Las preguntas de la vida; Fernando Savater

Literatura filosófica. Muerte. Verdad. Libertad. Belleza. Ensayo

  • Enviado por: JVL
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 23 páginas
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'Las preguntas de la vida; Fernando Savater'

IES Ornia

ÍNDICE

  • Portada……………………………………………………………..1

  • Índice……………………………………………………………….2

  • La muerte para empezar ………………………………………...3

  • Las verdades de la razón………………………………………...5

  • Yo adentro, yo afuera…………………………………………….7

  • El animal simbólico……………………………………………..10

  • El universo y sus alrededores ………………………………....12

  • La libertad en acción…………………………………………….14

  • Artificiales por naturaleza …………………………………......16

  • Vivir juntos……………………………………………………….18

  • El escalofrío de la belleza……………………………………….20

  • Perdidos en el tiempo…………………………………………...21

  • Reflexión del libro……………………………………………….23

LA MUERTE PARA EMPEZAR

“Mirar, dormir… ¡tal vez soñar!

El autor del libro nos dice, que empezamos a pensar cuando somos capaces de no repetir los pensamientos ajenos y tenemos nuestros propios pensamientos. Savater se dio cuenta de que empezaba a pensar, el día que supo que él también se iba a morir.

Todos morimos, todos debemos morir, no hay dinero que compre la vida eterna de uno; solo se puede atrasar, aunque no siempre. La muerte no va a llegar a todos en un orden ni lógico, ni cronológico…, ya que la muerte es el único obstáculo que no se puede saltar.

El autor nos sitúa a la muerte en un libro escrito varios años después de que su política nacionalista Vasca, de intentar dialogar con la organización terrorista ETA y tiempo después dejar de hacerlo. Por ello, está amenazado por los terroristas, con lo que lo condujo al exilio, años mas tarde regresó a nuestra patria y desde entonces vive con escolta durante todo el día. Con esta experiencia en la vida, Savater, nos invita en este capítulo, a pensar en la muerte ya que así seremos capaces de vivir.

Otro de los puntos más interesantes, más bonitos que he leído y que creo que leeré, es el que desarrolla el tema de aprender a superar la muerte. Como nos cuenta en libro, la muerte debe ser un motivo más para vivir, sin muerte no habría un final de las cosas. Nosotros en el momento que nacemos, aprendemos a superar el primer escalón que puede quitarnos la vida. Nuestra vida son muchos escalones, hasta que llegamos a uno, que nos cansamos, y lo dejamos; hasta que el siguiente escalón se rompe y nos caemos; y si por fin llegamos a la cima, como ya hemos hecho todo lo que podríamos hacer, dejamos que nos lleven ya.

Por lo que nos cuenta el capítulo, la muerte es el instrumento que guía la vida, ya que nuestros pasos se basan en retrasar la muerte, sea por medio de medicamentos, seguridad…

Asumir la muerte es muy duro. Pensar en que un día no te vas a levantar porque estas muerto, muerto TÚ. Vas a asistir a tu propio entierro y no lo recordarás, la gente llorará tu muerte, te meterán en un “pisito” para el resto de la vida de los demás, ya que tu nunca volverás a disfrutar de los placeres de la vida, estarás en un lugar difícil de analizar, para los creyentes, en un lugar mejor que la vida; para otros creyentes, te reencarnarás; para otros estarás ahí, como un ser inerte que nunca más reaccionarás, yo prefiero no averiguar lo que pasará.

Lo que todos sabemos es, que la vida es un segmento de una recta, que no sabemos ni que hay antes de nacer, ni después de morir. Aunque la religión quiera asegurar que hay vida después de la muerte, ¿por qué no piensa en la vida antes del nacimiento?

El autor está muy acertado en que la muerte es el fin de la vida tal como la conocemos, y que si después de morir hay algo no será vivir.

Después de asumir nuestra propia muerte, según mi opinión es mejor dejarlo pasar, ya que no seremos capaces de obtener una respuesta clara, que nos indique que va a pasar, ya que imaginarse a uno mismo, sin pensar, sin dialogar, sin notar, sin sentir, sin ver, sin saber, sin probar, sin fallar… sin hacer nada, tan solo, “¿esperando?” “¿o tan sólo ahí?”

Por ultimo se debe señalar que la vida es el bien más preciado que poseemos y por tanto no deben maltratárnosla ni robárnosla.

Por mucho que queramos asumir que nos vamos a morir, en mi opinión, no lo vamos a conseguir, me apoyo en el ejemplo de mi abuelo. A él le han diagnosticado un tumor maligno, por mucho que quiera asumir yo, su nieto, que me voy a quedar sin abuelo, no puedo asumirlo, ya que tuve que asumir la muerte de mi abuela, y no de momento, hasta que pase lo que tenga que pasar, no lo asumiré, ya que es mejor vivir el momento, sin pensar en un futuro. Además, nadie quiere asumir que se va a morir uno mismo o un ser querido, ya que siempre nos queda la última esperanza.

