Literatura


La Vida es Sueño; Calderón de la Barca


LA VIDA ES SUEÑO - Calderón de la Barca

Jornada primera:

Rosaura iba bajando el monte mientras se lamentaba por su infelicidad, cuando se encuentró con Clarín que, como ella, se había ido de su país y había llegado a Polonia en busca de suerte y fortuna. Los dos estaban perdidos en aquel monte desierto y cuando ya casi se había puesto el sol, Rosaura vio un edificio. Se acercaron la escondida torre con el fin de que la gente que en él habitaba los admitiera pero, como vieron que la puerta estaba abierta, entraron. Entre la oscuridad escucharon el ruido de unas cadenas y oyeron una voz que decía “¡Ay mísero de mí! ¡Y ay infelice!” Pudieron distinguir a lo lejos la silueta de un hombre y se quedaron escuchando cuales eran sus palabras. Éste, nombre Segismundo, se preguntaba cuál era el motivo de tan injusto castigo que lo había condenado a vivir eternamente en esta habitación desde el día que nació. Preguntaba al cielo por qué teniendo él más alma que un ave, un bruto, un pez o un arroyo, tenía menos libertad.

Rasaura no pudo contenerse en compadecerle, pero al oírla, Segismundo la amenazó con matarla porque había escuchado sus penas, pero el bello rostro y la enternecedora voz de Rosaura admiró al monstruo y le hizo despertar su deseo. La dama también se quedó asombrada y le contó su encuentro había servido para darse cuenta de que había alguien en el mundo más desdichado y desafortunado que ella. Cuando Rasaura iba a contarle sus penas los interrumpió Clotaldo, acompañado de guardas con los rostros tapados, que mandó matar a los dos intrusos por haber penetrado en la torre contra el decreto del Rey. Les vendaron los ojos y les hacieron entregar las armas. Rosaura le dio su espada y le contó que el arma contenía un secreto que era el motivo de venganza de un agravio por el cual había llegado a Polonia. Clotaldo se sorprendió al ver la espada y quiso saber quién se la había dado. La dama le contó que se la había dado una mujer que le dijo que la mostrara entre los nobles porque habría uno que la favorecería. Clotaldo se percató de que la espada es la que le había dado él a la hermosa Violante con la condición de que tendría que ser piadoso con la persona que se la trajera. Se le creó una terrible confusión porque, por un lado, debía mantener su honor pero, por otra, la lealtad al Rey era lo primero. Finalmente decidió que los entregaría al Rey Basilio contándole la verdad y si, por su piedad, los dejaba libres, ayudaría a Rosaura a vengarse.

A palacio se encuentran Astolfo y Estrella. Astolfo expresa su admiración hacia la bella dama, quien rechaza sus alagos a causa de su afrontamiento: Basilio tenía dos hermanas. La mayor, Clorilene, tuvo a Estrella como hija. La segunda, Recisunda, dio a luz a Astolfo. Como Basilio enviudó sin hijos, los dos sobrinos aspiraban a ser los herederos, uno alegando que es el hijo de la hermana mayor y el otro porque ha nacido varón.

Mientras hablaban llegó el Rey Basilio y les hizo permanecer en silencio mientras contaba lo importante que era el saber y los estudios, y lo lejos que lo habían llevado sus conocimientos. Dijo que había recurrido a ellos para darse cuenta de que su horrible hijo Segismundo no podría ejercer como rey porque se trataba de una fiera. Por eso lo había encerrado en una torre anunciando que el hijo había muerto al nacer. Sólo Clotaldo lo había tratado, hablado y visto. Explica que dejando que su hijo reinara demostraría no ser un buen tirano porque pondría en peligro a su patria. Aún así, quería asegurarse de sus deducciones y decidió dejar gobernar a Segismundo durante un tiempo y así:

  • Gozarán de su príncipe natural.

  • Si se trata de un ser cruel, volverá a la cárcel como castigo y no un acto de crueldad.

  • Si el príncipe es como él dice dará a su país unos reyes más dignos de la corona.

Todos estuvieron muy contentos con la decisión del Rey. En ese momento llegó Clotaldo con los presos, dispuesto a explicarle al Rey lo sucedido, pero dada la inminente decisión tomada por Basilio, perdonó a los dos condenados.

Rosaura le dio las gracias a Clotaldo, quien le devolvió la espada pero les pidió el nombre del enemigo agraviante. La dama le confesó que se trataba de Astolfo, duque de Moscovia, pero dejó a Clotaldo muy confuso del motivo del agravio.

Jornada segunda:

Clotaldo le contó a Basilio el proceso que utilizó para traer a palacio a Segismundo: el viejo bajó a la cárcel y le contó al príncipe la historia de un ave que obtuvo mucho poder y se convirtió en reina, con el fin de introducir al preso en el tema. Despué le sirvió el veneno, que le hizo efecto muy rápidamente, dejándolo totalmente dormido. Lo transportaron en un coche hasta la cama del cuarto del rey, con criados que esperaban servirle cuando se despertara.

