Las reguntas de la vida; Fernando Savater

Ensayo filosófico. Muerte. Razón. Racionalidad. Mente. Solipsismo. Sófocles. Admiración por el hombre. Univerrso. Libertad. Justicia. Belleza

  • Enviado por: Merymarch
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
publicidad

CAPÍTULOS : 4, 5, 6, 7.

POR:

Las reguntas de la vida; Fernando Savater
?

CAPÍTULO 1: LA MUERTE PARA EMPEZAR

  • ¿En qué sentido nos hace la muerte realmente humanos?

  • La muerte nos hace humanos porque nos hace “mortales”.

    El ser humano es el único animal (al menos que conozcamos) que sea consciente de su muerte, que sepa que en un determinado momento de su vida va a dejar de existir. Este conocimiento de la muerte es lo que hace al hombre valorar su vida y, por tanto, ser verdaderamente mortal.

    En la Antigua Grecia se utilizaba la misma palabra para decir `humano' y `mortal', puesto que somos humanos porque somos mortales, es decir, conocemos nuestro final: la muerte.

  • ¿No es pensar precisamente hacerse consciente de nuestra personal humanidad?

  • Comenzamos a madurar como personas cuando comenzamos a pensar por nosotros mismos. Cada cual comienza a tener pensamientos propios de distintos temas. Savater empezó con la muerte, yo personalmente lo hice con la realidad y la ficción, el vecino con...

    En definitiva, cuando se empieza a pensar nos damos cuenta de que cada uno tendrá, algún día, que dejar de vivir; aunque yo no me haya planteado el tema de la muerte como algo sumamente trascendental, aunque mi pregunta cuestiona la vida en sí, soy consciente (creo que todo el mundo lo es) de que moriré, ya que cualquier tema que te plantees te lleva a la muerte (como la vida). Con lo cual al pensar te das cuenta de que eres un ser vivo y, por lo tanto, de que morirás irremediablemente.

  • ¿Son mortales los animales en el mismo sentido en que lo somos nosotros?

  • No, no lo son, ya que los animales no tienen conciencia de su muerte.

    Nosotros nos consideramos mortales porque sabemos que más tarde o más temprano tenemos que morir, lo cual nos hace sentirnos vivos. Los animales saben por instinto que van a morir en el momento en que se produce su muerte, pero no son conscientes a lo largo de su vida de que fallecerán y, por lo tanto, no puede decirse que sean mortales en el mismo sentido que los humanos.

  • ¿Por qué puede decirse que la muerte es intransferible?

  • Porque nadie puede morir por otra persona.

    Tú puedes pedirle a alguien que haga un ejercicio por ti, que se presente por ti a una entrevista en la que no te conocen, etc., pero no puedes pedirle a nadie que ocupe tu lugar cuando mueras; es imposible.

  • ¿En qué sentido la muerte es siempre inminente y no depende de la edad o de las enfermedades?

  • La muerte es siempre inminente porque, aunque no sea segura sí es, al menos, posible. Por ejemplo, yo tengo 16 años y no padezco ninguna enfermedad, por lo tanto no tendría porqué morir aún. Pero si salgo a la calle y me atropella un coche, me muero. No es seguro que esto pase, pero sí es posible.

  • ¿Puede haber vinculación entre los sueños y la esperanza de inmortalidad?

  • Sí, la hay. Cuando dormimos, soñamos. Sólo hacemos eso, soñar. Si no estuviésemos respirando y nuestro corazón latiendo, podría dársenos por muertos. La esperanza de inmortalidad surge de estos sueños: ¿por qué no al morir seguir soñando como si estuviésemos dormidos? Muchos grandes escritores trataron este tema en sus obras: Calderón de la Barca, Shakespeare,...

    El instinto de supervivencia del hombre hace que éste intente buscar alguna forma de “seguir viviendo” después de morir.

    7) ¿Por qué dice Epicuro que no hay que temerle a la muerte?

    Según Epicuro no hay que temerle a la muerte porque nunca existimos junto con ella. Afirma que mientras estamos nosotros no está la muerte y, que cuando ella llega, nosotros ya nos hemos ido.

    Dice Epicuro que nosotros, evidentemente, nos morimos, pero que no estamos nunca muertos, es decir, que no somos conscientes de hemos dejado de vivir.

