La vorágine; José Eustasio Rivera

Literatura hispanoamericana contemporánea del siglo XX. Narrativa. Novela colombiana. Argumento

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PRIMERA PARTE

Antes que me hubiera apasionado por alguna mujer, mi corazón lo ganó la violencia. Ambicionaba el don divino del amor ideal, para q mi alma destellara en mi cuerpo como la llama sobre el leño q la alimenta. Alicia fue un amorío fácil; se me entregó si vacilaciones, esperanzada en el amor q buscaba en mí. Ni siquiera pensó en casarse conmigo, sus parientes fraguaron la conspiración de su matrimonio. Ella me denunció ante los planes arteros. La noche q el juez dijo q me hundiría en la cárcel le dije: ¡Huyamos! ¡Y huimos!

Luego tuve reflexiones: ¿Qué has hecho de tu propio destino? ¿Y tus sueños de gloria, y tus ansias de triunfo y tus primicias de celebridad? El lazo que te une alas mujeres, lo anuda el hastío. Por orgullo pueril, te engañaste a sabiendas, atribuyéndote a esta criatura lo que en ninguna otra descubriste jamás, y ya sabías que el ideal no se busca: Lo lleva uno consigo mismo. El alma de Alicia no te ha pertenecido nunca, y aunque ahora recibas el calor de su sangre y sientas su respiro cerca de tu hombro, te hallas, espiritualmente, ten lejos de ella como de la constelación taciturna que ya se incline sobre el horizonte.

Era preciso pasar de noche por Cáqueza, en previsión de que nos detuvieran las autoridades. Desistí de tal empresa el deseo íntimo de que alguien me capturara, librándome de Alicia, me devolviera esa libertad del espíritu que nunca se pierde en la reclusión. Allí permanecimos una semana.

Los estaban buscando. La carta del amigo a quien le pedí su intervención decía: “¡Los prenderán! No te queda más refugio que Casanarse. ¿Quién podría imaginar que un hombre como tú busque el desierto? Al día siguiente partimos al amanecer. A Alicia querían casarla con un viejo terrateniente en los días que me conoció. Ella se había enamorado de un primo suyo con quien estaba en secreto comprometida; luego aparecí yo, y multiplique las cosas. Pero el viejo a pesar de todo, quería casarse con ella. Luego Alicia se tiró del caballo y le suplicaba que la dejara, y él le dijo que eso le probaba que ella nunca lo amó. Ella le decía: ¡Dejadme! ¡A Casanare, jamás y contigo, ni al cielo! Ella creía que el le había sido infiel. Los detuvieron. Y el le dijo q tenía el inconveniente de que le achacan el robo de una novilla y me trajeron preso, pero mí padrino me dio el pueblo por cárcel; y luego a falta de Comisario, me hizo el honor a mí. Yo me llamo Pepe Morillo Nieto, pero me dicen Pipa.

No tengo con que comprar una ruana decente y la situación me ha reducido a vivir descalzo.- dijo el hombre.

  • ¿Ha vivido usted en Casanare?

  • Sí, y conozco el Llano y las caucherías del Amazonas.

Esa noche se picureó, robándose mi caballo ensillado.

Luego apareció el General Gamez y Roca que conocía a Alicia y la sentó encima de sus rodillas. Pero Alicia le grito ¡Atrevido! Y lo empujó. El General le decía que le dejara a la muchacha, porque él era amigo de sus papas y que el le iba a guardar la reserva. Entonces el General le quitó a Alicia un zapato lo golpeó con el tacón.

Don Rafo dijo - Esta tierra lo alienta a uno para gozarla y para sufrirla. Aquí hasta el moribundo ansía besar el suelo en que va a podrirse. Es el desierto, pero nadie se siente solo son nuestros hermanos el sol, viento y tempestad.

Don Rafo hizo algunas compras para nosotros, nos ofreció ser nuestro baquiano de ida y regreso, y que a su vuelta de Arauca llegaría a buscarnos al hato de un cliente suyo, donde permaneceríamos alojados por unos meses. Y con dinero de su yerno los recorría anualmente, como ganadero y mercader ambulante al por menor.

Más tarde Alicia tuvo vahídos. Con espanto comprendí lo que pasaba, y sin saber cómo, abrazando a la futura madre, lloré todas mis desventuras. No convenía, por ahora advertirla del estado en que estaba, pero debía rodearla de todos los cuidados posibles. Regresaríamos a Bogotá antes de 3 meses. Allí las cosas cambiarían. Él ambicionó en un tiempo hacer matrimonio, brillante, pero el destino le marcó una ruta imprevista: la joven con quien vivía en aquel entonces llagó a superar a la esposa soñada, pues, jugándose inferior, se adornaba con la modestia y siempre se creyó deudora de un exceso bien. De esta suerte, él fue más feliz en el hogar que su hermano, ya que este se había divorciado. Si había algún conflicto tenía que confrontarlo para ver si tenía algún remedio. Pero el problema más grave lo llevo yo, que sin estar enamorado vivo como si la estuviera, supliendo mi caballerosidad íntima de que mi idiosincrasia caballeresca me empujara hasta el sacrificio por una dama que no es la mía, por un amor que no conozco. La quimera que persigo es humana, y bien se que de ella parten los caminos para el triunfo, para el bienestar y para el amor. Han pasado los días y se va marchitando mi juventud sin que mi ilusión reconozca su derrota. Mi corazón es como una roca cubierta de musgo, dónde nunca falta una lágrima. Yo he llorado por mis aspiraciones engañadas, por mis sueños desvanecidos, por lo que o fui y nuca seré...

