La muerte y la muerte de Quincas Berro Dágua; Jorge Amado

Literatura hispanoamericana contemporánea del siglo XX. Narrativa y novela brasileña. Muerte moral, física. Personajes. Argumento

  • Enviado por: Gonzalo
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 9 páginas
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La muerte y la muerte de Quincas Berro Dágua

Del escritor brasileño Jorge Amado, este libro está ambientado en Bahía, región precaria del país del escritor.

La trama de esta obra literaria, es escasa, no hay muchos hechos que se sucedan. El propósito del escritor al escribir este libro es mostrar las distintas visiones que se tienen sobre un hecho siempre importante como la muerte.

Hay un hecho objetivo: La muerte de un sujeto. Para ser más específico. Un hombre de edad aproximada 60 años, dado a la tradicionalmente llamada “mala vida”.

El nombre de este sujeto era: Joaquim Soares da Cunha.

Cita el escritor que en el libro se producen 3 muertes:

La muerte moral

Este hecho ocurrió, en teoría, 10 años antes del tiempo en el que se relata el libro. Fue inventada por la familia para no sufrir lo que ellos llamaban, las vergüenzas que Joaquim daba a la familia. Para ellos él dejó de pertenecer al núcleo familiar el día en que dejó sus labores de padre y de empleado para darse a la mala vida, al vagabundeo y a la miseria.

Este hecho no hace más que mostrar la débil escala de valores que reinaba en las familias pobres de esos tiempo (45 años atrás aproximadamente), en las que el orgullo, el honor y un estatus social importante prevalecían frente al amor que le tenían al “jefe” de la familia.

Este hecho consistía en que el nombre “Joaquim Soares da Cunha” era borrado de sus conversaciones y todos los integrantes destruirían sus relaciones con él.

La muerte física, según los familiares

Fue ya mencionado el hecho que a los familiares del difunto les importaba, y mucho, el estatus social que ocupaban; por ende, debían de dar al connotado hecho un toque de elegancia. Entonces la familia promulgó y popularizó (nosotros no sabemos la veracidad de este hecho) la muerte de Quincas como algo tranquilo, como un acontecimiento que había dado paso al respetable hombre que Quincas era en sus inicios, a ese hombre que todo el vecindario quería y respetaba. Para el funeral la familia compró un cajón de mediana calidad, ropa digna de cualquier honorable difunto e hicieron una ceremonia íntima, para que no llegaran los amigos vagabundos de Quincas. Eso si, en su fuero más interno, ninguno de los integrantes de la familia hacia todas estas cosas a gusto ya que para ellos Quincas estaba muerto hacia una década. La muerte física según los amigos

No hay claridad respecto a este suceso, ni siquiera se sabe si en verdad pasó o fue solo fruto de la imaginación de los involucrados… el autor nunca hace mención a la hipotética veracidad de este hecho.

Pero bueno, hay que describirlo:

Loa noche del velorio y tras largos sufrimientos al enterarse del fallecimiento, los 4 amigos íntimos de Quincas, Churrinche, Ventarrón, Negro Flequillo y Cambo Martim, fueron al anteriormente citado lugar. (Demás esta describir la cara de espanto de la hija cuando vio llegar a los vagabundos). Al llegar la familia estuvo un breve tiempo con ellos y luego dejaron el lugar.

Cuando estuvieron los 4 amigos en el velorio se les ocurrió comprar botellas de aguardiente, trago preferido del muerto; y desde ahí para adelante comienza lo más extraño del cuento… los amigos sacan a Quincas de la habitación del velorio y lo llevan al exterior, buscan a su amante (para todos ellos era la mujer), Quitéria Ojo Asombrado y parten junto a Mestre Manuel, un pescador que ese día les tenía preparada una comida. Cuando están todos en un bote, (incluido Quincas) y el temporal ese inminente, Quincas salta al mar y según los amigos éstas fueron sus últimas palabras: “Me entierro como yo quiero a la hora que yo resuelvo. Pueden guardar su cajón para mejor ocasión, que no me dejo enterrar en la sepultura de tierra”

