La peste; Albert Camus

Literatura universal contemporánea del siglo XX. Narrativa. Novela existencialista. Existencialismo. Argumento. Tema

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Análisis literario

“La Peste” de Albert Camus

Síntesis

La historia comienza en una ciudad llamada Orán, la cual era de aspecto tranquilo -quizás demasiado- y poseía un aire “frenético” y monótono a la vez. Sus habitantes debido a esta monotonía formada por hábitos como el de vivir por vivir y donde las cosas eran y seguirían siendo y esto no era algo a lo cual renegar, todo era normal y así mismo, aceptado por la gente como una realidad en la cual estaban sumidos. Sin embargo, llega un momento en que sus habitantes se ven enfrentados a eventos, que poco a poco hacen colapsar esa monótona tranquilidad en la que vivían. La peste se abalanza contra Orán, en un principio “tranquilamente”, los ciudadanos la pasan desapercibida, no le dan importancia, sus vidas siguen en el mismo círculo de hábitos de siempre y aparentemente no se ven afectadas para nada. Pero la peste es insaciable, con el paso de los meses ésta cobra fuerza y se abalanza con toda su furia sobre Orán dejando centenares de personas muertas.

Con el paso del tiempo, la peste altera el estado psicológico de sus habitantes, debido a que son sometidos a un sin fin de medidas de precaución como resultado de la expansión de la peste. Los habitantes de Orán se ven enfrentados a situaciones de aislamiento casi completo con el mundo exterior, la peste poco a poco va generando un sentimiento de encarcelamiento sobre ellos, en ese momento los ciudadanos de Orán comienzan a valorar muchas cosas que en sus vidas “anteriores” no habían tenido la menor importancia para ellos. Una depresión masiva invade a los habitantes de este pueblo, el aspecto físico de la ciudad se ve impregnada de este sentimiento de amargura, soledad y desesperación incontrolables, haciéndola ver hasta cierto punto habitada sólo por los gritos de dolor de las miles de personas que albergaban la peste en sus entrañas. Esta desesperación se manifiesta en un momento en la violencia de los ciudadanos de Orán, casi todo pierde sentido -aunque sea ese poco sentido que tenían las cosas para ellos- y la vida se vuelve opacada por la peste, porque ésta no sólo afectaba sus cuerpos sino también su mente y alma.

Con el tiempo se produce una aceptación a la desgracia, es decir, sus habitantes tenían una actitud que “se tiene ante la desgracia”, pero ésta ya no era tan punzante.

Durante meses, la ciudad de Orán vivió doblegada a la peste, miles de personas daban vueltas sobre el mismo lugar, sin lograr avanzar un paso, durante semanas interminables mantuvieron una actitud de indiferencia hacia el mundo y la peste. La ciudad estaba agotada, vivía sin porvenir, pero a pesar de todo esto, poco a poco va surgiendo un sentimiento de igualdad entre los Oranénses, que luego se transformaba en hermandad, todos estaban atrapados en algo singular... la peste, se comprendían unos a otros y extrañamente surgían gestos amables entre ellos... la melancolía los sobrepasaba, sus recuerdos pulsaban constantemente sobre sus corazones.

Un día, inesperadamente la peste comenzó a disminuir, habían menos enfermos, otros se mejoraban y recuperaban poco a poco sus energías, este hecho estaba en boca de todos y en el fondo de sus corazones se agitaba una esperanza inconfesada, ahora sabían -más claramente- que es más fácil destruir que construir y que sería difícil retomar sus vidas.

Pero la peste no desaparece aún, incluso se podría decir que juega con la vida de los Oranénses, los agarra y los deja de improviso, cambia de lugar o desaparece por unos días, a pesar de ello, estaba claro que las muertes disminuían y eso daba esperanza de un porvenir que poco a poco se empezaba a formar en Orán.

Se podría pensar, que aún no cambiaba nada en las calles de Orán, nadie sonreía, sin embargo, existía un alivio “negativo” que aún no tenía una expresión franca, corría un viento que traía consigo cierta esperanza, pero también impaciencia, como si el retroceso de la peste repercutiera por todas partes, pero al fin y al cabo la vida en común recomenzaba, pero esto, obviamente no era para todos, algunas personas seguían cargando con la tragedia de la peste, aguantando sus últimos espasmos visibles, resistiéndolos. Esto daba a entender que la peste aún no se retiraba y que seguía vigente entre los ciudadanos.

Con el correr de los días, las autoridades decidieron abrir las puertas al exterior y volvieron con ella todas esas cosas que se añoraban tanto, los amantes se besaban con mas deseo que nunca, los parientes alejados por fin se decían palabras de cariño y condolencias sinceras, reinaba una paz dominada por el amor, después de tanto sufrimiento y exilio... La gente de Orán ya no era la misma, ya no poseían esa mirada absurda de las cosas, si no que ahora iba más allá y valoraban las cosas que antes eran desapercibidas o les eran desconocidas, en apariencia ellos habían triunfado ante la peste y olvidaban todas las miserias. La presencia de la muerte había sembrado un sentimiento de igualdad entre los Oranénses y ahora se complementaba, con la alegría de liberación debido a la apertura de las puertas de la ciudad.

Finalmente, se da a entender un aprendizaje: “ los seres humanos poseen más cosas dignas de admiración que de desprecio” y sobre todo, es importante tener en cuenta, que la alegría está siempre amenazada, porque aún cuando la muchedumbre estuviera dichosa, ignoraba que la peste no muere ni desaparece jamás y que puede permanecer dormida durante siglos en nuestros pensamientos, para luego volver a azotar con su fuerza a la humanidad.