LAS VERDADES DE LA RAZÓN

“Pienso, luego existo”

Tras hablar de la muerte en el capítulo anterior, el autor siente ganas de responder a preguntas de la vida y de seguir avanzando en ella. Savater nos expresa que para poder vivir, necesitamos estar audaz ante la muerte.

Unas de las primeras preguntas que un individuo debe hacerse en el momento que se pone a pensar que es la verdad de la razón, es: “¿Cómo puedo saber qué es lo que quiero saber?”, entre otras.

El autor ve claro que para que una persona se cuestione lo que sabe, tiene que partir de la premisa de que algo sí que conoce y a partir de ahí, cuestionarse la validez de lo que sabe.

Quien firma el libro, asegura que hay conocimientos que se adquieren porque otros lo han dicho, lo han estudiado o de la propia experiencia. Sin embargo, la cuestión que cabría es hasta qué punto la persona puede estar segura de eso que conoce. Esto crea incertidumbre, ya que se puede llegar a considerar que todo lo que sabemos, podría no ser cierto. Sin embargo, el autor da respuesta incluyendo la idea de la necesidad de crear argumentos que validen lo que sabemos. La razón, es el ejercicio de buscar y sopesar argumentos antes de aceptarlos como válidos, y es uno de esos argumentos que validan nuestra razón. La razón permite armonizar un punto de vista meramente personal y propio, con el punto de vista desde cualquier otro ser que pueda observar la misma realidad.

Otra idea que recoge este capítulo, es la diferencia entres ideas y creencias, siendo las primeras las propias construcciones intelectuales; y las segundas certezas que no nos cuestionamos. Aquí podemos encontrarnos, con escépticos, que niegan la capacidad de la razón para establecer verdades absolutas; relativitas consideran que todas las verdades son relativas; y aquellos otros que apoyan un conocimiento más intuitivo y directo.

Ante los escépticos, el autor manifiesta su disconformidad, ya que algo siempre sabemos, aunque sea que no sabemos nada, y la argumentación racional, es necesaria incluso cuando se quiera convencer de que no existe la razón argumentativa.

Ante las ideas de los relativistas, Fernando indica que es imposible negar la importancia de ciertos conocimientos, comunes a los hombres, como son los aspectos socioculturales, que condicionan la razón.

En cuanto a los últimos, aquellos que creen en la verdad incuestionable, el autor opina que la razón no exige nada especial para funcionar, simplemente ser usada. Además, todo razonamiento es social, porque reproduce el procedimiento de preguntas y respuestas que empleamos para el debate con los demás. Razonar consecuentemente, exige la universalidad humana de la razón, y el no excluir a nadie del diálogo.

De lo dicho, se puede sacarla conclusión que cualquiera tiene derecho a dar sus propias opiniones, sin embargo, para que los ciudadanos puedan ser políticamente iguales, es imprescindible que no todas sus opiniones lo sean. La razón, habrá de jerarquizar las ideas

La última idea que se recoge en este capítulo, es que debemos ser capaces de convencernos por los demás, por aquellos que tienen mejores argumentos que nosotros.

YO ADENTRO YO AFUERA

“Yo soy, yo existo”

Al comienzo del capítulo, Savater, nos invita a reflexionar dos teorías relacionadas con los sueños, expuestas por Descartes; que podía sonar descabelladamente absurdas para gente no dedicada a filosofar. La primera de las hipótesis dice: que todo lo que consideramos real pudiera ser simplemente un sueño; esta hipótesis nos hace pensar, que lo que nosotros llamamos realidad es confundida con una ficción dominada por un sueño inalcanzable el despertar, y todo lo que nos rodea, es pura imaginación. La segunda de la hipótesis dice: que toda nuestra realidad esta dominada, por un ser sobrenatural, que nos domina como a marionetas; otra teoría distinta, pera a la vez igual; ya que en las dos teorías, no tenemos derecho a elegir, ya que somos dominados por alguien o algo.

Las dos teorías citadas anteriormente no tienen ni por que ser, verdaderas, ni falsas, lo único que nos quieren venir a sugerir es que nuestra realidad, puede que no sea como la estamos pintando, ya que fuera del lienzo hay un océano de abismo sin contemplar.

Con estas dos teorías citadas anteriormente Descartes creó la “duda metódica”, que consiste en aprender por uno mismo y comprobar lo que uno sabe.

