Lazarillo de Tormes

Literatura española renacentista. Renacimiento literario. Narrativa. Novela picaresca. Amos. Lazarillo. Argumento. Personajes. Narrador. Sociedad. Temas

  • Enviado por: Sokar7
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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Lazarillo
Características e intenciones del narrador, motivo y tipo de relato.

El narrador intenta que no se releguen al olvido las cosas que le han sucedido en la vida, y espera que cada lector encuentre en ellas algo por lo que leerlas, sino es por simple diversión. Y también, por supuesto, para ser reconocido por la sociedad como buen escritor, pues el deseo de alabanza es lo que le mueve a realizar un trabajo tan complejo como es escribir un libro.

Estamos ante un narrador interno, pues es uno de los personajes del relato, en este caso sería un narrador-protagonista, por lo que usa una narración en primera persona. En cuanto a la perspectiva temporal, el narrador esta en pasado casi durante todo el relato, excepto en las primeras líneas, en las que se presenta. Por último, el narrador es también omnisciente, pues domina completamente todos los rasgos de todos los personajes que aparecen en el relato.

El relato tiene un carácter epistolar, pues tiene la forma de una captar dirigido a un recepto al que se le cita como Vuestra Merced, y está escrito en prosa, esta novela está considerada como la precursora de la picaresca y el realismo.

TRATADO I
Circunstancias familiares de lázaro.

En este relato se pone mucho cuidado en narrar las características familiares en las que nace el protagonista, con un padre muerto, y una madre que trabaja como prostituta, Lázaro vive su infancia en un entorno de pobreza y inmundicia. Esto parece darle una forma de ver la vida irónica y desapasionada.

Proceso de aprendizaje con el ciego

En cuanto salen de Salamanca, Lázaro aprende a no fiarse de nadie, gracias al episodio en el que el ciego hace que se golpeé con el toro de piedra, después el ciego dice una frase que resume lo que se va a llevar el joven de su primer amo “Yo oro ni plata no te lo puedo dar, mas avisos para vivir muchos te mostraré.” Después, gracias al hambre, Lázaro tuvo que aguzar su ingenio para poder vivir, robando al ciego lo que podía. Como se puede ver en el episodio del vino o de las uvas o de la longaniza. Finalmente, al despedirse del ciego, engañándole de forma que fuese él el que resultara perjudicado, Lázaro ha aprendido todo lo que el ciego pudo enseñarle.

Caracterización moral del ciego

El personaje del ciego es caracterizado tanto mediante la visión que tiene de él Lázaro, como por las acciones que realiza. Lázaro, le describe como el hombre más astuto y sagaz, “en su oficio era un águila”, y se ganaba la vida de muchas maneras, la mayoría de ellas mediante engaños y aprovechándose de las supersticiones de la gente. Pero también cuenta Lázaro que era un hombre muy tacaño y mezquino. Ambas características se pueden ver en las acciones que protagoniza el ciego con Lázaro, la tacañería hace que Lázaro intente engañarlo, pero gracias a su ingenio el ciego siempre acaba descubriéndole y haciéndole pagar.

TRATADO II

A diferencia de el ciego, este nuevo amo intenta pasar por un hombre santo cuando en realidad es más tacaño que el primera amo, pero solo con los demás, para el mismo no aplica la austeridad. Lázaro no aprende demasiado de él , pues tiene que concentrarse más en sobrevivir que en otra cosa, de tal forma que se alegraba de que alguien muriese, debido al banquete que esta desgracia conllevaba.

El arca

Lázaro se da cuenta de que su amo guarda comida en un arca bajo llave, un día, cuando un calderero pasó por su casa le pidió que le diese una llave que abriese el arcón. Así pudo Lázaro comer pan cuando quisiese, pero el clérigo se acabó dando cuenta de que faltaban panes, así que decidió contarlos para darse cuenta si alguno faltaba. Lázaro, como ya no podía comer el pan entero directamente, empezó a roerlos, para que pareciese que eran los ratones los que robaban. Para solucionar aquello clavó tablas, tapando los agujeros por donde los “ratones” pudiesen entrar. Después Lázaro uso un cuchillo para agujerear las tablas, a lo que su amo respondió poniendo una ratonera dentro, pero aquello no funcionó. Además Lázaro aprovecho para sugerir que quizás no fuesen ratones, sino una culebra, haciendo así que su amo no pudiese dormir tranquilo. De hecho, empezó a revisar las camas para ver si la culebra estaba allí, y Lázaro, alarmado de que encontrase la llave que escondía entre la paja, decidió dormir con ella en la boca, pero esta por la noche hacia un sonido parecido al silbido de una culebra, por lo que su amo se despertó alarmado y le propinó un golpe en la cabeza, descubriendo así la llave y todos los robos que Lázaro le había hecho. Por lo tanto, en cuanto se recuperó del golpe lo echó de su casa.

TRATADO III
Periplo por la ciudad, de Lázaro y su amo.

El escudero, con buen aspecto, muy arreglado y con aspecto de noble, se dedicaba a pasear por la ciudad, por los lugares donde todo hombre con cierta posición social y dinero suele pasear. Primero por el mercado (aunque no comprase nada, pues no tenía dinero) y por el centro de la ciudad, luego a la iglesia, ya que todo hombre poderoso debe ser piadoso, finalmente se encamina a su casa, que no se parece en nada a la de alguien rico, por ser ruinosa y sin mueble alguno.

