La selva de los símbolos; Víctor Turner

Análisis antropológico. Sistema ritual. Simbolismo. Los ndembu. Ceremonias. Emic y etic. Cultura. Sociedad

  • Enviado por: Isabel Ibarrola
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
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PROBLEMAS DE LA ANTROPOLOGIA

TRABAJO EN BASE A LA OBRA DE V.TURNER “LA SELVA DE LOS SIMBOLOS”,

SOBRE LOS ASPECTOS EMIC Y ETIC

Victor Turner (1920-1983), ha enseñado en el Instituto Rhodes-Livingstone, ha sido senior Lecturer en la Universidad de Manchester, catedrático de Antropología en la Universidad de Cornell, catedrático de Antropología y de Sociología en la Universidad de Chicago, y finalmente ha regentado la cátedra William R.Keenan, Jr. en la Universidad de Virginia, en el campus de Charlottesville. Fue discípulo del gran maestro británico de antropólogos, antropólogo él mismo, Edward Evans-Pritchard.

Sus obras maestras son: La selva de los símbolos: aspectos del ritual Ndembu, publicado en 1967, y El proceso ritual: estructura y antiestructura, publicado en 1969. Realizó estudios de campo en Zambia y en México.

En la introducción de La selva de los símbolos, el autor nos aclara que la obra se refiere a una serie de artículos acerca del sistema ritual del pueblo ndembu, repartidos en dos bloques: - teóricos, sobre simbolismo, y - descriptivos, sobre aspectos del ritual.

Los ndembu, habitantes del noroeste de Zambia, al sur de Africa Central, constituyen una comunidad de unas dieciocho mil personas repartidas en pequeños poblados de una docena de chozas, en el momento del estudio. Su economía es predominantemente agrícola de subsistencia, son cazadores, y su organización puede definirse como matrilineal, virilocal, con un alto índice de movilidad. Se distinguen dos tipos de rituales, de los ciclos vitales, con ceremonias de iniciación y ceremonias funerarias, y rituales de aflicción por la acción de los espíritus de los muertos, con cultos de caza, cultos de la fertilidad de las mujeres y cultos curativos.

V.Turner plantea una formulación expresa del simbolismo dentro del proceso ritual. Reuniendo ideas dispares, plantea un método sistemático del estudio del simbolismo basado en la antropología cultural, el método estructuralista y la dinámica social.

El símbolo tiene una serie de características o propiedades: la condensación, la unificación de significados dispares, la polarización de sentido y la polisemia, llegándose a partir de aquí a dos clases de símbolos, referenciales y de condensación, y su inferencia se puede realizar a través de tres clases de materiales: su forma externa y observable, las interpretaciones de los nativos, y los contextos significativos que elabora el antropólogo. Los límites de la interpretación antropológica vienen determinados por la dificultad en el análisis del simbolismo ritual, con interferencias respecto de la psicología profunda, y otros límites de la competencia antropológica.

En el artículo leído en diciembre de 1960 Simbolismo ritual, moralidad y estructura social entre los ndembu, Turner distingue los tres niveles en la interpretación, indígena, operacional y posicional. Así mismo, en el artículo 3 de la segunda parte del libro, publicado en 1962, Los temas del simbolismo en el ritual ndembu de la caza, especifica que la metodología utilizada, comienza por un estudio a nivel exegético, para continuar con su sentido operacional y en último lugar su sentido posicional: lo que dicen, lo que hacen y lo que significa.

Su postura se decanta, si hay discrepancia entre los significados que dan los informantes y la interpretación del antropólogo, por la prevalencia de éste, ya que está, según él, en mejores condiciones estructurales de interpretar el simbolismo, que los propios actores.

El objetivo final de los informes etnográficos es su cientificidad, para lo cual pueden distinguirse dos líneas de investigación: emic y etic.

