La República; Platón

Filosofía griega. Pensamiento platónico. Diálogos platónicos. Mundo sensible y mundo inteligible

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INTRODUCCIÓN A PLATON

Platón fue discípulo de Sócrates, por lo que en sus primeros diálogos se ciñe al planteamiento socrático preguntándose especialmente por la definición de los valores morales (justicia, bien, virtud) y aplicando el método inductivo para la solución de estos problemas. La finalidad de la investigación sería definir lo bueno para de esta forma determinar nuestra acción moral, pues el planteamiento socrático se levanta sobre la pretensión de que el conocimiento de la virtud nos hace ser virtuosos y la práctica de la virtud nos hace ser felices.

Si este es el planteamiento de Sócrates, el discípulo Platón recogerá sus problemas, ahora bien, si para Sócrates la definición de los valores morales tiene su punto de partida en lo que sucede de hecho en el mundo, y por lo tanto el concepto alcanzado inductivamente es simplemente mental, para Platón las cosas serán muy diferentes: ese concepto (p.e. la justicia) no es sólo un valor mental y lógico, sino también posee un valor ontológico, es decir, la justicia no es algo que extraemos de la experiencia, sino que tiene un ser en sí independiente de nuestra mente y de los casos concretos de justicia que encontramos en el mundo social. La justicia es una entidad real, objetiva. La experiencia despierta en nosotros el recuerdo de un concepto o idea que ya poseíamos y por referencia a él, juzgamos los actos justos como tales por participar o imitar esa idea de justicia (que nunca se da en concreto puesto que es universal). Esa idea objetiva dela justicia hace que entendamos las imágenes justas del mundo social en que vivimos como aproximación a la justicia verdadera y original. Para Sócrates se trata de un problema epistemológico, para Platón se trata además de un problema ontológico.

El eje central de la teoría platónica es la teoría de las ideas, en ella van implícitos todos los problemas de la filosofía anterios (ser, ciencia, verdad) con esta teoría Platón pretende esencialmente dos cosas:

-Fundamentar que es posible la ciencia: la ciencia es un conocimiento estable, universal y necesario. Por ello debe ocuparse de aquello que no cambia, lo inmutable, lo universal, las ideas, formas o esencia de las cosas. Los objetos materiales son imágenes cambiantes, sin ser real y por ello simples objetos de opinión.

-Fundamentar que es posible una ética y política fundada sobre valores absolutos (ideas verdaderas de bien y justicia): en Platón los valores morales y sobre todo la idea de Bien tienen validez universal y necesaria pues son realidades objetivas con un contenido no manipulable por los intereses individuales. Existe pues un orden objetivo inteligible en sí mismo que nada tiene que ver con las estipulaciones subjetivas de los hombres, orden desde el cual se descalifica la subjetividad, el escepticismo y el relativismo de los sofistas.

La teoría de las ideas no está expuesta de manera sistemática en ninguno de los diálogos platónicos y sufrió modificaciones en la medida en que aparecían contradicciones internas a la misma.

La teoría clásica de las formas se expone en los diálogos Fedón, Fedro y República, y recibió modernamente el nombre de atomismo eidético porque considera las Ideas o formas como entidades en sí y aisladas las unas de otras sin posibilidad de comunicación y combinación. Así sólo se permite la autopredicación de las formas: “la belleza es bella” o “el ser es”, si dijésemos, por ejemplo, que “el ser es uno” estaríamos predicando del ser, algo diferente de sí mismo, a saber: la unidad. Por lo tanto estaríamos predicando que el ser es ser y por otra parte que es uno, con lo cual sería a la vez idéntico consigo mismo y diferente de sí mismo, otro. Esto es contradictorio porque sería uno y dual: si el ser es uno, entonces es dos (ser y uno).

Platón mantiene en la teoría clásica dos cosas:

- Hay dos mundos heterogéneos a los que corresponden diferentes modos de predicación (el ser de las ideas que no puede admitir contradicción y el de los objetos sensibles que sí admites predicación contradictoria)

- La dependencia ontológico-epistemológica del mundo sensible respecto del inteligible (verdadero ser de este último frente al no ser del primero) Las formas son las causas de los sensible, las que otorgan a lo sensible su realidad y son causa de su inteligibilidad y denominación, pues las entendemos en tanto que participan de las ideas. a este respecto hay que observar la complejidad y composición de los objetos sensibles frente a la simplicidad de las ideas.

Recorrido de los diálogos hasta la República.

Hipias: en este diálogo se llega a la conclusión de que existe una realidad que es la belleza en sí. ¿Qué es la belleza? el sofista responde: lo bello es una joven hermosa. Sócrates se pregunta si existe la belleza en sí si independientemente de su “encarnación” en los individuos bellos. Las respuesta es que si existe una joven hermosa es que existe la belleza por la cual las cosas son bellas. Hay pues una gradación de bellezas particulares que se organizan jerárquicamente hasta llegar a una realidad: la belleza en sí.

Menon: Platón intenta demostrar la existencia de un mundo trascendente (en sí e independiente) presentando la reminiscencia (recuerdo de algo que ya hemos visto) como prueba experimental de la preexistencia de las almas y de la existencia real del mundo de las ideas (en el cual las almas han contemplado esas ideas, objeto de la ciencia que ahora recuerdan.)

Cratilo: en éste diálogo Platón se desmarca respecto de la teoría del lenguaje que son el fundamento de la actividad de los sofistas y de sus teorías relativistas, subjetivas y escépticas. Platón defiende que el lenguaje no basta para conocer las cosas significadas. Lo que es hay que conocerlo al margen del lenguaje: la asignación de nombres a las cosas no es el conocimiento de las cosas mismas,. La palabra y el lenguaje no da acceso a la verdad de las cosas pues son un instrumento. El conocimiento se da en el ámbito dialéctico: en el campo de las ideas.

Se discuten dos teorías sobre la relación entre nombre y cosa, es decir, sobre el lenguaje:

Teoría convencionalista del lenguaje: el significado de las palabras se alcanza en el uso lingüístico que se alcanza por acuerdo entre los hombres. La crítica de Platón es que no se puede alterar arbitrariamente lo que significan las palabras si ha de haber lenguaje. En esta teoría se basa la sofística.

Teoría naturalista: defiende una coincidencia natural entre palabra y cosa.Platón sostiene que la crítica del lenguaje no se puede hacer por referencia a las cosas pues las palabras no las reproducen correctamente. El lenguaje no reproduce icónicamente la realidad, el significado no es la cosa, sino la esencia inteligible.

Banquete: en este diálogo aparecen dos nociones: participación e imitación. Las cosas son bellas porque participan e imitan la belleza en sí (su fundamento es la idea) la inteligibilidad de las cosas bellas particulares se da por su remisión a una belleza que es en sí y a la que no afectan las mutaciones de las cosas sensibles particularmente bellas.

