Las Barras bravas en Colombia

Grupos organizados. Deportes. Fútbol. Investigación

  • Enviado por: Jedoga
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
  • 9 páginas
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LAS BARRAS BRAVAS EN COLOMBIA

UNIVERSIDAD LIBRE

SECCIONAL CALI

LAS BARRAS BRAVAS

EN COLOMBIA

En Colombia existen 36 equipos de fútbol entre ellos 18 son de la división A (profesional) y los otros 18 de la división B (semiprofesional). Cada equipo tiene como mínimo una barra que alienta siempre, pero no todas son barras bravas, es mas, en Colombia se puede decir que no hay barras bravas sino que hay hinchadas que son respetadas por su forma de actuar y la forma como lo hacen, que en algunas ocasiones acuden a la violencia.

Las “barras bravas”, se convierten para quienes asisten a las mismas en más que una familia, un espacio donde confluyen ideales en pos de un mismo fin y donde al individuo le es permitido una liberación de sus tensiones, todo en búsqueda de mantener el símbolo de unión y victoria en que se convierte el equipo amado. En Colombia estas agrupaciones las integran jóvenes entre los 13 y los 26 años, mientras que en otros países las conforman personas de 50 y más años, ya que allí es una tradición más arraigada y el fanatismo es mayor.

Sin embargo tanto en el país como en el mundo tienen la tendencia a unos rasgos muy marcados como lo son: nacionalismo, xenofobia, exaltación de la fuerza física, virilidad agresiva, sentido del honor asociado con la capacidad de pelear y la demostración del más fuerte, haciendo que estos grupos sean de pensamientos radicales”.

Históricamente las “barras bravas”, se han relacionado con el alcohol y las drogas, aunque se da el consumo, no siempre son así, ya que si miramos la sociedad actual, en realidad encontramos que la juventud en general se relaciona con esas dos variables. En medio de todo existe la marcada incapacidad para aceptar “la pérdida” o “la derrota” del equipo de sus preferencias volcando esta frustración contra personas y bienes ubicados dentro de las Unidades Deportivas o cercanos a ellas.

Pero que pasa en Colombia, que existen los llamados por las barras “los medios de desinformación” (medios de comunicación), estos tratan o hacen ver a las barras bravas como unos delincuentes que solo piensan en la violencia, que son un estorbo y un peligro para la comunidad, por que estos medios utilizan imágenes de años pasados de actos que hacen ver mal a la barra, por que en vez de eso no se dedican a pasar las imágenes de la fiesta que es el fútbol, o las obras que hacen por la comunidad, no eso no lo muestran, solo muestran las imágenes fuera del estadio cuando una barra esta tratando de defender sus ideales, su pensamiento en contra de la policía, que se sabe que su trabajo es imponer el orden, pero estos lo hacen es con mas violencia, y violencia + violencia en los estadios = una barra brava (ese es el pensamiento que se tiene de los barra brava), y supuestamente la policía no tiene la culpa, no ellos solamente maltratan a las mujeres que pertenecen a la barra, a los niños, a los que no tiene nada que ver con el asunto, y por eso es que se forman las peleas, pero dentro de la barras hay personas que son lideres y solucionadotes de conflictos ellos pueden interferir para ponerle un fin a el pleito, pero no, la policía tratando de imponer orden llega golpeando a todo en que se atraviese sin importar si es mujer, niño o adulo o si esta en la pelea, no ellos llegan pegando a todo aquel que se encuentre cerca y nadie se va a aguantar aunque sea un desadaptado “como lo llaman en el lenguaje barristico” que golpeen mujeres y niños, y allí es que se arma el pleito con la policía y claro entran los medios de desinformación a decir que la violencia en los estadios se da por que los integrantes de las barras son personas peligrosas que no les importa hacer daño, pero no dicen que se están defendiendo de los ataques de la policía y no muestran cuando un policía con su bolillo le pega al niño de al lado, o a la mujer que tiene los brazos arriba en forma de paz, no, eso no lo pasan los medios de desinformación.

Y la única razón de tantas cosas: ALENTAR EL EQUIPO DE NUESTROS AMORES.

El fenómeno de las barras bravas surge a partir de los años 70 en los estadios del reino unido donde los fanáticos convirtieron este juego en rivalidad a muerte contra los adversarios.

