La Reconquista

Historia de España. Reinos. Monarcas. Guerra de la Independencia. Reyes Católicos. Felipe II. Isabel II

  • Enviado por: Lluis Forteza
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 52 páginas
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LA RECONQUISTA

Entendemos por reconquista los diversos episodios de armas que sostuvieron los cristianos contra los invasores musulmanes. Duró unos 8 siglos, sin embargo no fueron de lucha continua y hubo largos períodos de convivencia pacífica e intercambios culturales, hasta tal punto que algunos reyes cristianos se expresaban siempre en árabe ya que lo consideraban mas culto e incluso vestían a la usanza islámica, como por ejemplo Pedro IV.

Paralelamente a la reconquista se da la repoblación, pues no es posible ganar una batalla y mantener un territorio sin convencer a la gente que vaya a ocuparlo. Aunque oficialmente la rebelión contra la dominación mora arranca de la mítica batalla de Covadonga, de hecho no empieza hasta el siglo XI, por dos razones:

1) porque la parte cristiana carecía de fuerza militar

2) porque la parte cristiana carecía de contingente humano para la repoblación y además estaba muy desorganizada.

De hecho las guerras civiles, amenudo propiciadas por las minoras de edad de los reyes, junto con las rivalidades entre los cristianos dificultaban la labor de echar a los invasores. Esta labor estaba influenciada por la idea de cruzada; las cruzadas fueron expediciones para conquistar los santos lugares. Pero obviamente los reyes de España, al tener el Islam en casa, la recogieron para completar la unidad ibérica con base cristiana.

Se ha discutido mucho en torno a la figura del líder de la reconquista, Don Pelayo, y mientras algunos afirman que no existió otros sostienen una pluralidad en el personaje que con el tiempo se sintetizó con este nombre, que sería un noble visigodo de la familia de Chindasvinto, duque de Cantabria y que se refugió tras los Picos de Europa y estableció la capital en Cangas de Onís, dando origen al reino de Asturias, más tarde llamado León.

también existen numerosas discrepancias sobre la batalla de Covadonga, y mientras unos la sitúan en el 718 otros lo hacen en el 722. Parece ser que Pelayo y los suyos andaban perseguidos por tropas musulmanas y emprendieron una huida por el monte Auseba, donde son frecuentes los desprendimientos, y se produjo uno que pilló a los moros y se retiraron. Considerado el hecho como una victoria se multiplicó el número de soldados y se adornó con intervenciones celestiales.

En el 737 subió al trono Favila que solo reinó tres años y fue despedazado por un oso en una cacería.

Alfonso I aprovechó las discordias de los moros y atacó por la línea del Duero, repobló buena parte de Galicia y por el sur expandió sus dominios hasta Oviedo que se convirtió en la nueva capital.

Los reinados de Fruela I, Aurelio, Silo y Mauregato fueron intervenidos por el Islam. Con Alfonso II, apodado "el casto" porque no se casó, la capital (Oviedo) fue saqueada dos veces y durante su reinado se descubrió el sepulcro de Santiago. A Ramiro I se le atribuye la resonante victoria de Clavijo con la intervención de Santiago. Ordoño I recobró las ciudades de León y Astorga. Alfonso III "el Magno" tubo sus primeros años de reinado felices, pero se le sublevó el Conde de Lugo al que imitaron los vascones. Hizo incursiones hasta el Guadiana y su obra repobladora llegó hasta Oporto. Por el este mandó edificar gran cantidad de castillos y la zona pronto fue conocida como Castilla, siendo las plazas de Zamora, Toro y Simancas las más preparadas para la defensa en la línea del Duero. García fue un hombre sin relieve que trasladó la corte a León y Ordoño II coincidió con el califato de Abderramán III al que derrotó en San Esteban de Gormaz pero perdió en Valdejunquera. Con la toma de Nágera abrió una brecha hacia la Rioja. Fruela II reinó dos años y murió de lepra. Alfonso IV fue apodado "el Monje" porque pronto renunció el trono en su hermano Ramiro II que derrotó al Islam en Simancas y Ahandega pero pronto se le reveló el conde castellano Fernán González. Sus sucesores además de ineptos coincidieron con la dictadura de Almanzor que en algunos casos intervino directamente: a Sancho I "el Craso" le destronaron porque su gordura le impedía montar-->[Author:P鯓。ʴÜ] a caballo pero hizo una cura en Córdoba y Almanzor le repuso en el trono. Bermudo II tuvo que entregar a su hija a Almanzor como concubina. Fueron monarcas del reino de León pero de triste recuerdo Ordoño III, Sancho I, Ramiro III y Bermudo II "el Gotoso". Alfonso V "el Noble" dicen que acudió a la batalla de Calatañazor y murió en el sitio de Viseo.

En el 1027 subió al trono Bermudo III que fue el último monarca del reino de León. Fueron diez años inquietos ya que Sancho III "el Mayor" de Navarra se había apoderado de unas tierras leonesas situadas entre los ríos Cea y Pisuerga llegando a ocupar la capital León. también tuvo que luchar contra Fernando I de Castilla, su cuñado que estaba casado con Sancha, hermana de Bermudo III. Este fue derrotado y muerto en la batalla de Tamara y puesto que carecía de descendencia el reino pasó a su hermana Sancha, o lo que es lo mismo, a su marido Fernando I de Castilla uniéndose por primera vez Castilla y León.

ORÍGENES DE CASTILLA

En un principio comprendía la actual provincia de Santander y su capital fue Amaya, junto al río Pisuerga. A partir del reinado de Alfonso III de León se extendió por el sur englobando Burgos, Roa, Osma y San Esteban de Gormaz. La repoblación de estas tierras fue llevada a cabo por unos condes dependientes de los reyes de León que a principios del siglo X mostraron tendencias separatistas. Los leoneses se aferraban a la tradición visigoda mientras los castellanos eran más innovadores en el aspecto jurídico y social. Los condes cometieron traición al no ayudar a su monarca Ordoño II en la batalla de Valdejunquera y Ordoño II les mandó decapitar. Hacia el 923 el conde Fernán González unificó varios condados y poco después logró transmitir el condado a sus descendientes sin consultar a los reyes de León. Fue el principio de la independencia. Se sucedieron varios condes y Sancho García practicó una política matrimonial que evidencian la importancia de su figura: su hija doña Mayor o Munia se casó con Sancho III "el Mayor" de Navarra y doña Jimena con Bermudo III de León.

García Sánchez fue el último conde de Castilla y cuando iba a contraer matrimonio con doña Sancha, hermana de Bermudo III de León, fue apuñalado en la Catedral. La consecuencia fue que Sancho III "el Mayor" de Navarra tomó posesión del condado en nombre de doña Mayor, hermana del conde asesinado.

LOS ESTADOS ORIENTALES

Aunque algo más tarde que en Asturias, los habitantes de Navarra y de la zona del Pirineo también tomaron conciencia de su identidad y cuando el Islam intentó su aventura ultrapirenaica lo hizo por los pasos más orientales dejando libre la zona central. Estos núcleos tampoco es identificaron con la tradición visigoda, sino más bien estaban influenciados por los francos aunque no dependían directamente de sus reyes a excepción de la llamada Marca Hispánica. Estos núcleos ordenados geográficamente de oeste a este fueron: Navarra, Aragón, Sobrarbe, Ribagorza, Pallars, Urgell y Barcelona. Con el tiempo se quedaron sólo Navarra, Aragón y Barcelona que absorbieron a los restantes.

NAVARRA

Los orígenes son muy confusos y están basados más en leyendas que en historia, aunque se suele aceptar que el fundador de la primera dinastía fue un tal Íñigo Arista de origen posiblemente vasco porque Arista significa roble. En el año 905 gobernaba García Sánchez que se caso con doña Endregota Galíndez que aportó como dote el condado de Aragón.

En el año 1000 empezó el reinado de Sancho III "el Mayor" y Navarra se convirtió en la primera potencia peninsular. Fue un monarca más político que guerrero y buscó la amistad con el conde de Castilla, García Sánchez, casándose con su hermana doña Mayor, y al morir el conde se anexionó Castilla en nombre de su mujer. Sancho III "el Mayor" fue un monarca europerizante e hizo suya la teoría francesa del divino de la monarquía además del concepto patrimonial de la misma. Cogió de los reyes de León los títulos de imperator y rex ibéricus. Debido al concepto patrimonial de la monarquía repartió los estados entre sus hijos y fue la causa de la lucha entre los mismos y la hegemonía de Navarra fue efímera.

TESTAMENTO

A García el primogénito le dejó Navarra y un trozo de Castilla. A Fernando le cedió el condado de Castilla pero a título de rey, engrandecida con territorios. A Ramiro, que era bastardo, le dio Aragón también a título de rey, y a Gonzalo los condados de Sobrarbe y Ribagorza.

EL CONDADO DE BARCELONA Y LA MARCA HISPÁNICA

Aunque se duda de la existencia de la Marca Hispánica, los monarcas franceses decidieron crear una zona de seguridad, y debido al descalabro de Carlo Magno en Roncesvalles, encargó a su hijo Luis la conquista de Gerona, Vic y Barcelona. Se sucedieron los condes dependientes de los francos y Wifredo "el Belloso", conde de Barcelona se apoderó de otros condados como Urgell y Cerdeña; ayudó a Carlos "el Calvo" en su lucha contra los normandos y el franco por las capitulaciones de Kierzy se confirmó la facultad de transmitir sus posesiones sin consultarle. Esto significaba la independencia pero se reservaba el vínculo de vasallaje. De hecho la decadencia de la monarquía francesa quedó patente por el tratado de Verdún en el 843 que el Imperio fue dividido en tres partes.

CASTILLA Y LEÓN - FERNANDO I

Para suavizar las relaciones entre Castilla y León se casó con la novia frustrada del conde García Sánchez que murió apuñalado por los Vera, que era hermana de Bermudo III de León, pero Bermudo se empeñó en que Fernando le devolviese los territorios comprendidos entre el Cea y el Pisuerga. Al no llegar a un acuerdo intentaron resolverlo por las armas y en la batalla de Támara murió Bermudo, y al carecer de sucesión Fernando se proclamó rey de León alegando los derechos de su esposa. La primera unión de Castilla y León se vio envuelta en discordias civiles que duraron 19 años y en el aspecto exterior Fernando logró que algunos reinos de Taifas le pagaran tributos: Toledo, Badajoz, Sevilla y Zaragoza.

Hizo un testamento poco afortunado y dejó a Sancho, el primogénito, Castilla y los tributos de Zaragoza; a Alfonso, su predilecto le dejó León y los tributos de Toledo; a García, Galicia en calidad de reino y los tributos de Sevilla y Badajoz y a sus hijas Urraca y Ulvira no les dio territorios sino las plazas fuertes de Zamora y Toro además de todas las rentas de todos los conventos y monasterios con la condición de que no se casaran.

CASTILLA - SANCHO II

Pronto se sintió perjudicado por el testamento porque su padre favoreció a Alfonso, que demostró una actitud orgullosa y retó a su hermano a un combate singular y el que ganase se quedaría con todo. El combate tubo lugar en los campos de Llantada pero el perdedor, Alfonso, no cumplió lo acordado. Convenció a su hermano Sancho para luchar contra García y repartirse Galicia.

García, desprevenido fue derrotado pero pudo huir a Sevilla, y de nuevo Alfonso y Sancho se batieron en un segundo combate que tubo lugar en Golpejar. Volvió a ganar Sancho y Alfonso quedó retenido en Burgos. Doña Urraca, que quería mucho a su hermano, le facilitó la huida y Alfonso se refugió en la Taifa de Toledo y desde allí animó a un levantamiento general de los leoneses. Mientras tanto, doña Urraca se había refugiado en Zamora donde quedó sitiada por las tropas de Sancho pero logró comprar la traición de Bellido Dolfos, que mató por la espalda al rey Sancho.

ALFONSO VI REY DE LEÓN Y DE CASTILLA

Al enterarse del asesinato de Sancho, y puesto que este no tenía hijos se apresuró a proclamarse rey de Castilla. Pero los nobles encabezados por el alférez abanderado Don Rodrigo Díaz de Vivar tomó juramento a Alfonso en Santa Godea de que no había tomado parte en la muerte de su hermano.

García también fue víctima de una traición, fue encerrado de por vida en el castillo de Luna. A continuación vino la anexión de La Rioja a costa de Navarra. Pero el episodio que más gloria dio a Alfonso fue la anexión de Toledo pues constituía un símbolo.

Los últimos años del reinado fueron desgraciados. Repobló ciudades como Salamanca, Ávila, Segovia y se reconquistó Magerit, pero los almoháviles le derrotaron en Zalaca y en una segunda batalla en Uclés perdió a su único hijo varón, Sancho.

CASTILLA Y LEÓN - DOÑA URRACA

Cuando Alfonso VI perdió a su hijo Sancho tubo que nombrar heredera a su hija Urraca, por el momento viuda de Raimundo, duque de Borgoña. Tenía un hijo llamado Alfonso. Por razón de estado y para hacer un frente común contra el Islam, Doña Urraca se casó con Alfonso I "el Batallador" de Aragón, pero el matrimonio no funcionó: por una parte Urraca tenía ya dos amantes, y por otra Alfonso prefería dedicarse a la política y a la guerra más que a la vida doméstica. Por último, los castellanos no querían por rey a un aragonés y las cosas fueron de mal en peor y Alfonso tubo que encerrar a su mujer en espera de la anulación matrimonial. Para complicar más la situación, Alfonso (Raimundez) se sublevó en Galicia contra su madre. Y fue una larga y complicada guerra en la que se mezcló el obispo Gelmírez con intención de sacar provecho tanto de Alfonso como de Urraca, que estuvo apunto de morir carbonizada cuando se refugió en el campanario de la catedral de Santiago y la muchedumbre le prendió fuego.

LA CASA DE BORGORZA - ALFONSO VII (S.XII)

Cuando murió su padrastro Alfonso I "el Batallador" pretendió la corona de Aragón pero los aragoneses no le quisieron. El nuevo rey de Aragón, Ramiro II, se le hizo vasallo. También consiguió el vasallaje del rey de Navarra, de su primo Alfonso de Portugal y de bastantes duques del sur de Francia. Aprovechando el momento de gloria se hizo coronar solemnemente emperador en León y el hecho acabó por agraviar a todos.

LOS REYES PRIVATIVOS DE CASTILLA

Alfonso VII también dividió sus estados. Sancho III ocupó el trono de Castilla, reinó sólo un año y destaca por la conquista de Calatraba que dio nombre a la orden militar que allí se estableció para defender la línea del Tajo. Le sucedió su hijo Alfonso IIX que al ser menor de edad se disputaron la tutela la familia de los Castro y la familia de los Lara. Más tarde conquistó Cuenca y suscribió con el rey de Aragón el tratado de Cazola para delimitar las zonas de la reconquista. Reconquistó Cuenca en el 1177 y fue derrotado en Alarcos por los moros.

La batalla de Alarcos demostró la fragilidad de los acuerdos entre los cristianos e incluso la mala fe de los navarros y leoneses que se apoderaron de parte de Castilla.

El peligro almohávile precisaba de un éxito rotundo y para ello el Papa Inocencio III proclamó la cruzada y se reunieron en Toledo las tropas francesas y alemanas además de todos los monarcas españoles excepto Alfonso IX de León. La batalla de las Navas de Tolosa fue la más cruenta de la Edad Media y unos 100.000 cadáveres quedaron sin sepulcro y las ratas que acudieron a comérselos provocaron una peste que tardó cinco años en ser radicada, víctima de la cual murió el rey.

EL CONDADO DE PORTUGAL

Surgió por el testamento de Alfonso VI que separó para su hija bastarda, Teresa, unos territorios del sur de Galicia o también de la parte norte de la actual Portugal. Doña Teresa se casó con Enrique de Borgoña, hermano de Raimundo. Más tarde los castellanos intentaron apoderarse de Portugal pero los portugueses para preservar su independencia se hicieron vasallos del Papa que reconoció el reino en el 1179 (Alejandro III).

LOS REYES PRIVATIVOS DE LEÓN

Alfonso VII también dividió sus estados y el reino de León fue para su hijo Fernando II. Creó la orden militar de Alcántara y luchó contra los Almohades. En el 1188 le sucedió su hijo Alfonso IX que se casó con doña Berenguela, hija de Alfonso VIII de Castilla y que por razones de parentesco el Papa anuló el matrimonio aunque nació el futuro Fernando III "el Santo". Se negó a asistir a las Navas de Tolosa. Por su cuenta conquistó Cáceres y dejó como herederas a doña Dulce y doña Sancha de su primer matrimonio con Teresa de Portugal.