También se da en este diálogo un primer esbozo de un ascenso educativo desde comprensiones confusas de la belleza (identificación de la belleza con un caso particular de belleza, es decir, ignorancia de la belleza en sí pues se toma lo que es una copia por el original) hasta la visión de la belleza en sí misma. El problema es expuesto por Diótima del siguiente modo:

Un iniciador conduce al iniciado según un método ascensional en la comprensión de la belleza desde el más bajo grado hasta el más alto (de la comprensión sensible hasta la visión inteligible o ser verdadero): enamorarse de un cuerpo bello (obsérvese que el proceso tiene como motor al deseo); comprender que la belleza de cualquier cuerpo es hermana de la que reside en otro, por tanto enamorarse de todos los cuerpos bellos; comprender que los cuerpos bellos están sometidos al cambio y la degradación; por tanto, tomar como más valiosa la belleza de las almas; comprender que la belleza de las almas es producida por la observancia de bellas normas, conductas y leyes, por tanto ascender a la belleza de las normas; de ahí a la belleza de la ciencia y a la visión de la belleza en sí.

Aquí resalta la importancia del proceso como un método que el iniciador aplica sobre el iniciado.

Fedón: en este diálogo Platón profundiza su teoría de las ideas estableciendo ya el uso del término Idea y ampliando el número de ideas (grande, pequeño, igual, ideas de números...) precisando sus caracteres opuestos (ideas inmutables frente a objetos sensibles cambiantes) y la presentación de sus caracteres: cada idea o forma está determinada en sí misma (no es relativa) y se puede concebir con independencia de toda relación son:

  • las instancias particulares (o su encarnación en las cosas)

  • nuestra mente (no son subjetivas)

  • otras ideas o formas (no se comunican entre sí)

A esto se une la afirmación de la existencia de dos mundos a cada uno de los cuales les pertenecen diferentes tipos de objetos o seres con caracteres opuestos (ideas inmutables y objetos sensibles cambiantes) y la presentación de la teoría de la reminiscencia: conocer es recordar lo que nuestra alma conoció antes de entrar en este mundo. Si sabemos que dos cosas son iguales es porque antes debemos conocer lo que es lo igual en sí mismo. Con ocasión de la experiencia nuestra alma recuerda las ideas pudiendo llegar a su conocimiento mediante la práctica ascética (abandono de los intereses sensibles y de la orientación material y social de las valoraciones) de la virtud. Virtud que nos da el conocimiento que nos lleva a la sabiduría para conducir nuestra vida pública y privada. Esta forma de conocimiento se presta a la mayeutica: sacar a luz mediante un interrogatorio hábil el saber que ya poseemos.

Hasta aquí el recorrido por los diálogos que anteceden a la República y en los que se exponen algunas ideas que alcanzarán desarrollos ulteriores.

REPÚBLICA.

Este diálogo puede considerarse como la maduración de la teoría de las Ideas (esencia) de Platón en su formulación clasica.Todo él está destinado a la aclaración del pensamiento platónico sobre los conceptos morales, ético, políticos y antropológicos. Pera estas reflexiones requieren una previa aclaración sobre el conocimiento y la ciencia. Así en el libro VI se expone el famoso pasaje de la línea donde se establecen las distintas gradaciones entre los modos de conocimiento y los objetos que son conocidos por esos modos, este pasaje es una reflexión sobre el problema del ser (ontología) y el conocer (epistemología) donde Platón delimita con precisión los objetos de la opinión y de la ciencia, la división de dos mundos heterogéneos y las relaciones entre ambos y sus modos de ser conocidos. En cambio en el libro VII se expone el pasaje de la caverna, o alegoría de la caverna, que está encaminado a desarrollar el problema de la educación, de la ética, la política y la antropología. La educación es entendida como el proceso de liberación progresiva no solo de las valoraciones sociales motivadas por la comprensión incorrecta del bien sino también de la liberación con respecto a los prejuicios ontológicos que atribuyen la máxima realidad al mundo de lo pasajero que conocemos por medio de los sentidos. En el fondo se trata de una recusación de las doctrinas de los sofistas sobre conocimiento, del ser y de la educación.

En República se concreta que por encima de todas las múltiples Ideas está la idea de Belleza y por encima de esta la idea de Bien. A este respecto tenemos que considerar que el Bien que busca Platón no es un Bien que pueda ser entendido en términos individuales, materiales o sensuales tal como lo proponen los sofistas. Considerar el Bien desde el punto de vista del individuo o de los intereses sociales de los grupos (que sería el punto de vista de los prisioneros de la caverna) es relativizar el Bien a cada individuo o grupo de individuos, con ello se pierde la universalidad del Bien como Idea, es decir, como ser verdadero, necesario, autosubsistente e independiente.

Pero ¿qué es el Bien? La idea de Bien tiene en Platón resonancias que van más allá de la consideración ética del Bien referida a la praxis humana, es algo más que la excelencia (virtud) de la conducción de la vida pública y privada, es, “lo que proporciona verdad a los objetos de conocimiento y la facultad de conocer al que conoce”. Es pues el origen, el principio del ser de las demás ideas y de nuestro conocimiento de ellas. Así, el Bien queda determinado como finalidad suprema del conocimiento (pues sólo conociéndolo seremos sabios y podremos discriminar en qué sentido son buenas nuestras acciones y decisiones particulares de los hombres -copias imperfectas, imágenes del bien; recordemos que si no obramos bien o si nos engañamos respecto del bien es porque desconocemos lo que es el bien en sí < ética intelectualista, pues el problema del mal se reduce al problema de la ignorancia y desconocimiento del bien>) Y también es determinado como causa del ser en el sentido de ser el principio unificador y coordinador de todos los seres en tanto que son inteligibles, es decir, en tanto que están ordenados de la forma más perfecta y mejor: no contradictoria. Esto significa que incluso el mundo sensible, en tanto que copia del mundo de las ideas mantendría una racionalidad en sí y que por lo tanto el mundo sería el mejor de los mundos posibles al estar ordenado por la idea de bien.

¿Cómo conocemos el bien?. El bien es conocido trabajosamente, sólo puede contemplarse después de un proceso de educación (liberación de prejuicios condicionados por la orientación materialista de los intereses sociales o individuales de una comunidad históricamente determinada, es decir, relativo a todas estas cosas) que exige la ascética de la virtud y el compromiso de obrar en consecuencia al conocimiento adquirido (pues se puede conocer el Bien y no regresar a la caverna tal como hacen los bienaventurados)

¿De qué nos sirve conocer el bien? Los que conocen el bien son los que pueden conducir la comunidad hacia la búsqueda del orden justo y la felicidad, pues ellos no se engañan respecto de lo que es el bien ni engañan a los demás (pues en la caverna social el poder mantiene prisioneros a los hombres dese la comprensión deficiente del Bien). El conocimiento del Bien permite alcanzar la sabiduría de la vida humana. A este respecto el conocimiento del bien nos permite identificar como copias e imágenes el bien de las diferentes acciones de los hombres así con el grado de desviación con respecto al modelo de acción, de este modo podemos evaluar las decisiones y organizar los principios básicos de la política.

