La Paz Perpetua; Inmanuel Kant

Filosofía. Pensamiento kantiano. Racionalismo. Empirismo. Giro copernicano. Ilusión trascendental. Imperativo. Contrato social. Influencias de y sobre otros autores

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GUÍA PARA LA PREPARACIÓN

DEL COMENTARIO DE TEXTO

DE IMMANUEL KANT

1. EXPLICA LAS IDEAS QUE EXPONE

KANT EN EL TEXTO

(2 puntos)

TEXTO COMENTADO DEL PRIMER ARTÍCULO DEFINITIVO PARA LA PAZ PERPETUA, DE SU OBRA LA PAZ PERPETUA

La constitución civil de cada Estado debe ser republicana.

La constitución republicana es aquella establecida de conformidad con los principios, primero de la libertad de los miembros de una sociedad (en cuanto hombres), segundo, de la dependencia de todos respecto a una única legislación común (en cuanto súbditos); y tercero, de conformidad con la ley de la igualdad de todos los súbditos (en cuanto ciudadanos): es la única que deriva de la idea del contrato originario y sobre la que deben fundarse todas las normas jurídicas de un pueblo. La constitución republicana es, pues, por lo que respecta al derecho, la que subyace a todos los tipos de constitución civil. Hay que preguntarse, además, si es también la única que puede conducir a la paz perpetua.

La constitución republicana, además de tener la pureza de su origen, de haber nacido en la pura fuente del concepto de derecho, tiene la vista puesta en el resultado deseado, es decir, en la paz perpetua.

La constitución republicana es la más perfecta para Kant, pues es la única que garantiza la libertad, la igualdad y la ciudadanía de los habitantes de un estado. Además, es la única que se encamina hacia el logro progresivo de la paz. La constitución republicana ha de atenerse al principio de soberanía de la voluntad unida del pueblo mediada por el principio de la libertad, la representación política y la división de poderes.

El Derecho de Libertad es el derecho de todo hombre, por el hecho de serlo. Kant exalta la libertad, como Rousseau, considerándola el único derecho innato del ser humano. Es un concepto de “libertad” como autonomía y autolegislación.

El Derecho de Igualdad es el derecho de las personas en cuanto súbditos. Aparece fundado en el principio de la dependencia de todos respecto a una única e igual legislación: quien obliga a cumplir las leyes debe cumplirlas también porque todos somos iguales ante la ley. Kant se muestra contrario a los privilegios de la nobleza hereditaria y a la sociedad estamental.

El Derecho de Ciudadanía es el derecho de los hombres en cuanto ciudadanos. Kant habla siempre del ciudadano como “ciudadano del Estado” (citoyen), no de una ciudad concreta. El ciudadano es, ante todo, colegislador. El soberano debería legislar como si considerase a sus súbditos ciudadanos colegisladores del Estado; es decir, como si fuera posible que estos dieran su consentimiento a las leyes que de él emanan.

Kant nos ofrece, no obstante, un estrecho concepto de “ciudadanía”: las mujeres y los asalariados no tienen derecho a votar en las elecciones, son ciudadanos pasivos, con escasa voz y sin voto.

Las mujeres carecerían de derechos de ciudadanía sólo por ser mujeres; y ambos, mujeres y asalariados, no se consideran ciudadanos de derecho por no tener la suficiente independencia económica -dependen de otros para subsistir-. Esta discriminación se vincula a la propiedad y al sexo (hay que ser hombre y tener tierra, títulos, ser funcionario del Estado, etc.): sólo los ciudadanos activos tienen derecho al voto. El autor restringe el derecho al voto a partir de datos empíricos como el sexo o la posesión de propiedad (igual que lo hicieron Aristóteles, Hegel, Schopenhauer, etc.). Es de las pocas afirmaciones que contradicen su propia filosofía, pues en la Metafísica de las costumbres Kant llega a considerar que la igualdad y la independencia están contenidas en la libertad. Este problema es fruto de la perspectiva androcéntrica que ha caracterizado a la filosofía a lo largo de la historia.

Si es preciso el consentimiento de los ciudadanos (como no puede ser de otro modo en esta constitución) para decidir si debe haber guerra o no, nada es más natural que se piensen mucho el comenzar un juego tan maligno, puesto que ellos tendrían que decidir para sí mismos todos los sufrimientos de la guerra (como combatir, costear los gastos de la guerra con su propio patrimonio, reconstruir penosamente la devastación que deja tras sí la guerra y, por último y para colmo de males, hacerse cargo de las deudas que se transfieren a la paz misma y que no desaparecerán nunca (por nuevas y próximas guerras): por el contrario, en una constitución en la que el súbdito no es ciudadano, en una constitución que no es, por tanto, republicana, la guerra es la cosa más sencilla del mundo, porque el jefe del Estado no es un miembro del Estado sino su propietario, la guerra no le hace perder lo más mínimo de sus banquetes, cacerías, palacios de recreo, fiestas cortesanas, etc., y puede, por tanto, decidir la guerra, como una especie de juego, por causas insignificantes y encomendar indiferentemente la justificación de la misma, por mor de la seriedad, al siempre dispuesto cuerpo diplomático.

¿Por qué garantiza la paz una constitución republicana?. Porque es necesario el consentimiento ciudadano para decidir si hay guerra o no. En un estado republicano debe ser obligatorio someter las normas a la aceptación ciudadana. Este fragmento es una ejemplificación esencial de dos conceptos kantianos fundamentales para este tema:

1. El concepto de obligatoria publicitación de las leyes. El Estado debe hacer públicas todas las leyes para que el pueblo las conozca y las discuta.

2. El concepto de libertad jurídica; es decir, la decisión firme de no obedecer jamás una ley a la que no pudiera dar mi aceptación, mi consentimiento.

Evidentemente, como se desprende del texto, el autor considera que son los Estados los que se enfrentan entre sí, más que las personas. Al hacerlo, entran en guerra indiscriminadamente sin contar con el posible consentimiento ciudadano. Los jefes de Estado que suelen hacer estas cosas parecen ser más propietarios de ese Estado, dice Kant, que miembros de él. Kant sabía que, de ser preguntado, un pueblo siempre sería contrario a iniciar una guerra, sobre todo, como observamos en el texto, por propio interés. Cuando un gobernante actúa como el propietario del Estado y no como un miembro de él, toma la guerra como un juego porque no pierde nada de lo que ya tiene. Pero los súbditos de ese Estado (que ni siquiera son tratados como ciudadanos colegisladores), sufren la devastación y la pérdida de cuanto poseen, incluso la vida.

La insociable sociabilidad humana es un mecanismo de la naturaleza que nos lleva hacia la paz. Haciéndonos insociables, la hábil artista naturaleza nos obligó a las personas a desear ser de otro modo; a preferir la paz a la guerra, y la verdadera libertad frente a la libertad ciega y semisalvaje del estado de naturaleza. La verdadera libertad estriba en valorar la ética, el derecho y la justicia. Estriba en cumplir, por deber, con las leyes morales que nos damos de forma libre y autónoma. La paz es una de esas leyes morales que nos debemos trazar en la vida.

La opinión pública ejerce una presión importante a favor de la paz y este hecho es consustancial al espíritu kantiano. La libertad de expresión y la labor educadora son también fundamentales. La publicidad de las leyes (que sean dadas a conocer) es un criterio diferenciador entre lo justo y lo injusto respecto a la legislación del Estado. Si hay ciudadanos colegisladores, no hay libertad. La crítica social y el ejercicio de la libertad jurídica serían las conductas más ciudadanas y más morales, según Kant.

Para que no se confunda la constitución republicana con la democrática (como suele ocurrir) es preciso hacer notar lo siguiente. Las formas de un Estado (civitas) pueden clasificarse por la diferencia en las personas que poseen el supremo poder del Estado o por el modo de gobernar al pueblo, sea quien fuere el gobernante.

Con la primera vía se denomina realmente la forma de la soberanía (forma imperii) y sólo hay tres formas posibles, a saber, la soberanía la posee uno solo o algunos relacionados entre sí o todos los que forman la sociedad civil conjuntamente (autocracia, aristocracia y democracia, poder del príncipe, de la nobleza, del pueblo). La segunda vía es la forma de gobierno (forma regiminis) y se refiere al modo como el Estado hace uso de la plenitud de su poder, modo basado en la constitución (en el acto de la voluntad general por el que una masa se convierte en un pueblo): en este sentido la constitución es o republicana o despótica.

Como vemos en el texto, Kant hace una distinción entre formas de soberanía y modos de gobierno:

-La “forma de soberanía” se refiere a la persona o personas que encarnan el poder dentro del Estado. Hay tres formas de soberanía:

1.Autocracia (el soberano es sólo uno: el monarca).

2.Aristocracia (la soberanía es detentada por un grupo de personas: la nobleza).

3.Democracia (la soberanía es detentada por todos directamente).

Para Kant, en la democracia no es posible la delegación de poderes (la representación), porque todos quieren ser soberanos y la mayoría acaba aplastando a la minoría. Como sabemos hoy, eso no es así. Probablemente, si Kant viviera en nuestros días sería un demócrata radical.

-El “modo o forma de gobierno” se refiere al modo de gobernar y no a las personas que gobiernan. Es esto lo que interesa a Kant y hay dos modos de gobernar:

1.El republicano, en el que hay división de poderes.

2.El despótico, en el que no hay separación de poderes y se da una ejecución arbitraria, por parte del Estado, de las leyes que él mismo se dicta: se produce una unión de los poderes legislativo y ejecutivo. La acumulación de todo el poder lleva siempre al despotismo.

El republicanismo es el principio político de la separación del poder ejecutivo (gobierno) del legislativo; el despotismo es el principio de la ejecución arbitraria por el Estado de leyes que él mismo se ha dado, con lo que la voluntad pública es manejada por el gobernante como su voluntad particular. -De las tres formas de Estado, la democracia es, en el sentido propio de la palabra, necesariamente un despotismo, porque funda un poder ejecutivo donde todos deciden sobre y, en todo caso, también contra uno (quien, por tanto, no da su consentimiento), con lo que todos, sin ser todos, deciden; esto es una contradicción de la voluntad general consigo misma y con la libertad.