Ocho días después divisábamos la fundación de La Maporita. Luego empezaron a hablar con la niña Griselda. La mujer los recibe y saluda a Rafael, un viejo conocido. Todos estaban conversando y la niña Griselda y Alicia se hacen amigas. Mencionaron a Barrera que había venido a levarse caucheros para el rumbo del Vichada y que además importa mercancía que se vende a un buen precio.

Don Rafo quería vender en el mercado, sin embargo, ade4más de la desleal competencia, fue amenazado por dos hombres mandados por Barrera. Cova defiende a Don Rafo en vano, ya que los maleantes no se impresionaron.

Esa noche llegó Franco, el dueño de la casa, según Cova. La niña Griselda los presenta (Franco y don Rafo) y se saludan. Todos hablan de los sucesos más recientes y sobre las acciones de los hombres de Barrera. Al llegar Franco llega Antonio Correa, quien se simpatizó con Cova.

Al la mañana siguiente, Barrera aparece del brazo de Griselda y Alicia. Barrera le cuenta a Cova su indignación por la noticia de hombres a su servicio hacían desmanes y se excusa con regalos a las damas. Hablaban de la región del Casanare y sobre su importancia para el comercio. Cuando Barrera se despide, Cova estrella el perfume de Alicia en el suelo.

El narrador empieza a contar la vida sobre el hato. Alicia se enferma, entonces Cova aprovecha parar conquistar a la niña Griselda. Alicia descubre el engaño. Llega don Rafo y empieza a hablar de negocios. Cova supone que va tener un buen negocio y piensa llegar a Bogotá con Alicia y tener un hijo. Aparentemente todo esta bien, excepto que la niña Griselda no aguanta que Cova tuteé a franco. Y Cova le prohíbe a Alicia que siga viendo a la niña Griselda porque se está vulgarizando, según el. Los encuentros entre la niña Griselda y Cova se acentúan después de la ausencia de Franco. Cova cela constantemente a Alicia. Luego Cova llega borracho con Alicia y empieza a maltratarla por lo que es necesaria la intervención de la niña Griselda. Los Celos de Cova le hacen tener un descontrol. El va en busca de su adversario precisamente en sus terrenos. Llega querer jugar con los dados. Luego de pelarse con un viejo conocido, Barrera hace su aparición.

Barrera invita a Cova a unos tragos y acepta el juego. Cova tiene suerte y gana varias partidas. Cuando la fortuna reacumula Cova descubre que un fraude se aproxima. Y acusa a Barrera de usar dados cargados y hay una pelea. Luego Barrera acusa a Cova de ladrón con intenciones de matarlo. Cova huye herido del lugar.

“El socio de Franco”, es atendido por un brujo y una joven llamada Clarita, quien es insultada por Barrera y se simpatiza con Cova. Barrera habla con Cova por medio de una carta. En ella le pide perdón por haberlo ofendido y le echa la culpa al alcohol. También le ofrece unos toros y se despide como su desgraciado admirador. Cova desconfía y corre al mensajero. Clarita lo anima, ya que Barrera es un estafador con pinta de cauchero y Clarita a su vez es el medio por el cual, Cova se entera que Zubieta no le debe nada y junto con Franco, hizo un simulacro de negocio frente a Barrera por un lío de ganado. Esa noche Cova y Clarita dejaron escapar el ganado que era para Barrera.

Varios toros murieron. Más tarde después de una pelea de gallos, Franco llega. Zubieta no se ve impresionado. Franco saluda a Cova con un abrazo y ofrece recoger el ganado que se escapó, pero Zubieta no aceptó la ayuda. Franco reclama el ganado que se le vendió y Zubieta se intimida. Cuando Franco vio la herida de Cova le ofrece la venganza. Entonces Cova siente remordimientos, y confiesa que hace 7 días abandonó a Alicia y a la niña Griselda. Y le pide que no lo mate y se apartan sin despedirse. Clarita le reclama a Cova que no le hable a su señora. Cova tiene esperanzas de una posible reconciliación con Alicia.

Franco le dice a Cova que no puede ir a ala expedición a la selva por la herida que tiene.

Al día siguiente Cova recibe un enviado de la niña Griselda que anticipa su llegada. Pero él sin embargo decide alejarse el hato.

