La República; Platón

Filosofía griega. Pensamiento platónico. Vida y obra. Vejez. Justicia. El Estado

  • Enviado por: Estrellita
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 18 páginas
publicidad

ÍNDICE:

Biografía de Platón........................................................................................pág. 2

Libro primero................................................................................................pág. 2

Libro segundo. .............................................................................................pág. 4

Libro tercero.................................................................................................pág. 5

Libro cuarto..................................................................................................pág. 8

Libro quinto..................................................................................................pág. 9

Libro sexto....................................................................................................pág. 11

Libro séptimo................................................................................................pág. 12

Libro octavo..................................................................................................pág. 14

Libro noveno.................................................................................................pág. 15

Libro décimo.................................................................................................pág. 17

Opinión personal...........................................................................................pág. 18

'La República; Platón'
El libro a tratar fue escrito por Platón (Atenas, 427 - 347 a. C.), filósofo griego nacido en el seno de una familia aristocrática y que abandonó su vocación política por la filosofía, atraído por Sócrates, su maestro. Siguió a éste durante veinte años y se enfrentó abiertamente a los sofistas. Tras la muerte de Sócrates (399 a. C.), se apartó completamente de la política y pasó a estudiar temas de mayor relevancia, como son la Justicia, el Bien y el Mal. Tuvo una gran relevancia en el mundo antiguo y la sigue teniéndola en nuestro tiempo, ya que ideó una disciplina filosófica conocida como mayéutica (el arte de dar a la luz), con la que explicó muchos de los fenómenos naturales. Inventó la Teoría de las Ideas, de las que decía que formaban el mundo original y que este en el que nosotros vivimos era una copia imperfecta de aquél. Fue maestro de Aristóteles, otro de los grandes pensadores de su época.

La obra está dividida en libros (diez en total) pero realmente no sirven para separar temas, pues todos ellos se basan en la conversación entre Sócrates y una serie de personajes que iremos viendo a lo largo del libro:

LIBRO PRIMERO:

El libro comienza con la imagen de Sócrates y Glaucón volviendo a su ciudad, de retirada, tras haber visto las dos procesiones de Pineo. Justo en ese momento, un Polemarco les llamó y les dijo que no se fueran, que esa tarde había una carrera de relevos de antorchas montados a caballo y que por la noche había una gran fiesta a la que no podían faltar. Finalmente, fueron convencidos y acudieron, junto con el resto de gente que les acompañaban, a casa de Polemarco, donde se unieron un gran grupo, entre los que estaban Lisias, Eutidemo, Trasímaco, Carmántides, Clitofonte y Céfalo, el padre de Polemarco.

Este último llamó a Sócrates y le invitó a iniciar una conversación con él, planteando como cuestión principal “has llegado al umbral de la vejez: si lo declaras periodo desgraciado de la vida o cómo lo calificas”

La vejez

Según Céfalo, los malhumorados son los que se lamentan y los humorados, los que toman la vía del pensamiento y piensan que la vejez es otra etapa más de la vida. Por su parte, Platón no ve la vejez como una carga, sino que ésta sólo lo será si la persona vieja no quiere admitirlo ni tolerarlo. Por lo que la persona que esté predispuesta no tendrá ningún problema y su vejez será agradable.

Por otro lado, Platón le plantea a Céfalo que puede haber gente que piense que la gente de buena posición económica la afrontará bien y la de mala, mal. Llegados a este punto, Platón pregunta a Céfalo cuál es la mayor ventaja que tiene ser rico, a lo que éste contesta que la ventaja radica en que cuando uno se pone a pensar en la muerte, le recorre un miedo atroz, porque sabe que si ha pecado, lo pagará en la otra vida, por lo que es mejor saldadas todas las deudas.

Viéndolo fríamente, su contestación resulta de lo más acertada, pero si lo vemos desde un punto de vista exterior, veríamos que sería ridículo, ya que nuestra mente estaría en lo material, en todo lo que nos puede ofrecer el dinero.

Finalmente, Sócrates propone que si la justicia es devolverle a cada uno lo que es suyo y pone un ejemplo a Céfalo para que le dé una solución, a lo que responde que eso no es la justicia. Tras esto, hace entrega de la discusión a su hijo y se va a sacrificar.

La justicia

La conversación prosigue entre Sócrates y Polemarco, pero se puede apreciar claramente la diferencia de capacidad discursiva entre Céfalo y su hijo, por lo que la discusión será más bien un monólogo de Sócrates, lleno de preguntas a Polemarco, quien las contestará vagamente y con monosílabos. A lo largo de la discusión, se debate sobre si se debe devolver lo prestado al no cuerdo, llegando a la conclusión de quede debe dársele beneficio a los amigos y daño a los enemigos.

Sócrates va deduciendo poco a poco una serie de cosas hasta llegar, intencionadamente, a algo absurdo (“el diestro es justo en guardar dinero, pero también en robarlo, por lo que el justo es un ladrón”). Este razonamiento logra desconcertar a Polemarco, por lo que retoman la discusión desde un punto anterior.

Como el tema de la justicia queda aclarado, ahora debaten sobre si el hombre, al ser dañado, se hace peor, llegando a la conclusión de que esa afirmación es cierta. Además, afirman que el justo no puede hacer a nadie injusto con la justicia, sino con el contrario.

