La República; Platón

Filosofía clásica griega. Concepción platónica sobre el estado, conocimiento, el bien, la sociedad, los filósofos y la justicia

  • Enviado por: Red Hook
  • Idioma: castellano
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LA REPÚBLICA

PLATÓN

INTRODUCCIÓN:

Platón nos expondrá sus ideas sobre el Estado y la justicia perfectos. Para hacerlo planteará un dialogo entre Sócrates (su maestro) y otros personajes siendo Sócrates el que siempre lleve la razón. La República está dividida en diez libros en los que se intentara tratar temas distintos aunque algunas veces se volverá a ideas ya mencionadas con el fin de complementar lo que se había dicho.

Al estar escrito en forma de dialogo, se dificulta el resumen; por esto lo que intentaré será englobar los diálogos según el tema al que se refieran para así facilitar la lectura y estudio.

LIBRO PRIMERO:

La vejez

Platón no ve la vejez como una carga, la vejez sólo será una carga si la persona vieja no quiere admitirlo ni tolerarlo. Por lo que la persona que esté predispuesta no tendrá ningún problema y su vejez será agradable. Por otro lado también los que posean fortuna tendrán una vejez más apacible.

La justicia

La visión de Platón sobre la justicia va muy ligada a la del Estado que propondrá posteriormente. La justicia es lo que hace que los gobernantes ofrezcan a los gobernados todo lo que necesitan, (observamos que la justicia sólo afecta a los poderosos). Los justos, son los gobernantes sabios y buenos, en cambio los injustos serán aquellos que hagan las cosas egoístamente, pensando sólo en su propio beneficio. Serán gente incapaz de hacer algo conjuntamente pues al sólo querer beneficios terminan aprovechándose del prójimo.

Para Platón, la justicia, es la virtud a partir de la cual podemos alcanzar otras como la bondad, la concordia o la amistad. Además la justicia es provechosa porque el que es justo recibe justicia y al final si todos somos justos, y todos ejercen su trabajo correctamente, la sociedad mejora.

LIBRO SEGUNDO:

La justicia en realidad

Glaucón y Adimanto ven que la justicia en realidad no funciona como Sócrates (Platón) la había descrito.

En realidad, los justos, no lo son por bondad sino para conseguir una vida mejor en el Hades, pues allí se premia a los que en vida han sabido soportar la carga de la justicia. Por lo que vemos que la justicia no da nada a los que la practican, por eso hay mucha gente que practica la injusticia, pues con ella se logran beneficios y recompensas tangibles. Aunque la injusticia no ayuda a mejorar la sociedad, la injusticia corrompe a la sociedad. Además es mucho más fácil practicar la injusticia puesto que proporciona placeres inmediatos y terrenales. La justicia en cambio, tiene una sola recompensa y es después de muerto cuando se consigue la embriaguez eterna. Pero también podrán gozar de la embriaguez eterna los ricos, pues pagando enormes sumas de dinero a los sacerdotes, podrán hacer que los dioses perdonen sus pecados. Por esto el justo, no solo es pisado y despreciado por los injustos, sino que además tiene que enfrentarse a la tentación de la injusticia. Lo demuestra así el mito del pastor Giges. Siendo Giges un pastor honrado y justo y al servicio del rey; por ciertas circunstancias un día llegó a sus manos una sortija que lo volvía invisible. Con ella, Giges mató al rey y se hizo con su reinado. El mito dice que si hubiera un par de sortijas iguales, y se las diéramos a un justo y a un injusto, la conducta sería la misma pues el que es justo lo es por miedo a los dioses, pero todo hombre, si supiera que no sería visto, practicaría la injusticia. Para terminar, el injusto, si quiere, puede aparentar ser justo. En cambio el justo nunca podrá aparentar ser injusto.

