La vuelta al mundo en 80 días; Julio Verne

Literatura universal contemporánea del siglo XIX. Narrativa fantástica y de aventuras. Viajes. Argumento

  • Enviado por: Laxiky
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 12 páginas

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Capítulo 1

Píelas Fogg vivía en Saville Row, era un gran miembro del Reform- club de Londres. Nunca hacía nada que llamase la atención, nadie sabía nada de él. Solo sabían que era una buena persona y si alguien necesitaba algo él ayudaba. Nunca había viajado y sabía todo el mapamundi.

No tenía hijos ni mujer, solo a su criado y pasaba más tiempo en el Reform- club que en su casa. Exigía a su criado una extraordinaria puntualidad por ello despidió al suyo. A su casa fue su nuevo mayordomo, llamado Jean Passepartout. Éste sabía que Phileas Fogg era un hombre tranquilo y el más puntual de todo el país por eso se presentó allí para estar a su servicio y con una vida sin acelerarse. Luego Phileas Fogg se fue al reform-club y Passepartout se quedó solo.

CAPITULO 2

Passepartout comparó a su nuevo amo con unas figuras de cera de una mujer con la que trabajó al ser tan tranquilo. Según él era sereno y con sangre fría. Phileas Fogg era como un cronómetro y era siempre muy exacto. Passepartout era un chico agradable, apacible y servicial. Éste no quería un amo como los que tuvo, caprichosos, desiguales, aventureros o viajeros. Passepartout solo en la casa inspeccionó las habitaciones. Fogg tenía varios relojes, timbres y una nota en la que estaba apuntado todo lo que hace al día y su hora. Su ropa tenía números de orden y Passepartout quedó encantado con la puntualidad y orden de su amo.

CAPÍTULO 3

Phileas Fogg hizo lo de siempre ese día con la misma puntualidad. Se encontró con sus amigos y empezaron a hablar sobre un robo en el banco de Inglaterra. Jugaron al whist e interrumpieron el juego con una conversación que trataba de que Phileas Fogg y otro amigo más pensaban que la tierra había disminuido de tamaño. Otro dijo que decían eso porque se podía dar la vuelta al mundo en tres meses con las nuevas tecnologías pero Fogg le contradecía diciendo que se podía dar la vuelta al mundo en 80 días. Pensaban sus amigos que sería imposible hacer eso pero él lo haría y apostaría la mitad de su fortuna. Aceptaron la apuesta y en cuanto terminaron de jugar se fue a su casa a prepararse.

CAPÍTULO 4

Passepartout se quedó sorprendido de ver a su señor Fogg venir a esa hora. Éste le llamó pero Passepartout no contestó y a la segunda vez Passepartout le dijo que todavía no era la hora. El señor Fogg se lo explicó todo. Prepararon todo, sólo se llevaron una bolsa de viaje con dos camisas y medias.

Passepartout pensó que esto no era lo que pensaba y él que quería tranquilidad ya no la tendría. También se llevaron el dinero que apostó Fogg con sus amigos, unas veinte mil libras. Llegaron a la estación y Fogg le dio a una mendiga unas veinte guineas. Cogieron los billetes y estaban allí para despedirlo sus amigos del Reform-club. Dijo que volvería dentro de 80 días, el sábado 21 de Diciembre a las ocho y cuarenta y cinco minutos de la noche. Cuando el tren se puso en marcha Passepartout recordó que no apagó el farol de gas de su habitación.

CAPÍTULO 5

La noticia de la apuesta de Phileas Fogg de que podía dar la vuelta al mundo en 80 días se extendió en el Reform-club, luego a los periódicos y al final al público. Todos los periódicos decían que lo que quería hacer era imposible, excepto un periódico que estaba a su favor. A sus amigos del Reform- club les censuraron por hacer esa apuesta.

También hicieron unas acciones llamadas Phileas Fogg pero bajaron. A la policía metropolitana les llegó un telegrama diciendo que perseguían a un ladrón de bancos llamado Phileas Fogg y que enviasen ese mensaje a Bombay (India).