La conversación para por un momento y Trasímaco, lanzándose sobre ellos, les dice que qué tonterías son esas y que por qué Sócrates no contesta a las preguntas en vez de hacerlas. Ambos se enzarzan en una lucha verbal por ver quién tiene razón, a pesar de que Sócrates enfoca esta discusión desde un punto de vista dialéctico, en el que él mismo desea aprender de los conocimientos que Trasímaco afirma que tiene.

La visión de Platón, mostrada a través del personaje de Sócrates, sobre la justicia va muy ligada a la del Estado que propondrá posteriormente. La justicia es lo que hace que los gobernantes ofrezcan a los gobernados todo lo que necesitan, (observamos que la justicia sólo afecta a los poderosos). Los justos, son los gobernantes sabios y buenos, en cambio los injustos serán aquellos que hagan las cosas egoístamente, pensando sólo en su propio beneficio. Serán gente incapaz de hacer algo conjuntamente pues al sólo querer beneficios terminan aprovechándose del prójimo.

Para Platón, la justicia, es la virtud a partir de la cual podemos alcanzar otras como la Bondad, la Concordia o la Amistad. Además, la justicia es provechosa porque el que es justo recibe justicia y al final, si todos somos justos y ejercemos nuestro trabajo correctamente, la sociedad mejora.

LIBRO SEGUNDO:

A pesar de los intentos de Sócrates por acabar la conversación, se da cuenta de que, en realidad, ésta no ha hecho más que empezar, pues las personas que estaban observando y escuchando, se meten en la discusión y empiezan a plantearse preguntas.

La justicia en realidad

Glaucón y Adimanto ven que la justicia en realidad no funciona como Sócrates (Platón) la había descrito.

En realidad, los justos no lo son por bondad, sino para conseguir una vida mejor en el Hades, pues allí se premia a los que han sabido soportar la carga de la justicia.

Por lo que vemos, la justicia no da nada a los que la practican y por eso hay mucha gente que practica la injusticia, pues con ella se logran beneficios y recompensas tangibles, a pesar de que ésta no ayuda a mejorar la sociedad, sino que la corrompe. Además, es mucho más fácil practicar la injusticia, puesto que proporciona placeres inmediatos y terrenales. La justicia, en cambio, tiene una sola recompensa y se consigue después de muerto: la embriaguez eterna.

Pero también podrán gozar de ésta los ricos, pues pagando enormes sumas de dinero a los sacerdotes, podrán hacer que los dioses perdonen sus pecados. Por esto, el justo no sólo es pisado y despreciado por los injustos, sino que además tiene que enfrentarse a la tentación de la injusticia. Lo demuestra así el mito del pastor Giges: Giges era un pastor honrado, justo y al servicio del rey; por ciertas circunstancias, un día llegó a sus manos una sortija que lo volvía invisible. Con ella, mató al rey y se hizo con su reinado. El mito dice que si hubiera un par de sortijas iguales y se las diéramos a un justo y a un injusto, la conducta sería la misma, pues el que es justo lo es por miedo a los dioses, pero todo hombre, si supiera que no sería visto, practicaría la injusticia. Para terminar, el injusto, si quiere, puede aparentar ser justo. En cambio el justo nunca podrá aparentar ser injusto.

La aparición de El Estado

Sócrates, para reafirmar su postura en defensa de la justicia, analiza la situación a partir de la aparición de El Estado, el Estado porque cada uno de nosotros no podemos subsistir por nosotros mismos. La unión de muchos individuos por necesidad es lo que lo crea. El Estado, en primer lugar, sólo tendrá necesidades primarias (comer, vestir y dormir); en segundo, cada miembro se especializará en una tarea, sólo en una, en la que él tenga más predisposición, así se entregará plenamente a su trabajo y lo hará lo mejor posible. Con esto, no haría falta una población muy numerosa y ya podrían satisfacer las necesidades de todos los miembros. El Estado también debería importar sus excedentes, por lo que harán falta comerciantes y, por tanto, también será necesario un mercado y alguien que acuñe las monedas, por lo que aparecerán los asalariados, que completarán El Estado realizando las tareas más duras. Éste no necesita demasiado, la gente no tiene muchos hijos y se evitan las confrontaciones. Este primer Estado que describe Platón no necesita un gobernante, pero en próximas fases veremos que sí.

Guardianes de El Estado

Llegará un momento en que los habitantes de El Estado quieran más, aparecerán las necesidades secundarias y, con ellas, los actores, músicos, poetas... Para albergar a toda la población, se deberán ampliar las fronteras, seguramente hasta la costa de otros estados vecinos, con lo que aparecerá el arte de la guerra y, con ella, los guardianes, que deberán ser personas preparadas para la batalla y a su vez cordiales y mansos con los habitantes de El Estado. Esto se conseguirá educándoles el cuerpo (gimnasia) y el alma (música y literatura). Lo primero será educar el alma mediante dos tipos de discurso: Falso y Verdadero. Se empezará con el falso, o sea, los mitos, los cuales deberán ser previamente filtrados y preseleccionados para que sean aptos para el guardián. En ellos deben aparecer dioses ejemplares, que no engañen ni traicionen y los escritores que no presenten a los dioses tal y como exigiera la ley, serán apartados de la sociedad.