La aparición de El Estado

Sócrates para reafirmar su postura en defensa de la justicia, lo analiza a partir de la aparición de El Estado. El Estado porque cada uno de nosotros no podemos subsistir por nosotros mismos. La unión de muchos individuos por necesidad es lo que crea a El Estado. El Estado en primer lugar sólo tendrá necesidades primarias (comer, vestir y dormir). En El Estado, cada miembro se especializará en una tarea, sólo en una, la que él tenga más predisposición. Así se entregará plenamente a su trabajo y lo hará lo mejor posible. Con esto, no haría falta una población muy numerosa y ya podrían satisfacer las necesidades de todos los miembros. El Estado también debería importar sus excedentes, por lo que harán falta comerciantes, también será necesario un mercado y alguien que acuñe las monedas. Por lo que aparecerán los asalariados que completarán El Estado realizando las tareas más duras. Este Estado no necesita demasiado, la gente no tiene muchos hijos y se evitan las confrontaciones. Este primer Estado que describe Platón no necesita un gobernante, en próximas fases veremos que sí.

Guardianes de El Estado

Llegará un momento en que los habitantes de El Estado quieran más, aparecerán las necesidades secundarias, y con ellas los actores, músicos, poetas... Para albergar a toda la población de El Estado se deberán ampliar las fronteras, seguramente a costa de otros estados vecinos. Con lo que aparecerá el arte de la guerra, y con ella los guardianes de El Estado. Los Guardianes deberán ser personas preparadas para la batalla y a su vez cordiales y mansos con los habitantes de El Estado. Esto se conseguirá educándoles el cuerpo (gimnasia) y el alma (música y literatura). Lo primero será educar el alma mediante dos tipos de discurso: Falso y Verdadero. Se empezará con el falso, o sea, los mitos. Los mitos deberán ser previamente filtrados y preseleccionados para que sean aptos para el guardián. En los mitos deben aparecer dioses ejemplares, que no engañen ni traicionen y los escritores que no presenten a los dioses tal y como exigiría la ley, serán apartados de la sociedad.

LIBRO TERCERO:

Sobre los textos

A parte de los dioses, los héroes y hombres extraordinarios tampoco pueden mostrar desenfreno, sino templanza. Tampoco hay que extender una mala visión del Hades, pues si los guardianes tuvieran miedo de morir no serían buenos guardianes.

Sobre la dicción

Hay tres maneras validas de narrar un texto. `Ditirambos' la manera más simple, donde el autor hace una descripción de los hechos; por medio de la imitación, `tragedia/comedia' o con una mezcla de las dos anteriores, sería el caso de la narrativa épica. En el caso que el guardián debiera imitar a alguien, imitaría siempre a gente de acuerdo con su arte, el guardián nunca representará a un débil o piadoso.

Sobre la música

La melodía es la suma de texto, ritmo y armonía. El texto deberá seguir las pautas mencionadas anteriormente. La armonía deberá imitar voces adecuadas para la formación del guardián, por lo que se usará la `doria' y la `frigia'. Se prescindirá de las armonías que inciten a la embriaguez, al lamento o a la pereza. Para conseguir esto, solo serán usados la lira, la citara y la siringa. Los ritmos a usar el enoplio, el dáctilo y otro heroico. Lo importante del ritmo es que se adapte a la dicción.

Amor

El amor de El Estado es el amor moderado usando como base el paterno-filial.

Gimnasio

La educación de los guardianes, una vez ya se ha educado el alma, pasa por el gimnasio. En el gimnasio deberán fortalecerse y ejercitarse. Además deberán llevar una dieta sana y que sea útil para la campaña. Por esto lo mejor será la carne asada. Los guardianes deberán estar siempre preparados para salir en campaña.

La medicina

La medicina, ya sea para el cuerpo (médico) o para el alma (juez) deberá estar siempre presente en la sociedad. La medicina para el cuerpo debe ser un derecho de todos los ciudadanos y las curas deberán ser rápidas. No hará falta que el médico cure la enfermedad en su totalidad. EL enfermo cuándo pueda volver a trabajar ya sanará por sí solo mediante el trabajo. Los médicos del alma deberán ser personas justas y con vasta experiencia de la injusticia para así poder erradicarla mejor.