Toda forma de gobierno que no sea representativa es en propiedad una no-forma, porque el legislador no puede ser al mismo tiempo ejecutor de su voluntad en una y la misma persona (como lo universal de la premisa mayor en un silogismo no puede ser, al mismo tiempo, la subsunción de lo particular en la premisa menor); y si bien las otras dos constituciones son siempre defectuosas al dar cabida a semejante modo de gobierno, es posible, al menos, en ellas que adopten un modo de gobierno de acuerdo con el espíritu de un sistema representativo, como, por ejemplo, Federico II al decir que él era simplemente el primer servidor del Estado, mientras que la constitución democrática, por el contrario, lo hace imposible porque todos quieren ser soberano (Herr).

La Soberanía popular, el Principio de Representatividad y la Separación de Poderes no significan que el pueblo dé las leyes, pues Kant no une estos conceptos al de democracia directa, como sí hace Rousseau. Para Kant, el modo de gobierno debe ser representativo, hay una exigencia de separar los poderes. Afirma el autor: “Cada estado contiene en sí tres poderes, es decir, la voluntad universal unida en una triple persona” (Metafísica de las Costumbres). El Poder soberano o legislativo está en la persona del legislador; el poder ejecutivo; el poder ejecutivo, está en la persona del gobernante, conforme a la ley; y el poder judicial está en la persona del juez. Los hombres se someten a las leyes que se dan a través de sus representantes (“leyes que se dan” significa “leyes a las que dan su consentimiento”). Afirma Kant: “El poder legislativo sólo puede corresponder a la voluntad unida del pueblo... sólo la voluntad popular universalmente unida puede ser legisladora” (Metafísica de las Costumbres). La representación más el control recíproco de los tres poderes en el seno de la sociedad civil, permite que las leyes sean dadas y aplicadas de acuerdo con la voluntad unida del pueblo, es la forma de evitar el despotismo. La voluntad de quienes no pueden votar (mujeres y asalariados) encontraría para Kant una representación a través de la universalidad de las leyes, que es una expresión de la voluntad popular. Esto es rechazado hoy en día porque las mujeres son también ciudadanas -excepto estados integristas- al igual que los asalariados, pobres, parados, etc.

República o republicanismo se refiere al modo de gobernar, no a las personas que encarnan el poder del Estado. En el concepto de república que maneja Kant hay mucho de lo que hoy llamaríamos democracia y, de esta forma, ésta sí sería compatible con una constitución republicana, aunque Kant no lo viera en su época.

Se puede decir, por consiguiente, que cuanto más reducido es el número de personas del poder estatal (el número de Herrscher) y cuanto mayor es la representación de los mismos, tanto más abierta está la constitución a la posibilidad del republicanismo y puede esperarse que se llegue, finalmente, a él a través de sucesivas reformas. Por esta razón, llegar a esta única constitución totalmente jurídica resulta más difícil en la aristocracia que en la monarquía e imposible en la democracia, a no ser mediante una revolución violenta. Pero el pueblo tiene más interés, sin comparación, en el modo de gobierno que en la forma de Estado (aun cuando la mayor o menor adecuación de ésta a aquel fin tiene mucha importancia). Al modo de gobierno que es conforme a la idea del derecho pertenece el sistema representativo, único en el que es posible un modo de gobierno republicano y sin el cual el gobierno es despótico y violento (sea cual fuera la Constitución).

Ninguna de las antiguas, así llamadas, repúblicas ha conocido este sistema y hubieron de disolverse efectivamente en el despotismo, que bajo el supremo poder de uno solo es, empero, el más soportable de todos los despotismos.

Una constitución republicana, con todas las características que ella posee y que hemos visto (supra), debe ser un modo de gobierno donde haya pocas personas en el poder estatal pero, a la vez, deben garantizar una amplia representación del pueblo. Al pueblo, evidentemente, le preocupa más el modo de gobernar que las personas que gobiernan. Ello es así porque la idea de derecho, como el sistema de leyes que garantiza y regula la libertad de todos; sólo es posible en un modo de gobernar republicano (democrático, decimos hoy), porque es el único modo realmente representativo de la voluntad unida del pueblo.

Si no hay separación de poderes ni representación de la voluntad unida del pueblo, se cae en el despotismo, que es el modo de gobernar donde el soberano acumula todo el poder y lo ejerce de forma arbitraria. Bajo el despotismo no es posible encontrar ciudadanos colegisladores ni libertades de ningún tipo. No es posible la voz de la voluntad unida del pueblo. No es posible la paz.

NOTA IMPORTANTE

Para la correcta realización de este apartado, además de detectar las ideas que aparecen en el texto propuesto y comentarlas con detalle, puede hablarse en general de La Paz Perpetua, obra a la que pertenece el texto y de sus objetivos básicos: a) Establecer normas, si es el deseo de los pueblos caminar hacia la paz duradera, para evitar los errores típicos e importantes que se presentan en las relaciones entre Estados. b) Defender la idea de que, abandonado el estado de naturaleza, la existencia del Estado debe garantizar el derecho y la colibertad. Un derecho privado y un derecho público (éste último dividido por Kant en derecho político, de gentes y cosmopolita). c) Plantear que la constitución civil del Estado debe ser republicana. d) Plantear, igualmente, que el derecho de gentes debe fundarse en una federación de Estados libres mediante una autovinculación moral de los estados con esa federación. e) Presentar el derecho cosmopolita como un ámbito que debe limitarse a las condiciones de la hospitalidad universal. f) Comprometer a los Estados en la evitación de la guerra y en la búsqueda de una paz perpetua.

2. EXPLICA EL SIGNIFICADO QUE

TIENEN EN KANT LOS TÉRMINOS

SIGUIENTES

(3 puntos)

EMPIRISMO-RACIONALISMO

Aunque en el debate Empirismo/Racionalismo encontramos antecedentes en algunos textos de los filósofos presocráticos, de la Grecia Antigua, tal debate girará a lo largo de la Antigüedad, la Edad Media y el Renacimiento en torno a las figuras de Aristóteles, tradicionalmente asociado al empirismo, y de Platón, personificación del idealismo racionalista. Sin embargo, cuando hablamos del debate Empirismo/ Racionalismo, casi inmediatamente nos remontamos al momento álgido, a medio camino entre los siglos XVII y XVIII, en que filósofos racionalistas europeos continentales, sobre todo René Descartes, Baruch Spinoza, Nicolás Malebranche y Gottfried Wilhelm von Leibniz, entablarán uno de los más fecundos debates filosóficos de la historia del pensamiento, especialmente con los filósofos británicos John Locke, David Hume y el Obispo anglicano Berkeley. Aunque Kant supone un intento de reconciliar ambas posiciones, el debate filosófico empirismo/racionalismo continuará presente en la filosofía contemporánea, llegando incluso hasta nuestros días.

Las tesis fundamentales del empirismo son:

-La experiencia de los sentidos es la fuente de todo conocimiento, sólo a partir de ella la mente construye ideas (Locke).

-El conocimiento válido y verdadero sobre la realidad proviene del mundo físico que experimentamos a partir de nuestros sentidos.

-Los hechos de la experiencia son el fundamento de nuestros juicios sobre la verdad. Por ello resulta absurdo demostrar determinadas cosas, dándose por supuesto que nuestras ideas de sensación, al menos las que se refieren a cualidades primarias, son una copia exacta del mundo real (Locke).

-Las ideas provienen de nuestras impresiones sensibles. Son construcciones de cada mente particular; por tanto, la razón puede incurrir en error si no se apoya en ciertos principios de la experiencia común, en la ciencia.

-Objetivismo y, a veces, escepticismo respecto al mundo, a la realidad: crítica al principio de causalidad. Entienden que la única garantía del mundo externo es el hábito o costumbre que producen en nosotros la constancia y coherencia de nuestras percepciones, así como su valor para la supervivencia (Hume).

-La mente humana está en blanco y las ideas y principios provienen de la experiencia sensible. Critican el innatismo.

-Crítica a la metafísica por negar el valor de la experiencia.

-Deseo de liberarse de todo dogmatismo y de la tradición autoritaria.

-Necesidad de la observación y de un método experimental que, siguiendo el modelo físico de Newton, permita construir principios y leyes que fundamenten una ciencia universal.

-Fenomenismo: lo que directamente conoce la mente son sus ideas (no las cosas), y pensar se reduce a relacionar ideas entre sí. Los empiristas conceden gran importancia al análisis de los mecanismos psicológicos que explican las asociaciones de ideas entre sí y el aislamiento del sujeto frente a la realidad. El fenomenismo, en último término, conduce al clásico cuestionamiento de la existencia del mundo externo o al solipsismo.

Por su parte, el racionalismo, sostiene las siguientes tesis:

-Autosuficiencia de la razón como fuente de conocimiento. El conocimiento válido y verdadero sobre la realidad proviene del entendimiento.

-La razón es el principio supremo al que corresponde juzgar sobre la verdad. Confianza absoluta en los poderes de la razón para conocerlo todo.

-Oposición al conocimiento sensible. Los sentidos nos engañan y llevan a error.

-Las ideas y principios son innatos. A partir de las ideas innatas el conocimiento avanza de forma necesaria y a priori: por ejemplo, en Descartes, Dios es una idea innata que funciona como criterio de evidencia.

-Necesidad de una ciencia universal, que plantee juicios a priori y necesarios. Sólo las matemáticas proporcionan un modelo de claridad, certeza y deducción ordenada. El racionalismo buscaba un método que unificara el saber y había tomado como modelo a la ciencia moderna únicamente en su aspecto matemático.

-Necesidad de un método demostrativo más exacto que el de las filosofías anteriores, basado en la duda, la intuición (búsqueda de verdades evidentes y que no se puedan negar) y la deducción (conclusión necesaria derivada de otras cosas conocidas con certeza).

-El racionalismo (como el empirismo) defiende el fenomenismo, y sostiene que lo que directamente conoce la mente son sus ideas (no las cosas), por lo que pensar se reduce a relacionar ideas entre sí. Por esta razón, los empiristas conceden gran importancia al análisis de los mecanismos psicológicos que explican las asociaciones de ideas entre sí y el aislamiento del sujeto frente a la realidad. El fenomenismo conduce al clásico cuestionamiento de la existencia del mundo externo. Descartes tendrá que recurrir a Dios como garantía de la existencia del mundo externo.

-Plantea también la racionalidad del mundo desde una justificación racional, pues nada es casual ni fortuito.