Tras la duda de Clotaldo, el rey Basilio quiso aclararle que el motivo de tal acto era probar el talento de su hijo, sin que este supiera que era el hijo del rey, porque así, si demostraba crueldad ante el país podría ser devuelto por segunda vez a su prisión.

Cuando Basilio se hubo marchado, entró Clarín. Éste le contó a Clotaldo que Rosaura estaba esperando el momento oportuno para llevar a cabo su venganza y, mientras tanto, se hacía pasar por la sobrina de Clotaldo para ser bien servida a palacio, como dama de Estrella. En cambio, Clarín se moría de hambre y le propuso a Clotalde informarle de todos los secretos de palacio a cambio de un mejor trato.

En ese momento se despertó Segismundo muy asombrado y Clotaldo le explicó que lo habían sacado de la torre porque era el príncipe heredero de Polonia. Segismundo acusó a Clotaldo de traidor por haberle ocultado su poder y lo condenó a muerte.

Clarín hizo lo posible por darle la razón todo el rato, y se ganó el agrado del príncipe.

Segismundo no se sintió bien recibido por Astolfo, al que respondió con un simple “Dios os guarde” que ofendió al duque de Moscovia. En cambio, cuando salió Estrella, ésta conquistó de tal manera al príncipe que recibió un beso en la mano.

El criado, que daba la razón a Astolfo, replicó la injusticia que acababa de cometer por la diferencia de saludos de sus dos primos, y Segismundo, ya cansado de él, lo arrojó al mar tirándolo por el balcón.

Acto seguido, entró el rey Basilio y preguntó qué había pasado. Cuando Segismundo le contó lo ocurrido Basilio lo acusó de asesino y de fiera porque su primer acto a palacio había sido un homicidio.

Discutieron porque, el rey pedía un agradecimiento por haberle sacado de la prisión en desacuerdo del cielo; pero según el príncipe sólo le había dado lo que era suyo y le tendría que agradecer él que no le cobrase, pues él era el deudor.

Segismundo creyó en todo momento que ahora ya nadie podría volver a destituirlo, porque no se trataba de un sueño.

Cuando el príncipe vio a Rosaura, que se escondía por no ser vista por Astolfo, recordó haber visto tal belleza anteriormente y le preguntó quién era. Ella, para disimular le dijo que era una dama de Estrella. Al poco rato llegó Clotaldo, y por miedo a que éste le hablara de su secreto en presencia de Segismundo, quiso ausentarse. Clotaldo provocó a Segismundo repitiéndole que quizá todo era sólo un sueño, pero él le respondió que lo sabría dándole la muerte. Sacó su daga pero Rosaura avisó a todo el mundo para que detenieran al príncipe. Primero vino Astolfo que consiguió hacerle retirar el arma y más tarde llegaron Estrella y Basilio. Éste último, al percatarse de lo que había sucedido le advirtió que antes de que se diera cuenta se despertaría de aquel sueño.

Pronto se quedaron solos Astolfo y Estrella. El duque estaba convencido de que si los hados no se habían equivocado en la crueldad de Segismundo tampoco lo harían en prevenirle a él de trofeos, aplausos y bienes, y le prometió a Estrella compartirlos con ella. La bella dama, pero, le no se quedó convencida y le preguntó por el retrato de la mujer que llevaba en el cuello. Éste se lo quitó y le prometió hacer entrar en él la imagen de su hermosura. Lo que no sabía la dama era que la mujer de aquél retrato era Rosaura, y como la vio por allí cerca le mandó esperar a Astolfo y pedir que le entregase el retrato para que llegase a sus manos.

Ése fue el primer encuentro de Astolfo y Rosaura, que se hacía llamar Astrea. Él la reconoció enseguida y cuando ella le dijo que le devolviera SU retrato para que pudiera cumplir órdenes de Estrella, Astolfo se negó. En medio de la discusión, apareció Estrella y Rosaura, astutamente, le contó que se le había caído una foto suya al suelo y Astolfo para divertirse la había cambiado por la otra dama del retrato. Estrella le quitó el retrato a Astolfo y como creyó que era verdad, se enfadó con el duque, que no supo que decir y aparte maldeció a Rosaura.

Segismundo volvía a encontrarse en su prisión, con sus cadenas, en estado de sueño. Además, Clotaldo decidió también encerrar a Clarín por su falta de discreción, aunque éste prometió callar todos los secretos.