CASTILLA - ENRIQUE I /

UNIÓN DEFINITIVA DE CASTILLA Y LEÓN -FERNANDO III "EL SANTO"

Enrique I tenía 11 años cuando murió su padre Alfonso VIII y asumió la regencia doña Berenguela, segunda esposa de Alfonso IX de León. Fue una minoría de edad turbulenta que acabó cuando el niño murió de una pedrada. El trono correspondió a doña Berenguela y en 1217 lo cedió a su hijo Fernando. A la muerte de Alfonso IX de León, su padre, Fernando, llegó a un acuerdo con sus hermanastras Dulce y Sancha, que a su vez tuvieron una entrevista con Teresa y Berenguela. Las viudas optaron por la vida conventual y las niñas renunciaron. Con Fernando III "el Santo" se produjo la unión definitiva de León y Castilla. Fernando se dedicó a la reconquista. Córdoba cayó en 1236 y acto seguido se inició la campaña de Murcia, que la llevó a cabo Alfonso X "el Sabio" con Jaime I "el Conquistador". Pero tuvieron que llegar a un acuerdo por el tratado de Almizra, y el reino de Murcia fue Castellano y se cerraba con el reino de Valencia la reconquista de la corona de Aragón. En 1245 se conquistó Jaén y luego empezó la reconquista de Sevilla, cuya empresa duró dos años y fue llevada a cabo por tierra y por mar, colaboró la escuadra de Ramón Bonifaz y el rey moro de Granada y se rindió en 1248.

EL REINO DE NAVARRA ( S. XI )

Por el testamento Sancho III "el Mayor" de Navarra, este estado correspondió a García III que fue atacado por Fernando III de León y murió en la batalla de Atapuerca en el 1054. Le sucedió su hijo Sancho IV "el Despeñado" porque sus hermanos Ramón y Hermesinda le echaron por el barranco de Señalen. Los navarros no quisieron por rey a un asesino y eligieron a Sancho Ramírez de Aragón con lo que provisionalmente Navarra y Aragón quedaron unidas. Tuvieron reyes comunes: Pedro I y Alfonso I " el Batallador", y debido a lo impracticable de su testamento, los navarros eligieron a García Ramírez y los aragoneses a Ramiro II. Navarra encajonado entre la corona de Aragón, la corona de Castilla y los franceses tuvo que practicar una política habilidosa para lograr ser independiente.

REINO DE ARAGÓN ( S. XI )

El reino de Aragón surgió a raíz del testamento de Sancho III " el Mayor" de Navarra para su hijo Ramiro I. Este envenenó a su hermano Gonzalo y se apoderó de Sobrarbe y Ribagorza y murió en asedio de Graus. En el 1063 le sucedió Sancho Ramírez que unió las coronas de Navarra y Aragón cuando Sancho IV fue despeñado en Peñalén. Organizó la primera cruzada contra la ciudad de Barbastro, aunque esta no cayó hasta que Pedro I, su hijo, se alió con el Cid y la plaza cayó, facilitando la caída de Huesca.

ALFONSO I " EL BATALLADOR"

Es uno de los reinados claves para Aragón y Navarra, y así lo comprendió Alfonso VI de León y Castilla cuando le ofreció la mano de su hija Urraca y de haber habido descendencia se hubiesen unificado los reinos peninsulares más importantes. Tras la anulación Alfonso se dedicó a la reconquista y el logro más importante fue la toma de Zaragoza, cuyo valor simbólico era parecido al de Toledo. Luego cayó Calatayud, Daroca y Monreal. También practicó una serie de expediciones con el fin de lograr la liberación de los mozárabes y botín contra Valencia, Murcia e incluso Granada. Luego sitió la ciudad de Fraga, que necesitaba para apoyar la toma de Lérida, pero murió en el asedio.

UNIÓN DEFINITIVA DE ARAGÓN Y CATALUÐA.CORONA DE ARAGÓN

Alfonso I no tenía descendencia y dejaba sus estados a los Grandes Maestros de las órdenes del Templo y del Hospital, que eran extranjeros. El testamento no se cumplió y los aragoneses eligieron a un hermano suyo, Ramiro que era obispo de Roda, hombre sin vocación y sin interés para la política. Los navarros a su vez eligieron a García Ramírez, que no tardo en aliarse con Alfonso VII de Castilla y León, con intención de apoderarse de Aragón. En tales circunstancias Ramiro hizo un esfuerzo y se casó con Inés de Poitiers con el fin de lograr el apoyo de su padre, duque de Aquitania. Nació doña Petronila y a los dos años fue prometida al conde de Barcelona, Ramón Berenguel IV. Ramiro II retuvo el título de rey y se retiró a un monasterio de Huesca y Ramón Berenguel IV fue nombrado regente y gobernador general. Se apoderó de Tortosa, Fraga y Lérida. El hijo de Petronila y Ramón Berenguel IV, Alfonso II, fue el primer monarca de la corona de Aragón, una institución que era una especie de confederación de estados y que recibió este título no porque Aragón fuese el país más rico, sino por simple orden alfabético.

ALFONSO II

Alfonso II contaba dos años a la muerte de su padre Ramón Berenguel IV y asumió la regencia doña Petronila. Mayor de edad a los 12 años es el primer monarca de la corona de Aragón institución que con el tiempo se engrandeció con los reinos de Mallorca, Valencia, Nápoles, etc. Alfonso conquistó Caspe y Alcañiz, y a la muerte de los condes de Provenza y Rosellón se apoderó pacíficamente de ellos.

PEDRO II "EL CATÓLICO"

Participó en las Navas de Tolosa y se casó con María de Montpellier. La hermana de Pedro, doña Leonor, se casó con Raimundo, conde de Tolosa. A finales del siglo XII se había desarrollado en el sur de Francia la herejía Albigense en torno a la ciudad de Albi y de la cual don Raimundo era adepto. El Papa Inocencio III predicó una cruzada y confió las operaciones militares a Simón de Monfort tristemente célebre por su crueldad. Pedro se vio en el dilema de como católico dejar a Monfort y como rey ayudar a sus vasallos y decidió intervenir, con tan mala suerte que murió en el asedio de Muret.

JAIME I "EL CONQUISTADOR"

Quedó bajo la tutela de Simón de Monfort pero el Papa intervino para que su educación corriera a cargo del Gran Maestro del Templo. Ya mayor de edad conquistó junto con Alfonso X "el Sabio" Murcia y suscribió con Fernando III el Tratado de Almizra. Murcia quedó para los castellanos, pero dejaron manos libres a Jaime I para la conquista de Valencia. Con Luis IX de Francia suscribió el Tratado Corbeil y definitivamente el Rosellón y la Cerdeña fueron catalanes. La conquista de Mallorca tuvo un móvil religioso y otro más importante que fue el económico y fue una maniobra conjunta, a medias entre la corona, los eclesiásticos y los nobles. Tras el desembarco de Santa Ponsa se puso asedio a Medina Mallurca que fue tomada por asalto el 31 de diciembre de 1229. En 1235 conquistó Ibiza y el gobernador de Menorca se le hizo vasallo. La conquista de Valencia duró trece años, porque se tuvo previamente que conquistar la zona del Maestrazgo. La capital, asediada por tierra y por mar, cayó en 1248. Al final de su reinado se le reveló su hijo primogénito Alfonso, pero murió repentinamente de viruela y Jaime hizo un testamento que dividía sus estados entre Pedro III, que heredó el bloque formado por Aragón, Cataluña y Valencia, y Jaime II que heredó el Reino de Mallorca y las posesiones francesas.

CASTILLA. EL PROBLEMA DEL ESTRECHO DE GIBRALTAR

Alfonso X "el Sabio" fue un hombre capaz de hacer grandes proyectos pero siempre se le ha criticado el que no terminara la reconquista en un momento que hubiese sido posible. Tras la campaña de Murcia se empeñó el que el rey de Navarra se le hiciese vasallo, y el rey de Portugal que le entregara el Algarve. Así mismo siguió la reconquista y se apoderó de Jerez, Medina Sidonia, Niebla y Cádiz. Soñó con un gran proyecto para conquistar el norte de -frica que terminó en nada, y luego soñó con otro proyecto que las crónicas llaman "el fecho del imperio". Todo empezó a la muerte del emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico, Federico II de la casa de Suabia y los nobles no quisieron como emperador a su hijo Conrado y el trono imperial quedó vacante. La madre de Alfonso se llamaba Beatriz de Suabia y decidió presentar su candidatura frente a la de Ricardo de Cornulles. Se gastó sumas fabulosas para convencer a los electores. Pero los Papas Urbano IV y Clemente IV se negaron a coronarla e incluso Gregorio X favoreció ligeramente al de Cornualles y promovió secretamente la candidatura que triunfó de Rodolfo de Habsburgo. El asunto duró unos 20 años y Castilla se vio empobrecida por los impuestos, por lo que Alfonso decidió unificar las mestas, que eran asociaciones de ganaderos, en una sola que pasó a llamarse el Honrado Consejo de la Mesta y a partir de aquí el rey tenía los impuestos seguros y los ganaderos vieron reconocidas a costa de los agricultores las cañadas, o sea, los pasos obligatorios para el ganado que en la actualidad todavía existen.

El rey Alfonso X fue un erudito y escribió tanto en castellano como en gallego. Tiene libros de historia, de ajedrez y sobre todo jurídicos. El más notable es el "Código de las siete partidas". Los últimos años de su reinado fueron revoltosos.

ALFONSO X

ALFONSO SANCHO IV

FERNANDO ALFONSO FERNANDO IV

(Infantes de la Cerda)

El hijo primogénito de Alfonso murió dejando dos niños: Fernando y Alfonso, conocidos como los Infantes de la Cerda. Por otro lado estaba Sancho que era segundogénito. Se formaron dos bandos: los de la Cerda y los de Sancho, Alfonso se inclinó por Sancho pero intentó crear el reino de Jaén para su nieto Fernando. Estalló la guerra civil y mientras el rey de Granada ayudaba a Sancho, Fernando recibió ayuda de Marruecos. Sancho fue desheredado pero el testamento no se cumplió.

SANCHO IV

Los Infantes de la Cerda constituyeron una pesadilla durante todo el reinado, también tomaron carta en el asunto aragoneses y franceses. En 1292 tubo lugar la toma de Tarifa, defendida valerosamente por Alonso Pérez de Guzmán "el Bueno". El rey Sancho IV murió tempranamente de tuberculosis.

FERNANDO IV

Contaba sólo 9 años de edad y actuó como regente su madre María de Molina. Fue una minoría de edad turbulenta en la que aragoneses, portugueses, granadinos e incluso franceses se apresuraron a invadir territorios de Castilla e incluso los Infantes de la Cerda acordaron repartirse el reino. Ya mayor de edad, las cosas cambiaron ligeramente aunque sólo destaca la toma de Gibraltar por Guzmán "el Bueno".

ALFONSO XI "EL JUSTICIERO"

Sólo contaba 1 año de edad a la muerte de su padre y se formó una regencia con su abuela María de Molina y su madre Constanza. Cuando cumplió 15 años le apodaron "el Justiciero" porque ajustició a todos los rebeldes y los Infantes de la Cerda se rindieron. La situación del estrecho e

ra preocupante por el sultán de los benimerines, se apoderó de Gibraltar con la ayuda de Granada y ante la inminencia de una invasión se alió con Pedro IV de Aragón. Los benimerines desembarcaron en Algecidas pero fueron derrotados en el Salado. Alfonso se casó con María de Portugal y de ella nació Pedro I, pero con Doña Leonor de Guzmán tubo 8 niños y una niña, entre ellos el futuro Enrique II.

PEDRO I "EL TUERTO O EL CRUEL"

Llamado así por su carácter agresivo y violento, su madre le casó con Blanca de Borbón, a la que abandonó al día siguiente y a la que persiguió con un odio implacable hasta que la vio muerta. Estaba enamorado de María de Padilla, a la que presentó sin estar casado como esposa legítima y obligó a los nobles a que la reconociesen. Entró en conflicto con Pedro IV de Aragón en la llamada Guerra de los Pedros y el conflicto se internacionalizó enganchando con el pleito dinástico que fue la causa de su muerte violenta. De los amores de Alfonso XI con Leonor de Guzmán, nació Don Enrique que pidió asilo a Pedro IV mientras que Pedro I y su madre asesinaban a Leonor y gran parte de su descendencia. Pedro I solicitó la ayuda de los ingleses y acudió como mercenario el príncipe de Gales apodado "el Negro" por el color de su armadura. Enrique solicitó la ayuda de Francia y le apoyaron las compañías Blancas acaudilladas por Beltrán Duguesolín, inicialmente la suerte favoreció a Pedro pero el de Gales le abandonó al no recibir el dinero acordado, y el bastardo, Enrique II, acorraló a Pedro en el castillo de Montiel. Los dos hermanos se enzarzaron en un combate singular y cuando Pedro estaba apunto de acuchillar a Enrique, Beltrán le sujetó y Enrique acuchilló a Pedro.

CORONA DE ARAGÓN. PEDRO III "EL GRANDE". EXTENSIÓN MEDITERRÁNEA.

Hijo de Jaime I "el Conquistador", tenía 37 años cuando heredó Aragón, Cataluña y Valencia y siguió la expansión Mediterráneo por Sicilia. La isla pertenecía a la casa de Suabia pero el Papa la había regalado a Carlos de Anjou, al que los sicilianos odiaban. Pedro III estaba casado con Constanza hija de Manfredo, último rey de Sicilia. Pedro preparó una escuadra, y para facilitar las cosas, los sicilianos organizaron una matanza de franceses, conocida como Las Vísperas Sicilianas, 1282.

Pedro III entró triunfalmente en Palermo, pero Martín V

le excomulgó y Carlos le desafió en un combate singular, que al final no se celebró en Burdeos. Pero el rey de Francia se apresuró a pasar los Pirineos por el Rossellón, previo permiso de Jaime III de Mallorca, lo cual enemistó a los hermanos y Jaime cometió traición. Pedro pidió ayuda a los nobles aragoneses y tubo que concederles el privilegio general, y la escuadra mandada por Roguel de Lauria desbarató a la escuadra francesa y Felipe III murió de peste. Pedro III organizó una expedición de castigo contra Jaime de Mallorca y la llevó a cabo su hijo.

ALFONSO III

Llevó a cabo la conquista de Mallorca, que se rindió sin resistir en 1285. Pero la principal preocupación seguía siendo la isla de Sicilia, donde reinaba su hermano Jaime. El rey de Francia, Felipe IV, firmó con el Papa el acuerdo de Tarascón, que Alfonso nunca respetó por ser humillante. Los nobles aragoneses volvieron a revelarse y les otorgó el privilegio de la unión: ningún noble podía ser juzgado sin previa sentencia de la Justicia Mayor, se comprometía a celebrar cortes anuales en Zaragoza y a gobernar a través de un Consejo Real.

JAIME III

Hermano del anterior, fue una temporada rey de Sicilia, la que cedió a su hermano Fadrique. Mantuvo una actitud contradictoria contra la península, y mientras ayudaba a Sancho IV de Castilla en las cuestiones del estrecho, arrebató territorios castellanos a su hijo Fernando IV y al final por el tratado de Alcalá de Henares todos colaboraron contra los Benimerines. Para la cuestión de Silicia se avino a firmar la Paz de Anagni con el Papa comprometiéndose a devolver la isla. Y por fin se llegó al Tratado de Caltabellota que era un acuerdo entre el rey de Sicilia y Carlos de Anjou, y Manrique se comprometió a casarse con Leonor y vincular la isla a la descendencia de esta. Como consecuencia del Tratado quedaron en paro unos mercenarios, los almogávares, que eran fundamentalmente soldados de infantería mandados por un aventurero alemán llamado Roger de Flor. Con el fin de alejarlos del rey los envió al emperador de Bizancio, Andrónoco II. El emperador fue repuesto en el trono y Roger fue generosamente recompensado, fue nombrado megaduque, se casó con una sobrina del emperador pero esto provocó los celos del heredero, Miguel, que organizó un banquete y asesinó a Roger. Le sucedió en el mando Berenguel de Entenza que protagonizó la venganza catalana. Declararon la guerra al Imperio Bizantino y más tarde se pusieron al servicio del duque de Atenas que acabaron por destronar y conquistaron Neopatria. Los ducados de Atenas y Neopatria en 1313 pasaron al rey de Sicilia, y más tarde a la Corona de Aragón.

EL REINO PRIVATIVO DE MALLORCA

Surge a raíz del testamento de Jaime I para su hijo Jaime II, fue calificado como un error político pues estaba formado por dos lotes, uno peninsular encajonado entre Aragón y Francia y sujeto a las pretensiones de sus monarcas y otro insular muy difícil de defender. Pedro III ya manifestó a su hermano su deseo de arrebatarle el reino y Jaime II se le hizo vasallo, pero cuando dejó parar las tropas francesas por el Rossellón cometió traición y Alfonso III se apoderó de Mallorca que entre el 1285 y 1295 volvió a ser catalana. Jaime II de Aragón devolvió la isla a Jaime II de Mallorca a la que dotó de órganos de gobierno y mandó construir el castillo de Bellver, embelleció la ciudad y Palma se convirtió en uno de los puertos más importantes del Mediterráneo: la isla fue repoblada casi en su totalidad por gente de Tarragona. La obra fue continuada por su hijo Sancho I que murió sin hijos y en 1324 le sucedió su sobrino Jaime III. Que durante su mayoría de edad tubo la desgracia de enemistarse con Pedro IV de Aragón, que en 1344 ocupó Mallorca y Jaime se refugió en Perpiñán y para recuperar el reino vendió algunos condados al rey de Francia, reclutó mercenarios y desembarcó en Mallorca. Vigilado de cerca por las tropas aragonesas entraron en combate en la definitiva batalla de Llucmayor en la que Jaime perdió la cabeza y el reino. Fue enterrado en Valencia y su hijo Jaime IV quedó preso, se fugó y escapó a Castilla y fue envenenado por los esbirros de Pedro IV.

