Las sombras del mañana; Norbert Lechner

Sociología. Literatura hipanoamericana del siglo XX. Política. Sudamérica. Estado. Resumen. Análisis crítico

  • Enviado por: Ricardo Pérez
  • Idioma: castellano
  • País: Venezuela Venezuela
  • 6 páginas
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'Las sombras del maana; Norbert Lechner'
Esbozo Crítico sobre:

Las sombras del mañana. La dimensión subjetiva de la política. De: Norbert Lechner.

Escuela de Sociología UCV. Caracas. Venezuela.

Por: Ricardo Pérez.

Maracay 21-12-2008.

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Sustentada en la vieja problemática de la relación entre la esfera económica y la esfera política, Norbert Lechner comienza considerando el enfoque de Cardoso Faletto y cuestiona como se relaciona la estructura social de clases y el Estado Nacional. Sin embargo, - considera al igual que ellos - que bajo éste enfoque “la historia de Latinoamérica se caracteriza por el esfuerzo de construir un Estado nacional en el marco de una economía mundial que lo define objetivamente en función del mismo, el cual limita las posibilidades de decisión y acción autónoma” en el continente.

Ante estas muchas observaciones hace acotaciones tanto de orden metodológico como conceptual, entre los que señala: que con mucha facilidad al hablar de Estado nacional y clases sociales estos se refieren a burguesía y proletariado, donde además de confundir el Estado con el aparato estatal arrastran con ello el problema central de su naturaleza y sus funciones gubernamentales. De igual manera nos indica: que el enfoque independentista gira en un doble enfoque donde se dan las mediaciones entre lo económico y lo político y entre lo externo y lo interno.

Así mismo y después de tomar distancia de sus fundamentos, nos dice que el Estado como producto auténtico de las formaciones económicas europeas representa en su génesis un tipo de estructura política que suele corresponderse con su base económica y con las formaciones Estado-nación. La diferencia en este sentido y a nuestro modo de ver consiste en la relación de espacio y tiempo del Estado nación que no es tomado en cuenta en los enfoques anteriores. Así considera que la exportación a América Latina del Estado nación como forma de dominación política-económica no solo rompe con la lógica con que se fraguó originalmente, sino que viene a implantarse sin consenso alguno y a romper su propios limites espacio temporales para edificarse en una relación invertida que Lechner suele considerar como “Caso Desviado”.

Para Lechner ésta supuesta concurrencia entre el espacio económico y el espacio político es inexistente en América Latina y considera además con ello que si bien el Estado nacional pertenece a las formaciones capitalistas y en él se resumen en su sentido general la voluntad de todos sus pobladores, este debe representar al mismo tiempo la razón política de la nación y la expresión máxima de la racionalidad europea, o por el contrario, es la junta administradora de las clases dominantes encargada de garantizar la existencia de la propiedad privada y la administración de la violencia. Sobre esto aspectos histórico sociales no creo que pueda haber duda alguna sobre las analogías de las funciones del Estado en América Latina, pero por esto mismo el Estado no resume en él la voluntad general de sus gobernados porque éste se reduce a dar respuestas a los intereses foráneos, utilizando la violencia como forma de dominación política-jurídica y manteniendo la dominación imperial en el continente como señalan las teorías de la dependencia.

De igual manera, considerando el Estado como forma de dominación política colonial es además para Lechner el espacio político del capital, que al mismo tiempo nace como intento fallido, aunque para Ianni éste suele estar en una relación de complementariedad con el proceso imperialista y la reproducción ampliada del capital, y que para el momento en que se concretiza estructuralmente en América Latina, simultáneamente es dislocado de su propia relación Estado-Nación para ser poco a poco rebasado por el Estado trasnacional. Sin embargo, y tal ves en este mismo aspecto, tanto el Estado como las Trasnacionales son consideradas estructura de dominación por los teóricos de la teoría de la dependencia quienes consideran al igual que Lechner que sus timoneles de mando se encuentren en otras latitudes y fuera de sus territorios al cual dicen representar.

