La regenta; Leopoldo Alas, Clarín

Literatura española contemporánea del siglo XIX. Narrativa. Novela. Naturalismo. Realismo. Adulterio burgués. Poder clerical

  • Enviado por: Delga
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
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LA REGENTA

1º PARTE

CAPÍTULO I

1. La acción se sitúa después de comer: concretamente a la hora de la siesta, después del mediodía. Y el lugar donde transcurre la acción es en la catedral de Vetusta, en la torre de la basílica.

IRONÍA con contrastes: “La heroica ciudad dormía la siesta” (se contrasta la heroicidad de la ciudad con la aburrida y tediosa siesta), “Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y la olla podrida (se contrasta de nuevo la lealtad y la grandeza de la ciudad, con el cocido y la olla de la hora de comer).

2. “Mia tu Chiripa, ¿que dice que pué más que yo?” (supresión de la “r” en “mia”, y de la “d” en “pué”).

“Tú pué más que toos los delanteros” (supresión de “r” en “pué” y de “d” en “toos”).

“Le salen patras y palante” (supresión de la “ra” de “para atrás” y “para adelante”).

“Beneficiao” (supresión de “d”).

Según Birsmark y Celdonio, el Magistral es un tipo orgulloso, y muy bien plantado, que desprende gran respeto (por eso tienen miedo de que les pegue), y que se convierte en una gran aspiración para Celedonio ya que quiere llegar a ser como él.

3. CELEDONIO: físicamente es moreno, bajo, feo, desdentando y bastante sucio. Su instinto natural produce que de su apariencia de cara humilde se convierta en una expresión oficial cuando aparece el Magistral; esto nos hace pensar que Celedonio es uno más de los habitantes de Vetusta: completamente hipócrita.

MAGISTRAL: Orgulloso, desprende gran respeto por su pulcritud y el gran nivel social en la manera de vestir, lo que conlleva a que tenga un gran nivel social, desprenda aún más respeto, y que cualquier acólito (como Birsmack o Celdonio) quiera llegar a su posición. El magistral también es serio, altivo y egoísta, y su gran característica es que ansía el poder y quiere llegar a lo más alto.

4. Sus aspiraciones es llegar a lo más alto, ser el más poderoso, es decir, “ser el amo del amo”.

Su posición sobre Vetusta es la de Magistral de la misma ciudad, aunque aspira a ser obispo.

5. Vetusta se divide en 2 barrios: La Encimada: es allí donde se encuentra la catedral donde Fermín de Pas esta subido; tiene casas viejas, calles estrechas y sucias, de manera rústica que hace suponer que es donde habitan las personas poco acabaladas, aunque también existe una zona de casas ricas que poseen un terreno muy grande dentro de la Encimada. El otro barrio es la Colonia: allí es donde viven las personas pertenecientes a una clase social alta, como nobleza y mercaderes ricos, aunque predomina los indianos (americanos) con sus grandes fortunas que trajeron de América.

CAPÍTULO III

1. La regenta nunca conoció a su madre (ya que murió al darla a luz), y su padre estaba sirviendo en el ejército en algunas luchas contra moros. Aún y así, Ana vivía en su niñez con una aya (Doña Camila), que tenía un romance con un tipo que la pegaba.

La ausencia del cariño maternal, hace que Ana sienta lástima de si misma, y busque ese cariño en otras cosas, como el roce de las sábanas con su piel. Por lo tanto se trata de un rasgo naturalista.

2. Las relaciones conyugales con Víctor Quintanal no existen, ya que se asemeja a una relación padre-hija.

QUINTANAL: es el marido de la Regenta. Es mucho mayor que ella, y aparenta mucho menos años de lo que parece (tenía setenta y algo y aparentaba cincuenta y algo); tiene perilla, bigote y pelo blanco (no se lo teñía como otros), le gusta la caza y los pájaros, aunque también el teatro (concretamente a Calderón y Lope) ya que fue actor en su juventud.

La idea del honor de Quintanal es la misma que en las comedias de Calderón: hará todo lo posible para limpiar su honor si sucede la deshonra, y llegará a tales extremos como matar al adúltero en un duelo.