CAPÍTULO 6

Se esperaba en Suez el paquebote llamado Mongolia. En el muelle había dos personas esperando, uno era el agente consular del Reino Unido y el otro que parecía más nervioso era el detective Fix. Éste estaba impaciente porque quería que llegase el Mongolia y vigilar a los pasajeros que llegasen para capturar al ladrón del banco de Inglaterra, que según el telegrama era Phileas Fogg. Fix le preguntó al cónsul si llegaba pronto y él dijo que sí. Hubo un revuelo en el muelle ya que llegaba el Mongolia. Cuando los pasajeros bajaron uno se acercó a Fix, le preguntó donde estaba el agente consular inglés y le enseñó a Fix el pasaporte. Le dijo que no era su pasaporte sino de su señor así que lo llamó porque sino no podría poner el visado británico.

CAPÍTULO 7

Fix fue rápidamente a las oficinas del consulado y le contó todo del criado y su señor y que su descripción era igual a la del ladrón. Tocaron a la puerta y estaban el amo y el criado. El cónsul le puso el pasaporte en regla y Fix le preguntó al señor si se llamaba Phileas Fogg y le dijo que sí y su criado era francés, llamado Passepartout y le dijo a Fix que se dirigían hacia Bombay. Cuando salieron Fix le dijo al cónsul que al ser su criado francés le costaría tener la boca cerrada.

Fogg se metió en su camarote del Mongolia y en su agenda tenía los viajes que había hecho hasta Suez. En total llevaba seis días y medio de viaje.

CAPÍTULO 8

Fix alcanzó a Passepartout para poder saber todo sobre Phileas Fogg. Passepartout tenía que comprar algo de ropa y Fix le llevó al bazar. Le contó que su amo había hecho una apuesta en la que daría la vuelta al mundo en 80 días y Fix pensó que sería una excusa para que los policías no le cogiesen en Londres por el robo y por eso iba tan deprisa. Passepartout le dijo que irían de Suez a Bombay. Fix lo dejó en el bazar y le contó todo al cónsul. Pensó que Fogg era el ladrón.

CAPÍTULO 9

La mayor parte de pasajeros del Mongolia iban a Bombay. En el Mongolia había bailes y se tocaba algo de música. Fogg jugaba al whist con unos nuevos compañeros parecidos a él porque tenían pasión por este juego.

Al día siguiente vio en el Mongolia a Fix y se alegró mucho. Ellos desde que se vieron charlaban muchas veces y a Fix le convenía para saber todo sobre Phileas Fogg. En un momento el Mongolia repostó pero no retrasó a Fogg. Llegaron con dos días de adelanto y eso era una ventaja para Phileas Fogg.

CAPÍTULO 10

El señor Fogg y su criado desembarcaron del Mongolia. Fogg le pidió a Passepartout que realizara unas compras. Poco después el detective Fix salió del Mongolia y le contó todo al director de policía de Bombay, le preguntó si había venido una orden de detención para Phileas Fogg pero no recibió ninguna. Mientras Passepartout hacía las compras vio una fiesta de carnaval parsi.

Tuvo la idea de entrar en el Malebar- Hill. No sabía que si era cristiano no podía entrar allí y además tenía que entrar descalzo. Entró con zapatos y unos sacerdotes fueron hacía él y le quitaron los zapatos y calcetines y luego gritaban y le pegaban muy enfadados. Consiguió salir y fue a la estación sin las compras que hizo, Fogg le dijo que no ocurriese más y luego entraron al vagón. Fix se quedó en Bombay.

CAPÍTULO 11

El tren salió a su hora y compartía el compartimiento con Sir Francis Cromarty, un compañero de juego en el Mongolia. A las doce y media el tren se paró y Passepartout compró algunas cosas. Luego entraron en el tren de nuevo y se paró otra vez ya que la vía no estaba terminada.

