La vorágine; José Eustasio Rivera

Literatura hispanoamericana contemporánea del siglo XX. Narrativa. Novela colombiana. Sentimiento trágico. Análisis literario. Honor. Violencia. Supervivencia. Justicia

  • Enviado por: Daniel Garcia
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
  • 8 páginas
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ANÁLISIS LITERARIO “LA VORÁGINE”

I INTRODUCCION

En el siguiente escrito se encuentra implícito el análisis de la presentación que realiza Rivera en su novela del honor y la violencia, el desorden y la lucha titánica del hombre por la supervivencia (en el trabajo se realiza un paralelo con la actualidad).

“Nada de ruiseñores enamorados, nada de jardín versallesco nada de panoramas sentimentales. Aquí los responsos de sapos hidrópicos, aquí las malezas de cerros misantrópicos, los rebalses de caños podridos. Aquí la parásita afrodisiaca que llena el suelo de abejas muertas; la diversidad de flores inmundas que se contraen con sexuales palpitaciones y su olor pegajoso emborracha como una droga, la liana maligna cuya pelusa enceguese a los animales, la pringamosa que inflama la piel, la pepa del curujú que parece irisado globo y sólo contiene ceniza cáustica, la uva purgante, el corozo amargo”.

Se aborda un análisis de las descripciones de la selva, en donde Rivera se muestra con pupila de poeta observador, y logra captar todos los detalles con extraordinario lirismo, y maravilla al lector, atónito ante la indómita naturaleza. Sigue en todo la teoría determinista, en esa lucha epopéyico del hombre contra la naturaleza. Lucha a muerte en selva y llano.

Además se intenta establecer la evolución de la desigualdad social e injusticia que se presenta en esas zonas; de esta manera el trabajo es biseccional (consta de dos partes) con respecto a los actos que desarrollan la novela y la actualidad.

II OBJETIVOS

2.1 OBJETIVOS GENERALES

Analizar los elementos de la novela La Vorágine del escritor Eustasio Rivera, abordando la situación y la condición de los diferentes personajes que interactúan en el desarrollo de la misma; para detectar y establecer un razonamiento de cada uno de ellos, incluyendo las características, perfiles y tendencias que caracterizan su comportamiento y papel en la obra. A objeto de fortalecer la capacidad de análisis, critica y producción literaria.

2.2 OBJETIVOS ESPECIFICOS

Analizar los conflictos implicitos en la obra La vorágine y el papel de cada uno de los personajes en estos.

Obtener información y analizar la situación y la dinámica entre los personajes de la novela.

Analizar aspectos generales acerca de la conflictividad y el malestar de los personajes como prospecto para el desarrollo final de la novela.

Obtener información y analizar la problemática planteada en el texto, con relacion al papel y el trato de las mujeres en la actualidad, la justicia, entre otros.

III. PERSONALIDAD DE ARTURO COVA

Aunque Arturo Cova pueda representar el autor o a una visión que este tiene de si mismo; su condición existencialista facilitada por su experiencia y por su carácter bohemio le da un toque diferencial.

Arturo Cova, describe su aventura por medio de la selva amazónica: poeta célebre escapa de la ciudad con una joven a la que ha seducido pero no ama, para huir de las amenazas legales y el matrimonio obligado ambos vivirán perdidos entre la poderosa selva y protagonizarán las andanzas que narra la novela.

Al ser introvertido realiza una búsqueda de si mismo, manteniendo un estado casi melancólico dirigido a la búsqueda del placer en el sexo opuesto, aunque no encuentre el amor ideal que el busca.

Se puede destacar su búsqueda de la justicia y de igualdad con los cucheros.

Este personaje termina perdido entre las líneas de su prosa en la constante búsqueda de su propio ser y de una razón para vivir.

IV LAS MUEJERES EN LA VIDA DE ARTURO COVA

Arturo Cova es un poeta en busca de inspiración verdadera que espera encontrar en alguna de las mujeres que aparecen en su camino.

El busca una mujer que lo haga sentir pleno, que complete la parte que le falta., que lo complemente. Su carácter lírico le permite imaginarla e ilusionarse con ella en cada nueva mujer que conoce, pero como toda búsqueda de la perfección, esta termina en el fracaso que el se autoaplica al reflexionar acerca de cada una de ellas.

V LA VORAGINE

COLOMBIANA DE LA ACTUALIDAD

El titulo de la obra se refiere a esa maraña de situaciones entrelazadas alrededor del personaje principal, que parece encontrarse en el ojo del remolino, en donde las fuerzas se unen unas contra otras.

Tomado del Periódico El Tiempo

Abril 29 de 2006

Autor: Freddy Leonardo Reyes A

Basado en la obra La Vorágine de José Eustasio Rivera

Tres mecanismos de justicia en la novela de José Eustasio Rivera, La vorágine

'La vorágine; José Eustasio Rivera'
 

La discriminación y la exclusión han sido prácticas sociales reiteradas contra las minorías étnicas. Prueba de ello es que sólo hasta la Constitución de 1991 el país consiga derechos de reconocimiento y protección a unas comunidades que, para el caso de los pueblos indígenas, eran concebidos como salvajes.