CAPÍTULO V

1. La frase se relaciona con el pasado de Ana: la historia con aquél marinero (las cuales creyeron que abusó de ella y no fue así); esto repercute en la sociedad de nobleza, ya que la convierten en una desdichada sin honor sobre el futuro marido. También se relaciona con una crítica a sus padres: ya que su madre fue una plebeya modista, y su padre un noble ateo y revolucionario que nunca consiguió fortuna ni grandes riquezas.

2. Al crecer hermosa pero pobre, hace que los futuros pretendientes solo se fijen en su belleza, y hace que sus tías le busquen un pretendiente que asegure su valor en dinero y riquezas solamente. A la vez, hace que en las fiestas donde se reúne con damas y con caballeros de alta sociedad, se tenga que comportar con gran actitud para agradarlos y evitar que hablen de su pasado.

En los diálogos de amor de sus tías, se puede apreciar que buscan un pretendiente para Ana de gran estatus social y con gran riqueza, centrando todo su poder en la belleza que posee Ana, dejando de esta manera atrás a simples nobles. En los diálogos sobre la moral se aprecia el honor de su familia, ya que nadie tiene que saber nada sobre el pasado de Ana ni el de sus padres, y por eso tiene que guardar las apariencias.

3. Significa que después de tantas disputas entre los mismos pretendientes, y tanta evasión sobre los halagos y palabras corteses de ellos, éstos piensan que es invulnerable y que está buscando un marido con grandes riquezas y de gran importancia, totalmente diferente a ellos.

Según el mundo moral y social de La Regenta, la Iglesia excede lo puramente religioso, donde para la clase alta es una obligación, y para la clase baja es una costumbre doméstica. Para Ana Ozores, la religión es su ayuda para luchar contra la tentación, contra sus frustraciones y contra la monotonía de la existencia. En la moralidad, la ciudad se basa en la desfiguración de valores éticos, donde el vacío moral alcanza incluso y en abundancia a la nobleza.

4. Ana ve por primera vez a Mesía en un corto espacio de tiempo, justo cuando su berlina se cruza con la suya. Ana cree, a simple vista, que Mesía es diferente a los demás: ya que es distinguido y no tiene la apariencia de ser tan pesado como los demás. En cambio, Mesía piensa que ella es igual que todas, y que tarde o temprano caerá en sus manos por ser el objetivo de su apuesta y por ser la más hermosa entre todas las de Vetusta.

5. Después de que Quintanal hubiera impresionado a las tías de Ana, y a la vez, hubiera ganado la partida a Frutos (el partidario indiano), las tías le dan la mano de Ana. Una vez se han casado, ya en el carruaje, Ana piensa que en el fondo no está enamorada de Quintanal y que quizá podría haber encontrado su verdadero amor en Vetusta pero fuera del alcance de sus tías.

CAPÍTULO VI

1. Alvaro Mesía: En este capítulo, aparece en la conversación de los tertulianos del casino como el presidente del lugar; es un enterado en las cuestiones de Hacienda y de Economía política. También se comenta que pone las “varas” a la Regenta.

Pompeyo Guimarán: Jugador del casino, que odia el tresillo, y se le nombra como “filósofo” por su gran conocimiento en diversas materias, y carga contra la Iglesia en varias ocasiones.

Basilio Méndez: Frecuenta el Casino de Mesía, donde aparte de ser un admirable y respetado jugador del tresillo entre sus compañeros, es empleado del Ayuntamiento.

Matías: Procurador muy aficionado al juego del tresillo en el Casino.

Vinculete: Apodo que recibe por parte de sus compañeros del casino. Es un diputado provincial, aficionado al tresillo. Sus partidas pueden durar mediodía, sin importarle a que hora a de llegar a casa, y sin vida social.

Amadeo Bedoya: Socio del Casino y capitán de artillería y de “letras”, ya que es un gran aficionado a los libros, aparte de ser miembro de sociedades científicas, artísticas y literarias, lo que le convierten en un pretendido erudito. Robó la llave del casino del conserje, con la que suele entrar por la noche en el Casino y robar libros.

Joaquín Orgaz: Otro miembro del Casino, que se “timaba” a todas las niñas casaderas de Vetusta. Flamenquiza sus gestos y lenguaje. Es un licenciado en Medicina, que busca casarse.

Pepe Ronzal: También llamado “Trabuco”, es un personaje rústico y torpe que sabe inglés, y miembro del Casino. Nació en Pernueces y sus estudios los cursó en la capital, sin saberse cuales. Es aficionado al monte y a las judías.