Análisis del titulo de la obra

“ La peste” está claramente relacionada con el tema principal de la obra, es una palabra corta que engloba gran parte de esta historia, representa un hecho sobre el cual giran miles de visiones, sentimientos, recuerdos y aprendizajes. Más que “La peste” en sí -como enfermedad- se refiere más bien a un hecho social, en el cual las personas se ven sometidas a eventos trágicos y devastadores, que los hacen reflexionar frente a su porvenir, sobre lo cotidiano y el destino de sus existencias.

“La peste” como un símbolo de devastación fatal e incontrolable, tan poderosa como para hacer recapacitar a una sociedad sobre su existencia y porvenir, enseñando a valorar y querer aquello que lo cotidiano hace perder el brillo, nos muestra cómo la destrucción, en este caso provocada por “La peste”, trae consigo tantas desgracias y de pronto se observan señales positivas o favorables que permiten una renovación de miradas y sentimientos hacia el mundo exterior e interior propio de cada ser.

Análisis del tema y visión del mundo

El autor a través de esta obra, plantea una reflexión que nos hace pensar acerca del modo en que los seres humanos en nuestra cotidianidad podemos llegar a situaciones de monotonía extrema, donde la vida se transforma en una repetición infinita de hábitos y conductas, donde no hay mayores reflexiones y se presenta una especie de apatía y conformidad con este modo de ser.

Es interesante ver de qué manera Camus, a través de esta obra, hace un cuestionamiento de lo religioso, lo político y lo científico a través de distintos personajes: el cura -padre Paneloux-, representa una visión del mundo centrada desde lo religioso, para él la peste que los afecta es un castigo divino, porque Dios retira la mirada y deja de ser misericordioso con este pueblo y sólo el arrepentimiento puede permitir la salvación. Sin embargo, plantea que ésta salvación no será para todos, será sólo para los “elegidos”. Esta visión de mundo, creo que representa de alguna manera que la vida de los seres humanos esta regida por Dios y por ello, no le asigna valor alguno a la ciencia desarrollada por los seres humanos. Por su parte, el doctor Riux, es el representante del saber científico, un personaje más reflexivo y cuestionador frente a la vida y casualmente cuando en el texto se le pregunta ¿ si cree en dios? éste responde que no. En el ámbito político, el texto muestra que todas las medidas implementadas por las autoridades, como por ejemplo, sus llamados a la calma, el retiro de las ratas muertas de las calles eran en cierta forma insuficientes, porque no le dieron la importancia que requería y, a pesar de esas medidas se pasa de la plaga de ratas a la peste que casi aniquila a los Oranénses.

Me llama la atención en este texto, las descripciones que se hacen de las ratas que salen de la tierra a morir a la superficie, en general uno asocia la salida de la tierra como el nacimiento, la fertilidad, la vida y, en este caso esto se traduce en muerte. Las ratas salen como un anuncio de lo que vendría después, creo que incluso se podría decir que éstas son una clara representación de los habitantes de Orán.

Otro tema que me gustaría presentar, es el de la soledad que marca la vida de los personajes principales y cómo esto les permite llegar a una “ claridad” interior, es decir comprenden mejor las actitudes y razonamientos tanto de ellos como los de una sociedad.

Volviendo un poco a lo de antes, Camus, nos presenta una visión del mundo a través de historias aparentemente sencillas, centradas en cosas usuales o de poca importancia para la sociedad, sin embargo, a través del texto, él nos va mostrando que estas cosas son de suma importancia y nos hace ver en ellas la recaída del ser humano, nos va mostrando actitudes cotidianas y cómo ellas son un claro reflejo de nuestra personalidad, de nuestra forma de ser y también nuestras proyecciones (si es que tenemos) y nuestro sentido y porvenir.

Critica personal

Camus, explica un mundo a través de pequeñas cosas cotidianas para el ser humano, le otorga gran importancia y las describe con lujo de detalles, personalmente esto me gusta, es como ver historias que muestran una crítica a la cotidianidad en la que la mayoría de los seres humanos se absorbe. Es interesante ver estas historias, porque al unir hechos cotidianos logra recrear una especie de metáfora acerca de cómo nos encontramos en la vida los seres humanos, utiliza descripciones de personajes que representan hábitos, organizaciones o sentimientos, es entretenido poder ir descubriendo significados que van más allá de las palabras en concreto o en si, es como una invitación que intriga e invita a leer la página que esta a la vuelta, es un “reto” constante. Sin embargo, el tener que recrear con lujo de detalle tantas cosas, hechos y sentimientos, que luego son parte de toda esta gran metáfora que se torna en ésta historia, me resulta un poco lento.

Otra cosa que me gustaría señalar y que me intriga, es por qué en las obras de Camus casi no se mencionan personajes femeninos y cuando éstos aparecen siempre representan o están asociados con sentimientos bondadosos y “buenos”.

En fin, “La peste”, es un libro que me gustó, pero en ciertos momentos lo encontré demasiado lento y hasta un poco repetitivo, pero el resultado final, al terminar de leer el libro, es para mí, un sin fin de cuestionamientos propios y hacia el resto, nos hace pensar en cómo actuamos en la cotidianidad de nuestras vidas e interactuamos con la realidad.