La vida es bella; Roberto Begnini

Cinematografía. Cine italiano. Argumento. Nazis. Represión de judíos. II Guerra Mundial. Fascismo. Racismo. Xenofobia. Campo de concentración

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Introducción

El propósito de este trabajo es analizar la película “La vida es bella”, tomando como punto de partida su visualización reflexiva y teniendo en cuenta las distintas opiniones que ha generado; ya que la misma nos presenta, de manera muy particular, el dolor y el destino de millones de judíos que eran perseguidos y aniquilados por los nazis en los campos de concentración.

Lejos de ser el reflejo de una realidad, “La vida es bella” nos inserta en un momento histórico terrible, pero desde una visión liviana y hasta cómica desatando así la polémica: ¿es legitima una película que introduce la risa en un campo de concentración?.

Para desplegar esta idea se utilizará como metodología el análisis de las críticas consultadas.

Desarrollo

Debido al enfoque singular con que esta creación estética plantea el horror del Holocausto, surgieron muchas opiniones desde distintas perspectivas.

Quintín (periodista), en su artículo “Cuestión de ética”, nos plantea no sólo la licitud de una comedia sobre el tema tan doloroso como el Holocausto, sino que hace evidente su posición frente a la moral de Benigni, advirtiendo que, más allá de su talento, un cineasta con valores impecables hubiera desistido de un proyecto semejante.

“La Historia no es un Juego”, artículo escrito por Beatriz Sarlo (ensayista y docente de la UBA), la descalifica y le resta valor histórico. Desde su visión, la película es un engaño. La define como “una película comestible, que responde bien a los modelos del cine comercial”.

La psicoanalista Ana María del Cueto califica la película como “inolvidable y poética”. A través de la analogía que establece en la historia de nuestro país, coloca a la supervivencia como lo más importante. Para ella haber sobrevivido es haber ganado.

Jack Fucks, sobreviviente de los campos de Auschwitz y Dacha, en ¿La vida es bella? Analiza al film como protagonista de la tragedia y opina que a merced del estilo chaplinesco” que Benigni le da a la película, ésta “nos permite respirar”. Vencer al silencio y transmitir que si callamos y olvidamos lo que sucedió, probablemente la historia se repita, es el mensaje que, para él, transmite “La vida es bella”.

El artículo escrito por el periodista Juan Gelman “Arte y Genocidio”proclama que el equilibrio entre el arte y la ética del dolor se halla en la obra de cada creador. Al citar al poeta Paul Celman su objetivo es demostrar que la esencia de la película es la libertad de la palabra más allá de la tragedia.

La periodista Norma Morandini a través del testimonio de un sobreviviente, define a la película, ya desde su controvertido nombre, como un simulacro, reflejo de nuestra sociedad moderna.

En “Trivializar, signo de los 90”, el psicoanalista J. C. Volnovich nos presenta a “La vida es bella” como “una película sobre el Holocausto, visto como no podría ser de otra forma, con la estética y la ética de los 90”; que se encarga de “trivializar la crueldad”

Fiel representante de la sociedad actual, banal e individualista, su director, Roberto Benigni, utiliza con incuria su talento para alcanzar su imperturbable propósito: el éxito.

Podemos advertir que detrás de esta obra subyace el interés que tiene su autor por el reconocimiento público, ya que se encuentran en ella ciertas características que denotan claramente su afán de comercialización.

“Pero también el film incluye elementos que hasta un aficionado sabe que sirven para tranquilizar al público y garantizan la comercialización de la película: el niño inocente, el final triunfalista, el tratamiento ligero que apuntala la taquilla(...)”.

desde la mirada de un hombre que plasma con trivialidad y desparpajo como se sobrevive a un Holocausto, Benigni convierte a “La vida es bella” en una imitación grotesca.

“Esta película es sólo eso: parodia, simulacro, copia ´light´ y romántica de una crueldad original o es también reiteración de un espanto en clave de joda que, al minimizarlo, sólo augura que ese espanto vuelva a reiterarse.

La película parece ser así producto de la sociedad moderna, en la cual los valores morales se han perdido.