2. La aparición del “tratado de Metz” en un periódico, y en un diálogo de Ronzal que explica que fueron años después de la Restauración. Aparte también, un documento robado por Bodota de Felipe II del Archivo de Simancas, y el casino de aquel entonces: con biblioteca y sala de leer.

3. Significa que durante las partidas y conversaciones de los vetustenses que frecuentaban el casino, criticaban a todo el mundo y a todas las cosas con la condición de que ellos no estuvieran de por medio, sin importarles a quién fuera ni tampoco su clase social: todo quedaba bajo las palabras y acusaciones de rumores de los socios del casino, convirtiendo todas sus palabras en mera hipocresía.

EL DIÁLGOGO CONTRA LA REGENTA: Primero surge una pregunta indirecta de un rumor sobre la regenta, la cual la responde otro socio diciendo que tiene razón y que todo es verdad ya que “otra” persona se lo ha contado. Aquella afirmación queda corroborada por otros socios afirmando que tiene razón y que lo han visto con sus propios ojos (lo cual es mentira ya que se lo ha contado otra persona). Pero otro socio sabe mucho más que ellos, ya que a él también se lo ha contado otra persona pero con más información. Uno se queja que es secreto de confesión, pero igualmente sigue contando hasta la explosión: Mesía le está tirando la “vara” a ella. Finalmente el tema queda zanjado cuando uno responde que todo aquello es verdad a través de una correcta justificación.

CAPÍTULO X

1. La Regenta tiene miedo cuando piensa en Mesía, ya que él es la tentación de la mujer casada; a parte también su amor fantasioso y odioso le implica soledad, una soledad de un amor que no existe con su actual marido, y por eso la aparición de Mesía es la vacuna contra su lástima. A parte también sentía lástima de si misma: “…lo que pensaba de aquella loca, de aquella mujer sin madre, sin hijos, sin amor, que había jurado fidelidad eterna a un hombre que prefería un buen macho de perdiz a todas las caricias conyugales”; “su marido quería más a Frígilis que a su mujer”. También surge la idea de la vejez (carencia de hijos) contra el amor (Mesía): “veintisiete años era la puerta de la vejez y no había ganado el amor”.

2. Su principal ayuda para luchar contra Mesía (tentación) se encuentra en la Iglesia, en Fermín de Pas y su confesión.

PENSAMIENTO DE MESÍA: No está seguro de querer conquistar a la Regenta, ya que en el fondo la teme, pero está en juego su reputación como conquistador y el honor entre sus compañeros. Por eso en el fondo le convierten en un conquistador sin escrúpulos y sin amor que valgan, basando todo su éxito en la experiencia en este ámbito.

PENSAMIENTO DE ANA: La Regenta se siente atraída por él, pero en el fondo es la tentación y el camino que no ha de seguir, ya que sabe que está casada con un hombre con el que no mantiene una relación conyugal pero al que juró fidelidad. Pero aún y así no cometerá adulterio, y por eso, antes de caer en la tentación, huye.

CAPÍTULO XIII

1. El autor nos da a entender en las conversaciones de sus personajes la hipocresía, porque aparte de criticar a todo el mundo y creyéndose superiores al simple vulgo, y creyendo que ellos son los perfectos de Vetusta, quieren aparentar más de lo que son aludiendo a las riquezas que poseen y a las buenas, aunque falsas, relaciones que se llevan entre ellos, rompiendo a la vez, la ética de la Iglesia y de la nobleza de alta sociedad.

2. PENSAMIENTO REGENTA: Tiene miedo de establecer conversación con Mesía, porque teme que su tentación se engrandezca antes de la confesión con De Pas. Su definición entre los dos hombres es bien diferente: a Mesía le ve como el noble de gestos y hablar elegante, mientras que en Fermín le ve como más inteligente en sus palabras y más fornido físicamente. Pero a la vez, ve en Fermín la “salvación” para luchar contra Mesía (la tentación). Pero con todo esto, ve claramente que son dos hombres distinguidos los que van detrás de ella.