Kant, ante estos problemas, no da una respuesta basada exclusivamente en el Racionalismo o en el Empirismo, sino que conjuga lo más destacable de ambas posturas. Al contrario que el Empirismo, Kant afirma que hay conceptos que no provienen de la experiencia, pero, matizando la postura Racionalista, piensa que esos conceptos solamente tienen aplicación en el ámbito de la experiencia. La filosofía de Kant supondrá una mediación entre la filosofía racionalista y la empirista. Contra el empirismo intentará mostrar que existe un uso legítimo para aquellos conceptos de la metafísica tradicional, como sustancia y causalidad, que habían sido descartados por el empirismo de Hume. Contra el racionalismo intentará poner límite al uso de esas categorías metafísicas para que nuestro conocimiento no se remonte más allá de lo que la experiencia autoriza. Por tanto Kant mantendrá que el uso de las nociones metafísicas tradicionales es necesario para que pueda  existir el conocimiento  científico, y es  por esa  razón y con ese único propósito, que quedará legitimado su uso. Sin embargo, usar esas mismas nociones más allá de su aplicación a los objetos de la experiencia es una tendencia natural de la razón humana, y seguirla produce la denominada metafísica dogmática, que es la clase de metafísica que será rechazada por Kant. Y así, la experiencia constituirá un límite para nuestro conocimiento, y para el uso legítimo de esas nociones metafísicas que la razón necesita para realizar el edificio de nuestro conocimiento teórico.

Toda la doctrina de Kant acerca del conocimiento se fundamenta en la distinción de dos facultades o fuentes del conocimiento: la sensibilidad y el entendimiento.

La sensibilidad es pasiva, se limita a recibir impresiones provenientes del exterior (colores, sonidos, etc.). El entendimiento, por el contrario, es activo. Tal actividad consiste primordialmente en que el entendimiento produce espontáneamente ciertos conceptos e ideas sin derivarlos de la experiencia (sustancia, causa, necesidad, existencia, etc.). Esta distinción puede tomarse como fundamento de una doctrina racionalista, de hecho Kant se identificará en sus inicios con esta corriente. Sosteniendo que puesto que el entendimiento produce espontáneamente ciertos conceptos sin derivarlos de la experiencia, el entendimiento podrá conocer la realidad construyendo un sistema a partir de estos conceptos, sin necesidad de recurrir a la experiencia.

Pero impresionado por la filosofía de Hume ("Hume me despertó del sueño dogmático"), Kant terminó por abandonar el Racionalismo. Bajo la influencia de Hume, Kant llegó a la conclusión de que nuestro conocimiento no puede pretender extenderse más allá de la experiencia. ¿Qué ocurre, entonces, con aquellos conceptos que no proceden de la experiencia, que el entendimiento produce espontáneamente?. Kant contestará a esto diciendo que es cierto que existen en el entendimiento conceptos que no proceden de la experiencia, pero tales conceptos tienen aplicación exclusivamente en el ámbito de la experiencia. Bajo la influencia de Hume llegó Kant, por tanto, a la conclusión de que los conceptos que el entendimiento posee sin derivar de la experiencia, el entendimiento los utiliza para conocer los objetos de la experiencia, para ordenarlos y unificarlos y, lo que es más importante, que aquellos no pueden ser legítimamente utilizados para referirse a algo de lo cual no tenemos experiencia sensible. El concepto de "sustancia", que nos es imprescindible para unificar un conjunto de cualidades sensibles, no tiene sentido aplicado, por ejemplo, a Dios, del cual no tenemos experiencia sensible.

La diferencia fundamental entre Kant y el Empirismo es que para los empiristas todos nuestros conceptos provienen de la experiencia, mientras que para Kant el entendimiento posee conceptos que no provienen de la experiencia, aunque solamente tengan aplicación válida dentro de ésta.

Por último, distanciándose del Racionalismo, Kant hará una crítica contundente a la metafísica dogmática del racionalismo, en especial a la filosofía de Descartes, al que acusa de caer en el dogmatismo y de utilizar falacias en su intento de demostración lógico-deductiva de las tres grandes ideas metafísicas (Dios, alma y mundo).

GIRO COPERNICANO

Kant explica el cambio que da su filosofía en la concepción del conocimiento utilizando una analogía con lo que se ha llamado históricamente revolución copernicana. En astronomía, Copérnico comprendió que no se podía entender el movimiento de los objetos celestes con la tesis según la cual la Tierra está en el centro del universo y el Sol y los demás astros giran a su alrededor; entendió que en el movimiento de los objetos celestes era necesario cambiar la relación poniendo al Sol en el centro y suponiendo que es la Tierra la que gira a su alrededor. Kant considera que en filosofía es precisa una revolución semejante a la copernicana, que consiste en explicar los juicios sintéticos a priori.

La revolución copernicana significa la necesidad de cambiar la perspectiva en el análisis de las posibilidades del conocer: de ser la razón humana quien haga girar en torno a ella todo conocimiento posible (que es la actitud de la filosofía tradicional) a establecer que las posibilidades del conocimiento humano son el conjunto de circunstancias que "giran" (relativamente), cambiando las perspectivas, entre el objeto que es conocido y el sujeto que conoce (que es lo mismo que la filosofía trascendental). Es decir, si, como la Tierra tolemaica, me quedo pasivo, no puedo conocer nada a priori; pero, por el contrario, si los objetos "giran" de acuerdo a las capacidades de la intuición (sensible), sí que es posible establecer algo a priori.

Kant propone darle la vuelta a la relación y aceptar que en la experiencia cognoscitiva el Sujeto cognoscente es activo, que en el acto de conocimiento el Sujeto cognoscente modifica la realidad conocida.

  A esta manera de invertir la forma de plantear el conocimiento, y en base a la analogía con la revolución astronómica que inauguró Copérnico, también se la conoce con el nombre de filosofía trascendental. Llamo trascendental -dice Kant- todo conocimiento que en general se ocupe, no de los objetos, sino de la manera que tenemos de conocerlos, en cuanto que sea posible a priori.

Kant quiere decir que para que un conocimiento pueda darse es preciso no sólo que este originado y obtenido a partir de la experiencia (todo conocimiento siempre se origina en la experiencia), sino que a la vez se den unas serie de circunstancias y condiciones que hagan posible que exista; esas condiciones y circunstancias son ajenas e independientes de la experiencia habida y de los sentidos -son, por tanto, a priori- y las aporta el sujeto humano en el mismo acto de percibir algo.

Es decir, que el conocimiento, de acuerdo con la revolución copernicana es una actividad de la mente en la que se ven involucrados dos hechos: el mundo exterior y la facultad humana de percibir y pensar, que siempre es ajena a los hechos y a la experiencia. Esa manera de establecer el conocimiento lo convierte en necesario, porque sólo en la necesidad es posible elaborar leyes y teorías científicas.

Por lo tanto, si la ciencia funciona por leyes (y así, efectivamente funciona) tienen que darse ciertos elementos o condiciones que sean totalmente independientes de la experiencia; o a priori, que es como Kant los denomina. Estos elementos a priori los aporta la razón humana al pensar y reflexionar sobre la experiencia; es decir, cuando comprende que hay un elemento lógico en el funcionamiento de los componentes naturales (que siempre son regulares; es decir, que siempre actúan de la misma manera). Son los juicios sintéticos a priori. En palabras de Kant, sólo podemos conocer a priori de las cosas aquello que antes hemos puesto en ellas. El giro copernicano hace mención al hecho de que sólo podemos comprender el conocimiento a priori si admitimos que sólo conocemos los fenómenos (lo que se percibe en el espacio y en el tiempo y se organiza a través de las categorías) y no las cosas en sí mismas o noúmenos (lo que está más allá del espacio, el tiempo y las categorías), es decir, si admitimos el Idealismo Trascendental como la filosofía verdadera.

El Idealismo Trascendental de Kant nos proporciona, en definitiva, un tipo de conocimiento que estudia el modo en que conocemos los objetos y sus condiciones, y deja para la ciencia el conocimiento de los objetos, de los fenómenos.

 

REVOLUCIÓN COPERNICANA

Revolución

Astronomía

Filosofía

Problema a explicar

Movimiento aparente de los astros

Conocimiento

a priori

Antes de la “revolución”

La Tierra en el centro del Universo y el Sol girando a su  alrededor

El sujeto llega al conocimiento cuando se somete a las cosas; el sujeto es pasivo

Objeto —› Sujeto

Consecuencia

No se puede explicar el movimiento aparente de los astros

No se puede explicar el conoci-miento a priori

Después de la “revolución”

El Sol en el centro del Universo y la Tierra girando a su alrededor

El sujeto impone  características a las cosas que se van a experimen-tar; el objeto se pliega al sujeto en la experiencia de conocimiento

Sujeto —› Objeto

Consecuencia

Se puede explicar el movimiento aparente de los astros

Se puede explicar el conocimiento sintético a priori

 

 

ILUSIÓN TRASCENDENTAL

Kant intenta establecer las razones de los continuos fracasos históricos de la Metafísica analizando tanto la causa de esos fracasos como las principales ideas sobre las que se ha ocupado, pero siempre después de haber averiguado cuáles son los límites de la ciencia y de todo conocimiento válido (con sus límites trascendentales: espacio/tiempo, en la percepción; y categorías, en el pensamiento o entendimiento). Entonces, ¿por qué la razón comete los errores metafísicos?: “La razón es arrastrada por una tendencia de su naturaleza a rebasar su uso empírico y a aventurarse en un uso puro, mediante simples ideas, más allá de los últimos límites de todo conocimiento”. El ser humano siempre busca la razón final o explicación última y que cree definitiva de todo lo que concibe.

Por eso, la mente, presa de ilusiones, aspirando a más de lo que le resulta legítimo dentro de la ontología y epistemología, trasciende sin rigor -se va más allá (entre otras cosas porque no se había establecido un tribunal de la razón que la sujetara)- las posibilidades y los límites del conocimiento real y pretende instalar como verdades lo que sólo son especulaciones de sus deseos. Ésa ha sido la historia de la metafísica. ¿Por qué ocurre eso? La facultad de pensar o juzgar es independiente de la de percibir (eso es lo que significa "uso puro": que puede pensar por sí misma porque esa es su naturaleza evolucionada sin tener por qué hacerla sobre datos de la experiencia) y uno puede concebir cosas que no tengan relación alguna con la realidad (es decir, que no sean datos ofrecidos por la percepción, que es lo que se ha llamado los fenómenos). Cuando eso ocurre -y eso ocurre con frecuencia- el pensamiento, los juicios, abandonan el firme territorio de la experiencia y se incurre en la ilusión trascendental o en la Metafísica especulativa. Se puede pensar -¿quién pone límites a la libre imaginación?- en seres ideados que no se corresponden a realidad objetiva alguna, siempre esperando hallar en ellos una causa o un principio superior que les dé soporte y así sucesivamente, porque la facultad de pensar y juzgar la razón no tiene límites.