Después de toda esta larga reflexión, comienzan a hablar de la mentira y de que a los Dioses no les gustan, pero este tema se verá dirigido hacia otro punto y será de lo que se hable durante el siguiente libro.

LIBRO TERCERO:

A lo largo de este libro, se irá reflejando el espíritu de Platón acerca de la idea de la muerte y de si su temor puede ser utilizado a favor o en contra de la persona que la tema. Por eso, comienza diciendo que debemos inducir a los dioses a que no teman a la muerte y que sean valerosos. Todo esto lo explica mediante la narración de pequeños párrafos de la obra “La Ilíada” de Homero.

Además de eso, trata de explicar las características que han de tener los guardianes, basándose en las siguientes características:

La influencia de la mitología

A parte de los dioses, los héroes y los hombres extraordinarios tampoco pueden mostrar desenfreno, sino templanza. Tampoco hay que extender una mala visión del Hades, pues si los guardianes tuvieran miedo de morir no serían buenos guardianes. Para ello, Sócrates explica que se deberían suprimir todas las obras en las que se manifieste abiertamente el dolor de las personas ante la muerte de seres queridos, disciplina que llamaríamos estoicismo.

La dicción

Hay tres maneras válidas de narrar un texto: `Ditirambos', la manera más simple, donde el autor hace una descripción de los hechos; por medio de la imitación, la `tragedia/comedia' (tragicomedia); o con una mezcla de las dos anteriores, sería el caso de la `narrativa épica'. En el caso que el guardián debiera imitar a alguien, imitaría siempre a gente de acuerdo con su arte, ya que el guardián nunca representará a un débil o piadoso.

La música

La melodía es la suma de texto, ritmo y armonía. El texto deberá seguir las pautas mencionadas anteriormente. La armonía deberá imitar las voces adecuadas para la formación del guardián, por lo que se usará la `doria' y la `frigia'. Se prescindirá de las armonías que inciten a la embriaguez, al lamento o a la pereza. Para conseguir esto, solo serán usados la lira, la cítara y la siringa y los ritmos a usar, el enoplio, el dáctilo y otro heroico. Lo importante del ritmo es que se adapte a la dicción.

Amor

El amor de El Estado es el amor moderado, usando como base del mismo el paterno-filial, lo que da una idea de cómo se debe amar al Estado (tanto como a tu propia familia).

Gimnasio

La educación de los guardianes, una vez ya se ha educado el alma, pasa por el gimnasio. En éste deberán fortalecerse y ejercitarse. Además, deberán llevar una dieta sana y que sea útil para la batalla. Por esto, lo mejor será la carne asada. Los guardianes deberán estar siempre preparados para salir en campaña.

La medicina

La medicina, ya sea para el cuerpo (médico) o para el alma (juez) deberá estar siempre presente en la sociedad. La medicina para el cuerpo debe ser un derecho de todos los ciudadanos y las curas deberán ser rápidas. No hará falta que el médico cure la enfermedad en su totalidad, sino que el enfermo volverá a trabajar lo antes posible y sanará por sí solo mediante el trabajo. Los médicos del alma deberán ser personas justas y con una gran experiencia de la injusticia, para así poder erradicarla mejor.

La educación equilibrada de los guardianes

Para la educación del cuerpo usaremos la gimnasia, pero un exceso de la misma podría convertir a los guardianes en bestias, por lo cual emplearemos la música y la filosofía para cultivar también el alma del guardián.

El gobernante

El Estado ha llegado ya a su tercera fase y ahora es mucho más perfecto, por lo que necesita a un guardián capaz de velar por éste y que también sepa administrarlo según las leyes establecidas.

Para la elección del gobernante, se harán pruebas a los guardianes mejor preparados, los cuales serán sometido a las pruebas ya desde su niñez.

División de clases

En El Estado habrá tres clases: la de los gobernantes, la de los guardianes y la de los artesanos y labradores. En El Estado todos somos hermanos, pues nacimos de la misma tierra, pero cada uno de nosotros nació fusionado con un metal, a saber: oro, plata, hierro o bronce, cada uno de los cuales pertenecerán a una casta y no tendrán nada que ver con el de los padres, ya que entre dos bronces puede salir un oro y así todas las combinaciones posibles. Cada persona ocupara el lugar que le corresponda a su metal independientemente de sus padres y mientras se guarde este equilibrio, El Estado funcionará.

Patrimonio de los guardianes

Los guardianes no poseerán nada, sólo tendrán para ellos mismos lo más básico. Dormirán juntos y vivirán siempre en comunidad, como si estuvieran en campaña. El dinero para los gastos de los guardianes procederá de los demás ciudadanos. Los guardianes nunca tocarán oro ni plata, y su principal misión será proteger a los ciudadanos.

Cuerpo

Alma

Interés

Estamento

Virtud

Cabeza

Razón

Conocimiento

Gobernantes

Sabiduría

Justicia

Pecho

Voluntad

Honor

Soldados

Valor

Vientre

Deseo

Placeres

Productores

Templanza

LIBRO CUARTO:

La discusión sigue tal y como se dejó en el libro anterior, aunque esta vez es Adimanto el que conversa distendidamente con Sócrates, le pregunta sus dudas e intenta dejarle sin respuestas. Tratan temas tan relevantes como:

Riqueza y pobreza

En El Estado no deberá existir ni la riqueza ni la pobreza, pues si alguien cayera en alguno de estos dos extremos, dejaría de trabajar y no sería provechoso para la sociedad.