Los familiares, gracias al certificado de defunción no hacen más que afirmar que lo recién relatados son mentiras de borrachos indecentes, que deberían estar en la cárcel y no disfrutando de la libertad. Nosotros no podemos ni comprobar ni desmentir los hechos, lo cierto es que no hay claridad respecto a la muerte FÍSICA de Quincas Berro Dágua

De Porque se le añadió a “Quincas” el apodo “Berro Dágua”

Sabida era en todo el pueblo la afición de Quincas por el aguardiente, una afición que era más que una afición, era una obsesión. Entonces, un día el entró a la tienda de un español apellidado López y vio arriba del mostrador una botella de aguardiente, eso creía el, y dado a sus gustos la probó, pero resultó que la botella era agua; en ese momento Quincas gritó “Agua” y luego una serie de calificativos al español.
Por eso se le puso “Quincas Berro Dágua”, que significaba Quincas grito de agua. Personajes que forman parte de este libro

Joaquim Soares da Cunha: Hombre respetable, de conducta intachable y sabiduría sin comparación, para los niños, un ídolo, para los jóvenes, un ejemplo a seguir, para los adultos, sinónimo de consejos sin igual. Pero todo este prestigio cosechado a lo largo de su vida, se perdió cuando empezó a cambiar de vida, cuando empezó a vivir para pasarlo bien, cuando se fue con sus amigos vagabundos dejando todo de lado, cuando se dio a la mala vida; cuando ya estaba inmerso en este mencionado mundo pasó a ser llamado “Quincas Berro Dágua”.

Vanda Soares da Cunha: Hija del personaje anteriormente descrito, ofensiva e hiriente, loa marcó para siempre el hecho de que su padre haya sufrido ese radical cambio, era la primera cuando se trataba de a vagabundos discriminar, se preocupaba mucho por el “que diran” y para ella el estatus y orgullo eran primordiales.

Leonardo Barreto: Esposo de Vanda, era igual de duro cuando se trataba de reprochar a Quincas, nunca estuvo de acuerdo en el cambio de vida de Joaquim, pero así y todo, estuvo de acuerdo en brindarle una honorable muerte En esto último hubo un consenso unánime en toda la familia.

Tía Marocas: Hermana de Quincas, gorda, muy gorda, era la más alegre de la familia y la menos dura cuando de reprochar a Quincas se trataba, era alegre y sociabilizaba con los amigos vagabundos de Quincas más que ningún otro integrante de la familia.

Tío Eduardo: Hermano menor de Quincas, había sido pilar fundamental en la muerte moral de Quincas (eso se nota al escucharlo hablar) y no quería saber e su hermano, encontraba muy injusto darle una honrosa muerte teniendo en cuenta la mala vida que el había llevado; uno de los motivos por lo que nunca verbalizó su pensamiento era porque cuando él se estaba iniciando en la vida muchas veces recurrió a su hermano mayor para pedirle plata.

Churrinche: Uno de los 4 íntimos amigo de Quincas, dedicaba su vida a hacer propaganda fuera de una tienda de zapatos, la muerte de Quincas, al igual que a todos lo afectó profundamente. Era joven y como menciona el autor, un incurable romántico.

Negro Flequillo: Otro de los 4 amigos íntimos de Quincas, de tez morena, alto y de gruesa figura. Nunca se específica su dedicación, solo se sabe que al igual que sus amigos era un ferviente bebedor de aguardiente. La muerte de Quincas fue para él un golpe durísimo.

Cabo Martim: Ex militar, honrado y peculiarmente sensible cuando se dudaba su honradez. Hace quince años había dejado el ejército. Demás está decir que al igual que sus amigos la muerte de Quincas fue un golpe durísimo. Era también un gran bebedor de aguardiente.