El fútbol es probablemente el deporte que mas aficionados tiene en el mundo, al cual asiste toda clase de persona, sean pobres, acomodados o ricos, por eso es que se dice que este no tiene distinción social. En las últimas décadas este se ha ido degenerando en el sentido que la violencia se ha tomado los estadios. Pero hay que tener en cuenta que la violencia vino acompañando de un fenómeno que se tomo el fútbol en todo el mundo, este es de "las barras bravas". Colombia no fue excepción a este mal que se tomo uno de los pocos distractores a la severa cotidianidad de nuestro país.


Las barras bravas son una pequeña comunidad dentro del estadio, en donde no existe condición social, ni estrato, lo único que vale es estar allí para alentar el equipo. El pobre y el rico gozan por igual y seguramente es una de las pocas partes donde encontramos una unión de todas las clases sociales, actuando igual y por un mismo objetivo que es el equipo de sus amores.


Es claro que algo que caracteriza al barrista es su fanatismo, que en este caso un amor ciego y compulsivo hacia su equipo.El fanatismo es el que lleva a adquirir un sentimiento de odio contra el contendor y entonces es aquí donde comienza el hecho que si ve a alguien con otra camiseta distinta a la del equipo de preferencia se atenta contra este.

Las barras más populares en Colombia son:

los del sur (atl.nacional),barón rojo(América),comandos azules(millonarios), rexistenxia norte(Medellín),olocasuto(once caldas),la guardia(santa fe),frente radical verde(Cali)

¿Como se sostiene una barra?

Últimamente ha surgido el tema de los patrocinios en las barras: que la barra tal viajo porque la cervecera le puso unos buses, que la otra saco el tapa tribuna porque un jugador y un político pusieron parte del dinero para la misma, que esta otra recibió plata de un solo barrista para sacar adelante un proyecto, que esta otra hizo una rifa para otro proyecto, que esta recibió dinero de una empresa comercializadora de partidos por TV ...en fin son innumerables las maneras de financiación a las que algunas barras se han visto obligada a recurrir, pero es esto malo o bueno??

Las barras de por si no son empresas que tengan un flujo de caja como tal que les permita gastar dinero en la fiesta de la tribuna por eso este fenómeno del patrocinio es bien visto, hasta cierto punto. Las comparaciones son odiosas pero para muchos el sur del continente es un punto de referencia, allá muchos clubes patrocinan las barras bravas con los micros para las excursiones, boletas para partidos, algunos supermercados empresas de cable, ropa deportiva regalan telones (banderas gigantes) hasta con el logo de las empresas (estos últimos si son duramente criticados allá) pero a la hora de la verdad contribuyen a la fiesta la cual es el único objetivo que debe tener una barra.

Obviamente algunos de los patrocinios no son gratis, unos buscan reconocimiento y posicionamiento de una marca, otros buscan ejercer presión ante una empresa de cable local para que den los partidos, otros buscan votos etc....Pero a lo único a lo que no pueden obligar estas empresas y algunos lideres es a usar la conciencia u opinión de muchos barristas normales para su beneficio.

Son ojos que sólo velan para el equipo rojo de la capital del departamento del Valle del Cauca.

No importa el fin, mucho menos los medios: la llamada parte desde una parte profunda de las vísceras y no hay forma de acallarla, excepto con poner al cuerpo en movimiento.

UN DOCUMENTO VALIENTE Y VALIOSO, AGRADABLE Y CURIOSO.

Pertinaz para estos días en los que lo obsoleto parece lo íntimo en su capítulo confesiones no morbosas.

“Pero lo más importante es recalcar e infundar que para plasmar una idea los medios pueden ser infinitos.”

“100% transpiración”

Dormir en la calle frente a los hoteles cinco estrellas que alojan a su equipo del alma.

Bañarse cada vez que se puede, incluyendo un jardín de la alta sociedad limeña.

El amor que ellos expresan no es “frívolo ni mercenario”, “cada expedición los lleva hacia dos universos opuestos”, el espacial -Latinoamérica unida una sola Raza Furia- y el espiritual -el encuentro piel a piel consigo mismo-.