La única respuesta fiable que podría responder a cualquiera de estas teorías o a teorías de los filósofos posteriores; sobre la realidad es que estoy seguro de que existo. Como muy bien cuenta el autor se necesita existir para poder soñar, ser dominado… ya que la existencia es el único pensamiento que poseo del que no debiera desconfiar. Una de las contradicciones que se puede reprochar a la existencia de uno mismo, es que cuando algo existe, lo puedes notar y sentir mientras que la existencia del uno mismo, no se percibe nunca y por tanto no sería más que otra ilusión, pero volvemos a la conclusión de que en algo nos debemos apoyar, entonces aunque el “yo” no sea como “palabra”, como bien dice el que firma el libro, nos deberemos apoyar en la existencia del “yo” como una especie de localizador.

El autor, dice que la confusión del “yo” como palabra, es debido a que asociamos una palabra sustantiva, a una cosa concreta, pero en eso no estoy de acuerdo, ya que la lengua como asignatura distingue entre sustantivos concretos y abstractos, individuales y colectivos…, por ejemplo una pensamiento es un sustantivo que no se puede, tocar, oler… es solamente algo que está dentro del “yo” que no se puede sacar para mostrar, sino que solo se puede argumentar y defender. Tampoco estoy de acuerdo cuando dice que pensamos que todas las oraciones verbales tienen un sujeto, quien realiza la acción, pero en la lengua distinguimos entre oraciones personales, es decir que llevan un sujeto quien realiza la acción; e impersonales que son oraciones, que no tienen un sujeto que realiza la acción, sino que solo se realiza sin más.

En este momento del capítulo hemos llegado a la conclusión de que el “yo” existe. Según el pensamiento de Savater sobre Descartes, es que probablemente Descartes se estuviera refiriendo a su alma cuando pensaba en el yo; pero si no pensamos en el alma como algo religioso, pensamos en la conciencia; aunque todos sabemos que podrían no ser lo mismo, en términos generales los utilizaremos sin diferenciarlos. Nosotros pensamos que el alma es algo cristiano pero, ¿no es lo mismo la conciencia y alma?, ya que ninguna se puede tocar, pero ¿se puede decir en que parte del cuerpo está situada la conciencia? Y el alma ¿en que parte del cuerpo está situada? Según la hipótesis de Descartes, dice que está en un sistema de dirección del cuerpo, pero yo el corazón se donde está y por tanto me lo podría sacar y ponerlo en la mesa (claro está llevándolo a los extremos), mientras que el alma, los pensamientos, la conciencia… por mucho que digan los psicólogos, psiquiatras… no la podría sacar, y por tanto, no la podrían ver, eso no quiere decir que no considere que exista, ya que pensamientos tengo, pero no se donde se “fabrican”.

Volvemos otra vez al “yo”. El “yo” como algo existente. Savater en este caso nos vuelve a hablar de mi yo con memoria, asumiendo la realidad de que existe y existió, pero si volvemos al ejemplo de Descartes en que hemos sido dominados por unos seres divinos y todos nuestros recuerdos y formas de vida acaban de ser implantados por esos seres divinos, es decir acabamos de nacer en una vida perfecta creada desde un punto de partida elegido por el ser divino, queriendo decir; igual no existió el ayer y hoy es el comienzo de todas las cosas, ¿Seguiría existiendo el “yo” aunque fuera dominado o sería otra persona distinta?.

Para explicarnos la definición del “yo” como persona, Fernando, nos pone el ejemplo acertado de un extraterrestre que aterriza en la Tierra, con afán de curiosidad. Nosotros le deberíamos explicar, quiénes somos y cuánto somos, por ejemplo si nuestra ropa pertenece a nuestro “yo” o si nuestro riñón, el día (si tienen que hacerlo) que no lo tengamos que quitar, ¿Seguirá siendo nuestro “yo” o habremos cambiado a otro yo?

Otra de las posibilidades era la que creían los antiguos griegos, que fueron el futuro del pasado; pensaban que nuestro “yo” es un espíritu que vaga dentro de un cuerpo dominándolo, como yo puedo dominar un coche teledirigido. Pero pensando un poco mejor, ¿dónde tenemos alojado ese espíritu?, lo único que de momento podemos aclarar es que la ciencia a sido capaz de reimplantar un riñón, un corazón,… a si que en esos órganos no está nuestro “yo” pero lo único que de momento no ha conseguido reimplantar es un cerebro, con todos las demás partes que lo forman, tendremos que esperar para saber definitivamente si nuestros pensamientos, ideas… residen en el cerebro y si nos lo cambiaran por el de Abundio (dicho popular de una persona muy tonta) seguiríamos pensando igual o el yo de Abundio se instalaría, en mi yo.

ANIMAL SIMBÓLICO

Hemos llegado a la conclusión con el capítulo anterior, que soy un ser parlante, que poseo un lenguaje con el que puedo justificar mi “yo” verdadero.