Como vemos, el problema del Estado ronda tanto situaciones de dependencia como de funcionalidad complementaria de la reproducción ampliada del capital a nivel mundial donde se rompen en todas su enfoques las relaciones espacio temporales que suelen caracterizarlo. Así, mientras unos parten de la dependencia estructural o piensan en las relaciones de producción y la necesidad de sobrepasar las estructuras del Estado nación para superar problemas económicos internos, Lechner advierte de sus diferencias con la causa eficiente de su formación propuesta por Marx, la cual finalmente invierte para proponerla como parte de la solución ante “la crisis hegemónica del Estado”.

La visión económica del asunto obliga a considerar varias alternativas que yuxtapuestas entre si conforman un caos estructural y un conflicto político de grandes consecuencias culturales que se evidencian en un tipo de formación que intervenida en todos sus aspectos concretizan una situación traumática de enormes dimensiones, al cual desde el punto de vista político-estructural Lechner etiqueta como” la crisis hegemónica del Estado”. En este sentido, el Estado no logra conducir a la nación y a sus representados por el camino que les permita superar las situaciones de dependencia y dominación económica que los oprime.

Con una situación compleja de por sí, alude sobre aspectos que involucran tanto las teorías de la dependencia de Cardoso Falleto como las teorías del imperialismo que por razones de tiempo no ahondaremos más aquí. Sin embargo, las mismas suelen tener elementos comunes y elementos excluyentes que parten desde la óptica en que se mira la cuestión del colonialismo y el imperialismo, sin embargo, ambas explican y ayudan a entender el atraso económico de América Latina que es reducido a dos aspecto que en Lechner tocan los conceptos de razón y orden.

Mientras la teoría de la dependencia versa sobre la inserción de América Latina al desarrollo capitalista mundial como surtidor de materias primas y señala que dichos cambios en el mercado internacional afectan las relaciones económicas internas, la teoría del imperialismo es una especie de inversión donde la acumulación de capitales y la necesidad de expansión capitalista se produce por el agotamiento de los mercados internos y produce al mismo tiempo que lo económico sobrepase el Estado en cualquiera de sus versiones para dar paso al Estado Trasnacional y a la dominación económica del mundo.

Esta multiplicidad de relaciones y su continuo acomodo traen consigo conflictos y traumas a todos los niveles. Desde lo más abstracto de la cuestión, el conflicto reducido a una confrontación entre el poder político y el poder económico subyace sobre infinitas relaciones de producción que repelen cualquier intento de control por parte del Estado e inclusive forjan situaciones que se complejizan, permitiendo en sus defectos la liberación de algunas naciones y el nuevo sometimiento de otras con fines y medios totalmente distintos que superan el uso directo de la fuerza misma.

Por ello toma gran importancia en la teoría de Lechner el proceso de mundialización del capital mediante el cual se materializan los cambios y, bajo el título de “Una globalización interiorizada” nos dice que ésta a pesar de gran despliegue no termina de conformar una “cultura global” uniforme. Los sistemas culturales y de creencias adquieren según él particularidades específicas que se formulan y reformulan con características irrepetibles. El aspecto a comprender como principal aporte de Lechner pasa por el cambio radical del “mapa cognitivo” de las personas que se debate constantemente entre “lo nacional” y “la interiorización” que comprimen los espacios temporales que no permiten la fijación de ideas por los cambios que de los procesos de globalización se generan.

Sin embargo, en América Latina dichos problemas externos y sus consecuencias internas son resueltas políticamente con el asalto al Estado, el cual representa un tipo de “nudo gordiano” que une la dominación externa con la dominación interna y que dichas crisis económicas suele producir dos fenómenos análogos entre si, el totalitarismo en Europa y la tiranía en América Latina. Es precisamente en este punto que el caos que Lechner trata de conseguir un tipo de orden y razón que permita superar las calamidades de gobiernos tiránicos que finalmente quedan atrapados en sus estructuras y terminan funcionando a favor de los intereses imperialistas.