PENSAMIENTO DE MESÍA: Intenta caer bien a la Regenta: la trata con cortesía y simpatía mientras él saca a la luz sus dotes como conquistador: la experiencia, su belleza, y su prudencia para actuar solo en momentos precisos, esperando la oportunidad. Pero se da cuenta de que Fermín también va detrás de ella, con lo que se enfurece cada vez que el Magistral y Ana hablan o se miran mutuamente.
PENSAMIENTO MAGISTRAL: Su malestar crece cuando tiene que esperar para saludar a la Regenta. A diferencia de Mesía, el Magistral es un tipo tímido que no se lanza y no tiene experiencia en estos casos ya que pertenece a la Iglesia. Las palabras de Ana le sonrojan, pero su orgullo le defiende. Cuando salva a Obdulia del columpio, gana el respeto de Ana, haciendo que Mesía sienta ira por no poder haber hecho lo mismo.

De esa manera, el amor es el elemento que hace persona al Magistral, ya que con ello surgen sus pensamientos amorosos, sus pensamientos humanos, y su amor de hombre enamorado, dejando atrás las responsabilidades y obligaciones de la Iglesia en este sentido.

CAPÍTULO XV

1. Doña Paula creció en la miseria, dentro de una familia pobre donde temprano vio que no había suficiente dinero para sus intereses. Entonces se fijó en la Iglesia: apreciaba como un cura ganaba más dinero que toda su familia junta sin trabajar ni la mitad que ellos. Así pues, después de haberse ganado la confianza del capellán de la iglesia, se convirtió en su ama de llaves a cambio de dejar a sus padres. Pero usualmente recibía las visitas de Francisco de Pas, hasta que un día se quedó embarazada de él. No tuvo más remedio que marcharse de la ciudad con su marido y abrir un negocio de vinos. Pero el negocio no marchaba bien y volvieron a trasladarse para que su marido se dedicara a la ganadería. Pero hasta que un día su marido falleció cazando una osa. Así que Paula junto su hijo, Fermín de Pas, volvieron a su lugar de origen. Allí abrieron una taberna gracias a las ayudas del antiguo capellán. Mientras su madre se jugaba la vida manteniendo el negocio, Fermín estudiaba cada día más para convertirse en una gran personalidad dentro de la Iglesia. Cada día las enseñanzas y la influencia de Fermín crecían, y su madre se vio obligada a cerrar la taberna y pasar a ser la ama de llaves de un importante eclesiástico. Él ayudó todavía más económicamente a Fermín en sus enseñanzas. Hasta que un día tuvieron la oportunidad de trasladarse a Vetusta, ya que allí Fermín acabaría sus estudios y ganaría más influencia.

2. El amor platónico de Fermín se basa en aquellos sentimientos que no puede tener bajo el mandato de eclesiástico: como las caricias, el olor, las miradas que, en este caso, le ofrece Ana Ozores y que él tiene que rechazar y entender que nunca podrá tenerlas.

Las debilidades de don Fermín se basan, aparte del tema amoroso, en el respeto y obediencia que tiene que tener a su madre. Doña Paula le ha dado la vida en este mundo, se ha jugado su vida para que su hijo fuera alguien importante en el futuro, y por esa razón de Pas tiene que respetarla y, a la vez, teme que pueda fallarla.

Fermín cree que la vida sacerdotal le ha sido impuesta por su madre después de muchos atropellos, venganzas y desdichas que ha hecho padecer ésta a otras personas con tal de que su hijo pudiera llegar hasta donde ha llegado.

2º PARTE

CAPÍTULO XVII

RESUMEN

Fermín de Pas decide hacer una visita a Ana al haber tenido noticia de que la Regenta acudió el Día de los difuntos al teatro, donde tal día estaba prohibido ya que era para rezar a los muertos y dejar el ocio.

Fermín y Ana comienzan una conversación que dura hasta la noche, donde el Magistral quiere que Ana confiese y charle en otros sitios a parte de la catedral; de esta forma el Magistral podrá acercarse más a ella fuera de los ojos malditos de la Iglesia. A parte, la Regenta pide consejo a Fermín al explicarle que el amor de Dios se le presenta muchas veces en su vida, tales como en la obra prohibida por la Iglesia de Tirso de Molina, “La Zorrilla”. Pero el Magistral le explica que eso no es amor de dios, que es una obra maldita para la Iglesia, y que el amor se puede encontrar mediante las enseñanzas de Maria Teresa de Calcuta por ejemplo. Con estas palabras el Magistral propone a Ana a seguir un camino de misticismo y de vida devota.

