La muerte y la doncella; Ariel Dorfman

Ciencias sociales. Violencia. Tortura. Reseña. Causas. Poder. Torturador: psicología

  • Enviado por: Gabo
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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La muerte y la doncella; Ariel Dorfman
La Muerte y la Doncella

Con un fracasado estreno en 1990 en Chile, la obra teatral "La Muerte y la Doncella" se presentó luego en los Estados Unidos, país que tomó en cuenta el texto de Ariel Dorfmann. Fue estrenada el 22 de diciembre en Nueva York 1991. Se presentó en Broadway en 1992 y tuvo un gran reparto: Glenn Close, Richard Dreyfuus y Gene Hackman.

Luego fue llevada por Roman Polanski a la pantalla grande, con Sigourney Weaver (Paulina Escobar), Stuart Wilson (Gerardo Escobar, esposo de Paulina) y Ben Kingsley (Dr. Roberto Miranda).

Comparación: Teatro / Filme.

Entre las principales diferencias entre ambas obras, destaca la aparición en el filme de una confesión falsa (filmada frente a una cámara de vídeo) y una verdadera (al borde de un acantilado), en tanto que en la obra teatral sólo hay una confesión.

Otra modificación interesante es el tiempo. La obra teatral transcurre en el plazo de una noche y un día, en cambio, en el filme esto se ve reducido drásticamente, sólo una noche entre el comienzo y el desenlace final.

Por otra parte, la atmósfera en que se desenvuelve la película, un espacio cerrado rodeado por un espacio muy abierto, hace que la situación se torne tensa, sobre todo al sentir el profundo aislamiento a que están sometidos los personajes.

Reseña.

Esto sucede en un país de Sudamérica, que comienza a sentir la democracia tras años de dictadura.

El abogado Gerardo, es llevado a su casa por el Dr. Miranda, tras haber sufrido un accidente, en medio de una tormenta. Allí tiene altercados con su esposa por un cargo que el Presidente del país le pide aceptar. Este consiste en buscar a las personas desaparecidas que dejó la dictadura.

Miranda se va de allí, pero vuelve unas horas más tarde para devolverle una rueda al abogado. Él lo invita a tomar una copa y Paulina decide irse en el auto del Doctor. Después, tras haber encontrado en el vehículo una cinta de Schubert, lo lanza por un acantilado y regresa a su casa a pie. Al llegar, ata al Dr. Miranda a una silla y le hace un juicio, acusándolo como su torturador y violador. Ella lo había reconocido gracias recuerdos que habían permanecido en su memoria desde hace 15 años (entre ellos su aroma, las frases que él usaba, citas de Nietzsche y la música que escuchaba), fecha en la cual ella fue torturada.

Lo que ella busca es una confesión por parte del Dr., a través de un interrogatorio catárquico, en medio de tormentas eléctricas y "tormentas interiores" en Paulina, lo que aumenta la tensión.

El doctor asegura que lo que ella dice es mentira, que en ese momento él estaba en Barcelona. Finalmente, luego de una falsa confesión frente a una cámara de vídeo, es en el acantilado cuando el Dr. Miranda realiza la confesión verdadera.

El fin buscado con la película es poder convocar a gente que no piensa como el autor en el tema de las violaciones de los derechos humanos, y que se pueda en conjunto asumir responsabilidad frente a éste tema, que se logre conciencia social y que esto no vuelva a ocurrir.

Cultura de la Violencia

A Través del Tiempo.

La idea del poder asociado a la tortura y el maltrato está desde antaño presente en nuestra sociedad occidental.

Ya en la Edad Media la veíamos manifestarse a través del castigo que se le producía a una persona, con el fin de amedrentar a los otros o bien, obtener información. Era el ejercicio directo del poder del Rey sobre sus súbditos.

