La Unión Europea (UE) es una familia de países europeos democráticos que se han comprometido a trabajar juntos en aras de la paz y la prosperidad. No se trata de un Estado destinado a sustituir a los actuales Estados, pero es más que cualquier otra organización internacional. En realidad, la UE es única. Sus Estados miembros han creado instituciones comunes en las que delegan parte de su soberanía, con el fin de que se puedan tomar democráticamente decisiones sobre asuntos específicos de interés común, a escala europea. Esta unión de soberanías también se denomina "integración europea".
La Unión Europea (UE) no es una federación como los Estados Unidos ni simplemente una organización de cooperación entre gobiernos, como las Naciones Unidas, sino que tiene un carácter único. Los países que constituyen la UE (sus "Estados miembros") comparten su soberanía para ser más fuertes y tener una influencia mundial que ninguno de ellos podría ejercer individualmente.
Compartir la soberanía significa, en la práctica, que los Estados miembros delegan algunos de sus poderes decisorios a las instituciones comunes creadas por ellos para poder tomar democráticamente y a nivel europeo decisiones sobre asuntos específicos de interés conjunto.
La integración europea ha proporcionado medio siglo de estabilidad, paz y prosperidad económica. Ha contribuido a elevar el nivel de vida, a construir un mercado interior, a introducir el euro y a afirmar la voz de la Unión en el mundo. La Unión Europea (UE) fue creada tras la Segunda Guerra Mundial. Los símbolos europeos permiten identificar a la Unión Europea como entidad política. Desde 1986, la bandera adoptada por el Consejo de Europa se utiliza como bandera de la Unión Europea.
La mayor preocupación de la Unión Europea es conseguir que los auténticos protagonistas de la integración europea sean las personas y sus intereses. Las instituciones europeas han reconocido el respeto de los derechos humanos como un principio general del Derecho europeo y han desarrollado diversos derechos en relación con la libre circulación en la Unión Europea.
Con el Tratado de Maastricht, la relación entre los ciudadanos de los Estados miembros y la Unión Europea se ha hecho más directa, gracias a la creación de la ciudadanía europea, que ha introducido toda una serie de derechos de orden civil y político.
Unidad en la diversidad: Europa es un continente con muchas tradiciones y lenguas diferentes, pero también con valores compartidos. La UE defiende estos valores. La UE fomenta la cooperación entre los pueblos de Europa, promoviendo la unidad y conservando al mismo tiempo la diversidad, y garantizando que las decisiones se tomen teniendo en cuenta al máximo a los ciudadanos.
En el mundo del siglo XXI, cada vez más interdependiente, será aún más necesario que los ciudadanos europeos cooperen con personas de otros países con un espíritu de curiosidad, tolerancia y solidaridad.
Los países europeos están caracterizados por su reducida extensión, por consiguiente, ningún país puede tener todos los elementos que necesita. La II Guerra Mundial (1939-1945) devastó la economía del continente. Algunos europeos esperaban que la reconstrucción de Europa Occidental llevaría a un acuerdo para crear un Estado europeo unificado, pero la idea de una Europa unida se quebró con el comienzo de la Guerra Fría (surgimiento del sistema comunista en el Este) y la desconfianza que todavía inspiraba Alemania Occidental. Dos franceses, el político y financiero Jean Monnet y el ministro de Asuntos Exteriores Robert Schuman, creían que Francia y Alemania podrían superar su secular antagonismo si existían incentivos económicos que estimularan la cooperación. En mayo de 1950, Schuman propuso la creación de una autoridad común para regular la industria del carbón y del acero en Alemania Occidental y Francia; la oferta se extendía también a otros países de Europa Occidental. La idea fue bien recibida por el gobierno de Alemania Occidental y por los de Bélgica, Italia, Luxemburgo y Países Bajos. Junto con Francia, estos cinco países firmaron el 18 de abril de 1951 el Tratado de París (efectivo desde el 10 de agosto de 1952), por el que se creaba la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA). El gobierno británico rechazó el carácter supranacional de la CECA y optó por no unirse a dicha organización.
En junio de 1955, en Messina (Sicilia, Italia), los ministros de Asuntos Exteriores de los seis estados que conformaban la CECA decidieron estudiar las posibilidades para lograr una mayor integración económica. Este nuevo esfuerzo desembocó en la firma del Tratado de Roma (25 de marzo de 1957), por el que se creaban la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom). Esta última resultó tener poca importancia, ya que cada gobierno nacional mantuvo el control sobre su programa de energía nuclear.
En términos económicos, el Tratado de la CEE estableció un plazo de doce años para la eliminación de las barreras comerciales entre sus miembros, la implantación de un arancel común para las importaciones del resto del mundo y la creación de una política agrícola conjunta. Políticamente, el Tratado otorgó a los gobiernos nacionales un papel mayor que el del Tratado de la CECA, aunque también determinó que la CEE fuera más supranacional conforme progresaba la integración económica.
Como respuesta a la CEE, el Reino Unido y otros seis países no comunitarios formaron la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) en 1960. Sólo un año después, tras el evidente éxito económico de la CEE, el Reino Unido inició negociaciones para su ingreso. Pero en enero de 1963 el presidente francés Charles de Gaulle vetó la candidatura británica, especialmente por sus estrechos lazos con Estados Unidos. De Gaulle volvió a vetar la entrada británica en 1967.
Las metas económicas básicas del Tratado de la CEE se fueron cumpliendo gradualmente y las tres comunidades (CEE, CECA y Euratom) fusionaron sus respectivos ejecutivos en julio de 1967. Este hecho supuso el nacimiento de la Comunidad Europea (CE). Sin embargo, no se hizo ningún progreso sobre ampliación o cualquier otra propuesta hasta que De Gaulle hubo dimitido como presidente de Francia, en mayo de 1969. El siguiente presidente francés, Georges Pompidou, estaba más abierto a nuevas iniciativas en el seno de la CE. En diciembre de 1969, y a su propuesta, se celebró una reunión de los líderes de los estados miembros en La Haya (Países Bajos). Esta cumbre preparó el terreno para la creación de una forma de financiación permanente de la CE, el desarrollo de un marco de cooperación en política exterior y la apertura de negociaciones para el ingreso de Reino Unido, Irlanda, Dinamarca y Noruega.
En enero de 1972, casi después de dos años de negociaciones, se firmaron los tratados para la adhesión de los cuatro países aspirantes el 1 de enero 1973. Reino Unido, Irlanda y Dinamarca se adhirieron como estaba previsto; sin embargo, en un referéndum los noruegos votaron en contra de su ingreso.
En el Reino Unido continuó la oposición a la pertenencia a la CE. Después de que el Partido Laborista volviera a ocupar el poder en 1974, llevó a cabo su promesa electoral de renegociar las condiciones de la pertenencia británica (especialmente las financieras); la renegociación produjo cambios marginales, pero creó un periodo de incertidumbre en el interior de la CE. Un gobierno laborista dividido confirmó la pertenencia a la CE y convocó un referéndum nacional sobre el tema en junio de 1975. A pesar de la fuerte oposición de algunos grupos, el pueblo británico votó a favor de la permanencia.
En 1979 y 1980, el Gobierno británico, que afirmaba que el valor de su contribución superaba con mucho el valor de los beneficios recibidos, intentó una vez más cambiar los términos de su pertenencia. El conflicto se resolvió en la primavera de 1980, cuando varios países miembros aceptaron pagar una mayor contribución a los costes de la CE. En 1984 se acordó que el Reino Unido recibiría una disminución parcial de su contribución anual neta a la CE, comenzando con una rebaja de 800 millones de dólares para ese año.
Grecia ingresó en la CE en 1981 y, tras ocho años de negociaciones, en 1986 se adhirieron España y Portugal. Otros acontecimientos importantes en las décadas de 1970 y 1980 fueron la ampliación de la ayuda de la CE a países menos desarrollados (especialmente a antiguas colonias de los países miembros); la institución del Sistema Monetario Europeo (SME) para dar una cierta estabilidad a las relaciones entre las monedas de los estados miembros, y los avances en la eliminación de las barreras comerciales interiores con la finalidad de establecer un mercado único.
El avance más significativo en la CE durante la década de 1980 fue la marcha hacia la puesta en práctica de un mercado único europeo. La campaña para lograr este objetivo fue promovida por Jacques Delors, antiguo ministro de Economía y Finanzas francés, que se convirtió en presidente de la Comisión Europea en 1985. En la Cumbre de Milán (Italia), la Comisión propuso un plazo de siete años para eliminar prácticamente todas las barreras comerciales que aún existían entre los estados miembros. El Consejo Europeo aprobó el plan, y el propósito de alcanzar el Mercado Único Europeo el 1 de enero de 1993 aceleró las reformas en la CE e incrementó la cooperación y la integración entre los estados miembros. Finalmente, todo ello culminó con la formación de la Unión Europea.
Un obstáculo para la total integración económica era la Política Agraria Común (PAC). Durante la década de 1980, la PAC recibía las dos terceras partes del desembolso anual de la CE (los ingresos se obtenían de los aranceles sobre las importaciones y de hasta un 2% del impuesto sobre el valor añadido (IVA) recaudado en cada uno de los países miembros). La PAC alentaba la producción de grandes excedentes de algunos productos que la CE tenía el compromiso de comprar, lo que era un modo de conceder subsidios para unos países a expensas de otros. En una cumbre extraordinaria celebrada en 1988, los líderes de la CE establecieron unos mecanismos para limitar esos pagos; en el presupuesto de 1989, y por primera vez desde la década de 1960, las ayudas a la agricultura representaron menos del 60% del gasto total de la CE.
El calendario fijado para alcanzar el Mercado Único Europeo puso al descubierto la necesidad de otorgar un mayor poder a la CE para resolver las cuestiones anejas a la eliminación de las barreras comerciales antes de la fecha tope. El Consejo de Ministros tenía que alcanzar acuerdos unánimes sobre cada decisión, con lo que, de hecho, se daba a los estados miembros poder de veto y se demoraba el proceso político. El Acta Única Europea, introducida en diciembre de 1985 y aprobada por los doce miembros en julio de 1987, introdujo los mayores cambios en la estructura de la CE desde el Tratado de Roma de 1957. Entre las modificaciones incluidas figuró la introducción del sistema de mayoría cualificada que ayudó a acelerar el proceso de creación del Mercado Único Europeo.
El Acta Única Europea introdujo también otros cambios importantes: el Consejo Europeo, que había aportado el impulso principal para la consecución del Mercado Único, consiguió personalidad jurídica; el Parlamento Europeo logró tener mayor voz e influencia; y los estados miembros acordaron unificar normativas fiscales, sanitarias y referentes al medio ambiente. Además, se estableció el Tribunal de Primera Instancia para atender las apelaciones a las decisiones de la CE que presentaran personas, organizaciones o empresas; y cada Estado miembro decidió alinear su política económica y monetaria con la de sus vecinos, utilizando el SME como modelo.