La educación equilibrada de los guardianes

Para la educación del cuerpo usaremos la gimnasia, pero un exceso de gimnasio podría convertir a los guardianes en bestias, por esto emplearemos la música y la filosofía para cultivar también el alma del guardián.

El gobernante

El Estado ha llegado ya a su tercera fase, ahora es mucho más perfecto. Ahora El Estado necesita a un guardián capaz de velar por El Estado y que también sepa administrarlo según las leyes de El Estado.

Para la elección del gobernante se harán pruebas a los guardianes mejor preparados. El guardián será sometido a las pruebas ya desde su niñez.

División de clases

En El Estado habrá tres clases la de los gobernantes, la de los guardianes y la de los artesanos y labradores. En El Estado todos somos hermanos, pues nacimos de la misma tierra. Lo que cada uno de nosotros nació fusionado con un metal. Oro, plata, hierro o bronce. Cada metal pertenecerá a una casta, lo que no tiene nada que ver con el metal son los padres. Entre dos bronces puede salir un oro y así todas las combinaciones posibles. Y cada persona ocupara el lugar que le corresponda a su metal independientemente de sus padres. Mientras se guarde este equilibrio, El Estado funcionará.

Patrimonio de los guardianes

Los guardianes no poseerán nada, sólo tendrán para ellos mismos lo más básico. Dormirán juntos y vivirán siempre en comunidad como si estuvieran en campaña. El dinero para los gastos de los guardianes procederá de los demás ciudadanos. Los guardianes nunca tocarán oro ni plata, y su principal misión es proteger a los ciudadanos.

LIBRO CUARTO:

Riqueza y pobreza

En El Estado no deberá existir ni la riqueza ni la pobreza, pues si alguien cayera en alguno de estos dos extremos, dejaría de trabajar y no sería provechoso para la sociedad.

En el caso de tener que luchar contra un estado más rico y opulento, nuestros guardianes estarían mejor preparados pues los del estado vecino serían gordos e inexpertos.

El espíritu de El Estado

El espíritu de El Estado debe tener como excelencias la sabiduría, la valentía, la moderación y la justicia.

La sabiduría: El Estado debe ser sabio, y por consiguiente, prudente. La prudencia y sabiduría procede de los guardianes y gobernantes, pues los artesanos no son sabios ni tienen que serlo.

La valentía: En el Estado es valiente el que es fiel a sus principios en todo momento

La moderación: La moderación es la que hace que todos los habitantes de El Estado repriman sus deseos y lleven una vida recta y de acuerdo con la educación que se les ha proporcionado desde El Estado.

La justicia: Es la más importante, pues es la que hará que cada miembro de la sociedad asuma su tarea y no invada territorios de los otros.

El Alma

EL alma se compone de tres partes: Juicio, fogosidad y apetito. El juicio es el que gobierna el espíritu, la fogosidad guarda el cuerpo siempre bajo las ordenes de la razón y el apetito es la parte irracional del alma que solo busca la satisfacción de necesidades. No se debe caer a la merced del apetito, pues corrompería el alma, el juicio y la fogosidad deben saber mantener el equilibrio.

Las excelencias del alma son las mismas de las de El Estado: el alma es sabia porque está gobernada por la razón, es valiente porque la fogosidad preserva las ordenes de la razón, es moderada por el equilibrio interno y la justicia que al igual que al hombre hace que ninguna parte se entrometa en terreno de otra. El Estado perfecto lo llamaremos monarquía o Aristocracia dependiendo del número de gobernantes.

LIBRO QUINTO:

La mujer

La mujer no se diferencia del hombre en nada. Es un poco más débil, eso sí, pero a la hora de ejercer una tarea es tan eficaz y válida como un hombre. Una mujer puede ser perfectamente guardián, pues si su naturaleza es la de guardián, es esa la tarea que deberá ejercer y no tiene que haber ningún problema en la desnudez dentro de los gimnasios, pues hombres y mujeres son la misma naturaleza. Sería estúpido pensar que un rubio y un moreno son de distinta naturaleza, pues un hombre y una mujer guardianes tampoco. Sí que son de naturaleza distinta un guardián de un labrador.