El punto de vista emic es una posición que remite al tipo de sistemas lógicos, constituidos por los miembros de la cultura que se estudia, sistemas que hacen ver al investigador lo que dichos miembros consideran significativo, y así los observadores emplean conceptos y distinciones que son representativos y apropiados para los participantes, o bien tratando de reproducir los contenidos culturales tal como se les aparece a los actores o agentes que pertenecen al pueblo o cultura de referencia, o bien tratando de reproducir las operaciones que los sujetos llevan a cabo cuando las realizan, pudiéndose dar ambas situaciones conjuntamente. Los antropólogos tratan de adquirir un conocimiento de las categorías y reglas necesarias para pensar y actuar como un nativo. La relación entre los aspectos mental y conductual de la cultura es muy compleja, además del problema de distinguir entre la versión de una cultura dada de sus propias reglas mentales y acontecimientos conductuales por una parte y las reglas mentales y acontecimientos conductuales tal y como aparecen para el observador científico. Para Nadel, los símbolos artificiales que los propios actores no pueden explicar, por ser sutiles e inconscientes, no deben ser objeto de investigación social. M. Wilson, opina que la interpretación de los símbolos presume un sistema intelectual propio de cada cultura, que debe ser aprendido por el antropólogo, sin especular sobre él, siendo poco fiable cualquier análisis que no se base en la traducción de los símbolos nativos. Este punto de vista, plantea el problema de hasta qué punto se logra consenso sobre los significados de un símbolo, puesto que en cualquier ritual, mientras los concurrentes participan en el mismo, la interpretación de aquel, y sus símbolos varía considerablemente. Su visión está limitada por el hecho de ocupar una posición particular, que puede incluso llegar a ser conflictiva, tanto en la estructura social como en los roles del ritual en cuestión. Geertz, propone para comprender la interpretación antropológica que las formulaciones sobre los sistemas simbólicos de otros pueblos se orienten en función de los actores, atendiendo a sus propias fórmulas definitorias. Para Hammersley y Atkinson, los relatos que producen quienes son objeto de estudio antropológico, deben valorarse al menos exactamente de la misma forma que los producidos por quien realiza la investigación.

El punto de vista etic, comprende las técnicas y resultados de hacer generalizaciones sobre los acontecimientos culturales, pautas conductuales, pensamiento e ideología que pretenden ser verificables objetivamente y válidos intraculturalmente; puede generar teorías fructíferas desde un punto de vista científico sobre las causas de las diferencias y semejanzas socioculturales, pero resultar inadecuados o carentes de significado para los nativos. Cuando se trata de reproducir o fijar los contenidos culturales a partir de factores que pueden no ser percibidos como internos por los miembros del pueblo estudiado, sin que por ello se pretenda haber alcanzado un grado de potencia en la reconstrucción, estamos ante una perspectiva etic, que parece ser a la que V.Turner se adhiere al afirmar en la página 172 que “…la descripción y la interpretación indígenas de las constumbres rituales, en orden episódico, deben venir a continuación del análisis del campo social en que se sitúan…”, metodología que lleva a la práctica, por una parte al presentar primero los análisis teóricos y a continuación los artículos descriptivos, y así mismo en los análisis de cada capítulo en particular. En la página 29, el autor nos explica cómo pueden interpretarse los símbolos más profunda y comprensivamente que los nativos: colocando ese ritual en el marco de su campo significante, gracias a la utilización de técnicas y conceptos “especiales” al contemplar el ritual, describiendo así la estructura y las propiedades de ese campo. Puede echarse en falta una explicación algo más detallada de lo que Turner entiende por “técnicas y conceptos especiales”, puesto que les asigna una función prioritaria sobre los puntos de vista nativos.

Desarrollando los sentidos de los símbolos, explica que en las diferentes fases de una celebración ritual, éstos adquieren sentidos variados, y que en los momentos diferentes pasan a primer término distintos sentidos, determinados por el propósito de la fase del ritual en que aparece el símbolo, dándose una relación coherente.

En la página 30, nos comenta que el antropólogo carece de prejuicios, reflexiona y juzga, mientras que el actor participa, y al hacerlo desempeña un rol específico que pudiera parecerle insignificante, mientras que puede tener mucho significado para quien lo analiza puesto que tiene un punto de vista del sistema en su totalidad.

No creo que referirse a los ndembu como “sociedad simple” (por ejemplo en las páginas 76 o 101), constituya una falta de prejuicios, sino más bien una adopción de la terminología de la época para referirse a los pueblos estudiados. En este mismo sentido, y en la página 337, refiriéndose a enfermedades leves o muy comunes, incluye a la “vejez”, dentro de este último grupo; y ya en un ámbito más generalizado, en una visión global de los artículos se hecha en falta un análisis más detallado de los rituales específicamente femeninos, o una descripción de los papeles de las mujeres en los análisis de los rituales descritos.

Creo que el valor de la obra de V.Turner reside precisamente en la creatividad que manifiesta al analizar subjetivamente los rituales y su significación, desde luego, en base a un trabajo ligado al campo y a las explicaciones nativas, pero trascendiendo éstas a unos niveles más globales. En este sentido resulta verdaderamente dificil poder criticar que ha de llegar a tener más valor científico, que bajo el punto de vista de Radcliffe-Brown no puede basarse en las conjeturas u opiniones de los estudiosos. No obstante, si se parte del contacto, el conocimiento, y sobre todo el respeto hacia lo estudiado, dichas opiniones pueden servir para ampliar la visión de los pueblos, su cultura y organización social, permitiendo además a la antropología desarrollar nuevos avances metodológicos en su campo. El antropólogo piensa con relación a otros grupos en términos de diversidad, similitudes y diferencias entre las culturas.