Ventarrón: El más respetado de los A4, cazaba ranas y ratones para llevárselos a los doctores en sus investigaciones. Por esto los amigos lo consideraban un científico y un gran intelectual.

Gracia y el forastero

Del escritor chileno Guillermo Blanco, esta obra está ambientada y desarrollada en el país del escritor.

Los personajes que realmente cobran importancia en esta obra son 5; Gracia, Gabriel (el forastero al que se hace mención en el título), el papá de Gracia, el papá de Gabriel y Max (un teniente comprometido con Gracia).

De cómo se conocen Gracia y Gabriel

Comienza este libro con un breve testimonio de Gabriel, su pesimismo por ir a San Millán, un pequeño pueblo, fome, tranquilo (quizás demasiado) y sin atracción alguna para los adolescentes… eso pensaba Gabriel antes del viaje.

Estaban un día Gabriel y su padre retirando la correspondencia, cuando el papá de Gabriel se da cuenta de que en ese lugar (había también una estación de trenes) estaba un viejo conocido, quizás viejo amigo, suyo, de apellido “Morán”. Luego del rutinario y trivial saludo de los viejos conocidos que no se ven hace años, ambos presentan a sus hijos, Morán hace la presentación de Gracia, y Romero (apellido del papá de Gabriel) hace la presentación de Gabriel.

Entre Gracia y Gabriel en ese momento solo hubo breves y fríos diálogos, saludos de hijos de viejos amigos… nada trascendental, en lo exterior.

¿Qué rasgos de Gracia hacen despertar en Gabriel tanta admiración?

Gabriel solo la contemplaba y esporádicamente hacia un intento por dialogar, ni siquiera con intención, hablando de cosas sin sentido, lo típico.

Pero de mucho contemplarla Gabriel se dio cuenta de que Gracia tenía un increíble y único parecido con al mujer que el toda su vida había idolatrado, con “Madame Henriot”. Gabriel estaba completamente enamorado de la recién citada mujer, totalmente enamorado hasta el punto que lo permitían los años, la fantasía y la muerte. Para él era un milagro tener frente a si a una mujer tan tremendamente parecida a su amor “platónico”.

Para muchos esto parecerá una estupidez, pero para Gabriel era muy importante, para Gabriel era un claro indicio de que él y Gracia habían nacido para estar juntos.

El primer encuentro entre Gracia y Gabriel

Al día siguiente del frío encuentro en la estación de trenes, Gabriel decide ir a Castuera (lugar donde se estaba hospedando Gracia) para, sin reconocerlo ni a si mismo, estar con Gracia.

Y llegó a Castuera, y se vieron primero a la hora de almuerzo, diálogos fríos y breves, nada más que lo rutinario, lo típico de dos personas que son conocidas… pero ambos en su interior tenían claro que entre ellos había algo más, algo muy especial.

Este recién mencionado encuentro fue en el local de “Don Ernesto” (no tiene importancia, es sólo un dato más).

En la tarde se produjo el primer encuentro íntimo.

Se encontraron por la playa, no se saludaron, sólo caminaron en silencio, Gabriel sentía que ya la amaba, y sentía que ella también lo amaba a él; pero en un momento de la conversación, Gracia empezó a hablar de su novio, y a Gabriel esto obviamente le molestó y ambos terminaron el encuentro sin hablar, solo caminando, pero no era la misma atmósfera del principio, ahora era una atmósfera en la que el silencio era un abismo y no un puente como al principio, era una atmósfera hostil, nada de grata para ellos.

Y terminó el encuentro, Gabriel enfiló hacia San Millán sumido en dolor y tristeza por como terminó ese encuentro.

El almuerzo

Al día siguiente del encuentro en la playa, el papá de Gabriel invitó a almorzar a Gracia y su padre. El ambiente fue tenso, ni Gabriel ni su padre se sentían cómodos, el primero, porque todavía tenía en mente el desafortunado desenlace del anterior lapso que pasó junto a Gracia., el segundo, porque le desagradaba ese tipo de encuentros.