La comunidad

Todos los hombres y todas las mujeres serán comunes y los hijos serán también de la comunidad, nadie establecerá una ida privada en pareja. Los hijos los tendrán los mejores hombres con las mejores mujeres y los malos hombres con malas mujeres, nadie sabrá cuales son sus progenitores. Los emparejamientos serán establecidos por sorteo y se realizaran festivales específicos (bodas) donde los hombres y mujeres seleccionados copularán. Las mujeres serán seleccionadas desde los veinte hasta los cuarenta años y los hombres desde los treinta hasta los cincuenticinco. Todos los ciudadanos que superen estas edades serán libres de emparejarse con cualquiera, eso sí, de su generación. Pues al no saber quienes son sus hijos, quedaran prohibidas todas las relaciones entre generaciones o entre padres e hijos.

Después de nacer, se enviará a los recién nacidos en guarderías especiales con institutrices que cuidarán de ellos y los educarán. También se seleccionará a los mejores para educarles a parte y a los peores para esconderlos.

Los términos posesivos quedarán completamente obsoletos, pues en El Estado las pertenencias personales serán inexistentes. Todo será de todos los ciudadanos, consiguiendo así que tristezas y alegrías también sean comunes ara todos los ciudadanos.

Entre los habitantes de El Estado no se usarán términos como extraño o desconocido. Un extraño puede ser un extranjero, los habitantes de El Estado como los guardianes de éste serán siempre conocidos y familiares. Como nadie tendrá nada y todos serán conocidos se evitarán querellas y pleitos.

Guerra

Cuando se haya que luchar, los guardianes y sus hijos (consideramos hijos suyos todos los niños de naturaleza guardián y de la generación de los que serían hijos suyos) irán juntos a la batalla. Los adultos lucharán y los niños se quedarán a salvo y observarán lo que habrán de hacer en próximas campañas cuando ellos sean adultos.

Si un guardián tira la toalla en batalla será enviado con los artesanos pues no será digno de estar entre guardianes. En cambio, si un guardián demuestra su valía será honrado con sacrificios. Y cuando éste muera, se le enterrará con honores y será recordado por todos como alguien valiente.

Hay dos tipos de guerra, las guerras civiles (disputas intestinas) y las guerras. En las disputas intestinas, dónde se batirán griegos contra griegos, no se quemarán las casas ni se tomarán esclavos. Sólo se cogerá el botín que será la cosecha del año. De los enemigos muertos sólo se les quitarán las armas.

En las guerras contra los bárbaros no habrá ningún problema en coger a los enemigos como esclavos. Lo que no se debe hacer nunca (ni con griegos ni con extranjeros) es hacer ofrendas en los templos con armas de los vencidos.

En cualquier caso de guerra civil, siempre se debe terminar con la reconciliación.

¿Es posible que El Estado exista?

El Estado existirá si los gobernantes son filósofos o tienen muy en cuenta la filosofía.

Filósofos

El filósofo es el amante de la sabiduría, el que ama al conocimiento pero nunca se llena de éste, al contrario, el filósofo siempre se siente ansioso de aprender más. Hay que distinguir a los filósofos de los amantes de la opinión, pues estos segundos son los que participan en foros y debates como si fueran filósofos pero lo que realmente buscan es el espectáculo. Los amantes de la opinión no pueden apreciar una idea en sí, sólo ven una parte, por eso son amantes de la opinión, pues si no ven la totalidad del objeto sólo tienes una opinión.

Lo que es y lo que no es

El conocimiento es lo que es porque se conoce algo que existe, y la ignorancia es por lo tanto lo que no es. Luego hay la opinión que parece que es pero no es. Está en un termino medio.

LIBRO SEXTO:

El alma del filósofo

El alma de un filósofo está siempre dispuesta a conocer, debe ser mansa y moderada. No debe sucumbir ante los placeres corporales. El alma del filósofo, además, es valiente puesto que conoce el valor de la vida y no le tiene miedo a nada. Si observamos el alma del filósofo, vemos que es una persona justa. La memoria y la capacidad para aprender son los pilares del conocimiento.