Los partidarios de una unión económica y monetaria argumentaban que no habría mercado único mientras las restricciones sobre las transferencias de dinero y las primas de cambio limitaran el flujo libre de capitales. Se sugirió un plan en tres etapas para alcanzar la Unión Económica y Monetaria (UEM). Al mismo tiempo, la Comisión Europea propuso una carta social sobre derechos humanos. Reino Unido se opuso a ambas propuestas, manifestando su preocupación por la pérdida de soberanía que sufriría cada Estado si se incrementaba el poder de la CE. Sin embargo, se sumó al proyecto de la UEM cuando los cambios operados por toda Europa provocaron la necesidad de una respuesta rápida unida de la CE.
Cuando el comunismo se desplomó en Europa del Este, muchos de los países de su órbita buscaron en la CE ayuda política y económica. La CE aceptó concertar acuerdos de ayuda militar y de asociación con muchos de esos estados, pero descartó adhesiones inmediatas. Una cumbre de emergencia, celebrada en abril de 1990, hizo una excepción con Alemania Oriental, permitiendo que este país fuera automáticamente incorporado a la CE tras la reunificación alemana. En la misma cumbre, la República Federal de Alemania y Francia propusieron una conferencia intergubernamental para conseguir alcanzar una mayor unidad europea después de los grandes cambios políticos que habían tenido lugar. La Conferencia Intergubernamental, junto con una conferencia similar que preparaba la UEM, comenzó a trabajar en una serie de acuerdos que desembocaron en el Tratado de la Unión Europea.
Representantes de cada país de la CE negociaron el Tratado de la Unión Europea en 1991, y en diciembre el Consejo Europeo se reunió en Maastricht (Países Bajos) para examinar un borrador. Tras intensas negociaciones entre los miembros, el tratado final fue firmado por el Consejo Europeo el 7 de febrero 1992. Una disposición del Tratado establecía que los electores de cada Estado miembro tenían que aprobar la Unión Europea por referéndum; el Tratado fue ratificado en octubre de 1993.
La Unión Europea nació el 1 de noviembre de 1993, fecha en que el Tratado entró en vigor.
El 1 de enero de 1995 se produjo una cuarta ampliación de la UE con el ingreso de Austria, Finlandia y Suecia.
Ese mismo mes, el hasta entonces primer ministro luxemburgués, Jacques Santer, elegido el año anterior para ejercer la presidencia de la Comisión Europea, sustituyó a Delors al frente de la misma. El futuro reto de la UE pasaba por afrontar el cumplimiento de lo acordado en Maastricht. En este sentido, el 15 de diciembre de 1996 se aprobó el estatuto jurídico del euro (nombre adoptado un año antes para la futura moneda única europea), el nuevo SME y el llamado Pacto de Estabilidad, por el que los estados miembros deberían continuar sus respectivas políticas de convergencia una vez que, en 1999, comenzara a utilizarse la nueva moneda.
El 1 de mayo de 2004 experimentó su mayor ampliación con la entrada de diez nuevos miembros: Letonia, Lituania, Estonia, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Chipre y Malta. Tras este múltiple ingreso, la Unión Europea engloba a 455 millones de personas. Próximamente en el año 2007-2008 los paises candidatos son Bulgaria y Rumania. Turquía aun no tiene fecha fijada ya que los estados miembros de la Unión Europea le han puesto muchos obstáculos.
Con el Tratado de la Unión Europea se otorgó la ciudadanía europea a los ciudadanos de cada Estado miembro. Se intensificaron los acuerdos aduaneros y sobre inmigración con el fin de permitir a los ciudadanos europeos una mayor libertad para vivir, trabajar o estudiar en cualquiera de los estados miembros, y se relajaron los controles fronterizos. Se fijó como meta conseguir una moneda única europea para 1999.
El euro arrancó ese año para once países, aunque su entrada en vigor no se oficializó hasta el 1 de enero de 2002.
Finalmente, se logra una unión no sólo aduanera, también económica, cultural, social, racial y educativa.
La futura consolidación de la UE como entidad aglutinadora de gran parte de los territorios europeos (tanto en el orden político como económico) quedó refrendada en una nueva cumbre del Consejo Europeo celebrada en Luxemburgo en diciembre de 1997. En ella se gestó y planificó el proceso por el cual la UE admitiría el ingreso de nuevos países miembros en su seno.
Salvo en los casos chipriota y turco, el grupo de candidatos estaba integrado por estados de Europa oriental.
Finalizada la cumbre, once países recibieron la invitación formal para comenzar los distintos y progresivos pasos de adhesión. Esos once países fueron divididos en dos grupos, cada uno de los cuales representaría una distinta “velocidad” de ingreso.
Chipre, la República Checa, Estonia, Polonia, Hungría y Eslovenia fueron seleccionados en el primer bloque; de hecho, el 30 de marzo de 1998 comenzaron las conferencias intergubernamentales que suponían el inicio de las primeras negociaciones formales.
El segundo grupo (compuesto por países que necesitarían mayor tiempo para cumplir los necesarios requisitos de ingreso) lo formaban Bulgaria, Letonia, Lituania, Rumania y Eslovaquia (a los que luego se sumó la candidatura de Malta).
En ambos casos, el cumplimiento de determinados parámetros económicos y políticos sería obligatorio para el definitivo ingreso de cada uno de estos estados. La no mención de Turquía abrió una profunda brecha en las relaciones entre este país y la UE, aunque la candidatura turca fue finalmente aceptada en diciembre de 1999.
La Unión Europea se basa en el Estado de Derecho y en la democracia, no es ni un nuevo Estado que reemplace a los existentes ni es comparable a otras organizaciones internacionales. Sus Estados miembros delegan su soberanía a las instituciones comunes que representan los intereses de la Unión en su conjunto en cuestiones de interés común. Todas las decisiones y procedimientos se derivan de los tratados fundamentales ratificados por los Estados miembros.
El funcionamiento de la UE se basa en el principio del Estado de Derecho, por cinco instituciones, que desempeñan cada una de ellas un papel específico:
-
Comité de las Regiones (expresa las opiniones de las autoridades regionales y locales sobre política regional, medio ambiente, educación, etc.);
-
Defensor del Pueblo Europeo (trata denuncias de los ciudadanos referentes a la mala gestión de una institución u organismo de la UE);
Varias agencias y organismos completan el sistema.
INSTITUCIONES
INSTITUCIONES
Parlamento Europeo - La voz del pueblo
El Parlamento Europeo, elegido cada 5 años por sufragio universal directo, es la voz democrática de los 455 millones de ciudadanos europeos. Los diputados del Parlamento Europeo se sientan no por bloques nacionales sino por grupos políticos a escala europea que reúnen a los principales partidos políticos de los Estados miembros de la UE.
CUADRO: Número de escaños por grupo político, al 1 de abril del 2003:
| Grupo político | Sigla | Escaños |
| Partido Popular Europeo (democristianos) y Demócratas Europeos | PPE-DE | 232 |
| Partido de los Socialistas Europeos | PSE | 175 |
| Partido Europeo de los Liberales, Demócratas y Reformistas | ELDR | 52 |
| Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica | GUE/NGL | 49 |
| Verdes/Alianza Libre Europea | Verdes/ALE | 44 |
| Unión por la Europa de las Naciones | UEN | 23 |
| Europa de las Democracias y la Diferencias | EDD | 18 |
| No inscritos | NI | 31 |
| TOTAL | | 624 |
Los orígenes del Parlamento Europeo se remontan a los años 50 y a los tratados fundacionales. Desde 1979 sus diputados son elegidos directamente por los ciudadanos a los que representan.
Las elecciones tienen lugar cada cinco años y todo ciudadano de la UE inscrito en las listas electorales tiene derecho a votar. Así el Parlamento expresa la voluntad democrática de los 480 millones de ciudadanos de la Unión y representa sus intereses en las discusiones con las otras instituciones de la UE.
Número de escaños por país
(en orden alfabético, siguiendo el nombre del país en su propia lengua)
| | 1999-2004 | 2004-2007 | 2007-2009 |
| Bélgica | 25 | 24 | 24 |
| Bulgaria | - | - | 18 |
| Chipre | - | 6 | 6 |
| República Checa | - | 24 | 24 |
| Dinamarca | 16 | 14 | 14 |
| Alemania | 99 | 99 | 99 |
| Grecia | 25 | 24 | 24 |
| España | 64 | 54 | 54 |
| Estonia | - | 6 | 6 |
| | 1999-2004 | 2004-2007 | 2007-2009 |
| Francia | 87 | 78 | 78 |
| Hungría | - | 24 | 24 |
| Irlanda | 15 | 13 | 13 |
| Italia | 87 | 78 | 78 |
| Letonia | - | 9 | 9 |
| Lituania | - | 13 | 13 |
| Luxemburgo | 6 | 6 | 6 |
| Malta | - | 5 | 5 |
| Países Bajos | 31 | 27 | 27 |
| Austria | 21 | 18 | 18 |
| Polonia | - | 54 | 54 |
| Portugal | 25 | 24 | 24 |
| Rumania | - | - | 36 |
| Eslovaquia | - | 14 | 14 |
| Eslovenia | - | 7 | 7 |
| Finlandia | 16 | 14 | 14 |
| Suecia | 22 | 19 | 19 |
| Reino Unido | 87 | 78 | 78 |
| TOTAL (MÁXIMO) | 626 | 732 | 786 |
| ¿Dónde se encuentra la sede del Parlamento? |
El Parlamento Europeo trabaja en Francia, Bélgica y Luxemburgo.
Las sesiones plenarias mensuales, a las que asisten todos los diputados, se celebran en Estrasburgo (Francia), "sede" del Parlamento. Las reuniones de las comisiones parlamentarias y las sesiones plenarias adicionales se celebran en Bruselas (Bélgica), mientras que Luxemburgo acoge a las oficinas administrativas (Secretaría General).
¿Qué hace el Parlamento?
El Parlamento tiene tres funciones principales:
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Comparte con el Consejo el poder legislativo. El hecho de que sea una institución elegida directamente ayuda a garantizar la legitimidad democrática de la legislación europea.
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Ejercita el control democrático de todas las instituciones de la UE y en especial de la Comisión. Tiene potestad para aprobar o rechazar el nombramiento de Comisarios y derecho a censurar a la Comisión en conjunto.
-
Forma con el Consejo la autoridad presupuestaria de la UE y puede por lo tanto influir en el gasto de la UE. Al final del procedimiento presupuestario adopta o rechaza el presupuesto en todos sus elementos.
1. El poder legislativo
El procedimiento más común para aprobar la legislación de la UE es la "codecisión", que se aplica en una amplia gama de campos. Esto sitúa al Parlamento y el Consejo en pie de igualdad y las leyes aprobadas utilizando este procedimiento son actos conjuntos de ambos.
En otro tipo de propuestas el Parlamento debe ser consultado y se requiere su aprobación para determinadas decisiones políticas o institucionales importantes.
El Parlamento también impulsa la nueva legislación examinando el programa de trabajo anual de la Comisión, considerando qué nuevas leyes serían apropiadas y pidiendo a la Comisión que presente propuestas.
2. Control democrático
El Parlamento ejerce de varias formas el control democrático de las otras instituciones europeas.
En primer lugar, cuando se designa una nueva Comisión, el Parlamento se entrevista con todos los candidatos a los cargos de Comisarios y presidente de la Comisión, candidatos presentados por los Estados miembros y que no pueden ser nombrados sin la aprobación del Parlamento.