En el caso de tener que luchar contra un estado más rico y opulento, nuestros guardianes estarían mejor preparados, pues los del estado vecino serían gordos e inexpertos.

El espíritu de El Estado

El espíritu de El Estado debe tener como excelencias la sabiduría, la valentía, la moderación y la justicia.

La sabiduría: El Estado debe ser sabio, y por consiguiente, prudente. La prudencia y sabiduría procede de los guardianes y gobernantes, pues los artesanos no son sabios ni tienen que serlo.

La valentía: En el Estado es valiente el que es fiel a sus principios en todo momento

La moderación: La moderación es la que hace que todos los habitantes de El Estado repriman sus deseos y lleven una vida recta y de acuerdo con la educación que se les ha proporcionado desde El Estado.

La justicia: Es la más importante, pues es la que hará que cada miembro de la sociedad asuma su tarea y no invada territorios de los otros.

El Alma

EL alma se compone de tres partes: juicio, fogosidad y apetito. El juicio es el que gobierna el espíritu, la fogosidad guarda el cuerpo siempre bajo las ordenes de la razón y el apetito es la parte irracional del alma que solo busca la satisfacción de necesidades. No se debe caer a la merced del apetito, pues corrompería el alma, así que son el juicio y la fogosidad los deben saber mantener el equilibrio.

Las excelencias del alma son las mismas de las de El Estado: es sabia porque está gobernada por la razón, es valiente porque la fogosidad preserva las ordenes de la razón y es moderada por el equilibrio interno y la justicia, que al igual que al hombre, hace que ninguna parte se entrometa en terreno de otra. El Estado perfecto lo llamaremos monarquía o aristocracia, dependiendo del número de gobernantes, siendo la monarquía gobernada por muchos y la aristocracia por pocos.

LIBRO QUINTO:

En este libro se introduce una concepción realmente avanzada para la época, y es la de la igualdad entre hombres y mujeres. Es un libro en el que se tratan muchos temas relevantes y, a mi modo de ver, es el más importante junto con el siete, el del Mito de la Caverna.

La mujer

Comienza este tema diciendo que la mujer no se diferencia del hombre en nada. Es un poco más débil, eso sí, pero a la hora de ejercer una tarea es tan eficaz y válida como un hombre. Una mujer puede ser perfectamente guardián, pues si su naturaleza es la de guardián, es esa la tarea que deberá ejercer y no tiene que haber ningún problema en la desnudez dentro de los gimnasios, pues hombres y mujeres son la misma naturaleza. Sería estúpido pensar que un rubio y un moreno son de distinta naturaleza, pues un hombre y una mujer guardianes tampoco. En este aspecto, Platón es muy contundente en lo que dice, lo que le costará más de un problema, debido a la concepción tan machista que había entonces.

La comunidad

Todos los hombres y todas las mujeres serán comunes, los hijos serán de la comunidad y nadie establecerá una ida privada en pareja (en la actualidad, esta propuesta la denominaríamos comunismo). Los hijos los tendrán los mejores hombres con las mejores mujeres y los malos hombres con malas mujeres y nadie sabrá cuales son sus progenitores, con el fin de que, al crecer, no se cuestionen sobre las buenas o las malas acciones que aquellos hicieron para ser considerados de esa manera. Los emparejamientos serán establecidos por sorteo y se realizarán festivales específicos (bodas) donde los hombres y mujeres seleccionados copularán. Las mujeres serán seleccionadas desde los veinte hasta los cuarenta años y los hombres desde los treinta hasta los cincuenta y cinco. Todos los ciudadanos que superen estas edades serán libres de emparejarse con cualquiera, eso sí, de su generación, pues al no saber quienes son sus hijos, quedarán prohibidas todas las relaciones entre generaciones o entre padres e hijos. En este aspecto, Platón muestra una concepción de lo más anticuada, teniendo en cuenta lo que piensa sobre la igualdad entre hombres y mujeres. En la actualidad, esto sería considerado un escándalo, pero entre los coetáneos era algo de lo más normal, pues las uniones matrimoniales por amor no existían.

Después de nacer, se enviará a los recién nacidos en guarderías especiales con institutrices que cuidarán de ellos y los educarán. También se seleccionará a los mejores para educarles a parte (y educarlos hacia la profesión de guardianes) y a los peores, para esconderlos.

Los términos posesivos quedarán completamente obsoletos, pues en El Estado las pertenencias personales serán inexistentes. Todo será de todos los ciudadanos, consiguiendo así que tristezas y alegrías también sean comunes para todos los ciudadanos.

Entre los habitantes de El Estado no se usarán términos como extraño o desconocido. Un extraño puede ser un extranjero, pero los habitantes de El Estado, como los guardianes de éste serán siempre conocidos y familiares. Como nadie tendrá nada y todos serán conocidos se evitarán querellas y pleitos.

Guerra

Cuando se haya que luchar, los guardianes y sus hijos (consideramos hijos suyos todos los niños de naturaleza guardián y de la generación de los que serían hijos suyos) irán juntos a la batalla. Los adultos lucharán y los niños se quedarán a salvo y observarán lo que habrán de hacer en próximas campañas cuando ellos sean adultos.