De lo dicho podemos resumir dos puntos:

-el pensamiento ético de Platón se complementa con el político y ambos son teleológicos (están ordenados a un fin: todo esta ordenado al Bien como principio unificador). La bondad de las acciones individuales y políticas depende de que se consiga o no la consecución del fin del hombre y de la sociedad: la vida feliz entendida como perfecta armonía entre individuo y sociedad (no hay acciones individuales porque toda acción tiene repercusión social- esto invita a la consideración de la felicidad como desvinculada de los estados placenteros del individuo) El bien es la base para construir la sociedad ideal y perfecta: la sociedad justa. Esto no quiere decir que exista un modelo de sociedad que deba de ser copiado, sino más bien quiere decir que desde el conocimiento de las ideas -en tanto que principios objetivos de ordenación de la conducta ética y política- podemos juzgar y corregir objetivamente aquellas prácticas que por ignorancia -tomadas como buenas cuando no lo son realmente- alejan a la sociedad y al individuo del bien y la justicia por la falta de práctica de la virtud.

-Las ideas son principios universales que unifican la pluralidad de las ideas bajo la idea de Bien que actúa como fin supremo al cual se ordena todo.

En República se delimita positivamente la contraposición entre dos mundos que tienen características opuestas: mundo sensible o de la generación y mundo inteligible o de la esencia.

Mundo sensible: es el mundo visible al cual tenemos acceso por medio de los sentidos. En este mundo material podemos distinguir entre dos tipos de entidades: las sombras e imágenes, y los objetos físicos. Los objetos de este mundo son objetos cambiantes en constante devenir y corrupción. No son objetos estables, por ello cualquier conocimiento de los mismos sólo puede ser relativo y temporal, de esta manera queda claro que, por necesidad, el conocimiento alcanzado por los sentidos es relativo a la posición del objeto en el espacio/tiempo, a las condiciones en que se percibe y a la constitución sensorial del sujeto que realiza dicho conocimiento (tesis sofista). Estos objetos no son verdaderamente reales, sólo lo son en la medida en que participan de las ideas e imitan los modelos. De ellos solo podemos opinar, su conocimiento es contradictorio, poco definido debido a su inestabilidad.

Pero no sólo se trata de objetos materiales. La relatividad se extiende también a todo lo que tiene su origen en el mundo de la generación y en el conocimiento alcanzado por los sentidos. Por ello los conceptos políticos y morales de este mundo también son confusos e indefinidos: lo que ahora es bueno luego es malo, lo que grande, pequeño. Esto quiere decir que los objetos de este mundo son compuestos y complejos, son múltiples: diferentes acciones son consideradas justas aún cuando no podamos identificar la justicia con ninguna acción en particular. Las acciones son justas en la medida en que participan de la idea de justicia, esta idea no es producto de una inducción a partir de la comparación de acciones justas, sino que es previa a la experiencia de las acciones que llamamos justas, y por ello podemos identificarlas como tales. Si no dispusiésemos de la idea de justicia ¿cómo podríamos englobar acciones diversas bajo el mismo titulo de ser justas?¿cómo sabríamos que lo son?

El mundo sensible es pues el mundo de la multiplicidad, del cambio, del devenir tal como lo pensó Heráclito: pura contradicción.

Mundo inteligible: es el mundo que se alcanza por medio de la parte racional del alma y que está poblado por objetos estables, permanentes, inmutables, simples, perfectos que llamamos ideas. Estas ideas sólo pueden ser “vistas” por el alma racional. Aquí visión se refiere a una especie de visión intelectual: los ojos del alma.

En este mundo también podemos distinguir entre dos tipos de objetos o Ideas: los entes matemáticos (circulo, número, triángulo...) en tanto que estas ideas son susceptibles de algún tipo de representación sensible suponen un paso intermedio entre las ideas y los primeros principios (que no se pueden representar en absoluto: bien, belleza...), y los entes físicos, es decir, son objetos universales pero que en cierta medida se pueden representar.

Las ideas son entidades inmutables, simples, eternas e idénticas, son lo verdaderamente real (ser) que se pueden definir y conocer y entre las cuales no hay mezcla. Así, en el mundo sensible los objetos estan compuestos, es decir, en ellos se puede dar una predicación contradictoria: “Simias es un hombre más grande que Platón pero menos justo” Aquí Simias es identificado con la mezcla de ser grande y pequeño a la vez, y su tamaño es mezclado en el último caso con la justicia (cómo puede ser grande o pequeña la justicia: el tamaño (espacio) combinado con un concepto moral ¿?). Sobre Simias se dan por participación diversas ideas, pero en el mundo inteligible dichas ideas no están mezcladas entre sí. El hombre puede conocer las ideas y por medio de ellas conocer el mundo de la naturaleza.

Las ideas son las causas del mundo visible, no quiere decir que las ideas sean la causa material o eficiente de las cosas sensibles, sino más bien quiere decir que las cosas naturales existen en la medida en que son inteligibles, en la medida en que las podemos conocer, es decir en la medida en que son instancias particulares de las ideas. Las ideas son la condición de posibilidad del conocimiento de las cosas naturales.

Respecto de esto último hay que diferenciar entre dos tipos diferentes de explicación: la mecanicista y la inteligible:

  • Mecanicista: explicar algo es reducirlo o ponerlo en relación con algo material: la causa de la existencia de esta hoja es su composición atómica.

  • Inteligible: la explicación de algo es decir de que idea es instancia o participa: Simias es hombre porque participa de la idea de hombre -no por su estructura anatómica o fisiológica, pues entonces podría ser el caso que fuese sordo o manco, cojo y dejase por ello de ser hombre-. La idea de hombre nos habla de la esencia inteligible del mismo, su racionalidad. De un hombre que se comporta irracionalmente decimos que es un bruto (animal) aun cuando anatómicamente participe de la estructura material de la especie homo. La nomenclatura dice: homo sapiens sapiesn (sapiens es la esencia que le distingue en tanto que homo, del habilis o del erectus).

La cosmología de Platón nos dice que el Demiurgo conforma la materia (informe e indeterminada -recordemos el apeiron de Anaximandro) de acuerdo con los modelos o formas eternos, es decir, las cosas existen no por su materia sino por su forma: las ideas existen independientes de la materia y el creador tiene que someterse a ellas para formar el mundo, desde ellas, en tanto que originales, crea seres individuales y materiales que la imitan. Nuestras acciones buenas imitan la idea de Bien.

