La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

Literatura española. Novela. Javier Miranda. Estructura. Capítulos

  • Enviado por: Isilwen
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TEMA 15. LA VERDAD SOBRE EL CASO SAVOLTA

En la Verdad sobre el caso Savolta importa el tratamiento y el argumento, la acción se acumula, los acontecimientos se suceden. El autor resucita la función narrativa, relegada por quieres propugnaban la destrucción de la anécdota en la novela.

La obra recoge los recuerdos de Javier Miranda, espectador y protagonista de unos hechos ocurridos en la Barcelona entre 1917-1919 en un mundo de tensiones sociales, vistos en torno a una importante empresa industrial y presididos por un aventurero enigmático, Lepprince, que se entretejen con una trama amorosa. Hay una combinación de peripecias individuales y de acontecimientos colectivos, con ciertos ribetes de novela histórica. Por debajo de los sucesos, se percibe una reflexión social, política y existencial sobre el lugar y las actitudes del hombre en el mundo que le rodea.

Por otra parte, la anécdota es sometida a un tratamiento múltiple, variado. Hay dos vertientes: una amplia y deslumbrante utilización de muchas de las técnicas nuevas y, en contraste, una utilización y pastiche de elementos y técnicas procedentes de la novela tradicional y marginal. Todo ello supone una considerable riqueza de escritura y de enfoques, y una notable variedad de niveles de escritura.

En la Verdad sobre el caso Savolta encontramos un panorama muy completo de la Barcelona de la época. La obra nos sitúa en el fin de la “belle epoqué” de una burguesía: junto al auge de los negocios durante la guerra europea, la crisis económica tras la contienda y la crisis social de 1917, con especiales referencias a los acontecimientos políticos y a los conflictos entre las clases sociales.

Hay un penetrante relato de la alta burguesía catalana: por un lado se pone de manifiesto su superficialidad, sus intereses, sus prejuicios,… en sus fiestas sociales, por otro, la dureza implacable de los directivos de las empresas, los métodos expeditivos de los patronos,… La clase obrera aparece explotada, sometida a unas duras condiciones de trabajo.

La lucha social recorre la novela: mítines, discursos, huelgas, atentados… Frente a los matones de los patrones están los militantes anarquistas, idealistas o pistoleros. A la violencia obrera responde la represión más drástica. Conviene destacar el distanciamiento y la ambigüedad con que aparece tratada la revolución, con una mezcla de aspectos hermosos con aspectos siniestros o grotescos.

El panorama social se completa con una calas insistentes en los bajos fondos de la ciudad: los cabarets ínfimos, las tabernas sórdidas, el Barrio Chino…

Entre los personajes, destacan Miranda, Lepprince y Coral, cuyas vidas irán apareciendo progresivamente entrelazadas. Son figuras perfiladas con singular complejidad y hondura.

  • Javier Miranda: es ambiguo y contradictorio. Hay en él nobleza, bondad, sentido de la justicia, pero es débil y vulnerable, se ve arrastrado por las circunstancias y se deja tentar por el panorama que ve tras Lepprince. Se siente atraído por sueños revolucionarios, pero siente que no podía pagar el precio de la dignidad. Indignidad y amor se mezclan también en su vida sentimental. Se define a sí mismo como un naufrago en un mundo vulgar y ajeno, de ahí su soledad agónica, su hastío, su malestar existencial. Su trayectoria le conduce inevitablemente al desencanto.

  • Lepprince: se define por su ambición, su falta de escrúpulos, su individualismo. Sabe analizar con lucidez la sociedad que le rodea, en la que se ha propuesto triunfar. Nada le detiene, recurre fríamente al crimen y la fascinación que crea sobre todos le facilita la tarea. En algún momento, se adivina su soledad, se ve necesitado de amistad: se confía a Javier a la vez que lo utiliza sin reparos. Su doblez desconcierta, y hay algo misterioso en él.

  • María Coral: esa gitanilla de 18 o 19 años, artista de cabaret, es un producto de la miseria, de ahí sus contradictorios perfiles. Conoce el poder de su belleza y la impresión que produce en los hombres, con los que juega como si se complaciera en dominarlos. Pero no deja de ser una niña pobre y asustada que se defiende a su manera, se muestra ora perversa, para delicada, capaz de amar y engañar. No se resigna a ser un objeto, pero no sabe qué hacer cuando se ve tratada como un ser humano. En ella conviven el frenesí de vivir y la desconfianza de la vida.

  • Pajarito de Soto: noble e iluso, entregado a un ideal.

  • Teresa: apasionada y desvalida.

  • María Rosa Savolta: delicada, frágil, fruto de la sociedad burguesa.

  • Cortabanyes: de apariencia mediocre, pero de oculto poder manipulador.

  • Comisario Vázquez: astuto y tenaz.

  • Nemesio Cabra: mezcla de pícaro y místico ridículo.

  • Doloretas, Serramadriles, Claudedeu, Parells, taberneros, prostitutas, matones, escorias sociales, pistoleros,…

En conjunto, Eduardo Mendoza demuestra poseer una singular capacidad para crear vidas, dotándolas de espesor humano. Hay también figuras rápidamente esbozadas, pero siempre tocadas de rasgos vivísimos.