El tema de la honra

La honra era un concepto muy importante para la nobleza de la sociedad en la que se ambienta este relato. Un noble no debía trabajar, pues la vida suele tener arreglada gracias a la herencia, el amo de lázaro no trabajaba, por lo que no tenia forma de conseguir dinero, además se preocupa de que no se le relacione con nada cercano a la mendicidad, por eso cuando se entera de que su criado consigue comida pidiendo le pide que no diga de quien es mozo. Al escudero le cuesta compartir la comida que le trae Lázaro, pues pese a estar hambriento se supone que ya ha comido a su hora, como hace cualquier persona de su posición, por eso no le pide nunca comida directamente a Lázaro. Para conservar su honra, el escudero se preocupa mucho de las apariencias, tanto como para mentir sobre ellas, sobre las comidas que realiza, sus posesiones…

Relación entre Lázaro y el escudero, comparada con la que existía con los anteriores amos

Entre el escudero y Lázaro se da una relación muy extraña, teniendo en cuenta que son criado y amo, pues en este caso es el criado el que tiene que alimentar al amo y finalmente es el amo el que sale huyendo del criado y no al revés. Pero pese a esto Lázaro lo prefiere a sus dos amos anteriores, ya que, aunque pase tanta hambre como antes, éste amo no le da de comer porque no puede, no por avaricia o tacañería. “Éste es pobre y nadie da lo que no tiene. Mas el avariento ciego y el malaventurado mezquino clérigo que, con dárselo Dios a ambos, al uno de mano besada y al otro de lengua suelta, me mataban de hambre, aquéllos es justo desamar y aquéste de haber mancilla.”

El tema del hambre y su gradación durante los tres primeros amos.

El hambre es una de los temas que hacen de Lázaro lo que es, en estos tres primeros tratados la encontramos en un orden ascendente. Con el ciego no comería demasiado si no fuese por las artimañas que inventaba para mantener su sustento, con el clérigo pasó lo mismo, pero debido a estas artimañas fue expulsado de su lado. Pero con el escudero no pudo recurrir a engaño alguno para robar comida, pues no había comida. En principio pudo mantener el hambre a raya gracias a los alimentos que le proporcionaban los vecinos cuando pedía por la ciudad de Toledo, pero cuando hubo un año de carestía en el que la gente no daba comida a los pordioseros, Lázaro y su amo lo pasaron bastante mal(peor el amo que Lázaro, pues este a veces conseguía comida de unas vecinas hilanderas). Por lo tanto, el hambre en este relato es la desencadenante de todas las acciones que le suceden a Lázaro o los actos que el realiza.

El aprendizaje de lázaro

Las lecciones que le dan sus amos a Lázaro durante su juventud son las que hacen que éste acabe viendo la vida de la forma en la que la ve. El ciego era un maestro consumado, pues aunque maltratándole tenia la intención de enseñarle artimañas para ganarse la vida como pudiese. “Yo oro ni plata no te lo puedo dar, mas avisos para vivir muchos te mostraré.” Con el clérigo no aprendió nada relacionado con los oficios epistolares, pues oraciones y rezos ya los había aprendido con el ciego (el propio clérigo se lo pregunta antes de adoptarle “me preguntó si sabía ayudar a misa”). En cambio aprendió a no fiarse de los hombres santos que predicaban unas cosas pero no se aplican sus lecciones a ellos mismos. Con el último amo, el escudero, aprendió a sentir lástima de la gente noble, pues bajo la fachada podemos encontrar un interior que no tiene nada que ver con lo que nos esperamos, por lo que no debemos fiarnos de las apariencias.

TRATADO V
Explica el carácter teatral de la farsa que protagoniza el nuevo amo de Lázaro

El buldero era un estafador consumado, y realizaba sus oficios como si se tratase de obras de teatro, como relata Lázaro en los primeros párrafos, el buldero compraba al cura encargado de la parroquia antes de predicar, y así conseguía información de cómo era el público ante el que tenía que actuar, de esta forma realizaría su trabajo de una forma u otra (un ejemplo es la elección entre predicar o no en latín). Esta vez sobornó también al alguacil para conseguir realizar un espectáculo lo suficientemente vistoso como para hacer que los feligreses comprasen sus bulas. Gracias a la escena de la posada la gente cada vez se fiaba menos de él pero con el teatro montado en la iglesia se aseguro de que todos creyesen que Dios aprobaba su causa y en realidad el mentiroso era el alguacil.

TRATADO VI
Los cambios en la vida de Lázaro: su nueva ocupación, quién se la procura, cómo la valora y qué consigue

En este tratado Lázaro empieza a trabajar como aguador para un capellán, le fue bien en el trabajo y tras cuatro años consiguió lo suficiente dinero como para vestirse como un hombre de bien, y viéndose así, decide dejar el oficio, pues espera alcanzar uno mejor, que honrase a su nueva vestimenta.

TRATADO VII
El “ascenso social” de Lázaro al servicio de dos nuevos personajes

Lázaro consigue en este tratado el oficio de pregonero, y se casa con la criada de un arcipreste, con lo que se gana el favor de este, procurándose así una buena vida. Como él mismo dice éste es su primer trabajo de verdad, y lo consiguió gracias a pasar calamidades y penurias con sus otros amos, esto demuestra, como dice en el prólogo que para los que la Fortuna es contraria, difícil es progresar en la vida.

Actitud del personaje frente a su “prosperidad” y su “buena fortuna”

Aunque en el ámbito profesional Lázaro tenga por lo que estar satisfecho en el personal tiene una carga, pues su mujer le engaza con el arcipreste. Pero lejos de enfurecerse Lázaro reacciona ante este hecho objetivamente, pues si intentase detener a su mujer o al arcipreste perdería su empleo y la posición social que tanto le ha costado conseguir; así que decide que lo mejor que puede hacer es no hacer nada.