Si un guardián se rinde en batalla, será enviado con los artesanos, pues no será digno de estar entre guardianes. En cambio, si un guardián demuestra su valía, será honrado con sacrificios y regalos y cuando éste muera, se le enterrará con honores y será recordado por todos como alguien valiente.

Hay dos tipos de guerra: las guerras civiles (disputas internas) y las guerras. En las disputas internas, dónde se batirán griegos contra griegos, no se quemarán las casas ni se tomarán esclavos, sino que sólo se cogerá el botín, que será la cosecha del año y de los enemigos muertos, sólo se les quitarán las armas; en las guerras contra los bárbaros, no habrá ningún problema en coger a los enemigos como esclavos, pero lo que no se debe hacer nunca (ni con griegos ni con extranjeros) es hacer ofrendas en los templos con armas de los vencidos.

En cualquier caso de guerra civil, siempre se debe terminar con la reconciliación.

¿Es posible que El Estado exista?

Durante un corto periodo de conversación, se debate sobre si El Estado existirá si los gobernantes son filósofos o tienen muy en cuenta la filosofía, aunque no llegan a una conclusión certera.

Filósofos

Esta parte del libro es dedicada para idolatrar a los filósofos, lo que sirve a Platón para auto publicitarse dentro de su propio libro. Se muestra al filósofo como amante de la sabiduría, el que ama al conocimiento pero nunca se llena de éste, al contrario, siempre se siente ansioso de aprender más. Es necesario distinguir a los filósofos de los amantes de la opinión, pues estos segundos son los que participan en foros y debates como si fueran filósofos, pero lo que realmente buscan es el espectáculo y no pueden apreciar una idea en sí, sino que sólo ven una parte (por eso son amantes de la opinión, pues si no ven la totalidad del objeto sólo tienes una opinión).

Lo que es y lo que no es

El conocimiento es lo que es porque se conoce algo que existe, y la ignorancia es por lo tanto lo que no es, luego hay opiniones que parecen que son pero no son. En todo caso, la virtud está en el término medio.

LIBRO SEXTO:

Tras encontrar la verdad sobre quién es filósofo y quién no lo es, Sócrates cree haber acabado el discurso, pero al haber descubierto esto, lo único que ha hecho es abrir un sinfín de puertas y de preguntas que esperan ser contestadas:

El alma del filósofo

El alma de un filósofo está siempre dispuesta a conocer y debe ser mansa y moderada. No debe sucumbir ante los placeres corporales y, además, debe ser valiente, puesto que conoce el valor de la vida y no le tiene que tener miedo a nada. Si observamos el alma del filósofo, vemos que es una persona justa y que la memoria y la capacidad para aprender son los pilares del conocimiento.

La errónea visión de la filosofía

Hay aprendices de filósofos que se han corrompido y se han vuelto amantes de la opinión, una de las peores cosas que le pueden ocurrir a un filósofo, puesto que le pasa algo parecido a si se pusiera una venda en los ojos que sólo le permitiera ver una ranura del mundo. Esto ha podido suceder por tres razones: porque no han alimentado correctamente sus excelencias, porque se han dejado arrastrar por el griterío del populacho o porque han sido corrompidos por el dinero. Estos filósofos dan una falsa imagen de la filosofía, porque la gente pasa a ver en la filosofía el arte para ayudar al político y `engañar' al pueblo.

Los verdaderos filósofos, los que saben mantener su alma de filósofo sana y justa, deberían dirigirse al público para explicarles que la verdadera filosofía no es la que practican los amantes de la opinión, sino que la auténtica filosofía sólo difunde la verdad, y también se les debería explicar que si los gobernantes fueran filósofos, en lugar de corruptos políticos, El Estado mejoraría y el público les daría la razón.

Para que los niños que van a ser filósofos no se conviertan en amantes de la opinión, se tendrá que enseñarles la filosofía de acuerdo con su edad y no se les hará pensar en conceptos abstractos hasta la adolescencia, evitando así que el joven abandone sus estudios y crezca como un amante de la opinión.

El Bien

El Bien será objeto de estudio para los guardianes, pues si no se entiende las demás cosas son inútiles. Es la luz que ilumina las verdades y si no se tiene la idea del Bien, el resto de las ideas que tengamos no estarán bien `iluminadas', por lo que sólo tendremos una opinión sobre ellas.

La línea

'La República; Platón'

Platón encasilla todos los objetos y esencias en la línea. En la primera sección (que también se encuentra dividida por el patrón `oro') se encuentran las imágenes (copias de las ideas) y a su derecha los hombres y sus creaciones, los animales... Todo el mundo sensible quedaría en la mitad izquierda.

En la derecha encontramos los objetos geométricos, que se pueden conocer mediante el pensamiento discursivo, y ya en la derecha de todo, encontramos las ideas.

LIBRO SÉPTIMO:

En mi opinión, es el libro de mayor importancia de toda La República, ya que nos ofrece una reflexión totalmente filosófica acerca de todos los aspectos teóricos que propuso, como son las fases del conocimiento, el mundo de las Ideas...