La tortura, en cambio, es un castigo subterráneo. Básicamente, es lo mismo que el suplicio, pero con la utilización de todas las tecnologías del siglo XX. Aquí no importa tanto la obtención de información por parte del torturador, la confesión pasa a ser algo completamente nimio. La idea es que la gente torturada, no diga nada de lo que vivió, pero que se mantenga como un mudo ejemplo de lo que les podría suceder a otros si intentan hacer algo "contra las reglas" impuestas por la autoridad dictatorial.

Como dice Hernán Valdés en su relato testimonial "Tejas Verdes":

"Y es que la opresión y el sometimiento a la opresión pueden ser vistos como legítimos y naturales cuando se los ha vivido por siglos, como una forma de cultura, y cuando no se tiene acceso a otros elementos que informen de su carácter puramente clasista, factual y, por lo tanto, reversible".

Destinados a mostrar y relatar verdades que la mayoría de la gente desconoce, relatos como éste y otros han salido a la luz pública en este último tiempo, surgiendo de la imperiosa necesidad del torturado para "reconstruir la propia subjetividad por medio del relato textual".

Violencia en la Sociedad Actual.

Nuestra cultura, aún hoy en día, está asociada de raíz a la violencia. Es más, estamos tan concientizados del tema, que no nos importa mucho y no reclamamos cuando, por ejemplo, nuestro país decide continuar con su carrera armamentista comprando material de guerra, lo que genera una reacción en cadena. Pronto veremos como los demás países siguen su ejemplo.

En Latinoamérica, el contexto se da a través de la política violenta a que recurrieron diversos regímenes dictatoriales, tanto como medida de represión del pueblo como forma de defensa contra la acción subversiva.

En Chile, en medio de un estado en crisis por una "Guerra Civil" inventada, ocurrieron hechos atroces: hubo tortura y muerte. Todos sabían de ello, pero nadie hizo algo. Los que intentaron que los tribunales hiciesen justicia, no lo consiguieron, ya sea porque los tribunales no los tomaron en cuenta, porque los silenciaron o porque simplemente no tenían testigos. Hernán Valdés nos dice:

"A primera vista, los enormes recursos empleados para semejante sistema parecen demenciales, pero, si además del albur informativo se piensa que cumple un objetivo de aterrorizamiento masivo de la población, no lo es tanto".

El hecho de prestar oídos sordos a un tema que causó y causa tanta controversia, violando directamente los derechos humanos, nos hace cómplices. Es una complicidad por omisión al no aceptar como reales estos hechos o, simplemente, no hacer caso.

Esto tiene como base la falta de conciencia social crítica motivada principalmente por los políticos y por la prensa.

Tortura y Poder

Causas de la Tortura.

Debido a lo inestable de la situación de los regímenes dictatoriales, cualquier acción que pueda ir en contra de la ideología de turno es reprimido rápidamente.

Si alguno de los supuestos amotinadores no se ha quedado en el país, se procederá a torturar los que se quedaron. Sirve como ejemplo para que los demás y el público en general no intente hacer nada.

La tortura está basada en la capacidad del torturador para ejercer su poder sobre los demás. Usualmente ese poder está dado por un cargo dentro de alguna institución de las fuerzas armadas, como en el relato testimonial "Tejas Verdes".

Podríamos decir que "la tortura es un intento por iluminar un fenómeno oscuro de la humanidad, el cual no sólo daña a quien es, fue o será torturado, sino también a la sociedad en la cual esta práctica se instaura y a la humanidad completa, en la medida que destruye y ataca la esencia del ser humano: su identidad, libertad e integridad".

Una de las causas de la tortura es el tema de la Seguridad Nacional. Debido a la situación política que se vive, es común que se apele a esta temática para justificar la tortura.

Otra de sus causas es la obtención de información por parte del torturador. Esto es, una confesión, sin importar si ésta es verdadera o falsa. En la mayoría de los casos, es falsa. La víctima es obligada a decir y acusar a determinadas personas como autoras y/o cómplices de algún delito inventado, o bien, de acusarse a sí mismas de algo que no han cometido.