Cuando llegó Basilio se acercaron donde estaba Segismundo para escuchar lo que soñaba: el príncipe amenazaba con matar a Clotaldo y con mandar a su padre como producto de venganza. Al poco rato, Segismundo despertó y Basilio se ausentó. El preso le preguntó a Clotaldo qué había pasado y éste le respondió que todo había sido un sueño. Aún así, Segismundo no pudo comprender cómo soñando pudo haber amado a una mujer.

El príncipe se quedó sólo y empezó a meditar. Llegó a la conclusión que todos sueñan lo que son y que, por tanto, vivir es soñar. Termina así:

Yo sueño que estoy aquí

Destas prisiones cargado,

Y soñé que en otro estado

más lisonjero me vi.

¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

Jornada tercera

Clarín fue también encerrado en la torre. Mientras se lamentaba por su desgraciada suerte entraron en la torre unos soldados que lo confundieron con Segismundo y le pidieron que volviera a reinar porque el pueblo no quería al duque de Moscovia. Pero el verdadero Segismundo oyó su nombre y les aclaró que era él el hijo de Basilio. Entonces se lo explicaron a él y le añadieron que el rey no quería que él fuera rey temeroso que los cielos cumplieran el hado de que a los pies de su hijo se vería puesto. Éste, que no tenía claro si estaba soñando otra vez o no, aceptó pero esta vez decidió obrar bien. Por eso, cuando Clotaldo oyó el alboroto y vio lo que estaba pasando fue disculpado por Segismundo de sus traiciones.

A palacio, Basilio y Astolfo oían los gritos de la gente que aclamaba a Segismundo. El duque lo intentó quitar importancia pero lo cierto es que el rey se sentía horrorizado.

Pronto llegó Clotaldo y le informó que el pueblo había liberado a Segismundo, así que se fue a caballo a vencer a su hijo, junto a Estrella.

Rosaura detuvo a Clotaldo y le contó que había hallado la llave de un jardín donde acude de noche Astolfo, y que en él podría entrar para vengarse con su muerte. Pero Clotaldo no estaba convencido porque cuando Segismundo intentó matarlo, fue Astolfo que se interpuso y lo salvó, así que ahora le estaba agradecido. Al final Rosaura llegó a convencer a Clotaldo, que le prometió todos sus bienes que estaban en un convento, y así, podría alojarse allí después del delito. Aún así, Clotaldo no entendía porque Rosaura quería hacer tal locura.

Segismundo se encontraba junto a Clarín y los soldados. Aún no sabía si creerse todo aquello cuando Clarín divisó a Rosaura acercándose. Ésta iba vestida con armamento y se acercó a Segismundo dispuesta a contarle toda la verdad. Le contó que nació en la corte de Moscovia. Un traidor hizo infeliz a su noble madre. Tampoco fue Rosaura afortunada ya que se casó con Astolfo pero luego él se quedó con todos los trofeos que ella heredó y se fue a Polonia para gobernar como rey y casarse con Estrella. Al principio Rosaura no se lo dijo a nadie pero al fin estalló y se lo contó todo a su madre, llamada Violante, que la entendió porque también ella había sufrido muchas penas y le aconsejó seguir a Astolfo y llevarse consigo una espada, que algún noble reconocería el arma y la acogería. Éste fue Clotaldo.

Así pues, Rosaura le dijo a Segismundo que se había vestido así porque en su poder se encontraba y que le ayudaría a recuperar su corona y así vencer también a Astolfo, y evitar que se casase con Estrella.

Se encontraron Rosaura y Clarín y éste le contó que había estado encerrado en la torre pos Clotaldo porque sabía el secreto de Rosaura. Al oír ruido y alboroto en palacio, Rosaura fue para allá para ayudar Segismundo y Clarín decidió esconderse para no hallar su muerte. Pero tuvo tan mala suerte que incluso allí fue disparado y cayó herido justo donde se encontraba el rey Basilio, Astolfo y Clotaldo. El rey quería huir poruqe ya se veía vencido pero Clarín le advirtió que por más lejos que fuera, si Dios deseaba que muriese, lo haría, como le había pasado a él. Así terminó la vida de Clarín.

Astolfo y Clotaldo intentaron convencer al rey para que huyese a caballo, que ellos le protegerían; pero el se vio tan vencido que se entregó a su hijo, admitiendo que había cometido el error al intentar evitar una predicción de un hado. Así Basilio terminó rendido a los pies de su hijo, como había sentenciado el cielo.

A Astolfo le mandó devolver todo lo que debía a Rosaura, y éste no se resistió al ver que Clotaldo también defendía a la dama.

A Estrella le prometió un esposo con más méritos y fortuna que Astolfo.

Al final terminó determinando que toda la dicha humana era un sueño y que quería aprovecharla mientras dure, pidiendo de sus faltas perdón. Todos lo aclamaron.




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Enviado por:Nixia
Idioma: castellano
País: España

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