Se recogen multitud de expresiones por parte del autor a lo largo de los diferentes artículos: Página 75 “…De los tres colores, el blanco parece ser el dominante…”. Página 98 “… En mi opinión, esto es debido a que los tres colores resumen los tipos fundamentales de la experiencia universal humana de lo orgánico”. Página 108 “…Creo que tal vez sería útil distinguir aquí entre la estática y la dinámica de las situaciones de contaminación ritual…”. Página 115 “… Creo que este tipo de agrandamientos, disminuciones o cambios de color son una forma primordial de abstracción. …”. Página 195 “…Pienso, pero no puedo probarlo, que el grupo Chikeza no vino con los de Sawiyembi cuando estos emigraron de Angola,…”. Página 214 “…Parece ser principalmente una expresión del antagonismo masculino hacia las madres en una sociedad matrilineal. …”. Página 223 “…No sería exagerar demasiado, tal vez, ver en la “muerte” de cada mukanda concreto, y de los novicios “muertos” en él, el corolario necesario de la inmortalidad de los ndembu…”. Página 406 “… El ihamba puede ser considerado, en consecuencia como una especie de acción de retaguardia mediante la cual la cultura ndembu lucha contra el cambio. …”. Página 437 “… Al parecer, los “doctores” ndembu consideran su tarea más que como una cura individual, como un remedio a los males del grupo. …”.

Todas las expresiones en cursiva, manifiestan un punto de vista eminentemente etic, con la matización desde mi opinión de un evidente repeto hacia el objeto de estudio, y la cautela necesaria que hacen sobrepasar las limitaciones que para Turner pueden tener autores como Nadel o Wilson al restringir sus obras a la traducción o interpretación nativa exclusiva de los símbolos. El hecho de que las interpretaciones de éstos se base en hechos relativamente desconocidos, no quiere decir que su naturaleza sea inexistente, y por tanto susceptibles de explicación. Es en dicha explicación donde pudiera darse lugar a las conjeturas y a las competencias en la interpretación, en colisión por ejemplo con la psicología, y dentro de ésta, con la psicología profunda, al consistir su método en examinar la forma, contenido e interconexión de los actos y los objetos simbólicos que describen los etnógrafos. Sin embargo, ha de tenerse en cuenta el contexto en el que se desarrollan las propiedades más importantes, el orden y estructuración de los rituales según sus fines explícitos. Dicho esto, puede reconocerse no obstante en algunas de las valoraciones de V.Turner referencias de orden psicológico, como las que utiliza para referirse al carácter y al comportamiento de Muchona, uno de sus informadores: Página 162 “… Es fácil, pues, intuir que en la adivinación hay un aspecto de venganza inconsciente contra el orden social. …”. Página 163 “… Representando su papel de bufón atemorizado restaba importancia a sus propios poderes, ya de esa manera se protegía. Por otro lado, dicho miedo debía tener poco que ver con el hecho de que invariablemente racionalizara sus tareas rituales como un bien para la sociedad. La flor del altruismo tiene a veces retorcidas raíces. …”

Página 166 “… He sugerido que en Muchona existía un cúmulo profundo de amargura inconsciente y un deseo de venganza contra la sociedad que no tenía para él un lugar secular compatible con sus habilidades. …”. Comentarios que resultan a mi entender bastante duros y de alguna manera extralimitaciones etic, aunque a continuación los compense en cierto modo el autor al reconocer el valor de la inteligencia de Muchona, y sigue con un comentario algo condescendiente no obstante en la página 167 “… A lo largo de nuestra colaboración llegó a adquirir (refiriéndose al mencionado informador) un alto grado de objetividad (¿cómo se llega a medir ésta?) con respecto a los valores sagrados de su propia sociedad. …”.

Y en este mismo sentido, aunque referido a otra cuestión (el significado básico de la tríada del color), Turner plantea seis cuestiones interpretativas con la siguiente introducción, que al tema del presente trabajo resulta altamente significativa, y explicable por si misma: Página 98 “… Voy a tirar por la borda cualquier tipo de cautela, y con ánimo de estimular la controversia, diré con la mayor audacia que: …” , y a continuación las explicaciones referidas.