La errónea visión de la filosofía

Hay aprendices de filósofos que se han corrompido y se han vuelto amantes de la opinión. Pues o no han alimentado correctamente sus excelencias o bien se han dejado arrastrar por el griterío del populacho o han sido corrompidos por el dinero. Estos filósofos dan una falsa imagen de la filosofía. La gente ve en la filosofía el arte para ayudar al político y `engañar' al pueblo.

Los verdaderos filósofos, los que saben mantener su alma de filósofo sana y justa, deberían dirigirse al público para explicarles que la verdadera filosofía no es la que practican los amantes de la opinión, sino que la auténtica filosofía sólo difunde la verdad. Y también se les debería explicar que si los gobernantes fueran filósofos en lugar de corruptos políticos, El Estado mejoraría. Y el público les daría la razón.

Para que los niños que van a ser filósofos no se conviertan en amantes de la opinión, se tendrá que enseñarles la filosofía de acuerdo con su edad y no se les hará pensar en conceptos abstractos hasta la adolescencia. Evitando así que el joven abandone sus estudios y crezca como un amante de la opinión.

El Bien

El Bien será objeto de estudio para los guardianes, pues si no se entiende el Bien las demás cosas son inútiles.

El Bien es la luz que ilumina las verdades. Si no se tiene la idea del Bien, el resto de las ideas que tengamos no estarán bien `iluminadas' por lo tanto sólo tendremos una opinión sobre ellas.

La línea

La República; Platón

Platón encasilla todos los objetos y esencias en la línea. En la primera sección (que también se encuentra dividida por el patrón `oro') se encuentran las imágenes (copias de las ideas) y a su derecha los hombres y sus creaciones, los animales... Todo el mundo sensible quedaría en la mitad izquierda.

En la derecha encontramos los objetos geométricos, que se pueden conocer mediante el pensamiento discursivo. Y ya en la derecha de todo, encontramos las ideas. Y ya tenemos definido el mundo real.

LIBRO SÉPTIMO:

El mito de la caverna

En una caverna hay varios hombres encadenados de manera que solo pueden permanecer en aquella posición y no pueden moverse ni girar la cabeza. Estos hombres verán en la pared sombras de objetos que habrá al otro lado de su posición. Ellos, evidentemente, nunca habrán conocido algo distinto y creerán que las sombras aquellas, son las realidades y no meras proyecciones.

Si uno de los prisioneros se librara de las cadenas, al volverse y ver la luz y ver las cosas en su auténtico aspecto, sería incapaz de reconocerlas como verdaderas, pues su mente se había acostumbrado a sólo ver sombras, además la luz le produciría un gran dolor en los ojos a causa de no haber recibido nunca una cantidad de luz similar. A medida que avanzase el tiempo se acostumbraría a la luz y se daría cuenta de la verdad de las cosas y de lo infeliz que era antes, en la cueva. E incluso si este “liberado” quisiera volver a la caverna y contarles a sus antiguos compañeros que lo que ven no es la realidad, estos lo tomarían por loco e intentarían matarle si no fuera por los impedimentos físicos.

Según Platón la caverna sería el mundo tangible, el sensible, en el que nosotros vivimos. El exterior sería por lo tanto el mundo de las ideas. El mundo de las ideas está “iluminado por el Bien” de la misma manera que al exterior de la caverna hay sol.

Para descubrir el bien hace falta una educación especial y serán los buenos filósofos los que llegarán a descubrir el bien. En El Estado, serán éstos los que deberían gobernar. Es fácil de entender que sólo será apto para gobernar el que haya salido de la caverna.

Educación del filósofo

El filósofo deberá practicar la gimnasia y estudiar la música cómo si de cualquier guardián se tratara. Los filósofos y guardianes también deberán entender en otras disciplinas. Estas serán aritmética, geometría plana, estereometría, astronomía, armonía y como plato fuerte la dialéctica.

