La mirada cualitativa en Sociología; Luis Enrique Alonso

Literatura científica española contemporánea. Sociología. Métodos cualitativos. Hermenéutica. Discurso

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La mirada cualitativa en sociología

Luis Enrique Alonso

INTRODUCCIÓN

LA MIRADA HERMENÉUTICA

Conviene que se diferencia el concepto de método del más amplio de visión, mirada, enfoque o aproximación, para designar un estadio en el acceso al estudio de la realidad social.

Método viene de “meta” y “odos”, metacamino, un camino que va “más allá”, porque se le sobreponen una serie de protocolos y reglas en su recorrido.

En todo desarrollo metodológico existen dos niveles de construcción diferentes; un primer nivel de carácter sustantivo que denominaremos puntuación, y en segundo, de carácter formal, que denominaremos sintaxis.

De lo que se trata es de reconocer el carácter fundamental de la mirada interpretativa y, segundo, de avisar del peligro operacionista y formalista en el que podemos caer cuando nos olvidamos de la importancia social del sujeto que mira desde una situación.

En la visión hay una intención estratégica, es una determinación de los fines del conocimiento en función de un contexto. La búsqueda de finalidad de un sistema, mientras que la información se encuentra en la organización, cierre y codificación del sentido. La visión determina el tipo lógico en que nos situamos al observar la realidad; la técnica, consecuentemente, es la formalización última de ese tipo lógico hasta convertirlo en información pura.

La visión es el origen de las metáforas que tratan de modelizar nuestra percepción, considerando la metáfora como una reescritura que ordena, completa y estabiliza la relación del sujeto con el contexto que lo enmarca.

Cuando hablamos de visión hablamos de sujeto, y cuando nos referimos a ese sujeto debemos referirnos a la formación social de la subjetividad, pues el reconocimiento es el hecho fundamental constitutivo de lo humano, el ser humano no es previo a la sociedad; y, por otra parte, a la potencialidad de sujeto de convertirse en actor social.

En este sentido, el concepto de visión como mirada social supone la apertura al sujeto y a los actores en un proceso reflexivo de producción mutua.

Georg Simmel no encontraba para la sociología ningún nuevo objeto sustantivo, sino que la concebía como un “nuevo modo de observación”, como un “punta de vista” o una mirada. Simmel acabar otorgando a la realidad social un carácter interactivo y recíproco que se realiza en el proceso concreto de socializacion, y a la sociología, el papel de estudiar el juego de posiciones y de relaciones sociales que se expresan y se despliegan a diferentes niveles, desde la conciencia individual hasta las estructuras institucionales.

La mirada no es un hecho natural. Nuestra mirada esta formada, esto es educa y esta educación de la mirada es fundamental hasta para definir la propia realidad social. Miguel Beltrán: “El propósito de las sociología no es inventar el mundo social, sino descubrirlo: conseguir que las realidades sociales sean también categorías sociológicas, ya que descubrir algo es sobre todo conceptualizarlo.

Toda visión sociológica se convierte en una sociología de la visión, consecuencia de la perspectiva que aporta el sujeto que investiga, perspectiva que es siempre selección y construcción.

El ojo humano no es un preceptor neutro pasivo, automatizado o inocente, sino un instrumento condicionado y sujeto tanto a un aprendizaje cultural como a una validación social.

La noción de mirada es inseparable del sujeto que se piensa en el acto de observar, añadiendo conciencia al hacer perceptivo. La visión es selectiva; escoge y organiza los elementos relevantes del mundo, disponiéndolos en orden de influencia que tiene el propio sujeto.

La sociohermenéutica es un proyecto de interés práctico: una acción comunicativa en la que se pone en juego la intersubjetividad, mediante prácticas que permitan el dialogo y la interacción; trabajando los significados culturales y creando un lenguaje común a los actores sociales involucrados en una determinada situación. El proyecto de la sociología interpretativa reclama en su realización una profundización de la democracia, de la tolerancia y del antitotalitarismo.

CAPÍTULO 1

ENTRE EL PRAGMATISMO Y EL PANSEMIOLOGISMO. SOBRE LOS USOS (ABUSOS) DEL ENFOQUE CUALITATIVO EN SOCIOLOGÍA

Introducción

En enfrentamiento entre lo cuantitativo y lo cualitativo en sociología es tan viejo como radicalmente inútil.

Para las ciencias sociales, la cuestión de la cuantificación nunca puede ser presentada como un tema no problemático, o, si se quiere, aproblemático en el sentido que a este término le daba Nicolás Ramiro Rico.

Frente a la cuestión de la cuantificación en la sociología suelen plantearse dos actividades mixtificadores que en nada ayudan a situar el problema en sus justos términos: dos actitudes que han acabado cuajando en monolíticas desviaciones, no sólo del enfoque cuantitativo en particular, sino de toda la sociología en general.

Dos desviaciones: desviación humanista, rechaza todo intento de cuantificar cualquiera de los fenómenos sociales y humanos. Por otro lado: la desviación cuantitofrénica, por la cual la sociología se limitaría a medir absolutamente todo lo que se encuentra dentro de su campo de estudio.