El lenguaje es el significado de pertenencia a una especie con la que uno se puede identificar y caracterizarse. Para llegar a la conclusión de que poseemos un lenguaje, tenemos que poseer los rasgos distintivos de la especie humana. La característica mas humana que nos describe Savater, es el hecho de podernos asombrar los unos de los otros, de lo malo y de lo bueno, ya que los que han determinado que los animales no son seres racionales, según ellos, no se podrán asombrar, ya que dicen que solo se basan por instintos.

Sófocles, en la época Griega; y Pico, en el Renacimiento, expresan (más directamente Pico), que un Dios sobrenatural y todopoderoso, ha creado a todos los seres animados e inanimados dándole una posición fija sobre la Tierra, menos al hombre que lo ha dejado libre, como a un semidiós pudiendo elegir su camino, es decir, si se codea con los más afortunado o vive con la raza mas miserable. Como bien dice Savater (yo en esta ocasión lo apoyo), en esta sociedad actual se ha dejado de creer en dioses o en Dios, y sabemos que no somos dioses, pero tenemos decisión sobre nuestra vida.

Los humanos hemos sufrido tres distintas humillaciones, cada una de las cuales estaba de alguna manera directa o indirectamente relacionada con la religión, con esas tres humillaciones nos hemos dado cuenta que somos animales, a si que no estamos por encima de nadie, aunque nos vistamos con un traje de Chanel; que no somos el centro del universo, sino una especie mas viviendo en lo infinito del Universo; con lo que Savater sigue comentando que aunque provengamos de los animales hemos sido una especie mejorada, y probablemente, mejorada en todos los sentidos.

Siempre han pensado que los animales son menos inteligentes que los humanos, pero puede que la inteligencia animal la desarrollen solamente para su supervivencia, mientras que los humanos la utilizamos cada día para descubrimos nuevas necesidades. La inteligencia de los animales se basa por instintos, que probablemente sea lo que ellos necesitan para poder sobrevivir, pero su inteligencia nunca avanza, ni descubre nada nuevo; esto se podría comparar con un funcionario estatal, que como siempre va tener su puesto asegurado, no hace nada por conseguir mejorar y conseguir una inteligencia nueva (claro esta, que la mayoría de los funcionarios no son así o no debieran de ser así). Por el contrario, la mayoría de los humanos utilizamos nuestra inteligencia, para satisfacer nuestros instintos y para interpretar las nuevas necesidades.

La principal diferencia entre los humanos y los animales es el lenguaje. El lenguaje humano se da gracias a una doble articulación en el aparto fonador, y lo utilizamos para referirnos a cualquier cosa tanto pasada, del presente o del futuro. Mientras que los animales, utilizan su lenguaje para finalidades biológicas y no para hablar de la telenovela de por la tarde. Claro está, que cada uno utiliza su lenguaje en función de cómo utiliza su inteligencia, anteriormente decía que un animal utilizaba su inteligencia basada en instintos, entonces su lenguaje lo utilizará para referirse a esos instintos. El nuestro por el contrario, el de los humanos; se puede referir a cualquier cosa, al igual que nuestra inteligencia.

En conclusión no somos mejores que los animales, tan solo somos una clase animal diferente, lo que viene a decir; que somos animales.

EL UNIVERSO Y SUS ALREDEDORES

Los seres humanos conocemos la existencia del universo, sabemos que existe pero no sabemos su alcance, sabemos que nosotros pertenecemos al universo, es decir, somos una parte que forma el universo. Científicos y filósofos, durante cientos de años han intentado dar respuesta a las preguntas del universo, estas preguntas se conocen como cosmológicas, y Savater las explica en tres preguntas de forma simplificada:

La primera pregunta dice, “¿que es el universo?” Antes de contestar a esta pregunta, Savater, reflexiona sobre lo que entendemos por universo. Él explica que hay dos formas de entenderlo, una dice que el universo es una totalidad nítidamente perfilada y distinta, acerca de la cual nos podemos replantear diferentes interrogantes, y la otra dice, que es una abreviatura de todo lo existente. Al ponernos a pensar que es el universo, la primera respuesta que nos llega es lo intuitivo, con lo que pensamos que el universo, es un objeto grande, pero finito, que comprende todas las demás cosas también finitas, el reproche que se le ofrece, es que cada cosa tiene su lugar, pero ¿el universo si decimos que es una cosa, que lugar ocupa la cosa que es el universo? Si el universo es una cosa, todas las cosas tiene un principio y un fin ¿Cuándo fue el principio y será el final del universo? La única explicación, que nos da Savater, que tiene un poco de sentido, es que el universo no existe como tal, que tan solo es una pluralidad infinita de objetos, mundos o partes, y que las partes mas pequeñas, serían los átomos y que a partir de ahí se trata todo de una suposición metafísica.

