie de respuestas y conservan sus creencias antiguas y con estas su confusión y con esto las escuelas solo enseñan a que, una vez que el niño se da cuenta de su error una vez ya desconfía siempre de su propio pensamiento. Por ejemplo, cuando un niño escribe que 4+3=6 en la pizarra el resto de los niño reaccionan borrando automáticamente su operación, aún cuando esta si esté bien hecha. El niño cuya respuesta es corregida inmediatamente no tiene la posibilidad de corregir su proceso de razonamiento y volverá a cometer el mismo error. Por tanto obligar a memorizar algo que no se entiende es obstaculizar el desarrollo de la autonomía intelectual.

Asignaturas y autonomía intelectual:

El profesor que trata de fomentar el desarrollo de la autonomía tratará siempre de asegurarse de que las cosas tengan sentido para el niño, siempre sin destruir la confianza del niño en sus propias ideas o en su capacidad de imaginarse cosas. Por ejemplo, si el niño hace mal un ejercicio se le debe dar la oportunidad de defender su teoría con argumentos hasta que el mismo se convenza de su error. Así, de acuerdo con el constructivismo los niños aprenden modificando las viejas ideas y no acumulando fragmentos. Cada niño debe modificar sus propias ideas relacionándolas con los nuevos fragmentos. La esencia del constructivismo es la creación de relaciones. Además, esto tiene otra ventaja y es que cuando se utilizan activamente nuevos conocimientos en relación con lo que se sabe se tiende a recordar lo que se acaba de aprender.

Otro punto a tener en cuenta es que, aun cuando la respuesta se a incorrecta, existen siempre ciertos elementos que son correctos, sin embargo la mayoría de los educadores tienden a enseñar conceptos o nociones y solo se basan en una respuesta correcta o incorrecta con lo que el niño no tiene la oportunidad de pensar y de partir de sus fragmentos correctos y convinarlos. Las asignaturas siguen siendo importantes, pero el objetivo de la educación debe ser definido en términos de autonomía. Puede que la cantidad de detalles abarcados sea menor, pero la cantidad de detalles recordados será mayor. Esto lo demuestra el resultado de ciertas pruebas carentes de conocimientos físicos o de problemas de manipulación en las que solo el 25 % de los estudiantes de 1º en la facultad demostraron pensar lógicamente.

Piaget además asocia la autonomía moral a la intelectual, social y afectiva y dice que el fin de la educación debería ser conseguir individuos autónomos que sean capaces de respetar la misma autonomía en otras personas. Sin embargo las escuelas hacen lo contrario mediante la aplicación de normas, exámenes, notas, recompensas, cuartos de castigo....con los que refuerzan la heteronomía del niño.

La autonomía como un objetivo basado en una teoría científica.

Aunque es imposible evitar por completos los juicios de valor al pensar en las metas de la educación, la autonomía como objetivo de esta se basa en una teoría científica y no en unos valores. Durante la educación se intenta inculcar unas virtudes respecto al campo sexual, las drogas, el civismo... sacados de una especie de “saco de virtudes”, pero el problema esta en que las virtudes tienen diferentes significados dependiendo de las personas, lo que para unos es integridad para otros es simple cabezonería.

Es posible escoger la autonomía para definir los objetivos educativos a partir del enfoque del “saco de virtudes”. Pero Piaget la conceptualizó sobre la base de una teoría científica y no sobre la base de lo que él personalmente valoraba. Se pueden hacer dos puntualizaciones para diferenciar el enfoque del “saco de virtudes” y el de Piaget:

1>La teoría de Piaget ha demostrado científicamente que todos los individuos tienden de modo natural a incrementar su autonomía cuando las condiciones se lo permiten y que esta tendencia se extiende a la construcción del conocimiento científico.

2>La autonomía implica que no podemos predecir con exactitud como responderán los niños ya que pueden incluso inventar valores y teorías que a nosotros no nos gusten.

A>La autonomía como objetivo de la educación intenta no imponer valores arbitrarios, sino desarrollar una tendencia natural de base biológica que existe en todos los niños. Todos los niños empiezan biológicamente egocéntricos y el desarrollo cognitivo y social se producirá mediante la descentralización y coordinación progresiva de puntos de vista. Esto no solo se da en la infancia, sino que prosigue durante la adolescencia. En el terreno moral pasa lo mismo, cuanto más pequeño es el niño más heterónomo será como ya vimos anteriormente. El constructivismo implica que el desarrollo, si se produce, tiende necesariamente a la autonomía. Los niños solo pueden crear relaciones pequeñas y limitadas para después ser capaces de coordinarlas en sistemas mayores. Por ejemplo, el niño primero piensa en como actuar por miedo al castigo y más tarde será por tratar a los demás como a él le gusta que lo traten.