En el caso de la película, Paulina no sucumbió al dolor causado por sus agresores. El amor que sentía por Gerardo le permite en silencio, sin embargo, ese amor se ve truncado cuando ella regresa del campo de tortura: él estaba con otra.

Factor Psicológico de la Tortura

La tortura puede darse de dos formas: física y psicológica.

En su forma física, la víctima es sometida a diversos vejámenes, pudiendo ser golpeada, violada, mutilada o aplicándosele electricidad en alguna parte de su cuerpo, generalmente las piernas y genitales.

En su modalidad psicológica, la persona es anulada a través del maltrato psíquico: el miedo se apodera del ser, la rabia por no poder hacer nada, la desesperación al no lograr entender el porqué de la situación, la impotencia al ser violada. Lamentablemente, independiente de lo que el dolor ocasiona, es el dolor de la víctima dolor y permanecerá como tal, algo solamente sentido por ella, ningún otro puede compartirlo y esta inaccesibilidad en el plano exterior, prolonga el sufrimiento. De esta manera, sólo la persona que ha sufrido la tortura puede sentirla, tal como sucedía con Paulina Escobar. El esposo de ella jamás pensó en lo que ella debía sentir.

Personalidad del Torturador.

El culto a la violencia en la sociedad contemporánea, hace que vivamos en medio de una constante educación para torturadores. La tortura se autogesta en una sociedad de una violencia subterránea, sabemos que está allí, pero no queremos verla.

La lucha por el poder abarca todos los ámbitos del ser humano. Esto hace que algunos se sientan más poderosos que otros y por lo mismo, se crean con el derecho a abusar de ellos.

Por otro lado, puede ocurrir lo que sucedió en la película, en que un hombre común y corriente, con su debida ética, se transformaba en un violador consumado, sólo por tener ante sus ojos la imagen y el cuerpo de una mujer indefensa, el cuerpo de Paulina Escobar.

El hecho de que un hombre, en este caso un médico, con un trasfondo moral profundo sucumba ante la tentación, es algo que debería preocupar a cualquiera.

Si agregamos a esto que el fondo de la agresión sexual es una canción que gusta a ambos (La Muerte y la Doncella, de Schubert), el suplicio psicológico es mayor para la persona afectada.

Personalidad del Torturado.

Básicamente, la tortura genera la pérdida de la dignidad humana, esto es, la degeneración del lenguaje y los valores. Dentro de los campos de concentración, el lenguaje se desvirtúa siendo reducido drásticamente.

Las secuelas que deja la tortura en la mente del afectado se mantienen por bastante tiempo.

Campos, Javier. Reseña de "La Muerte y la Doncella". URL:

http://www.jornada.unam.mx/1996/may96/960505/DAVID003-063.html

VALDES, Hernán. Tejas Verdes, Diario de un Campo de concentración en Chile. LOM Ediciones. 1996. Santiago, Chile. Pág. 110.

FLORES, Norberto. Texto y Poder: Autoritarismo y Lenguaje en el Relato Testimonial Chileno. Universidad de Playa Ancha. Valparaíso, Chile. Pág. 12.

Coordinadora Nacional de Derechos Humanos en Perú. Cap. III: Análisis de la problemática de la tortura en el Perú. URL: Http://www.cnddhh.org.pe/tortura_cap3.htm

VALDES, Hernán. Tejas Verdes, Diario de un Campo de concentración en Chile. Pág. 144.

Resumen de ponencia presentada en la Universidad de Chile. URL:

http://rehue.csociales.uchile.cl/publicaciones/thesis/03/ponencias/pon25-01.html

Resumen de ponencia presentada en la Universidad de Chile. URL:

http://rehue.csociales.uchile.cl/publicaciones/thesis/03/ponencias/pon25-01.html

FLORES, Norberto. Texto y Poder. Pág. 12.