En segundo lugar la Comisión es políticamente responsable ante el Parlamento, que puede presentar una moción de censura pidiendo su dimisión.
Más generalmente, el Parlamento controla examinando regularmente los informes enviados por la Comisión (informe general, informes sobre ejecución del presupuesto, sobre la aplicación del Derecho comunitario, etc.). Por otra parte, los diputados plantean constantemente cuestiones escritas y orales a la Comisión.
Los Comisarios asisten a los plenos del Parlamento y a reuniones de las comisiones parlamentarias, manteniendo un diálogo continuo entre ambas instituciones.
El Parlamento también supervisa el trabajo del Consejo ya que los diputados le plantean cuestiones escritas y orales y el Presidente del Consejo asiste a los plenos y participa en debates importantes.
El Parlamento colabora estrechamente con el Consejo en ciertas áreas, tales como Política Exterior y de Seguridad Común y cooperación judicial y en algunos problemas de interés común como la política de asilo e inmigración y medidas para combatir la tenencia de drogas, el fraude y la delincuencia internacional. La Presidencia del Consejo mantiene al Parlamento informado sobre todos estos temas.
El Parlamento puede también ejecutar el control democrático mediante el examen de peticiones de los ciudadanos y creando comisiones temporales de investigación.
Finalmente, el Parlamento aporta ideas a las cumbres de la UE (reuniones del Consejo Europeo). En la apertura de cada cumbre se invita al Presidente del Parlamento a expresar las opiniones e inquietudes de su institución ante determinados problemas y puntos del orden del día del Consejo Europeo.
3. Control del Presupuesto
El presupuesto anual de la UE es decidido conjuntamente por el Parlamento y el Consejo. El Parlamento lo discute en dos lecturas sucesivas y no entra en vigor hasta que lo firma su Presidente.
La Comisión de Control Presupuestario del Parlamento (COCOBU) supervisa cómo se gasta el presupuesto y anualmente el Parlamento decide si aprueba o no la gestión por la Comisión del presupuesto del ejercicio previo. Este proceso de aprobación es técnicamente conocido como "descargo".
¿Cómo está organizado el trabajo del Parlamento?
El trabajo del Parlamento está dividido en dos etapas principales:
Preparación del pleno. Es hecha por los diputados en las diversas comisiones parlamentarias especializadas en ámbitos particulares de la actividad de la UE. Los asuntos para debate también son discutidos por los grupos políticos.
Pleno. Los plenos, al que asisten todos los diputados, se celebran normalmente en Estrasburgo (una semana al mes) y a veces en Bruselas (dos días). En estas sesiones el Parlamento examina la legislación y vota las propuestas de enmiendas antes de llegar a una decisión sobre el texto en conjunto.
Otros puntos del orden del día pueden incluir comunicaciones del Consejo o la Comisión o cuestiones sobre lo que ocurre en la Unión o el mundo.
Consejo de la Unión Europea - La voz de los Estados miembros
El Consejo es la principal instancia decisoria de la UE. Como el Parlamento, fue creado por los tratados fundacionales en los años 50. Representa a los Estados miembros y a sus reuniones asiste un ministro de cada uno de los gobiernos nacionales de la UE.
Los ministros cambian en función de los temas del orden del día. Por ejemplo, si el Consejo aborda asuntos medioambientales a la reunión asisten los ministros de medio ambiente de cada país de la UE y entonces se le denomina "Consejo de Medio Ambiente
Las relaciones de la UE con el resto del mundo son tratadas por el "Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores" pero esta configuración del Consejo también tiene una responsabilidad más amplia con respecto a los problemas de política general por lo que a sus reuniones asiste cualquier ministro o secretario de Estado designado por su respectivo gobierno.
En total hay nueve configuraciones distintas del Consejo:
-
Asuntos generales y relaciones exteriores;
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Asuntos económicos y financieros ("ECOFIN");
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Justicia e interior;
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Empleo, política social, salud y consumidores;
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Competitividad (mercado interior, industria e investigación);
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Transporte, telecomunicaciones y energía;
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Agricultura y pesca;
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Medio ambiente;
-
Educación, juventud y cultura.
Sin embargo el Consejo sigue siendo una única institución.
Cada ministro participante puede comprometer a su gobierno, es decir, que su firma es la firma de todo el gobierno, y también es responsable ante su parlamento nacional y los ciudadanos a quienes dicho parlamento representa. Esto garantiza la legitimidad democrática de las decisiones del Consejo
¿Qué hace el Consejo?
El Consejo tiene seis responsabilidades básicas:
-
Aprobar leyes europeas. En muchos ámbitos legisla en común con el Parlamento Europeo.
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Coordinar las políticas económicas generales de los Estados miembros.
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Concluir acuerdos internacionales entre la UE y una o más organizaciones de Estados o internacionales.
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Aprobar el presupuesto de la UE, junto con el Parlamento.
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Desarrollar la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE (PESC, véase Política Exterior y de Seguridad Común), basándose en las directrices decididas por el Consejo Europeo.
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Coordinar la cooperación entre los tribunales nacionales y la policía en materia.
La mayoría de estas responsabilidades se refieren a ámbitos "comunitarios", es decir, aquellos en los que los Estados miembros deciden poner en común su soberanía y delegar sus poderes de toma de decisiones a las instituciones de la UE. Estos ámbitos constituyen el "primer pilar" de la Unión Europea.
Sin embargo, las dos últimas se refieren en gran parte a áreas en que los Estados miembros no han delegado sus poderes sino que simplemente trabajan juntos. Esto se llama "cooperación intergubernamental" y cubre el segundo y tercer "pilar" de la Unión (PESC, y policía y cooperación judicial en materia penal).
1. Legislación
Mucha legislación de la UE es adoptada conjuntamente por el Consejo y el Parlamento (véase La toma de decisiones en la Unión Europea).
Por regla general el Consejo sólo actúa a propuesta de la Comisión y es la Comisión la que tiene normalmente la responsabilidad de garantizar que la legislación de la UE, una vez adoptada, se aplica correctamente.
2. Coordinación de las políticas económicas de los Estados miembros
Los países de la UE han decidido que quieren una política económica general basada en una estrecha coordinación de sus políticas económicas nacionales. Esta coordinación es llevada a cabo por los ministros de economía y hacienda, que colectivamente forman el Consejo de asuntos económicos y financieros ("ECOFIN").
3. Conclusión de acuerdos internacionales
Cada año el Consejo "concluye" (o sea, firma oficialmente) varios acuerdos entre la Unión y otros países, así como con organizaciones internacionales. Estos acuerdos pueden cubrir áreas amplias tales como comercio, cooperación y desarrollo o pueden tratar temas específicos como textiles, pesca, ciencia y tecnología, transporte etc.
Además el Consejo puede concluir convenios entre los Estados miembros de la UE en campos tales como impuestos, derecho de sociedades, protección consular o también cooperación en justicia e interior (véase Justicia e interior).
4. Aprobación del presupuesto de la UE
El presupuesto anual de la UE es decidido conjuntamente por el Consejo y el Parlamento. Si ambas instituciones no se ponen de acuerdo las normas permiten al Consejo tomar la decisión final sobre los "gastos obligatorios" (principalmente agricultura y gastos derivados de acuerdos internacionales con países no pertenecientes a la UE), mientras que el Parlamento tiene la última palabra en el gasto "no obligatorio" y la aprobación final del presupuesto en conjunto

5. Política Exterior y de Seguridad Común
Los Estados miembros trabajan para desarrollar una Política Exterior y de Seguridad Común (PESC). Pero política exterior, seguridad y defensa son asuntos sobre los que los Estados miembros de la UE siguen teniendo individualmente un control independiente y al no haber puesto en común su soberanía nacional en estas áreas, el Parlamento y la Comisión sólo desempeñan aquí un papel limitado. Sin embargo los países de la UE tienen mucho que ganar si trabajan juntos en estos asuntos y el Consejo es el principal foro en que esta cooperación intergubernamental tiene lugar.
Para responder más eficazmente a crisis internacionales, el Consejo Europeo (Helsinki, diciembre de 1999) decidió que la UE crearía una "fuerza de reacción rápida" de hasta 60.000 hombres, que podría ser desplegada en el plazo de 60 días y permanecer desplegada por lo menos un año.
No se trata de un "ejército europeo", ya que los militares seguirán siendo miembros de sus fuerzas armadas nacionales, bajo mandato nacional, y su papel se limitará a realizar tareas de tipo humanitario, rescate, salvaguardia de la paz y gestión de crisis.
Para aportar control político y directrices estratégicas en momentos de crisis, el Consejo Europeo (Niza, diciembre del 2000) decidió crear nuevas estructuras políticas y militares permanentes en el Consejo de la Unión Europea:
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Comité Político y de Seguridad;
-
Comité Militar de la Unión Europea;
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Personal militar de la Unión Europea, integrado por expertos militares destinados en la Secretaría del Consejo por los Estados miembros.
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Personal militar está dirigido por el Comité Militar, al que asiste (véase Agencias de la Política Exterior y de Seguridad Común).

6. Justicia e interior
Drogas, terrorismo, fraude internacional, trata de seres humanos y explotación sexual de niños son problemas que preocupan mucho a los ciudadanos europeos. Se trata de actividades criminales transfronterizas y solamente una cooperación transfronteriza puede abordarlas eficazmente. Si Europa quiere hacerlo y dar a todos sus ciudadanos igualdad de acceso a la justicia civil en toda la UE, los tribunales nacionales, las policías, las aduanas y los servicios de inmigración de todos los países de la UE tienen que trabajar juntos.
Se trata de asegurar, por ejemplo:
-
que la sentencia de un tribunal de un país de la UE en caso de divorcio o custodia de hijos sea reconocida en los demás países de la UE;
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que las fronteras exteriores de la UE son vigiladas eficazmente;
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que las aduanas y la policía intercambian información sobre movimientos de sospechosos de tráfico de drogas o personas;
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que los solicitantes de asilo son igualmente tratados en toda la UE, para impedir que se dirijan al país que podría ofrecerles más ventajas.
Este tipo de problemas, colectivamente conocidos como "justicia e interior", son tratados por los ministros del ramo, que actúan colectivamente como Consejo de Justicia e Interior.
| ¿Cómo está organizado el trabajo del Consejo? |
COREPER
En Bruselas cada Estado miembro de la UE tiene un equipo permanente ("representación") que le representa y defiende su interés nacional en el seno de la Unión. En la práctica, el jefe de cada representación es embajador de su país ante la UE.
Estos embajadores (conocidos como "representantes permanentes") se reúnen semanalmente en el Comité de Representantes Permanentes (COREPER). El papel del Comité es preparar el trabajo del Consejo, a excepción de los problemas agrícolas, estudiados por el Comité Especial de Agricultura. El COREPER es ayudado por varios grupos de trabajo, compuestos por funcionarios de las administraciones nacionales.
Presidencia del Consejo
La Presidencia del Consejo es rotatoria y tiene una duración de seis meses. Es decir, cada país de la UE se hace cargo de la agenda del Consejo y preside todas las reuniones durante un semestre, promoviendo las decisiones legislativas políticas y trabajando en pro de acuerdos entre los Estados miembros.
