La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

Literatura española contemporánea. Narrativa. Novela histórica (policiaca o misterio). Argumento. Barcelona principio de siglo

  • Enviado por: Haly
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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Datos bibliográficos

  • Título: La Verdad sobre el caso Savolta

  • Autor: Eduardo Mendoza

  • Editorial: Libros de Enlace

  • Colección: Libros de bolsillo

  • Primera Edición: abril de 1975

  • Tercera Edición: abril de 1981

  • Premios: Premio de la Crítica 1975

Contenido de la obra

El libro empieza situando la novela en el período histórico correspondiente, un período de neutralidad política, en el que Barcelona, y toda España, se encontraba inmersa en una etapa de gran crisis política debido al conservadurismo del gobierno de Maura, en una crisis social debida a las sucesivas huelgas de trabajadores, así como las manifestaciones. La novela se centra en la serie de asesinatos de los grandes financieros que tienen que ver con la empresa Savolta, fábrica de armas que las vendió a los aliados (Alemania y Austria) durante la Primera Guerra Mundial. Continúa con la aparición de Javier Miranda y cómo consiguió trabajo gracias a las cartas de recomendación de los amigos de su padre, después de venir de Estados Unidos. Empezó trabajando con un abogado, el señor Cortabanyes, muy amigo de Lepprince y antiguo socio de la empresa Savolta. Más tarde el mismo Miranda conoce a Lepprince, un joven francés, inteligente, de alta condición social, con maneras distinguidas, presumido y de aspecto jovial, con el que entabla una buena amistad, y del cual creen que puede ser el asesino de señor Cladedeu, también socio de la empresa Savolta.

En Estados Unidos, el juez Davison interrogaba a Miranda en un juicio para sacarle toda la información posible acerca del despacho del señor Cortabanyes, que trabajaba como abogado de la empresa Savolta. Miranda también explicó aquí que estuvo en casa de Cladedeu con Lepprince cuando este fue asesinado y que oyó disparos en el jardín mientras Lepprince estaba en la biblioteca, por eso pensó que no podía haber sido Lepprince, aunque sospechaba de él, porque anteriormente habían acudido a un Cabaret y allí se encontraban unos acróbatas que realmente eran asesinos en paro. Así que gracias a estas sospechas Miranda prosiguió con la investigación por su cuenta.

Savolta, el mayorista de acciones de la empresa, también fue asesinado, por lo tanto al ser asesinado un miembro más de la empresa comienzan las sospechas porque la empresa empezaba a ir muy bien.

Por otro lado, Pajarito de Soto, contratado para Savolta por Lepprince, había descubierto contrabando de armas dirigido por Lepprince y había escrito una carta para Miranda explicando todo y revelando la verdad. Cuando se la llevaba para entregársela a éste, Nemesio, un joven que había sido contratado para vigilar a Pajarito por Pere Parells, le encuentra muerto y con la carta.

A partir de aquí aparece María Coral, amante de Lepprince, pero casada con Miranda, con el que no mantenía relaciones ya que dormían en camas y habitaciones separadas, por lo que ella le seguía siendo fiel a Lepprince en ese sentido.

Pero un día, María, ya cansada de la farsa, le contó la verdad a Miranda. Por eso María se escapa con Max, guardaespaldas de Lepprince, que se muere en un accidente de coche del que María sale ilesa.

Mientras Lepprince ordenó matar a Parells, que murió a

causa de una bomba que pusieron en su casa.

Murió también Lepprince, y Miranda al enterarse de esto vuelve a Barcelona para visitar a su viuda, y al salir de casa de ésta, oyó al comisario Vázquez que le revela toda la verdad y la carta que le dejó Pajarito, en la que le aconseja hablar con los abogados de Nueva York, donde se celebraría el juicio de Davison, para cobrar el seguro de la empresa Savolta y así dárselo a María Rosa Savolta, mujer de Lepprince, y a su hija.

Miranda regresa a Nueva York con María Coral en busca de trabajo, pero éste se sometía al juicio para cobrar el

dinero del seguro.

Todo acaba cuando la señora de Lepprince escribe a Miranda agradeciéndole el dinero del seguro.

Características de la Obra

Esta es una novela policíaca o de misterio escrita por Eduardo Mendoza en 1975. Fue premio de la crítica en ese mismo año y supuso uno de los mayores éxitos literarios tanto del momento como más tarde.

La novela está escrita en clave de misterio, en la que se suceden saltos continuos de espacio y de tiempo. Con esto el autor consigue crear un ambiente de incertidumbre y desequilibrio, que a su vez es enfatizado gracias a los cambios de lenguaje y registros que utiliza. Un ejemplo de lenguaje formal: “y he de confesaros mi error, que él teme de la charla que desarrollé anteayer fuese a levantar tanta polémica y tanta contradicción aquí y fuera de aquí.” O de lenguaje coloquial cursi: “el obrero industrial pierde las puestas de sol, las estrellas, las montañas, la vegetación”, y de lenguaje coloquial vulgar: “-Al menos, no habréis empezado a cenar. - ¿Empezado? Hemos terminado hace un rato, os quedareis en ayunas. - ¡Menuda broma! De haberlo sabido habríamos traído unos bocatas. - ¡Unos bocatas! Qué idea, Madre de Dios. Nicolás tiene ideas de bombero.” Otro tipo de lenguaje que se da es el vulgar incorrecto: “¡Sois unos malparidos, cago en vuestras madres! {…} - Hijos de puta {…} - Me sobra de todo para cantar en el Liceo, ¡colgajo de mierda!”. Este tipo de registros son según las cualidades culturales de cada una de las clases sociales encontradas en este libro. En cambio de acuerdo con la condición social encontramos ejemplos tales: “Los liberales no tienen a nadie. Canalejas se quemó en salvas que decepcionaron a todos hasta que un anarquista le voló los sesos ante el escaparate de una librería.” Como este de lenguaje político, o este otro de lenguaje humanístico- histórico: “Que salgáis de aquí meditando, no la idea, sino la acción. La acción infinita, sin límites, sin rémora ni meta.” En cambio podemos leer ejemplos de lenguaje judicial: “Yo, Alejandro Vázquez Ríos, presto juramento y digo. {…}”, así como una carta de este mismo personaje que nos muestra el tipo de lenguaje administrativo. Por último, el lenguaje periodístico: “…la empresa Savolta, cuyas actividades se han desarrollado de manera colosal e increíble durante los últimos años al amparo y a costa e la sangrienta guerra que asola Europa, como la mosca engorda y se nutre de la repugnante carroña.” A estos tipos de lenguaje hay que unirles el lenguaje literario mostrado en las narraciones, descripciones y epístolas. Con toda esta variedad de lenguajes intenta y consigue crear ese toque de humor, ironía y riqueza de matices. Gracias a la utilización de la narración y la descripción al mismo tiempo la novela se convierte en un relato divertido e inteligente que nos hace prestar atención en cada momento y nos mantiene “en vilo” gracias a la mezcla tan suculenta de escenas, personajes o ambientes que resultan atractivos a todo tipo de lectores.