La sombra del águila; Arturo Pérez Reverte

Literatura española contemporánea. Siglo XX. Narrativa. Novela histórica. Napoleón. Rusia. Argumento. Contexto histórico. Personajes

  • Enviado por: Marta Martini
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas

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1. CONTEXTUALIZACIÓN.

Napoleón se hizo con el poder de Francia después de la Revolución Francesa. Instauró una dictadura militar que duraría quince años. Organizó la administración, la justicia y la economía. Puso a la iglesia de Francia al servicio del gobierno. Dictó la constitución el 4 de agosto de 1802 que le nombraba cónsul vitalicio y le permitía escoger a su sucesor. Napoleón se proclamo emperador el 18 de mayo de 1804 y fue consagrado en la catedral de París por Pío VII. El régimen se convirtió en una monarquía.

Europa fue cayendo en sucesivas batallas que fueron dando el poder a Napoleón. Venció a los ejércitos austro-rusos en Austerliz. El reino de Holanda fue gobernado por Luis Bonaparte. España y el reino de Nápoles que pertenecían a los Borbones pasó a su hermano José Bonaparte. Obligó al rey Carlos IV y a Fernando séptimo a abdicar a favor de su hermano.

El gran enemigo de Napoleón fue Gran Bretaña y para ahogarla económicamente propuso el bloqueo en el continente de todos los productos ingleses. Después de la derrota de Trafalgar de la escuadra franco-española Napoleón renunció a desembarcar en Gran Bretaña. El pueblo español se sublevó contra los ejércitos invasores en la Guerra de la Independencia, consiguiendo las victorias de Bailén y Cintra en 1808. Napoleón se trasladó con su ejército y recuperó Madrid pero sus mariscales fracasaron contra la Guerra de Guerrillas. La ayuda inglesa fue definitiva en la guerra de España contra Napoleón.

Napoleón invadió Rusia con un ejército de 600.000 hombres, dos tercios de los cuales eran extranjeros. Napoleón cruzó el río Nieven el 24 de junio de 1812. Se apoderó de las ciudades de Vitebsk, tomó la ciudad de Esmolensko el 18 de agosto. Después de la batalla de Borodino el 7 de septiembre entró en Moscú y la halló incendiada, lo que le impidió el reavituallamiento. Se retiró. Su ejército fue reducido por el hambre, el frío y la deserción. Mientras en Francia hubo un golpe de estado. Rusia Prusia y Alemania se sublevaron contra Napoleón que fue vencido por los aliados en Leipzig. España y Holanda estaban perdidas y Murat traicionó al emperador.

Napoleón se vio obligado a abdicar. El tratado de Fontainbleau (1814) le permitió conservar el título de emperador, una pensión y el Gobierno de la isla de Elba.

2. EL AUTOR.

Arturo Pérez Reverte nació en Cartagena, Murcia el 24 de Noviembre de 1951, en el seno de una familia de marinos. En la biblioteca de su abuelo, Arturo leía clásicos de la literatura de aventuras como Alejandro Dumas, Emilio Salgari, Joseph Conrad o Robert L. Stevenson. Pérez Reverte estudió Ciencias Políticas y Periodismo, ejerciendo el periodismo en todas sus ramas: prensa, radio y televisión. Trabajó durante mucho tiempo en Televisión Española como reportero de guerra, lo que le llevó a cubrir numerosos conflictos bélicos como los del Sahara, Nicaragua, El Salvador o Bosnia.

A mediados de los 80 comenzó su trayectoria literaria al publicar El húsar ambientado en la época napoleónica. Posteriormente su bibliografía se ampliaría con El maestro de esgrima, La tabla de Flandes, El club Dumas o La sombra del águila. En estas novelas se encuentran las principales características literarias de Pérez Reverte situadas en los géneros de aventura histórica, el misterio, la intriga y temas clásicos como el honor, el deber, los ideales o la amistad e inspirada por Dumas, Salgari, Julio Verne...

Después de Territorio Comanche basado en su experiencia en el conflicto de Yugoslavia y reconocido su trabajo, abandona el periodismo excepto para escribir como columnista en “El semanal”; por tanto, su profesión será a partir de ahora escritor.

En 2003 es elegido académico de la lengua española, en el sillón de la letra “T” mayúscula, leyendo en su ingreso un discurso sobre El habla de un bravo del siglo XVII. Su última novela es Cabo Trafalgar (2004) donde recrea la famosa batalla entre la armada inglesa y la alianza franco-española.

Estructura, forma de narrarla:

A diferencia de otras novelas de Pérez-Reverte, no abundan aquí las citas culturales: solamente recuerdan un par de textos poéticos y eso con intención paródica.