Para el período 2003-2006 el calendario es el siguiente::
| 2003 | Primer semestre: | Grecia |
| | Segundo semestre: | Italia |
| 2004 | Primer semestre: | Irlanda |
| | Segundo semestre: | Países Bajos |
| 2005 | Primer semestre: | Luxemburgo |
| | Segundo semestre: | Reino Unido |
| 2006 | Primer semestre: | Austria |
| | Segundo semestre: | Finlandia |
Verbigracia, si el Consejo de medio ambiente se reúne durante el segundo semestre del 2006 la reunión será presidirá por el ministro finlandés de medio ambiente puesto que Finlandia asumirá la Presidencia del Consejo en ese momento.
Secretaría General
La Presidencia es ayudada por la Secretaría General, que prepara y garantiza el buen funcionamiento de la institución a todos los niveles.
En 1999 Javier Solana fue nombrado Secretario General del Consejo y también Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC), y en esta calidad ayuda al Consejo a elaborar y aplicar decisiones políticas. También desarrolla el diálogo político, en nombre del Consejo, con países no pertenecientes a la UE.
El Secretario General está asistido por un Vicesecretario General responsable de los asuntos corrientes de la Secretaría General.
¿Cuántos votos por país?
Las decisiones del Consejo son tomadas por votación. El número de votos depende del tamaño de la población del país, pero este número no es estrictamente proporcional sino que se ajusta en favor de los países menos poblados.
Hasta el 1 de mayo del 2004, el número de votos que cada país pudo emitir fue el siguiente:
| Alemania, Francia, Italia, Reino Unido | 10 |
| España | 8 |
| Bélgica, Grecia, Países Bajos, Portugal | 5 |
| Austria, Suecia | 4 |
| Dinamarca, Irlanda, Finlandia | 3 |
| Luxemburgo | 2 |
| TOTAL | 87 |
A partir de esa fecha (cuando los nuevos Estados miembros entraron a formar parte de la UE) y hasta el 31 de octubre del 2004 existieron acuerdos transitorios para modificar la ponderación de votos.
A partir del 1 de noviembre del 2004 el número de votos que cada país pudo emitir es:
| Alemania, Francia, Italia, Reino Unido | 29 |
| España, Polonia | 27 |
| Países Bajos | 13 |
| Bélgica, República Checa, Grecia, Hungría, Portugal | 12 |
| Austria, Suecia | 10 |
| Dinamarca, Irlanda, Lituania, Eslovaquia, Finlandia | 7 |
| Chipre, Estonia, Letonia, Luxemburgo, Eslovenia | 4 |
| Malta | 3 |
| TOTAL | 321 |
"Toma de decisiones por mayoría cualificada"
El procedimiento de votación más común en el Consejo es la "toma de decisiones por mayoría cualificada". Esto significa que para que una propuesta pueda adoptarse se necesita el apoyo de un número mínimo de votos.
Sin embargo, en algunos ámbitos particularmente sensibles tales como la PESC, la fiscalidad, el asilo o la inmigración, las decisiones del Consejo tienen que ser unánimes. Es decir, cada Estado miembro tiene poder de veto en estas áreas.
El acuerdo unánime ya es difícil de lograr entre 15 países pero en una Unión ampliada a 27 o más, será prácticamente imposible. Si siguiera rigiéndose por sus actuales normas, la UE se paralizaría, incapaz de actuar en muchos campos importantes. Por ello el Tratado de Niza cambió las normas, permitiendo al Consejo tomar decisiones por mayoría cualificada en muchos ámbitos que anteriormente requerían unanimidad.
Hasta el 1 de mayo del 2004 el número mínimo de votos requerido para alcanzar una mayoría cualificada fue de 62 (de 87, es decir, el 71,3%).
A partir del 1 de noviembre del 2004 se alcanzó la mayoría cualificada :
-
si una mayoría de Estados miembros lo aprueba (en algunos casos basta una mayoría de dos tercios), y
-
si se reúne un mínimo de 232 votos, lo que supone el 72.3% del total (a grandes rasgos el mismo porcentaje que en el sistema anterior).
Además, un Estado miembro puede pedir confirmación de que los votos a favor representan al menos el 62% de la población total de la Unión. En caso de que no sea así, la decisión no será adoptada.
Ciudad sede del Consejo: Bruselas, Bélgica y Luxemburgo.
Comisión Europea - El motor de la Unión
La Comisión es una institución políticamente independiente que representa y defiende los intereses de la UE en conjunto. Es la fuerza impulsora del sistema institucional de la UE: propone la legislación, políticas y programas de acción y es responsable de aplicar las decisiones del Parlamento y el Consejo.
Como el Parlamento y el Consejo, la Comisión Europea se estableció en los años 50 conforme a los tratados fundacionales de la UE.
| ¿Quién forma la Comisión? |
El término "Comisión" se utiliza en dos sentidos. Primero, hace referencia a los miembros de la Comisión, es decir, el equipo (Colegio) de hombres y mujeres designados por los Estados miembros y el Parlamento para dirigir la institución y tomar sus decisiones. En segundo lugar, se refiere a la propia institución y a su personal.
Oficiosamente, los miembros de la Comisión son conocidos como "Comisarios". Todos han ocupado cargos políticos en sus países de origen y muchos han sido ministros, pero como miembros de la Comisión se comprometen a actuar en interés de la Unión en conjunto y sin aceptar instrucciones de los gobiernos nacionales.
Cada cinco años se designa una nueva Comisión, en un plazo de seis meses desde las elecciones al Parlamento Europeo. El procedimiento es el siguiente:
La Comisión es políticamente responsable ante Parlamento, que tiene el poder de destituirla adoptando una moción de censura. La Comisión asiste a todas las sesiones del Parlamento Europeo para aclarar y justificar sus políticas y también contesta regularmente a las preguntas escritas y orales planteadas por los diputados.
El trabajo cotidiano de la Comisión corre a cargo de sus funcionarios administrativos, expertos, traductores, intérpretes y personal de secretaría, que suman aproximadamente 24.000 funcionarios europeos. Esta cifra puede parecer elevada pero de hecho es inferior al personal empleado por la mayor parte de los ayuntamientos europeos de tamaño medio.
Lejos de ser burócratas anónimos, estas personas son ciudadanos ordinarios de todos los países de la UE, seleccionados por oposición y que trabajan juntos para construir una Unión Europea fuerte y exitosa.
| ¿Dónde está la sede de la Comisión? |
La sede de la Comisión está en Bruselas (Bélgica), pero también tiene oficinas en Luxemburgo, representaciones en todos los países de la UE y delegaciones en muchas capitales de todo el mundo.
La Comisión Europea tiene cuatro funciones principales:
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Proponer legislación al Parlamento y al Consejo;
-
Gestionar y aplicar las políticas de la UE y el presupuesto;
-
Hacer cumplir la legislación europea (junto con el Tribunal de Justicia);
-
Representar a la UE en la escena internacional, por ejemplo, negociando acuerdos entre la UE y otros países.
1. Propuestas de nueva legislación (CONSTITUCIÓN EUROPEA)
De conformidad con el Tratado, la Comisión tiene el "derecho de iniciativa". Es decir, es la única responsable de elaborar propuestas de nueva legislación europea, que presenta al Parlamento y al Consejo. Estas propuestas deben defender los intereses de la Unión y de sus ciudadanos y no los de países o sectores industriales específicos.
Antes de presentar una propuesta la Comisión debe ser consciente de las nuevas situaciones y problemas que se plantean en Europa y considerar si la legislación de la UE es la mejor manera de tratarlos. Por ello está en contacto permanente con una amplia gama de grupos de interés y con dos organismos consultivos, el Comité Económico y Social (compuesto por empresarios y sindicatos) y el Comité de las Regiones (compuesto por representantes de autoridades locales y regionales). También pide las opiniones de parlamentos y gobiernos nacionales.
La Comisión sólo propondrá que la UE actúe si considera que un problema no puede ser solucionado más eficazmente a nivel nacional, regional o local. Esta forma de abordar los problemas al nivel más bajo posible se llama "principio de subsidiariedad".
En cambio, si la Comisión concluye que se necesita una legislación de la UE, entonces elabora una propuesta para abordar efectivamente el problema y satisfacer la gama más amplia de intereses. Para fijar los detalles técnicos, la Comisión consulta a expertos, constituidos en diversos comités y grupos de trabajo.
2. Ejecución de las políticas de la UE y del presupuesto
Como órgano ejecutivo de la Unión, la Comisión es responsable de gestionar y ejecutar el presupuesto de la UE y las políticas y programas adoptados por el Parlamento y el Consejo. Las autoridades nacionales y locales son las que realizan la mayor parte del trabajo real y del gasto, pero la Comisión se encarga de supervisarlo.
Un ejemplo de política gestionada activamente por la Comisión es la de competencia: la Comisión supervisa los cárteles y fusiones y se asegura de que los países de la UE no subvencionen a sus industrias, distorsionando así la competencia.
Los ejemplos de programas comunitarios gestionados por la Comisión van desde el programa "Interreg" y "Urban" (asociaciones transfronterizas entre regiones europeas y ayudas para regenerar zonas urbanas degradadas) hasta el "Programa marco comunitario" de investigación a escala europea o el programa "Erasmus", de intercambio de estudiantes.
La Comisión gestiona el presupuesto bajo el ojo atento del Tribunal de Cuentas, ya que ambas instituciones deben garantizar una buena gestión financiera. El Parlamento Europeo sólo aprueba la gestión de la Comisión en la ejecución del presupuesto si está satisfecho con el informe anual del Tribunal de Cuentas.
3. Hacer cumplir la legislación europea
La Comisión actúa como "guardiana de los Tratados", lo que significa que, junto con el Tribunal de Justicia, es responsable de garantizar la correcta aplicación de la legislación de la UE en todos los Estados miembros.
Si constata que un Estado miembro no aplica una ley de la Unión, y por lo tanto no cumple sus obligaciones legales, la Comisión adoptará medidas correctivas.
En primer lugar pone en marcha un proceso jurídico llamado "procedimiento de infracción" que consiste en el envío de una carta oficial al Estado miembro, en la que se expone por qué la Comisión considera que ese país infringe la normativa comunitaria y se establece un plazo para que el gobierno ofrezca a la Comisión una respuesta motivada.
Si este procedimiento no permite corregir la situación, la Comisión remite el asunto al Tribunal de Justicia, que puede imponer sanciones. Las sentencias del Tribunal son de obligado cumplimiento para los Estados miembros y las instituciones europeas.
4. Representante de la UE en la escena internacional
La Comisión Europea es un portavoz importante de la Unión en la escena internacional ya que permite a sus Estados miembros hablar "con una sola voz" en foros internacionales como la Organización Mundial del Comercio.
La Comisión también tiene la responsabilidad de negociar acuerdos internacionales en nombre de la UE. Un ejemplo conocido es el Acuerdo de Cotonú, que establece las condiciones de una importante asociación de ayuda y comercial entre la UE y los países en vías de desarrollo de África, el Caribe y el Pacífico.
| ¿Cómo está organizado el trabajo de la Comisión? |
Corresponde al Presidente de la Comisión distribuir y modificar, en caso necesario, las áreas de responsabilidad política entre los Comisarios durante el mandato de la Comisión. El Presidente, con la aprobación de la Comisión, puede exigir también la dimisión de un Comisario.