Tenían que buscar un medio de transporte rápido aunque Phileas Fogg tenía dos días de ventaja. Passepartout le dijo que un indio tenía un elefante. No fue fácil convencer al indio y al final Fogg lo compró por 2000 libras. Fue con Passepartout y Fogg Sir Francis Cromarty y un parsi se ofreció para ser su guía.

CAPÍTULO 12

Estaban montados en el elefante y Passepartout se preguntó que haría el señor Fogg cuando llegasen a su destino con éste.

Se pararon a dormir y a comer en un bungalow. Cuando siguieron su camino Kiouni, el elefante, se paró y estaba inquieto.

Su guía se asomó a ver que pasaba y dijo que era una procesión de brahmanes que se dirigía hacía donde estaban ellos. Se escondieron y vieron a mucha gente y llevaban una estatua, era la diosa Kali, la diosa de la muerte y el amor. Unos hombres arrastraban a una mujer joven, Sir Francis Cromarty dijo que era un sutty, un sacrificio voluntario y que al amanecer le incinerarían viva. Pero el guía les dijo que no era un sacrificio voluntario sino que le obligaban a rastras. Fogg se decidió por ir esa noche a rescatar a esa mujer.

CAPÍTULO 13

Todos decidieron ir al rescate de la joven. Fueron por la noche y estaban dormidos menos los guardias y los sacerdotes que vigilaban a la victima. Esperaron a ver si los guardias se iban a dormir pero no fue así. Intentaron entrar por la parte de atrás pero los guardias fueron a vigilar allí. Querían esperar a que saliese el sol y entonces llegó la hora en la que a la joven la sacrificaban. Estaba el marido de la joven a su lado para preparlos y quemarlos, cuando de repente el marido se levantó, no estaba muerto. Se llevó en brazos a la joven y era Passepartout quien la cogió. Subieron al elefante y salieron corriendo ya que se habían dado cuenta de que no era el marido de la viuda.

CAPÍTULO 14

Todavía la joven estaba un poco inconsciente. Sir Francis Cromarty le advirtió a Fogg que la joven no estaría a salvo mientras estuviese en la India y Phileas pensó en llevarla con ellos a Hong Kong. Cuando llegaron a la estación su guía les despidió y Fogg pensó que el elefante se lo regalaba a él por sus servicios y el guía se alegró mucho. Entraron en el tren para ir a Calcuta. Luego la joven, llamada Aouda, se recobró totalmente y se quedó impresionada de estar subida a un tren con gente que no conocía. Sir Francis le contó toda su historia y que Phileas Fogg se empeñó en ir a rescatarla. Ella dio las gracias a los tres por lo que habían hecho por ella. Fogg le ofreció ir a Hong Kong con ellos y le dijo que sí, ella tenía un pariente viviendo allí. Llegaron a Calcuta, se despidieron de Sir Francis Cromarty y se dirigían hacia el paquebote hacia Hong Kong.

CAPÍTULO 15

Se pararon en la estación y un policía les paró y les dijo que le siguiesen sin ninguna explicación. Los metió en la prisión y el policía dijo que esperasen a su juicio. Pensaban que era por el rescate de la señora Aouda pero sería muy raro. El barco hacia Hong Kong zarpaba al mediodía y tenían el tiempo justo. Luego comparecieron ante el juez. Los que le denunciaron eran tres sacerdotes. Ellos creían que eran los que querían quemar a la joven pero eran los sacerdotes de una pagoda en la que Passepartout entró con los zapatos y tenía que haber entrado sin ellos. Como muestra los sacerdotes enseñaron los zapatos y Fix estaba alegre de que estuvieran ante el juez. Admitieron los hechos e iban a estar unos días en prisión pero Fogg entonces perdería su apuesta. Fogg sacó dos mil libras para pagar su fianza y salir de la prisión. El juez aceptó y Fix no le gustó nada ya que él estaba esperando la orden de detención y no podría tenerla si salían de allí. Luego salieron a todo correr hacia el barco de Hong Kong.