 

Teniendo como base la discriminación, el presente ensayo pretende, entonces, rastrear los mecanismos de justicia que desarrolla José Eustasio Rivera en La vorágine, a partir de la relación que se establece entre los personajes Arturo Cova y Clemente Silva.

 

Una pequeña historia a manera de contexto

 

Cuenta la antropóloga colombiana Esther Sánchez Botero en su libro Derechos propios. Ejercicio de la jurisdicción especial indígena en Colombia, Procuraduría General de la Nación [2] que en el año 1976, mientras realizaba una salida de campo con estudiantes en una prisión del Cauca, conoció a un reo indígena que le contó que estaba allí porque era sindicado de ser el asesino de un brujo indígena llamado Ulpiano Chocué. La antropóloga investigó el caso y encontró que en el expediente, un psiquiatra especializado, estableció que el indígena “no se encontraba afectado, que era maduro psicológicamente y que por ello, se comportaba como un adulto responsable”. (Sánchez, 9).

 

Ese concepto se convirtió en el principal fundamento para que el indígena Páez fuera condenado a 30 años de prisión, sin que él comprendiera a cabalidad el por qué estaba purgando la pena. La sorpresa de la antropóloga frente a la determinación del juez radicó en la incapacidad de éste, es decir, de la justicia - y en general de la sociedad en su conjunto - para comprender que los pueblos indígenas son culturalmente distintos.

 

Esa verdad, que en apariencia resultaría evidente, no lo ha sido desde la perspectiva jurídica. En la investigación que adelanta Esther Sánchez para documentar el caso, demuestra como todavía en los años ochenta del siglo pasado la Corte Suprema de Justicia “debatía si la lógica de los indígenas al pensar era igual a la del resto de colombianos” (Sánchez, 9).

 

Ese debate, reflejo del atraso y de la miopía histórica que caracteriza a nuestras instituciones frente a las minorías étnicas, daban pie para que algunos jueces justificaran, a través de su fallos, a los colonos cuando en sus excursiones privilegiaban la caza de indígenas como una actividad normal. La justificación se basaba en el supuesto desconocimiento de los colonos de concebir a los indígenas como seres humanos.

 

Si esa concepción frente a los pueblos indígenas era recurrente en las tres últimas décadas del siglo XX ¿qué podríamos decir en los años en que La vorágine de José Eustasio Rivera vio la luz?

 

Los mecanismos de justicia en la novela de José Eustasio Rivera

 

En la novela se destacan tres mecanismos de justicia: primero, un mecanismo formal representado por una normatividad y unas instituciones estatales (de carácter público) que ejercen justicia; segundo, un mecanismo informal que remplaza y trasgrede al primer mecanismo e impone sus propias reglas al calor de unos interese económicos particulares (de carácter privado); tercero, un mecanismo natural que se encarga de impartir justicia frente a todos aquellos que rompen las leyes de la selva.

 

Es posible rastrear esas tres concepciones a través de la relación que se establece entre los personajes Arturo Cova y Clemente Silva. 

 

Comencemos por el primero. En Arturo Cova los dos primeros mecanismos de justicia se combinan. Cova es un personaje cuya esencia procede de una sociedad que se rige por un sistema de normas y leyes que regulan su comportamiento individual y social. 

 

Guardar la esperanza de que su relato llegue a manos del cónsul colombiano en Manaos, para que a través de él se pueda conocer los innumerables atropellos cometidos contra indígenas y colonos, es creer en un Estado, aunque éste no haga presencia en los territorios selváticos, y en unos instrumentos jurídicos que, desde la percepción de Cova, son la esperanza para poner freno a unas prácticas inhumanas.

 

Por otro lado, Arturo Cova también encarna ese otro mecanismo de justicia que implica cobrar por la fuerza un derecho vulnerado, comportamiento natural en un escenario donde, vuelvo y reitero, no existe Estado, aunque se encuentre figuras públicas que lo representen, como es el caso del Cónsul en Manaos o del Gobernador Roberto Pulido, quien traspapela sus funciones con los intereses privados. Su sed de venganza es el motor que empuja a Cova a seguir un camino donde él es conciente que lo espera la fatalidad.

 

No obstante, ese mismo mecanismo de justicia implica otro elemento más perverso aún, como es la facultad de imponer una serie de normas sin ningún fundamento jurídico. En tal sentido, las empresas caucheras se constituyen en para-estados que ejercen su poder a través de la violencia y la esclavitud; para-estados que son capaces de suprimir los mecanismos legales cuando es necesario, especialmente cuando los intereses públicos y privados se mezclan, y cuando en el follaje de la selva se puede ocultar cualquier crimen. 