ALFONSO IV Y PEDRO IV "EL CEREMONIOSO"

Alfonso IV era hijo de Jaime II de Aragón y su corto reinado se vio perturbado por las intrigas del futuro Pedro IV ya que Alfonso quería segregar el reino de Valencia para el hermanastro Fernando, pero el testamento no se cumplió. Pedro IV tiene varios apodos: "el Ceremonioso", "el Cruel" o "el Punyalet". Era inteligente, muy culto, astuto y con unos ataques de ira que le hicieron célebre: mató a doña Constanza, casada con Jaime III de Mallorca de una patada en el estómago, al final de su vida toda su familia le abandonó. Se apoderó del reino de Mallorca y de Sicilia a la muerte de Fabrique, casado con su hija Constanza. En Aragón los nobles se volvieron a sublevar pidiendo más privilegios y derrotados en la batalla de +pila don Pedro se vengó haciéndoles el bronce fundido de la campana que utilizaban para las reuniones, pero antes cogió el puñal y rasgó el privilegio de la unión.

JUAN I "EL CAZADOR" Y MARTÍN I "EL HUMANO"

Juan I fue un excelente músico, poeta y aficionado a la equitación, murió de una caída de caballos sin hijos y le sucedió su hermano Martín I, que colocó a su hijo Martín en el trono de Sicilia y que murió repentinamente de unas fiebres en Cerdeña. Poco después falleció su padre que dejó un testamento muy ambiguo, pues los estados debían ser para el que en justicia le perteneciese, y para saber a quién le correspondía se celebró el compromiso de Casper. Se nombraron compromisarios: tres para Cataluña, tres para Aragón, dos para Valencia y uno para Mallorca. Los pretendientes con mejores derechos eran: Fernando de Antequero, Jaime conde de Ulgel, Alfonso duque de Condíaz, Luis duque de Calabria y Martín hijo del rey de Sicilia. Pronto quedaron enfrentados don Fernando y don Jaime. Fernando era hijo de Leonor, hermano del difunto y Jaime era primo del rey aunque por línea femenina, Fernando era el hijo mayor de la hermana mayor de don Martín. Pero en Caspe había presiones de muy diversa índole, y parece que fue decisiva la influencia del valenciano San Vicente Ferrer y al final Fernando tubo seis votos contra dos de Jaime y una abstención.

LA CASA DE TRAST-MARA EN ARAGÓN. FERNANDO I

Don Fernando, conde de Antequera y de Trastámara, fue el primer rey de Aragón de esta dinastía que ya gobernaba Castilla desde Enrique II. Fernando seguramente ganó en Casper porque ya era regente de Aragón aunque no contaba con grandes simpatías debido a su política centralista. Tampoco gustaba a los castellanos, que también lo consideraban autoritario, pero la suerte favoreció a los descontentos y el rey murió inesperadamente a los cuatro años de reinar.

LA CONQUISTA DE NÁPOLES. ALFONSO V "EL MAGNÁNIMO"

Educado en Castilla casi no vivió en Aragón, donde se encargó del gobierno su esposa María y su hermano Juan II, pues Alfonso se dedicó a la conquista de Nápoles donde reinaba doña Juana, mujer beleidosa y coqueta que decidió adoptar a Alfonso cuando este tenía 20 años, pero el capricho no duró mucho y Alfonso decidió apoderarse de la ciudad y Juana como revancha hizo heredero a Luis de Anjou. Sin embargo el problema no era simplemente de herencia, sino en la actitud del Papa que no quería a los aragoneses en Italia, y formó a una coalición y Alfonso fue expulsado. Pasados unos años Juana se peleó con Luis y volvió a nombrar heredero a Alfonso, también cambió la situación internacional ya que consiguió el apoyo del duque de Milán. Ambos se enfrentaron contra el Papa, la república de Génova, la república de Florencia y los franceses. Nápoles cayó definitivamente en 1443 y el rey se enamoró de Ucrecia de Alagno y no volvió nunca a los estados de Aragón.

JUAN II

Hermano de Alfonso, ya gobernaba en Aragón y puesto que Alfonso no tenía descendencia legítima, el heredero de Nápoles fue el hijo de Lucrecia Fernando, y Juan heredó la corona de Aragón. Juan también fue rey de Navarra por su boda con doña Blanca de la que nació el infante don Carlos, príncipe de Viana. Don Carlos, cuando murió su madre pretendió el trono de Navarra puesto que su padre se volvió a casar con Juana Enríquez. Don Carlos tenía muchos partidarios en Cataluña y Mallorca y estalló una guerra civil y Carlos tubo que refugiarse en Nápoles pensando que su padre le perdonaría pero Juan II le mandó encarcelar y las malas lenguas aseguraron que fue envenenado por su madrastra para asegurar la herencia íntegra a su hijo Fernando apodado "el católico". Los catalanes mantuvieron una guerra abierta durante diez años y de la guerra civil se aprovechó Luis XI de Francia apoderándose del Rosellón y la Cerdeña.

LA CASA DE TRASTÁMARA.

ENRIQUE II "EL DE LAS MERCEDES"

Sube al trono después de matar a su hermanastro Pedro I en Montiel, tubo que hacer frente a los nobles, y de ahí su apodo debido a los numerosos obsequios que tubo que hacer a los defensores de su causa amenazada por el resto de los reyes peninsulares; pero los duques de Láncaster y York, que eran ingleses, también aspiraban al trono de Castilla por boda con las hijas de Pedro I.

JUAN I

Con el fin de solucionar la cuestión dinástica se concertó el enlace de Beatriz de Lancaster con el infante Enrique, hijo de Juan I. Lo más destacado de este reinado fue el intento de ocupar el trono portugués, pues Juan estaba casado con la única hija del rey de Portugal pero los portugueses temerosos como siempre de una absorción no le quisieron y nombraron rey al Gran Maestro de la orden de Avis. Juan I decidió apoderarse de Portugal por las armas pero fue derrotado en la única batalla que nos han ganado los portugueses, en Aljubarrota.

ENRIQUE III "EL DOLIENTE"

Juan I murió inesperadamente en un accidente de caballo y le sucedió su hijo Enrique, menor de edad pero famoso por sus numerosos achaques. En este breve reinado destaca el comienzo de la conquista de las Canarias por Juan de Bethencourt y Gedifer de Lassalle.

JUAN II

Fue una minoría de edad relativamente tranquila en la que actuó de regente Fernando, el de Antequera, más tarde rey de Aragón. El rey resultó ser una persona débil y que confió la empresa de gobernar a un valido, Alvaro de Luna. La designación provocó muchas envidias y contra el se levantaron los hijos de Fernando de Atequera conocidos como infantes de Aragón. Al final cayó en desgracia y fue decapitado.

ENRIQUE IV "EL IMPOTENTE"

Hijo de Juan II y María de Aragón contaba con 29 años cuando heredó el trono y debido a la presunta impotencia fue uno de los reinados más catastróficos de la Corona de Castilla pues casi todo el reinado giró en torno a la cuestión sucesoria. A los 20 años se casó con Blanca de Navarra y subió al trono sin haber consumado el matrimonio. Se casó por segunda vez con Juana de Portugal y a los siete años nació una niña, la infanta Juana de la que muchos dudaban de la paternidad debido al extraordinario parecido con un noble portugués llamado Juan Beltrán "de la cueva" y pronto fue apodada "la Beltraneja". Por una parte, la conducta de la reina era bastante dudosa y por otra el rango de don Beltrán demasiado elevado para no provocar sospechas. Un conjunto de nobles acaudillados por el marques de Villena decidieron aprovechar la situación y declararon ilegítima a la infanta, de tal manera que el sucesor de Enrique sería su hermano pequeño don Alfonso. El infante murió inesperadamente y los nobles propusieron que la heredera fuese Isabel "la Católica" hermanastra de Enrique, y fueron tantas las presiones, que por el tratado de las Toros de Guisando se avino a que Isabel fuese heredera con ciertas condiciones, la principal que no contrajera matrimonio sin consultar con Enrique. El candidato de Enrique, Fernando de Portugal era un señor maduro del que Isabel hubiera podido ser su nieta. Isabel sin consultar con su hermanastro se casó en secreto en una iglesia privada de Valladolid con el futuro rey de Aragón Fernando II "el Católico" y cuando Enrique lo supo la desheredó por lo que la herencia volvió a ser Juana "la Beltraneja" y el partido portugués que la apoyaba. En 1473 Enrique e Isabel se reconciliaron pero no hubo tiempo de aclarar la cuestión sucesoria y cuando Enrique muere al año siguiente ambas fueron proclamadas reinas de Castilla cada una respectivamente por sus seguidores y estalló una guerra civil.

UNIÓN DEFINITIVA DE ARAGÓN Y DE CASTILLA. LOS REYES CATÓLICOS

Aunque se ignora con exactitud el porqué Isabel escogió a Fernando por esposo parece evidente que obedeció a una cuestión política de necesidad, que en el fondo convenía a ambos pero que inicialmente era más favorable para Isabel. De haber optado por el candidato portugués Castilla se hubiera ahorrado una guerra civil sí "la Beltraneja" hubiera renunciado lo cual era difícil porque era nieta del rey de Portugal; en todo caso, se hubiera producido una unión dinástica de Castilla y Portugal. El candidato francés, Carlos VII, al parecer tampoco agradó a Isabel aunque la boda hubiera podido facilitar las relaciones comerciales entre Castilla y Francia, pero hubiese agraviado a los aragoneses que formaban un partido muy poderoso en Castilla. Por otro parte, no podemos olvidar las guerras civiles de los reinados de Juan II y Enrique IV y mientras Juan II de Aragón esperaba la ayuda militar de Castilla para derrotar a los catalanes sublevados, los castellanos de Isabel vieron en la boda con Fernando una manera para imponerse al marques de Villena. Así pues, el enlace fue negociado con rapidez y las capitulaciones tuvieron lugar en Cervera, cerca de Lérida, y por una parte intervinieron Fernando, que ya era rey de Sicilia junto con su padre Juan II y de la otra el arzobispo de Toledo provisto de un documento falso que dispensaba a los contrayentes del vínculo familiar pues eran primos. Se convino que Fernando residiría en Castilla, y cuando Isabel fuese reina también podría administrar justicia en Castilla pero quedaba reservado a la reina el privilegio de conceder mercedes o títulos, nombrar funcionarios, y sobre todo el homenaje de sus súbditos. Fernando no podría declarar la guerra ni firmar la paz sin la voluntad de Isabel y en cuanto a la firma la de Fernando no servía sin la de Isabel. Las capitulaciones eran muy duras pues Fernando tubo que aportar una parte de las rentas de la Corona de Aragón y una ayuda militar de 20.000 hombres. Los propósitos de las capitulaciones no dieron un fruto momentáneo, pues en Castilla mientras vivió el rey siguieron las intrigas políticas y en Cataluña Juan II no pudo derrotar a los sublevados y capituló en Pedralbes. Cuando muere Enrique, Isabel es proclamada reina por los suyos. Fernando pactó con los grandes de Castilla una revisión de las capitulaciones pero sólo logró poder incluir en el escudo las de Aragón y de Sicilia y poder firmar documentos en solitario. De todas maneras, la histografía castellana le reservó el ordinal V aunque sin usarlo. Se le suele considerar rey consorte de Castilla mientras Isabel vivió. Finalizada la guerra civil se firmó el tratado de Alcaþollas-Toledo. Y tiene dos apartados:

a) Tercerias de Moura, que fijaban el destino de la Beltraneja, que permanecería de por vida en un convento de Coimbra con Isabel de Moura.

b) El tratado Afro-Atlántico reconocía la conquista de Ceuta por los portugueses en 1442 y los portugueses reconocían el derecho castellano sobre las islas Canarias.

En 1485 tubo lugar la Concordia de Salamanca e Isabel recibió el título de Reina de Aragón, sin embargo no lo usó jamas. La segunda mitad del siglo XV se caracteriza en la Europa occidental el autoritarismo monárquico, o sea que los reyes lograron imponer su autoridad sobre la nobleza; y esto

es posible gracias al ejército permanente y a una burocracia bien organizada. La monarquía autoritaria es propia de la Inglaterra de Enrique VII, de la Francia de Luis XII y de la España de los Reyes Católicos. Este título lo obtuvieron indistintamente Isabel y Fernando del Papa valenciano Alejandro VI, y un poco por envidia puesto que los reyes de Francia tenían el título de Majestad Cristianísima. Y esto no tiene nada de especial porque incluso el rey de Inglaterra, Enrique VIII, obtuvo el título de Defensor de la Fe.

LA CRISIS DE 1505.

LAS REGENCIAS DE FERNANDO Y DE CISNEROS

En 1504 murió Doña Isabel en Medina del campo y dejó como reina propietaria y natural de Castilla a su hija Juana, más tarde apodada "La Loca" con la condición de que si su salud mental le impedía gobernar actuase de regente Don Fernando de Aragón. Doña Juana, casada con Felipe "El Hermoso", duque de Borgoña y rey de Los Países Bajos: vivía en Gante y al conocer la noticia vino a España, y mientras tanto se habían coaligado los nobles, e incitaron a Felipe que se proclamase rey de Castilla alegando los derechos de su mujer. Fernando y Felipe se entrevistaron y decidieron recluir a Juana en Tordesillas pero Fernando no quiso discutir con su yerno la titularidad de La Corona de Castilla y se marchó a los estados de La Corona de Aragón casándose con Germona de Foix. La maniobra tenía una doble vertiente: por una parte, lograr un futuro heredero para la corona de Aragón, que de hecho nació pero murió al poco tiempo; por otra, reinvicar el reino de Navarra.

El destino quiso que Felipe "El Hermoso" solo viviese unos meses, y a su muerte asumió la regencia el cardenal Francisco Jiménez Cisneros. El cardenal tubo en su contra tanto a los nobles felipistas como al partido fernandista que le aconsejó que llamara al rey de Aragón que se hallaba en Nápoles; tardó más de un año en regresar, y en 1507 asumió la segunda regencia que duró hasta 1516 que murió.

EL CAMBIO DE DINASTÍA:

LA CASA DE AUSTRIA

Carlos, hijo de Felipe y Juana, nació en Gante en 1500 y siguió su educación flamenca hasta la muerte de su abuelo Fernando, y al heredar y al heredar los reinos hispánico decidió trasladarse a las nuevas posesiones, donde actuaba como regente el cardenal Cisneros, que con el fin de ofrecerle sus servicios y consejos salió a recivirle pero no llegó a conocerle falleciendo en Roa el día antes de que el nueva rey le comunicara que sus servicios eran innecesarios. Carlos vino rodeado de un séquito de flamencos que actuaron como si España fuera un país conquistado dedicándose al pillaje. Los principales: Guillermo de Groi, Sr. de Chievres (Xevres), Mercurio Gattinora, Jean Sauvage y Adrián de Utrecht. De todos ellos el más célebre fue Guillermo de Groi al que se le acuñó una coplilla. Sauvage fue designado presidente de las Cortes de Castilla y un sobrino del de Groi fue nombrado arzobispo de Toledo. Además de la camarilla flamenca, lo peor de Don Carlos era que desconocía todas las lenguas de sus súbditos. En 1519 falleció el emperador Maximiliano I de Austria y las posesiones austriacas pasaron automáticamente a Carlos, pero el título imperial al ser electivo tubo que esperar. Además de Carlos hubo otros tres candidatos: Enrique XIII de Inglaterra, Federico II de Sajonia y Francisco I de Francia.

El Sacro Imperio Romano-Germano, más conocido tradicionalmente como Alemania, era un conglomerado de unos 300 estados. Entre ducados, marquesados, arzobispados y ciudades libres sobre cuya autoridad los emperadores sólo podían alegar el señorío pero no la propiedad. Para la segunda elección convocó cortes en Santiago y se peleó con los representantes y las cortes de la Coruña votaron un subsidio de 400.000 ducados, y acto seguido Carlos fue a la toma de posesión del imperio quedando como regente Adrián de Utrecht.

POLÍTICA INTERIOR

LAS COMUNIDADES, LAS GERMAN-AS

Acto seguido explotaron unas revueltas conocidas como de Los Comuneros o Comunidades, primero en Ávila y luego en Toledo, Segovia, Salamanca y poco después en otras ciudades de Castilla la Nueva. Los caudillos principales fueron: Padilla, Bravo y Maldonado. El movimiento ha sido tratado desde muy diversos ángulos, pues no sólo tubo matices políticos, sino sociales y económicos; estos se encuentran en un documento llamado Constitución de Ávila que Padilla presentó a Juana "la Loca" para su aprobación, y la reina tubo palabras de simpatía pero se negó a firmar nada que pudiera perjudicar a su hijo. Los rebeldes estaban militarmente desorganizados y fueron derrotados en la batalla de Villalar en 1521 y los líderes decapitados. El movimiento no debe considerarse separatista sino españolista frente al extranjerismo del rey y el pillaje de sus secuaces.