CAPÍTULO 16

La señora Aouda notaba que Phileas Fogg era muy frío pero Passepartout le explicó como era su amo y ella lo comprendió. Ella le hablaba y él escuchaba todo con mucha atención. Fix estaba en el barco también y esperaba que en Hong Kong estuviera la orden de detención para Fogg o sería muy difícil capturarlo. Se preguntó que la mujer que le acompañaba a él y a Passepartout era un secuestro.

Fix iba a hablar con Passepartout para que le dijese cosas y éste se sorprendió al verle ya que siempre estaba allí con él. Passepartout le contó todo sobre la señora Aouda y Fix hizo oídos sordos.

CAPÍTULO 17

Passepartout pensó que era extraño que Fix estuviese siempre donde ellos iban, obtuvo una conclusión, Fix era un detective que enviaron los del Reform-club para vigilar a Fogg y que hacía todos sus viajes correctamente. Passepartout dijo que habían caído muy bajo contratando a un detective. Decidió no decírselo a Fogg pero se reiría a las espaldas de Fix. Volvieron a las dos horas siguientes Fogg y la señora Aouda de recorrer la campiña y se subieron al Rangoon. Passepartout y Fix hablaron y Passepartout luego le dijo farsante y le guiñó un ojo. Fix se sorprendió y pensó si el criado sabía que era un detective y que seguía a Fogg por un robo. Fogg no prestaba atención a la hermosura y el encanto de la señora Aouda y Passepartout se sorprendió de que su amo no sintiese nada por la joven.

CAPÍTULO 18

El Rangoon se vio retrasado veinticuatro horas por la tempestad y Fogg llevaba el mismo tiempo de retraso y podría perder la apuesta. En cambio a Fix le alegraba ya que Fogg se quedaría unos días en Hong Kong y lo detendría. Luego cogieron el Carnatic y cuando llegaron a Hong Kong Fogg preguntó en bolsa por el familiar de la señora Aouda pero un hombre le informó de que ahora vivía en Europa concretamente Holanda. Fogg le dijo a la joven que si ella quería venir a Holanda ya que ellos también iban hacia allí. Ella aceptó ya que no retrasaría el viaje de Fogg.

CAPÍTULO 19

Passepartout se encontró a Fix y éstos reservaron cuatro camarotes. El barco salía por la noche y no al día siguiente como pensaba Fogg y Passepartout. Este iba a avisar a su amo, entonces Fix pensó que como todavía no había llegado la orden de detención tenía que retener a Fogg unos días en Hong Kong. Entonces paró a Passepartout, lo invitó a beber y él aceptó. Fix estaba decidido a contarle todo a Passepartout. Entraron en un bar y Fix se lo iba a explicar pero Passepartout dijo que ya lo sabía pero no era lo que él pensaba. Fix era un agente de policía que estaba esperando una orden de detención para Fogg, entonces le ofreció a Passepartout una suma de dinero a cambio de que reteniese a su amo unos días y él dijo que no y que su amo no era ningún ladrón. Fix al ver que quería contárselo a su amo, éste le dio una pipa con droga y Passepartout se quedó aturdido, luego el detective se fue.

CAPÍTULO 20

El señor Fogg y la señora Aouda se fueron a dormir al hotel y se extrañaron que Passepartout no estuviera allí pero Fogg pensó que estaría mañana por la mañana para partir en el barco. A la mañana siguiente vieron que Passepartout todavía no estaba allí. Entonces fueron al muelle a ver si estaba allí pero no estaba y se enteraron de que el barco zarpó el día anterior. Se acercó a ellos Fix y se presentó y les explicó lo del barco. Éste estaba feliz ya que para que pasase el próximo barco tardaría ocho días y le daría tiempo a tener la orden de detención. Fogg y la señora Aouda iban buscando junto a Fix por el muelle algún barco y encontraron uno. El piloto se llamaba John Bunsby y aceptó llevarlos hacia su destino. Fogg le ofreció a Fix que fuese con ellos y dijo que sí, éste estaba nervioso. Fueron a la policía para encontrar a Passepartout y repatriarlo después. Luego zarparon con la esperanza de que su criado apareciese y lo llevaran hacía donde estaban ellos.