El hecho de que el estudioso adopte un punto de vista determinado para exponer sus trabajos en el campo y las conclusiones que de los mismos se derivan, no quiere decir que deseche tajantemente el modo de explicación nativo, y así, en la obra existen abundantes ejemplos de posiciones “emic” transcritas por el autor; el propio Turner comenta en la página 129 “… nuestro constructo del campo de acción no es, en sentido estricto, un modelo teórico, sino sólo un intento de reproducir con tanto cuidado como sea posible la estructura de las “redes de relaciones” entre los datos observables…”. Página 212, refiriéndose al chikoli (árbol sagrado) “…Se trata de uno de los símbolos dominantes sobre cuyo significado la gente se muestra más de acuerdo. El cacique Mukanza lo definió de la mejor manera posible diciendo: …”. Página 224, con respecto a las mujeres “…Los principales rasgos de su conducta serán estudiados más adelante, pero será útil antes hacer un esbozo general de su papel desde el punto de vista ndembu. Chimwang'a, un anciano ndembu del Congo Belga, me proporcionó el siguiente informe:…”., y a continuación se presenta el informe en la lengua nativa, traducido por frases. Página 188, “… Otro amigo ndembu, en cambio, señaló que el “rojo” podía representar también el mukanda -luego veremos la gran abundancia de símbolos rojos que aparecen en los ritos- y que, por tanto, Nyaluhana me “daba un mukanda”, es decir, me daba a entender que aprobaba mi asistencia. Cualquiera de estas dos interpretaciones podía ser correcta,…”.

No es fácil, ciertamente llegar en un tema como el que trata Turner en esta obra a conclusiones tajantes, sino más bien polisémicas: Página 194, “… La vida social ndembu, de hecho, contiene una tal mezcla de criterios discrepantes para decidir la importancia política de cada cual, que las luchas de prestigio resultan interminables…”.

En su opinión, deben priorizarse los elementos que organizan la conducta en el contexto ritual, que pueden se implícitos o explícitos. Estos últimos son aquellos que pudieran verbalizar la mayoría de los participantes, y aquellos se dividirían en inconfesados e inconscientes. Los inconfesados requieren de los informantes un grado de inteligencia y voluntad para aflorar, al tener relación con la reordenación de las relaciones sociales, las metas inconscientes no pueden ser verbalizadas, pudiendo revelarse en las formas del simbolismo ritual. No obstante, la aparente carencia de habilidad para verbalizar un conocimiento social no constituye necesariamente una evidencia de falta de significado o incluso de un significado inconsciente.

Comparto con Harris la idea de que ninguna estrategia puede reivindicar la posesión del monopolio exclusivo de la verdad.

La distinción “emic”-“etic” difícilmente podría ser aplicada en el ámbito de las ciencias físicas o formales.

Por lo demás, los resultados de la perspectiva “etic” desde la que se analiza un contenido cultural dado, no siempre resultarán ser diferentes, ni mucho menos contradictorios con los resultados de una perspectiva “emic” determinada. Pueden coincidir total o parcialmente; lo que demuestra que la oposición emic/etic no sería una disyuntiva o dilema, sino una alternativa.

OBRAS FUNDAMENTALES DE V. TURNER

Schism and Continuity, Manchester 1957.

The Forest of Symbols, Ithaca, Nueva York 1967 (Traducción castellana: La selva de los símbolos), Siglo XXI, Madrid 1980

The Drums of Affliction, Oxford 1968.

The Ritual Process, Ithaca, Nueva York, 1969. (Traducción castellana: El proceso ritual) Taurus, Madrid 1988.

Dramas, Fields and Metaphors, Ithaca, Nueva York 1974.

Image and Pilgrimage in Christian Culture (con Edith Turner), Nueva York 1977.

From Ritual to Theater, Nueva York 1982.

On the Edge of the Bush, Phoenix, Arizona 1985.

The Anthropology of Performance, Nueva York 1987.

BIBLIOGRAFIA UTILIZADA PARA REALIZAR EL TRABAJO

La selva de los símbolos de Victor Turner. Siglo XXI Madrid, 1990.

Para comprender la teoría sociológica Beriain e Iturrate (eds.) EDV Estella 1998

Ensayos de antropología cultural Prat y Martínez (eds.) Ariel Barcelona 1996

Introducción a la antropología general M. Harris. Alianza editorial Madrid 1989

La interpretación de las culturas C.Geertz y Etnografía de Hammersley y Atkinson Paidos Barcelona 1994 en la selección de lecturas de PROBLEMAS DE LA ANTROPOLOGIA

Estructura y función en la sociedad primitiva A.R.Radcliffe-Brown. Ed. Península.

Barcelona 1974