Hemos dicho que la educación es un proceso de liberación del alma respecto de los intereses y orientaciones materiales motivados por el cuerpo, también que hay una diferencia entre el mundo inteligible y el sensible. Pues bien, los habitantes de la caverna social (los prisioneros del poder político que persiguen los fines propuestos por ese mismo poder) y también el poder político mismo que cree estar en posesión del bien (que no es más que un bien relativo) tienen que alcanzar la libertad por medio del trabajoso esfuerzo y ascenso al mundo de la esencia (exterior de la cueva) donde está el bien en sí para desde su conocimiento ordenar la vida social sabiamente. Esto requiere una aclaración gradual, una depuración de nuestras concepciones erróneas desde la oscuridad de la caverna hasta la luz de lo inteligible, por ello hay que considerar la gradación entre formas de conocer (epistemología) y formas de ser (ontología).

Gradación ontológica:

Consiste en ir ascendiendo desde los objetos físicos hasta la Esencia, es decir, hay que identificar lo que tiene un verdadero ser respecto del ser relativo o no-ser, o lo que es lo mismo, distinguir entre mundo sensible e inteligible. Lo más verdadero, lo que tiene verdadero ser, son los originales, y lo que tiene menos ser son las imitaciones o copias.

Imagenes o eikones-objetos físicos-objetos matemáticos-primeros principios

mundo de la generación -mundo de la esencia

Gradación epistemológica:

Consiste en ir ascendiendo desde la oscuridad del conocimiento contradictorio hasta la claridad máxima. Este ascenso va ganando en seguridad en la medida en que va superando las contradicciones de los grados inferiores mediante el descubrimiento de niveles más altos y no contradictorios de inteligibilidad.

imaginación o conjetura-creencia-pensamiento odianoia(dianoia)-conocimiento o nohsis.(noesis)

opinión-ciencia

Respecto de estas gradaciones podemos establecer una relación entre grados de conocimiento y grados de ser:

  • a la ciencia le corresponde el ser

  • a la opinión le corresponde un intermedio entre ser y no-ser

  • a la ignorancia le corresponde el no-ser

De este modo las cosas pueden ser abordados de dos modos, uno correcto y adecuado, y otro incorrecto e inadecuado según se de la confusión entre ser y no-ser:

las sombras pueden ser consideradas como imágenes-copias de los objetos físicos (correcto) o pueden ser consideradas como si fuesen los objetos físicos mismos (opinión engañosa pues toma lo que no tiene ser por el ser. A su vez los objetos físicos pueden ser tomados como imágenes de los entes matemáticos (opinión correcta pues no confunde el triángulo dibujado -ente físico- con la idea de triángulo) o puede creer que el objeto físico es la realidad última y verdadera (opinión falsa)

En el mundo inteligible las formas o ideas pueden ser consideradas de acuerdo a su naturaleza inteligible y pura, es decir, en tanto que universales através de la noesis, o pueden ser considerados desde la dianoia o pensar discursivo. En esta última sección de la línea no podemos considerar que los objetos de la dianoia sean copias de algo más elevado, pues en ambos se trata de esencias universales, necesarias e inteligibles. Platón establece esta distinción puesto que los objetos de la dianoia son susceptibles de algún tipo de representación sensible, mientras que los primeros principios no. Mientras podemos manipular los objetos matemáticos (podemos dividir el número uno) los primeros principios no pueden ser manipulados (no podemos dividir la unidad como concepto, sólo como número), pues son condición de posibilidad del discurso argumentativo.

Distingue también entre dos tipos de conocimiento: el pensamiento de los científicos y el de los dialécticos.

El pensamiento de los científicos parte de hipótesis (que se suponen verdaderas) para extraer y deducir consecuencias de las mismas, en cambio es incapaz de dar cuenta de la verdad de las premisas de sus argumentos o hipótesis. Este método garantiza la corrección lógica de la deducción, pero la corrección no asegura la verdad del argumento, pues el contenido puede ser falso, por ello se impone la necesidad de probar la verdad de lo que se supone verdadero por un medio que sea diferente del cálculo lógico, este medio es la dialéctica.

La dialéctica o filosofía se encargará de partir de las hipótesis y buscar el fundamento de su verdad para que de este modo la supuesta verdad de la hipótesis se convierta en verdad real y asentada en sus fundamentos, por ello Platón nos dice que hay que partir de las hipótesis y ascender hacia los primeros principios. Por este procedimiento son desechadas la hipótesis que se muestren a todas luces contradictorias con los principios mismos. Los primeros principios son indemostrables lógicamente, pero ello no significa que no se pueda concluir conocimiento sobre ellos. Mientras que la dianoia identifica el pensar con el calcular, la dialéctica por medio de la noesis identifica el conocimiento con la intuición inteligible de los prinipios. Hay que asumir que hay ciencia de los primeros principios y que dichos principios muestran su verdad en el hecho de que son indubitables, es decir, poner en duda la validez de un primer principio equivale a romper las condiciones de posibilidad del pensamiento mismo, pues los primeros principios no se pueden negar sin entrar en autocontradicción: póngase en cuestión la validez del principio de no contradicción o de identidad y se volatilizará la racionalidad misma y con ella el conocimiento.

La noesis toma las hipótesis para ascender a los principios demostrando y justificando la validez de las hipótesis hasta llegar a un principio que a su vez ya no es hipótesis y por lo tanto no necesita ser fundamentado.

Esta distinción (dianoia-noesis) abre el campo para diferenciar y validar la actividad filosófica que trata de deducir desde los principios la validez de las hipótesis que utiliza el científico. A este respecto el científico establece sus hipótesis de forma utilitaria, es decir, en función de lo que quiere demostrar.

La dialéctica es pues la capacidad de dar cuenta/razón de lo que se dice poniendo en relación el discurso con la totalidad y el conjunto de las ideas. Esto lo hace por medio de dos vias que caracterizan a la dialéctica: via o camino ascendente y descendente.

Camino ascendente: consiste en ir elevándose de idea en idea hasta alcanzar aquellas ideas que engloban dentro de sí a las demás ideas. La idea última es el Bien. Esto significa que existe una jerarquía de ideas, es decir, las esencias están ordenadas en grados de inteligibilidad.. En esta etapa se trata de una tentativa, de un tanteamiento que intenta sintetizar las ideas en otras ideas más amplias: el proceso tiende a la visión del principio mismo.

Camino descendente:este procedimiento consiste en exponer el sistema completo de las ideas y sus relaciones partiendo del principio del bien que es la fuente de todo lo demás. Aquí se da una visión sinóptica de las ideas de tal manera que el filósofo ve sus relaciones y orden de fundamentación. Esta visión le permite dar cuenta de todos sus conocimientos y salir invicto de la guerra de las argumentaciones.

Hasta aquí la exposición general de la teoría de las ideas, queda el asimilarla y ponerla en relación con los temas del libro VII de la República del Platón.

LIBRO VII REPÚBLICA.