Hubo movimientos simultáneos en Valencia y Mallorca, en Valencia fue resultado de una predicación de un dominico que en plena epidemia de peste se atrevió a culpar a los pobres que por sus excesos habían ofendido a la divinidad. Los ánimos populares se alborotaron y el líder de la causa fue un tal Juan Lorenzo que dio una especie de golpe de estado, se apoderó del gobierno y organizó la llamada Junta de los 13. El movimiento adquirió así un carácter antinobiliario. En Mallorca el movimiento también tubo un carácter social y económico. Los payeses se levantaron contra la ciudad (Palma) donde residían la mayoría de los nobles, los cuales huyeron y se refugiaron en Alcudia. La ciudad resistió todos los ataques hasta que las tropas aragonesas restablecieron el orden en 1523 y la ciudad recibió de emblema el escudo imperial y el título de Muy Noble, Leal y Fidelísima.

En 1522 regresó Carlos, ahora ya V de Alemania, acompañado de 5.000 lansquenetes y poco después se quiso reconciliar con España y promulgó el "Perdón General", pero quedaron excluidos unos 200 considerados líderes tanto de las comunidades como de las germanías que murieron decapitados. Carlos se fue españolizando, aprendió el castellano, tomó el gobierno personalmente y se casó con una media española, Isabel de Portugal.

CARLOS V Y EL IMPERIO

Carlos no aspiró a una monarquía universal en el sentido geográfico aunque Hernán Cortes le escribía en 1545 que sólo los territorios por él conquistados eran más grandes que los que el emperador gobernaba en Europa; así pues, la idea imperial hay que entenderla como de tutor de la cristiandad, así pues, comprometido frente a los desórdenes provocados por protestantes e Islam. Pero el Imperio Carolino estaba formado por dos bloques claramente diferenciados: el bloque oriental, en torno a Austria claramente feudal y el bloque occidental centrado entre los Países Bajos y España más mercantil y con ideología renacentista. Hacia 1522 se percató de la imposibilidad de mantenerlos unidos de modo que el archiducado de Austria pasó a gobernarlo su hermano Fernando que curiosamente había nacido en Castilla y educado en Alcalá de Henares y no sabía alemán. En 1535 propuso como candidato a su hermano Fernando para sucederle en el imperio; mientras tanto, en 1527 nació el futuro Felipe II que en consecuencia sólo reinaría en los territorios del oeste mucho más homogéneos. Se concertó una alianza matrimonial con Inglaterra y más tarde Felipe se casó con María Tudor, hija de Catalina y Enrique VIII. Entre 1555 y 1556 el emperador abdicó paulatinamente y se retiró a un palacete extremeño cerca del monasterio de Yuste, donde murió en 1588.

POLÍTICA EXTERIOR

Martín Lutero, fraile agustino, preocupado por su salvación encontró la respuesta en la justificación por la fe, denunciando el valor de las indulgencias y publicando 92 tesis con el libre albedrío, la gracia y la validez de las buenas obras, eliminando buena parte de los sacramentos y defendiendo la libre interpretación de la Biblia, y en consecuencia el sacerdocio universal quebrantando la autoridad del Papa.

Carlos convocó dietas o asambleas imperiales, como la de Worms, con la intención de que Lutero asistiese y se retractase de sus errores, pero no lo logró ni tampoco en la de Spira. Los luteranos se agruparon en torno a la liga de Escalmada, y Carlos no tubo más remedio que hacerle la guerra, con suerte variada hasta el 1547, que los católicos ganaron en la batalla de H³hlberg; pero católicos y protestantes suscribieron la paz de Augsburgo y en 1555 se decretó la libertad religiosa, aunque no individual, sino que en cada estado los súbditos debían profesar la misma religión que los soberanos. La reforma no fue sólo un fenómeno religioso, pues abrió grandes posibilidades económicas y políticas puesto que los que abrazaban el nuevo credo automáticamente se apropiaban de los bienes eclesiásticos y dejaban de obedecer al emperador.

Es un hecho poco conocido que Fernando "El Católico" a la hora de testar anduvo indeciso entre Carlos y Fernando y al final las cuestiones legales prevalecieron sobre las emocionales, y Carlos, un flamenco, reinó en España mientras Fernando, un español, reinó en Alemania. El Imperio con todas sus glorias trajo muchas miserias a Carlos, pues no pudo vencer a los herejes protestantes y simultáneamente tubo que enfrentarse a los franceses y a los turcos y al final su política exterior se saldó con un fracaso.

FELIPE II. LA LEYENDA NEGRA

Felipe fue un ser de gran complejidad espiritual, apodado "El Prudente" , de carácter tímido, retraído y físicamente débil. Solía esconderse tras una máscara de orgullo que le hacía antipático. Nunca fue popular y rehuyó el contacto con sus súbditos por una mala experiencia, pues cuando se dirigió a los nobles holandeses que le tomaron juramento, lo hizo en castellano y fue abucheado. Siempre se rodeó de secretarios insinuantes como: Ruy Gómez de Silva, príncipe de +boli, Luis de Requesens, Antonio Pérez, Cristóbal de Moura. Y en cambio alejó sistemáticamente a los autoritarios como el duque de Alba o su propio hermanastro Juan de Austria, hijo de Carlos V y Bárbara de Blomberg al que siempre tubo envidia por su popularidad y su juventud.

Felipe II también fue apodado "El Rey Papelero" porque fue un hombre sedentario y en 1565 creó Madrid como capital por ser el centro matemático de la Península Ibérica, pero a partir de 1570 vivió en el Escorial, más acorde con su temperamento.

La Leyenda Negra se basa en un panfleto que con el título de Relaciones, dio a conocer el secretario Antonio Pérez cuando se encontraba en el exilio. La leyenda trata al rey como un auténtico monstruo, autor de tres o cuatro asesinatos y de bigamia. La leyenda, sirve para explicar parte de la política interior y parte de la exterior con las intrigas propias de un estado moderno.

Del matrimonio de Felipe con María Manuela de Portugal nació en 1545, el infante Don Carlos, degenerado y temperamental. Estudió en Alcalá de Henares haciéndose muy amigo del rival de su padre, Juan de Austria. Don Carlos tuvo una aventura amorosa con la hija del jardinero pero al escalar una tapia se rompió la crisma y estuvo en trance de muerte pero se curó y no volvió a razonar cuerdamente, solía dejar en ridículo a su padre frente al duque de Alba, y al final se declaró partidario de dirigir la sublevación de los Países Bajos. Se padre sin consultar con el secretario le encerró en sus habitaciones y le dijo que en lo sucesivo le tratase como rey y no como padre. Carlos hizo huelgas de hambre para luego hartarse de comer helados, enfermó y los médicos no pudieron hacer nada por su vida, pero lo más grave fue que su padre no se dignó a visitarle.

Felipe II tras enviudar de la portuguesa contrajo segundas nupcias con María Tudor por la cual se convirtió en rey consorte de Inglaterra y enviudó en 1558. Con Francia se había firmado la par de Cateau-Cambreis y se había estipulado la boda de Isabel de Valois con el infante Don Carlos de edades parecidas. Pero Felipe por razones de estado decidió casarse con Isabel, madre de Isabel Clara Eugenia y de Catalina Micaela cuyo parto le costó la vida, las malas lenguas relacionaron al infante Carlos con Isabel Clara Eugenia en una presunta relación sentimental y que sorprendidos por Felipe este decidió eliminarlos a los dos. La cuarta y última esposa del rey fue Mariana de Austria madre del futuro Felipe III.

La leyenda también relaciona el asesinato de Escobedo, secretario de Juan de Austria, enemigo político del rey. En efecto, Escobedo murió poco después de regresar de los Países Bajos y pedir un audiencia urgente al rey porque había descubierto el espionaje de su secretario de turno Antonio Pérez, pero Pérez se le adelantó. Cuando los asesinos fueron interrogados declararon haber recibido dinero pero con la anuencia del rey, con lo que este se convertía en cómplice. Antonio Pérez era efectivamente un espía y cuando sucedieron estos hechos andaba sentimentalmente relacionado con Ana de Mendoza y de la Cerda, duquesa de Pastrana y viuda del Príncipe de +boli, anterior secretario del rey. Era una mujer intrigante y de extraña belleza (llevaba un parche en el ojo) que mandó encerrar en los calabozos de la Inquisición a Santa Teresa de Jesús y que las malas lenguas daban por supuesto que era amante del rey. Después de pensárselo mucho Felipe mandó encarcelar a Pérez pero este que tenía buenos amigos logró escapar a Aragón y pedir ayuda al justicia mayor Juan de Lanuza que le encerró en la cárcel de "los manifestados". Felipe se dio cuenta de que se le escapaba y no tuvo más remedio que echarle la Inquisición pero cuando era trasladado de una cárcel a otra el pueblo de Zaragoza se sublevó y Pérez se refugió en Francia y por Holanda pasó a Inglaterra donde recibió protección de la reina Isabel y escribió de Felipe II lo que le vino en gana con el seudónimo de Rafael Peregrino.

LA SUBLEVACIÓN DE LOS PAÍSES BAJOS

A los holandeses no les gustó Felipe II por una razón parecida a la que su padre Carlos no les gustó a los castellanos en el extranjero.

Carlos V había dejado la soberanía de los Países Bajos a Felipe II, pero como gobernadora a su hija bastarda Margarita de Parma, que fue temporalmente tolerada hasta que se extendió el protestantismo y sobre todo que tuviera que pagar un impuesto especial. Los nobles holandeses eligieron como representantes para exponer las quejas a Felipe II al Varón de Montiony, el conde de Egmont, pero el rey no tuvo en cuenta las quejas y ya como rebeldes se reunieron en Breda en 1565. Margarita fue sustituida por el duque de Alba con plenos poderes para acabar con los sublevados; el duque instauró el llamado tribunal de la sangre y decapitó a unos 1500 sublevados y triunfó temporalmente por el terror pero la cuestión política fue desacertada y la oposición se aglutinó en torno a Guillermo de Orange tras el juicio de Montiony. El duque de Alba tuvo que ser cesado en 1573, sustituido por el catalán Luis de Requesens que intentó negociar con el Príncipe de Orange (Guillermo) y fue sustituido por Juan de Austria. En 1597 el gobierno de los Países Bajos pasó a Isabel Clara Eugenia, casada con el archiduque Alberto de Austria con la condición de que sí morían sin hijos los Países Bajos volverían a pertenecer a la Corona de España.

LA RIVALIDAD CON FRANCIA

La rivalidad con Francia tenía unos orígenes medievales y más con la Corona de Castilla, era una rivalidad fronteriza con la Corona de Aragón y consecuentemente con los territorios de Nápoles y Sicilia; hay que tener en cuenta la enemistad personal entre Francisco I y Carlos V que rivalizaron por el Imperio. Durante el reinado de Carlos V se dieron cinco guerras, con suerte variable y tras la abdicación en 1557 Felipe II obtuvo la resonante victoria de San Amontin. Al año siguiente tuvo lugar otra victoria en la batalla de las Gravelinas, habría el único paso abierto todo el año entre Austria e Italia y por fin se llegó a la paz de Cateau- Cambriesi e Isabel futura esposa de Felipe II, fue apodada la Princesa de la Paz, pero los franceses vivían en permanente lucha o guerra civil entre católicos y protestantes (hugonotes) y España ayudaba a los católicos. Esto afectó a los reinos de Francisco II, Carlos IX y Enrique III, Felipe llegó a proponer para el trono de francia a su hija Isabel Clara Eugenia en contra de las pretensiones de Enrique de Borbón, definido protestante y que para poder reinar dijo "París bien vale una misa" y se bautizo.

POLÍTICA EXTERIOR. INGLATERRA

Con la subida al trono de Isabel I las relaciones con Inglaterra dieron un giro pues se declaró enemiga de España y protectora de los protestantes aunque personalmente la religión le traía sin cuidado. El proyecto de invadir Inglaterra se debió a la rivalidad de Isabel y Enrique II: ya que esta no le quiso como marido y apoyaba a corsarios como Hawkins y Drake y el encarcelamiento y muerte de María, reina de Escocia. El proyecto pasó por distintas mentalidades y se interesó por él Juan de Austria y el duque de Alba. Sin embargo tomó consistencia cuando pasó a manos de Álvaro de Bazán, marques de Santa Cruz, pues recogía las dos opciones, y por una parte tendría un número suficiente de naves y por otro recogería los soldados previamente preparados en Flandes por Alejandro Farnesio. El proyecto tenía en su contra el coste considerado de unos 2.300.000 ducados cuando pasó a manos del de Santa Cruz pero en 1588, después de trabajar en él más de cinco años se llevaban gastados unos 6.000.000 cuando el marques murió inesperadamente y el proyecto se confió al duque de Medina Sidonia. La designación del personaje ha dado mucho que hablar y mientras la actual duquesa reinvidica con éxito la memoria de su antepasado, tradicionalmente se ha dicho que era un inútil. Aunque se ha incluido como colofón de la Leyenda Negra, pues el duque era el marido de la hija de la princesa de +boli y que algunos señalaban como la amante de turno. Esto explicaría el nombramiento y el posterior desastre. Sin embargo la mal llamada Armada Invencible, que nunca recibió este nombre, era bastante inferior a lo proyectado, con una capacidad para unos 6.000 marineros y unos 17.000 soldados de infantería, aunque tenía en contra que la mayoría de las naves eran viejas aunque acondicionadas pero demasiado pesadas para circular por el Canal de la Mancha y la pólvora de los cañones pobre en nitrato de potasa. Las naves inglesas, más ligeras y con mayor potencia en los cañones, desbarataron lo que quedaba tras una dura singladura entre nieblas y tempestades. Regresaron unos 65 buques con el duque e incluso aprovechando el desorden unos navíos ingleses atacaron puertos españoles como la Coruña y Lisboa aunque con poco éxito.

POLÍTICA EXTERIOR: LEPANTO

El sultán de Turquía Solimán II puso asedio a la isla de Malta. Los países europeos mostraban bastante indiferencia ante el avance turco, incluso los venecianos, que tenían el monopolio comercial se mostraron indiferentes hasta que asediaron la isla de Chipre. La isla de Malta había sido regalada por Carlos V a los caballeros hospitalarios de San Juan de la Vallette. Entonces el papa Pío V propuso una cruzada que encontró poco eco pero se alinearon en la llamada Liga Santa España, Venecia y la Santa Sede. En 1571 una escuadra mandada por Juan de Austria, Álbaro de Barán y por Andrea Dória encontraron a la escuadra turca mandada por Alí Bajá junto al estrecho de Corintio, en el golfo de Lepanto y fue casi completamente destruida y aunque el papa deseaba atacar directamente Constantinopla, Venecia sólo quería su posición comercial monopolística y ante criterios tan dispares la Liga no pudo explotar el triunfo y sólo conquistó Túnez, plaza que pronto se volvió a perder.

LA UNIDAD PENINSULAR

Felipe II logró realizar el sueño de los Reyes Católicos que no fue posible por la política matrimonial y la incorporación de Portugal vino como consecuencia de la muerte inesperada del joven Sebastián I de Portugal que educado por los jesuitas tenía un anhelo de postolado y proyectó una cruzada contra Marruecos con el fin de convertir al cristianismo a los beréberes que le cercaron en Alcazarquivir y murió en el combate en 1578 sin descendencia y el trono portuguesa pasó a su tío el cardenal Enrique que contaba 80 años. Planteada la cuestión sucesoria Felipe II presentó su candidatura por ser nieto de Manuel III e hijo de Isabel. Había una segunda candidatura con parecidos derechos, la de Don Antonio, prior de Ocrato (Crato), porque era hijo natural y eclesiástico. Don Enrique murió en 1580 y las Cortes de Alneirin se decantaron por la candidatura de Felipe, pero Don Antonio contaba con los partidarios que temían una absorción de Portugal por parte de Castilla, entonces Felipe II ordenó la invasión y el duque de Alba en 15 días se apoderó de Lisboa y las cortes reunidas en Thamar tomaron juramento a Felipe II de que respetaría los fueros, costumbres y lengua de los portugueses. Portugal entre 1581 y 1640 tuvo los mismos reyes que España y su imperio colonial estuvo bien comunicado gracias a la flota española pero le costó un 10% de los beneficios.

POLÍTICA INTERIOR: LOS MORISCOS

Tras la conversión ordenada por el cardenal Cisneros, los moros de Granada pasaron a ser moriscos con una situación singular: eran cristianos pero llevaban sus propios trajes, tenían sus propias costumbres y un lenguaje diferente. También tenían en su contra el que eran propietarios de tierras que codiciaban los cristianos viejos. En 1567 Felipe II promulgó un edicto que prohibía el uso de la lengua y de las costumbres islámicas. No hubo manera de negociar y los moriscos se revelaron confiando que recibirían ayuda marroquí y terca y que la revuelta sería secundada en Valencia, Aragón y Cataluña. El capitán general de Andalucía, marques de Mandejar, no pudo hacer frente a la rebelión a cuyo frente se encontraba un tal Fernando de Valor más conocido por Abén Homeya porque se consideraba descendiente de los antiguos Homeyas. Ante los atropellos de uno y otro bando el marques fue sustituido por Juan de Austria. Juan de Austria tuvo que recurrir a la deportación en masa y se calcula que Andalucía perdió unas 120.000 personas y tuvo que ser repoblada por unos 50.000 cristianos viejos pero desconocedores de la tecnología morisca en lo referente a la seda, papel, cerámica, vidrio, acero e incluso en lo relativo a técnicas agrícolas. El último foco de resistencia se registró en la Serranía de Ronda que fue dominada por el duque de Arcos.