En La vida es bella encontramos todas las características del ideario neoliberal. El film muestra sólo una tragedia personal, en ningún momento se ocupa de lo que les sucede a los demás. En él se exalta el individualismo, la solidaridad no existe y además carece de realismo social.

“Tal parece ser que bella es la vida, que privilegia el zafe individual. Vida que se construye en una cápsula narcisista, insensible al sufrimiento de los otros y también alejada del poder que da el conjunto”.

Su protagonista pelea por su supervivencia y la de su familia. Para su hijo el Holocausto jamás existió, el padre le miente y recurre a todo su desenfado y picardía para transformar el horror en un juego descabellado. La mentira adquiere así un valor positivo, u doble discurso, y se justifica al disfrazarse de un amor para proteger la inocencia del niño.

“Como el fin justifica los medios, la supervivencia está garantizada por el poder de la mentira (...) que es capaz de cambiarle el sentido no a cualquier realidad, sino a la más cruel”.

Al convertir en un juego el sufrimiento que se padeció en los campos de concentración se está trivializando el genocidio nazi. Parece que todo vale, que el Holocausto nunca existió y entonces todo se transforma en ficción.

“Lo repudiable es la banalización de la tragedia, la factura prolija, la lectura falsa”.

“La vida es bella” nos enfrenta a la muerte de manera irresponsable. Mediante su tratamiento ligero consigue dejarnos con una sensación de alivio, como si en el Holocausto no hubiera sucedido nada terrible. Todos presenciamos el engaño del niño, creemos en esa ilusión y a través del final triunfalista esta película logra que muchos de sus espectadores se sientan bien.

“El peligro de La vida es bella es que su público, como Giosué, salga del cine creyendo que el Holocausto fue ´un sueño, que los prisioneros son ´extras´ y que la mejor forma de educar es ocultar la verdad”.

Conclusión

La vida es bella me resultó una película engañosa; a través de su título me imaginé algo que jamás encontré en ella.

Me sorprendió lo inesperado cuando, durante su desarrollo, la acción se instaló en un campo de concentración sin dejar de lado el estilo divertido e inverosímil que presentaba en su primera parte.

Aunque resulta novedosa, la novedad surge de lo inaceptable. Si el arte va a hablar del Holocausto no puede hacerlo desde la originalidad absurda e irreal. Sólo justifico rememorar el sufrimiento humano, la angustia, el miedo y la muerte para impedir que esos mismos hechos se repitan, nunca desde una actitud banal e irresponsable.

Ésta es una película inmoral porque, al convertirse en una simulación, pierde toda compasión por el dolor ajeno; porque no respeta el sufrimiento de aquellos que sobrevivieron al horror; pero que jamás podrán deshacerse de las secuelas que el genocidio nazi dejó en sus historias.

Creo que algunas personas, por más que se esfuercen, nunca van a poder sentir que la vida que a ellas les ha tocado vivir, es tan bella.

Bibliografía

  • QUINTÍN: “Cuestión de Honor”, Revista Tres Puntos, 18 de febrero de 1999.

  • VOLNOVICH, JUAN CARLOS: “Trivializar, signo de los 90”, Buenos Aires, Diario Clarín, suplemento Zona, 28 de febrero de 1999.

  • LERER, DIEGO: “Un film profundamente inmoral”, Buenos Aires, Diario Clarín, suplemento Espectáculos, 18 de febrero de 1999.

  • SARLO, BEATRIZ: “La historia no es un juego”, Fuente periodística desconocida.

  • DEL CUETO, ANA MARÍA: “Ganar es haber sobrevivido”, Fuente periodística desconocida.

  • GELMAN, JUAN: “Arte y genocidio”, Buenos Aires, Diario Página /12, 7 de marzo de 1999.

  • FUCKS, JACKS: “¿La vida es bella?”, Buenos Aires, Diario Página /12.

Quintín: Cuestión de Ética. Revista Tres Puntos, pág. 66, febrero 1999.

Volnovich, Juan Carlos: “Trivializar, signo de los 90”. Diario Clarín, suplemento Zona, pág. 14, febrero 1999.

Idem Op. At. 2

Idem Op. At. 2

Lerer, Diego: Un film profundamente inmoral. Diario Clarín, suplemento Espectáculos, pág. 4, 18 de febrero de 1999.

Idem Op. At. 5