La segunda, que nos intenta explicar Savater, es “¿tiene el universo orden?” Esta pregunta quiere decir, si el universo está sujeto a alguna forma de razón que se pueda comprender. Savater, nos aclara lo que entendemos por orden, con un ejemplo muy claro, el tópico de orden viene afiliado a una cuadrícula y no a un revoltijo, pero ¿puede que alguien se aclare mejor, si está todo revuelto? Pero lo que llamamos orden, como expuso Kant, dice, que el orden del mundo es solamente una manera de conocer el mundo.

Decimos estar seguros de un orden o cosmos en el universo, por el cuál se organiza todo, pero ¿podemos estar seguros de ese orden? O ¿podría ser un fragmento cósmico ordenado por azar?, estas dudas han llevado a astrofísicos a formular el denominado principio antrópico, del cosmos

Este principio admite dos formulaciones: la primera, habla de las regularidades causales que observamos en el universo, sí tendrían que estar ligadas a nuestra aparición en él. La segunda viene a decir, que los hombres son el fruto maduro que se ha propuesto el universo; sería una proposición activa y poco modesta. La tercera y última pregunta que se ha propuesto responder Savater, para aclararnos el origen del universo, dice “¿Cuál es el origen del universo?” Esa pregunta viene referida a la causa inicial de la aparición de la realidad universo, independientemente de ser infinita o finita, tanto si esta ordenada o somos nosotros los que le otorgamos el orden. Nosotros lo que buscamos es saber quien o qué dio origen al universo, esto se explicaría muy bien en el ejemplo del huevo y la gallina, por qué ¿quién fue antes el huevo o la gallina? Los humanos utilizamos el termino universo, para referirnos al conjunto de todas las cosas, pero también sabemos que el que hace algo es anterior a lo hecho, entonces lo que creó el universo, es anterior a este y no puede pertenecer a él, sería una cosa anterior, entonces el termino universo no englobaría todo. Por otro lado podríamos decir, como Savater dice, que el universo ha habido siempre y que antes había “nada”, pero la “nada” es algo. Siguiendo con la propuesta de que el universo fue formado por algo anterior, ¿cual fue la causa de que se formara? Los científicos propagan la teoría de que ocurrió la explosión del Big Bang, pero ¿Quién creo el Big Bang? Y por otro lado, están lo que se hacen llamar creyentes, que suponen que el universo lo creo el todopoderoso, Dios, pero yo me pregunto: ¿Quién formó a Dios?

Con todas estas reflexiones, no hemos conseguido resolver ninguna duda, al contrario, nos hemos creado más, y no hemos conseguido saber quién era el padre de todo lo real.

LA LIBERTAD EN ACCIÓN

Al comienzo del capítulo, el autor del libro, nos explica que nuestra situación en el mundo no esta cerrada, sino abierta y creándose sin cesar. También al comienzo, nos invita a reflexionar entre las diferencias de acción y actuar.

Nos define acción como un acto voluntario. Ahora lo difícil, para mi y para los demás, es determinar si la acción es voluntaria o no. Voluntario serían aquellos actos que realizamos dependiendo de uno mismo, surgiría así, el término denominado “Libertad”. Una de las sospechas que Fernando saca de la libertad, es que sea una ilusión, ya que todo lo que ocurre en la naturaleza tienen su causa determinante en función de todas las leyes que rigen la naturaleza, esto lo explica Savater con el ejemplo de que si conociéramos todas las leyes y sucesos físicos de la naturaleza podríamos saber lo que va a ocurrir dentro de tres minutos, esto es lo que se conoce como la doctrina determinista.

La libertad Savater y la de los demás, no deberíamos suponer que es un acto sin causa previa, sino que viene determinada por algo anterior, es decir, que cada acción es libre ya que la causa un sujeto que tiene intenciones. Tendremos que tener en cuenta que el sujeto no esté presionado, ya que esa libertad estará irrumpida por la presión que ejerce el otro individuo.

Savater, en este libro, distingue tres usos distintos término libertad. El primero, hace referencia a la libertad que tenemos para actuar y que no nos afecten impedimentos ni físicos, ni psicológicos, ni legales… lo que decíamos anteriormente. El segundo término, hace referencia a la libertad de querer hacer, que viene a decir la típica frase: “querer, es poder”. Por ultimo, el tercer término, hace referencia “a querer lo que no queremos y a no querer lo que queremos”, es una frase difícil de entender pero con el ejemplo que Savater nos expone, que dice: Si un niño esta llorando, dentro de una casa en llamas, nosotros no querríamos entrar ya que nos quemaríamos, pero no querríamos que el niño se muriera”; esto lo que quiere decir es que tenemos libertad para hacer cosas que a veces no queremos hacer, pero que nuestro interior nos pide que las hagamos.

Savater en este capítulo, después de estos tres términos nos expone los comentarios de famosos filósofos, y la conclusión a la que nos lleva es que todos los humanos tenemos libertad y estamos condenados a ella, siendo la libertad en lo único que somos libres.