Finalmente Fermín se marcha de casa sin que el marido de la Regenta, don Víctor Quintanar, haya sido avisado de su visita.

CAPÍTULO XX

RESUMEN

Con el paso del tiempo, Guimarán se va quedando sólo a causa de sus ideas ateístas hasta que al final es expulsado del Casino. Eso le permite conocer a Santos, un tipo al que el Magistral le quito todo el dinero y le dejó en la más absoluta miseria; es ocasiona pues, que los dos personajes compartan las mismas ideas sobre la Iglesia.

A todos estos enemigos de Fermín se les suma Mesía; el cual, viendo que el canónigo se va acercando cada vez más a su presa (la Regenta), toma medidas para poder tomar ventaja. Así que vuelve a admitir a Guimarán en una cena en el casino con toda la escuadrilla: allí se debaten grandes ideas en contra del Magistral y de la Iglesia, y se decide tomar la decisión de hacer propaganda en contra del Magistral.

Finalmente, Mesía decide pasar el verano fuera de Vetusta, con lo que se dirige a la casa de Ana para despedirse hasta septiembre. Pero Ana no hace caso de sus halagos conquistadores, ya que el misticismo es grande en ella.

CAPITULO XXV

RESUMEN

Cuando el Magistral se percata del desmayo que sufre Ana mientras bailaba con Mesía, acude rápidamente a casa de los Vegallana para poder hablar con ella. En el fondo el Magistral sentía celos y rabia a la vez, ya que la Regenta se desmayó en los mismísimos brazos de Mesía. Una vez hablan, Ana le confiesa que no sabía lo que hacía y que, según ella, fue Dios quien la castigó haciendo que se desmayara. El Magistral le pregunta si no lo hizo por una “cariño especial” hacia Mesía, pero Ana miente a Dios, y contestaba que no le ama. Así que el Magistral se decide a confesar todo su amor hacia Ana; pero al final, Fermín, dominado por la vergüenza de haberle confesado tal secreto, huye. Ana en un principio siente repugnancia por ver como un canónigo rompe con el amor místico de Dios, pero luego la lástima hace que vea al Magistral como un hombre: ama no con el amor místico, sino con el romántico.

Con el paso del tiempo, Ana se da cuenta que siente nostalgia por Fermín: su ausencia le hace sentir aún más sola. Pero esta ausencia solo le sirve para que sus pensamientos hacia la Iglesia giren de un modo inesperado, y que la tentación de Mesía se convierta en una realidad, trayendo como consecuencia que Ana se entregue totalmente a la llama de la pasión de Mesía dejando a un lado el amor místico de la Iglesia.

CAPITULO XXX

RESUMEN

Después de que Fermín se enterara del adulterio de Ana con Mesía, el cuerpo se le llenó de rabia e ira. Así que se empezó a maquinar miles de planes para dar muerte a Mesía, y así, conquistar a Ana. Pero pensó que lo mejor sería avisar a Quintanar de lo que estaba haciendo su mujer. Éste, que ya lo sabía, decidió esperar fuera de casa, junto al muro de su vivienda, a que el conquistador subiera para ver a Ana y así, Quintanar pudiera pegarle un tiro. Pero la cosa no fue así, ya que decidió conseguir unos padrinos y batirse a duelo con Mesía. Al antiguo regente, el día que se batía a duelo, le llegaron los remordimientos por matar a tan gallardo mozo, así que decidió dispararle solo a la pierna; mientras que Mesía, viendo su pierna herida y pensando que Quintanar le iba rematar, le disparó en la vejiga, produciéndole la muerte al día siguiente.

Ana se sumió en la desesperación cuando supo que Mesía había escapado a Madrid para quedarse a vivir.

Así pasaron los días donde Ana cada día más triste, era animada por Frigilis para que olvidara todo lo sucedido y volviera a ser la que era.

Pero todo Vetusta estaba en contra suya: la llamaban adúltera y recordaban su pasado y a sus padres.

Finalmente, Ana buscó apoyo en el Magistral, pero éste, en el momento en que se iba a confesar, marchó de la capilla dejando a Ana sola y desesperada; el Magistral también estaba en contra de ella, y en conclusión, todo Vetusta, todo el mundo.