El libro VII empieza con la alegoría de la caverna. La situación es la siguiente: los prisioneros de la caverna están encadenados, sólo pueden ver las sobras que se proyectan en la pared. Sombras producidas por objetos fabricados y que son transportados por esclavos pasando entre un fuego y una paredilla que los separa de los prisioneros. En el exterior de la caverna: el sol, los animales, la luz de verdad. La situación del interior es confusional, pues los prisioneros toman por reales las sombras, toman por reales los ecos de voces. Los transportadores de objetos creen que ellos producen el engaño (en el caso de que crean que engañan a alguien, pues Platón no nos dice que sean conscientes de que al otro lado de la paredilla hay prisioneros que observan las sombras) ignorando el exterior de la caverna. Si se libera a un prisionero hay que obligarle a ascender, y obligarle porque su tendencia es volver al refugio seguro de su estado anterior de ignorancia. El regreso del prisionero al interior de la caverna no es menos doloroso que su ascenso, y como final sólo lo espera el expediente de la locura y en el peor de los casos la ejecución.

¿Y bien?. La alternativa que tenemos es seguir el juego o instalarnos en nuestro acomodado saber. La opción es jugar con Platón el juego de la filosofía: hacer valer lo que se dice hasta dar cuenta o que nos den cuenta de todo lo que se dice, hasta sus últimas consecuencias: las más extremas. Sin miedo.

La alegoría sirve como principio para considerar la naturaleza humana respecto de la educación o falta de ella. La educación aparece también como proceso civilizatorio, pues en última instancia tiene como fin la idea de Bien a todos los niveles, individual (ético) y social (político). De lo que se trata es de alcanzar la sabiduría para obrar sabiamente en la vida privada y la pública. Para ello hay que establecer las condiciones de posibilidad de tal saber, y ello se hace en confrontación con los sofistas: el interior de la caverna es un estado inatural para el ser humano. ¿Cómo sacarlo de esa condición?. Elevar al individuo significa elevar a la sociedad, pues sólo puede haber hombres justos y sabios en una sociedad que promueve el saber y la justicia. Pero el problema es determinar el saber y la justicia en una situación de oscuridad ¿puede el ser humano salir por sí mismo de esta confusión?. El panorama de Atenas es para Platón el del interior de la caverna: multiplicidad de doctrinas, individuos, intereses que se organizan bajo el principio irracional o bien de la fuerza y violencia o bien por la manipulación de la ignorancia. ¿Cómo escapar de esta situación?. Alcanzar la desalienación es cuestión de establecer la sociedad basada en el Bien, pero alcanzar dicho conocimiento exige un camino de educación que vincule la teoría y la práctica.

Los capítulos I al V exponen todos estos problemas concluyendo la necesidad de alcanzar dicho conocimiento y organizar la comunidad en base al saber, hay que buscar pues el método para alcanzarlo y el individuo apropiado para alcanzarlo. La elección de Platón es clara: el gobernante sólo puede ser el sabio. La tarea que se propone es elucidar el sistema educativo y la selección de individuos aptos para alcanzar dichos conocimientos. Ello requiere una doble argumentación:

  • Platón tiene que convencer al vulgo de la necesidad de las enseñanzas que propone, y ello sólo es posible si argumenta en términos utilitarios y en cierta medida “con el alma vuelta hacia abajo”. Esto obliga a ocultar realmente la “utilidad” real que espera sacar de dichas disciplinas, a saber: que ayuden al futuro gobernante a salir de la caverna y dirigir su mirada hacia la esencia dejando a un lado la percepción de los sentidos y cultivando la visión racional.

  • Por otra parte las disciplinas tienen que lograr el paso del mundo material al inteligible, esta es la verdadera función que espera de las ciencias: ser un paso intermedio hacia la dialéctica que es la ciencia que alcanza el bien y la razón. Por ello dice que estas disciplinas deben ser cultivadas no con miras al trapicheo sino a la esencia: por sí mismas y no por su aplicabilidad.

Los problemas a los que se enfrenta son diversos, entre ellos podemos destacar:

  • El problema de la contemplación de las cosas divinas. El paso de la oscuridad a la luz y de la luz a la oscuridad: el tipo de discurso que se realice en medio de la ofuscación debe ser poco inteligible debido a que el lenguaje que se emplea se emplea en un sentido diferente del habitual.

  • El retorno a la caverna y las dificultades que conlleva socialmente el argumentar desde un punto de vista que esté más allá de lo admitido socialmente. Los supuestos, las evidencias, en las que se apoya el discurso son diferentes para los prisioneros que para los liberados.

  • La educación no puede consistir en un simple aprendizaje de técnicas y discursos sofísticos. La verdadera educación tiene que aprovechar las disposiciones que ya están en el alma para orientarla hacia el verdadero objeto de conocimiento. Esto requiere la elaboración de un arte que sea capaz de ello.

  • La elaboración de los criterios para seleccionar las disciplinas, que en última instancia consistirá en elegir aquellas artes que para su dominio requieran impulsar hacia la visión de la esencia, es decir, hacia el ejercicio de la racionalidad y el abandono de la percepción. Porque el problema no es la falta o no de inteligencia, sino el uso al que se destina, por ello la ciencia busca el Bien. En este sentido el Bien debe ser solidario pues lo que se busca es el bien de la comunidad y no del individuo, para ello hay que conseguir individuos virtuosos, educados y dispuestos a actuar: el gobernante no puede instalarse en el saber adquirido, debe actuar políticamente. Con ello se está recusando la idea de que la vida del sabio está apartada de los asuntos políticos. “Hay que obligarles a que se cuiden de los demás y los protejan”.

  • Resolver el problema de que el saber adquirido revierta sobre la ciudad. Ello es posible si el sabio debe su posición a la ciudad que le a preparado para dicha función política. El sabio que alcanza el saber sin ayuda de la ciudad no está obligado a ser solidario. Por tanto es la ciudad y su interés la que debe fomentar la educación de sus ciudadanos seleccionando los aptos para el gobierno. La verdadera riqueza de una ciudad es el conocimiento, no la abundancia de materiales preciosos.

Los capítulos VI al XII desarrollan el plan educativo de los gobernantes. Todos estos capítulos mantienen la doble argumentación mencionada anteriormente y a su vez tienen una intención polémica con los sofistas y su concepción del saber y la educación. Por otra parte introduce ciertas correcciones al modelo de gobernante que en libros anteriores se había elaborado.

En un principio se rechazan todas aquellas enseñanzas vinculadas con el cuerpo y los sentidos. Siguiendo el criterio de “lo que atrae hacia la esencia” se enumeran una serie de disciplinas: aritmética, geometría, “volumen”, astronomía. De cada una de ellas se argumenta doblemente según su utilidad para el mundo sensible y según su utilidad para llévanos a la esencia y en definitiva a la dialéctica. Pero para conseguir tal fin tiene que establecer otro criterio: las enseñanzas tiene que plantear contradicciones, pues la necesidad de solucionar dichas contradicciones lo que obliga al alma a ascender hacia el mundo de la esencia y a desconfiar de la generación. El ejemplo que emplea es el de los dedos. En este sentido nos dice que la percepción nos informa de la realidad de las cosas, pero que a partir de ella se muestra que la percepción no puede solucionar el conocimiento de las relaciones “grande, duro, pequeño, blando”, es decir, de la predicación contradictoria.