En el terreno intelectual tambien pasa lo mismo, los niños construyen relaciones pequeñas, locales y egocéntricas antes de ser capaces de coordinarlas en sistemas más amplios. Un niño de 4 años puede pensar perfectamente en partes diferenciadas, pero no puede unirlas en un todo hasta los 7 u 8 años. El hecho de que los niños en todas las culturas construyan sistemas de relaciones cada vez más complejos y jerárquicos sin ninguna instrucción permite afirmar que todos los niños tienen una tendencia natural a desarrollarse en esa dirección.

El desarrollo intelectual del individuo se extiende a lo largo de generaciones en el desarrollo del conocimiento del hombre y el desarrollo de la ciencia es, por tanto, una manifestación de la autonomía intelectual del hombre. Cuanto mas cerca se esta del objeto más lejos se esta de este. Esta en la naturaleza humana el seguir construyendo sobre el conocimiento anterior. Los valores cambian de una época a otra y varían de un lugar a otro, por lo que el enfoque del “saco de virtudes” para definir los objetivos educativos implica unos objetivos arbitrariamente escogidos y no permanentes. El enfoque basado en la teoría científica de Piaget, sin embargo, es superior puesto que se basa en la tendencia de base biológica de todos los niños y de la raza humana a desarrollarse hacia una mayor autonomía.

B>La autonomía como objetivo de la educación implica que no podemos predecir con exactitud como responderán los niños ya que pueden incluso acabar inventando valores y teorías que no nos gusten. En el enfoque del “saco de virtudes” es fácil escoger determinados valores morales o intelectuales, inculcarlos al niño y punto. La autonomía como fin de la educación implica, en cambio, que no podemos predecir con exactitud en que tipo de individuo se convertirá el niño. Podemos esperar ciertos puntos lógicos como que conozca mejor las asignaturas o que tenga ciertos valores, pero nada más. No podemos predecir sus ambiciones, sus decisiones respecto a estas o el rumbo final de su vida. La autonomía como fin de la educación no nos da una certeza de control y saber lo que hacemos, y sin embargo es este enfoque el que triunfa. El enfoque del “saco de virtudes” no produce los resultados esperados en los países avanzados porque está basado en un sentido común que se ha quedado anticuado. Así pues, en vez de buscar métodos mejores de transmisión de conocimiento a los niños debemos buscar métodos mejores para ayudar a cada niño a construir su propio conocimiento. El constructivismo es una explicación más coordinada y adecuada del aprendizaje que la teoría de la interiorización.

¿Qué tipo de educación implica la autonomía?

Analizaremos ahora tres principios de enseñanza:

1>Es esencial que el profesor reduzca su poder de adulto todo lo posible e intercambie puntos de vista con los niños de igual a igual.

2>Es esencial que el profesor incite a los niños a intercambiar y coordinar puntos de vista con otros niños.

3>Es esencial que el profesor incite a los niños a tener una mentalidad activa y a tener confianza en su propia capacidad de descubrir cosas.

Importancia de reducir el poder de los adultos todo lo posible e intercambiar puntos de vista con los niños:

Tradicionalmente se suponía que el niño aprendía interiorizando conocimiento, por lo que el profesor se convertía en una figura autoritaria. Bajo la teoría de Piaget los adultos deben reducir el poder coercitivo si quieren fomentar el desarrollo de la autonomía. Se deben presentar en igualdad de condiciones para no apabullar al niño. Solo cuando un niño puede coordinar un punto de vista con el suyo propio puede comprender el valor de unas normas. La enseñanza constructivista no implica que el niño se le deba dejar que construya por si solo sus ideas. El adulto interviene, pero como alguien que tiene otro punto de vista y propone discutirlo. No se debe demostrar el poder del adulto para ser respetado, ya que ese respecto ya lo tiene el niño. Esto, por supuesto, se hará siempre que sea posible, ya que en ocasiones, debido a que los profesores son los responsables de la seguridad y el bienestar del niño, no deben dudar en ejercer este poder.

Importancia de inducir al niño a intercambiar y coordinar puntos de vista con otros niños:

Por mucho que un adulto trate de reducir su poder sobre el niño, este sigue existiendo y el niño lo sabe, sin embargo, en las discusiones entre niños este poder no se da, son discusiones entre iguales, y por eso son más eficaces para promover el desarrollo de la autonomía moral. Si antes dijimos que se puede esperar en la autonomía que el niño se lleve bien con sus compañeros y respete unos valores morales es precisamente por esto, durante años discute con ellos sobre estos valores y los aprende y respeta.