El final del viaje no existe: es infinito, puesto que apenas termina uno, empieza el siguiente; claro, siempre y cuando el equipo haga lo necesario para participar en torneos que impliquen la salida del país; o en su defecto, el periplo nacional que ya, frente a los recorridos de 130 horas, parecen una cruzada de calle, sencilla y recurrente.

Después de los recuerdos, los consejos, las tristezas, dolores y alegrías, me queda una nostalgia: no haber leído la totalidad de algunas de las crónicas, y no me queda más que aprovechar este espacio para recomendar, cuando sea conveniente, la aparición de la recopilación de contribuciones subterráneas de (a.k.a.) El Zudaca, en un mar de publicaciones irregulares de fanáticos de diversas tendencias, pelambres y colores.

Ya, en alguna ocasión, editaron “La Ciudad De Los Fanáticos”, un libro que reunía un estudio universitario sobre las barras bravas del América de Cali y del Deportivo Cali.

Pero los gestos periodísticos y las largas cadenas adnínicas que Pardey Becerra le imprime a sus columnas, son tan adictivas, como lo puede ser cualquier otra sustancia para cualquier otro tipo de gente que no tiene nada que ver con lo expuesto acá.

Valga mencionar aparte, la presentación informal pero creativa del Fanzine, y el grupo de fotos que acompaña a cada una de las colaboraciones.

Estar frente a un Magazine de Fanático no deja de causarme una sensación ligada a la transparencia, a la inocencia, a la pulcritud de pensamiento, a la no venta de ideales por unos granos de maíz de más, a la suerte de contar con un camino propio que se ha labrado desde el propio cuarto de la casa, allí a dónde las sombras entran sin permiso y la batalla de luz se libra con el corazón en la mano, y muchas veces con las dudas agotando las dosis de paciencia necesarias para llegar a la orilla del día siguiente.

Violencia en estadios de fútbol en Colombia

Bogotá.- Los fanáticos de la barra "Comandos Azules" del club Millonarios, esperaron el autobús del plantel de Santa Fe y le lanzaron piedras a su salida del estadio El Campín de la capital colombiana, las esquirlas de vidrios estamparon en el rostro del portero suplente, José Ramiro Sánchez. Así cobraron la afrenta.

El incidente se produjo el pasado 26 de abril, ese día Santa Fe venció 2-0 a Millonarios, desatando la furia de los seguidores de la escuadra azul.

Santa Fe y Millonarios, habían protagonizado el clásico 251, los primeros a un paso de la gloria y los segundo en el estribo del infierno. No había palabras ni espacio para el consuelo, la humillación fue doble para los fanáticos de la barra "Comandos Azules".

La violencia alcanzó en esa misma jornada deportiva a tres aficionados que resultaron con heridas de cuchillo y varias personas fueron detenidas tanto en Bogotá como en la ciudad de Cúcuta. El rencor ya es un quiste enraizado en las entrañas del fútbol.

El arrebato en los estadios que ha dejado decenas de heridos en el último año, obligó a las autoridades a promover "pactos de no agresión" entre las barras.

El sacerdote Alirio López, promotor de los pactos de no agresión entre las aficiones de los "rivales" equipos Santa Fe y Millonarios, explicó a Notimex que se han logrado avances positivos para frenar la violencia en los eventos deportivos.

Para López es claro que "se han dado pasos significativos en el propósito de lograr que los hinchas se comprometan con la hospitalidad, la creatividad y el autocontrol en los partidos de la liga profesional".

Por este motivo, el presbítero mantiene firme su propósito de lograr que las llamadas "barras bravas" de los equipos capitalinos y de otras ciudades del país conviertan los estadios en "un lugar sagrado" para disfrutar del fútbol.

Pero la preocupación por la violencia en los estadios va más allá del "padre Alirio", como lo llaman "con cariño" los aficionados, ya que el tema también hizo eco en el Congreso Nacional, que comenzó a legislar para proteger a la afición deportiva.

"Los hechos violentos que se presentan alrededor de los eventos deportivos desvirtúan la esencia de su función, que es la de servir como herramienta a la integración social", comentó al respecto el congresista Mauricio Parodi.

Consciente de esta función social que debe cumplir el deporte, el Legislativo discute un proyecto en el que se plantea la creación de una estructura policial, para prevenir la violencia dentro y fuera de los estadios.