Más adelante se encuentran con unos indios y al día siguiente con unos vaqueros. Al regresar a Cova le dicen sobre el asesinato de Zubieta y que Barrera lo había incriminado. Y a Alicia se la había llevado la niña Griselda. Él estaba muy triste entonces sale a buscarla pero fue en vano. En la Maporita miraba como Franco le prendía fuego a su morada (casa) y a su hato. Luego Cova y Franco salen a buscar a las prófugas.

La selva comenzó a producir trastornos en Cova, quien junto a Franco, Pipa y el mulato se mantenían aislados de la sociedad. Seguidamente la tribu guahiba los recibe a condición de que dejaran en paz a las pollonas.

SEGUNDA PARTE

Planean ir a Vichada pero necesitan resistencia física y 7 días. El Pipa y algunos indígenas los guiarán. Durante el viaje Cova se deleita en sus recuerdos y pensamientos. Su monólogo interno abarca su desesperación, Alicia y su riesgo por la selva. La imagen del suicidio se demuestra en Cova, quien se impresiona por la inmensidad, el silencio y la selva que parece no terminar. En su camino se enteran que Barrera secuestra caucheros y los vende en Brasil, la niña Griselda y Alicia están con ellos. Y Cova se pregunta por la suerte de Alicia.

A Cova le da fiebre y le produce alucinaciones, entonces Franco lo tiene que calmar. Unos indios tratan de robar aconsejados, por Pipa, según ellos. El castigo para que pueda seguir con ellos es el maltrato.

Uno de los acompañantes muere lo que induce a un desafío entre Cova y Franco. Y Cova descubre que la niña Griselda tiene en su haber la muerte de un hombre y que no está casada con Franco. Esa misma noche, el Pipa alista hombres se da a la fuga. Hay una guerra entre los cauchero lo que provoca el salvajismo de la gente. Cova se ve violento e irritable y golpea a un anciano observador de nombre Clemente Silva. El anciano era ex cauchero y vagabundo, se pudría en vida ya que su cuerpo albergaba varías llagas infectadas. Cova se muestra solidario con él, y aunque es amigo de un bandido comienza una amistad. Luego Cova se entera que una mujer que se hace llamar la Madonna era una especie de terrateniente y que muchos bandoleros y gente como Barrera tenían un trato directo con ella. Entonces Cova le pide a Clemente Silva que lo lleve con la Madonna.

Durante el camino, Silva les platica sobre la costumbres y los diferentes medios de explotación q existen por los lares de la zona. Les cuenta su vida y la historia de su tesoro: un cajoncito lleno de huesos.

La historia de Clemente Silva era la siguiente: Su hija dio su brazo a torcer con el novio en turno. El hermano fue a hablar con el padre, ya que estaba avergonzado por esos actos. Don Clemente defendió a su hija y su hijo Lulianito huye. Cuando supo sobre su retoño dijo que la verdad era muy tarde. Su hijo se fugó y su esposa murió de tristeza, ya que le hacían falta sus hijos. Entonces don Clemente le jura a su esposa traer a su hijo a la tumba. Y don Clemente las cuenta a Cova, el mulato y a Franco sobre las regiones que cruzó en busca de su hijo escapado de 12 años.

Tercera Parte

La búsqueda duró algunos años y termina en que encuentran el cuerpo inerte, muerto y clavado en un árbol.

Cova duda sobre sus capacidades intelectuales y se pregunta se la locura se ha instalado en su interior. Y la selva rodea el horizonte ocultando la esperanza. Cova siente rivalidad con Silva y lo reta. Pero Silva lo ignora, ya que piensa que Cova esta como poseído por la selva.

Cuando se dan cuenta que están perdidos se desesperan y se ponen como locos lo que causa dos muertes. Todos corren en sentidos contrarios. Un pequeño grupo se reencuentra y Silva tiene miedo de ser asesinado. Al final se ubican y logran saber como se llama donde están y llegan a donde la Madonna. Son recibidos por militares y fingen haber perdido su cosecha en un naufragio. Cuando Cova habla induce una curiosidad por parte de la Madonna, y deja ver su bella figura. Luego hay una discusión entre el militar y el cacique de la zona.

La Madonna y Cova se hacen amigos. Empiezan a hablar sobre negocios como la venta del caucho…y Cova intente seducirla pero fue en vano.

Elijen a Silva para que lleve el pliego petitorio a las autoridades. Él lo acepta y marcha con la caja de huesos de su hijo. Pero regresa llorando porque los huesos de su hijo fueron echados al río y el dice que la culpable fue la Madonna. Franco se hace enemigo de la Madonna pero se contiene ya que Cova es el que arregla los asuntos pendientes con la Madonna.

Aparece la niña Griselda y Cova se entera que Alicia fue regalada por Barrera como depósito a un pago y se encuentra embarazada. Cova habla sobre su odisea y la manera en como resuelve los negocios. Cova pelea con Barrera y lo sumerge en el agua y se lo comen las pirañas. Se reencuentra con Alicia y la ve embarazada. Cova consigna sus cartas a Silva y le pide ayuda. Pero Silva nunca los encuentra ya que la selva se los había comido.