La razón y el orden muy anhelados en el pensamiento de Lechner pasan primeramente por reconocer lo ajeno del Estado desde el punto de vista histórico-cultural y su condición original de permanencia en América Latina como forma naturalizada que no termina de capitalizar la voluntad general de sus gobernados. La falta de cohesión social es precisamente la herencia de ser una estructura social colonizada que mantiene en su funcionamiento relaciones económicas impuestas que a sus ves se encuentran en situación de reacomodo frente al desarrollo capitalista mundial. Sobre este mismo punto, la inserción exitosa de América Latina queda traumada al mismo tiempo que los llamados procesos de “sustitución de importaciones” que llegan cuando ya no es posible salir del atolladero con ellas, así mismo como se desfasan el Estado y las Trasnacionales, ya que los primeros quedan en un primer momento supeditados al nuevo orden del Estado Trasnacional.

Los problemas sociales internos que se producen por la incompatibilidad de lo político y lo cultural revientan en problemas sociales que rebotan en sentido inverso en sus pobladores que sufren problemas notorios de identidad, pues frente al Estado, su relación más cercana con él suele darse por medio de subordinación y despotismo político que se pueden rastrear en las distintas dictaduras que ha sufrido el pueblo latinoamericano a través de su historia. En lo interno la respuesta a tales situaciones también pasan por construir una “voluntad general” que dote de un sentido común las relaciones existentes entre Estado y Nación.

Los problemas de identidad no escapan por ello de los desfases de espacio y tiempo, así que en un primer acercamiento a dicha problemática, Lechner cree que es necesario conocer ante el desarrollo globalizado del Estado trasnacional aquellas fronteras que le suelen ser propias y que indican donde termina el país y donde comienza el mundo. Como vemos, tal identidad se diluye frente a los procesos globalizadores del capitalismo mundial y someten a los individuos a situaciones de incertidumbre que lo afectan en su psiquis y que finalmente se reflejan en la identidad de los pueblos.

La incertidumbre cumple o hace las veces de impedir que se pueda llegar a una autodeterminación de los pueblos y debilita la capacidad asociativa de los mismos, pues rasgada la posibilidad de un “Yo concreto”, se debilita a tal punto la “imagen social” y los “imaginarios colectivos” que acaba con la identidad de los mismos al mismo tiempo que atomizan y difuminan cualquier posibilidad de unión entre ellos. Ante esto, Lechner cree sin embargo que el problema de la autodeterminación radica en el “vinculo social” y lo reduce a la interacción entre la “acción colectiva” y el “capital social”. El asunto tocaría sin embargo los intersticios dentro de lo económico y lo social para finalmente sobreponer el primero sobre el segundo.

Debido a lo expuesto en las líneas anteriores, el acelerado proceso de individualización se hace presente. Por ello el individuo despegado de todos los procesos afectivos relacionados con sus hábitos y costumbres se halla perdido al no encontrar referentes históricos culturales que lo desfasan y obliga a darse a un mundo y un sistema cultural sobrepuesto. Esta “salida al mundo” lo aleja de aquello que antes lo encerraba y protegía y lo someten al embate de las fuerzas externas y a la pérdida de identidad que no le permiten autodeterminarse. “De ahí que muchos individuos vivan la construcción de si mismos y la búsqueda de un YO auténtico como una presión angustiante” de donde nace la retracción social de tantas personas.

Considerando así que los cambios culturales fueron preeminentes en la sociedad chilena, cree también que la interacción o los niveles de cohesión social se pueden medir por medio del “capital social” que resulta ser la vinculación entre la “auto-determinación” y la “capacidad de acción colectiva”. Cree que ésta relación es debilitada y atacada por el cambio cultural de tal manera que las actividades diarias deterioran la imagen del nosotros. Los efectos de la globalización sin embargo y la construcción de la identidad nacional son promovidos por el Estado, siendo el proceso cognitivo del individuo trastornado a tal punto que termina afectando hasta las relaciones de pareja que se ciñen a la lógica del capital.

En sus efectos, la cultura del consumo desmedido y los estilos de vida globalizados conforman las metas de la realización del Yo y son parte de la cotidianidad de la vida que se reduce a que ésta sea precisamente una actividad de consumo. Es por eso que a través de los medios de comunicación se propongan modelos de vida y pautas culturales que incluye también a aquellos que están excluidos, siendo además de ello la carencia de sus prácticas las formas de definir la pobreza, la cual queda determinada por el consumo de bienes materiales. La finalidad de ésta lógica de definirse a si mismo por medio de las practicas de producción y consumo terminan anteponiendo la libertad individual a la colectividad, por lo que consumir representa un acto social que simboliza el estar socialmente incorporado al sistema.