No olvidemos que se trata de un texto destinado a publicarse en el periódico, como folletín: dirigido, por lo tanto, a un público muy amplio y no especializado.

La estructura del folletín clásico imponía repeticiones y sorpresas. Ni unas ni otras están ausentes de La sombra del águila.

Ante todo, esta forma de publicación supone la posibilidad de que haya lectores que se incorporen a la lectura a la mitad de la obra, pierdan algún capitulo o, simplemente, no recuerden bien lo que leyeron ayer.

3. TEMA.

El tema del libro esta constituido por el inmenso movimiento humano que se produjo en el desplazamiento de los enormes ejércitos europeos en las guerras napoleónicas, especialmente en la campaña contra Rusia de 1812, los avatares de las contiendas y el penoso regreso a casa de los soldados supervivientes, derrotados y mermados hasta casi el exterminio total.

La invasión del Imperio ruso liderada por Napoleón en 1812 fue el punto que cambió el desarrollo de las Guerras Napoleónicas. La campaña redujo a las fuerzas de invasión francesas y aliadas a menos del dos por ciento de los soldados iniciales. En junio de 1812, la Grande Armée de Napoleón, formada por 691.500 hombres, el mayor ejército jamás formado en la historia europea, cruzó el río Niemen y siguió el camino a Moscú. En ese momento, la Grande Armée se componía de una fuerza central de asalto de 250.000 soldados bajo el mando personal del Emperador, otras dos líneas de frente bajo el mando de Eugène de Beauharnais (con 80.000 hombres) y Jérôme Bonaparte (con 70.000). Además constaba de dos cuerpos de ejército separados al mando del mariscal Jacques Macdonald, con 32.500 hombres y Karl Schwarzenberg, con 34.000 soldados austriacos. Por último, la Grande Armée constaba de una reserva de 225.000 soldados.

Además, 80.000 guardias nacionales habían sido reclutados para el servicio militar regular, defendiendo las fronteras del imperio en el Gran Ducado de Varsovia. Con éstas, todas las tropas de Napoleón alcanzaban los 771.500 hombres. Este enorme esfuerzo humano agotó de forma sensible al Imperio, considerando además que 300.000 tropas francesas ya luchaban en España, y alrededor de 200.000 se encontraban apostados en Alemania e Italia.

Las 450.000 tropas francesas constituían la mayoría del ejército, cuyos aliados completaban el resto de tan extenso número de hombres. Además de los cuerpos del ejército austriaco de Schwarzenberg, había también unos 95.000 polacos, 90.000 alemanes (24.000 bavaros, 20.000 sajones, 20.000 prusianos, 17.000 westfalianos, y muchos miles procedentes de los pequeños estados del Rin). También 25.000 italianos, 12.000 suizos, 4.800 españoles, 3.500 croatas y 2.000 portugueses, así como también algunos contingentes belgas. En resumidas cuentas, cada nación del vasto imperio de Napoleón se encontraba representada en este monstruoso ejército.

De acuerdo con las estimaciones más modernas, el ejército ruso se encontraba muy por debajo de este número de soldados al principio. Alrededor de 280.000 soldados rusos se desplegaron en la frontera polaca en preparación de la invasión planeada por el Zar Alejandro I de Rusia sobre el Gran Ducado de Varsovia, estado satélite del Imperio Francés. El total de las fuerzas rusas rondaba los 500.000 hombres (aunque algunas estimaciones sitúan esta cifra en tan sólo 350.000, mientras otras la elevan hasta los 710.000. Seguramente, un número aproximado a 400.000 sería una estimación apropiada) al inicio de la guerra.

Estas fuerzas se encontraban divididas en tres ejércitos principales: el Primer Ejército del Oeste (comandado por el general Mikhail Barclay de Tolly) de unos 159.800 hombres; el Segundo Ejército del Oeste (del general Pyotr Bagration), con unos 62.000, y el Tercer Ejército del Oeste (general Tormasov) que contenía unos 58.200 hombres. Existían además dos fuerzas de reserva, una de 65.000 hombres y otra de 47.000, que apoyaban a estos ejércitos. De este modo, el total de las fuerzas rusas enemigas de Napoleón era aproximadamente de 392.000 hombres. Por otro lado, se había asegurado la paz desde San Petersburgo con Suecia y el Imperio Otomano, lo cual permitió liberar a más de 100.000 tropas de estas fronteras. Rusia intentó aumentar sus ejércitos, y sobre septiembre, el número de tropas se había incrementado hasta los 900.000, excluyendo a las unidades cosacas que probablemente podrían añadir 70.000 u 80.000 hombres al total.