El Colegio de Comisarios se reúne una vez por semana, generalmente los miércoles, en Bruselas. Cada punto del orden del día es presentado por el Comisario responsable de esa área política y el Colegio toma una decisión colectiva al respecto.
El personal de la Comisión se organiza en 36 departamentos, conocidos como "Direcciones Generales" (DG) y servicios (por ejemplo, el Servicio Jurídico).
Cada DG es responsable de un área política particular y está dirigida por un Director General, responsable ante uno de los Comisarios.
Son las DG las que realmente conciben y elaboran las propuestas legislativas de la Comisión, pero estas propuestas sólo se convierten en oficiales cuando son adoptadas por el Colegio en su reunión semanal. El procedimiento es aproximadamente el siguiente:
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Supongamos, por ejemplo, que la Comisión ve necesidad de elaborar una legislación de la UE que impida la contaminación de los ríos de Europa. La Dirección General de Medio Ambiente elabora una propuesta, tras mantener amplias consultas con la industria y los agricultores europeos, los ministerios de medio ambiente de los Estados miembros y las organizaciones ecologistas.
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La legislación propuesta se discute con todos los departamentos pertinentes de la Comisión y se modifica en caso necesario. A continuación es comprobada por el Servicio Jurídico y aprobada por los gabinetes de los Comisarios, formados por personas de confianza de los Comisarios.
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Una vez que la propuesta está lista, el Secretario General la incluye en el orden del día de una próxima reunión de la Comisión, en la que el Comisario de medio ambiente explica a sus colegas por qué se propone esa legislación. El texto se somete luego a debate. Si hay acuerdo, el Colegio adopta la propuesta y el documento se envía al Consejo y al Parlamento Europeo para su examen.
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Si hay desacuerdo entre los Comisarios, el Presidente procede a una votación. Si la mayoría se pronuncia a favor, la propuesta se adopta y contará desde ese momento con el apoyo incondicional de todos los Comisarios.
| Limitar el tamaño de la Comisión |
Una Comisión con demasiados miembros sería inoperante. Hasta el 1 de mayo de 2004 había 20 Comisarios, dos de cada uno de los Estados miembros más poblados y uno del resto. Con la ampliación de la UE a diez países más el 1 de mayo de 2004, el número de Comisarios ha pasado a 30.
Sin embargo, a partir del 1 de noviembre de 2004, fecha en que tomó posesión la Comisión 2004-2009, hubo solamente 25 Comisarios, uno por país.
Cuando Bulgaria y Rumania se adhieran a la Unión, ésta tendrá 27 Estados miembros. En ese momento, el Consejo fijará por unanimidad el número máximo de Comisarios, que deberá ser inferior a 27, y su nacionalidad se decidirá con arreglo a un sistema de rotación que resulte perfectamente equitativo para todos los países.
Presidente de la Comisión Europea: Romano Prodi (nacionalidad italiana)
Ciudad sede de la Comisión Europea: Bruselas, Bélgica.
Tribunal de Justicia - Defensa del Derecho
El Tribunal de Justicia europeo garantiza el respeto del Derecho comunitario y la uniformidad de interpretación del mismo. Es competente para conocer de litigios en los que pueden ser partes los Estados miembros, las instituciones comunitarias, las empresas y los particulares. En 1989 se le adjuntó el Tribunal de Primera Instancia.
Cuando se adoptan normas comunes en la UE, es vital que se cumplan en la práctica, y que se comprendan de la misma manera en todas partes. Esto es lo que garantiza el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. El Tribunal resuelve conflictos sobre la interpretación de los tratados y la legislación de la UE. Si los tribunales nacionales dudan sobre cómo aplicar normas de la UE, acuden al Tribunal de Justicia. Los particulares también pueden demandar a las instituciones de la UE ante el Tribunal. El Tribunal está compuesto por un juez independiente de cada país de la UE y tiene su sede en Luxemburgo.
Ciudad sede del Tribunal de Justicia: Luxemburgo, Luxemburgo.
Tribunal de Cuentas - El valor del dinero europeo
El Tribunal de Cuentas europeo comprueba la legalidad y regularidad de los ingresos y gastos de la Unión y se asegura de la buena gestión financiera del presupuesto europeo.
Los fondos de que dispone la UE deben utilizarse de forma legal, económica y para el propósito previsto. El Tribunal de Cuentas es el organismo que vigila cómo se gastan los fondos de la UE. En efecto, estos auditores ayudan a los contribuyentes europeos a obtener un mayor rendimiento del dinero que se destina a la UE.
Ciudad sede del Tribunal de Cuentas: Luxemburgo, Luxemburgo.
Banco Central Europeo - Dinero estable para Europa
El Banco Central Europeo establece y aplica la política monetaria europea; dirige las operaciones de cambio y garantiza el buen funcionamiento de los sistemas de pago.
El Banco Central Europeo es el responsable de la moneda única, el euro.
El Banco gestiona independientemente la política monetaria europea, decidiendo, por ejemplo, cuáles deben ser los tipos de interés.
El objetivo principal del banco es garantizar la estabilidad de los precios, de modo que la economía europea no se vea perjudicada por la inflación. Pero la política monetaria también apoya otros objetivos políticos decididos en la UE.
Su gestión corre a cargo de un Presidente y un consejo de dirección, en estrecha colaboración con los bancos centrales nacionales de los países de la UE
Ciudad sede del Banco Central Europeo: Frankfurt, Alemania.
Comité Económico y Social Europeo - Participación de los interlocutores sociales
El Comité Económico y Social es el representante ante la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo de los puntos de vista e intereses de la sociedad civil organizada. Debe ser consultado sobre los temas de política económica y social y además puede emitir dictámenes de iniciativa sobre los asuntos que considere de especial importancia.
Desde los patronos a los sindicatos y desde los consumidores a los ecologistas, los 222 miembros (número que aumento el 2004) del Comité Económico y Social Europeo representan a los principales grupos de interés de la UE. El Comité es un organismo consultivo que da su opinión sobre aspectos importantes de las nuevas iniciativas de la UE. Esto forma parte de la tradición europea común de implicar a la sociedad civil en la vida política
Comité de las Regiones - La perspectiva local
El Comité de las Regiones vela por el respeto de la identidad y las prerrogativas regionales y locales. Es de consulta obligatoria en ámbitos como la política regional, el medio ambiente y la educación. Está formado por representantes de las entidades regionales y locales.
Muchas decisiones tomadas en la UE tienen repercusiones directas en los niveles local y regional. A través del Comité de las Regiones, se consulta a las autoridades locales y regionales antes de que la UE adopte decisiones en ámbitos tales como la educación, la salud, el empleo o el transporte. Los 222 miembros del Comité suelen ser autoridades regionales o alcaldes de ciudades.
Banco Europeo de Inversiones - Dinero estable para Europa
El Banco Europeo de Inversiones (BEI) es la institución financiera de la Unión Europea. Financia proyectos de inversión para contribuir al desarrollo equilibrado de la Unión.
Defensor del Pueblo Europeo
El Defensor del Pueblo europeo puede ser consultado por toda persona física (ciudadanos) o jurídica (instituciones o empresas) que residan en la Unión y se consideren víctimas de un acto de "mala administración" por parte de las instituciones u órganos comunitarios.
Supervisor Europeo de Protección de Datos
La figura del Supervisor Europeo de Protección de Datos (SEPD) se creó en 2001 de conformidad con el artículo 286 del Tratado de la Comunidad Europea.
El SEPD tiene la responsabilidad de garantizar que las instituciones u organismos de la UE respeten el derecho de las personas a la intimidad en el procesamiento de sus datos personales.
El Supervisor y un Supervisor Adjunto son designados por el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea por un período renovable de cinco años.
VENTAJAS DE LA UNION EUROPEA
VENTAJAS DE LA UNIÓN EUROPEA
Los ciudadanos de la Unión Europea pueden viajar, estudiar y trabajar en cualquiera de los 15 países de la Unión Europea. La UE se esfuerza constantemente para dar a sus ciudadanos mayor libertad de circulación como derecho fundamental y para suprimir la discriminación por razones de nacionalidad.
En la mayor parte de la UE se puede viajar sin llevar pasaporte y sin ser detenido en controles fronterizos. Con muy pocas excepciones, se puede comprar cualquier cosa en cualquier lugar y traerlo de vuelta a casa.
La UE no decide qué se aprende en la escuela, pero trabaja para garantizar que las cualificaciones educativas y profesionales se reconozcan adecuadamente en otros países de la UE. La UE trabaja para proporcionar acceso a oportunidades de aprendizaje para todo el mundo, en el propio país y en el extranjero, a través de asociaciones y sistemas de intercambio, y suprimiendo obstáculos burocráticos. Más de un millón de jóvenes se han beneficiado de programas de la UE, tales como "Erasmus", para realizar sus estudios y proseguir su desarrollo personal en otro país europeo.
Gracias a la unidad que se ha creado entre los países de la UE en los últimos 50 años, la guerra entre estos países es ahora impensable. En vista de este éxito, en la actualidad la UE participa cada vez más en el mantenimiento de la paz y la estabilidad en los países vecinos.
La Unión Europea desea prevenir conflictos. La UE es el mayor donante de ayuda financiera a lugares en conflicto en todo el mundo. Trabaja activamente en acciones dirigidas a la pacificación y al mantenimiento de la paz, y gestiona muchos proyectos que contribuyen a que los derechos humanos y la democracia se apliquen en la práctica.
Para permitir que sus Estados miembros hablen y actúen al unísono en el panorama mundial, la UE está desarrollando su Política Exterior y de Seguridad Común, y existen planes para una mayor cooperación en cuestiones de defensa.
| Un espacio de libertad, seguridad y justicia |
Todos deseamos seguridad. Parte del malestar que puede amenazar la vida cotidiana tiene raíces internacionales, y los países europeos están realizando un esfuerzo conjunto para abordar estos problemas. Entre ellos figuran el terrorismo internacional, el tráfico y el consumo de droga, la trata de seres humanos y la explotación ilegal de mujeres extranjeras para la prostitución. Los países de la UE están decididos a luchar contra estos males adoptando normas comunes y a través de la cooperación policial, aduanera y judicial.
La UE también interviene en la política de asilo y de inmigración. La UE garantiza el respeto del derecho a solicitar asilo. Al mismo tiempo, los países de la UE están coordinando sus políticas de refugiados y tratando de abordar el problema en su origen, luchando contra la pobreza y previniendo conflictos en países de los que sus ciudadanos podrían desear huir.
| Menos fronteras y más puestos de trabajo |
La protección del empleo en Europa y la creación de nuevos puestos de trabajo es una de las principales misiones de la Unión Europea. La industria europea no podrá proporcionar más puestos de trabajo a menos que las condiciones económicas sean adecuadas. La Unión trabaja precisamente para lograr estas condiciones adecuadas.