Debilitada la “identidad social” y los “imaginarios colectivos” se dificultan con ello la posibilidad real de realizar cambios políticos que doten dichas relaciones de una razón y u orden definido. Como vemos la interrelación de las experiencias cotidianas mediadas por cambios constantes de costumbres y el desarrollo económico no permiten darse cuenta de la necesidad de un buen desempeño democrático que vierta equitativamente los recursos económicos y coacciones las formaciones económicas de la actividad social concretada como “capital social”.

Es precisamente la poca organización económica el producto de una distribución desigual que termina indicando que sólo una tercera parte de la población esté integrada al desarrollo económico en Chile. Dentro de estas mismas razones, Lechner divisa grandes desigualdades económicas que promueven las luchas de clases donde el 56% de las clases altas ostentan el “capital social”. Este desajuste socio-económico se refleja en consecuencias en un proceso de “desafección y desconfianza” que al mismo tiempo se traduce como “falta de interés” por las instituciones del Estado, ya que buena parte de su economía está disgregada en comerciantes informales que no tienen relación ni parte en las políticas financieras propuestas por el Estado.

Las soluciones del problema no dejan de ser económica, Lechner no vacila en proponer que dicha solución sea crear mayor “capital social”. Así: “Una sociedad fuerte crea más capital social a la vez que mayor capital social da lugar a una sociedad fuerte”. La idea es fundamentar un “interés común” para resarcir tanto el problema de relaciones con el Estado como el fortalecimiento de la imagen social que se traduciría finalmente como parte de la solución a la “crisis hegemónica del Estado”.

Bibliografía:

Norbert Lechner; Obras escogidas Edición a cargo de: Paulina Gutiérrez y Tomás Moulian., Colección pensadores latinoamericanos. Sin año.

Norbert Lechner; Estado y política en América Latina, México, Siglo XXI, 1981.

Véase sobre la Ley de Correspondencia en el Materialismo Histórico de K Marx, F.V. Konstantinov o D.I.Chesnokov respectivamente.

Este mismo planteamiento esbozado por mi - como una síntesis del planteamiento de Lechner - termina afirmando en palabras de él, que la teoría clásica marxista donde se relaciona la base económica y el Estado no se corresponde ni explica el fenómeno en América Latina.

Hegel consideraba al Estado como la máxima expresión del espíritu.

Kart Marx

La afirmación es de : Max Weber

Para Lechner el problema del Estado radica en buena medida en la no congruencia entre espacio económico y espacio político.

la categoría no es empleada directamente por Norbert Lechner.

Véase: Cardoso, H. / Faletto, E., Faletto Enzo. “Dependencia y Desarrollo en América Latina. Siglo XXI Editores Argentina / México. 1969.

Fundamento del Imperialismo.

Lechner finalmente termina proponiendo una solución de corte económico que bajo el nombre de Capital Social suele ser parte del problema al cual hay que atacar para promoverlo y así lograr una voluntad general de sus asociados en actividades de producción.

Desde la óptica de la Antropología de F Boaz “la cultura es única e irrepetible”.

Se conoce como “Nudo Gordiano” el que ataba al yugo la lanza del carro de Gordio, el cual estaba hecho con tal artificio que no se podían descubrir los dos cabos.

Véase: Hanna Arendt en El Totalitarismo donde explica que las crisis del mercado interno terminan con el surgimiento de gobiernos autoritarios que suelen sacar provecho de la situación apelando a un tipo de cesarismo político que se sobrepone en el conflicto entre el las masas y los empresarios pactando con ambas partes para después romper cualquier tipo de tratado e ir directamente a la disolución de cualquier estructura de clases y estableciendo una relación directa entre el populacho y las masas.

El pase suele darse entre lo político y lo económico con la intención de hacerse dueños del poder.