La dialéctica es el estudio supremo, sin la dialéctica nunca llegaríamos a conocer el bien y por lo tanto por vasto que fuera nuestro conocimiento en otras materias, sin el bien iluminándolos estos serían falsos. De las otras materias diremos que Patón pensa que no se deben aprender mediante la interpretación de los sentidos; sino que será a través de la razón que deberemos llegar a la esencia de las cosas.

Todas estas disciplinas (salvo la dialéctica) tienen sobre todo una finalidad militar para Platón. Ya sea para contar a los enemigos, distribuirse en el campo de batalla o guiarse al ir en un navío.

La línea

Platón explica que los dos tipos de “conocimientos” del mundo sensible, conjetura y creencia, están englobados por la opinión, pues de ellos sólo podemos tener una opinión. De la misma manera, la inteligencia englobará a los conocimientos del mundo de las ideas, pensamiento discursivo y ciencia.

Formación del filósofo

Si se reúnen todos los requisitos para ser guardián, el niño filósofo deberá seguir las pautas siguientes:

Hasta los veinte años aprenderá las disciplinas anteriormente comentadas salvo la dialéctica, que la aprenderá a partir de los veinte cuando ya prescinda de la gimnasia obligatoria. El niño deberá aprender las cosas de una manera agradable para él, puesto que los castigos y obligaciones son para los esclavos.

A los treinta años se volverá a seleccionar a los mejores y se les enseñará a prescindir de los sentidos y a usar sólo la razón. Cinco años más tarde deberán volver a “la caverna” y participar en lo militar y en cosas para formar a los jóvenes, adquiriendo así vasta experiencia. Luego, si a los quince años han sido justos y firmes, podrán acceder al cargo de gobernante. Y así, siempre que sea su turno, podrán gobernar el resto de sus vidas.

Formación de El Estado

El Estado sólo se formara escogiendo a los mejores y más predispuestos y enseñándoles las leyes descritas.

LIBRO OCTAVO:

Degeneración de El Estado

El Estado al estar sujeto por humanos no libres de la imperfección, también puede degenerarse. Si el gobernante descuida la natalidad y deja que haya procreación en malas épocas para ello, saldrán guardianes necios e incultos. Lo siguiente ya será la unión entre personas de distinta clase y la inminente aparición de una carrera para la acumulación de riquezas. Al entrar en esa dinámica El Estado va degenerando desde la aristocracia a la timocracia, de esta a la oligarquía de esta a la democracia y ya al final a la tiranía que es el peor de los gobiernos.

La timocracia será el gobierno de los hijos de los hombres justos de El Estado, por esto será la forma menos corrompida y aún conservará algunos rasgos de El Estado. La timocracia será el gobierno de los hombres más fuertes y fogosos que buscarán honores como si de una guerra se tratara. Los hombres timocráticos se corromperán más y ya sólo querrán saciar su afán de riqueza. Cuando esto ocurra hablaremos del estado oligárquico donde el gobierno será para los más ricos. En este estado aparecerá una gran división entre los ricos, que vivirán sólo para la acumulación de las riquezas y los pobres, privados de todos los derechos y que no podrán satisfacer necesidades y se verán condenados a la miseria. EL hombre oligárquico sólo satisfará sus necesidades más básicas para la supervivencia ya que su principal prioridad será la acumulación de capital. Por esto el estado oligárquico dejará las funciones gubernamentales por ser consideradas superfluas.

Entre los hombres pobres se irá conspirando contra los oligárquicos porque les tenían pisoteados. Llegará un momento que los pobres se rebelarán y sin mucho esfuerzo sacarán a los ricos del poder, pues estos debido a su afán para el lucro, no estarán preparados para la lucha. Cuando los pobres logren el poder hablaremos del estado democrático.

La democracia se caracterizará por la libertad que terminará en libertinaje pues cada uno será libre de hacer lo que quiera y todos terminarán satisfaciendo sus necesidades menos necesarias y se lanzarán al placer. A lo largo el estado democrático sucumbe dejando en él sólo la anarquía. Pues ya no respetan ninguna ley ni se sienten atados a ninguna obligación.

