Lazarillo de Tormes

Renacimiento literario. Novela picaresca. Argumento. Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza. Calderón de la Barca. Luis de Góngora. Vida y obras. Biografía

  • Enviado por: C.j.
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  • País: España España
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EL LAZARILLO DE TORMES.

¿Quién pudo ser el autor ?

La más temprana atribución se refería al fraile jerónimo Juan de Ortega, basada en el hallazgo del borrador manuscrito en su celda.

Muy temprana fue también la atribución al diplomático Diego Hurtado de Mendoza quien en 1554 acababa de gobernar Sienna en nombre de Carlos I.

Algunos investigadores pensaron en la paternidad de un escritor del círculo eramista de los hermanos Valdés.

Finalmente, y como hipótesis más verosímil ,se ha defendido la autoría del escritor toledano Sebastián de Horozco, basada en discutibles semejanzas temáticas entre la novela y la obra del toledano.

Por el motivo que fuera el autor del Lazarillo quiso protegerse en anonimato. Y en verdad que lo consiguió plenamente, pues, mientras no aparezca un documento absolutamente veraz, este libro genial podrá seguir en anonimato no se sabe cuántos siglos más.

Obra.

La novela presenta una organización de siete capítulos, llamados tratados, y un prólogo.

Destaca la diferencia de extensión entre los capítulos: mientras que los tres primeros presentan mayor extensión, los cuatro restantes son mucho más cortos, especialmente el IV y el VI.

Argumento.

Esta novela narra la vida de un pobre muchacho, llamado Lázaro de Tormes, desde su nacimiento hasta que se casa, en Toledo, con la criada de un Arcipreste, obteniendo a cambio de su matrimonio, el oficio de pregonero real. En la ciudad se murmura que el verdadero marido de la esposa de Lázaro es el Arcipreste, por lo que, a petición de un alto cargo eclesiástico, nuestro protagonista escribe su historia para explicarle cómo ha llegado ha esa situación que él no considera tan mala. A lo largo de la obra, Lázaro nos cuenta que es hijo de un molinero ladrón y una mujer de mal vivir. Cuando tiene sólo ocho años, su madre lo manda servir de guía a un ciego que, aunque le enseña algunas cosas, lo maltrata y apenas le da de comer. Cansado de este amo al que odia, sirve sucesivamente aun clérigo avariento que casi lo mata de hambre, a un mísero hidalgo preocupado ridículamente por su honra, a un buldero mentiroso y estafador y a otros varios amos, hasta que, conocido al Arcipreste de San Salvador y casado con su criada, se encuentra “en la cumbre de toda buena fortuna” frase con la que termina la obra.

JUAN RUIZ DE ALARCÓN.

Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza (1581?-1639), escritor y dramaturgo nacido en Taxco, Nueva España, expuesto a las duras críticas de sus contemporáneos por ser indiano y por un defecto físico.

A los 20 años llega a Salamanca donde gana el bachillerato en ambos derechos, se traslada a Sevilla, y a pesar de todos los obstáculos, pronto se convierte en uno de los tres mayores dramaturgos del momento junto con Lope de Vega y Tirso de Molina. Vuelve a México en 1613 donde se licencia en Leyes y ejerce el oficio de teniente de Corregidor. Regresa a España, se instala en Madrid donde continúa escribiendo teatro hasta que en 1626 lo nombran relator del consejo de Indias. Murió en Madrid.

Entre los dramaturgos de su é poca Alarcón es el único representante de la burguesía profesional; su mentalidad de abogado explica el tono de sus palabras que no es demasiado lírico ni místico, y, aunque le interese la magia, es racional, verídico y ordenado. Escribió veinte comedias, entre ellas La amistad castigada, Ganar amigos, La cueva de Salamanca, El semejante a sí mismo, La prueba de las promesas, Las paredes oyen, Mudarse por mejorarse, La verdad sospechosa que fue parafraseada por Pierre Corneille. El examen de los maridos es quizá su última comedia.

LUIS DE GÓNGORA.

Introducción :

Góngora y Argote, Luis de (1561-1627), poeta español, cima de la elegancia de la poesía barroca y modelo de poetas posteriores.

Vida :

Nació en Córdoba en el seno de una ilustre familia y estudió en la Universidad de Salamanca. Recibió órdenes religiosas y en su juventud ya era bastante famoso, puesto que Cervantes habla de él cundo Góngora sólo tiene 24 años. Obtuvo un cargo eclesiástico de poca importancia pero que lo permitió viajar por España con frecuencia y frecuentar la Corte de Madrid. Se establece en esta ciudad y consigue que Felipe III le nombre su capellán. A diferencia de la mayoría de sus contemporáneos, en Góngora, ni la religión ni el amor, pese a algunas aventuras juveniles, ocupan un lugar importante en su vida o en su poesía. Parece que le domina un sólo sentimiento, el de la belleza, pues el amor y la naturaleza, asuntos de los que trató con perfecto dominio, más que sentimientos en él aparecen como pretexto para la creación poética. Al final de su vida, agobiado por las deudas, se traslada a Córdoba, donde muere.

CALDERÓN DE LA BARCA.

Pedro Calderón de la Barca, nacido y muerto en Madrid ( 1600-1681), supo crear, basándose en la técnica de Lope de Vega, un sistema dramático personal que refleja plenamente las características del estilo barroco.

Su producción se divide en :

Comedias: Destacan las del tema popular hispánico : El alcalde de Zalamea, inspirada en la del mismo título de Lope de Vega, al que supera en la caracterización de los personajes, y las de “enredo” : La dama duende, Casa con dos puertas mala es de guardar, etc.

Dramas filosóficos: Se caracterizan por su densidad y sus grandes aciertos expresivos. Sobresale La vida es sueño, tanto por su maestría constructiva como por el lirismo de los monólogos.

Autos sacramentales: Son lo mejor de la obra de Calderón que logró darle a este género su forma definitiva. Eran representaciones teatrales de tema religioso y finalidad didáctica que solían celebrarse durante las fiestas del Corpus. Destaca en ellos la perfecta fusión de ideas teológicas con artificios literarios, así como el uso de la alegoría por medio de la cual convierte en personajes teatrales conceptos abstractos como la gracia, el pecado la discreción, etc. Los más importantes son: El gran teatro del mundo y la cena del Rey Baltasar. Constituyen lo más representativo de la cultura española y por sus valores estéticos y literarios son la culminación del teatro simbólico o de ideas.