    8) ¿Y cómo apoya Lucrecio esa afirmación?

    Lucrecio dice que el hombre ya ha pasado por esa etapa del no ser, puesto que antes de nacer no existíamos y, cuando muramos volveremos a ser lo que fuimos: nada.

    9) ¿Hay algo positivo que pensar en la muerte?

    Dice Savater que no, puesto que cuando tememos a la muerte es por algo negativo: por lo que perderemos cuando muramos, lo que dejaremos sin hacer,... En cambio, cuando vemos la muerte con alegría y pensamos en ella como una liberación, también es algo negativo, porque eso quiere decir que tenemos una vida llena de sufrimientos y malos ratos, y que nada de ella teme ser perdido. Por lo tanto, no hay nada positivo que pensar en la muerte, sino que pensar en la vida.

    CAPÍTULO 2: LAS VERDADES DE LA RAZÓN

    1) ¿Cuál es la pregunta previa a las restantes preguntas de la vida?

    La pregunta previa a las demás preguntas de la vida es: ¿cómo contestaré a las preguntas que se me presenten? ¿Cómo puedo saber qué es lo que quiero llegar a saber? Estas preguntas, aunque parezcan las más simples, son las más difíciles de contestar. Quizás nunca llegue a saber responderlas de manera satisfactoria, pero al menos sé que me irán surgiendo preguntas cuando la información que tenga sobre algo me resulte insuficiente.

    2) ¿A qué llamamos razón?

    A la búsqueda de argumentos que me sirvan para aceptar o no las respuestas que den a mis preguntas. Por ejemplo, si yo veo una mesa de color cuyo nombre no conozco y me dicen que la mesa es verde, en principio yo lo acepto como válido: ese color se llama verde. Pero si después veo una fruta con el mismo color y digo: esa fruta es de color naranja, si la mesa es del mismo color que la fruta, la mesa es naranja, no verde.

    3) ¿Se puede compartir la razón y la verdad con otros, quizás con todos?

    Sí, puesto que todos razonamos y el objetivo de razonar es decidir qué es verdad y qué no lo es. Por verdad entendemos aquello que tiene una mayor similitud entre lo que creemos y lo que se da en la realidad. (Aquí se abre otro debate: ¿qué es la realidad?)

    4) ¿Cuáles son los argumentos de los escépticos y cómo se les puede responder?

    Para los escépticos todos y cada uno de los conocimientos humanos son dudosos, si no imposibles. La razón no puede darse cuenta de la realidad, ya que nunca podrá llegar a conocerla. Un escéptico afirmará que no sabe nada, puesto que su razón nada puede descubrir.

    Se les puede contestar de diversas maneras. La primera: sí afirmas que no sabes nada, ¿cómo has llegado a estar totalmente seguro de ello? En este aspecto el escepticismo es contradictorio consigo mismo. Otra contradicción: un escéptico te argumenta razonando que la razón no sirve para nada. Entonces... ¿¡cómo puede estar razonando!?

    5) ¿En qué consiste el relativismo?

    El relativismo pone en cuestión que seamos capaces de lograr la verdad por medio de razonamientos, ya que cada persona está condicionada subjetivamente por sus experiencias vividas, su sexo, su religión,... Por lo que no existe una verdad universal, sino que hay tantas verdades como personas haya, puesto que lo que puede ser cierto para mí puede no serlo para ti.

    6) ¿Podrá llegarse a la Verdad sin utilizar la razón, por fe o por intuición, quizás por una corazonada?

    No, porque no todo el mundo tiene fe, ni es visionario ni tiene línea directa con los dioses (si es que existen), lo cual sería decir que todas las personas que se encuentren en este caso no podrán llegar jamás a conocer la verdad.

  • ¿Tiene implicaciones políticas el método racional de llegar a la verdad?

  • Sí, ya que el proceso de razonamiento que empleamos para llegar a descubrir lo verdadero es el mismo que usamos para debatir un tema e intentar demostrar que nuestras ideas son mejores (sin caer en el fallo de creerse poseedor de la verdad).

  • ¿Basta con ser racional o hay que ser también razonable?

  • Es necesario ser las dos cosas para poder mantener una conversación o una discusión, ya que si pensamos que sólo nuestras ideas son ciertas y válidas, será muy difícil, si no imposible, establecer los puntos de unidad y a partir de ellos comentar las diferencias. Si no se hiciese así, la discusión no serviría de nada, ya que, ni tú entenderías por completo mi postura y viceversa.