Es en esta situación, en el caos absoluto que existe entonces en la sociedad, donde los oligárquicos intentan mantener un gobierno estable pero los democráticos no respetan las leyes. En este caos, se elige a una persona y se la hace actuar como líder, y no solo como esto, al líder se le considera un salvador pues ha sacado al pueblo del caos en el que se encontraba, este hombre se presenta como alguien que purgará el estado de los enemigos del pueblo.

Será entonces cuándo el estado se encontrará frente a un gobierno tiránico. El líder tiránico a primera vista es un populista y alguien que pretende ayudar. Al inicio, el hombre tiránico estará apoyado por todas las personas que lo habrán llevado al poder. A la larga el tirano va apoderándose de todo el patrimonio del pueblo, promueve guerras para que sea necesario un hombre como él, aumentará los impuestos para anular cualquier tipo de conspiración en su contra, pues la gente deberá estar más pendiente de sobrevivir que e conspirar. Llegados a este punto, los que le subieron al poder también le odiarán y el tirano, condenado a no tener amigos, pondrá en su séquito a personas necias que lo adularan sólo para recibir la correspondiente paga.

El tirano esclavizará al pueblo que tiempo atrás le llevó al poder. De esta forma vemos que el mismo pueblo se ha autodestruido.

LIBRO NOVENO:

La formación del hombre tiránico

El hombre tiránico se forma porqué durante los sueños se le aparecen los deseos más amorales que ha tenido acallados durante toda su vida. Al haber nacido en la democracia, no ve ningún problema en saciar sus deseos innecesarios de carácter amoral y lo hará hasta tal punto que caerá en la locura y la rabia, llevándolo a saciar de cualquier forma su apetito amoral, y no va a tener ningún problema en robar, asesinar o en hacer lo que haga falta. Este comportamiento se extenderá por todo el estado aunque el más desdichado será el tirano, ya que la tiranía no permite amistad.

La superioridad del justo sobre el injusto

Hay tres pruebas con las que Platón demuestra la superioridad del justo sobre el injusto.

En la primera prueba vemos que como el tirano está sujeto a la injusticia por el hecho de estar supeditado a su apetito, se va a ver obligado a adular a sus esclavos para tener de ellos su favor, lo que le convierte en el más esclavo de todos y en el más infeliz; pues el hombre de El Estado al haber escogido el camino de la justicia es más feliz y recibe mayores recompensas. Con ello concluimos que en esta primera prueba, referida a la nobleza del espíritu i a la felicidad, el justo supera con creces al injusto.

La segunda prueba analiza los placeres para cada parte del alma. A la razón se la vincula con el placer del aprendizaje, a la fogosa con los honores y a la apetitiva con los placeres carnales y las riquezas. Según sea la parte del alma que domina en las personas, tendremos al filósofo, al ambicioso o al amante del lucro respectivamente. Si recurrimos al razonamiento para saber cuales son los placeres más nobles, encontramos que son los pertenecientes al filósofo; lo mismo pasa si los analizamos desde la inteligencia o la experiencia. Por lo tanto, los placeres más agradables serán los referentes al hombre más justo, o sea al filósofo.

En la tercera prueba vemos que el verdadero placer no es el de la cesación del dolor (con el que a veces se confunde), que es el que sienten los ambicioso o los amantes del lucro; el verdadero placer es el de la esencia, y sólo los filósofos pueden acceder a él. Si clasificamos a las personas según su acceso al placer real, vemos que los filósofos son los que están más cerca, luego los ambiciosos y finalmente los amantes del lucro.

Trasladando esto a las formas de gobierno del estado, vemos que la forma de gobierno en la cual los mandatarios son los filósofos es la aristocracia, en la que gobiernan los ambiciosos es la timocracia y las gobernadas por los amantes del lucro son la oligarquía, la democracia y la tiranía. Por lo tanto el tirano, que es el hombre más injusto es también el más alejado del verdadero placer.