FELIPE III

Hijo de Felipe II y de Ana de Austria y hermano de Francisco, Diego, Carlos y María todos ellos muertos en la infancia. Fue un monarca bondadoso y piadoso de inteligencia media pero con desinterés por las cuestiones políticas. Su padre pretendió apartarle de un noble que más tarde se convirtió en su valido, personaje risonjero de origen valenciano que en la década de los 80 estaba arruinado y que hacia 1618 se le calculaba una fortuna personal de más de dos millones de ducados, era Don Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, marques de Dénia y duque de Lerma que gastaba con prodigalidad y que con el propósito de ganar dinero convirtió la corte en un mercado y todos los puestos del estado estaban a la venta del mejor postor. También tuvo sus propios validos, como Rodrigo Calderón, maques de Siete Iglesias y Pedro Franqueza, conde de Villalonga. El duque de Lerma tras muchos desfrancos, sobornos... fue víctima de una intriga política por parte de su hijo el duque de Uceda pero el duque de Lerma tuvo la suerte de poder acogerse al fuero eclesiástico y pronto se corrió esta coplilla: "el mayor ladrón de España para no morir ahorcado se vistió de colorado", puesto que el duque solicitó y se le concedió la dignidad cardenalicia. Rodrigo Calderón fue encarcelado y despojado de todos sus bienes que pasaron al duque de Uceda. Fue tanto el poder de Lerma que por capricho trasladó la corte a Valladolid, otro gasto a sumar a la interminable lista.

POLÍTICA EXTERIOR (FELIPE III)

La preocupación predominante del reinado fue la conservación de la paz aunque la política exterior de su padre dejó problemas planteados que se intentaron resolver, por ejemplo:

* La cuestión de Flandes donde gobernaba Isabel Clara Eugenia y el arquiduque Alberto que fueron derrotados por los protestantes en la batalla de las Dunas en 1600 pero en 1604 Ambriosa Spinola obtuvo la batalla de Ostinde. La guerra se prolongó hasta 1609 año en que fue necesario firmar la Tregua de los 12 años.

* Con Inglaterra la enemistad se mantuvo hasta la muerte de Isabel y hasta 1601 fueron frecuentes los actos de piratería de una y otra parte pero la subida al trono de Jacobo I en 1604 supuso la aceptación de un tratado de paz que gestionó el conde de Gondomar. Que consiguió además que Inglaterra se mantuviera al margen de la Guerra de los 30 años que estalló en 1618.

* Con Francia el reinado de Enrique IV supuso un enfrentamiento con Felipe II pues Isabel Clara Eugenia no pudo ser reina. El rey francés murió asesinado en 1610 y la viuda María de Médicis gestionó la paz con España a través del duque de Feria, y en 1611 se concertó un doble enlace: Ana de Austria, hija de Felipe III se casaría con el futuro Luis XIII de Francia, y la hermana de este, Isabel de Borbón se casaría con el futuro Felipe IV.

* En cuanto a la política italiana el peligro más importante vino por parte de las ambiciones venecianas pero también se pudo garantizar la paz gracias a tres diplomáticos de una gran competencia: el duque de Osuna, que fue virrey de Nápoles, el maques de Villafranca, como gobernador de Milán y el marques de Bedmar que fue embajador en Venecia. Este triunvirato desbarató los planes del duque de Saboya, que quería apoderarse del marquesado de Monferrato que era un punto estratégico para el ducado de Mantua, aliado de España.

POLÍTICA INTERIOR. LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS

El problema de los moriscos no era nuevo, pero en tiempos de Felipe II esta población mantenía contactos diplomáticos y de espionaje que hacían peligrar la seguridad del Estado. Pero tras la revuelta de las Alpujarras quedaba una población pacífica y sencilla en Aragón, Cataluña, Valencia, Murcia y Baleares que no presentaba peligro alguno; eran disciplinados y se conformaban con los sueldos más bajos que los de los cristianos viejos y ejercían oficios considerados viles: curtidores y enterradores. De existir algún problema este radicaría en que se trataba de una minoría diferente. El duque de Lerma había tratado en secreto la expulsión de los moriscos con Pedro Rivera, que era obispo de Valencia, pero el decreto quedó en suspensión porque el obispo había montado en su diócesis una escuela para niños moriscos. Tradicionalmente se ha argumentado, aunque no parece cierto, que se encontró un documento que aseguraba que los moriscos ayudarían a los franceses en el caso de una hipotética invasión. Posiblemente se tratan de documentos falsos lo mismo que los 120.000 ducados que teóricamente pagaron al embajador francés. Lo que sí es más cierto es que tenían que pagar a los familiares de la Inquisición para que les dejaran en paz. Ayudaría a comprender el que se llevase a cabo el decreto de expulsión el hecho de hacerlo coincidir con la firma de la Tregua de los 12 años y de esta manera el duque calculaba que el año de 1609, al borrar la última huella de la dominación mora en España, sería recordado como de gloria y que ocultaría la miseria de tener que pactar con los holandeses. En otoño de 1609 fueron expulsados los de Valencia y a finales los de las dos Castillas y Extramadura; a principios de 1610 le tocó a Andalucía y poco más tarde a Aragón y Cataluña, ante la indignación de muchos nobles que les tenían como siervos, y por último en 1614 fueron echados los de Murcia. La cifra de expulsados varía según los autores, entre 1.000.000 y 500.000, pero todos coinciden al reseñar que la economía quedó seriamente resentida al ser privada de una mano de

obra laboriosa y barata.

FELIPE IV

La neutralidad de Felipe III posibilitó la conservación casi intacta de los territorios conocidos como Imperio Hispánico pero con Felipe IV comienza la liquidación. Sin embargo conviene distinguir dos etapas: la primera comprendida entre 1621 y 1643, que corresponde al gobierno de Olivares y una segunda, entre 1643 y 1665 caracterizada por la decadencia. Felipe IV fue el más inteligente de todos los Austrias pero tuvo como su padre escaso interés por el gobierno.

LOS VALIDOS

El primer valido fue Gaspar de Guzmán, más conocido como Conde-Duque de Olivares que fue en la práctica el rey de España hasta 1643. Fue un hombre activo, inteligente y poco aficionado al dinero y a los títulos y que a menudo se le ha calificado de idealista y poco práctico aunque modernamente se suele atribuir su fracaso a una sola razón, la carencia de dinero. Sus ideas aparentemente descabelladas en el siglo XVII fueron una realidad en el XVIII. Para poder obtener el dinero necesario para la política exterior propuso al rey la unificación de España: "Tenga vuestra Majestad por el negocio más importante de la monarquía el hacerse rey de España, y que no se contente en serlo por separado de León, Castilla, Aragón, Granada, Navarra, ... sino que piense con consejo y secreto en reducirlos a las leyes de Castilla..." . Era un proyecto audaz pero que incluso los enemigos políticos de Olivares, como Quevedo, también comprendían. " En Navarra y Aragón no hay quien tribute un real, Cataluña y Portugal son de la misma opinión, sólo Castilla y León y el noble reino andaluz llevan a cuestas la cruz. Católica Majestad ten de nosotros piedad porque no te sirven los otros tan bien como nosotros." En 1644 el rey intentó el gobierno personal ayudado por Sor María de -greda, con quien mantuvo una relación epistolar muy interesante, pero pronto se cansó y el último valido fue un sobrino de Olivares llamado Luis de Haro.

POLÍTICA EXTERIOR

Por razones de prestigio más que de orden práctico España intervino en todos los problemas europeos:

* Con Inglaterra continuó la paz e incluso el futuro Carlos I estuvo en la corte de Madrid y a punto de casarse con la infanta Doña María pero se antepuso la religión y Carlos I, ya como rey, mantuvo una política antiespañola hasta la revolución, que le costó el trono y la vida. La dictadura de Oliver Cronwell también tuvo un carácter antiespañol y en alianza con Francia, en 1658, derrotaron a los tercios en la batalla de los Dunas y poco después una flota inglesa se apoderaba de Jamaica.

* Con los Países Bajos coincidieron en 1621 con la subida al trono de Felipe IV falleció el arquiduque Alberto sin descendencia y habiendo finalizado la Tregua de los 12 años. De nuevo estalló la guerra con algunas victorias iniciales, como la Rendición de Breda, que inmortalizó Velázquez en 1624. Ambrosio Spínola tuvo que regresar a Italia y las ventajas conseguidas se perdieron. El hermano del rey, Cardenal-infante Don Fernando, también obtuvo algunas victorias en 1633.

* Con respecto a Italia las posesiones españolas fueron disputadas por los franceses, sobre todo el paso de la Valtelina, valle alpino de gran importancia para el comercio y para la guerra y que era utilizado para desplazar las tropas que se enfrentaron en la guerra de los 30 años. La segunda cuestión fue la sucesión del ducado de Mantua y mientras España apoyaba la candidatura de los Gonzaba los franceses apoyaban la candidatura de los de Nevers, que al final se quedaron con el ducado.

Con respecto a la guerra de los 30 años constituyó la aventura que acabó por descalabrar definitivamente el prestigio español. La guerra es considerada como la última de religión europea y empezó cuando los diputados católicos fueron echados por la ventana por los protestantes en Praga; pero en el transcurso de la misma se mezclaron muchos intereses nacionales, por ejemplo, los cardenales Richelieu y Mazzarino no dudaron en ponerse de parte de los protestantes con tal de vencer a los Austrias, tanto a los que gobernaban en Austria como los que gobernaban en España e incluso Francia no dudó en animar a Suecia para entrar en la contienda con tal de mermar la eficacia española, y aunque los suecos fueron derrotados en Nordlingen en 1639, a continuación los franceses aprovecharon para estrujar a España en todos sus frentes: en el Sacro Imperio, Flandes e Italia y se dice que la batalla de Pocroi fue el primer desastre de los tercios y a partir de 1643 España se batió en retirada. Por fin Europa se reconcilió por el tratado de Westfalia de 1648, que modificaba el equilibrio Europeo y aunque se tendía a un equilibrio compartido, la potencia que despuntaba era Francia. España no quiso suscribir la Paz de Westfalia y negoció por separado la de M³nster-Osnabruck con los holandeses, que suponía la independencia definitiva de Holanda.

De nuevo Francia encontró la ocasión para atacar las posesiones españolas con motivo de la separación de Cataluña. Los catalanes tras la revuelta de 1640 desaprobecharon la ocasión y no comprendieron que la política de Richelieu era tanto o más centralista que la de Olivares y las cosas fueron a peor con el cardenal Mazzarino. Cuando los catalanes decidieron readmitir a Felipe IV como rey, los franceses se apoderaron de Artois y el ducado de Luxemburgo y se concentraba el enlace de la infanta española María Teresa con el futuro Luis XIV, con la condición de que si la infanta pagaba la dote, los franceses renunciarían a cualquier pretensión sobre la Corona de España, pero la dote no se pagó y un rey francés llegó a gobernar España ( Felipe V de Borbón ).

POLÍTICA EXTERIOR. EL PROCESO DE DESINTEGRACIÓN DE ESPAÑA

Los fracasos en el exterior también repercutieron en la política interior, y las continuas guerras obligaron a aumentar los impuestos o crear otros nuevos que crearon mal estar y descontento. Tengamos en cuenta que no existía un reino unido sino unos reinos unidos por una monarquía común y ni los catalanes, portugueses, aragoneses o napolitanos veían con los mismos ojos las necesidades de los castellanos cuya política tendía al despilfarro. En Vizcaya se produjeron motines en 1631 lo mismo que en Portugal.

LA SUBLEVACIÓN DE CATALUÐA

Los catalanes estaban descontentos de Olivares tanto por los impuestos como por la costumbre de tener que alojar y alimentar a las tropas que se encontraban de paso para combatir en Europa, y además frecuentemente los soldados abusaban de la población civil. Los virreyes tampoco actuaban con prudencia y cuando alguien protestaba como sucedió con Tamarit era encarcelado. El campo catalán ya estaba sublevado cuando el virrey Dalmau de Queralt, conde de Santa Coloma, el 7 de junio de 1640 autorizó la asistencia de los segadores a la procesión del Corpus. Los segadores empezaron a segar cabezas de castellanos y el virrey, que intentó huir, no logró huir y perdió la vida. La revuelta también alcanzó notas dramáticas en Balaguer, Lérida, Gerona y Tortosa y los sublevados pidieron ayuda a los franceses ofreciendo la corona a Luis XIII, que temporalmente fue Conde de Barcelona. La reacción del Conde-Duque no se hizo esperar pero no contaba con fuerzas militares suficientes y el Marqués de Vélez fue derrotado antes de entrar en la ciudad. Pero pronto los catalanes, que huían del centralismo se percataron de que los franceses no entendían el federalismo y además en Barcelona fravaguaba a favor de Felipe IV, y tras 12 años de dominio francés y un asedio de 15 meses, Don Juan José de Austria, hijo natural de Felipe IV se apoderó de Barcelona y en 1653 los catalanes le reconocieron como rey a cambio de respetar sus fueros.

LA INDEPENDENCIA DE PORTUGAL

Los portugueses mientras la flota española era capaz de garantizar los galeones de las colonias estuvieron más o menos de acuerdo en tener a un rey castellano como suyo, pero el descubrimiento de oro en el Brasil y la indefensión contra la piratería junto con la mala actuación del virrey Miguel de Vasconcelos y la propuesta de castellanización de Olivares animaron a los portugueses a revelarse a imitación de los catalanes y contando con la debilidad militar del Conde-Duque. El proceso fue irreversible, los nobles nombraron rey a Juan IV de la casa de Braganza. Castilla mantuvo una guerra inútil que duró 38 años.

OTRAS SUBLEVACIONES

En Aragón el duque de Hijar pretendió proclamarse rey, en Vizcaya hubo motines y se hizo la llamada Junta de los 12, y en Andalucía el duque de Medina Sidonia junto con el marqués de Amonte también se levantaron con intención de revelarse. Estas rebeliones fracasaron debido al escaso apoyo popular y los rebeldes castigados con severidad. Mucho más tarde, se revelaron los sicilianos entre 1646 y 1647 pero en Italia la rebelión más importante fue la de Nápoles y la dirigió un personaje popular que era pescador por "Massoniello", en verdad se llamaba Tomás Aniello. Los napolitanos evidentemente recibieron ayuda de Francia pero la nobleza napolitana favoreció a España y el virrey, conde de Oñate, se apoderó de la ciudad.

CARLOS II

Era menor de edad cuando murió se padre, Felipe IV, en 1665 y siempre fue físicamente débil, enfermizo y mentalmente algo retrasado. Se hizo cargo de la regencia su madre, Mariana de Austria, que tampoco se preocupó del niño pues era de carácter intrigante y descuidada, y de esta manera Carlos vivió una infancia sin que nadie le obligara a preocuparse de lo más elemental, y tímido por naturaleza dejó que su madre se encargara del gobierno incluso después de su mayoría de edad. Tanto Doña Mariana como Carlos II se rodearon de gente mediocre y tuvieron carácter de validos el jesuita de origen irlandés, el padre Nithard, Fernando Valenzuela, Juan José de Austria, el conde de Medinacelici y el conde de Oropesa. Carlos II fue casado con María Luisa de Orleans y entre 1679 y 1689, año en el que falleció repentinamente, el matrimonio no fructificó aunque ambos estaban muy enamorados y a la muerte de la francesa se escogió a Mariana de Neoburgo porque era de familia extraordinariamente prolífica pues era hermana de 18 más pero de temperamento erastible que siempre mantuvo al rey atemorizado. La de Neoburgo se rodeó de gente vulgar como la condesa de Berlips, más conocida por "La Perdiz" y Enrique Wisir apodado "El Mulo" o "El Macho". La reina madre se rodeó de un consejo cuyo jefe fue primeramente el conde de Peñaronda pero pronto fue sustituido por el padre Nithard, su confesor pero en 1668 Juan José de Austria se declaró en rebeldía en Torrejón de Algaz y exigió la dimisión del jesuita que fue enviado como embajador a Roma. Para muchos Juan José representaba la salvación, es decir, frente a la degeneración de Carlos II la vitalidad de un bastardo pero con ganas de trabajar, pero incomprensiblemente no se atrevió a exigir el mando y Mariana se dejó llevar por Fernando Valenzuela. Este era un aventurero que creyó que todos los males de Castilla se podían curar a base de corridas de toros y pan barato. Fue nombrado marqués de Villa Sierra y en seguida Juan José de Austria se puso celoso y encabezó una segunda revuelta en 1676 y Valenzuela huyó precipitadamente y acabó sus días en México donde murió de una caída de caballo. Por fin Juan José en 1677 entró en Madrid con grandes festejos populares pero la reina le convenció para que aceptase el virreinado de Aragón y falleció inesperadamente en 1679.

En 1680 se produjo un desastre económico mucho mayor por se transcendencia que los anteriores pues por primera vez la flota que transportaba el oro y la plata de América no llegó y hubo una serie de banca rotas empezando por la familia real que tuvo que suspender sus vacaciones en Aranjuez y los veinte platos de la etiqueta se redujeron a 12.

Económicamente, la cota más baja de Castilla se sitúa en 1685 y a la caída del duque de Medinaceli se hizo cargo del gobierno el conde de Oropesa que recurrió a una forma política curiosa pues dividió a España en tres zonas administrativas gobernadas por el almirante de Castilla, el conde estable de Castilla y el duque de Montalbo y esta formula no dio resultado porque fue más forzada que realista y pronto se registraron conflictos de carácter regionalista en las Congadas, Navarra, Galicia, Aragón y Valencia, es decir, básicamente en la periferia donde el renacimiento económico era bastante evidente.