4. ARGUMENTO.

Este libro trata de como unos soldados españoles (del batallón del 326 de línea) reclutados a la fuerza para combatir en las guerras napoleónicas de 1812 (concretamente en la campaña de Rusia) dirigidos por el comandante García intentan pasarse a las líneas enemigas. Napoleón, desde el puesto de mando del ejército francés, que permanecía en una colina observando toda la batalla, confunde este hecho con un acto de heroísmo, cuando la verdad era que lo que intentaban hacer era desertar, y envía a una carga de caballería dirigida por el mariscal Murat a ayudarles, ya que el Ilustre siente gran aprecio por los soldados que luchan por Francia. En realidad, la carga de caballería no fue un gran favor, sino que lo que esto consiguió fue impedirles desertar. Pero tampoco les vino mal, ya que así les echaron una mano para combatir en ese momento contra los rusos en la población de Sbodonobo, de donde salieron triunfantes. Después de este acto, las tropas francesas se dirigieron a Moscú, donde un enorme incendio hizo que huyeran de allí. Al final de todo, los españoles del 326 de línea no pudieron desertar. La mayoría de estos “héroes” murieron en el camino de regreso a casa. Tan cierto es esto que sólo 11 hombres lograron cruzar la frontera entre España y Francia y llegar a sus casas, de los más de 300 que eran.

5. PERSONAJES.

Aunque el sistema del folletín no permite la caracterización psicológica muy minuciosa, no faltan en esta novela una serie de personajes retratados con rasgos sencillos pero convincentes, de indudable humanidad.

El narrador se burla constantemente de los generales y mariscales que rodean al Ilustre: en conjunto son los ve como vanidosos, torpes, pelotas, analfabetos y les llama “correveidiles”, una “claque” de teatro, un “gallinero emplumado”; o, más expeditivamente “una pandilla de mangantes”.

A continuación, una breve descripción de los personajes principales, según relata Pérez-Reverte:

Napoleón: aparece en una actitud fiel al papel histórico que ha elegido. A la vez,sale en ocasiones de su personaje para manifestarse con más espontaneidad: le gusta que le adulen, pero sabe despreciar la adulación y despreciar a los aduladores. Tiene una carácter tranquilo frío. Procura que su ley se obedezca siempre: se impone. Físicamente es pequeño (de ahí sus sobrenombres -El Enano, El Petit, etc), lleno de plumas y sus ojos son como carbón ardiendo.

Influencia de Napoleón:

En 1812, el zar Alejandro I, estando oficialmente en paz con Francia, quebrantó un tratado napoleónico que prohibía a los países europeos el comercio con Inglaterra. Napoleón tomó represalias invadiendo a Rusia con un ejército nunca antes visto: 500.000 hombres reclutados de todos los rincones del imperio. Obviamente, Rusia no tenía los medios para derrotar a tan inmenso ejército. En lugar de entablar combate con las fuerzas de Napoleón, los generales del zar iniciaron una retirada estratégica. Condujeron a Napoleón cada vez más al interior del vasto territorio ruso, asolando las tierras que abandonaban, al tiempo que atacaban por sorpresa al ejército francés. El largo recorrido agotó a las tropas de Napoleón. Cada vez fue más difícil sostener y defender los pertrechos franceses, y había escasez de ropa y alimentos. Aumentó la deserción. A fines del verano sólo quedaba un tercio del masivo ejército francés, esto a pesar de que no se había llevado a cabo ninguna batalla de importancia.

La única esperanza de Napoleón era ocupar Moscú antes de que llegara el famoso invierno ruso. La ciudad proveería alimentos, techo y levantaría el ánimo de sus fatigadas tropas. Aunque las fuerzas francesas habían disminuido considerablemente, el ejército ruso no estaba en condiciones de enfrentar en batalla al comandante militar más importante de la historia. Los generales del zar se vieron ante una difícil decisión: defender Moscú y arriesgar la derrota o abandonar la ciudad, pero asegurarse la victoria.

Después de una importante pero inconsecuente batalla en Borondino, el general Kutuzov retiró sus fuerzas de Moscú. Miles de horrorizados moscovitas siguieron al ejército ruso en su retirada, evacuando la ciudad casi por completo y llevándose los alimentos. Las fuerzas de Napoleón llegaron a Moscú y encontraron una ciudad vacía y despojada de las provisiones más indispensables. El mismo día que Moscú cayó bajo el dominio del poder francés, incendiarios rusos prendieron fuego a la ciudad. Al día siguiente, poco había quedado en la ciudad que sirviera de resguardo al ejército francés.