Pero lo importante de mencionar de este acontecimiento no es el almuerzo en si, es lo que pasó después; Gracia y el general volvían a Castuera en compañía de Gabriel y cuando el trayecto llegó al final, Gracia le susurra a Gabriel que se quede, y él sin pensarlo 2 veces se queda, el encuentro fue similar al anterior, caminaron en silencio, pero para Gabriel habían detalles dignos de mencionar, detalles que en el contexto eran más que detalles, por ejemplo cuando están en las rocas y ella se saca el anillo que le había dado su novio y lo bota al mar, esto para Gabriel era un claro indicio de que de verdad ambos querían estar juntos.

Quedaron de verse al día siguiente…

El encuentro frustrado

Como ya se ha dicho, Gracia y Gabriel iban a verse ese día, pero el papá de Gabriel, que no sabía sobre la situación, había propuesto a Gabriel que lo acompañara al trabajo, este sabía que si hubiera contado la verdad su padre lo hubiera dejado ir con Gracia, pero por su timidez no dijo nada y enrabiado y enfurecido acompañó a su padre.

El primer beso

Se volvieron a ver al otro día, pero esta vez Gracia le dijo que quería recuperar el anillo, le planteó a Gabriel como desafió el que le sacara del agua el anillo, se “insultaron” y luego de todo eso en la playa, se besaron, el beso sólo se vio interrumpido por que Gabriel estaba mojado y tenía que secarse. Por esto eligieron ir a la casa de Gutié (un millonario que andaba de viaje por Europa) y ahí Gabriel secaba su ropa y estaban juntos, y así estuvieron algunas horas hasta que Gracia tuvo que ir a almorzar porque en la tarde llegaría su novio y tenía que estar con él para no producirle un disgusto a su padre.

La llegada de Max, el novio

Fue el mismo día en el que Gracia y Gabriel se dieron el primer beso, en la tarde, un sábado. Coronel, esbelto, ágil y cortés, es decir, el prototipo perfecto de coronel (descripción del autor); su relación con Gracia no se basaba en el afecto, sino que, y al igual que muchas familias de esa época, en el veredicto concordante del padre. Por eso, el autor nunca señala muestras de cariño entre ellos, ni siquiera un beso, al contrario, hace énfasis en la buena relación del novio con el papá, quizás por la similitud de trabajo de ambos.

Primera dificultad para verse

Sabido es ya que Gracia amaba a Gabriel, y no quería a Max. Sabido también es que el general se oponía tenazmente la unión de los 2 primeros a costa del desvinculo de Gracia con Max. No, el general, no quería cambiar el plan primeramente trazado, en su vida no había cabida para los sentimientos y las espontaneidades, para el todo había que planificarlo, planificarlo con anticipación, y seguir rígidamente la planificación estructurada, por eso, la relación de Gracia y Gabriel era una niñería, lo atribuía a una locura de la juventud y como castigo le prohibió a Gracia cualquier encuentro con Gabriel.

Esto dificultó enormemente las futuras reuniones entre Gracia y Gabriel, tanto así que ambos deciden tener un hijo, quizás, esto como medida de presión al general, o quizá para mostrarle que lo que había entre ellos era de verdad. Como medida paralela al nacimiento del hijo, deciden contraer matrimonio por la iglesia para que luego el General se viera obligado a hacerlos casar por el civil.

Intentos de matrimonio

Y fue Gabriel, al día siguiente a hablar con el padre de San Millán, el padre Rafael. A pesar de que la relación entre ellos no era mala, sino más bien buena, el padre se negó, calificó este acto como una desbordante locura juvenil y se negó rotundamente. Según él, el “amor” entre ellos pasaría.