POLÍTICA EXTERIOR

La primera guerra contra Francia también se llamó "de devolución" entre 1667 y 68 pues Luis XIV debido a que España no pagaba la dote de María Teresa exigió algunas ciudades de Bélgica como compensación, y se apoderó del Franco Condado y otras ciudades pero los holandeses, suecos e ingleses se opusieron a esta política anexionista y obligaron a devolver el Franco Condado. Hubo una segunda guerra entre el 72 y el 78 pues Luis XIV estaba decidido a vengarse de los holandeses y estos para salvar el país ordenaron abrir las esclusas con lo que la inundación imposibilitó el avance de los franceses.

El emperador de Austria arrastró a España a declarar la guerra a Francia pensando que estaba más débil de lo que estaba y la guerra terminó con la Paz de Nimega por lo que definitivamente se perdió el Franco Condado. Hubo una tercera guerra pues Luis XIV aprovechó para reinvicar territorios que habían pertenecido a los reyes Meravingios pero que hacía más de mil años que no eran francesas y por este capricho invadió Navarra, Cataluña y una parte de Italia. Barcelona fue conquistada en 1697 pero por aquellas fechas el francés ya estaba seguro de que el trono de España pasaría a alguno de sus descendientes y por esto se avino a firmar la Paz de Ryswick y devolvió todos los territorios conquistados a España.

EL CAMBIO DE DINASTÍA

Hacia 1690 incluso los más optimistas, que habían preparado la boda de Carlos con Mariana de Neoburgo, empezaron a perder la esperanza de una sucesión directa y los últimos años del reinado fueron patéticos. Se le hizo creer al rey, que padecía algunos ataques de epilepsia, que había sido hechizado y el asunto llegó hasta el Consejo de la Inquisición hasta tal punto que Fray Antonio Álvarez, entendido en la materia, llegó a diagnosticar el punto del hechizo: el 3 de abril de 1675 después de tomarse una taza de chocolate, y otro entendido pretendió curarle con infusiones de tabaco. Esta cuestión pronto se mezcló con la política y se rumoreó que había sido hechizado por una curandera pagada por Valenzuela de acuerdo con la Reina Madre y ésta reaccionó violentamente y el padre Mauro junto con el padre Díaz, confesor del rey fueron expulsados de país y mientras tanto se formaron tres partidos que representaban las tres candidaturas aspirantes a la Corona de España. Por una parte estaba Felipe de Anjou que era nieto de María Teresa, hermana mayor de Carlos II, pero con un inconveniente legal: había renunciado a la Corona a cambio de una dote pero esta no se había pagado. Un segundo candidato era José Fernando de Vaviera, nieto de Margarita, hermana menor del rey y cuya candidatura estaba apoyada por la Reina Madre y el Cardenal Portocamero. Un tercer candidato era Carlos, el hijo del Emperador de Austria Leopoldo I, cuya candidatura estaba defendida por su tía la reina Mariana de Neoburgo.

Carlos II, aunque se había mantenido en secreto un proyecto de reparto llevado a cabo por Francia, Austria y Holanda creyó conveniente testar en favor de José Fernando de Vaviera que era el candidato que provocaba menos recelos, pero murió inesperadamente en 1699 y entonces se enfrentaron definitivamente el partido austriaco y el partido francés y el rey, enemigo de todo cuanto sonaba a alemán por el terror que le inspiraba se mujer, y tras una consulta al Papa, hizo heredero universal a Felipe de Anjou, pues comprendió que su abuelo Luis XIV era el único capaz de conservar íntegramente el Imperio Hispánico y murió el 1 de noviembre de 1700.

LA CASA DE BORBÓN (S.XVII). FELIPE IV "EL ANIMOSO".

LA GUERRA DE SUCESIÓN

Cuando recibió la herencia española contaba 17 años y estaba casado con María Luisa de Saboya que murió en 1714 de un cuarto parto y luego Felipe se casó con Isabel de Farnesio de carácter enérgico y ambicioso que luchó toda su vida para que alguno de sus hijos fuese rey de España y, en efecto, lo logró con Carlos III. Felipe V pronto padeció un serio desequilibrio mental con frecuentes accesos de melancolía y con manías como el negarse a mudarse de ropa interior, cortarse las uñas de los pies o aversiones hacia personas como Patiño, su ministro, con el que despachaba a través de un biombo.

La Guerra de Sucesión vino como consecuencia de la actitud provocativa de Luis XIV al dar a entender que la cláusula del testamento que prohibía la unión de Francia con España no era preceptiva y fue entonces cuando se produjo la gran alianza de "La Haya" contra Francia en la que se unieron Austria, Inglaterra, Holanda, Portugal y los duques de Saboya, Módena y Guastaña, mientras que a Francia sólo le apoyó Vaviera. La llamada Guerra de Sucesión tuvo un carácter casi mundial, pues si en España tuvo carácter de guerra civil entre Castilla y la Corona de Aragón, en Europa se mezclaron otros intereses y además también se luchó en las colonias. La primera fase de la guerra fue la ofensiva francesa que duró hasta 1704 año en que los ingleses se apoderaron de Gibraltar en nombre del archiduque. Carlos desembarcó en Barcelona donde fue proclamado rey y poco después hizo lo propio en Madrid, pero sus ejércitos fueron derrotados en Almensa en 1707. Mientras tanto fallecía el emperador de Austria Leopoldo I y subía al trono José I, hermano del pretendiente Carlos. La tercera y última fase de la guerra empezó siendo favorable a los aliados hasta tal punto de que en 1709 Luis XIV intentó negociar una paz que los aliados no aceptaron pero casi supuso el abandono de su nieto en España y el arquiduque Carlos volvió a entrar en Madrid por segunda vez. Inesperadamente Felipe V ganó las batallas Brihuega y Villaviciosa. Sin embargo lo que al final decidió la suerte de la guerra fue la inesperada muerte de José I y cuando Carlos ocupó el trono imperial los aliados cambiaron de opinión ya que no deseaban resucitar el imperio de Carlos V. Se firmaron las paces de Utrecht, Rastadt y Amberes, y por la primera se convino que Felipe sería rey de España y que los territorios peninsulares y archipiélagos de Canarias y Baleares gamas podrían ser divididos y que los territorios de ultramar tampoco eran divisibles y que pertenecerían al rey de España; que España cedía el reino de Bélgica a Austria; que España cedía el ducado de Milán, el reino de Nápoles y el reino de Cerdeña a Austria ; que España cedía la isla de Sicilia al Duque de Saboya; que España cedía Gibraltar y Menorca a Gran Bretaña con el derecho de "asiento" que consistía en el monopolio de esclavos negros y el "navío de permiso" que era el permiso para la Corona Británica de enviar un barco de 500 toneladas a las colonias españolas de América del Sur. Los tratados de Rastadt y Amberes sólo sirvieron para que Carlos aceptara el Tratado de Utrechtl. Sin embargo el último episodio de la guerra se dio en Cataluña y Mallorca que se mantuvieron a favor de la causa del archiduque y los que la aprobaban se llamaban "moulets" mientras que los partidarios de Felipe eran conocidos como "botiflers". Confiando en que Carlos respetaría los fueros y desconfiando de Inglaterra que había prometido una gestión con Felipe V, Barcelona sufrió un asedio de 11 meses y se rindió el 11 de septiembre de 1714 y Palma y Alcudia no se rindieron hasta el verano de 1715.

POLÍTICA INTERIOR.

LOS MINISTROS DE FELIPE V

La acción más caracterizada es la tendencia centralista y la abolición de los fueros de la Corona de Aragón a través de los decretos de Nueva Planta que suelen considerarse un castigo pero obedecen a dos ideas básicas: por una parte el centralismo francés y por otra, el sentido de la modernidad que se tenía en el siglo XVIII; de esta manera lo que Olivares no logró con tanto esfuerzo lo logró José Patiño a través de unos simples trozos de papel. Uno de los personajes que acompañó a Felipe fue M¬Ana de la Tremouille, princesa Orsini, espía francesa par vigilar la gestión tanto del rey como de Orry que actuó como una especie de ministro de hacienda y pronto sustituido por Amelot que tuvo que transigir con los privilegios de los nobles y del clero. Cuando Felipe se casa con Isabel de Farnesio, la pareja cae en manos de la influencia del Abbate Julio Alberoni que tenía con la reina algo en común: el deseo de expulsar a los austriacos de Milán, Nápoles y Sicilia. Pronto entraron en escena José Patiño, José Campillo y el Zenón de Samodevila, marqués de la Ensemada. El primero, aunque nacido en Milán, y protegido por Alberoni se dedicó a fomentar la marina, así como las manufacturas reales; Campillo también se dedicó a

la hacienda.

POLÍTICA EXTERIOR

Desde 1714 la política exterior estuvo en manos de Isabel de Farnesio, que hizo que los intereses nacionales pasaran por sus intereses particulares, que por una parte iban encaminados a recuperar los territorios italianos que se acababan de perder y por otra parte colocar a su prole, para ello confió en el abbate Julio Alberoni que preparó una poderosa escuadra y en menos de 5 años organizó un ejército de 60.000 hombres. Las potencias europeas alarmadas suscribieron la triple alianza en 1717 con el fin de evitar el desequilibrio pero Alberoni siguió sus planes y España invadió Cerdeña y Sicilia, fue entonces cuando franceses, ingleses, holandeses y austríacos decidieron que tenía que devolver dichos territorios y la aventura terminó cuando la flota española fue hundida en Pessaro.

El fracaso de Alberoni evidenció la imposibilidad de lograr los objetivos sin un apoyo internacional y para ello se puso en marcha la política matrimonial, en principio tendiente a un doble enlace: Luisa Isabel de Orleans se casaría con el infante Don Luis, y la infanta española M¬Ana, hija de Isabel de Farnesio, era prometida al futuro Luis XV. La prematura muerte de Luis I frustró los planes y a partir de 1725 Isabel de Farnesió quedó muy disgustada porque devolvieron a su hija y la futura reina de Francia sería María Lesczinki, hija de Estanislao, futuro rey de Polonia. A continuación la política se orientó a una amistad con Austria, que gestionó el varón de Piperdá, un aventurero holandés que se trajo de Viena una alianza defensiva, un tratado de comercio y un tercero de paz; en definitiva, Austria se mostraba dispuesta a que el infante Carlos, hijo de la Farnesio, ocupara los ducados de Parma, Plasencia y Toscana e incluso a casar a dos archiduquesas con dos hijos de Isabel. Pero resultó que el tratado tenía carácter secreto y que además contrariaba a Inglaterra y Francia, entonces Austria se echó atrás y en 1729 se suscribió el Tratado de Sevilla por el cual se autorizaba la ocupación del infante Don Carlos de los ducados de Parma, Plasencia y Guastalla.

LOS PACTOS DE FAMILIA

Las alianzas políticas militares suscritas por los Borbones españoles y los Borbones franceses son conocidos como Pactos de Familia y el primero quedó concluido en 1734 porque Francia estaba en guerra con Austria por apoyar la candidatura de Estanislao al trono de Polonia y a cambio de la ayuda española prometía la devolución de Gibraltar y el apoyo a las aspiraciones italianas de la Farnesio. El conde de Montemar ocupó Nápoles y Sicilia y en 1735 el infante Carlos era reconocido como rey y los ducados fueron cedidos a Austria.

El segundo Pacto de Familia se firmó en 1743 y vino como consecuencia de la boda de Felipe con Luisa Isabel de Borbón, hija de Luis XV y naturalmente se precisaba de unos estados para la joven pareja. Desde 1740 había estallado la

Guerra de Sucesión de Austria y España se comprometía a ayudar en la guerra contra Austria y a cambia Francia se comprometía a gestionar los ducados para el hijo de la Farnesio y el asunto todavía no estaba claro cuando murió en 1746 Felipe V.

FERNANDO VI

Hijo de Felipe V y María Luisa de Saboya, fue un rey bondadoso y se casó por razones de estado con Bárbara de Braganza, boda que gestionó su madrastra Isabel de Farnesio. Fue un corto reinado de 13 años y de nuevo la política fue gestionada por los ministros debido a la enfermedad mental de los Borbones pues a la muerte de Doña Bárbara el rey empezó a padecer ataques de locura violenta y tuvo que ser recluido en Villaviciosa.

La característica más importante del reinado fue la política pacifista en el exterior y la reconstrucción económica en el interior y los ministros encargados de llevarla a cabo fueron el Marqués de la Ensenada y José de Carvajal y Lancaster. En 1748 España terminó el segundo Pacto de Familia al finalizar la Guerra de Sucesión de Austria y tuvo lugar el Tratado de Aquisgrán y por fin los ducados fueron cedidos a Don Felipe.

El sistema de neutralidad armada fue posible gracias a que Carvajal era un conocido anglófilo mientras que Ensenada era partidario de aliarse con los franceses y por esto fue sustituido en 1754 y el peligro de guerra aumentó en 1755 al estallar la Guerra de los 7 años pero el rey decidió que España no se alinearía a ningún bando.

CARLOS III

Ha sido el reinado más discutido y mientras algunos lo equiparan al de los Reyes Católicos y Carlos V, otros consideran que se quedó corto en las reformas y lo consideran un prólogo del desquiciamiento del siglo XIX. Don Carlos fue como casi todos los monarcas de sus tiempos un representante del despotismo ilustrado que se suele intentar definir con un frase atribuida a Federico II de Prusia: "Todo para el pueblo pero sin el pueblo"; es decir, que la monarquía ilustrada procuró reformas en la educación, en la sanidad, obras públicas, y en general el bienestar de los súbditos considerados menores de edad y en consecuencia no aptos para hacer política. Fue un monarca metódico, con un vida reglamentada a golpe de reloj y que para aliviar la melancolía hereditaria dedicaba el ocio a la caza.

POLÍTICA EXTERIOR

Carlos III abandonó la política de neutralidad y en 1761 reanudó la amistad con Francia y suscribió el Tercer Pacto de Familia sobre un acuerdo muy sencillo, el que atacaba a un Borbón francés atacaba a un Borbón español y viceversa, pero el acuerdo aunque teóricamente era defensivo escondía un matiz antibritánico y por esta razón España se preparó para entrar en la Guerra de los 7 años y aunque no se atacó a Inglaterra directamente una escuadra española atacó Lisboa porque Portugal estaba aliada con Inglaterra y la respuesta inglesa consistió en la toma de La Habana y de Manila y por fin se negoció la Paz de París de 1763 por la que los ingleses devolvían Cuba y Filipinas, pero España perdía la península de La Florida y la colonia de Sacramento, que se la quedó Portugal. Unos años más tarde tuvo lugar la cuestión de la Malvinas, situadas al sur de la Argentina, pero Inglaterra opinaba que dichas islas le pertenecían por un pretendido desembarco anterior a la ocupación española. Los franceses, que tenían que ayudarnos, no lo hicieron y tras unos 5 años de contienda en 1778 las islas fueron cedidas a Inglaterra. Las colonias inglesas norteamericanas estaban en contra de los impuestos abusivos de la metrópolis y proclamaron su independencia en 1776 y los franceses, que volvían a estar en guerra contra los ingleses se apresuraron a reconocer la independencia y a ayudarles; España no lo hizo hasta 1779 lo que significaba una vuelta al reconocimiento del Tercer Pacto de Familia cuyo objetivo era recobrar Gibraltar y Menorca, contra Gibraltar se estrellaron todos los esfuerzos, incluso las llamadas "baterías flotantes" del ingeniero d'Arþon y por fin se llegó al Tratado de Versalles en 1783 por el que se reconocía la independencia de los Estados Unidos y los franceses reconocían la titularidad española sobre La Florida y Menorca, pero los británicos se vieron favorecidos porque se les reconoció el derecho de ocupación del Canadá, Terranova, la isla de Malta, Gibraltar, Ciudad del Cabo...

LA POLÍTICA INTERIOR DE CARLOS III

Cuando vino a España tenía 43 años y con una larga experiencia de gobierno en Nápoles y fue acompañado por unos personajes encargados de realizar reformas de acuerdo con el espíritu del despotismo ilustrado y estos eran el Marqués de Esquilache y Gerónimo de Grimaldi. El espíritu reformista de Esquilache iba desde cambiar el aspecto de las calles al aspecto de las gentes y para evitar la delincuencia callejera prohibió el uso del sombrero de ala ancha y la capa larga y lo quería sustituir por una especia de tricornio pero en 1766 se produjo un motín madrileño con gritos de "Viva el Rey" y "Muera Estilachi" cuyo palacio fue asaltado. El motín ha sido interpretado de muchas maneras y más que una defensa de la indumentaria debió de ser un descontento popular por la carestía de pan, también sirvió de excusa para inculpar a los jesuitas como promotores, lo que determinó su expulsión. La expulsión la ordenó el Conde de Aranda que decía haber encontrado una carta del general de la orden Lorenzo Ricci que decía que el rey era hijo de Julio Alberoni. El movimiento antijesuita no fue español pues también fueron expulsados de Francia, de Portugal y de Nápoles, pero el Marqués de Floridablanca convenció al Papa Clemente XIV para que disolviese la orden en 1773. Además del Marqués de Floridablanca y del Conde de Aranda también hay que destacar a Campomanes, que fomentaron el comercio, la agricultura, la industria...