La razón humana, animada por ciertas analogías con la matemática y fascinada con el poder de abstracción que naturalmente posee, se cree capaz -porque no se somete a sí misma al tribunal de la razón- de poder alcanzar la condición de todas las condiciones (es decir, lo absoluto e incondicionado), si bien eso sólo es una ilusión.

La razón siempre busca ávidamente completar su ciclo de pensamientos y no se da cuenta de que al abandonar el firme territorio de la experiencia (que siempre está condicionada), se aventura, como un explorador temerario, por selvas ignoradas y peligrosas, no siendo nunca capaz de concluir su misión, pero no pudiendo tampoco abandonar su tarea.

¿Cuáles son esos asuntos de los que la metafísica (tradicional) ha venido ocupándose?: la libertad de la voluntad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios... Imitando de forma muy aproximada el estilo de Hume, Kant nos viene a decir que la Metafísica, por apoyarse en noúmena (plural de noúmeno) y no en fenómenos, que como es sabido son la condición primera para poder hacer juicios científicos, la razón cae en la trampa de la ilusión metafísica al pretender un conocimiento más allá de las posibilidades legítimas, según sus capacidades naturales. De este modo, Kant pasa revista sucesivamente a los temas que han constituido la temática principal de la filosofía-metafísica tradicional (asuntos como el Alma o el «yo», el mundo o las «cosas» y Dios, que reproducen la unidad del sujeto pensante, la unidad de todos los fenómenos y la unidad de todas las condiciones de los objetos del pensamiento) y paulatinamente muestra los errores cometidos en la construcción de cada una de estas ideas, de las que a continuación se señalan unas elementales notas caracterizadoras.

“El sujeto pensante es el objeto de la psicología; el conjunto de todos los fenómenos (el mundo) es el objeto de la cosmología, y la cosa que encierra la suprema condición de la posibilidad de cuanto podemos pensar (el ser de todos los seres) constituye el objeto de la teología... Ni siquiera el simple esbozo de cualquiera de estas ciencias procede en absoluto del entendimiento... Al contrario, no es más que un puro y genuino producto de la razón pura”.

Para ello Kant distingue, según el tema a tratar, de la siguiente manera:

1.PARALOGISMOS DE LA PSICOLOGIA RACIONAL. (Alma, yo, cogito; la unidad del sujeto pensante). Paralogismo es un modo de razonar en donde nombres iguales se emplean con distinta significación. A la idea de alma se accede mediante la abstracción de su existencia empírica y su identificación con la existencia de una conciencia en sí, autónoma e independiente, como si fuera algo separado de la realidad existente de uno mismo.

2.ANTINOMIAS DE LA RAZÓN PURA. (Mundo, cosas; la unidad de los objetos de todos los fenómenos). La antinomia, o contradicción, se produce cuando de una misma cosa se pueden establecer dos series de argumentaciones, en cada una de las cuales se concluye válidamente lo contrario que en la otra. Así son las especulaciones metafísicas respecto al Mundo, como por ejemplo: la finitud o infinitud del mundo, el atomismo o el antiatomismo, la causalidad o el azar en los fenómenos, o el origen divino o natural del mundo.

3.IMPOSIBILIDAD DE DEMOSTRAR LA EXISTENCIA DE DIOS (Dios; la unidad de todas las condiciones de los objetos del pensamiento). Es la imposibilidad de demostrar la existencia de Dios por medios racionales, articulada en los tres argumentos más afamados en la historia de la metafísica:

3.1. Imposibilidad del argumento ontológico, que establece que es imposible concebir que el ser más perfecto no exista.

3.2. Imposibilidad del argumento cosmológico, que defiende que es necesario que exista un primer motor en el mundo.

3.3. Imposibilidad del argumento físico-teológico, que defiende que dado el orden y la perfección existentes en el mundo, es necesario que exista un ser superior que cuide de ello.

IMPERATIVO

Kant establece una doble vertiente de la razón -conocimiento de objetos, conocimiento moral- que puede expresarse mediante la distinción entre razón teórica y razón práctica. No se trata, por supuesto, de que en el ser humano haya dos razones, sino de que la razón posee dos funciones claramente diferenciadas. La razón teórica se ocupa de conocer cómo son las cosas, es decir, en el conocimiento de la naturaleza; la razón práctica, se ocupa no de cómo son las cosas, sino de cómo debe ser la conducta humana. A la razón práctica no le corresponde el conocimiento de cómo es de hecho la conducta humana, sino el conocimiento de cómo debe ser: no le interesa cuáles son los motivos que determinan empírica y psicológicamente a los seres humanos (deseos, sentimientos, egoísmo, etc.), sino cuáles deben ser los principios que han de determinarle a obrar si es que su conducta ha de ser racional y, por tanto, moral. Esta separación entre ambas esferas suele expresarse diciendo: la ciencia (para Kant, la razón teórica) se ocupa del ser, mientras que la moral (para Kant, la razón práctica), se ocupa del deber ser. La diferencia entre ambas actividades racionales se manifiesta, según Kant, en el modo totalmente distinto en que una y otra expresan sus principios o leyes: la razón teórica, científica, formula juicios (p.ej.: 'el calor dilata los cuerpos') mientras que la razón práctica formula imperativos o mandamientos (p.ej.: 'no matarás').

Así los imperativos son mandatos o principios prácticos objetivos que describen cómo debemos actuar. Cuando la razón se ocupa del conocimiento de la realidad da lugar a leyes descriptivas (“el agua hierve a 100 grados centígrados”); cuando utilizamos al razón para encauzar nuestra conducta obtenemos mandatos (“no debes mentir”, “debes ser respetuoso con los mayores”). Kant denomina principios prácticos a los mandatos porque son leyes no teóricas relativas a la acción. Dice también que son objetivos porque aspiran a servir a todos los seres humanos, y de ese modo, diferenciarlos de las máximas o principios prácticos subjetivos.

Diferencia dos tipos de imperativos:

-Imperativos hipotéticos son los que prescriben una acción como buena porque dicha acción es necesaria para conseguir algún propósito, que suele ser el deseo de recompensa o el temor a un castigo. Responden a la formulación “debes hacer X si quieres conseguir Y”. Kant creyó que las éticas materiales utilizan imperativos hipotéticos, que son particulares y contingentes

-Imperativos categóricos son mandatos de carácter universal y necesario, que prescriben una acción como buena de forma incondicionada, es decir, que mandan algo por la propia bondad de la acción, independientemente de lo que se pueda conseguir. Para Kant, sólo este tipo de imperativo es propiamente un imperativo de la moralidad. Los imperativos categóricos tienen la forma general “debes hacer X”, pero la mera expresión lingüística no es suficiente para saber si un juicio es categórico o hipotético: para averiguarlo hay que aclarar si nuestra conducta es conforme al deber o si hemos actuado con alguna finalidad diferente.

No se puede negar que Kant propone la existencia de una ley moral que existe independientemente de los hombres, pero que los hombres, en todo caso y para aplicar el imperativo categórico en sus decisiones volitivas, han de descubrir. Esa ley moral nos la presenta de un modo formal al decir que nuestra acción debe estar inspirada por un precepto que pudiera ser convertido en ley universal del comportamiento. Por ejemplo, supongamos que veo a un pobre anciano pidiendo limosna bajo una tormenta y en una fría noche invernal. Mi corazón se estremece de tal modo ante esa situación que decido darle unas monedas para paliar sus desgracias. En este caso, según Kant, lo que yo hubiera debido haber deseado -y por lo tanto que se convirtiera en ley universal para la humanidad- no habría debido ser que había que dar limosna a los necesitados, sino que habría que buscar el principio que ha inspirado mi acción, por ejemplo, que fuera una ley universal de los hombres el paliar las injusticias que hubiera; y ese principio, que es lo que yo quiero que sea ley universal del comportamiento humano, es el que me ha llevado en este caso concreto a socorrer al necesitado otorgándole unas monedas.

Kant no quiere que su formulación ética dependa de los casos particulares, de los bienes materiales, de la felicidad, etc., que es lo que hasta ahora se había hecho en el campo de la moral; muy al contrario, él pretende establecer un conjunto de reglas formales que sean absolutamente independientes de los hechos. De ahí que a la obra ética de Kant se le dé el nombre de FORMALISMO ÉTICO, frente a las éticas materiales, que siempre habían pretendido dar un valor o definición concreta y particular para el bien o lo bueno.

Kant nos propone varias fórmulas del imperativo categórico, que resume todos los mandatos morales:

“Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal”.

“Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca sólamente como un medio”.

“Obra como si la máxima de tu acción debiera tornarse, por tu voluntad, ley universal de la naturaleza”.

“Obra como si por medio de tus máximas fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de fines”.

CONTRATO SOCIAL

Con estado de naturaleza no se dice nada sobre un supuesto acontecimiento histórico del pasado ni se indica nada que pudiera ser referido a una explicación del origen del estado; cuando se dice que estado de naturaleza es aquel en el que se encuentra el hombre antes de ingresar en un estado civil, hay que aclarar que ese “antes” no se refiere al tiempo histórico: la idea de estado de naturaleza contiene una reconstrucción racional de lo que serían las relaciones entre los hombres si se abstrae de lo que aporta la sociedad civil.

A diferencia de Rousseau, y en consonancia con Hobbes, Kant considera que la lucha tiene raíces en la naturaleza humana. Considera Kant que el estado de naturaleza era un estado de libertad ciega y semisalvaje, sin leyes ni orden; cada persona actuaba a su antojo, enfrentados entre sí. La paz no es lo natural entre los hombres, sino una conquista de su voluntad consciente: “El estado de paz entre hombres que viven juntos no es un estado de naturaleza, que es más bien un estado de guerra, es decir, un estado en el que, si bien las hostilidades no se han declarado, sí existe una constante amenaza. La inseguridad en el estado de naturaleza no depende de que no haya en él ningún derecho, sino de que no hay en ese estado un derecho público, esto es, un derecho que cuente con el respaldo de un poder que haga cumplir las leyes.

El estado de paz debe, por tanto, ser instaurado”: salir del estado de naturaleza para constituir una sociedad civil mediante el “contrato originario” es un imperativo de la razón, un deber. Pues “la razón práctico-moral formula en nosotros su veto irrevocable: no debe haber guerra”. La misma exigencia racional del imperativo categórico que obliga a los individuos a asociarse en el Estado, les obliga a superar el estado de naturaleza que impera entre los estados y constituir una unión de Estados o Estados de los pueblos.