CAPÍTULO 21

Ese viaje era muy arriesgado por las tormentas del mar. Fix no quería hablar con Fogg ya que le repugnaba hablar con un ladrón. Phileas Fogg no paraba de pensar en Passepartout y su extraña desaparición. Creía que podría estar en el barco hacia Yokohama que Fogg perdió.

Toda la tripulación estaba muy activa e iba todo muy bien pero durante la noche se produjo una tormenta. La señora Aouda y Fogg estaban tranquilos ante los azotes de las olas y la tormenta, en cambio Fix estaba muy nervioso. Todo empezó a ir con retraso y Fogg perdería su apuesta y el piloto del barco el dinero prometido por Fogg. Al cabo de unas horas el tiempo se tranquilizó y vieron desde el navío como el barco zarpaba del puerto. Fogg tuvo la idea de enviar una señal de ayuda desde allí y así les subirían al barco

CAPÍTULO 22

Passepartout cuando reaccionó entró en el barco del Carnatic. Preguntó a un hombre si estaba allí el señor Fogg y una joven que le acompañaba, pero él dijo que no. Passepartout se acordó de lo que pasó, el Carnatic zarpaba antes de cómo Fogg se creía y no pudo avisarlo por culpa de Fix, ya que le hizo fumar opio y se quedó trastornado para que se alejase de Fogg. Éste comió en el barco y llegó a Yokohama. Salió del Carnatic y como no tenía dinero estaba buscando algo para gastárselo en comida. Pensaba avisar a los agentes consulares ingleses y franceses pero luego decidió que no para no contarle su historia.

CAPÍTULO 23

Passepartout necesitaba dinero para comer y decidió hacerse por un artista ambulante pero como estaba muy bien vestido le cambió la ropa a un indígena. Cuando ganó algo de dinero fue a comer pero necesitaba ir a San Francisco, América, para encontrarse con su amo. Vio un anuncio que decía que una compañía acrobática hacía una última representación antes de salir a los Estados Unidos. Eso era lo que quería Passepartout, se presentó allí y le aceptaron para trabajar de payaso. Era la hora de la función y cuando hicieron la pirámide humana Passepartout se cayó delante de un espectador que era ni más ni menos que Fogg y la señora Aouda. Entonces salieron de allí y se subieron al paquebote hacia América.

CAPÍTULO 24

Ya subidos en el barco la señora Aouda le contó su historia mientras él no estaba y Passepartout también le contó lo que le pasó pero no dijo nada de Fix. La señora Aouda se notaba que sus sentimientos por Fogg eran muy fuertes pero no eran de agradecimiento, pero éste era muy frío. Se encontraron de nuevo Fix y Passepartout y éste se le abalanzó. Cuando se cansó Fix le dijo que fuesen aliados, él no pondría obstáculos a su viaje y cuando llegasen a Inglaterra verían si su amo era un criminal o no. Passepartout aceptó pero si le traicionaba le pegaría.

CAPÍTULO 25

Llegaron a San Francisco y se hospedaron en un hotel. Luego salieron a pasear Fogg y la señora Aouda, se encontraron con Fix y fue con ellos. Mientras paseaban los tres había una marea de gente gritando y Fix dijo que se trataba de un mitin electoral. Le pillaron en medio a los tres y un hombre le iba a dar a Fogg pero Fix se interpuso y le dio en la cabeza. Fogg le dijo que era un yankee pero era inglés como él. Luego se vieron con Passepartout y al ver a Fix le dio mucha rabia pero cuando le contaron lo que hizo Fix ya no era un enemigo para él. Fogg dijo que después de volver a Inglaterra irá a América a por ese hombre y no permitirá que traten a un inglés así. Después de decir eso los cuatro subieron al vagón del tren.

CAPÍTULO 26

Estaban en el expreso del ferrocarril hacia San Francisco. Empezó a nevar pero era tan fina que el viaje no se retrasaría. El retraso de Fogg fue que en ese país pasan una manada de bisontes cuando quieren delante de los trenes y eso fue lo que ocurrió, tuvieron que esperar a que pasasen todos y Passepartout estaba nervioso por ese retraso, pero a las tres horas ya siguieron su viaje.