La Verdad sobre el caso Savolta se estructura en dos partes de 5 y 10 capítulos. Los capítulos se componen de varias secuencias. En la estructura interna se distinguen tres partes o bloques de complejidad decreciente:

  • Parte I (cap. I-V, I parte): presenta la máxima complejidad, encontramos materiales heterogéneos: fragmentos de un interrogatorio judicial, textos periodísticos, documentos, cartas,… entrelazados a los recuerdos del protagonista que van surgiendo de forma muy inconexa. A ello corresponde el desorden cronológico. La libertad y la audacia constructiva hace que esta parte se presente como un rompecabezas, que irá encajando lentamente.

  • Parte II (cap. I-V, II parte): ofrecen menor complejidad. Se siguen alternando varias líneas narrativas y se conserva el desorden cronológico. Por una parte continua el relato en el año siguiente (1918) y por otra< se retrocede a 1917 para asistir desde el punto de vista de Nemesio a algunos de los acontecimientos de la primera parte.

  • Parte III (cap. VI-X, II parte): el relato se desarrolla con una máxima sencillez: hay un solo hilo argumental, contado linealmente y de acuerdo con patrones narrativos tradicionales.

En resumen, la estructura supone un gradual deslizamiento desde las formas más complejas de la narrativa actual hasta las viejas formas de contar, intencionadamente resucitadas.

Se otorga gran importancia a la posición del narrador, al punto de vista y a las personas narrativas. Parte de la obra aparece escrita en primera persona, junto a pasajes contados en tercera persona. La historia es contada por el protagonista, pero no todo ha podido ser presenciado por él. De esta forma, aparece el narrador omnisciente. Además, los materiales de tipo documental introducen otros puntos de vista, como el de Pajarito de Soto.

Hay que hablar de estilos. El autor parece ocultarse tras los muy diversos niveles de escritura que utiliza a lo largo de la obra. Los diversos materiales que integran la novela y los múltiples géneros remedados son la fuente de tal variedad estilística. Junto al estilo peculiar de los géneros, encontramos parodias o imitaciones del lenguaje judicial y administrativo, del informe policial, del lenguaje periodístico, del discurso político o del panfleto de la época,… Muchas páginas demuestran el gusto del autor por un estilo decadentista.

Son diversas las técnicas de narración utilizadas. En la primera parte domina la fragmentación de la historia, el montaje caleidoscópico y la presentación abrupta de personajes o hechos. Ello puede alternar con una larga secuencia en que los hechos se presentan hilvanados. Y en los últimos capítulos encontramos un relato ágil y de ritmo rápido.

El retrato no se prodiga en la obra, pero encontramos algunos de personajes secundarios. Paradójicamente, no encontramos retratos de los personajes principales. Mayor es el lugar otorgado a las descripciones o pinturas de ambientes. Tanto en retratos como en descripciones se pueden encontrar muestras de una técnica tradicional, junto con tratamientos irónicos, poéticos, etc.

El diálogo abunda en la novela. Hay secuencias constituidas casi exclusivamente por conversaciones. Junto con diálogos muy literaturizados, se hallan otros que fluyen con absoluta naturalidad. En ellos encontramos refinamientos, reflejos del habla soez de los bajos fondos,… Destaca la presencia de catalanismos en el habla de Doloretas.

El pastiche es un recurso de importancia capital dentro de las técnicas empleadas y en la concepción general de la novela, lo que no choca con lo que la obra encierra de serio y de profundamente humano. Este juego literario es una dignificación estética de diferentes tipos de subliteratura.

La Verdad sobre el caso Savolta debe mucho a la novela policiaca: la estructura general, asesinatos, enigmas, sospechas, falsas pistas, pesquisas de un comisario, interrogatorios y la aclaración del caso al final por medio de las revelaciones del policía. Algunos elementos de la novela recuerdan la novela de espionaje, como la figura de Marx, la novela negra americana, como la persecución de María Coral y Max

El otro gran género del pastiche es la novela folletinesca. Su presencia en la obra es fundamental y se percibe en la importancia del enredo y las aventuras: misterios, personajes que aparecen y desparecen, peripecias rocambolescas, lances caballerescos,… Son reconocibles también los elementos folletinescos de las escenas de los bajos fondos. También destaca la anécdota sentimental: la historia de María, su origen oscuro, sus amoríos con el hombre rico y su peregrina boda con el hombre humilde, sus misteriosas enfermedades, su intento de suicidio, sus fugas, sus retornos,… a veces desemboca en la novela rosa, como en ciertos diálogos con el protagonista.

El humor subyace en muchos de estos aspectos, esto es cuestión de estilo, de actitud, de enfoque.

A través de toda esta variedad, Eduardo Mendoza revela poseer un profundo conocimiento del idioma, dentro de una extensa gama de matices, pasando con fluidez y agilidad de unos niveles a otros.

El alcance de la novela se sitúa en un triple plano. Su significación existencial se encuentra en el protagonista, su malestar y su desencanto. En el plano social, se ve un panorama completo y exacto de las diversas fuerzas que contienden en un momento histórico. En el terreno artístico, habrán quedado patentes la fecundidad imaginativa, su virtuosismo técnico y la riqueza de matices en los artificios y en el lenguaje. Se subraya la combinación de juego y gravedad, la ironía y el humor son compatibles con una penetrante tristeza. Es una novela inteligente que este llena de sensibilidad y de hondura humana.