La Televisión

Sociología. Oferta. Entretenimiento. Sociedad: influencias. Comunicación. Películas. Spots publicitarios

  • Enviado por: Gema
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REFLEXIÓN

Actualmente como todos sabemos, estamos rodeados directa o indirectamente de influencias a veces positivas o a veces negativas. Una de ellas son los medios de comunicación: prensa, radio y, sobre todo, televisión.

Hoy en día, la mayoría de las personas ven diariamente muchas horas de televisión, bien para entretenerse (la mayor parte), o bien para informarse.

Las que la eligen para entretenerse tienen una gran variedad para escoger, porque lo que realmente prima en las televisiones de hoy, son los programas de entretenimiento, algunos de dudosa calidad y otros de gran aceptación.

Las que la escogen para informarse lo tienen más difícil. Sólo pueden optar o por los servicios informativos (telediarios) o por los escasos documentales, que además sólo ofrecen algunas cadenas de televisión.

Pero lo que es realmente significativo es que los telespectadores nos sentamos en nuestro sofá delante de la televisión y nos “tragamos” todo lo que nos sirven sin analizar lo que nos dicen y sin contrastar esa información que nos llega. Luego nos levantamos, normalmente satisfechos, porque ya hemos recibido nuestra dosis diaria de televisión. Al día siguiente vamos a nuestros trabajos o lugares de estudio y comentamos lo que hemos visto u oído en los medios de comunicación y contamos esa información que nos ha llegado, con total seguridad, como si hubiésemos sido nosotros mismos los que hubiésemos comprobado esos datos. Pero en verdad, normalmente casi nunca contrastamos las informaciones, pero en los medios la emiten tan convincentemente, que queramos o no nos hacen ser vagos y nos lo acabamos creyendo, dándoles total fiabilidad y confianza.

Otras veces nos llegan informaciones que son casi increíbles o nos resultan difíciles de aceptar, y aunque en un principio nos mostremos con una postura incrédula, al final y a costa de haber recibido la información una y otra vez en las diferentes emisoras o canales, nos la acabamos creyendo sin rechistar. Por ello, nos deberíamos dar cuenta de que los medios de comunicación hacen lo que quieren de nosotros. Con o sin nuestro permiso, nos crean una opinión, que la mayoría de las veces aceptamos como “corderitos” dejándoles ver nuestra debilidad. De todo esto son conscientes los altos cargos y los responsables de las televisiones, y en general, de todos los medios de “comunicación”, y consecuentemente nos utilizan a su antojo, cómo y cuándo quieren, es decir, nos manipulan.

Otro tema de debate es lo que nos ofrecen. Bajo mi punto de vista ofrecen lo que los telespectadores piden, porque al fin y al cabo, dependen de nosotros. Nosotros somos los que decidimos si un programa debe seguir emitiéndose o si se debe quitar de la programación. En este sentido somos nosotros los que tenemos el poder sobre ellos. Ellos sólo pueden limitarse a complacernos y a darnos lo que la gente pide, porque además, por otro lado, es lo que a ellos les interesa porque, en resumidas cuentas, los medios de comunicación no dejan de ser un negocio. Un negocio que se guía por las audiencias de los programas, que vemos o dejamos de ver nosotros. En la actualidad, se escuchan muchas críticas sobre el tipo de programas que se emiten, pero lo que algunos no son capaces de asumir es que esos programas los demandamos nosotros, los telespectadores, y los medios de comunicación nos los ofrecen porque a ellos también les interesa.

Quizás este debate se centre sobre los programas del “corazón” o los también llamados de prensa “rosa”, en los que se informa de la vida de las personas famosas y los personajes que forman nuestra sociedad. Existen muchas críticas sobre estos programas y también se critica a las autoridades por consentir que las televisiones nos saturen con estos programas, a cambio se pide que aumenten las emisiones de otro tipo de programas, como por ejemplo los documentales. Pero si luego se analizan las audiencias de los programas, se ve claramente que lo que la gente mayoritariamente ve son los programas sensacionalistas del corazón. De esto se deduce que si la población verdaderamente no quisiera ver este tipo de programas apagaría la televisión o bien vería las otras opciones de programas de las que disponen (por ejemplo, los documentales). Pero si las personas se conforman o no piden cambiar lo que les ofrecen, los medios de comunicación les seguirán dando lo que piden.

Muchos de los programas, películas o series que llegan a nuestras televisiones proceden de la industria norteamericana. Si vamos al cine y miramos la cartelera, podemos observar que la mayoría de las películas que se emiten son norteamericanas. En la televisión también predominan estas películas y muchos programas que se emiten aquí, son copiados o muy similares a los programas del continente americano.

Todos ellos nos muestran imágenes de la vida en estos países, e inconscientemente nos cambian muchas costumbres o hábitos, por ejemplo, nuestra alimentación, nuestros horarios, etc. Es fácil ver esta influencia en la aparición, ya hace unos años, de establecimientos de comida rápida, tipo hamburgueserías, pizzerías, comidas a domicilio, etc.

Poco a poco, y sin darnos cuenta, vamos imitando cada vez más la vida de las familias norteamericanas, y esto se produce con la “ayuda” de los medios de comunicación, que nos bombardean con continuas informaciones sobre América. Es comprensible y admisible que la causa de esta información masiva sea porque América, y en especial Estados Unidos, es la mayor potencia política y económica del mundo, pero a veces la información procedente de Norteamérica supera a la información sobre nuestro propio país.

CAPÍTULO 1 - VEINTE AÑOS DESPUÉS

Hoy en día los principales medios de comunicación son la televisión, la radio y la prensa; pero hay otro que viene empujando con fuerza, y ese medio es Internet.