CAPÍTULO 27

En el tren Passepartout vio a un hombre extraño que pegaba en el tren notas sobre una conferencia sobre el mormonismo en el vagón 117. Passepartout decidió ir y saber sobre la cultura mormona.

Empezó la charla y al rato se fueron unos cuantos, luego otros más y al final solo quedaron diez personas pero también salieron de allí hasta que Passepartout era el único que quedaba allí. Ese hombre le dijo que si quería pertenecer a su cultura y Passepartout le dijo que no y huyó. Luego bajaron a la estación Fogg, la señora Aouda, Fix y Passepartout para visitar esa ciudad. Los mormones eran polígamos, es decir, podían casarse con varias mujeres. Luego entraron otra vez en el tren y ya se había puesto en marcha cuando un hombre corría hacia el tren pero al final consiguió subir. Passepartout le preguntó que si huía de sus esposas y dijo que sólo tenía una y ya bastaba.

CAPÍTULO 28

Passepartout estaba más inquieto que Fogg por si había algún retraso. Descendían del vagón varias personas y la señora Aouda vio que entre ellos se encontraba ese hombre que se llamaba Proctor y que en América quiso golpear a Fogg en ese mitin electoral. Ella se lo contó a Fix y a Passepartout y le dijo que evitarán que Proctor y Fogg se vieran porque entonces se enfrentarían. Para que no se viesen en el tren, Fix compró unas cartas de whist, el juego favorito de Fogg, al que jugaron durante mucho tiempo la señora Aouda, Fix y Fogg. El tren se paró y Fogg le dijo a Passepartout que por qué se había parado mientras el jugaba al whist.

El tren no podía pasar porque el puente no aguantaría su peso. A un hombre se le ocurrió que pasaran con el tren por el puente a toda marcha. Pasaron rápidamente y cuando ya habían pasado el puente se cayó.

CAPÍTULO 29

Mientras que Fogg jugaba al whist con sus compañeros se acercó Proctor y le habló insolentemente sobre su juego. Fix dijo que el asunto iba con él ya que fue a quien golpeó, pero Fogg dijo que solo le concernía a él. Proctor le dijo que se batiera en duelo con él y Fogg aceptó. La señora Aouda estaba preocupada. Esperaron que se parara en la próxima estación pero no se paró. El revisor le dijo que daba igual y que podrían batirse en duelo con el tren en marcha. Iban a prepararse cuando unos indios salvajes entraron para atacar a los viajeros, éstos llevaban revólveres y empezaron a pelearse. Cuando los indios se fueron faltaban tres viajeros y entre ellos Passepartout.

CAPÍTULO 30

Fogg pensó que su criado y los otros dos viajeros estaban muertos o eran prisioneros de los indios. Fogg estaba decidido a ir en busca de Passepartout y un capitán y unos treinta soldados fueron con él. Fogg le dijo a Fix que se quedara con la señora Aouda. Fix pensó que pudo haberle dicho Passepartout a Fogg que era un detective y había huido. Vieron el tren que desenganchó Passepartout y se enganchó con el otro, fue una alegría para los viajeros, pero la señora Aouda se quedó en la estación con Fix. Vieron a unas dos millas a Fogg a la cabeza con Passepartout y los otros dos viajeros junto con los soldados.

CAPÍTULO 31

Fix le preguntó a Fogg que si realmente tenía prisa y éste le dijo que sí, entonces Fix, le ofreció ir en trineo. Él dijo que sí pero Fogg quería que la señora Aouda fuese con Passepartout por una ruta más segura. Ella no quería separarse de él. Así que al final fueron todos en trineo. Cuando llegaron a la estación de Omaha Phileas Fogg pagó al timón. Se montaron en el ferrocarril hacia Chicago y luego en la locomotora hacia Nueva York. Cuando llegaron el paquebote con destino a Liverpool ya había zarpado.