El mito de la caverna

En una caverna hay varios hombres encadenados de manera que sólo pueden permanecer en aquella posición y no pueden moverse ni girar la cabeza. Estos hombres verán en la pared sombras de objetos que habrá al otro lado de su posición y ellos, evidentemente, nunca habrán conocido algo distinto y creerán que las sombras aquellas son las realidades y no meras proyecciones.

Si uno de los prisioneros se librara de las cadenas, al volverse y ver la luz y ver las cosas en su auténtico aspecto, sería incapaz de reconocerlas como verdaderas, pues su mente se había acostumbrado a sólo ver sombras, además de que la luz le produciría un gran dolor en los ojos a causa de no haber recibido nunca una cantidad similar.

A medida que avanzase el tiempo, se acostumbraría a la luz y se daría cuenta de la verdad de las cosas y de lo infeliz que era antes en la cueva. Si este “liberado” quisiera volver a la caverna y contarles a sus antiguos compañeros que lo que ven no es la realidad, estos lo tomarían por loco e intentarían matarle, si no fuera por los impedimentos físicos.

Según Platón, la caverna sería el mundo tangible, el sensible, en el que nosotros vivimos. El exterior sería, por lo tanto, el mundo de las Ideas. El mundo de las ideas está “iluminado por el Bien” de la misma manera que al exterior de la caverna hay sol.

Para descubrir el Bien, hace falta una educación especial y serán los buenos filósofos los que llegarán a descubrirlo. En El Estado, serán éstos los que deberían gobernar, lo que es fácil de entender, ya que sólo será apto para gobernar el que haya salido de la caverna.

Educación del filósofo

El filósofo deberá practicar la gimnasia y estudiar la música cómo si de cualquier guardián se tratara. Los filósofos y guardianes también deberán saber de otras disciplinas, como son la aritmética, la geometría plana, la estereometría, la astronomía, la armonía y, como plato fuerte, la dialéctica.

La dialéctica es el estudio supremo, y sin ella nunca llegaríamos a conocer el Bien, por lo que, por vasto que fuera nuestro conocimiento en otras materias, sin aquél iluminándolos estos serían falsos.

De las otras materias, diremos que Platón piensa que no se deben aprender mediante la interpretación de los sentidos; sino que será a través de la razón como deberemos llegar a la esencia de las cosas.

Todas estas disciplinas (salvo la dialéctica) tienen ,sobre todo, una finalidad militar para Platón. Ya sea para contar a los enemigos, distribuirse en el campo de batalla o guiarse al ir en un navío.

La línea

Platón explica que los dos tipos de conocimiento del mundo sensible, conjetura y creencia, están englobados por la opinión, pues de ellos sólo podemos tener una opinión. De la misma manera, la inteligencia englobará a los conocimientos del mundo de las ideas, pensamiento discursivo y ciencia.

Formación del filósofo

Si se reúnen todos los requisitos para ser guardián, el niño filósofo deberá seguir las pautas siguientes:

  • Hasta los veinte años aprenderá las disciplinas anteriormente comentadas salvo la dialéctica, que la aprenderá a partir de los veinte, cuando ya prescinda de la gimnasia obligatoria. El niño deberá aprender las cosas de una manera agradable para él, puesto que los castigos y obligaciones son para los esclavos.

  • A los treinta años se volverá a seleccionar a los mejores y se les enseñará a prescindir de los sentidos y a usar sólo la razón. Cinco años más tarde, deberán volver a “la caverna” y participar en lo militar y en cosas para formar a los jóvenes, adquiriendo así un gran experiencia. Después, si a los quince años han sido justos y firmes, podrán acceder al cargo de gobernante. Y así, siempre que sea su turno, podrán gobernar el resto de sus vidas.

Formación de El Estado

El Estado sólo se formara escogiendo a los mejores y más predispuestos y enseñándoles las leyes descritas. Como dije anteriormente, sólo optarán a guardianes los que hayan sido preparados desde su niñez.

LIBRO OCTAVO:

A lo largo de este libro, Platón va a examinar las constituciones imperfectas para ver si el mejor de los hombres es el más feliz o si ocurre lo contrario.

Degeneración de El Estado

El Estado, al estar sujeto por humanos no libres de la imperfección, también puede degenerarse. Si el gobernante descuida la natalidad y deja que haya procreación en malas épocas para ello, saldrán guardianes necios e incultos. Lo siguiente será la unión entre personas de distinta clase y la inminente aparición de una carrera para la acumulación de riquezas. Al entrar en esa dinámica, El Estado irá degenerándose desde la aristocracia hasta la timocracia, de ésta a la oligarquía, de ésta a la democracia y, por último, de ésta a la tiranía, que es el peor de los gobiernos.

La timocracia será el gobierno de los hijos de los hombres justos de El Estado, y por esto será la forma menos corrompida, conservando algunos rasgos de El Estado. Será el gobierno de los hombres más fuertes y fogosos, que buscarán honores como si de una guerra se tratara. Los hombres timocráticos se corromperán más y ya sólo querrán saciar su afán de riqueza, pues la ambición los habrá llevado por el mal camino. Cuando esto ocurra, hablaremos del estado oligárquico

La oligarquía se caracterizará porque el gobierno será para los más ricos. En éste aparecerá una gran división entre los ricos, que vivirán sólo para la acumulación de las riquezas y los pobres, privados de todos los derechos, que no podrán satisfacer necesidades y que se verán condenados a la miseria. El hombre oligárquico sólo satisficirá sus necesidades más básicas para la supervivencia, ya que su principal prioridad será la acumulación de capital. Por esto, el estado oligárquico dejará las funciones gubernamentales por ser consideradas superfluas. Entre los hombres pobres se irá conspirando un boicot contra los oligárquicos, porque les tendrán pisoteados. Llegará un momento en que los pobres se rebelarán y, sin mucho esfuerzo, sacarán a los ricos del poder, pues estos, debido a su afán para el lucro, no estarán preparados para la lucha. Cuando los pobres logren el poder hablaremos del estado democrático.