Con la creación de un mercado único sin fronteras y de una moneda única, el euro, la UE ya ha dado un gran impulso al comercio y al empleo en Europa. La UE cuenta con una estrategia para fomentar el crecimiento y para generar más y mejores puestos de trabajo. Los empleos del futuro se crearán a través de la investigación, la formación y la educación, el espíritu emprendedor, la adaptabilidad a los nuevos métodos de trabajo y la igualdad de oportunidades para todos.
Un tercio del presupuesto de la UE se destina a los fondos estructurales, que promueven el crecimiento y el empleo en regiones menos favorecidas, a fin de garantizar un reparto más uniforme de la riqueza en Europa.
| Una sociedad de la información para todos |
En un mundo de rápidos cambios tecnológicos, la UE participa cada vez más ayudando a la investigación europea a lograr la excelencia científica. En diversos sectores que cubren todo el espectro de la tecnología moderna, la UE financia proyectos realizados por centros de investigación, universidades y la industria.
Se está haciendo hincapié en poner la investigación y la innovación al servicio de objetivos socioeconómicos concretos, tales como la creación de empleo y una mayor calidad de vida. Las prioridades de investigación de la UE incluyen, entre otras ciencias de la vida, la nanotecnología; el espacio; la calidad de los alimentos, el desarrollo sostenible y la sociedad del conocimiento.
La UE también intenta crear las condiciones que nos permitan utilizar la nueva tecnología en nuestra vida diaria. Gracias a las decisiones de la UE sobre las normas técnicas GSM, los europeos son líderes mundiales en la utilización y la fabricación de teléfonos móviles.
| Cuidado del medio ambiente |
La contaminación no respeta las fronteras nacionales. Por esta razón, la Unión Europea desempeña un papel especial en la protección del medio ambiente. Muchos problemas medioambientales de Europa no podrían abordarse sin una acción conjunta de todos los países de la UE.
La UE ha adoptado más de 200 directivas de protección del medio ambiente que se aplican en todos los Estados miembros. La mayoría de las directivas tienen como objetivo prevenir la contaminación del agua y del aire y fomentar la eliminación de residuos. Otras cuestiones importantes son la protección de la naturaleza y la supervisión de los procesos industriales peligrosos. La UE quiere organizar el transporte, la industria, la agricultura, la pesca, la energía y el turismo de manera que puedan desarrollarse sin destruir los recursos naturales - en pocas palabras, el desarrollo sostenible.
Ya tenemos un aire más limpio gracias a las decisiones de la UE de los años 90 de poner catalizadores en todos los coches y suprimir el plomo de la gasolina.
En 1993, la Unión creó la Agencia Europea de Medio Ambiente, con sede en Copenhague. Este organismo recoge información sobre el estado de nuestro medio ambiente, permitiendo que las medidas de protección y las normas se basen en datos fiables.
| Ampliación para una Europa más fuerte y más estable |
Hasta mayo de 2004, los Estados miembros de la UE fuerón 15, con un total de 380 millones de ciudadanos. En 2004 se unierón a la UE diez países más, principalmente de Europa Central y Oriental. Bulgaria y Rumania probablemente se unirán en 2007, con lo que la población total de la UE ascenderá a casi 500 millones. Turquía es también un país candidato y podría unirse cuando se cumplan todas las condiciones para la adhesión.
Para adherirse a la UE, un país debe tener una democracia estable que garantice el Estado de Derecho, los derechos humanos y la protección de las minorías, y una economía de mercado, así como una función pública capaz de aplicar y gestionar las normas de la UE.
La UE proporciona considerable ayuda financiera y asesoría para ayudar a los países candidatos a prepararse para la adhesión. Esta cooperación sin precedentes ha reportado beneficios a los ciudadanos de los actuales Estados miembros y de los futuros Estados miembros. El comercio se ha incrementado en gran medida, y se ha facilitado el tratamiento de los problemas que nos afectan a todos, como la contaminación transfronteriza y la lucha contra la delincuencia.
La ampliación de mayo del 2004 fue la más ambiciosa que se ha producido nunca en la Unión Europea. Nunca antes se han adherido a la UE tantos países nuevos, ni se ha crecido tanto en términos de superficie y población, ni se ha abarcado tantas historias y culturas distintas. Esta oportunidad histórica unirá al continente europeo, consolidando la paz, la estabilidad y la democracia, y permitiendo a sus pueblos compartir los beneficios del progreso y el bienestar generados por la integración europea.
| Mantenimiento de una UE democrática, justa y eficaz |
La UE necesita un sistema más moderno y eficaz de toma de decisiones a medida que se amplía de 25 miembros a más. Pero las medidas que se adopten deberán ser equitativas para todos los Estados miembros, viejos y nuevos, grandes y pequeños.
Cada país de la UE tiene un número determinado de votos que puede emitir cuando el Consejo de Ministros toma decisiones. La población de cada país también elige a un determinado número de miembros del Parlamento Europeo. Estos números reflejan el tamaño relativo de la población del país.
Las nuevas cifras serán las que figuran a continuación (en orden alfabético según el nombre del país
en su propia lengua). Una decisión del Consejo requiere a menudo un voto favorable de países que representen alrededor del 72% de los votos.
UNION ECONOMICA Y MONETARIA
UNIÓN ECONÓMICA Y MONETARIA
SISTEMA MONETARIO EUROPEO
El 13 de marzo de 1979 entró en vigor el Sistema Monetario Europeo (SME), lo que suponía el primer paso para la consecución de una unión económica y monetaria.
Sus orígenes se remontaban al denominado Plan Werner (formulado en 1970 por el entonces primer ministro luxemburgués, Pierre Werner), que pretendió alcanzar la total unión monetaria en 1980, previsiones demasiado optimistas, en tanto que las monedas de los estados miembros fluctuaron y la devaluación de algunas de ellas limitó el crecimiento económico y favoreció el aumento de la inflación. El SME pretendía estabilizar los tipos de cambio y frenar la inflación, al limitar el margen de fluctuación de cada moneda miembro en una pequeña desviación desde un tipo de cambio central.
Se introdujo una unidad de cuenta europea común (el ECU) mediante la cual se podía establecer el tipo de cambio central. El ECU afectaría a todas las monedas de la CE con un peso acorde con la importancia económica de cada país. Cuando una moneda alcanzaba el límite del margen de fluctuación, situado en un 2,25%, los bancos emisores de los respectivos países debían intervenir vendiendo la moneda más fuerte y comprando la más débil. El SME también exigía a los gobiernos que adoptasen políticas económicas apropiadas para prevenir la continua desviación del tipo de cambio central. El SME ayudó a mantener tasas de inflación más bajas en la CE y aligeró el impacto económico de las fluctuaciones monetarias durante la década de 1980.
Los factores claves del éxito del Mercado Común fueron la proximidad geográfica de sus Estados miembros, así como su alineamiento económico. Con ello se consiguió ir tejiendo poco a poco una red comercial que después ha seguido desarrollándose en materia de comercio industrial, tanto a nivel interior en la Comunidad como exterior con los países no miembros.
El mercado común para la industria y los servicios pretende alcanzar la configuración de un gran mercado interior en el que sea posible no solo un libre movimiento de la producción, sino además una libre circulación de capitales y personas. Estos dos mercados junto al agrario constituyeron la parte real de la llamada Unión Económica, que se completa a finales de los 90 con la Unión Económica y Monetaria.
En materia cambiaria se creó en 1972 la llamada “Serpiente Monetaria en el Túnel” con el fin de restringir entre sí la fluctuación de las monedas de los países participantes. Se establecieron tipos de cambio bilaterales dentro de un margen de +/- 2,25% con el Dólar como banda de referencia. La primera crisis del petróleo disparó las tasas de inflación y creó una gran confusión en cuanto a las medidas económicas a seguir. Finalmente, los países decidieron resolver el problema en solitario dando al traste con esa pretendida estabilidad que se buscaba en 1972.
Precisamente, la creación del Sistema Monetario Europeo surgió a partir de esa primera idea de estabilidad cambiaria.
Establecimiento del Sistema Monetario Europeo
En Marzo de 1979 el Consejo Europeo autorizó la puesta en marcha del Sistema Monetario Europeo (SME). Había que solventar los problemas derivados de la “Serpiente Monetaria”: el Mercado Común no podía funcionar si los tipos de cambio, y por tanto los precios, fluctuaban de una manera considerable.
Se estableció un Mecanismo de Tipos de Cambio e Intervención (MCI), con libertad de acción por parte de los Bancos Centrales de los Estados de la UE. También se ideó una única divisa europea, el ECU, constituida por una cesta de todas las monedas comunitarias. Así, el cambio de cada moneda nacional fluctuaría respecto al ECU, y respecto a cada una de las restantes.
Tras la pérdida de sus objetivos iniciales (estabilidad monetaria), y ante las sucesivas tormentas monetarias surgidas con posterioridad a su creación (salida de la Libra esterlina y de la Lira italiana del SME y devaluación sucesiva de la Peseta), el Consejo Europeo celebrado en Hannover en 1988 encargó al Comité Delors la creación de la moneda única. Este cometido perseguía, entre otras cosas, lograr dicha estabilidad monetaria. Además de conseguir el mantenimiento de una cierta estabilidad cambiaria, supuso un mayor grado de coordinación entre las políticas económicas y monetarias. Afianzó al mismo tiempo la cooperación entre Bancos Centrales, consiguiéndose así un mayor nivel de convergencia en términos de tipos de interés y de inflación. Acuerdo alcanzado en 1989 en Madrid que establece el calendario y las fases que ha de atravesar el proceso de construcción económica de Europa, para lo que deciden preparar una conferencia intergubernamental sobre este tema.
La primera fase prevé el desarrollo de un Sistema europeo de bancos centrales (SEBC); la segunda contempla la instauración en 1994 del Instituto Monetario Europeo (IME); finalmente la tercera fase, cuya entrada en funcionamiento estaba prevista para 1999, supone la creación de la moneda única. El desarrollo efectivo de este proceso está sujeto a la evolución de un conjunto de indicadores económicos en cada uno de los países miembros.
Dos hitos importantes en la consecución de la UEM se produjeron en octubre de 1990, cuando la libra esterlina entró en el sistema monetario europeo, y junio de 1989, cuando la peseta hizo lo mismo.
Creación del Instituto Monetario Europeo
El primero de enero de 1994, inicio de la segunda fase de la UEM, se crea el Instituto Monetario Europeo (IME), asumiendo las funciones del Fondo Europeo de Cooperación Monetaria, que a su vez se disuelve.
El IME esta encargado de la supervisión del Sistema Monetario Europeo, y de reforzar la cooperación entre los Bancos Centrales nacionales y las políticas monetarias de los estados miembros. También supervisa la utilización del Ecu hasta su desaparición, velando por el correcto comportamiento del Ecu en los mercados cambiarios. Todo ello con el fin de garantizar una estabilidad de los precios.
Ya en la segunda fase de la UEM, el Instituto Monetario Europeo será el encargado de especificar el marco normativo para que el Sistema Europeo de Bancos Centrales y el Banco Central Europeo comiencen a desempeñar sus funciones.
Acuerdos de la Cumbre de Madrid
La Cumbre de Madrid, celebrada el 15 de Diciembre de 1995, congregó a los lideres de los quince estados miembros de la Unión Europea. En esos momentos se cerraba la presidencia española del Consejo de Europa.