Más adelante Savater nos expone, que la libertad y la responsabilidad están necesariamente unidas, se explica con el ejemplo de cuando nos apetece tener libertad, pero nos asusta la responsabilidad de nuestros actos. Esto se podría explicar con el ejemplo de la organización terrorista ETA, ya que ellos son libres y tienen libertad para matarme a mí, a quien quieran o incluso al propio Savater, pero a ellos, creo que debiera asustarle la responsabilidad de sus actos, aunque viendo lo visto, funcionan como autómatas que no tienen libertad para elegir, ni conciencia, para recapacitar, ya que son soldados que solo viven para matar, sin pensar.

La conclusión del capítulo, es que los seres humanos elegimos, tenemos libertad y por ello, somos libres, y además somos los únicos que tenemos el derecho de arrepentimiento.

ARTIFICIALES POR NATURALEZA

Al comienzo del capítulo, Savater, nos expone que los seres humanos somos convencionales y que por tanto, somos seres vivos capaces de aprender, establecer y practicar. También nos explica que los seres humanos estamos formados por naturaleza y por ello, pertenecemos a ella, siendo seres naturales.

“Naturaleza”, es una propiedad que poseemos todos los seres que existen en el universo y que organiza la forma de ser, de los humanos. Por el contrario, natural es aquello que se encuentra en el universo sin la modificación humana, un ejemplo perfecto, sería la selva amazónica virgen hasta que los humanos la modificaron construyendo un parque de atracciones (digamos un ejemplo que podría llegar a ser real, si seguimos con esta deforestación y crecimiento masivo de la población), no quiera esto decir que el hombre no tenga “derecho” a hacerlo, ya que pertenece a la naturaleza y tiene decisión sobre ella.

Otra de las diferencias que nos expone Savater en este capítulo, es la diferencia entre lo natural y lo cultural. Lo natural es lo innato (como ya explicamos en el párrafo anterior), y lo cultural es lo aprendido. También nos expone que lo natural y lo cultural están tremendamente ligados. Para explicarnos esto, Fernando, recurre a un chiste fácil, el viejo chiste de Mengano y la muerte con el piano. Con este chiste, hace una paradoja entre lo natural y lo raro, ya que esta claro que si te cae un piano encima, tu muerte va a ser natural, ya que no intervienen agentes externos (teniendo en cuenta que los pianos caigan como agua de lluvia) y además, es natural que uno muera si le cae un aparato de ese tonelaje, aunque el chiste esta en que no es natural que caigan pianos del cielo. También nos dice el que firma el libro, que lo natural y lo cultural llegan a estar tan unidos que uno no se puede separar del otro y nos lo explica con el ejemplo: “lo natural es comer, pero viene influido por los rasgos culturales”. Otra de las afirmaciones no aceptadas totalitariamente es que el ser humano es como una cebolla, que tiene un núcleo que es una parte natural y unas capas que es lo cultural; no es aceptada ya que no nos podrían quitar capas como a una cebolla hasta llegar al núcleo mas interno, ya que los seres humanos estamos ligados entre los natural y cultural.

Como decíamos anteriormente, el ser humano tiene decisión sobre la naturaleza, ya que no solo vive en ella, sino que también pertenece a ella, por ello es muy razonable respetar y conservar determinados aspectos de ella.

Sabemos que hay ciertas obligaciones hacia la naturaleza, con lo que llegamos a la conclusión de considerar que apreciamos ciertas cualidades de ella. Para determinar las obligaciones del hombre con la naturaleza, Savater nos distingue tres tipos. El primero de ellos, es el valor intrínsico de la naturaleza, como dice Savater es el más difícil de comprender, pero nos pondríamos en la piel de un religioso y lo comprenderíamos mejor, ya que este tipo viene a decir que algo es sagrado porque lo ha hecho Dios. Pero también si todo lo ha hecho dios, todo es igual en la naturaleza, sin ninguna distinción. El segundo tipo es el valor utilitario, que consiste en no dañar el medio en el que vivieron, vivimos, y vivirán las generaciones futuras. Por ultimo el tercer tipo es el valor estético, de una forma breve sería lo placentero, lo que nos hace disfrutar.

Para finalizar, hemos llegado a la conclusión de que vivimos en la naturaleza y que pertenecemos a ella y que por ello debemos respectarla, ya que será la única herencia que le dejaremos a las siguientes generaciones.

VIVIR JUNTOS

En este capítulo, el autor nos expondrá la humanidad y al ser humano en conjunto. Al comienzo del capítulo, Savater, nos expone que nuestra humanidad ha venido contagiada por la de otros anteriores, no incluso con palabras, sino con gestos, hechos…

En la filosofía y en la literatura abundan, según Savater, elementos que acarrean la vida en sociedad. Nuestras sociedades, estas dirigidas por un poder gubernamental que “controla” nuestra sociedad, aunque nuestra sociedad está controlada no ha conseguido crear una sociedad perfecta, la llamada Utopía. Sino existiera una sociedad, no podría existir la humanidad como tal, seríamos todos autómatas dirigidos por un poder superior: un gobierno o un Dios sobrenatural.