La democracia se caracterizará por la libertad, que terminará en libertinaje, pues cada uno será libre de hacer lo que quiera y todos terminarán satisfaciendo sus necesidades menos necesarias, lanzándose al placer. El estado democrático sucumbirá a los placeres, dejando en él sólo la anarquía, pues ya no respetarán ninguna ley ni se sentirán atados a ninguna obligación.

Es en esta situación, en el caos absoluto que existe entonces en la sociedad, donde los oligárquicos intentarán mantener un gobierno estable, pero los democráticos no respetan las leyes. En este caos, se elige a una persona y se la hará actuar como líder, y no solo como esto, sino que al líder se le considerará un salvador, pues habrá sacado al pueblo del caos en el que se encontraba.

Será entonces cuándo el estado se encontrará frente a un gobierno tiránico. El líder tiránico, a primera vista, es un populista y alguien que pretende ayudar. Al inicio, el hombre tiránico estará apoyado por todas las personas que lo habrán llevado al poder, pero a la larga se va apoderará de todo el patrimonio del pueblo, promoviendo guerras para que sea necesario un hombre como él y aumentará los impuestos para anular cualquier tipo de conspiración en su contra, pues la gente deberá estar más pendiente de sobrevivir que de conspirar. Llegados a este punto, los que le subieron al poder también le odiarán y el tirano, condenado a no tener amigos, pondrá en su séquito a personas necias que lo adularán sólo para recibir la correspondiente paga. El tirano esclavizará al pueblo que tiempo atrás le llevó al poder. De esta forma vemos que el mismo pueblo se ha autodestruido.

LIBRO NOVENO:

Tras haber estudiado minuciosamente el proceso de auto destrucción que seguiría la sociedad si no estuviera controlada, este libro se dedica a estudiar, de la forma más profunda el proceso que ha de seguir una persona para hacerse tiránica, enlazando esto con lo dicho en el primer libro sobre la justicia, la injusticia y la supremacía de una sobre la otra.

La formación del hombre tiránico

El hombre tiránico se forma porqué durante los sueños se le aparecen los deseos más amorales que ha tenido acallados durante toda su vida. Al haber nacido en la democracia, no ve ningún problema en saciar sus deseos innecesarios de carácter amoral y lo hará hasta tal punto que caerá en la locura y la rabia, llevándolo a saciar de cualquier forma su apetito amoral, y no va a tener ningún problema en robar, asesinar o en hacer lo que haga falta. Este comportamiento se extenderá por todo el estado aunque el más desdichado será el tirano, ya que la tiranía no permite amistad.

La superioridad del justo sobre el injusto

Hay tres pruebas con las que Platón demuestra la superioridad del justo sobre el injusto:

  • En la primera prueba, vemos que como el tirano está sujeto a la injusticia por el hecho de estar supeditado a su apetito, se va a ver obligado a adular a sus esclavos para tener de ellos su disposición, lo que le convierte en el más esclavo de todos y en el más infeliz; pues el hombre de El Estado, al haber escogido el camino de la justicia, es más feliz y recibe mayores recompensas. Con ello concluimos que en esta primera prueba, referida a la nobleza del espíritu y a la felicidad, el justo supera con creces al injusto.

  • La segunda prueba analiza los placeres para cada parte del alma. A la razón se la vincula con el placer del aprendizaje, a la fogosa con los honores y a la apetitiva con los placeres carnales y las riquezas. Según sea la parte del alma que domina en las personas, tendremos al filósofo, al ambicioso o al amante del lucro, respectivamente. Si recurrimos al razonamiento para saber cuáles son los placeres más nobles, encontramos que son los pertenecientes al filósofo; lo mismo pasa si los analizamos desde la inteligencia o la experiencia. Por lo tanto, los placeres más agradables serán los referentes al hombre más justo, o sea al filósofo.

  • En la tercera prueba vemos que el verdadero placer no es el de la cesación del dolor (con el que a veces se confunde), que es el que sienten los ambicioso o los amantes del lucro, sino que el verdadero placer es el de la esencia, y sólo los filósofos pueden acceder a él. Si clasificamos a las personas según su acceso al placer real, vemos que los filósofos son los que están más cerca, luego los ambiciosos y finalmente los amantes del lucro.

Trasladando esto a las formas de gobierno del estado, vemos que la forma de gobierno en la cual los mandatarios son los filósofos es la aristocracia, en la que gobiernan los ambiciosos es la timocracia y las gobernadas por los amantes del lucro son la oligarquía, la democracia y la tiranía. Por lo tanto, el tirano, que es el hombre más injusto, es también el más alejado del verdadero placer.