La teoría de Piaget afirma ademas que las negociaciones son importantes para que el niño desarrolle su capacidad de pensar lógicamente. Así, con diversos estudios se ha confirmado que:

1>Los desacuerdos entre los niños estimulan la capacidad de coordinar otras relaciones.

2>La interacción social lleva a un nivel más alto de pensamiento cuando existen ya en la cabeza de los niños los elementos que han de ser coordinados para producir un nivel más alto de razonamiento.

El principio de incitar a los niños a intercambiar puntos de vista y coordinarlos puede ser aplicado, ademas, a cualquier asignatura y en cualquier nivel de edad.

La importancia de incitar a los niños a tener una mentalidad activa y a tener confianza en su propia capacidad de descubrir cosas.

La importancia de que el niño sea activo no es algo nuevo y de hecho se insiste en la conveniencia de métodos progresivos y activos. Para Piaget, sin embargo, su reforma es mucho más radical de lo que podrían pensar estos defensores de lo activo. Piaget propone la vida diaria y los juegos de grupo, tomando como ejemplo la asignatura de aritmética. Piaget basa esta teoría en:

1>Si el conocimiento lógico-matemático es construido desde dentro por el propio niño, este debería ser capaz de descubrir el resultado de 4+2 por si mismo, sin instrucción directa.

2>Si los niños discuten largo tiempo acerca del resultado de una operación seguramente obtendrán la respuesta correcta ya que no hay nada de arbitrario en el conocimiento lógico-matemático

Empirismo, racionalismo y la teoría de Piaget:

Los empiristas afirman en esencia que el conocimiento tiene su fuente fuera del individuo y que se adquiere mediante interiorización a través de los sentidos uy afirman que el individuo al nacer es como una tabla rasa en la que se escriben experiencias a medida que crece.

Los racionalistas no niegan la importancia de la experiencia sensorial, sin embargo insisten en que la razón es más poderosa que aquella porque nos permite conocer con certeza muchas verdades.

Piaget veía elementos verdaderos y falsos en ambas corrientes. Para Piaget tanto la observación como la razón son importantes. Ninguna de las dos podría darse sin la otra.

El conocimiento físico es el conocimiento de los objetos que están “ahí afuera” y son observables en la realidad externa La única forma de que el niño pueda descubrir las propiedades físicas de los objetos es actuando material y mentalmente sobre ellos y descubriendo como reaccionan estos objetos a sus acciones.

Además Piaget distinguía otro aspecto del conocimiento, el llamado conocimiento social. Este se parece al conocimiento físico en que es un conocimiento de contenidos y tiene su fuente en parte en la realidad externa, y solo en parte porque el conocimiento social se construye no a partir de la realidad externa, sino desde dentro, a través del mismo marco lógico-matemático antes analizado en interacción con el medio.

La enseñanza de la aritmética y la naturaleza del conocimiento lógico-matemático.

Si un niño no puede construir la suma por si mismo, enseñarle lo que debe hacer es como darle una receta para que la siga mecánicamente, lo cual no incita al niño a tener una mentalidad activa, sin embargo, esto es lo que se hace en las escuelas activas o progresiva. Muchos profesores opinan que las fichas de trabajo son buenas para dar conocimiento al niño, Sin embargo en estas fichas el niño trabaja solo y el profesor controla sus respuestas lo que le resta autonomía

Es bien sabido que los juegos son buenos para el aprendizaje de la aritmética, pero la teoría de Piaget lleva su utilización de formas nuevas, por ejemplo:

A>Su teoría lleva al uso de juegos como actividad principal no como suplemento de refuerzo

B>Su teoría lleva al uso de juegos no solo para enseñar aritmética, sino tambien para promover el desarrollo de la autonomía moral y social

Los supuestos empiristas han pesado tradicionalmente en la enseñanza de todas las asignaturas. Lo que necesita hoy la educación no es más dinero ni tecnología, sino una reconceptualización de los objetivos. Centrándonos en la autonomía del niño, podemos muy bien producir indirectamente los antiguos valores que somos incapaces de obtener por medios directos. Los niños construyen valores y conocimiento cuando se respeta su individualidad. Si bien la autonomía como objetivo de la educación puede ser considerada una idea que revoluciona la educación, tambien puede ser considerada una vuelta a los antiguos valores y relaciones humanas.