Polemiza Platón con cierto tipo de científicos que operan con las ideas como si fuesen objetos con la intención de hacernos ver la diferencia que el propone en el estudio de las ciencias: el alma vuelta hacia abajo y vuelta hacia arriba.

El orden que presenta en las enseñanzas corresponde a la doctrina pitagórica del numero. Según los pitagóricos el principio de las cosas es el número, a partir de él se puede construir el mundo mediante la combinación de los mismos, así:

El número por sí mismo es el principio de contradicción, son entes subsistentes por sí mismos. Representados como puntos se pueden poner en relación unos con otros.

Dos puntos relacionados por una recta producen algo más que un punto: la línea es una sucesión de puntos.

Tres puntos relacionados por rectas son suficiente para producir la superficie del espacio plano y sus figuras geométricas: triángulo.

La adición de un cuarto punto relacionado con los demás produce el volumen: pirámide de cuatro triángulos. Que es el esquema de un sólido: estructura de cristales o de átomos.

Construidos los elementos y aplicándoles al movimiento tenemos otra realidad: astronomía en el sentido del movimiento proporcionado de los cuerpos celestes.

Como observamos los niveles más complejos de la realidad suponen los más simples y los asumen como condición de su posibilidad. Algo semejante intenta Platón con respecto a la relación entre Dialéctica y las demás enseñanzas.

Entre tanto Platón ya ha introducido el arte del saber preguntar y responder que desarrollado será la dialéctica, pues la forma argumentativa de Socrates consiste en la reducción al absurdo de las tesis que afirman los que se llaman sabios a sí mismos (de ahí la ironía socrática). De hecho, este reducir al absurdo consiste en obligar a dar cuenta de todos los conocimientos que se afirman hasta poner de manifiesto una contradicción entre lo afirmado y la razón de lo afirmado mostrando la inconsistencia del sistema de saber que se dice poseer. El sistema de ideas (conocimientos o saber) que se persigue debe estar libre de contradicciones, ello sólo es posible si todas y cada una de las ideas que se piensan están relacionadas y deducidas unas de otras de forma consistente desde un principio rector, en el caso de Platón es la Idea de Bien, pues el problema del conocimiento es tanto intelectual como práctico: ¿que sentido tiene argumentar si uno no está dispuesto a reconocer sus contradicciones y cambiar sus opiniones? Un sistema de saber que se afirma a sí mismo sin atender a sus propios errores e inconsistencias sólo puede ser mantenido por la voluntad irracional de mantener su posición dominante contra la razón misma: no es un saber sino una contumacia.

El objetivo que persigue Platón en estos capítulos es diverso:

  • Diferenciar su propuesta de las propuestas científicas de su tiempo.Hay que tratar las disciplinas a partir de problemas y no de necesidades pragmáticas.

  • Afirmar los criterios establecidos para las enseñanzas y siguiendolos argumentar la utilidad de las enseñanzas que persigue: por un lado ver la utilidad práctica para la ciudad ( la guerra, el orden, la agricultura, el calendario etc...) pero por otro tornar de inútiles en útiles las enseñanzas mencionadas con respecto al acceso que pueden dar al mundo de la esencia y a la dialéctica que es lo verdaderamente útil para el sabio.

  • Afirmar la necesidad de dedicarse a estas enseñanzas no por vía de los sentidos sino por vía racional.

  • Afirmar la utilidad de estos estudios por sí mismos independientemente de su posible transformación en técnica. Ello conlleva el problema de establecer el posible interés que tenga la sociedad en promover tales estudios y honrarlos debidamente, pues si la sociedad no honra tales estudios no existe la posibilidad de introducirlos en la misma.

Los capítulos XIII y XIV están dedicados a la explicación de la dialéctica. Ello se produce mediante una recapitulación: Platón retoma los cinco primeros capítulos y sus problemas y los reformula a la luz de los resultados alcanzados en la reflexión realizada en los capítulos VI al XII. Reinterpreta la caverna poniéndola en relación con el pasaje de la línea y establece la relación entre conocimiento y ser tal como hemos tratado más arriba. Especifica la dialéctica como ciencia última que corona las demás enseñanzas e insinúa que lo que está tratando no es un problema de nombres en contra de las teorías del lenguaje al uso en su tiempo: se trata de esencias, no de palabras, y esto significa que se esta tratando con realidades subsistentes por sí mismas y no manipulables por el arbitrio humano. La dialéctica queda caracterizada como:

  • Es un saber que no sueña con lo que existe. Es un facultad racional que puede y debe ser desarrollada por medio de la educación y al mismo tiempo es una ciencia porque alcanza el conocimiento real y no hipotético: fundamenta la verdad de lo supuestamente verdadero dando razón de ello.

  • Aprehende sistemáticamente la esencia de las cosas, es decir, capta las relaciones de las ideas de forma ordenada y lógicamente no contradictoria.

  • Se distingue del pensar científico y tiene su propio método: síntesis y análisis (ascendente y descendente)

  • Funda sus pruebas en la esencia y no en la apariencia captando la esencia de cada cosa.

  • Porporciona un saber que produce argumentaciones irrefutables.

  • La dialéctica es un conocimiento específicamente filosófico y se confunde con la filosofía misma.

  • Dialéctico es el que tiene una visión del conjunto de todas las ciencias y los seres.

Los capítulos finales XV al XVIII exponen las etapas del plan educativo, los criterios de selección de los futuros gobernantes y los peligros que entraña la enseñanza de la dialéctica a las naturalezas poco preparadas y a las preparadas, el método de enseñanza y el problema del relevo generacional. De fondo, se establece la polémica contra la concepción de la dialéctica o filosofía que tienen los sofistas.

Las condiciones que deben reunir los candidatos son fundamentalmente dos: amor a todo tipo de trabajos y estudios, y deseo de saber (filosofía= deseo de saber). No se admite al que mantiene una doble moral: censurar la mentira en uno mismo y en los demás y en cambio permitirse la ignorancia en ciertos temas: el saber nunca es completo, la investigación ha de ser contínua. Por ello requiere sustituir a los ancianos por los jóvenes, pues estos son los que tiene capacidad para el estudio mientras que los ancianos está ya demasiado imbuidos en sus prejuicios.

La finalidad que persigue es devolver a la filosofía el (¿sempiterno?) descrédito al que está sometida (!todavía¡). Hacer de ella una ciencia provechosa para la sociedad en su más alta función: la política.