En la Cumbre de Madrid se aprobó la agenda para la moneda común y se acordó por unanimidad la denominación de la moneda única bajo el nombre de “Euro”.
Se fijó la fecha clave de principios de 1998, en la que el Consejo evaluará que países miembros accederán a la tercera fase de la UEM; decidiéndose, en el Ecofin del 14 de septiembre de 1997 en Luxemburgo, como definitiva la fecha del primer fin de semana de mayo de 1998.
Los criterios de convergencia acordados en Maastricht fijaran la posibilidad de ingreso en la UEM.
El debate de Madrid supuso también el inicio de una política laboral más activa en el marco comunitario. Los estados miembros centraron a partir de entonces su esfuerzo en el fomento del empleo y la consecución del Euro.
Pacto de Estabilidad y Crecimiento
Los lideres de los Estados miembros firmaron el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en diciembre de 1996. Su objetivo era garantizar la disciplina presupuestaria de los países que acceden a la tercera etapa de la UEM.
El criterio de convergencia que fijaba el 3% de límite de déficit, debe entenderse como un valor de referencia únicamente franqueable en circunstancias excepcionales. Será considerado como excepcional cuando sea resultado de un acontecimiento inhabitual que se escape al control del Estado miembro del que se trate o cuando sea consecuencia de una recesión económica grave.
La vigilancia de este criterio de convergencia radica en que la estabilidad del Euro depende en gran medida del grado de saneamiento de las finanzas públicas. Esto ayudara también al logro del objetivo de estabilidad de precios por parte del BCE.
Con esta finalidad, los países integrados en el área del Euro deberán presentar programas de estabilidad que incluirán los objetivos tanto de deuda como de déficit público a medio plazo, y las correspondientes medidas destinadas a alcanzarlos.
En el Pacto, se establecieron también las sanciones a las que estarán sujetos los países que no actúen de manera efectiva contra el déficit público excesivo. Será el Consejo de la Unión Europea el encargado de declarar la existencia de esta situación irregular y de enviar las recomendaciones pertinentes al Estado miembro en cuestión. Un depósito inicial acabará convirtiéndose en multa en caso de que el equilibrio no se corrija.
| Nacimiento del euro y del Banco Central Europeo |
Si decisiva fue la cumbre relativa a la ampliación de la UE hacia el Este, de histórica se puede calificar la reunión que el Consejo Europeo celebró en Bruselas los tres primeros días de mayo de 1998. En ella, la UEM recibió el espaldarazo definitivo para afrontar su fase determinante, caracterizada por la puesta en marcha del euro y del Banco Central Europeo (BCE).
Pese a que ya se conociera su nombre, la Cumbre de Bruselas debe considerarse como fecha de nacimiento del euro como moneda única europea. En la capital belga quedaron identificados los once países en los cuales el euro se convertiría en moneda única a partir del 1 de enero de 1999 (fecha oficial en que el euro pasó, de hecho, a ser la unidad monetaria financiera de aquéllos). La definitiva fase de la UEM no sería, pues, afrontada por los Quince de forma simultánea. Reino Unido, Dinamarca y Suecia decidieron autoexcluirse en este primer arranque, mientras que Grecia no pudo cumplir los criterios de convergencia (relativos a las tasas de déficit, deuda pública, inflación y tipos de interés) fijados en Maastricht para poder acceder al euro en este primer momento. Además, en Bruselas quedaron fijadas las paridades bilaterales (determinantes para el mecanismo de tipos de cambio del SME) de las distintas monedas nacionales. Asimismo, nació el llamado Euro Once, organismo informal que habría de congregar a los respectivos ministros de Economía y Finanzas de los once países integrantes del grupo de vanguardia del euro.
Por lo que respecta al BCE, en Bruselas quedó establecido que comenzaría a realizar actividades preliminares a partir del 1 de julio de 1998 (al igual que el euro, su fecha oficial de entrada en funcionamiento fue el 1 de enero de 1999). Con sede en Frankfurt del Main, recogió las competencias de su predecesor (el Instituto Monetario Europeo), convirtiéndose en el organismo que, desde el 1 de enero de 1999 (y de forma conjunta con los distintos bancos centrales nacionales, con los que conforma el Sistema Europeo de Bancos Centrales), pasó a determinar las políticas económica y monetaria por las que se regiría la moneda única. La composición del primer Comité Ejecutivo (o directorio) del BCE había constituido motivo de severos enfrentamientos entre distintos países miembros, especialmente por lo que se refería a quién ocuparía su presidencia. Finalmente se consensuó una primera directiva integrada por el holandés Wim Duisenberg (presidente), el francés Christian Noyer (vicepresidente, cuatro años), el alemán Otman Issing (vocal, ocho años), el italiano Tommaso Padova-Schioppa (vocal, siete años), el español Eugenio Domingo Soláns (vocal, seis años) y la finlandesa Sirkka Hämäläinen (vocal, cinco años).
En la cumbre del Consejo Europeo celebrada en Feira (Portugal) en junio de 2000 se anunció que Grecia, finalmente, había cumplido los criterios de convergencia necesarios para incorporarse al grupo del euro, hecho que tendría lugar el 1 de enero de 2001. En cambio, en Dinamarca se celebró un referéndum el 28 de septiembre de 2000 en el que el 53,1% de los votantes optó por rechazar la integración danesa.
Finalmente, el 1 de enero de 2002 el proceso de unión monetaria culminó con la entrada en circulación del euro como única moneda de curso legal en los doce países del grupo.
Cuestión de la financiación y crisis institucional
El nacimiento del euro y del BCE, símbolos de la tercera y definitiva fase de la UEM, así como el futuro ingreso de nuevos países, fueron factores determinantes en la importancia que adquirió la cuestión de la financiación de la UE , en tanto que afectaba a las aportaciones que cada país debía hacer a los presupuestos comunes y a las partidas de éstos que recibiría en distintos conceptos. En diciembre de 1998, el Consejo Europeo, reunido en Viena, abordó las primeras negociaciones y propuestas para la reforma de la financiación de la UE; en el fondo de la cuestión se encontraba la negociación de la denominada Agenda 2000, paquete presupuestario para el primer septenio (2000-2006) del siglo XXI, cuya discusión prosiguió en el transcurso de la cumbre extraordinaria que el Consejo desarrolló en febrero de 1999 en el castillo de Petersberg (cerca de Bonn, Alemania).
Muy poco tiempo después, la UE afrontó una de las crisis institucionales más graves de su historia: el 16 de marzo de ese mismo año, tras ver la luz un informe redactado por un comité de expertos independiente (conocido como Grupo de Sabios) acerca de las irregularidades cometidas en el seno de la Comisión Europea, todos los miembros de ésta, con Jacques Santer al frente, presentaron su dimisión. En los últimos días de ese mismo mes de marzo de 1999, el Consejo Europeo, reunido en Berlín, propuso al ex primer ministro italiano, Romano Prodi, para que se convirtiera en sucesor de Santer al frente de la Comisión (nombramiento que aprobaría el Parlamento Europeo el 6 de mayo siguiente y que le llevaría a tomar posesión cuatro meses más tarde). Además, en Berlín tuvo lugar la definitiva discusión entre los líderes de la UE para pactar la Agenda 2000. Tras enconadas disputas, se llegó a un acuerdo acerca del reparto de los principales componentes de ésta: los Fondos Estructurales (que incluyen el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, FEDER; el Fondo Social Europeo, FSE; el Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agrícola, FEOGA; y el Instrumento Financiero de Orientación de la Pesca, IFOP) y los Fondos de Cohesión.
Política exterior y de seguridad común
El siguiente reto de la UE fue decidir el marco concreto en el que tendría lugar su proyecto de política exterior y de seguridad común (PESC), previsto -pero no desarrollado- por el Tratado de Amsterdam. -Ése fue el principal punto de discusión de la Cumbre del Consejo Europeo que tuvo lugar en Colonia (Alemania) los días 3, 4 y 5 de junio de 1999 (en un contexto marcado por la crisis de Kosovo y por el nuevo papel internacional asumido por la OTAN). En Colonia, los jefes de Estado y de gobierno de los Quince acordaron fijar la finalización del año 2000 como plazo máximo en el que la UE crearía el órgano coordinador de su política defensiva (que, en principio, supondría la subsunción de la UEO en la UE y el establecimiento de un comité militar, un centro de satélites y diversos consejos conjuntos de los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa) y nombraron al español Javier Solana (cuyo mandato como secretario general de la OTAN finalizaba ese mismo año) secretario general del Consejo de Ministros (cargo, más conocido como mister PESC, al que el Tratado de Amsterdam otorgaba la máxima responsabilidad en la organización de la política exterior y de seguridad común de la UE). Por lo que respecta a la nueva estrategia de defensa, se apostó por incrementar el peso que la UE debería tener en el conjunto de las relaciones internacionales y por el papel específico que habría de desempeñar, dentro del marco de la OTAN, en las misiones que tuvieran a Europa por escenario. También se logró el compromiso de los estados miembros caracterizados por el mantenimiento de políticas neutralistas (especialmente Austria, Irlanda, Finlandia y Suecia) para participar en misiones de paz. La materialización del denominado Pacto de Estabilidad para los Balcanes y la creación de una agencia encargada de aplicarlo fueron las primeras manifestaciones de este nuevo paso.
Fue en la cumbre europea celebrada en diciembre de 1999 en Helsinki cuando se aprobó la creación del denominado Eurocuerpo, llamado a convertirse en la piedra angular de la PESC. Esta unidad, que estaría operativa en un plazo no superior a 2003, sería un cuerpo militar conjunto y permanente, integrado por 15 brigadas (entre 50.000 y 60.000 soldados), cuya actividad se desarrollaría, por medio de operaciones de acción rápida, en misiones de paz, ayuda y rescate. Un año después, la UE asumió las funciones que hasta entonces había desempeñado la UEO.
| El Tratado de Niza: reforma institucional y ampliación |
Durante los días 7, 8, 9 y 10 de diciembre de 2000, reunido en Niza (Francia), el Consejo Europeo abordó los puntos no resueltos en el Tratado de Amsterdam. Se acordó la reforma institucional de la UE, un nuevo reparto de poder en su seno y se establecieron, a partir de las dos premisas anteriores, los cauces estructurales necesarios para poder afrontar su próxima ampliación hasta un número de 27 estados. Fue uno de los episodios más trascendentales de la historia reciente de la organización, y alcanzar cierto consenso se convirtió en una difícil tarea, pues cada país pretendió garantizarse una posición lo más privilegiada posible de cara al futuro.
En Niza quedó establecida la ponderación de votos que cada país tendría a partir del 1 de enero de 2005 en el Consejo de Ministros. El sistema oscilaría entre un mínimo de 3 y un máximo de 29 (para los casos de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia, que entonces tenían 10); España pasaría de 8 a 27. Asimismo, quedaron fijadas las tres posibilidades para bloquear la aprobación de decisiones: por la suma de votos que alcancen la cifra de la minoría de bloqueo, por la oposición de la mitad más uno de los estados o por la oposición de los votos que representen a un 38% de los habitantes de la UE (en virtud de la denominada "cláusula de verificación demográfica"). Es decir, la aprobación de una propuesta requeriría la mayoría cualificada de los votos, la mayoría simple de los estados y que la población de éstos suponga por lo menos el 62% de la total de la UE.