La superioridad de la justicia sobre la injusticia

Acabamos de demostrar que lo dicho en el primer libro sobre que la práctica de la injusticia era más provechosa que la de la justicia, no era cierto. El injusto no podrá acceder al placer real y se verá esclavizado por su parte apetitiva; en cambio, el justo que se subordina a la parte divina del alma, obtiene el placer real, el conocimiento verdadero y goza de una vida apacible en la tierra. Y respecto al injusto con apariencia de justo, aún las cosas le irían peor, porque se corrompería aún más, pero no gozaría de los placeres del raciocinio como si realmente se hubiera entregado a la justicia.

LIBRO DÉCIMO:

Este último libro está dividido en dos grandes partes: por un lado, la poesía y por otro, la inmortalidad del alma y la vida ulterior. A pesar de eso, lo dividiré en más partes, con el fin de analizar todo minuciosamente:

Objetos reales y objetos miméticos

Para cada cosa existe una sola idea. Hay una idea de silla, una de árbol, una de pájaro, sólo una. Ésta es perfecta, verdadera, eterna e inmutable, ya que se encuentra en un mundo que no es tan tangible para nosotros, el de las Ideas, donde todo está concebido de manera original.

La Idea ha sido concebida por el productor de naturalezas (según las notas a pie de página será un Dios, el Bien). Luego, esta es hecha por un artesano, el Demiurgo, quien hace los objetos basándose en el patrón ideal que encuentra en el mundo de las Ideas. El demiurgo hace objetos verdaderos y reales, pues los hace a partir de la verdadera esencia. Para terminar, encontramos al imitador, quien fabrica cosas a partir de lo material. Por lo tanto, el producto del imitador ya no es real, porque esta basado en la opinión.

Con esto encontramos tres tipos de arte: el del productor de naturalezas, que es el que lo usa, el del Demiurgo, que es el que lo hace y el del imitador, que es quien, evidentemente, imita. Con esto vemos que el arte mimético es el más falso de todos, al estar basado en lo material y que sólo alimenta la parte inferior del alma, la sensorial. Por lo tanto, se debe tener mucho cuidado con este arte en El Estado, pues podría llevar a que los ciudadanos se entregaran al cultivo de la parte inferior del alma, la concupiscible. En cualquier caso, el arte mimético deberá ensalzar los valores más nobles del alma.

De esto deducimos otra división del alma, la racional y la irracional, siendo la primera la que busca el aprendizaje y la segunda la satisfacción de los placeres materiales.

La inmortalidad del alma

El alma puede ser llevada a la perdición y a la corrupción, aunque nunca a su destrucción, pues es inmortal. Si lo bueno beneficia y preserva y lo malo perjudica y destruye, no debemos pensar que por mucho pervertir un alma esta quede aniquilada; sin embargo, el Bien y el Mal, sí afectan al cuerpo, pues este es mortal. El que practique la justicia tendrá una vida llena de los verdaderos placeres y recompensas, pues su alma seguirá el buen camino, pero además los dioses compensan a las almas de los justos y castigan las de los injustos.

Mito de Er

Er era un armenio al que le dejaron resucitar para que explicara a los hombres qué había después de la muerte del cuerpo. Dijo que las Almas iban a un lugar donde se las juzgaba por su conducta en la tierra. Cerca de ahí había cuatro entradas, dos hacia el cielo y dos hacia abajo tierra. Las almas iban al cielo si habían sido justas, y bajo tierra si habían sido injustas. Las que se preparaban para volver a la tierra dependiendo de si estaban al cielo o bajo tierra recibirían mil años de delicias o de torturas respectivamente. Las que ya habían pasado los mil años volvían frescas y limpias o sucias y demacradas, dependiendo del lugar de donde procedieran.

Las almas que habían de volver a la tierra eran presentadas a las tres Parcas: Laquesis, que se encarga del pasado; Cloto, del presente y Atropo, de las del futuro.

Laquesis hacía escoger un demonio a las almas y este demonio sería el vigilante de su destino en la vida. Éstas podían escoger entre dos modos de vida: la de los justos y la de los injustos. Después, Cloto ratificaba su elección y Atropo la hacía inalterable.

Luego se iban al río del Olvido y, al beber de sus aguas, olvidaban completamente cualquier cosa de su vida anterior. En medio de la noche las almas eran lanzadas hacia arriba.

Opinión personal:

Podemos decir de este libro que es de difícil compresión, aunque a pesar de esto su contenido sea espectacular.

Encuentro algunos apartados del mismo extremadamente evolucionados para la época en la que fue escrito, como es el caso de la igualdad de hombres y mujeres en el estado conformado por Platón, al igual que coincido con que la vida del justo será, quizá no en el momento, pero a la larga, mayormente compensado que el del injusto, quien solo ganará peso para su alma y remordimientos de conciencia. Es más, el injusto, bajo mi punto de vista, nunca podrá sentir la satisfacción plena que siente el justo al lograr que se le reconozca algún mérito.

En cuanto al estado que Platón tenía la ilusión de conformar, me parece utópico y demasiado perfecto, pues las personas no somos tan perfectas y nos dejamos dominar sin oponer resistencia.

A fin de cuentas, podríamos decir que es un libro magnífico, a pesar de la dificultad que suponer realizar un trabajo del mismo, debido a que esta escrito en forma de diálogo.

18