En la actualidad ya tiene bastante importancia pero se prevé que en un futuro no muy lejano sea el nuevo medio de masas en lugar de la televisión. A través de Internet se puede comprar, vender, escuchar música, ver la televisión, leer periódicos, viajar, etc. y todo ello cuando quieras, porque Internet está a nuestro servicio las 24 horas del día y los 365 días del año.

Pero Internet aunque nos ofrece muchas ventajas, también tiene algún que otro inconveniente. Por ejemplo, no es un medio totalemente seguro. La existencia de los “piratas informáticos” ha ocasionado numerosos problemas. Alguna vez nos han llegado noticias sobre la creación de virus que anulan los sistemas operativos de nuestros ordenadores, grandes robos a través de los datos bancarios que se facilitan para hacer compras, irrupción en los ordenadores de importantes instituciones como El Pentágono, el F.B.I., etc.

Pero además por la red circulan mafias de prostitución, pederastas, compra y venta de órganos, etcétera, que se aprovechan del anonimato de Internet para cometer sus delitos.

Otro tema sobre los medios de comunicación es la información que nos ofrecen. Deberíamos plantearnos si toda la información que nos llega es verdadera. Aunque la mayoría de los canales de televisión, emisoras de radio o prensa de todo tipo presumen de su fiabilidad, a la lectura de este capítulo te das cuenta de lo ingenuas que podemos llegar a ser a veces las personas.

Como en los medios lo que realmente importa son las audiencias o el mayor número de lectores, hay veces que no les preocupa la credibilidad de sus informaciones y las manipulan para que creen mayor expectación. Pero lo que en verdad tiene delito, es que los encargados de otorgar un premio tan prestigioso como el Pulitzer, no comprueben los reportajes que optan al premio y se lo den a uno que es totalmente falso.

CAPÍTULO 2 - LAS “PELÍCULAS CATÁSTROFE” NORTEAMERICANAS

Las películas catástrofe suelen tener muchos espectadores y si son producciones norteamericanas muchos más. Esta clase de películas cuentan con presupuestos muy altos y están preparadas para que causen mucha espectación y sean muy comentadas.

En ellas se narran acontecimientos que han ocurrido o hechos inventados. En los que sí ha ocurrido puede haber alteraciones según los intereses de la compañía productora de la película, el director o directora, etc. Ellos tienen el poder de modificar los hechos como les apetezca cambiando el verdadero significado de la historia que reproducen. Por ejemplo, en las películas que cuentan acontecimientos de la historia y no se conocen con total seguridad los hechos, los guionistas y directores pueden contar lo sucedido a su manera, según interese a su país o a quién proporcione el presupuesto; se pueden nombrar culpables a unos, para salvar la cabeza de otros y así tranquilizar a la población, si es eso lo que viene bien en ese momento. También se pueden utilizar las películas para inculcar valores, ideologías, etcétera.

CAPÍTULO 3 - SPOTS PUBLICITARIOS

Se puede definir la publicidad según la Ley 34/1988 General de Publicidad como: “Toda forma de comunicación realizada por una persona física o jurídica, pública o privada, en el ejercicio de una actividad comercial, industrial, artesanal o profesional, con el fin de promover de forma directa o indirecta la contratación de bienes muebles o inmuebles, servicios, derechos y obligaciones”.

La publicidad ejerce una gran influencia sobre las personas, y a veces no nos damos cuenta de ello. A todas horas nos bombardean con publicidad, cuando salimos a la calle, cuando abrimos los buzones, y sobre todo en los medios de comunicación.

Hay veces que sí somos conscientes de ella. Sabemos que cuando vemos la televisión o escuchamos la radio y paran la emisión de sus programas, o cuando en las páginas de los periódicos o revistas dejan de contar noticias, y aparecen imágenes o sonidos de productos o servicios comerciales, nos están incitando a consumir ese producto o ese servicio.

Pero hay otras muchas veces que no somos conscientes de esta publicidad; aunque de una forma indirecta sí la recibimos. Se llama publicidad subliminal: Es un método publicitario consistente en hacer llegar al público el anuncio deseado sin que éste lo advierta. Se funda en la facultad que tiene la mente de captar todas las impresiones que a ella llegan a través de los sentidos, aunque no haya sido de una manera consciente. Los medios más adecuados para éste tipo de publicidad son el cinematógrafo y la televisión. Si entre las imágenes de un programa cualquiera se intercalan otras anunciando un producto, y su aparición en la pantalla es tan fugaz y rápida que el espectador no se percata de ellas, dichas imágenes quedarán grabadas en su mente, y de una manera inconsciente producirán en él los mismos efectos que la propaganda ordinaria.

Este tipo de publicidad aunque está prohibida, es muy utilizada en los medios de comunicación, y gracias a ella, muchas empresas se enriquecen.

En la actualidad, es exagerada la cantidad de publicidad que emiten los medios. En la televisión nos podemos encontrar con spots, programas patrocinados y publirreportajes. En la radio con cuñas, monografías (que son emisiones de mayor duración que las cuñas) e igualmente programas patrocinados. Y en la prensa nos encontramos encartes (que son folletos que se insertan entre las páginas de una publicación concreta) y anuncios con mensajes breves o con mensajes con texto y dibujo.

Todos ellos tienen la misma misión, presentar el producto o servicio para que las personas lo consumamos.

BIBLIOGRAFÍA

- Sánchez Guzmán, J.R.,Teoría General del Sistema Publicitario. Ed. Forja.

- Hidalga Cisneros, Mª A.; Díaz González, J.; Cantos López, J.M., 1996. Prácticas Administrativas 3. 239 pp. Ed. Editex.

- Diccionario Enciclopédico Espasa. Ed. Espasa Calpe.

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