Pese a que el Tratado de Amsterdam fijaba el número máximo de eurodiputados en 700, el Parlamento Europeo incrementaría su número de miembros hasta 732. Los países con más escaños serían Alemania (99), y Reino Unido, Francia e Italia (72 cada uno). España contaría con 50.
También quedó fijada la futura composición de la Comisión. El ejecutivo europeo no podría rebasar la cifra de 27 comisarios, por lo que los países que contaban con 2 (Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España) perderían uno a partir de 2005, para que los nuevos países miembros contasen con el suyo. No obstante, podrá fijarse por unanimidad el número definitivo de miembros de la Comisión, siempre que sea inferior a 27, lo que exigiría un sistema rotatorio de comisarios. Por otro lado, el presidente de la Comisión, que veía reforzados sus poderes, pasaría a ser elegido por los estados miembros por mayoría cualificada (y no por unanimidad), y su designación requeriría la aprobación del Parlamento.
En Niza también se discutieron cuestiones como la del derecho de veto (que seguiría vigente en determinadas áreas) y la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. Este documento, integrado por 54 artículos y redactado ese mismo año, fue proclamado -pero no incorporado- al Tratado, y su definición jurídica se aplazó hasta 2004. Precisamente para este último año se anunciaba una nueva conferencia que delimitaría las competencias entre la UE y sus miembros. Además, el Tratado de Niza creaba un sistema, denominado “de cooperaciones reforzadas”, por el que un grupo de países (en número mínimo de ocho) podría progresar en el camino de la integración en áreas específicas. Se sancionaba, por tanto, la opción del sistema de “velocidades”.
VENTAJAS DE LA UNIÓN ECONÓMICA Y MONETARIA
Los principales beneficios que obtendrán los Estados miembros de la Unión Económica y Monetaria serán:
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Simplificación de las operaciones dentro de la UEM, eliminándose los costes derivados de la existencia de varias monedas.
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Eliminación de la incertidumbre asociada a la variación de los tipos de cambio de las monedas de los Estados miembros.
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Descenso de la prima de riesgo derivado de la alta variabilidad de los tipos de interés a largo plazo. En principio, implicara un posible aumento de las inversiones en proyectos que actualmente no se realizan debido al alto coste del capital.
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Estabilidad monetaria y de precios, mediante la integración de los mercados interiores.
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Incremento de la competencia entre las diversas instituciones financieras, por lo que las alternativas de financiación abiertas a particulares y empresas se verán ampliadas y mejoradas de forma sustancial.
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Estabilidad macroeconomía sostenida en el tiempo, ya que:
Los criterios de convergencia fijados en el Tratado de Maastricht garantizan que los Estados miembros cuenten con una baja inflación y unas finanzas publicas suficientemente saneadas como para poder entrar en la tercera fase de la UEM.
El criterio relativo a los tipos de interés a largo plazo asegura que la convergencia entre los Estados miembros y la estabilidad macroeconómica sean sostenidas en el tiempo.
El Pacto de Estabilidad y Crecimiento permitirá que los Estados miembros sigan comprometidos con la estabilidad macroeconomía, y fundamentalmente con el control de los déficit públicos. Para ello se verán obligados a presentar una serie de informes semestrales que garanticen el cumplimiento de la convergencia.
El nuevo entorno económico europeo será de mayor crecimiento y estabilidad, lo que generará un mayor volumen de inversión, y permitirá la creación de más empleo.
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El euro se convertirá en la tercera gran moneda internacional, junto al Dólar y al Yen. Ello permitirá que una gran proporción del comercio mundial se realice en Euros, lo que reducirá la vulnerabilidad de la UEM a fluctuaciones del tipo de cambio, y fortalecerá el poder de negociación de la Unión Europea en los foros internacionales.
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La introducción del Euro, tendrá efectos positivos tanto sobre las inversiones como sobre el comercio exterior:
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Aumento de los flujos de inversión provenientes del resto de Europa.
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Aumento de las inversiones directas del resto del mundo.
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El euro tendrá una posición en el Sistema Monetario Internacional comparativamente mejor que la suma de las antiguas monedas que lo componen, desbancando, en cierto modo, la posición de privilegio del Dólar.
Ventajas de la UEM para las grandes empresas
Ventajas de la UEM para las pequeñas y medianas empresas
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Reducción de los costes de las exportaciones, por lo que la búsqueda de mercado fuera de la geografía nacional será mucho más sencilla, brindando a las PYMES la posibilidad de multiplicar la venta de productos y servicios en un área mucho mas amplia y de extender considerablemente su cartera de clientes.
Ventajas de la UEM para los consumidores y ciudadanos
DESVENTAJAS DE LA UNIÓN ECONÓMICA Y MONETARIA
En cuanto a las desventajas de la moneda única, la más inmediata para los distintos agentes económicos es los costes de adaptación al Euro; como, por ejemplo, los que se producirán en los procesos administrativos de las empresas o el propio esfuerzo de los ciudadanos para asimilar el cambio en referencias de precios.
La política monetaria única, diseñada por el Banco Central Europeo, de atendiendo a las condiciones económicas de todo el área del euro.
Esa pérdida de control de los Estados miembros de la UME sobre tipos de cambio podría, incluso, extenderse a la política presupuestaria, si se llevara realmente una armonización estrecha de las políticas fiscales nacionales.
Algunos críticos añaden que podrían originarse problemas de desempleo imposibles de combatir por falta de instrumentos de política económica y autoridades nacionales, como consecuencia de la Unión Monetaria.
En este caso, quizá seria necesaria la introducción de algún tipo de relaciones presupuestarias entre las áreas más ricas y las más pobres de la UEM, convergencia real de los Estados miembros.
Cesión de la soberanía nacional
Cesión de la política cambiaria como mecanismo
Reducción de la soberanía presupuestaria: Limitaciones del déficit público
Costes derivados de la sustitución de las monedas nacionales por el euro
Ausencia de una política presupuestaria europea
INFLUENCIAS DEL EURO
El Euro y los Consumidores
Los consumidores europeos serán sin duda los principales beneficiarios del Euro. Entre las principales ventajas que obtendrán figuran:
Como contrapartida, se producirán también algunos inconvenientes. Entre ellos, adaptarse a un nuevo esquema de precios en el que aparecerán de nuevo los decimales.
De igual modo, en un primer momento, y a pesar de la existencia de reglas oficiales para los redondeos, pueden producirse algunos desajustes en los precios, que tenderán a desaparecer inmediatamente por la intensificación de la competencia. Es más, algunos expertos consideran incluso que la introducción del Euro tendrá incluso un efecto deflacionario.
El Euro y las Empresas
El impacto del Euro en las empresas será, en general, beneficioso. Ahora bien, según el sector en que compitan, los productos que comercialicen o su posicionamiento en la cadena de valor, obtendrán ventajas mayores o menores.
En general puede decirse que en el área del Euro:
En cuanto a los problemas que se van a presentar, destaca en primer lugar la adaptación de sus procedimientos contables e informáticos a múltiples cambios, entre ellos la reintroducción de los céntimos.
También, la necesidad de disponer de un personal más formado y capacitado.
Con respecto al comercio, el sistema dual de precios y el largo período de canje plantearán problemas particulares que, en un primer momento, pueden llegar a suponer entre el 1 y el 2% de las ventas durante ese período.
Sin embargo, el principal problema al que se enfrentan las pequeñas y medianas empresas es la aún escasa concienciación para la toma de decisiones a la hora de adaptarse al Euro.
El Euro y el Sector Bancario
Como es natural, el sector bancario será uno de los más afectados por el Euro. De entrada, la implantación del Euro tendrá efectos negativos sobre todas las entidades financieras porque:
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Existirán costes importantes de ajuste, sobre todo, en el periodo de coexistencia de denominaciones. Estos costes afectarán particularmente a los sistemas contables e informáticos y también a otros como los de formación de personal, orientación a clientes, etc.
Sin embargo, pensando en el medio y largo plazo, los efectos del Euro serán sin duda favorables, ya que:
EUROPA DEL SIGLO XXI
EUROPA DEL SIGLO XXI
El 15 de diciembre de 2001, al término de una cumbre celebrada en Laeken (Bélgica), los jefes de Estado y de gobierno de los países miembros de la UE aprobaron la llamada Declaración de Laeken, sobre el futuro de Europa.
El documento trazaba la actual situación de la UE frente al reto de la ampliación y de la globalización. Igualmente, fijaba la necesidad de simplificar y redistribuir los actuales tratados de la Unión, así como la conveniencia de que éstos condujeran a largo plazo a la adopción de una Constitución.
El texto establecía la convocatoria de una Convención que a partir de marzo de 2002 debatiría sobre el futuro de Europa y diseñaría la reforma institucional y constitucional de la UE.
Los Quince designaron como presidente de dicha Convención al ex presidente francés Valéry Giscard d'Estaing, el cual presentó en octubre de 2002 el primer anteproyecto del Tratado Constitucional de la UE.
Enconadas discusiones sobre el reparto de votos para cada Estado -es decir, la modificación del sistema aprobado en Niza- y la mención o no de la religión cristiana en el preámbulo de la Constitución europea retrasaron su aprobación, y no fue hasta junio de 2004, en una histórica Cumbre de Bruselas, cuando los Veinticinco sellaron la nueva Carta Magna.
La Ley Fundamental habrá de ser ratificada por los parlamentos nacionales, o en referendos vinculantes, (donde España será el primer estado donde se ara el referéndum sobre la constitución Europea el próximo 20 de febrero) antes de junio de 2006, y bastaría con que lo hiciesen cuatro quintas partes de los países para que pueda entrar en vigor.
En cuanto a futuras ampliaciones, queda para 2007 la entrada de Rumania y Bulgaria. Turquía fue citada para 2004, con vistas a una evaluación de sus reformas. Pero aun no reune los requisitos que satisfacen plenamente los criterios políticos exigidos por la UE.
TRATADOS CONSTITUTIVOS
TRATADOS CONSTITUTIVOS DE LA UNIÓN EUROPEA
Opinión personal sobre la constitución Europea
Cuando los países fundadores de la Comunidad Europea (Alemania, Francia, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo) suscribieron el Tratado de Roma en 1957, nadie podía imaginar que 47 años después, en la misma sala del Capitolio, representantes de 25 países firmarían un texto constitucional común. La construcción europea nació de la voluntad de superar una historia secular de guerras fratricidas. El logro colosal significa también la superación de la última de las contiendas europeas, que fue la guerra fría. El tratado firmado en Roma no es perfecto, pero es el tratado posible. No es tampoco el punto de llegada, sino el de partida, para construir esta nueva Europa. Es deber de todos que no se frustre.
El camino de su ratificación en los próximos dos años será largo y difícil. No se puede descartar el rechazo de alguno de los 25 socios actuales. Contando los nueve países ya comprometidos a votar el tratado en referéndum -incluida España-, y dos que están a punto, por vez primera más de la mitad de los ciudadanos de la UE p