CARLOS IV

Sucedió a su padre Carlos III en 1788 y carente de carácter dejó la iniciativa política en manos de su mujer María Luisa a la que consideraba, además de bella, genial. María Luisa de Parma era una figura curiosa, a ratos simpática, pero con caprichos, uno de los cuales fue Manuel Francisco Godoy y Álvaro de Faría, un hidalgo aragonés arruinado apodado "El Choricero" porque tenía una fábrica de embutidos, que pasó de ser un simple Guardia Corps a Grande de España, Duque de Alcudia y Príncipe de la Paz pues para poderle llamar Alteza Serenísima le casaron con la infanta Doña Teresa, hija de Carlos III. Fue el último valido de la historia de España y modernamente se ha reinvicado su figura y tuvo algunas iniciativas positivas pero tanto la familia real como el valido jugaron y perdieron con una mente más privilegiada, la de Napoleón Bonaparte.

CARLOS IV. POLÍTICA EXTERIOR

El reinado gira en torno a un hecho fundamental para la historia de Europa: la revolución francesa, y los primeros ministros, tanto Aranda como Floridablanca se habían distinguido por su ideología ilustrada pero en España, aunque abundaban los críticos contra el atraso y en favor de las reformas, como el padre Feijo, Melchor Gaspar de Jovellanos, también pervivió un espíritu reaccionario e inmovilista que estaba en contra de la modernidad. Poco a poco se irán perfilando las dos Españas que en guerra fría o caliente estarán enfrentadas entre el siglo XVIII y XIX. Floridablanca y Aranda tomaron las primeras medidas contra la Francia revolucionaria e intentaron comprar los jueces que condenaron a muerte a Luis XVI pero a partir de 1792, cuando estaban dispuestos a declarar la guerra a los revolucionarios estos obtuvieron la primera victoria contra los austriacos y María Luisa encontró prudente que se encargara del exterior Godoy y España entró en la primera coalición contra Francia con Inglaterra, Rusia, Prusia y Austria. Las campañas del 93 fueron favorables pero en el 94 los franceses empezaron a invadir Cataluña y al año siguiente Godoy gestionó la Paz de Basilea y mientras él se convertía en príncipe, España perdía la mitad de la isla de Santo Domingo. En 1796 Godoy suscribió el Tratado de San Ildefonso y la consecuencia inmediata fue la enemistad con Inglaterra y al año siguiente los ingleses se apoderaron de la isla de Trinidad y de Menorca que la retuvieron hasta 1802, devuelta por la Paz de Amiens, también contra Portugal tuvo lugar la llamada Guerra de la Naranjas, una ridícula escaramuza que acabó con la Toma de Olivenza y mientras Godoy recibía el título de generalísimo la reina María Luisa era obsequiada con un ramo de naranjas. Hubo una segunda guerra contra Inglaterra, que concluyó con el destrozo definitivo de la escuadra española junto con la francesa y capitaneada por el inepto Villeneuve. En el verano de 1805 el almirante Nelson la hundió en Trafalgar. En 1807 los planes de Napoleón con España habían cambiado porque el bloqueo que había proyectado contra Inglaterra, encargado de cortar los suministros, en teoría debía obligar a la rendición. No se cumplió ya que Portugal, aliado de Inglaterra, permitió el paso de mercancías y Napoleón decidió que merecía un castigo y para ello firmó con Godoy el Tratado de Fonteinebleau. España dejaría pasar las tropas napoleónicas encargadas de invadir Portugal, que sería dividido en tres trozos, y uno de ellos, el del sur, destinado a Godoy como rey. Pronto las ciudades de San Sebastián, Pamplona y Barcelona quedaron ocupadas por los franceses y casi todo el mundo comprendió que el proyecto de invadir Portugal también incluía la invasión de España.

Mientras tanto la oposición contra Godoy se acentuaba sobre todo en la región formada camarilla, llamada así porque estaba formada por un grupo de amigos del futuro Fernando VII y que se reunían en una salita aneja al despacho del príncipe. Fernando siempre sintió por Godoy una antipatía relacionada con las habladurías del favorito con su madre. Godoy propuso el traslado de la familia real a Aranjuez y de Aranjuez a Cádiz por si fuera necesario un traslado urgente a América como ya había sucedido con la familia real portuguesa ante la invasión francesa pero los proyectos se vinieron abajo pues el partido fernandino organizó un motín que empezó por el palacio de Godoy, al que encontraron mucho más tarde enrollado en una alfombra. Por primera vez en la historia de España las masas populares intervinieron en el destino directo del país y ante lo apurado de la situación Carlos IV determinó abdicar en su hijo Fernando que poco después hacía su entrada triunfal en Madrid casi simultáneamente con Joaquín Murat, cuñado de Napoleón, recientemente nombrado lugarteniente del Reino de España. Murat tenía orden de no reconocer a Fernando como rey y de proponer a toda la familia una entrevista con Napoleón. La entrevista tendría lugar en Burgos, pero cuando estuvieron en Burgos llegó un despacho diciendo que tendría lugar en Vitoria para luego decir que la entrevista tendría lugar en Ballona. En Ballona y bajo amenazas Fernando VII cedió la corona a su padre y éste se la regaló a Napoleón, que a su vez se la dio a su hermano José. En Madrid habían quedado algunos infantes, entre ellos, Francisco de Paula, y cuando les sacaron del palacio para el exilio el día 2 de mayo de 1808, los madrileños empezaron la Guerra de la Independencia, aunque fue el alcalde de Móstoles, Andrés Torrejón, el encargado de declarar la guerra al Imperio Francés.

José I no fue aceptado por la mayoría del pueblo español, y aunque de buen carácter, el pueblo de Madrid le miró con recelo y le puso apodos como "Pepe Botella" porque abarató el impuesto sobre el aguardiente, o "Rey Plazuelas" porque en sus ratos de ocio se dedicó a reformar algunas plazas madrileñas y se rodeó de un grupo, los afrancesado, que era muy abigarrado, y frente a los simples oportunistas, había otros que razonaban de la siguiente manera: "+no fueron extranjeros los Austrias y los Borbones?, luego, ¿por qué no aceptar a otro extranjero por rey?".

LA JUNTA CENTRAL Y

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

En Ballona Napoleón reunió a una junta de notables y les impuso el código napoleónico a la española, conocido como Estatuto de Ballona, aunque en España no tuvo vigencia. Los planes franceses tuvieron el primer revés cuando el mariscal Dupont se rindió al general Castaños y unos 20.000 soldados franceses fueron a parar a la isla de Cabrera donde se organizó un campo de concentración y los pocos que quedaron fueron repatriados 5 años después. El desastre supuso que se pusiera al mando de la Gran Armada a: Soult, Victor, Massena, Mortiel, Cannes, Moncey, Suchet. La batalla de Gormanay permitió la entrada en Madrid pero las guerrillas fueron la autentica novedad de esta guerra. El guerrillero, de todas las clases sociales, como el cura Merino, Epay y Mina, eran habilidosos conocedores del terreno y solían atacar por la retaguardia y nunca se enfrentaron en batallas campales. Entre 1809 y 1810 los españoles, con la ayuda inglesa, ganaron en Tabalera y Tamones pero Cádiz fue sitiada. También fueron tristemente célebres los asedios de Zaragoza y Gerona. Y cuando Napoleón en 1812 empezó a tener reveses en Europa, la guerra en España cambió de signo y la batalla de Alapines supuso el abandono de Madrid, y en la primavera de 1813 se dieron las batallas de Victoria y San Marcial, lo que supuso, no sólo la evacuación francesa de España sino la ocupación de una parte de Francia. Fernando VII, que se hallaba en el castillo de Valenþay fue liberado un poco antes de que Napoleón fuese definitivamente derrotado en Waterloo.

Mientras Fernando estaba en Francia, en España surgieron juntas con el fin de improvisar tanto la policía exterior como la interior y se decidió que la junta de Aranjuez se llamaría Junta Central y que las demás obedecerían sus resoluciones, pero lo anómalo de la situación Jovellanos propuso la convocatoria de cortes a finales de 1808, pero había dos problemas: uno de sí se hacían de estamentos o de cámara única y el otro la guerra, que dificultaba la convocatoria y más todavía para los diputantes provenientes de América. Por primera vez se perfilaron varias opciones políticas: los conservadores, también llamados serviles y con el tiempo apostólicos, los renovadores y los innovadores. Los conservadores o absolutistas puro no querían ninguna reforma y defendían el antiguo régimen. Los renovadores defendían una reforma del estado, sobre todo una reforma agraria y un cambio social y estaban divididos en dos grupos: los anglófilos, representados por Jovellanos y los afrancesados, representados por el Marqués del Quijo. Los innovadores eran los ilustrados y partidarios de una constitución escrita al estilo de los Estados Unidos o de Francia, pero tampoco era un grupo homogéneo y entre los más destacados se encuentran Francisco Martínez de la Rosa, Agustín Alg³elles.

LAS CORTES DE CÁDIZ Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812

En el verano de 1810 la Junta pasó a llamarse Regencia y en el otoño se abrieron las cortes en San Fernando, en la isla de León. En cámara única pues faltaban bastantes diputados americanos y en pocas sesiones España pasó de ser una monarquía absoluta a una monarquía constitucional debido al sacerdote Diego Muñoz -Torrero, que el debate y aprobación de los dos principios considerados revolucionarios: la soberanía nacional y la división de poderes. Así pues, el articulado de la constitución no hizo más que desarrollar estos principios ya aprobados.

La constitución consagraba los derechos de seguridad personal, inviolabilidad domiciliaria, propiedad, libertad de imprenta y de reunión. Declaraba que la nación española era una monarquía hereditaria, que la potestad de hacer leyes estaba en las cortes con el rey que las ejecutaba a través de los ministros responsables y las aplicaban los tribunales. Se proclamaba el sufragio universal masculino por compromisarios en cuarto grado. La supresión del antiguo régimen supuso la incorporación al país de los jurisdiccionales, la abolición de los privilegios, el derecho de todos los hermanos a heredar por igual, libertad de trabajo, exención de pruebas de nobleza para ingresar en el ejército. Pronto quedaron enfrentadas las actitudes por el problema religioso al quedar suprimido el Santo Oficio y la actitud de los innovadores a los que empezó a llamarse liberales.

EL REINADO PERSONAL DE FERNANDO VII

Las cortes habían previsto denegar el tratamiento de "majestad" en tanto que Fernando VII no jurase la constitución de 1812, pero este, que no había aprendido ni olvidado nada preparó un golpe de estado al que le invitaron los llamados "diputados persas" a través del manifiesto y en mayo de 1814 Fernando VII declaró nula toda la obra legislativa de Cádiz como atentatoria de la soberanía real que él representaba y de esta manera reimplantó el absolutismo monárquico.

Entre 1814 y 1820 España vivió entre los liberales, que se refugiaron en la Clandes Tinidad e intentaban hacerse con el poder y la camaridad del rey, con personajes reclutados en las tabernas. En total duraban unos dos meses en el cargo. En política internacional hay que destacar la inepta actuación de Pedro Gómez Labrador que representó a España en el Congreso de Viena y se empeñó en recuperar el ducado de Parma, cosa que fue imposible por haberse adjudicado a la emperatriz María Luisa de Austria y regresó con un tratado de colaboración con Rusia, a quien se compró unas veinte embarcaciones, que se pagaron a precio de oro, y tuvieron que ser desguazadas.

EL TRIENIO LIBERAL

Los liberales inauguraron los llamados pronunciamientos, es decir, una forma de imponerse o de alcanzar el poder a través de las armas, normalmente por un militar con mando. En 1820 se hallaba en Cádiz un ejército destinado a sofocar una rebelión en Perú a las órdenes de los generales O'Donnell y Calleja, pero fueron el general Quiroga y el comandante Rafael de Riego quienes sublevaron a los soldados y les condujeron hacia Madrid donde el rey se avino a jurar la constitución de 1812. Se formó un gobierno con liberales moderados, como Pérez de Castro, Martínez de la Rosa, y el último fue presidido por Evaristo San Miguel, ya en medio del desorden. El rey pidió ayuda secretamente a un organismo llamado Santa Alianza encargado de suprimir los desórdenes liberales en Europa pero no pudo actuar de inmediato por tener que sofocar rebeliones en Nápoles y en el Piamonte pero por el Congreso de Verona de 1822 el rey Luis XVIII de Francia mandó a los 100.000 hijos de San Luis comandados por el duque de Angulema para restablecer a Fernando, al que habían mandado a Cádiz y depuesto por locura. El duque de Angulema casi no encontró resistencia y en 1823 se produjo la segunda reacción absolutista.

LA OMINOSA DÉCADA

Fernando VII reimplantó el absolutismo a excepción del Tribunal de la Inquisición y de nuevo la característica principal fue la inestabilidad ministencial y las conspiraciones liberales frente a las que se opusieron las llamadas guerrillas realistas siendo la más importante la reacción apostólica de los años 1826 y 27 que se dio en el campo catalán. Fernando VII se había casado con María Antonia de Nápoles, y luego con Isabel de Bragonza, y en una tercera ocasión con María Josefa de Sajonia y de los tres matrimonios no tuvo descendencia. Con la entronización de la casa de Borbón había entrado en vigor la ley sálica que prácticamente excluía a las mujeres del trono, pero Carlos IV, en 1789, había convocado cortes con la intención de abolirla pero debido a los acontecimientos en Francia se disolvieron.

Carlos María Isidro había nacido en 1788 y en consecuencia y por derechos adquiridos se consideraba, por ser hermano de Fernando, heredero del trono siempre que este no tuviera descendencia o sólo niñas. Fernando contrajo cuarto matrimonio con su prima María Cristina de Borbón y al quedar embarazada publicó la pragmática sanción anulando la ley sálica. En 1830 nació la futura Isabel II y al años siguiente la infanta Luisa Fernanda y la situación entre los hermanos se hizo cada vez más difícil y Carlos fue desterrado a Portugal. Pero en 1832 el rey sufrió un ataque de apoplegia y María Cristina, a través del ministro de justicia Tadeo Calomarde firmó un codicilo anulando la pragmática sanción para que su cuñado pudiera reinar, pero Fernando VII se repuso y volvió a delogar la ley sálica y entorno a don Carlos María Isidro se agruparon los elementos más reaccionarios y otros que encontraron atractivo el lema carlista: "Dios, patria, fueros, rey".

La muerte de Fernando VII en septiembre de 1833 por una parte la primera Guerra Carlista y por otra la regencia de Doña María Cristina. Con el fin de garantizar los derechos de su hija María Isabel solicitó la presencia de Francisco Martínez de la Rosa y la encargó la confección del estatuto real que promulgó en 1834. Este era un documento que podía iniciar al país en las prácticas constitucionales, pero los liberales lo consideraron inadecuado y los moderados innecesario. Pero lo que más preocupaba era la Guerra Carlista y contra Don Carlos se formó la cuádruple alianza y se solicitó ayuda a Portugal, Francia e Inglaterra. Pero sólo vinieron a luchar unos 40.000 voluntarios sin experiencia. Pero para la guerra era necesario el dinero y para recaudarlo Mendizábal recurrió a la desamortización eclesiástica. La desamortización siempre tuvo un matiz político pues quienes compraban se verían obligados a alistarse a la causa isabelina, es decir, se engrosarían las filas de los liberales progresistas frente a los liberales moderados, que estaban en contra de la venta de los bienes de la Iglesia. Así pues, en 1835 se pusieron en venta los bienes muebles e inmueble de todas las comunidades eclesiásticas de varones a excepción de los Escolatios, San Juan de Dios y Misioneros de las Filipinas; más tarde la medida se extendió a las religiosas en cuyos conventos hubiese menos de veinte monjas. Las consecuencias no fueron las esperadas, pues de los 6.000 millones de reales que se esperaban recaudar sólo se obtuvieron unos 1.400 porque la enorme masa de tierras y muebles disminuyó el valor de los mismos y los católicos practicantes no compraron por temor o por represalias; los pobres no pudieron comprar por falta de liquidez de modo que fue un negocio sólo para algunos burgueses que tuvieron que esperar más de 10 años para ser reconocida su propiedad ante notario.

La primera Guerra Carlista estalló en escenarios dispersos: las dos Castillas, las Congadas, Navarra, Aragón, Cataluña y Valencia, pero donde revistió importancia fue en el núcleo Vasco-Navarro, donde los carlistas contaron con un estratega excepcional, Tomas Zumalacárregui. Carlos estableció la corte en Bilbao pero a la muerte de Zumalacárregui el general Espartero (isabelino) ganó la batalla de Mendigorria y más tarde la de Luchana, y los años de 1837 y 38 fueron de lenta liquidación del frente Vasco-Navarro y por fin el general carlista Maroto suscribió con Espartero el Convenio de Vergara, pero los carlistas, que estaban divididos, todavía siguieron luchando organizando guerrillas a las órdenes de Ramón Cabrera "El Tigre de Maestrazgo".

