Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947), es uno de los autores más editados y leídos en lengua española, tanto por la innovación de sus propuestas literarias como por la enorme capacidad de sorprendernos con sus tramas y desenlaces. Su obra abarca todos los géneros y es uno de los escritores de lectura obligada en escuelas de España y Latinoamérica, campo en el que es un verdadero experto y un gran comunicador Galardonado con casi veinte premios literarios, su narrativa aborda el compromiso de contar lo que ve y lo que siente a través de sus constantes viajes por todo el mundo, fuente que le nutre de toda la energía que transmite a través de sus personajes y sus novelas.
Este año celebra sus bodas de plata como escritor. Su obra cuenta con más de 150 libros publicados, con múltiples facetas, como novela negra, ciencia ficción, policíaca o biografía. Su otra gran pasión es la música, que es una referencia constante en su literatura. Además es autor de una Historia del Rock en cuatro volúmenes, y ha fundado y dirigido numerosas revistas musicales. Su último libro se titula “Campos de Fresas”.
Personajes:
Es el encargado de publicar un artículo sobre las “wire-girls” por el décimo aniversario de la desaparición de Vania, una de ellas.
Se pasa toda la obra viajando y hablando con conocidos de la desparecida modelo.
Era modelo, formaba parte “del trío de las chicas de alambre”. Tenía 25 años cuando desapareció y lo dejó todo.
Sobre ella trata el reportaje que debe escribir Jon Boix.
Tenía el cabello largo y negro. Ojos grises y profundos. Nariz recta y afilada, el mentón redondo y los labios carnosos.
Era negra y de piel brillante. Cabello corto y ojos oscuros y misteriosos. Boca pequeña y labios rojos.
Cuando estaba en lo más alto de la fama, se suicidó al saber que tenía sida.
Era rubia con un cabello muy largo y rizado. Ojos verdes y siempre estaba sonriente con su enorme boca abierta y sus dientes blancos. Tenía unas mandíbulas firmes y pómulos perfectos.
Murió a causa de las drogas.
Tenía el pelo largo y negro. Ojos negros y unos labios anchos.
Un periodista, Jon Boix, empleado en la revista “Zonas Interiores” es el encargado de hacer un reportaje sobre “las chicas de alambre”. Tres chicas modelos conocidas por su extrema delgadez. Vania era española, Jess Hunt americana y Cyrille egipcio-somalí.
Jess murió por las drogas y Cyrille se suicidó al saber que tenía sida.
Vania lleva diez años desaparecida tras ingresar en una clínica para recuperarse de su anorexia.
Jon Boix empieza a investigar sobre el paradero de la modelo.
Habla con gente que trabajó con ella y la conoció.
Mientras entrevistaba a Carlos Sanromán, el fotógrafo que le hizo sus primeras fotografías, conoció a Sofía, una modelo de la cual se enamoró y tras enfadarse y reconciliarse, acaba trabando en la revista de la madre de Jon.
Habló con mucha gente, pero casi ninguno aporta ninguna nueva información y todos coinciden con que está muerta.
Pero Robert Ashcroft, antiguo novio de Vania, aportó un nuevo nombre a la búsqueda: Noraima Briezen, su secretaria, su criada, su madre.
Tras hablar con personas cercanas a la historia, logró encontrar a esa mujer, Noraima, en Aruba, una pequeña isla del Caribe.
Jon se desplaza hasta la isla para hablar con ella. Cuando llega busca en una guía telefónica su nombre, pero hay cinco iguales, entonces recuerda la descripción de una casa que ella le hizo a Vania por cartas, unas cartas que tenía guardadas su tía, Luisa Cadafalch, única familiar directo de Vania.
Al final logró encontrar la casa y hablar con la mujer que aporta el dato definitivo al artículo: Vania está muerta.
Noraima lo acompaña al cementerio donde está enterrada y ve su tumba y la de la hija de Noraima: Eliza.
Jon lleva a Noraima a su casa y vuelve al cementerio para hacer fotos. Mientras hace las fotos un detalle le golpeó la razón: todas las flores estaban al lado de Eliza, Vania no tenía ninguna, pero había algo más, algo que había sucedido en casa de Noraima.
Mientras cenaba se dio cuenta de aquel detalle: en casa de Noraima había un pasillo con varias puertas y al fondo una abierta que daba a un taller con objetos de pintura en el
que alguien pitaba allí y las manos de Noraima estaban limpias y cuidadas, entonces aparecían las flores de la tumba, todas debajo del nicho de Eliza, como si en el de Vania no hubiera nadie.
Volvió a casa de Noraima, la rodeó por la izquierda y escuchó una voz, se detuvo frente a una ventana y la vio allí, Vanesa Molins Cadafalch.
Después se dirigió a la puerta y llamó, le abrió Noraima y se enfadó al verlo allí a esas horas, iba a cerrar la puerta pero apareció Vania y le dijo que pasara y estuvieron hablando, después se fueron a pasear y a seguir hablando.
Dos días después, Jon se fue de la isla, pero con una duda, qué clase de artículo iba a escribir.
Personajes principales solamente hay dos y secundarios son los demás por lo que me parece difícil elegir al que más me gusta porque de los principales ninguno me atrae y los secundarios aparecen poco en la obra.
Pero sí hay uno que me ha gustado más que los demás aunque aparezca poco. Es Bárbara Hunt.
Es una chica muy simpática y que enseguida se hace amiga de Jon y Jon de ella. También me gusta mucho que parece no darse cuenta de que es la hermana de una modelo que en su día fue leyenda.
Creo que lo que más me ha gustado de ella es su simpatía y alegría y gracia al hablar.
Me gustan todos y aunque los secundarios aparecen poco, no sabes como es su personalidad, pero los que menos me han gustado han sido aquellos que solamente al saber que la entrevista era sobre “las chicas de alambre”, le cerraban la puerta. Aunque Robert Ascroft al principio no quiere hablar con él, al final acaba contándole su historia.
Me ha gustado mucho el libro porque trata sobre temas que a mí me gustan, el periodismo, la investigación...
Lo que más me gusta es la serenidad con la que se enfrenta Jon al hablar con la gente a la que entrevista, porque está hablando con gente que en su día ellos hablaron y estuvieron con Vania y las otras chicas. También me sorprende la reacción al conocerla a ella personalmente y cuando hablan, es como si se conocieran desde hace mucho tiempo.
Es fácil de leer, porque te engancha. Te incita a seguir leyendo para ver que va a suceder.
También me gusta la forma de hablar con Sofía por teléfono y con su madre y la recepcionista de la revista.