La iniciativa legal tendría la misión de brindar seguridad en los alrededores de los escenarios deportivos y coordinar los desplazamientos de los aficionados durante los partidos de la liga profesional, a los que asisten cada semana miles de personas.

Según Parodi, ponente de la iniciativa legal, todos tendrían que ayudar en ese propósito, incluso los clubes de fútbol colombianos, que tendrían que nombrar un delegado para que informe de lo que suceda en los eventos deportivos.

Los promotores de la ley contra la violencia en los estadios consideran que parte del problema radica en la ausencia de regulación y control alrededor de los partidos, como lo muestran los numerosos incidentes ocurridos desde 1982.

El surgimiento de las "barras bravas", con mucha fuerza en los años 90, bajo características similares a las argentinas, ha contribuido a que el flagelo de la violencia en los estadios se acentué en la última década.

La avalancha provocada en noviembre de 1982, por aficionados que orinaron desde la tribuna alta del estadio Pascual Guerrero de la ciudad de Cali, dejó 22 muertos y 100 heridos, convirtiéndose en una de las principales tragedias que han enlutado al fútbol nacional.

Desde entonces, a ese episodio violento se han sumado muchos más, que van desde riñas a cuchillo en los escenarios deportivos hasta golpes entre técnicos, lo cual a juicio de las autoridades debe llevar a tomar medidas de control.

Como lo demostró el reciente incidente de abril, que dejó a un jugador herido en el rostro, el estadio El Campín no ha sido ajeno al problema y en varias ocasiones se ha convertido en campo de batalla entre hinchas de Santa Fe, Millonarios, América y Nacional.

¿El fútbol como refugio?

Algunos buscan el fútbol como refugio por que en algunas ocasiones son maltratados en la casa o peor no tienen compañía y entonces, como el fútbol no discrimina quieren ellos pasar a ser parte de una barra donde quieren olvidarse de todo y pensar solamente en su equipo amado.

¿El mundo como cancha de fútbol?

El mundo es una cancha de fútbol por que, el en todo el mundo se crea un sentimiento por una camiseta, cada país tiene un nombre, cada país una selección de fútbol y por eso cuando vemos un mundial de este deporte nos damos cuenta que todos se unen por una cancha de fútbol.

¿Hincha toda la vida?

Este es el pensamiento que tienen los hinchas que no piensan en tener un futuro sino que quieren estar ahí donde nacieron y donde morirán.

¿La pasión como una droga intravenosa?

La pasión es una droga que no se puede curar es algo que hay que sentirlo para poder entenderlo, la sangre que corre por la venas las bombea el corazón y la pasión es corazón y sentimiento.

Algunas criticas:

El fútbol es solo un juego:


La violencia en la practica de algunos deportes como el fútbol, dentro del campo de juego es producto espontáneo del mismo fragor de la contienda deportiva, cuando en ocasiones rebasa el campo y contagia las gradas todavía se puede entender producto de la pasión del partido, más, lo preocupante desde nuestra óptica sucede cuando los desbordamientos toman otra forma, cuando sin consideración de grupo social o país, los violentos se organizan y entonces árbitros, jugadores, publico en general se ven en medio de verdaderas batallas campales entre bandos organizados que han asistido al evento deportivo, no necesariamente para mirar como aficionados, sino para agredir, ofender, atacar a otros seres humanos, bajo la coartada de portar o vivar una camiseta deportiva.

¿Por qué no me gustan las barras de fútbol?



Otra vez no clasificamos al mundial. Es terrible. ¿Yo diciendo terrible por no clasificar a un mundial? Mientras millones de personas están sufriendo y alrededor de 20 millones de colombianos están en la pobreza, nos preocupamos porque la selección Colombia no clasificó a un mundial al que nunca hemos pasado más allá de cuartos de final. Somos ilusos - o soñadores - al pensar que nuestra selección llegue a semifinales.

Considero que hay cosas más preocupantes que esperar cuatro años más para un mundial. Paros, secuestros, la impotencia de un Censo al sacar datos estadísticos, entre otros casos; son las informaciones que repercuten más al país que esperar a que nuestra historia futbolística se repita.
Por un lado está la crueldad de un grupo de subversivos que a diario secuestran a muchas personas, pero por otro lado la incompetencia de nuestra nómina futbolística y la supuesta rosca del equipo argentino que (otra vez) “dejó ganar” a la selección uruguaya en las eliminatorias.