En diversas hipótesis contractualistas, como las de Rousseau o Hobbes, se considera que el estado civil es aquel que se instaura mediante contrato social, con el fin de abandonar el estado de naturaleza y someterse a un orden legal. Kant comparte con Hobbes no sólo el diagnóstico de los males que padece el hombre en el estado de naturaleza, sino también el remedio que se propone contra los mismos: defiende Kant que es necesario abandonar el estado de naturaleza para ingresar en un estado civil en el que las pasiones violentas (la insociabilidad) sean contrarrestadas por el poder del estado y en el que a cada uno le sea determinado y protegido legalmente lo que es su propiedad. Ante los males que supone vivir en el estado de naturaleza, los miembros de un pueblo deciden poner límite a su ambición de posesión de cosas y de dominio sobre otros seres humanos, uniéndose en un estado que resuelva los conflictos de forma pacífica mediante leyes. El estado civil es un estado jurídico que presupone el poder del estado; en el estado de naturaleza no hay más poder que la fuerza de cada cual.

Para Kant, el estado civil es la unión de un conjunto de personas bajo leyes jurídicas. El estado implica la existencia de leyes coactivas y de un poder instituido que las respalde. La paz no es posible en un estado natural, sólo en un estado civil que contenga en sí tres poderes; es decir, la voluntad del pueblo unida en una triple persona: el poder soberano o legislativo, el poder ejecutivo (que pertenece al gobierno, de acuerdo con la ley) y el poder judicial. Los miembros de esta sociedad son ciudadanos. El estado civil no es, por tanto, un don de la naturaleza, sino una tarea que el hombre debe construir y, además, un deber de la conciencia moral.

El contrato social es el acuerdo o convención por el que los individuos dejan atrás el estado de naturaleza con “el deseo de tener garantizado legalmente lo que cada uno considera como suyo. Kant acoge en este caso la tradición de Hobbes y Pufendorf, según los cuales el estado de naturaleza es un estado de guerra potencial, y entiende que en ese estado los individuos pueden reivindicar su propiedad, pero sólo provisionalmente, por eso les conviene ingresar en un estado civil, en el que cada individuo puede defender su propiedad legalmente.

Mientras no existe el estado civil las personas no pueden defender su adquisición contando “con la sanción de una ley pública, porque no está determinada por una justicia (distributiva) pública ni asegurada por ningún poder que ejerza este derecho. El contrato es lo que marca el paso del estado de naturaleza político al estado civil político que se rige por unas leyes comunes y públicas”. El contrato social es un acto por el que un grupo de personas se constituyen como un estado; no sacrifican su libertad, sino que renuncian a la libertad exterior sin ley, para recobrarla como miembros del estado. Del contrato originario nace, por tanto, la voluntad legisladora del ser humano, que tiene su máxima expresión en la constitución republicana.

LIBERTAD JURÍDICA

Es, junto con la igualdad y la independencia, una de las características esenciales del ciudadano de un estado. Kant la define como “la facultad de no obedecer ninguna ley exterior sino en tanto en cuanto he podido darle mi consentimiento” (La Paz perpetua).

El ejercicio de la libertad de un individuo puede constituir un impedimento para el uso de la libertad de otros individuos, ya que en la sociedad los hombres interfieren entre sí. El Estado debe asegurar el ejercicio de la libertad mediante el Derecho, que es una voluntad racional aceptada por todos. El Derecho es “el conjunto de condiciones bajo las cuales el arbitrio de uno puede conciliarse con el arbitrio de otro según una ley universal de libertad”. El Derecho, por tanto, racional y consentido, hace posible la convivencia y hace que los miembros de un estado no sean súbditos, sino ciudadanos.

El Derecho hace libres a los ciudadanos, por cuanto sólo se subordinan a obedecer la ley a la que han dado previamente su consentimiento; los hace iguales ante la ley; y, finalmente, dota a los ciudadanos de personalidad jurídica, es decir, de la capacidad para representarse a sí mismos ante la ley, en función de los derechos y facultades que le corresponden por ser miembros de la comunidad.

Libertad jurídica es el poder de autolegislarse colectivamente, haciendo coincidir el concepto de libertad con el de autonomía, entendida como la capacidad de autodeterminación de un colectivo que coincide con el quehacer fundamental del estado.

El ciudadano, pues, debe ser colegislador, autónomo. Una ley exterior es la que exige la legalidad o adhesión exterior (el móvil no es el deber), pero el estado debería legislar como si fuera posible que la voluntad unida del pueblo diera su consentimiento. La libertad jurídica, sin embargo, no implica la desobediencia civil, pues aunque parezca implícita en el concepto, Kant no la defendía en su tiempo.

NOTA IMPORTANTE

Para que esta pregunta sea valorada debe definirse el concepto en el contexto de la filosofía del autor. En este sentido, además de definir el término puedes relacionarlo con lo visto en clase y en tus apuntes sobre la filosofía de Kant.

3. RELACIONA LAS IDEAS DEL TEXTO

O LA FILOSOFÍA DE KANT CON LA

DE OTRO U OTROS AUTORES

(3 puntos)

Para el desarrollo de esta pregunta te apoyarás en lo visto en los apuntes de la asignatura. A modo de guía debes distinguir entre filósofos e ideas que influyen en Kant y filósofos e ideas en los que Kant influye. No se valora que hagas una relación o lista de filósofos o temas, sino que los pongas en relación con el texto que comentamos y/o la filosofía de Kant.

A. FILÓSOFOS E IDEAS QUE INFLUYEN EN KANT

  • MARCO GENERAL

-Tránsito progresivo de la Edad Media a la Edad Moderna, siglos XIII-XVI, con el debate permanente entre el platonismo agustino y el aristotelismo tomista. La cultura pasa de forma gradual de los monasterios a las universidades y academias. A pesar de un marcado eclecticismo, en el Renacimiento se impone el modelo platónico, pero con una visión más cientifista, mientras que en la Ilustración, siglos XVII-XVIII, se impondrá un modelo más aristotelizante, sobre todo en lo que respecta a la reivindicación del método científico apoyado en la experimentación.

-Como hechos históricos destacados cabe señalar la expulsión de los árabes de España, la aparición de las primeras monarquías nacionales y absolutistas en España, Francia, Portugal e Inglaterra, la conquista de América y el desarrollo de una política colonial entre los siglos XV-XVII, lo que dará lugar a la aparición de una burguesía fuerte que acabará exigiendo derechos políticos y económicos.

-Las reformas protestantes de luteranos, calvinistas y anglicanos en el siglo XVI, representan una rebelión teológica y política contra la autoridad de la Iglesia de Roma. Son también el detonante de numerosas guerras entre religiones, como la de los Treinta Años, y de la Contrarreforma, que otorgará poderes aún mayores al Tribunal del Santo Oficio (también conocido como Tribunal de la Inquisición).

-En el Renacimiento, la concepción del individuo se transforma radicalmente, ya no está sujeto al destino y la providencia divinas; la libertad y la posibilidad de transformar el devenir individual y colectivo mediante la acción suponen un giro antropológico radical, acabando con el determinismo trágico precedente. El centro se ha desplazado, ya no está en la Tierra ni en Dios, sino en el Sol y en el propio hombre.

-La Ilustración del siglo XVIII, con su reivindicación de la crítica, de un análisis agudo de la realidad que nace de la aplicación de la Razón a todos los dominios del saber humano, genera una crisis de la conciencia occidental que determinará un replanteamiento de todos los valores precedentes. Se produce un cambio en la visión del mundo, cambios sociales y culturales de los que seguimos nutriéndonos en nuestros días: conceptos como los de humanidad o civilización, la liberación de la mujer, los derechos humanos, la igualdad entre los seres humanos, la separación de Iglesia y Estado, la tolerancia, el análisis racional de los dogmas religiosos, etc. La Ilustración supone un proceso de divulgación y aplicación práctica de los grandes principios establecidos por la filosofía y la investigación científica del Renacimiento de los siglos XVI y XVII. Se reivindica la naturaleza frente a lo sobrenatural, tradicional o religioso. Se cree en un progreso indefinido de la humanidad guiada por las luces de la razón. La Enciclopedia (Diccionario razonado de las Ciencias, las Artes y los Oficios) se convierte en la expresión filosófica de esta confianza en la razón. Destacan filósofos como Montesquieu, Diderot, Voltaire, Rousseau y, sobre todo, Kant.

  • TRADICIÓN EMPIRISTA

-La experiencia de los sentidos es la fuente de todo conocimiento, sólo a partir de ella la mente construye ideas (Locke).

-El conocimiento válido y verdadero sobre la realidad proviene del mundo físico que experimentamos a partir de nuestros sentidos.

-Los hechos de la experiencia son el fundamento de nuestros juicios sobre la verdad. Por ello resulta absurdo demostrar determinadas cosas, dándose por supuesto que nuestras ideas de sensación, al menos las que se refieren a cualidades primarias, son una copia exacta del mundo real (Locke).

-Las ideas provienen de nuestras impresiones sensibles. Son construcciones de cada mente particular; por tanto, la razón puede incurrir en error si no se apoya en ciertos principios de la experiencia común, en la ciencia.

-Objetivismo y, a veces, escepticismo respecto al mundo, a la realidad: crítica al principio de causalidad. Entienden que la única garantía del mundo externo es el hábito o costumbre que producen en nosotros la constancia y coherencia de nuestras percepciones, así como su valor para la supervivencia (Hume).

-La mente humana está en blanco y las ideas y principios provienen de la experiencia sensible. Critican el innatismo.

-Crítica a la metafísica por negar el valor de la experiencia.

-Deseo de liberarse de todo dogmatismo y de la tradición autoritaria.

-Necesidad de la observación y de un método experimental que, siguiendo el modelo físico de Newton, permita construir principios y leyes que fundamenten una ciencia universal.

-Fenomenismo: lo que directamente conoce la mente son sus ideas (no las cosas), y pensar se reduce a relacionar ideas entre sí. Los empiristas conceden gran importancia al análisis de los mecanismos psicológicos que explican las asociaciones de ideas entre sí y el aislamiento del sujeto frente a la realidad. El fenomenismo, en último término, conduce al clásico cuestionamiento de la existencia del mundo externo o al solipsismo.