CAPÍTULO 32

Las esperanzas de Fogg estaban muy bajas y perdería su fortuna. Passepartout se echaba la culpa ya que le puso muchos obstáculos. Se hospedaron en un hotel y Fogg vería si había algún paquebote al día siguiente. Cuando salieron del hotel no había ningún paquebote y perdieron sus esperanzas pero Fogg vio un barco de carga y subieron. Costó convencer al capitán del barco pero le prometió ocho mil dólares y aceptó.

CAPÍTULO 33

Cuando estaban a bordo el capitán estaba encerrado con llave en un camarote. Fogg le pidió ir a Liverpool pero no aceptó y dijo que él se dirigía Burdeos y allí es donde podría llevarles. Así que Fogg sobornó a su tripulación y lo encerraron para que Fogg se dirigiese a Liverpool. Passepartout escuchó que podían quedarse sin carbón y éste se lo dijo a Fix. Fogg le dijo a Passepartout que fuera a por el capitán. Cuando lo soltó Fogg le ofreció mucho dinero para comprar el barco y el capitán aceptó. Utilizaron de combustible la madera del barco y llegaron a Queenstown. Se montaron en un steamer y llegaron a Liverpool. Fix podría detenerlo pero no lo hizo, quizás comprendió que él no era no era un ladrón. Estaban a seis horas para llegar a Londres pero de repente Fix sacó la orden de detención y esposó a Phileas Fogg.

CAPÍTULO 34

Fogg estaba en la cárcel de Liverpool y debería pasar la noche allí. Passepartout pensó que el era la desgracia de su amo y que hubiera sido mejor que le hubiese contado desde el principio quien era Fix. La señora Aouda y éste permanecieron allí en la noche fría. La joven estaba muy preocupada por Fogg, su salvador. Ya no veían como iba a ganar la apuesta. Fogg tenía su reloj adelantado dos minutos y si en ese momento subiese a un expreso llegaría bien a Londres, su destino. Fogg vio a Passepartout, a la señora Aouda y a Fix, éste le pidió perdón porque se había equivocado de hombre y el ladrón ya fue capturado tres días antes. Fogg empujó a Fix y los tres corrieron hacia la estación. Cuando llegaron a Londres, Fogg llevaba un retraso de cinco minutos. Había perdido la apuesta.

CAPÍTULO 35

Fue a su casa y mandó a Passepartout a comprar algunas cosas. Fogg estaba arruinado, luego, Passepartout, Fogg y la señora Aouda fueron a dormir. Cuando se despertaron la señora Aouda le dijo a Passepartout que Fogg no se daba cuenta de lo que le quería. Por la tarde, Fogg habló con la señora Aouda y después de una conversación breve, la señora Aouda le dijo que quería casarse con él y aceptó ya que el también estaba enamorado de ella. Llamaron a Passepartout para decirle que llamara al reverendo de que se casaban al día siguiente y así lo hizo.

CAPÍTULO 36

Phileas Fogg volvió a cotizarse en la bolsa de Inglaterra y en el Reform club sus amigos estaban nerviosos por si venía a tiempo y ganaba la apuesta.

Éstos se pusieron a jugar y quedaba un minuto cuando se oyeron aplausos y vítores y entró ni más ni menos que Phileas Fogg justo a tiempo. Había ganado la apuesta.

CAPÍTULO 37

Hay una explicación ya que llegaron un día después. Cuando Passepartout fue a buscar al reverendo se dio cuenta de que llevaban un día de adelanto. Se lo contó a Fogg corriendo y salieron al Reform club. Llegó un día antes porque dio la vuelta al mundo por el este y por el sol cambiaban los minutos. Phileas Fogg se presentó allí y ganó la apuesta pero como se había gastado una gran parte del dinero le tocaba una miseria.

A los dos días Fogg se casó con la señora Aouda y su testigo fue Passepartout. Dijo que gracias a la vuelta al mundo ganó algo muy bueno, una esposa encantadora y hermosa.