Me han dicho que el fútbol es una catarsis contra la realidad tan difícil que vivimos, pero ver tanta violencia, tantas muertes de hinchas ¿nos libera del estrés en el que vivimos casi a diario por culpa de unos violentos? No me gusta las barras en el fútbol colombiano ya sea por la fiebre, el vicio o la “droga” que es este deporte hasta el punto que cuando vamos al estadio después de uno cuantos minutos no somos lo que somos, en cambio asumimos la personalidad de la masa (¿no hablaron muchos pensadores sobre este caso?)
El problema es que el hincha es agresivo y cómo le duele que se metan con su equipo, que es sagrado, léase bien, SA-GRA-DO, tanto así que asesinan a hinchas del equipo contrario o lanzan botellas por algo que “supuestamente” es injusto (claro injusto para su equipo, pero justo quizás al ojo de una persona que no esté vinculado a ninguno de los dos equipos que compiten)

Cuánta violencia ha generado este deporte, cuánta gente herida que ha perdido otras cosas más importantes y que han asesinado a hinchas e incluso futbolistas por un error estúpido, pero que nos costó el mundial y “el que las hace, las paga” (¿Andrés Escobar les recuerda algo?). El pobre pagó sus consecuencias, porque errar NO es humano, al parecer desde el punto de vista de estos violentos

Pero no puedo criticar tanto el fútbol en este país donde los fanáticos de este deporte son de la misma cantidad devotos del Divino Niño o a la Virgen del Carmen (con el permiso de ellos al compararlos con este vicio que se llama fútbol), y seguramente encontraré millares de contradictores (y unos cuantos que me apoyen, ¡eso espero!) pero hay que pensar que existen cosas más importantes en este país que no ver por unos cuantos meses a la selección Colombia en un mundial que seguramente no pasaríamos de la segunda ronda, mejor aún, nos evitaron hacer el “oso” internacional. Además no hay de qué preocuparse, si es de fútbol de lo que se va a ver casi a diario porque es lo que casi siempre se presentan al principio de las noticias deportivas.

¿Y yo qué puedo hacer? Nada. Seguir con este virus al lado, con miedo a que me contagie un día, tal como le ha pasado a muchos amigos míos. El fútbol no hay que erradicarlo, irónicamente es un excelente medio de socialización (digo, dentro de una familia o un grupo de amigos). Pero lo que hay que tener en cuenta es que el fútbol no lo es todo, que tendremos las ilusas esperanzas de clasificar a un mundial de nuevo próximamente (y hasta ser campeones, ¿por qué no?), que existen cosas más importantes en nuestro país y hay que oírlas. Será esperar otra vez.

¿Que es lo que hace el estado?

El estado pretende desde su violenta fundación en adelante ejercer un monopolio sobre los medios violentos y permitir solo medios violentos legales (la policía) conforme a fines legales. por eso es que hay que decir que apaciguar la agresividad no es eliminar la violencia, mas bien quiere decir administrarla, regularla pero jamás abolirla, por lo tanto el papel del estado consiste en legalizar su agresión y violencia eventuales, instaura un sistema de penas que puede autorizar los castigos corporales, incluso la pena capital o la tortura.

Pendientes para regular la violencia en estadios.

  • Con la presencia de 39 Diputados, se decidió que cualquier persona que realice o incite a otra a cometer actos vandálicos en espectáculos deportivos, comete un delito que tendrá una pena que irá de 1 a 4 años de presión, así como una multa de 10 a 80 cuotas, es decir, de hasta 4 mil pesos aproximadamente.

  • Proyecto de ley 292/2007 - cámara

  • Proyecto de le 027/05

División mayor de fútbol profesional colombiano

www.cbarras.tk

Luis Felipe Garcés. Presidente del barón rojo sur.

Periódico cultural la palabra 2008

http://www.metrolatinousa.com/article.cfm?articleID=37881

Juan Fernando Ramírez. Profesor de ciencia política - universidad de la salle_ sede la candelaria. Bogota Colombia.

Miguel Mejía Vallejo. Escuela de Comunicación Social y Periodismo

Senado. Sesión extraordinaria: enero 2001

Proyecto de ley contra la violencia en escenarios deportivos

Prevención de violencia en sociedad