-La tradición empirista se remonta a los trabajos físicos y naturalistas de Aristóteles que reivindicó en sus obras científicas la experimentación y la observación empírica como únicas vías para un conocimiento objetivo y común de la realidad frente al idealismo racionalista de Platón.

-También a la tradición filosófica y científica de la Escuela de Alejandría, de entre los siglos III a.C. y III d.C., con las investigaciones físicas, astronómicas, zoológicas, matemáticas, etc. de Aristarco de Samos, Hiparco de Alejandría, Ptolomeo e Hipatía, entre otros.

-Santo Tomás de Aquino (1225-1274), siguiendo el modelo hilemórfico aristotélico, reivindica la autonomía de la razón, y coloca en los sentidos, los auténticos órganos de conocimiento. Afirma que el entendimiento elabora los conceptos a partir de los datos suministrados por la percepción sensible.

-La Escuela de Oxford de los siglos XIII y XIV, en especial Roger Bacon (1214-1294), que concibe una escolástica fundada sobre una ciencia sujeta únicamente al fallo de la experiencia sensible y la razón y Guillermo de Ockham (1298-1349), que plantea una filosofía crítica y autónoma, lo que significaba que a ella sola pertenecía el poder revisar sus planteamientos y conclusiones. Dirá que la esencia y la existencia de Dios son indemostrables por la razón humana, que no es posible enunciar una causa primera. También expone su conocido principio de economía teórica o "Navaja de Ockham", que plantea que a la hora de explicar un hecho o fenómeno hay que suponer únicamente aquellas entidades que sean estrictamente necesarias.

-El Humanismo y la Ciencia del Renacimiento (siglos XV-XVII), también reivindicarán una razón empirista y experimentalista autónoma, y su deseo de liberarse de todo dogmatismo y de la tradición autoritaria. Entre sus representantes más importantes destacamos a Leonardo Da Vinci (1452-1514), que dirá que la experiencia supone el fundamento de todo conocimiento cierto. Luis Vives (1492-1540) padre de la Psicología experimental, que desde un punto de vista político defiende el pacifismo como única vía de progreso de la humanidad (algo en lo que coincide con otro humanista, Erasmo de Roterdam (1466-1536). La química -alquimia- de Paracelso (1493-1541), la astronomía de Nicolás Copérnico (1473-1543) que acaba con XVIII siglos de dominio de la física y cosmología aristotélico-ptolemaica, al demostrar mediante cálculos matemáticos que la Tierra gira alrededor del Sol, y no a la inversa, como hasta el momento se pensaba. Ello permitirá explicar mucho mejor fenómenos como la sucesión del día y la noche, las estaciones, las fases de la Luna, etc. La idea de Telesio (1509-1588) de que el hombre es capaz de conocer la naturaleza a través de sus sentidos, pues él mismo es naturaleza, sensibilidad capaz de conocerse a sí misma. Nicolás Maquiavelo (1469-1527), que presenta la acción política al margen de la moral. En su obra El Príncipe, plantea la famosa tesis política de que "el fin justifica los medios"; los intereses estatales, "la razón de Estado", posibilitan que el gobernante pueda servirse de cualquier medio que le conduzca a un determinado ideal político.

-No podemos olvidar a Francis Bacon (1561-1626)que en su obra Novum Organum elabora su teoría de los ídolos (de la tribu, de la caverna, del foro y del teatro), nombre que da a los prejuicios, presunciones e inclinaciones naturales de la razón humana que obstaculizan lo que llama interpretación de la naturaleza. -Galileo Galilei (1564-1642) estudia astronomía, utilizando por vez primera el telescopio para investigar la Luna y los planetas. También investiga sobre dinámica o cinética, teorizando sobre la aceleración, movimiento y caída de los cuerpos, ley de inercia, dinámica de fluidos, etc. que afirmará que la verdadera ciencia se cimenta sobre los datos que aporta la experiencia traducidos en lenguaje matemático, o a Johannes Kepler (1571-1643), que mediante la observación y la utilización del método matemático, fuentes básicas del método experimental, expulsa del universo a las fuerzas ocultas y anímicas provenientes de la concepción aristotélico-ptolemaica, sustituyéndolas por fuerzas físicas sometidas a leyes propias. Revitaliza el sistema copernicano al haber descubierto las tres sencillas leyes que, apoyándose los movimientos elípticos, explicaban las trayectorias planetarias. Afirmó que la simplicidad y la regularidad ordenada son los principios fundamentales de la naturaleza.

-Thomas Hobbes (1588-1679), defenderá una concepción del hombre y del universo radicalmente materialista que niega las realidades espirituales. Afirma que el conocimiento tiene su origen en los sentidos. En su obra el Leviatán, expone su teoría política, el primer intento serio de encontrar una fundamentación teórica universal de la paz. Afirma que la libertad absoluta no existe, por ello los hombres, para evitar la lucha de todos contra todos, deben acomodar su actuación a las normas dictadas por el Estado en el que han delegado el poder. Dice que los seres humanos somos egoístas y perversos, y que sólo el Estado garantiza la seguridad de los individuos. "El hombre es un lobo para el hombre", dirá Hobbes en el Leviatan, el hombre es un ser belicoso y antisocial, egoísta y solitario. Hobbes creía que el estado de naturaleza debió ser una especie de guerra continua de todos contra todos, una lucha por permanecer vivo y no caer en manos de sus propios semejantes (Principio de autoconservación) y por satisfacer todas las apetencias y deseos (Instinto natural). En esta situación cada hombre es una amenaza para los demás. Ante esta situación insostenible los hombres establecieron un gobierno que los protegiera de su propia violencia, para no perder la vida y con la esperanza de lograr un estado mejor, más pacífico y seguro, un estado civil. La justicia y el orden social sólo son posibles si hay leyes que emanan de la autoridad de un solo hombre (el soberano) sobre el resto (que pasan a ser súbditos). Este pacto social se reconoce, se firma, para conservar la vida y la propiedad.

-John Locke (1632-1704), sigue en la misma línea de Hobbes y Bacon de preocupación por los problemas del conocimiento. Su influencia sobre Hume es importante, y ataca, como todos los empiristas, a la metafísica, afirmando que el conocimiento se inicia y se reduce, exclusivamente, a los datos de la experiencia. Niega el innatismo y afirma que los contenidos de la mente proceden del exterior (la mente, al nacer, está vacía y se va llenando con los datos de la experiencia). Cree que todas nuestras ideas tienen su origen en la experiencia, y que lo que conocemos, en definitiva, son ideas percibidas de forma concreta.

-Isaac Newton (1642-1727), que aplica y mejora, de forma estricta y amplia, el método experimental, perfeccionando el método de Galileo y estableciendo un procedimiento metódico de la ciencia en fases: observación, hipótesis, predicción de fenómenos, comprobación, formulación de la ley, generalización, nueva hipótesis, cálculos, ley más general, deducción de leyes particulares, predicción, comprobación. Reivindica el método hipotético deductivo, con un tratamiento matemático de la naturaleza. Reivindica la utilización de la experimentación en la investigación científica. Parte de una concepción atomista de la naturaleza.

-David Hume (1711-1776), es el filósofo que según Kant lo "despierta de su sueño dogmático". De él recogerá Kant toda la crítica a la metafísica precedente, su escepticismo y fenomenismo, así como la crítica al concepto de causalidad. Sin embargo, Kant no admite que la filosofía deba caer en ese escepticismo radical y en el fenomenismo extremo que reivindicaba Hume.

-El Obispo anglicano George Berkeley (1685-1753), afirma que conocemos ideas, y también conocemos las cosas, pero las cosas son ideas. No existen las cosas fuera de la mente, la única realidad es la mente que las percibe, y esta realidad no viene de las cosas (que no existen) sino de Dios, que es quien nos impone esa percepción. Del empirismo de Locke pasamos al idealismo inmaterialista de Berkeley.

  • TRADICIÓN RACIONALISTA.

-Autosuficiencia de la razón como fuente de conocimiento. El conocimiento válido y verdadero sobre la realidad proviene del entendimiento.

-La razón es el principio supremo al que corresponde juzgar sobre la verdad. Confianza absoluta en los poderes de la razón para conocerlo todo.

-Oposición al conocimiento sensible. Los sentidos nos engañan y llevan a error.

-Las ideas y principios son innatos. A partir de las ideas innatas el conocimiento avanza de forma necesaria y a priori: por ejemplo, en Descartes, Dios es una idea innata que funciona como criterio de evidencia.

-Necesidad de una ciencia universal, que plantee juicios a priori y necesarios. Sólo las matemáticas proporcionan un modelo de claridad, certeza y deducción ordenada. El racionalismo buscaba un método que unificara el saber y había tomado como modelo a la ciencia moderna únicamente en su aspecto matemático.

-Necesidad de un método demostrativo más exacto que el de las filosofías anteriores, basado en la duda, la intuición (búsqueda de verdades evidentes y que no se puedan negar) y la deducción (conclusión necesaria derivada de otras cosas conocidas con certeza).

-El racionalismo (como el empirismo) defiende el fenomenismo, y sostiene que lo que directamente conoce la mente son sus ideas (no las cosas), por lo que pensar se reduce a relacionar ideas entre sí. Por esta razón, los empiristas conceden gran importancia al análisis de los mecanismos psicológicos que explican las asociaciones de ideas entre sí y el aislamiento del sujeto frente a la realidad. El fenomenismo conduce al clásico cuestionamiento de la existencia del mundo externo. Descartes tendrá que recurrir a Dios como garantía de la existencia del mundo externo.

-Plantea también la racionalidad del mundo desde una justificación racional, pues nada es casual ni fortuito.

-Platón y toda la tradición neoplatónica o idealista de la Antigüedad, Edad Media y Renacimiento (ver influencias de Platón).

-Las ideas sobre un universo infinito en el espacio y en el tiempo de Nicolás de Cusa (1401-1464), considerado el último pensador medieval y primer pensador moderno. Habla de seres individuales, unidades independientes entre sí, que se originan por multiplicación de la unidad divina, y que por su tendencia a la perfección retornan a Dios.

-Tomás Moro (1478-1535), que en su obra Utopía trazó un esquema general del Estado perfecto, modelo utópico con antecedentes platónicos, en el que rechaza la guerra y los derechos de la aristocracia, propugnando un sistema económico igualitarista.