  • ¿Consiste la democracia en el derecho a defender públicamente las propias opiniones o en la obligación de tenerlas a todas por igualmente válidas?

  • Evidentemente la democracia consiste en poder defender públicamente las opiniones propias. Una persona no tiene la obligación de tenerlas a todas por válidas, es más, una persona tiene la obligación de discutir y criticar aquellas opiniones que considere erróneas, injustas o ridículas. Lo que debemos respetar es a la persona, no a sus ideas.

    CAPITULO 3: YO DENTRO, YO AFUERA

  • ¿Puedo estar seguro realmente de alguno de mis conocimientos?

  • Realmente, realmente, no. Podemos no ser más que unas páginas escritas como en “El mundo de Sofía”, pero en ese caso, nosotros no somos conscientes de ello y, lo que vivimos ahora (ya sea real o ficticio) es de lo que tenemos conciencia y, por lo tanto nuestra realidad. Aunque no sea verdadera, al menos es lo más real que conocemos.

    2) ¿Por qué Descartes planteo estas hipótesis y las consideró parte de una duda metódica?

    Porque trataba de encontrar un método para asegurarse de que lo que estaba viviendo era real, de que podía estar seguro de aquello en lo que creía antes de darlo por válido.

    3) ¿Es el “yo” una sustancia estable y personal o podría resultar tan solo un efecto localizador del lenguaje?

    Podría resultar un localizador del lenguaje, ya que cuando busco en mí mismo, no encuentro un ser puro llamado “yo”, sino que encuentro sensaciones, sentimientos, pensamientos, pero creo que se me han acabado los “yo”, puesto que una persona es el conjunto de sus opiniones, etc. y no un ser abstracto.

    4) Cuando practico la introspección ,¿encuentro alguna vez un “yo” como cree Descartes o sólo percepciones como asegura Hume?

    Sólo encuentro percepciones, aunque “alguien” tiene que estar buscando dentro de mí, y ese alguien no es un sentimiento ni un ideal, sino “yo”, ese yo que si lo buscas no lo encuentras porque es el que está buscando.

    5) ¿Es mi cuerpo pura mente que percibe o tiene también una prolongación en el mundo de los objetos percibidos?

    El cuerpo tiene una prolongación en el mundo de los sentidos, pero está dominado por la mente, es decir, mi cuerpo sufre daños pero es mi mente la que los percibe. Por ejemplo: si me hago un corte el dedo, es mi dedo el que tiene el corte, no mi mente, pero sí es la mente la que siente el dolor.

    6) Si el alma tiene un cuerpo pero no es el cuerpo, ¿qué lugar ocupa en él?

    El alma estaría situada en todo el cuerpo, quizás más exactamente en la mente, en el cerebro, ya que éste el que piensa, el que razona, el que siente,...

    7) Si el alma o la mente es el cerebro, ¿podemos decir que no sea más que el cerebro?

    No, por decirlo de alguna manera, podríamos definirlo como una simbiosis en la que el cuerpo vive gracias al alma y el alma vive gracias al cuerpo, es decir, que nuestra mente no es algo que esté ahí, encerrada en nuestro cuerpo, sino que existe porque el cuerpo existe.

    8) ¿Qué es el solipsismo?

    Una teoría filosófica que plantea que sólo existe el “yo” de una persona, es decir, que yo me siento a mí mismo, pero no puedo sentir el “yo” interno de los demás; por lo tanto, sólo existe mi “yo”.

  • ¿Podría haber un lenguaje para mi exclusivo uso personal, sin referencia a otras mentes excepto a la mía?

  • No, porque un lenguaje se caracteriza precisamente porque es utilizado para comunicarse entre las personas, y si sólo lo entiendo y conozco yo, no existe comunicación. Además, todos los términos que utilizo para “hablar” conmigo misma, son términos que provienen de un lenguaje universal. A todo esto, debemos sumarle el hecho de que para poder llegar a comprendernos a nosotros mismos debemos primero de comprender, al menos en parte, a otras personas, y esto sólo se consigue comunicándote con ellas.

    LAS PREGUNTAS DE LA VIDA

    Las reguntas de la vida; Fernando Savater