La superioridad de la justicia sobre la injusticia

Acabamos de demostrar que lo anteriormente dicho que la práctica de la injusticia era más provechosa que la de la justicia, no era cierto. El injusto no podrá acceder al placer real y se verá esclavizado por su parte apetitiva; en cambio el justo que se subordina a la parte divina del alma, obtiene el placer real, el conocimiento verdadero y goza de una vida apacible en la tierra. Y respecto al injusto con apariencia de justo, Aún las cosas le irían peor porque se corrompería aún más pero no gozaría de los placeres del raciocinio como si realmente se hubiera entregado a la justicia.

LIBRO DÉCIMO:

Objetos reales y objetos miméticos

Para cada cosa existe una sola idea, hay una idea de silla una de árbol una de pájaro, sólo una. Esta es perfecta y verdadera aparte de eterna e inmutable.

La idea ha sido concebida por el productor de naturalezas (según las notas a pié de página, será un dios, el bien.) Luego, esta idea es hecha por el artesano de las ideas, el demiurgo. Este demiurgo hace los objetos basándose en el patrón ideal que encuentra en el mundo de las ideas. El demiurgo hace objetos verdaderos y reales, pues los hace a parir de la verdadera esencia. Para terminar encontramos al imitador, el imitador fabrica cosas a partir de lo material. Por lo tanto el producto del imitador ya no es real, porque esta basado en la opinión.

Con esto encontramos tres tipos de arte, el del productor de naturalezas que es el que lo usa, el del demiurgo que es el que lo hace y en última instancia encontramos al imitador, que es quien, evidentemente, imita. Con esto vemos que el arte mimético es el más falso de todos, al estar basado en lo material.

El arte mimético sólo alimenta la parte inferior del alma, la sensorial. Por lo tanto se debe tener mucho cuidado con el arte mimético en El Estado, pues podría llevar a que los ciudadanos se entregaran al cultivo de la parte inferior del alma. En cualquier caso, el arte mimético deberá ensalzar los valores más nobles del alma.

De esto deducimos otra división del alma, la racional y la irracional. Siendo la primera la que busca el aprendizaje y la segunda la satisfacción de los placeres materiales.

La inmortalidad del alma

El alma puede ser llevada a la perdición y a la corrupción, aunque nunca a su destrucción, pues es inmortal.

Si lo bueno beneficia y preserva y lo malo perjudica y destruye, no debemos pensar que por mucho pervertir un alma esta quede aniquilada.

El bien y el mal, en cambio sí afecta al cuerpo, pues este es mortal.

La recompensa del justo

El que practique la justicia tendrá una vida llena de los verdaderos placeres y recompensas, pero además los dioses compensan a las almas de los justos y castigan las de los injustos.

Mito de Er

Er era un armenio al que le dejaron resucitar para que explicara a los hombres que había después de la muerte del cuerpo.

Las Almas iban a un lugar donde se las juzgaba por su conducta en la tierra. Cerca de ahí había cuatro entradas, dos hacia el cielo y dos hacia abajo tierra.

Las almas iban al cielo si habían sido justas, y bajo tierra si habían sido injustas. Las almas que se preparaban para volver a la tierra dependiendo de si estaban al cielo o bajo tierra recibirían mil años de delicias o de torturas respectivamente. Las almas que ya habían pasado los mil años volvían frescas y limpias o sucia y demacradas dependiendo del lugar de donde procedieran.

Las almas que habían de volver a la tierra eran presentadas a las tres Parcas: Laquesis, quién se encarga del pasado, Cloto del presente y Atropo de las del futuro.

Laquesis hacía escoger un demonio a las almas, este demonio sería el vigilante de su destino en la vida. Las almas podían escoger entre dos modos de vida. La de los justos y la de los injustos. Después Cloto ratificaba su elección y Atropo la hacía inalterable.

Luego se iban al río del Olvido y al beber de sus aguas olvidaban completamente cualquier cosa de su vida anterior. En medio de la noche las almas eran lanzadas hacia arriba.

2003