-Giordano Bruno (1548-1600) condenado por la Inquisición a morir en la hoguera debido, entre otras razones, a su concepción de un universo infinito lleno de mundos posibles, de los cuales la Tierra sería tan solo uno más. Considerado el mayor pensador renacentista hablará de mónadas (unidades mínimas), teoría que luego perfeccionará Leibniz.

-René Descartes (1596-1650), verdadero iniciador del racionalismo moderno, quiso elaborar un sistema filosófico que se apoyase en la certeza absoluta, tal y como hacen las proposiciones matemáticas. Parte de la duda universal y metódica (no escéptica): duda de los sentidos, del mundo exterior, de los propios razonamientos y de sí mismo. Todo ello porque pudiera ocurrir que un demonio malicioso nos engañase respecto a nuestras experiencias, o estuviésemos soñando y todo fuera producto de nuestra imaginación, o, quizás, estuviésemos locos. Ahora bien, hay algo de lo que no es posible dudar: si dudamos, pensamos; luego, la primera idea clara (se manifiesta por intuición y sin dificultad a la inteligencia) y distinta (simple, elemental, separada de otras ideas), la primera certeza, es que somos algo que piensa, seres pensantes (Pienso, luego soy). Ese ser que piensa lo hace en las coordenadas del espacio y del tiempo, luego existe (Pienso, luego existo). Puedo pensar que no existe Dios, que no existe el mundo, las cosas, etc., pero no puedo pensar que yo, que pienso estas cosas, no existo al mismo tiempo que las pienso. El yo es un pensamiento que existe. La realidad está en la propia razón del sujeto pensante. Insiste en una visión dualista: no hay unidad sustancial, cuerpo y alma están unidos accidentalmente. De este modelo deduce las tres realidades o sustancias: a) Res cogitans o alma, sustancia pensante, el pensamiento no necesita del cuerpo para existir. b) Res infinita o Dios, ser perfecto e infinito que no sufre la imperfección de la duda humana. c) Res extensa, mundo o materia, concebido según el modelo de la máquina, y cuyas principales características se reducen a materia y movimiento. La existencia del mundo queda garantizada por la existencia de Dios, ya que Dios es perfecto, y jamás nos engañaría. Kant hará una crítica contundente a la filosofía de Descartes, al que acusa de caer en el dogmatismo y de utilizar falacias en su intento de demostración lógico-deductiva de las tres grandes ideas metafísicas (Dios, alma y mundo).

-Baruch Spinoza (1634-1677) plantea que sólo existe una única sustancia infinita, que se identifica con Dios y con la naturaleza. Su modelo es, pues, panteísta, pues afirma que la naturaleza es la manifestación de Dios. Dirá que mente y cuerpo son una misma cosa que se percibe bajo el atributo del pensamiento o bajo el atributo de la extensión. Dios es, al igual que en Descartes, infinito, y todo ser infinito es necesario.

-Malebranche (1638-1715) dirá que los sentidos sólo captan lo individual, y que las ideas universales proceden de Dios, y son captadas por nuestra mente en Dios. Dios es la única causa de los seres, la actividad de los seres creados no es mas que mera ocasión de la acción divina.

-Leibniz (1642-1716), igual que Platón o Descartes, admite las ideas innatas como punto de partida del conocimiento humano: dirá que nuestra mente ya está llena de ideas o principios. Da muy escaso valor a la experiencia sensible. Todo su pensamiento es un intento de explicar la comunicación de las sustancias. Acepta la definición cartesiana de sustancia (aquello que existe en sí y no necesita de otro para existir), pero la corrige en dos aspectos: a) La esencia de los cuerpos no es la extensión, sino que cada cuerpo está formado por infinidad de sustancias simples, inextensas llamadas mónadas. b) No admite el mecanicismo, que todo en el mundo se deba al contacto entre los cuerpos. La mónada, así, aparece como el último componente de lo real, como un átomo energético. Todo ser es un agregado de átomos, pero hay una mónada rectora, Dios es una sola mónada infinitamente perfecta. De esta idea nacen también sus trabajos sobre el cálculo infinitesimal en matemáticas y su principio de razón suficiente, que dice que no podría hallarse ningún hecho verdadero o existente, ni ninguna enunciación verdadera, sin que haya una razón suficiente para que sea así y no de otro modo.

  • LA ILUSTRACIÓN

-Período histórico que podemos situar entre la Revolución Inglesa (1688) y la Revolución Francesa (1789), es decir, todo el siglo XVIII.

-La burguesía, clase procedente de la actividad comercial, se convierte en protagonista y agente del cambio social.

-La independencia de EE.UU. en 1776 se inspira en la Filosofía de la Ilustración. Este acontecimiento marca el inicio del declive del colonialismo ingles.

-A finales de siglo, con la invención de la máquina de vapor por James Watt, se inicia en Inglaterra la revolución industrial.

-No es propiamente un movimiento filosófico sino que es un movimiento cultural de enorme peso histórico.

-Todos los pensadores comparten un objetivo: iluminar a la sociedad que está sumida en las tinieblas de la ignorancia, sacar a los hombres de esa ignorancia. Busca la razón autónoma, sacar a los hombres de la minoría de edad (incapacidad de servirse del propio entendimiento y búsqueda de la seguridad en otro), para confiar sólo en la razón y servirse de ella con independencia, sin otros límites que los que marque su propia naturaleza.

-Confianza plena en la idea de progreso de la humanidad.

-La Ilustración, el Siglo de las Luces, ve la luz en la ciencia, en el saber fruto de la razón.

-La razón, ahora, supera las diferencias entre racionalismo y empirismo. Los ilustrados no se preguntan por el origen del conocimiento, sino por la capacidad de la razón para enfrentarse al saber.

-La razón exige la capacidad crítica que se alza contra los prejuicios, contra la tradición y contra la autoridad externa.

-La razón se convierte en único instrumento para el análisis de toda la realidad, lo empírico, el mundo.

-La razón plantea su capacidad autocrítica, examina su alcance y sus limitaciones.

-Plantea una interpretación racional de la religión. La razón ahora es secular, rompe la tensión y el equilibrio entre razón y fe, reduciendo la fe a lo racional. No se admite una religión revelada, sino conocida y razonada por la misma razón (deísmo): todo con la razón y nada sin la razón. Surge una actitud agnóstica en particular y escéptica en general.

-La razón es una capacidad libre, y la libertad debe perseguirse como el don más preciado que nadie debe impedir.

-Tiene su origen en Inglaterra gracias al ambiente de tolerancia religiosa y de libertad, elementos que posibilitan la aparición de un nuevo modelo de ciencia (empirista y experimental), promueven el parlamentarismo con elecciones libres, y propugnan la división de poderes en política. Defiende el final de la monarquía absoluta al plantear que la ley está por encima del Rey. Sus principales representantes son Locke (1632-1704), Berkeley (1685-1753) y Hume (1711-1776).

-Se desarrolla en Francia frente al absolutismo, la intolerancia y el poder político arbitrario de los monarcas (desde Luis XIV, el rey sol, hasta Luis XVI), que culmina en el apogeo de la Ilustración representado por la Revolución Francesa (1789). -Predominan el enciclopedismo, el materialismo y la filosofía sociopolítica. Sus principales representantes son Diderot (1713-1784), D'Alembert (1717-1784), Montesquieu (1689-1755), Voltaire (1694-1778) y Rousseau (1712-1778).

-Culmina en Alemania, donde aparece como un movimiento impulsado por Federico II de Prusia. Aquí es antieclesiástico y antiteológico, y acaba constituyendo la base de un movimiento cultural más amplio que conocemos como romanticismo alemán. Sus principales representantes son Wolf (1679-1754), Kant (1724-1804). En literatura, Goethe y Schiller, y en música, Beethoven.

-Voltaire (1694-1778). Defiende una religión natural (deísmo), opuesta a todo fanatismo, a la intolerancia y al dogmatismo de las religiones organizadas. Defiende la separación entre religión y moral, entre Iglesia y Estado. Se define a favor de la idea del progreso histórico de la humanidad.

-Diderot (1713-1784), director de la Enciclopedia o Diccionario razonado de las Ciencias, las Artes y los Oficios, obra originariamente en diecisiete volúmenes (1751-1765), que pretendía proporcionar información en todas las ramas del conocimiento y exponer las aplicaciones de la ciencia a la industria, las artes y el comercio. Filósofo, poeta, novelista, matemático y teórico del arte, anticipa algunas de las ideas que luego desarrollará el evolucionismo. Racionalista radical, defiende la lógica como única vía del conocimiento.

-D'Alembert (1717-1783), filósofo y matemático, colaborador de Diderot en la edición de la Enciclopedia. Es el primero que reflexiona sobre las relaciones entre la filosofía y las ciencias particulares y el objeto y principios de cada una. Dirá que es objeto de la filosofía el estudio de los principios de las ciencias.

-Saint-Pierre planteó entre 1713 y 1717 en su obra "Proyecto de Tratado de Paz para hacer posible la paz perpetua entre los estados cristianos", las fórmulas que garantizarían una paz duradera entre los príncipes cristianos, mediante una liga o federación. Este proyecto abarcaba sólo a las grandes dinastías europeas, y no pedía la desaparición de los ejércitos, como luego hará Kant, sino que limitaba su número a 24.000 soldados por cada país.

-Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), pensador polémico, escéptico y crítico con la civilización occidental, a la cual consideraba desviada de las condiciones naturales de existencia. Dirá que el hombre es bueno en estado de naturaleza, y que es la desviación de estas condiciones la que trae como consecuencia la ausencia de libertad política y de igualdad social. Para conseguirlas plantea la doctrina del pacto o contrato social, mediante el cual los individuos renuncian a su voluntad particular para erigir la voluntad colectiva en soberano, a través de la "voluntad general". Así, la forma de gobierno puede ser cualquiera que esté de acuerdo con la "voluntad general". Es también reconocido como pedagogo, al haber reflexionado sobre las bases de la educación de los individuos en sociedad. Plantea Rousseau que la guerra se da entre los Estados, y que no se daba entre los individuos cuando estos vivían sin gobiernos ni leyes ni gobernantes. Dirá que de la fuerza bruta no puede salir ningún tipo de justicia, sólo de un pacto entre toda la comunidad, una comunidad civil de seres libres e iguales, cuya voluntad general es el fundamento del poder político. No cree en nada parecido a una liga de príncipes cristianos (como planteaba Saint-Pierre), más bien prefiere hablar de una Europa de los pueblos. Desconfía de los príncipes, de los que dice que están guiados por la ambición y por el poder, tienden al despotismo. Confía más en la voluntad general de los pueblos, en los ciudadanos libres, que en sus gobernantes.