Los seres humanos poseemos “autoconciencia” que invita a tener voluntad, a ser autónomos, a ser libres… Es una de las cualidades que poseemos los seres autónomos y que las máquinas de momento no han conseguido tener.

Uno de los siguientes puntos que trata es el de la discordia humana. La discordia, como explica Fernando es otra “cualidad” de la humanidad, que debe poseer conjuntamente con las otras. Las maquinas pueden estar preparadas para atacar, pero no saben en que momento dejar de hacerlo, los humanos poseemos la discordia, no porque seamos seres irracionales que no arreglemos nuestros asuntos de otra manera, sino porque somos seres racionales que no aceptamos una perdida que acarree consecuencias que no salgan beneficiosas para nosotros.

Los seres humanos estamos movidos y unidos por interés (el refrán: “por qué te quiere Andrés, por el interés) y en el momento que nuestra unión se vea afectada por una discordia que acarree perdida para uno, nuestra amistad o fidelidad puede anularse, ya que cada uno busca sus propios intereses.

Savater en este punto del capítulo nos intenta explicar con teorías de Kant como arreglar nuestra sociedad, cuando se ha convertido en una insociable sociabilidad. El nos ofrece dos enfoques. El primero de ellos sería como un contrato entre todos los seres humanos, planeando nuestras leyes, jerarquías… Con este primer enfoque llegamos a la conclusión, de que los intereses de cada individuo pueden oponerse, pero no a los intereses de la comunidad. Con esta idea conseguiríamos una unión global, que puede tener pequeñas discrepancias entre los individuos, pero dejando al margen la gran sociedad. El segundo enfoque, dice que la gran sociedad o poder político debe establecer unas reglas no flexibles y que no intervenga demasiado en la sociedad, que cada uno tenga una libertad de juego con los demás seres para satisfacer sus propios intereses. Las dos ideas acabarían formando las llamada sociedad perfecta, que acabaría en un caos al tener casi nada, poco o mucho control el gobierno sobre la sociedad, ya que el gobierno debe dirigir los tres poderes; no la forma de pensar, de actuar…, es decir, la libertad, ya que en el momento que el gobierno interviene, se esta creando un gobierno dictatorial acabando con nuestros principios, que se recogen en la declaración de derechos de toda constitución.

Para finalizar, y en mi opinión, en el momento que alguien te dice algo que te perjudica tus intereses, está acabando con tu sociedad e implantando la suya en un terreno mas amplio, y como hemos visto en cientos de películas y series (Embrujadas, AeonFlux…), al crear una sociedad perfecta, acaban derrocadas, al no dejar tener libertad de pensamiento. Esto tan solo, es mi opinión sobre este capítulo.

EL ESCALOFRÍO DE LA BELLEZA

Al empezar el capítulo, Savater, comienza con una de las teorías de Platón, que decía que los seres humanos están movidos por el placer y el dolor. Por placer, casi toda la humanidad, entiende, lo relacionado con el sentimiento de amar y disfrutar, pero placer, incluye todas las cosas por las que sentimos aprobación. El dolor comprende todas aquellas acciones que producen una mala sensación tanto física, como psíquica.

Este capítulo, no tiene verdaderamente interés, ya que nos va describiendo la belleza humana basada en rasgos de nuestra sociedad e impuesta por la moda. Ya que toda la belleza se basa en tópicos que han deliberado que los/as altos/as, fuertes, delgados/as, rubios/as, con medidas proporcionales, son los que la moda ha dicho que son los/as más atractivos, es decir, los contrarios son los feos.

Este capítulo es muy renacentista, basado en demasiados tópicos, y tendría que pasar del renacimiento al barroco ya que es más realista, y en él, salen reflejados, también los “feos” Por el contrario, este capítulo está muy bien acertado en los comentarios de famosos filósofos, como el de Alain, que dice que lo bello no gusta ni disgusta, si no que nos detiene.

Por ultimo el arte, no es bello ni no bello, sino que es arte que nos transmite un sentimiento que el autor nos quiso describir.

PERDIDOS EN EL TIEMPO

“El tiempo lo cura todo”

Todas la personas utilizamos el tiempo, lo cronológico, para referirnos a casi todas, por no decir a todas las preguntas que contestamos sobre nuestra vida. El tiempo es un hecho pasado que contesta con perfección a las preguntas del presente, pero si alguien me preguntara que es el tiempo, no sabría responder, ya que podría decir, que es algo necesario que nos trascurre durante nuestra vida, pero habría quedado el preguntante sin una respuesta adecuada.