Tuvo lugar el Motín de los Sargentos de la Granja que se convirtió en un pronunciamiento y la reina se vio obligada a jurar la constitución de 1812 pero los progresistas consideraron que era un texto inadecuado y procedieron a la redacción de la constitución de 1837 que con ella se inicia la dinámica de las constituciones de partido. Empezó la segunda fase de la desamortización y en 1840 se produjo la crisis de Esparragueda. Presentaron a la reina la ley de ayuntamientos que daba una ligera ventaja a los moderados, entonces ella quiso entrevistarse con Espartero que operaba en el frente catalán. Inesperadamente el general se definió progresista y se atrevió a censurar la conducta política de la reina con amenazas de publicar algunos aspectos escandalosos de su vida privada y ella le sorprendió confiándole la custodia de Isabel y exiliándose a Marsella.

La regencia de Espartero sólo duró tres años y los progresistas se dividieron en: unitarios, partidarios de Espartero, y los trinitrarios, más numerosos, partidarios de formar un triumbirato, pero fueron rechazados. Los pronunciamientos fueron constantes y los catalanes se sublevaron cuando el general les privó de las leyes que protegían la industria catalana y tras el bombardeo de Barcelona se exilió a Londres. Isabel contaba con 13 años pero para evitar males mayores se la consideró mayor de edad.

EL REINADO DE ISABEL II

En la lucha por el poder triunfaron los moderados, cuyo líder indiscutible fue el general Ramón María Narvárez, y todo el reinado se caracterizará por los gobiernos de los militares políticos. En 1845 los moderados procedieron a redactar su constitución; también es de destacar la creación de la Guardia Civil por el Duque de Ahumada. En el 1846 se produjo el doble enlace de la reina con su primo Don Francisco de Asís, duque de Cádiz, y de Luisa Fernanda con Don Antonio duque de Orleans, rey de Francia. En 1856 gobernaba Bravo Murillo y los progresistas se pronunciaron en la localidad de Vilcalvaro y Leopoldo O'Donnell lanzó el Manifiesto de Manzanares con un programa que la reina tuvo que aceptar aunque requirió la presencia de Espartero. O'Donnell, para agradar a la reina fundó un nuevo partido, la Unión Liberal con los moderados más progresistas y los progresistas más conservadores.

Es de destacar la Ley de Pascual Madoz que sacó a la venta todo lo vendible y la Ley Mayono que puso las bases del bachillerato. Entre el 56 y el 66 se turnaron los unionistas y los moderados y es de destacar la política exterior con la toma de Tetuán de O'Donnell y Juan Prim Prats. También España participó junto con Francia en el soporte de Maximiliano como Emperador de México que al final fue fusilado por Benito Suárez. El almirante Casto Méndez Núñez puso fin a la guerra del Pacífico contra Perú y Chile tras el bombardeo de El Callao. En el 66 O'Donnell se peleó con la reina y se exilió a París mientras un vasto movimiento de oposición se preparaba contra la reina que sólo contaba con el soporte de Narvárez. Ambos murieron con un escaso margen de días y en septiembre del 68 se produjo la revolución que destronó a la reina. En la ciudad de Ostendel (Bélgica) se había celebrado un pacto que era una conspiración presidida por el general Serrano, antiguo amante de la reina, ahora líder de la unión liberal al que se unieron los progresistas, los moderados, los demócratas... todos con tal de destronar a la reina que estaba veraneando en San Sebastián y cuando se enteró que sus tropas habían sido derrotadas en Alcalea se marchó a Biarrich.

EL SEXENIO REVOLUCIONARIO

En 1868 triunfó el liberalismo democrático y se formó un gobierno provisional presidido por Serrano y al año siguiente se elaboró la constitución que por primera vez proclamaba el sufragio universal masculino directo. Pero lo más urgente era encontrar un nuevo rey y se dio por descartado a Carlos el nieto de Carlos María Isidro, igual que Alfonso el hijo de Isabel II. Descartada la descabellada candidatura de Espartero, entonces se pensó en Antonio de Orleans, pero la casualidad quiso que su candidatura se fuera al traste pues se batió en duelo con su primo Don Enrique y le mató de un disparo. Don Fernando de Portugal también rechazó la corona, entonces Prim la ofreció a Amadeo, hijo de Víctor Manuel rey de Italia, que la rechazó. Luego el nuevo candidato fue Hohenzollern-Sigmaringen, también llamado "Leopoldo Ole Ole si me eligen", que era primo del rey de Prusia, pero la candidatura desequilibraba el orden europeo y cuando Leopoldo declinó la oferta todavía la candidatura fue excusa para que se enfrentaran los franceses y los prusianos en la batalla de Sedón y se derrumbó el imperio francés y nació el segundo imperio alemán. Víctor Manuel aceptó la corona de España para su hijo segundogénito Amadeo. El reinado de Amadeo I duró dos años escasos y cuando llegó a España el general Prim acababa de ser asesinado. Su conducta pública y privada siempre fue ejemplar y le adornó la belleza e inteligencia de su mujer, María Victoria del Pozzo, pero la aristocracia madrileña siempre los consideró unos intrusos advenedizos. De nuevo los carlistas volvieron a levantarse en el norte pero el general Serrano resolvió parcialmente la cuestión. También tuvo el problema de la insurrección cubana pero lo que condujo a la renuncia de Amadeo fue "el pleito de artillería". Las armas de infantería y de artillería estaban enfrentadas desde 1.866 a causa del motín del cuartel de San Gil y cuando el general Hidalgo fue destinado como artillero en las Vascongadas los oficiales se negaron a servir a sus órdenes. El rey prometió una gestión personal pero el ministro de la guerra Ruiz Zorrilla disolvió el arma de artillería y fue entonces cuando por humillación Amadeo abdicó y renunció para él y su descendencia.

En febrero de 1873, sin una mayoría republicana se proclamó la república bajo la presidencia de Estanislao Figueres.

Estanislao tuvo que hacer frente a la insurrección carlista y a sus correligionarios federales y se marchó a París desde donde telegrafió su abdicación. Por lo pronto se modificó la constitución del 68 y se abolió la esclavitud en las colonias pero en Cataluña se proclamó la república federal y en el resto de España se el socialismo y el anarquismo. Muchos anarquistas confundieron el federalismo político con el federalismo laboral y en Andalucía y Extremadura hubo ocupaciones violentas de tierras. El nuevo presidente, Francisco Pi y Maragall redactó un proyecto de constitución de carácter federal mientras España se dividía en "cantones" y en Alcoi triunfó el anarquismo puro mientras que en Málaga y Cádiz se promulgaban medidas laborales muy avanzadas y la onda disgregadores llegó a Valencia, Murcia y Cartagena. El tercer presidente fue Nicolás Salmerón, unitario se opuso a los generales antirrepublicanos como Serrano y Martínez Campos y les mandó a liquidar la Guerra de los Cantones pero el Cartagena el almirante Contreras se hizo a la mar con lo mejorcito de la armada a la que el gobierno, imposibilitado de apresarla, tuvo que declarar pirata. Para restablecer el orden era preciso restaurar el Arma de Artillería y para ello firmar unas sentencias de muerte de acuerdo con el código militar, de modo que tuvo que dimitir y se eligió presidente a Emilio Castelar. Tras la firma de las sentencias, era necesario recabar poderes extraordinarios del congreso y este estaba dividido entre los que apoyaban esta opción y los que apoyaban la candidatura de Eduardo Palanca, y tras 11 meses de duración, la república fue víctima de un golpe de estado: el capitán general de Madrid, Pavía, estaba pendiente de la votación en la madrugada del 3 de enero del 74 y decidió asaltar el palacio. Pavía no había pensado en la candidatura de Alfonso XII cuyo líder era Antonio Cánovas del Castillo aunque por el momento asumió el gobierno el general Serrano. Este necesitaba éxitos claros tanto en la Guerra Carlista como en la Guerra Cantonal pero al producirse una banca rota económica la opción alfonsina encontró su oportunidad a través del Manifiesto de Sandhurst escrito por Cánovas en el que Alfonso proponía su candidatura en términos muy aceptables. Cánovas detestaba los pronunciamientos pero la Restauración Borbónica vino como consecuencia del pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto. Serrano se vio abandonado por todos y Cánovas formó el primer gobierno.

LA RESTAURACIÓN.

REINADO DE ALFONSO XII

La restauración representa un esfuerzo para resolver en generosa convivencia las dos Españas que a lo largo del siglo IX se habían enfrentado. Cánovas preparó una nueva constitución, aprobada en 1876 que es la que tuvo más vigencia de toda la historia de España; gran admirador del sistema político inglés, la constitución estaba pensada para una alternancia de dos partidos políticos, el de Cánovas llamado liberal-conservador y el de Sagasta llamado liberal-fusionista y con el tiempo liberal a secas.

La Guerra Carlista siguió su curso y al final Martínez Campos Primo de Rivera firmaron el Manifiesto de Somorrastro y los fueros Vasco-Navarros fueron recordados. En el 78 se firmó la Paz de Zanjan que convertía a Cuba en una provincia más. Alfonso XII murió tuberculoso en 1885 y su primera esposa, su prima María de las Mercedes de Orleans, murió a los tres meses y con María Cristina de Austria sólo habían nacido dos niñas de modo que Alfonso XIII fue hijo póstumo. Cánovas y Sagasta se pusieron de acuerdo en el llamado Pacto de el Pardo para turnarse pacíficamente y evitar una instauración carlista, a esto se le ha llamado Farsa Carlista aunque a ello se avino Sagasta y el sistema siempre adoleció de una carencia de soporte popular, es decir, cuando un líder proponía la sustitución por el otro se celebraban elecciones que legitimaban el cambio. Esto suponía un fraude y en la España rural los caciques o por las buenas o por las malas hacían triunfar sus candidaturas.

En 1874 se había disuelto la primera Internacional Obrera pero subsistió de forma clandestina un núcleo marxista cuyo líder era Pablo Iglesias que contaba en Madrid con una base de acción llamada Asociación del Arte de Imprimir fundada en 1871 y renovada en 1879 con el nombre de Partido Socialista Obrero Español. Con motivo de la exposición universal de Barcelona de 1888 surgió la Unión General de Trabajadores (UGT) y al año siguiente Sagasta proclamó el Sufragio Universal Masculino pero no acabó con las elecciones fraudulentas y una oleada terrorista sacudió toda España empezando con atentados como el de Martínez Campos o el de Cánovas, que le costó la vida en 1897, o bombas como las de Liceo o la tristemente célebre "mano negra" en Andalucía. La cumbre de la prosperidad económica se sitúa entre el 80 y el 90 y parte de esta prosperidad estaba ligada a la economía cubana que a su vez tenía otros clientes como Estados Unidos y Gran Bretaña; hacia 1894 se había perdido la última oportunidad de satisfacer las reivindicaciones cubanas pues el Estatuto de Autonomía preparado por Antonio Maura fue rechazado y los cubanos contaron con un líder, José Martí, que se levantó contra España en el 95 y la insurrección pronto se propagó a Filipinas cuyo líder fue José Rizal. La metrópoli envió a Valeriano Weyler partidario de mano dura con Martínez Campos más contemporadizador; Polavieja logró algunos éxitos en Filipinas pero tras dos años de lucha España registraba 200.000 bajas, aunque más por enfermedades que por heridas y fue entonces cuando el presidente Cleveland gestionó a través de Segismundo Moret la compra de Cuba por 300 millones de dólares pero la reina y Sagasta se negaron a vender. El nuevo presidente, Mc Kinley, optó por la venta o la guerra y en la bahía de Santiago se hallaba anclado un antigua acorazado, "El Maine", que explotó. Una investigación demostró que la culpa la tuvo el grisú acumulado en las carboneras pues no se encontraron peces muertos. Declarada la guerra en España hubo un movimiento nacionalista más apasionado que cerebral encaminado a ganarla aunque no se tenían posibilidades. El almirante Dewey barrió en una hora la escuadra de Filipinas y el almirante Cervera tuvo necesidad de entrar en la bahía de Santiago por necesidades de combustible y a la salida los americanos hundieron a la armada española a una distancia de dos kilómetros y sufrieron una baja. En 1900 tuvo lugar la Paz de París y España cedió a los Estados Unidos Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam mientras que la isla de Cuba quedaba independiente pero a través de la Enmienda Plat los EE.UU. se reservaban el derecho a intervenir si los cubanos no respetaban los acuerdos económicos y España recibió por compensación de deudas de guerra 30 millones de dólares. Alemania compró a España por 25 millones de marcos las islas Carolinas, las Marianas y las Palaos.

REINADO DE ALFONSO XIII

Los primeros años del reinado son de supervivencia de la etapa de la regencia de María Cristina de Austria, madre de Alfonso XIII, es decir, del llamado "Turno Pacífico". Se turnaron los liberales Sagasta, Montero Ríos, Moret y López Domínguez y los conservadores con Silvela, Fernández Villaverde, Antonio Maura y Azcárraga. Ambos partidos tuvieron un objetivo común: el saneamiento financiero tras la pérdida de Cuba, que fue más un desastre emocional que económico. Los liberales intentaron reducir todavía más las actividades de las congregaciones religiosas y destaca la labor de Monteros Ríos de separar la Iglesia y el Estado, y la Ley de Asociaciones de José Canalezas que reformaba la enseñanza. De momento fueron proyectos que serán realidad más tarde. Entre los conservadores destaca Antonio Maura y la llamada "Revolución Desde Arriba" es un intento de desbaratar el caciquismo electoral. Otro aspecto de la vida española fue el Asociacionismo Obrero, tanto socialista como anarquista usando como táctica revolucionaria la huelga o el atentado. Los problemas sociales empezaron a estudiarse por una comisión en 1883 pero será en 1904 cuando se creará el Instituto de Reformas Sociales, en cuanto al regionalismo catalán tuvo su arranque, frente al centralismo en el siglo XIX. El nacionalismo catalán es de origen romano y durante una temporada se cobijó bajo el nombre literario de "La Renacencia" y la fecha culminante de esta primera etapa fue 1859 año que fueron restaurados los Juegos Florales de tradición medieval. Para solucionar y encauzar la cuestión regionalista se barajaron tres posibilidades: la federal, la descentralizadora y la autonomista. La primera tuvo su primer defensor en Pi y Maragall pero la opción se hundió con la primera república. La segunda fue defendida por Duran y Bas, y se quiso implantar en 1899 con el Gobierno Silvela. La tercera solución tendrá como líder a Enric Prat de la Riva y más tarde a Francesc Carbó, líderes del partido llamado "Lliga Regionalista", la "Lliga" pronto contará con muchos adeptos de la burguesía catalana y va a inicial su batalla política en distintos frentes empezando por los ayuntamientos, las diputaciones, para concluir con representación parlamentaria. Los incidentes callejeros casi cotidianos y un incidente con un semanario de carácter contra el ejército provocó la implantación de la "Ley de Jurisdicciones", y a partir de 1906 los alborotadores callejeros se exponían a ser juzgados por tribunales militares. La medida radicalizó las posturas de los catalanistas que se agruparon en torno a la "Solidaridad Catalana".

POLÍTICA EXTERIOR

Tras el desastre del 98 España quedó prácticamente aislada y mantuvo durante los primeros años del siglo XX una política de inhibición frente al descarado colonialismo de otras potencias que como Gran Bretaña o Francia estaban consolidando su imperio de ultramar como consecuencia de las resoluciones de la Conferencia de Berlín de 1885, a la que España no asistió. España se limitó a reivindicar los territorios en los que tenía vínculos históricos: Marruecos , Ifni y Guinea. La primera conferencia importante tuvo lugar en 1902 en la que se preparó el reparto de Marruecos con Francia pero que fue vetado por Gran Bretaña, por la Conferencia de Algeciras de 1906 se fijó el límite del protectorado francés con el protectorado español que comprendía unos 24.000 Km del norte de África comprendidos entre los ríos Muluya y Sebú, y Tánger tuvo un estatuto de ciudad internacional.

En cuanto al nacionalismo vasco, no se basa en el principio romano de la territorialidad, y es más germánico porque tiene en cuenta unos ciertos hechos biológicos diferenciales. El padre del nacionalismo es Sabino Arana de tendencia ultraconservadora, hacia 1880 soñó con una república patriarcal, bastante utópica pero que con el tiempo dio lugar al Partido Nacionalista Vasco.

LA CRISIS DE 1909. "EL MAURA NO"

Maura fue jefe del gobierno en 1903 pero dimitió por una discrepancia con el rey y volvió en 1907 y desplegó una gran actividad. Tenía fe en el sufragio frente a Francisco Silvela que solía asegurar que España carecía de pulso, es decir, que estaba dominada por la oligarquía y el caciquismo; Maura, para acabar con estas lacras promulgó la

Ley de Administración Local que también intentaba encauzar el regionalismo a través de las mancomunidades, y de hecho Prat de la Riva acogió con entusiasmo la reforma sin renunciar a su postura autonomista. Don Antonio tuvo en su contra a los republicanos y a los socialistas que a la postre hicieron naufragar el proyecto.

Respecto a la cuestión social reconoció el derecho a la huelga y el derecho al sindicalismo obrero aunque en sentido vertical: por acuerdo entre patronos y obreros. Uno de sus proyectos más discutidos fue el programa de reconstrucción naval tras el hundimiento de la flota en el 98. Pero el escollo más grande fue la cuestión de Marruecos. A principios de siglo, el servicio militar español era a todas luces injusto pues algunos soldados se podían pagar la "cuota" y en su lugar otro soldado pobre defendía los intereses de España en lugares peligrosos.

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