B. FILÓSOFOS E IDEAS EN LOS QUE

KANT INFLUYE

-Sin miedo a exagerar, podemos afirmar que hay un antes y un después de Kant. Immanuel Kant es responsable de la mayor y una de las últimas grandes síntesis filosóficas de la historia del pensamiento occidental. Su filosofía crítica supone una nueva y radical reconstrucción de la Teoría del Conocimiento, de la Ética, de la Filosofía de la Historia, de la Antropología y de la Teoría Política.

-Algunos filósofos contemporáneos a Kant, como Eberhard o Wolff, lo criticarán afirmando que éste no era más que un imitador de Hume, o un idealista al estilo de Berkeley o un escéptico destructor de la metafísica

-Los idealistas postkantianos prestan menos atención a la teoría del conocimiento de Kant que a las posibilidades de una metafísica, por eso han sido considerados a veces sistemas filosóficos como el de Fichte (1762-1814) como una prolongación de las últimas meditaciones de Kant.

-Importantes elementos kantianos se encuentran en muchos filósofos del siglo XIX, entre los que cabe destacar a Schopenhauer, Renouvier y Lachelier. Sin embargo, a partir de la muerte de Hegel, y el llamado derrumbamiento del hegelianismo, el kantismo pareció tener poca fortuna.

-Desde mediados del siglo XIX, sin embargo, va en auge la tendencia a considerar a Kant primordialmente como un crítico del conocimiento. El neokantismo del XIX destacó la labor de la teoría del conocimiento de Kant. Liebmann y Lange llevan a cabo un nuevo examen histórico y filológico de la obra de Kant, pasando por encima de los sistemas de Fichte, Schelling y Hegel.

-A finales del siglo XIX y comienzos del XX resurgen los intentos de subrayar de nuevo los aspectos metafísicos y ontológicos del pensamiento kantiano, principalmente de la mano de Alfons Bilharz (1836-1925). Esta corriente se intensifica a partir del primer cuarto del siglo XX, en la búsqueda de un concepto del ser que completara la filosofía kantiana, sobre todo de la mano de Martin Heidegger (1889-1976).

-Más recientemente, Lucien Goldmann ha procurado demostrar que el punto de vista constructivo de Kant predomina sobre el punto de vista crítico, y que en su filosofía hay una "visión trágica", que no se corresponde en absoluto con la presentada por las interpretaciones apoyadas sólo en su teoría del conocimiento.

-Muchos de los presupuestos éticos y políticos kantianos, sobre todo los recogidos en La Paz Perpetua, están presentes en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en las constituciones de los estados democráticos, también en el Acta Fundacional y Misión de las Naciones Unidas o en las actividades del Tribunal Penal Internacional y, por último, son fuente de inspiración de asociaciones y organizaciones que luchan por la libertad y los derechos humanos.

NOTA IMPORTANTE

Para obtener un mejor resultado en esta pregunta debe quedar claro que eres capaz de contextualizar las influencias y relacionarlas con claridad con algunas de las temáticas en que esta influencia se hace patente.

4. EXPÓN RAZONADAMENTE TU

POSICIÓN PERSONAL SOBRE LAS IDEAS QUE APARECEN EN EL TEXTO O SOBRE EL PENSAMIENTO DE KANT, VALORANDO SU ACTUALIDAD

(2 puntos)

-Valora el debate racionalismo/empirismo, posicionándote en aspectos tales como la construcción de la realidad, el problema de los conceptos metafísicos fundamentales (Dios, alma, mundo, sustancia).

-¿Te ves a ti mismo/a como empirista o cómo racionalista?.

-Comenta la frase de Kant de que la Ilustración supone liberar al hombre de su minoría de edad, y su reto de aprender a valernos por nosotros mismos (Sapere aude).

-Valora la crítica que hace Kant al dogmatismo racionalista.

-¿Es posible construir alguna realidad fuera del espacio y del tiempo?. ¿Son posibles los datos empíricos sin las formas a priori de la sensibilidad (espacio y tiempo)?.

-Kant plantea que a través de la sensibilidad es posible captar los fenómenos, pero ¿cómo puede la razón conocer los nóumenos (lo que son las cosas en sí mismas)?.

-¿Son posibles las categorías sin experiencia sensible (fenómenos)?. ¿Por qué no pueden las categorías aplicarse a los nóumenos?.

-¿Es posible un conocimiento objetivo del universo, es decir, de la totalidad de lo existente ordenado por las categorías del entendimiento?.

-La razón aspira a lo incondicionado, y Kant habla de tres ideas trascendentales a priori: Dios, Alma, Mundo, que tienen un papel regulativo de la razón. Comenta esta particular perspectiva metafísica de Kant.

-¿Crees que es posible el intento de reconstrucción de la metafísica que aborda Kant?.

-¿Qué sentido tiene para el conocimiento humano la búsqueda de referentes últimos que aparecen como metas o aspiraciones del entendimiento?.

-Relaciona los conceptos fundamentales de la Paz Perpetua de Kant con los ideales de la Unión Europea y/o de la ONU.

-Relaciona las ideas del cosmopolitismo de Kant con la situación actual respecto a la inmigración y los derechos de los ciudadanos de fuera de la Unión Europea.

-En la Unión Europea pueden circular libremente todos los bienes y personas de los estados miembros. Un inmigrante de cualquier país no comunitario, sin embargo, se convierte nada más atravesar las fronteras en ilegal. ¿Contradice esto el ideal cosmopolita que propugnaba Kant en su tercer artículo definitivo?.

-Siguiendo el principio de libertad jurídica, tal y como lo plantea Kant, "no obedecer a ninguna ley a la que no haya dado mi consentimiento", busca ejemplos de desobediencia civil en la actualidad o en época reciente.

-Crees que la objeción de conciencia o la insumisión frente a los ejércitos y la guerra tienen que ver con el pacifismo democrático de Kant. Haz una valoración personal de esta posible relación.

-Valora las distintas hipótesis de Maquiavelo, Hobbes, Saint-Pierre y Rousseau sobre el paso del estado de naturaleza al estado social. ¿Cuál es, en tu opinión, la hipótesis más adecuada?. Explica tu respuesta.

-La distinción kantiana entre ciudadanos activos y pasivos, es una de las mayores contradicciones que presenta su obra. De un hecho biológico (ser mujer) o económico (ser asalariado) se hace depender el derecho a votar de una persona. Este tipo de prejuicios recorre toda la Historia de la Filosofía desde Aristóteles hasta bien entrado el siglo XX. Valora esta visión sexista y androcéntrica de la historia.

-Analiza, en este sentido, el problema de los estereotipos y los prejuicios sociales, su influencia histórica, legal y filosófica.

-Kant sostiene que de las tres formas de estado, la democracia es, en el sentido propio de la palabra necesariamente un despotismo, porque funda un poder ejecutivo donde todos deciden sobre, y en todo caso, también contra uno (quien, por tanto, no da su consentimiento), con lo que todos sin ser todos deciden... Para él la democracia es la única forma de estado en la que nunca es posible realizar el ideal republicano. ¿Cómo podemos explicar esta paradoja?. Una razón básica para este posicionamiento kantiano contrario a la democracia la podemos encontrar en el enigmático “todos sin ser todos deciden”. Kant está pensando en lo que hoy llamaríamos democracia directa o asamblearia. El concepto de democracia no tenía ningún sentido positivo en el siglo XVIII, aún no había encontrado su actual significado positivo. Valora esta paradoja desde nuestro actual concepto de democracia.

-Compara el concepto kantiano de constitución republicana con nuestras actuales democracias. Busca semejanzas y diferencias y valóralas.

-Compara el derecho de gentes y cosmopolita de Kant, con el actual derecho internacional y sus organizaciones internacionales, tales como la ONU, OTAN, otras organizaciones como las ONG.

-La base del derecho cosmopolita kantiano es que la tierra es, originariamente, de toda la humanidad. Relaciona el concepto de derecho cosmopolita con el de globalización.

-En la Declaración Universal de los Derechos Humanos se entiende que un Estado de Derecho es un sistema político que concuerda con la democracia y con los derechos humanos. Reflexiona sobre este tema y valora la vigencia de Kant en este aspecto.

-Compara las éticas de Sócrates, Platón y Aristóteles con el emotivismo moral de Hume y con la ética kantiana.

-¿Crees que es posible funcionar con un modelo de imperativos categóricos de carácter formal y universal sin que éstos se remitan de forma inmediata a aspectos más concretos de una ética material?.

-¿Crees que la gente asume una autonomía moral o, simplemente se limita a cumplir con las normas para no sufrir perjuicios?.

-Diferencia los tipos de acciones morales: contrarias al deber, conformes al deber y por deber. Pon algún ejemplo.

-Intenta elaborar un listado de los derechos fundamentales que en tu opinión debería contener hoy en día todo Contrato Social.

-Valora la concepción antropológica kantiana: en todo ser humano aparece una búsqueda de conocimiento, una pregunta sobre el deber moral y una búsqueda del sentido último de la vida. ¿Crees que hay algo más en la vida, o como decía Kant, toda nuestra experiencia se reduce a responder a estos tres interrogantes?.

-Valora la problemática de Dios y el sentido de la Historia en Kant.

-Crees que en nombre de la Paz puede justificarse la injerencia, incluso militar, de la ONU o de EEUU en otros países. ¿En estos momentos, las intervenciones de la OTAN, la ONU, Comunidad Europea o EEUU responden a la búsqueda de un ideal de justicia mundial, o más bien a intereses concretos de las superpotencias?.

-¿Es la guerra un instrumento para "imponer la paz"…?. Valora esta aparente contradicción.

-¿Crees que algún día seremos capaces de construir un planeta sin fronteras, sin guerras, más igualitario, justo, solidario y libre?. ¿Cuánto crees que tardaremos en conseguir algo parecido?.

-¿Crees que para conseguir un planeta con esas características crees que hay que pasar por eliminar las diferencias culturales y llevar a cabo un proceso de expansión del modelo occidental de vida y costumbres; o, por el contrario, pueden convivir modelos diferentes y hasta antagónicos?.

NOTA IMPORTANTE

Aunque no aparezcan en esta lista, puedes y debes añadir otros elementos de tu cosecha. Reflexiona desde ahora sobre los mismos y añádelos a esta lista. Ten en cuenta que en este apartado se valoran bastante la capacidad de relación, la argumentación y la originalidad.

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