La enseñanza debe ser un juego, no una esclavitud que resienta al joven respecto del saber (si la letra con sangre entra entonces el verdadero sabio es el bruto más sanguinario). La matemática es lo primero que se enseña, más tarde se les enseña la relación entre las diversas ciencias. A los veinte años se seleccionan las mejores naturaleza. Más tarde se hace una nueva selección, sobre los treinta, probándolos con la dialéctica, para ver aquellos que se encaminan a la verdad. El problema que tiene que afrontar ahora es que el educado no convierta la dialéctica en un juego de palabras o en la frivolidad de la contradicción, que es el mal que aqueja a la dialéctica de los sofistas, sino que esté verdaderamente comprometido con el saber que alcanza no dejándose llevar por las alabanzas ni el desánimo en la investigación. Dedicados a la dialéctica están hasta los cuarenta aproximadamente, luego tienen que bajar a la caverna y ocupar los cargos políticos para los que sean más aptos. Sobre los cincuenta se realiza una nueva selección, de esta saldrán los gobernantes “y las gobernantas, Glaucón- dije yo-. Pues no creas que cuanto he dicho me refería más a los hombres que a aquellas de entre las mujeres que resulten suficientemente dotadas”. “Todo ha de ser común entre ellos y ellas”.

El final expone la idea de separar a los jóvenes de sus familias, pues la institución familiar como agente educativo primero y básico sólo puede transmitir conocimientos erróneos. De hecho, todo lo que aprendéis es erróneo en tanto que no iniciéis el camino de liberación que indica Platón.

Platón no desiste de la realizabilidad de su proyecto, de todos modos todo está en función del modelo, a partir de él podemos mejorar nuestras prácticas reales, renunciar a dicha tarea porque el ideal sea irrealizable es el primer prejuicio que utiliza el poder para encadenar a los pueblos a la hipócrita resignación de su impotencia tratándolos con desprecio como a pobres bestias carentes de voluntad. La utopía es real, sólo aquellos que se asientan en el poder a toda costa y están interesados en el mantenimiento de miseria humana pueden darse el gusto de manifestarse escépticos, relativista y subjetivistas, pues carentes de racionalidad su única defensa es el uso de la violencia.

No está el poderoso por la labor de cambiar las cosas, los hechos son los hechos, eso nos dicen desde hace tiempo. Nosotros queremos discutir que los hechos sean tal como ellos dicen que son, pues tenemos otra visión muy diferente del asunto.

“Está claro -dijo-.Y con respecto a lo que preguntas, me parece que esto ha terminado”

Podemos distinguir entre la justicia como imagen de la justicia y la justicia en sí. La imagen de la justicia son las acciones que llamamos justas. Platón quiere hacernos ver que los sistemas legales de justicia de las diferentes polis son ideas relativas y falsas de la justicia verdadera en sí que es universal. Así el que identifica la Constitución de Atenas con la Justicia tiene una comprensión erronea, pues cree que un objeto del mundo sensible es la Idea de Justicia. Si esta identificación se produce entonces justo es lo legal, y por tanto seríamos incapaces de criticar y mejorar nuestros sistemas legales: cualquier sentiencia que se ajusta a derecho es justa. Platón quiere en definitiva unir la política a la ética, de tal modo que la política se asiente en algo más que el poder absoluto del gobernante de emitir sus leyes sin obedecer más que a su propia satisfacción. La política debe estar subordinada a la ética.

El uso que hace platón del término idea/eidos es multiple, según el contexto significa:

la apariencia externa de algo

su constitución o condición

la caracteristica que determina un concepto o pensamiento.

El concepto mismo

el genero o la especie

la realidad objetiva que subyace a nuestro concepto.

Por regla general nosotros entenderemos el sentido seis, sin eliminar los demas.

La batalla contra los sofistas en lo que respecta a la ontología (ser es percibir sensiblemente) la epistemología (conocer es atender a la sensación) y la ética (justo es lo que me conviene que sea justo) es la constante que subyace a todo su pensamiento.

Los lenguajes son traducibles porque se refieren a un significado absoluto independiente del nombre que demos a la cosa. Si el lenguaje fuese una convención entonces sería imposible la comunicación entre individuos, pues cada cual podría arbitrar su lenguaje propio. ¿Cómo nos entenderiamos?.

Así la dualidad es única como idea. En 2+2=4 tenemos dos instancias del numero dos, es decir el dos no es único. Los pares de cosas sería la aplicación de la matemática a los objetos, es decir, la dualidad (ides) aplicada a los objetos (multiples)

El alma en Platón presenta una división tripartita: deseo, animo y razón. Las dos primeras entan entrelazadas con el cuerpo y mueren con él. El deseo motiva la satisfacción de necesidades, el animo es la voluntad, socialmente motiva y satisface el reconocimiento social (fama). Estas dos partes del alma entienden el bien de forma no racional, es decir, instintivamente desde el puinto de vista del individuo. El alma racional es la que alcanza inmortalidad y conocimiento, su función es el conocimiento de lo universal. Es esta parte la que hay que desarrollar y es ella la que debe gobernar al ser humano buscando la armonía de las demas partes del alma.

Frente la educación de los sofistas queobligan a la pasividad del almuno y a la memorización de discursos y saberes enciclopédicos supuestamente verdaderos o útiles para la vida pública, Platón entiende la educación como un proceso de liberación y ascenso donde el discípulo alcanza, guiado, el saber que necesita y busca. Platón no puede dar luz a la luz ni vista a la vista, sólo puede orientarla hacia la adecuada visión de la esencia.

De lo dicho en la nota 3 se desprende que el predominio de una de las partes sobre la otra produce un tipo de individuo guiado por intereses bien diferentes: la riqueza, la gloria o fama, o la verdad respectivamente. Estos bienes orientan al individuo en su acción, por lo tanto un gobernante que se guía por las partes irracionales del alma sólo puede organizar la sociedad en vista a alcanzar el bien que él considera supremo y por ello mismo someter a la ciudad a sus propios fines en perjuicio de la sociedad misma.

Los sofistas suelen identificar el bien con el placer, lo útil, lo legal, etc... es decir, con lo queconviene al individuo que en definitiva busca a toda costa el éxito y el poder dentro de la polis.

El bien es el bien de la comunidad y no dell individuo. Asi como en la vida privada se tiene que encontrar la relación armónica y justa de las partes irrecionales del alma bajo el gobierno de la parte racional, del mismo modo la sociedad debe encontrar dicha armonía entre sus partes, en este caso se trata de que cada individuo, conforme a su capacidad, ocupe ellugar que le corresponde. Asi, los indiviudos que dirigen su inteligencia hacia la satisfacción de necesidades, serán buenos productores y comerciantes pero malos gobernantes, pues entienden la satisfacción de necesidades en términos de individuo y no de colectividad: les falta la comprensión racional del bien como universal. Del mismo modo los que ejercitan la voluntad carecen del objetivo racional, pueden seguir la ley pero no saben que ley, en cierta medida son mercenarios, guardianes: serán buenos mantenedores del orden, buenos militares pero malos gobernantes, pues su voluntad será motivada por la gloria militar y no por la razón.