 

Ese mecanismo no lo encarna una persona, como podría ser el caso del Coronel Funes; está presente en toda una mentalidad donde se impone la ley del más fuerte, porque “Funes es un sistema, un estado del alma, es la sed de oro, es la envidia sórdida. Muchos son Funes, aunque uno solo lleve el nombre fatídico” (Rivera, 241).

 

A los anteriores mecanismos, se impone una tercera forma de justicia, más bella y compleja de comprender desde una perspectiva racional. Esa tercera forma, presente en la figura de Clemente Silva, está emparentada con esas reglas misteriosas y extrañas que posee la selva. 

 

En el comienzo de la segunda parte del libro, José Eustasio Rivera presenta tres percepciones de la selva. Las dos últimas resumen esa imagen ambivalente, donde el follaje puede ser tierra que no traiciona o se puede convertir en tormento para todos aquellos que quebrante sus reglas. Esa lógica, comprendida por las distintas etnias indígenas y por colonos como Clemente Silva, es tan fuerte en el imaginario de los individuos, que ni siquiera los que logran huir dejan de sentir su influencia: “La selva los aniquila, la selva los retiene, la selva los llama para tragárselos. Los que escapan, aunque se refugien en las ciudades, llevan el maleficio en cuerpo y alma. Mustios, envejecidos, decepcionados, no tienen más que una aspiración: volver, volver a sabiendas que si vuelven perecerán. Y los que se quedan, los que desoyen el llamamiento de la montaña, siempre declinan en la miseria, víctimas de dolencias desconocidas, siendo carne palúdica de hospital, entregándose a la cuchilla que les recorta el hígado por pedazos, como en pena de algo sacrílego que cometieron contra los indios, contra los árboles”. (Rivera, 248).

 

Finalmente, es importante acotar como las tres percepciones de justicia que presenta José Eustasio Rivera, todas mediadas por la voz de Arturo Cova, se deshecha el sentir de los pueblos indígenas. 

 

Desde la perspectiva de Cova, los indígenas son primitivos carentes de cultura, aunque reconozca que poseen tradiciones: “Procuraba yo halagarlos de distintas formas, por el deseo de que me instruyeran en sus tradiciones, en sus cantos guerreros, en sus leyendas; inútiles fueron mis cortesías, porque aquellas tribus rudimentarias y nómadas no tienen dioses, ni héroes, ni patria, ni pretérito, ni futuro” (Rivera, 113)

 

Los dos primeros mecanismos planteados, son, además, trasgresores de unas formas de organización de los pueblos indígenas, lo que implica una trasgresión de unos mecanismos de justicia propios y autónomos construidos a partir de unos usos y de unas costumbres particulares y únicas. 

 

No obstante, lo anterior no opaca la virtud que tiene el escritor para denunciar las violaciones a las que son sometidas las etnias de la región amazónica. Ese comentario puede resultar de poca importancia en el despunte de un nuevo siglo y cuando los pueblos indígenas han logrado que la legislación del país reconozca sus derechos; no obstante, si es una pieza capital para una época donde los derechos de los pueblos indígenas se reducían a una escueta ley - Ley 89 de 1890 - que en su esencia concebía a los indígenas como salvajes, en un marco de civilización y barbarie.

VI GLOSARIO

Acochinar: Acobardar.

Atravesao: Belicoso.

Barajuste: Dispersión.

Bohio: Choza.

Bongo: Lanzon de madera.

Botalon: Poste para domar animales.

Bufeo: Delfín de agua dulce.

Burriar: Abundar.

Cambur: Pequeño platano muy dulce.

Caribe: Cierto pez muy voraz.

Colear: Derribar las reces por la cola.

Coquis: Muchacho cocinero.

Corotos: Trastos.

Estereo: Terreno bajo.

Fábrico: Fabrica.

Fragancia: Molestia.

Gabela: Ventaja en la apuesta.

Guaral: Cuerda u anzuelo.

Hatajo: Conujunto de animales.

Joropo: Baile llanero.

Lapa: Paca, roedor.

Macana: Garrote.

Menester: Necesitar.

Orejano: Que no tiene señaladas las orejas.

Pica: Trocha.

Pisco: Individuo.

Rejo: Soga de cuero.

Saca: Movilización de ganado.

Soche: Especie de venado.

Tabari: Cierto árbol.

Tapara: Calabaza.

Terecay: Especie de tortuga.

Zural: Inmensa red de acequias.

VII Bibliografía

Aínsa, Fernando, Identidad cultural de Iberoamérica en su narrativa, Madrid, Gredos, 1986.
Bellini, Giuseppe, Historia de la literatura hispanoamericana, Madrid, Castalia, 1986.
Oviedo, José Miguel, Historia de la literatura hispanoamericana, 2000, 4 vols.
Pedraza, Felipe (coord.), Manual de literatura hispanoamericana, Tafalla, Cénlit, 2002, vol. IV.