Uno de los que mejor a respondido a la pregunta de “¿Qué es el tiempo?” Es San Agustín, su respuesta a mí personalmente me parece de especial interés, “es algo que se que es, pero no se explicarlo”, es una magnifica respuesta si lo completamos con: “sin tiempo no existiría nada, tampoco existiría el tiempo presente”.

Savater nos expone que es muy difícil explicar que es el tiempo, ya que si nos preguntan que es un teléfono móvil podemos ver y explicar lo que vemos, pero, ¿cómo podemos explicar algo que no vemos? Aunque algunos filósofos han intentado explicar el “ahora”, cuando explican el “ahora”, ya es el hace un rato. Por lo que el presente es un tiempo del que sabemos que va venir y sabemos que estuvo, pero nunca sabemos que estamos en el, no es porque vaya tan rápido como la luz y no nos de tiempo a pensar, es que cuando pensamos sobre el presente ya es el pasado.

Los humanos, hemos creado instrumentos, que supuestamente, miden el tiempo, pero en verdad ¿qué están midiendo? Están midiendo porciones del tiempo, que nosotros, los humanos, hemos determinado para tener un mayor control de nuestra sociedad, pero en verdad, son divisiones que no tienen sentido si lo observamos desde la definición de tiempo, ya que tiempo, más o menos, sería el plazo de cambios que nos afecta.

Los seres humanos necesitamos, por ejemplo, fotos para acordarnos de hechos pasados, pues lo mismo pasa con el tiempo, lo necesitamos dividir, medir… para determinar en que momento han sucedido o van a suceder de una forma teórica. Además, con esta conclusión, se podría decir que existen dos tipos de tiempo: el social (explicado anteriormente); y el natural, se podría definir como lo pretérito, lo presente y lo futuro, explicado de una manera sencilla y un poco incorrecta.

Hacia la mitad del capítulo, Savater comienza a estudiar los diferentes tipos de tiempo: el pasado, el presente y el futuro. El pasado y futuro serían tiempos “virtuales”, ya que nunca nos encontramos en el pasado ni en el futuro, y todas las acciones, las realizamos en el presente que es el tiempo “real”. El presente es la única parte del tiempo donde el pasado y el futuro son reales, esto se podría explicar con el ejemplo: yo, a la hora de comer, comeré macarrones (la hora de comer en el tiempo social es las 14.00) y después de comer un macarrón, puedo decir estoy comiendo macarrones y tras comer otro, puedo decir he comido macarrones, todos en un mismo presente, en el presente de comer macarrones. Con lo que Savater nos explica, por medio de San Agustín, que no existen tres tiempos, que tan solo existe uno, el presente, que estaría reflejado en el antes, ahora y después.

Para finalizar el capítulo y el comentario de este libro, acabaremos con la diferencias entre pasado y futuro. El pasado lo conocemos y no lo podemos modificar, mientras que el futuro esta en nuestras manos en cierta medida. Para los creyentes, el futuro está determinado desde el principio, como un juego de plataformas en el que siempre tienen un camino y no se puede cambiar, para otros, el futuro está abierto y se puede cambiar como si un juego, de los citados, anteriormente, le incluyéramos trucos para pasar niveles con facilidad.

A modo de reflexión, el tiempo no envejece, el que envejezco soy yo, hasta que llego al final de mi segmento.

REFLEXIÓN DEL LIBRO

El libro está dirigido, en mi opinión y en algunos comentarios que hace el autor, a alumnos de bachiller, con una base en la filosofía.

Las reflexiones de este libro, son muy profundas, y por ello, invito a otra gente a leerlo, por lo menos, que lea el primer capítulo, ya que es en mi opinión es la reflexión más profunda del libro y bonita que pude leer.

También debo añadir, que el libro posee una fácil comprensión, también se debe a que el libro está escrito de una manera sencilla de leer e impactante con el inicio: “La muerte para empezar”.

He intentado hacer un comentario con las bases que he adquirido en la ESO y con las informaciones que he buscado, y me ha salido este comentario y una pequeña reflexión sobre temas, que algunos de ellos no me había planteado, simplemente porque no me había parado a pensar sobre estos interrogantes tan interesantes.

Por último, ya que no querría ser pesado y repetitivo, quisiera dar la gracias a Fernando Savater, por invitarme a reflexionar sobre la muerte y otros temas, a enseñarme a ver la vida de otra manera y ayudarme a comprender, por qué y para qué estamos en este mundo.

Y ahora sí, en este momento, finalizo comentando que, como todo libro, ha tenido partes interesantes y divertidas y aburridas. En conclusión, es un gran libro, digamos que de “auto-ayuda”. El libro tiene ciertos comentarios que no apoyan mi forma de ser, pero otros muchos aciertan plenamente con mi forma de pensar.

“Las preguntas de la vida”

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