Napoleón esperó en Moscú aproximadamente un mes, con la esperanza de que el zar se ofreciera a negociar. La oferta nunca llegó. A fines de octubre, las fuerzas francesas simplemente no podían resistir más. El ejército de Napoleón inició una marcha de quinientas millas de regreso a Francia, en medio de un crudo invierno, sin alimentos ni provisiones y aún amenazados por incursiones de los rusos. Del medio millón de soldados que iniciaron la campaña de Napoleón en contra de Rusia, únicamente diez mil regresaron a casa.

El resto de Europa se aprovechó de la derrota de Napoleón y unió sus fuerzas para destruir su imperio. En 1814, el gobierno francés fue derrocado y Napoleón se exilió a Elba, una pequeña isla en el mediterráneo. Rusia, una vez libre de la amenaza imperial, llegó a ser una de las potencias más fuertes de Europa.

Mariscal Lafleur: siempre sonriente, untuoso y servil inoportuno, con fama de exagerado. Estaba siempre pegado a Napoleón como si fuera su sombra. Calló prisionero de los rusos en Mojaisk

General Labragette: apreciable nombre humorístico. Solía tartamudear y hacer reir a sus compañeros, para nada heroico. Napoleón le quitó la legión de honor para dársela al capitán García Se suicidó al ver que no podía hacer nada contra la línea enemiga.

Coronel Alaix: coordinaba las misiones de enlace. Individuo de ascendencia aristocrática, relamido y pulcro. Tenía fama de numerero y fantasma. Nadie lo aguantaba.

Mariscal Murat: tenía el puesto más alto en el ejército. Era un guaperas de aspecto ridículo, muy simple, se equivoca en todo lo que dice. Sin embargo es valiente de verdad y sabe llevar a cabo una carga de caballería.

Comandante Gerard: lo describe alegre y amable. Peleó contra los guerrilleros españoles, le gustaba nuestra música y, a la hora de morir a causa de un tiro por la espalda cuando el flanco derecho marchaba hacia el Iván, conserva el recuerdo de una gitana de ojos verdes que conoció en el Sacromonte.

Capitán García: oficial superior a las alturas de la deserción. Soriano, un buen profesional, estoico en los peores momentos, sabe acomodarse a las circunstancias adversas y se ocupa siempre de los suyos. Al final, le arroja a Napoleón la Legión de Honor y muere heroicamente cuando regresaban a España: un símbolo del pueblo español.

En mi opinión todos los personajes arriba descritos, excepto Napoleón y el Capitán -García, se comportaban de una forma bastante hipócrita: hacía cualquier cosa con tal de agradar a su superior, Napoleón. Parecían tener poca personalidad y también parecían tontos e incultos, como si se hubieran rifado los títulos de mariscal, o comandante.

6. VALORACIÓN PERSONAL.

El libro me ha parecido muy interesante y divertido. Como está basado en hechos reales, se hace muy llevadero y se lee de una sentada. La parte que cuentan los soldados españoles es muy diferente al punto de vista de Napoleón. Los primeros lo hacen de una forma más corriente, usan lenguaje de la calle y con estos de verdad se percibe cómo eran las guerras en tiempos, parece que te lo esté contando un soldado de la misma guerra. El segundo no da a conocer tan bien como los soldados los sufrimientos y desdichas que hay que soportar en una guerra. Se transmite mucho el sentimiento de que en las guerras sufren todos y nadie gana, salvo los del poder.

También hay que decir que a veces se hace difícil la lectura, no porque sea aburrido el libro, que para nada lo es, sino porque entre tanta broma y sarcasmo se pierde uno. Por ejemplo, cuando narra un hecho y por el medio mete una broma. Esto hace la lectura más agradable, pero distrae mucho y ya no se sabe que estaba diciendo. A esto tengo que añadir que, en la edición de libro que yo tengo, en cada línea hay palabras con subíndices que te llevan a una descripción de la misma palabra, y como hay tantos, se hace muy difícil la lectura. Con esto y los sarcasmos, me perdí bastante y tuve que leer más de un capítulo dos veces. Sin embargo, esto último no tiene nada que ver con el contenido de la historia, he procurado no tenerlo muy en cuenta.

El tema expuesto aparentemente es una de las guerras napoleónicas, pero en realidad es el sufrimiento y la agonía que los soldados tienen que soportar y lo que se esconde detrás de una guerra. Los soldados para nada sienten que están luchando por su patria, sino que lo que de verdad sienten es no poder estar en casa. Superficialmente el tema si es una guerra napoleónica, desde mi punto de vista.