La sociedad ideal de Platón es un ensayo, no ha de tomarse como modelo de nada. Simplemente trata de establecer lo que sería una sociedad fundada racionalmente. El mismo Platón es consciente de que tal sociedad es imposible, por tanto lo que quiere hacer ver es que la política puede ser algo más que el hecho circunstancial y coyuntural de ir resolviendo problemas: es o puede ser, frente a los sofistas, un proyecto que trascienda las motivaciones actuales y su estructura misma.

El ser del mundo sensible es que es copia o imitación del mundo inteligible, esa es su verdad. Tomar el mundo sensible como lo último es tomar el no-ser por el ser, es decir, es una opinión falsa que no atiende a la realidad inteligible de las cosas.

La teoría de Platón busca siempre el problema del Bien y la Justicia. Debemos diferenciar nuestras concepciones del bien de lo que es el Bien en sí. La estrategia de Platón es siempre la confrontación con la sofistica que según él es la causa de los males que asolan el panorama político de las ciudades. En este sentido Platón no es demócrata: la verdad no participa de la publicidad, es decir, la equivalencia de un hombre un voto (indiferencia de las opiniones, igualación de las mismas en su contenido de verdad) no se da en el terreno del saber: los necios no pueden acceder a las verdades esenciales por mucho que su voto valga lo mismo que el voto de un sabio. Desde el punto de vista sofista la carencia de un criterio de verdad objetivo abre las puertas para el despliegue del discurso que vence (aprovechado la ignorancia del pueblo) pero que no coinvence cuando racionalmente es llevado hasta las últimas consecuencias (que es lo que hace Sócrates al preguntar y lo que hace Platón al buscar los primeros principios).

El alma racional es la que alcanza de verdad las ideas. Su educación sólo puede consistir en una orientación hacia el verdadero objeto (la esencia) no en un adoctrinamiento o entrtenamiento para la vida pública al estilo sofista.

La explicación mecanicista representa el modo de pensar de la ciencia, donde explicar es reducir un ente a otro ente (tal como hacian los presocráticos al reducirlo todo a agua, aire o fuego) o tal como hacen los científicos al explicar el mundo por referencia a los átomos. En última instancia lo que nos viene a decir el científico es que la causa de las cosas es su composición material, o lo que es lo mismo: la causa de la materia es la materia de la que está hecha la materia.¿?. Loso poetas dicen:”La rosa es rosa” y nadie les cree.

La teoría política de Platón se deduce de su antropología. El gobernante dominado por del deseo y su concepción del bien como satisfacción de necesidades, es decir, bien como placer, sólo puede entender la actividad política como enriquecimiento, de ahí que su forma de gobierno sea la plutocracia (gobierno de los ricos). El gobernante dominado por el ánimo buscará la consideración social por medio de la conquista militar: organizará la sociedad militarmente, de ahí la timocracia. El sabio organizará la sociedad conforme al bien de la sociedad misma y no conforme a sí mismo.

Conforme a lo dicho en la anterior nota Platón establece una pequeña filosofía de la historia en sus ciclos políticos. Dichgo ciclo sólo se rompe cuando el sabio gobierna, pues la dinámica del ciclo plolítico obedece a la comprensión incorrecta del bien y la lucha por el poder político. El ciclo se abre con la tiranía (gobierno de uno sólo) que es derrocado por la conjuración de unos pocos que también hacen valer sus pretensiones de poder para su propio beneficio: unos cuantos se reparten el poder del tirano, la sociedad se somete a la oligarquía u aristocracia (gobierno de unos pocos o de los mejores respectivamente), a su vez el resto de la sociedad hace valer sus pretensiones de poder, por medio de la revolución derroca la oligarquía y establece la democracia (gobierno de todos), pero en la democracia cada individuo lucha por su propio bien con exclusión de los demas, con lo cual se instaura realmente la anarquía. El final de todo ello es la aparición de un nuevo tirano que se hace cargo de la situación volviendo a la situación de la que se partió. ¿Volvemos a empezar o rompemos el circulo?.

Aclaración que respecto de la Justicia puede ser como sigue: contemplar las sombras o idolos de la justicia, es decir, acciones o instituciones que son falsificaciones de la justicia (confundir al juez con la justicia. Contemplar los actos particulares aproximadamente justos (dar a cada cual lo que le correponde -en el caso de que a cada cual le correpondiese algo y supiesemos qué le correponde a cada cual). Contemplar la idea de justicia pero sin relación a la idea de bien. Contemplar la Justicia bajo la luz de la idea de bien y en su relación con la jerarquía que ocupa con el resto de ideas. (Recuerdese el ascenso del Banquete en lo referente a la belleza)

Recordemos que esta aclaración es un ataque a las teorias sofistas del ser y del conocer. Lo que busca Platón es establecer un discurso racional no arbitrario. Ello permitira sustituir la elocuencia sofista y su arte de convencer por la ciencia dialéctica capaz de dar razón de todas las cosas en sí mismas de forma no hipotética. De ahí que la dialéctica tenga por fin la idea de Bien en sí, pues del conocimiento de dicha idea se deriva la política y la ética.

La conjetura o eikasia es un estado mental en el que se tiene conocimiento de segundo orden del original a partir de sus copias: conocimiento mediato a partir de algo inmediato, se conoce el objeto no por sí mismo sino por su imagen o sombra.

la creencia o pistis es un estado mental en el que se tienen razones para confiar en la realidad del objeto. Es el estado normal intelectual del ser humano. La experiencia ordinaria se basa en la realidad del objeto. Este punto de vista es el de los sofistas, incapaces de ir más allá de los sentidos.

La opinión puede acertar con la realidad, es decir, puede ser una opinión cierta, verdadera pero ello no consitituye conocimiento alguno, pues la opinión no da cuenta de sus afirmaciones, no las justifica. Cuando la opinión es justificada entonces se convierte en ciencia o conocimiento. Lo que hace científica una opinión es su conexión con su fundamento racional y causal.

La ciencia es opinión verdadera justificada racionalmente, fundamentada. Por ello puede dar cuenta de la opinión falsa. La opinión por sí misma no puede distinguir entre su verdad y falsedad, pues afirma la creencia del individuo frente a la creencia de otro. En tanto que no se argumenta la opinión no se puede distinguir entre verdad y falsedad. Toda opinión es verdadera, lo cual es absurdo.

esto significa que en la opinión no tenemos fundamento racional para atribuir a un objeto un predicado más bien que su contrario.

la ignorancia es una opinión falsa porque attribuye a un objeto algo que no compete a su esencia.

Es la dianoia: tiene por objeto lo inteligible mediatizado por lo sensible, es pues un mediador entre la opinión y la dialéctica, de ahí la importacia que le atribuye Platón en la primera educación, es decir, como proemio o introducción a la dialéctica.

Es lo que modernamente entendemos por sintesis y análisis respectivamente. Lo que se busca es explicitar todas las ideas que tenemos que suponer para pensar completamente una idea.