El matrimonio a su manera y el hijo

Debido a la negativa del padre Rafael, Gabriel y Gracia decidieron, en cierta medida, hacerle caso, es decir, dejar actuar a la mano de Dios; por esto fue que se propusieron ir a la Iglesia de San Millán, allá en lo alto, en los cerros… y casarse, ni más ni menos, confirmando ellos, frente a Dios, su reciproco amor

Y luego, en la noche, nuevamente en la casa de Gutié, fueron los dos, con objetivo de tener un hijo…

La ida de Gracia

Recordemos que ellos habían decidido casarse a su manera como solución a los problemas que tenían para estar juntos, pero el que se hayan casado no quiere decir que los problemas se hayan solucionado, al contrario.

Gracia había estado con Gabriel en la casa de Gutié, a las 12:30 tenía que volver a almorzar, pero ella no quiso, sino que se marchó a eso de las 14.00. Cuando llegó su padre la estaba esperando en la puerta, y sólo le dijo: “Sube a tu pieza”. Ella le hizo caso y luego llegó allá el general con Max, el general se portó rígido, no estaba dispuesto a escuchar a Gracia con sus “estúpidas razones”. Era tanta su ira que le dijo a su hija que si veía a Gabriel con ella, simplemente, lo mataba. Además le dijo que se iban a Santiago al día siguiente.

Todo esto, Gracia se lo contó a Gabriel en la casa de Gutié, en horas de la noche, esto le produjo una profunda desazón a él, sólo quedaron de verse de alguna manera de en Santiago.

El dialogo de Gabriel con el padre Rafael

Rafael iba camino a casa, acababa de recibir la fatídica noticia del viaje de Gracia, iba desconsolado, entonces, se encontró con el padre Rafael. Gabriel, luego de titubear, decide contarle todo al padre Rafael, eso si, más por resignación que por propia convicción. El sacerdote lo increpó duramente calificándolo, incluso, de sacrílego.

La ida de Gabriel a Santiago

Fue un viernes, el viernes de la misma semana en que se había ido Gracia. Llegó a Santiago, a la casa de su tío Ramón y tía Marta, una familia que representaba el estereotipo perfecto de esa época.

Allí fue acogido de una manera intrascendente, típica de familiares que hace tiempo no se ven. Y fue un domingo, en misa, allí ella le entregó una carta. Le contaba que la vida se le hacia imposible, que su padre no dejaba de reprocharla y que lo único que la mantenía viva era la esperanza. La esperanza del nacimiento de su hija.

Y al domingo siguiente le entregó otra carta, esta vez desgarradora, le decía que no podía más, que estaba desperada. Así pasaron tres meses, solo se veían en misa.

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La muerte de Gracia

Gabriel pasó unos días en San Millán, y luego volvió a Santiago, estaba allí, en la casa de su tío, vistiéndose, cuando su prima le dice que afuera lo busca una mujer. El deduce que se trata de Nieves, la sirvienta de Gracia, y estaba en lo correcto. Nieves estaba allí para contarle que la noche anterior el general había tenido visitas a comer, entre ellos, Max Carrasco. Se había quedado hasta tarde él, y en esa conversación llegaron como siempre al inevitable tema. El general estaba reprochándola, cuando Gracia, sin poder aguantarse más, le dice que está embarazada. Al general le costó volver a articular palabra, y sólo abrió la boca para exclamar: “Puta”. “Puta cochina” El general y Gracia fueron discutiendo hasta el cuarto de Gracia, en el segundo piso, y cuenta Nieves que ella la vio huyendo, cuando de repente, tropezó en la escalera. Ella la vio allí abajo, botada, hundida en un charco de sangre. Por esto, decidió llevarla nuevamente a su cuarto, el general, sumido en esa desesperación característica de los hombres cerrados, llamó al doctor. En el momento del relato el doctor todavía no llegaba a casa de Gracia.

Luego, ambos parten en taxi hacia la casa de Gracia. Gabriel llega, la ve en su cama, hundida, pálida, agonizando… sale a la calle, Gracia ya había muerto. Él sólo se proponía no llorar. Llegó a su casa, le contó a su padre, y se largó a llorar…