  • Cuantitativo / cualitativo, una vez más

  • Alfonso Ortí parte de la diferencia, por una parte, una realidad fáctica estructurada por hechos externos, cuyo tratamiento estadístico-cuantitativo genera datos; y de, por otra parte, una realidad simbólica estructurada por significaciones y símbolos que formaría eso que Ernesto Laclau ha llamado campo de la discursividad y cuyo tratamiento es fundamentalmente comunicativo, lingüístico y semiológico.

    El enfoque cuantitativo tiene su grandeza y su miseria en el mismo punto: reproduce los estados de opinión dominantes, lo que nos sirve para conocernos en su nivel estático explicito, pero no impide observar las estructuras latentes y profundas que soportan tales estados; de la misma manera que presenta una imagen de la realidad social desconectada de las dinámicas sociales profundas de cambio histórico totalizante. Estamos ante algo así como una fotografía desmenuzada de la realidad social; lo malo es que la fotografía es forzosamente plana, estática y bidimensional mientras que la realidad es una totalidad concreta que presenta pronunciadísimos relieves y una tendencia a la mutación verdaderamente desconcertante.

    El análisis de la profundidad de los procesos sociales tiende a reclamar de la investigación sociológica un enfoque totalizador fundado en la complementariedad de un enfoque estadístico o distributivo que implica un proceso de información que produce datos, y un enfoque cualitativo que aspira a definir significaciones, puesto que ambos enfoques tienen espacios de cobertura de la realidad social absolutamente distintos.

    El enfoque cualitativo orienta el estudio sociológico como una investigación de los procesos de producción y reproducción de lo social a través del lenguaje y de la acción simbólica. Este reconocimiento fundamental y radical del papel del lenguaje no implica una explicación lingüística de lo social, sino el reconocimiento de las imprescindibles y complejas funciones que cumple en su constitución.

    El campo especifico de aplicación del enfoque cualitativo en sociología: el estudio de los discursos, entendiendo por discurso un conjunto articulado de prácticas significantes, no sólo las prácticas lingüísticas en sentido estricto; siendo cada proceso concreto de articulación el que fija, inestable y parcialmente el significado de cada discurso en la infinitud del campo de la discursividad.

  • El ámbito de la sociología cualitativa: simbolismo y lenguaje

  • Toda situación comunicativa establece una relación entre lo social y lo verbal como un proceso de reproducción y constitución de una realidad, en la cual participan tanto la acción social como la verbal.

    El análisis cualitativo enfoca los procesos sociales como procesos de producción de signos, lo que implica en primer lugar un análisis lingüístico y semiológico de los fenómenos comunicativos, cadenas significantes.

  • Proximidad, intensidad e intersubjetividad en la visión cualitativa de la sociología

  • En el enfoque cualitativo se abordan las diferentes formas de interacción grupal que se establecen en el espacio social concreto.

    Se investiga aquí el clima de las relaciones cotidianas a partir de la dinámica interpersonal de acciones y de comunicaciones que crean y recrean la realidad social, más como un conjunto de patrones intersubjetivos y narrativos.

    La percepción que los actores sociales tienen de la sociedad es por ello tanto un producto de las relaciones “objetivas” que los constriñen como de las situaciones comunicativas que los grupos sociales producen en su interacción, generando símbolos, imágenes y discursos que se comportan como elementos conformados fundamentales de la visión que los propios actores tienen de la realidad social.

    Desde el enfoque cualitativo se tiende a dar un lugar central al problema social de la intersubjetividad, tratándose como un dato inmediato del mundo de la vida. El hombre estudiado por la sociología no es un objeto en el campo del observador, sino un preintérprete de su propio campo de acción. La tarea de la investigación social cualitativa es interpretar las estructuras del mundo de la intersubjetividad, o mundo social, que constituye la experiencia cotidiana.

    El enfoque cualitativa en sociología es un enfoque fundamental motivacional, referido a la historia de los sujetos como elementos de un colectivo; la investigación es un estudio sobre los procesos concretos de socialización que no da por supuesta ninguna supersocialización o sobresocialización automática, ya sea ésta positiva o negativa, ni tampoco, por otro lado, esta explicación motivacional en sociología debe suponer ninguna derivada psicologista o mentalista, sino la aceptación del carácter reflexivo de la actividad humana, realizado a partir de su lenguaje, asunto en autores como Giddens han insistido sobradamente: “la comprensión de uno mismo está conectada íntegramente a la compresión de los otros. La intencionalidad no debe ser considerada como la expresión de un inefable mundo interior de experiencias mentales privadas, sino como algo que depende necesariamente de las categorías comunicativas del lenguaje. La comprensión de lo que uno hace sólo se torna posible comprendiendo lo que hacen los otros, y viceversa. Es una cuestión de semántica antes que de empatía.

  • Motivación, motivos e interpretación

  • Eliminaremos cualquier connotación hipersubjetivista del concepto de motivación, así como cualquier tentación de reducirlo solamente a las sobredeterminadas inconscientes o biogenéticas de un individuo aislado. Por el contrario, planteamos el concepto de motivación como un conjunto articulado de motivos concretos de acción, se produce un acercamiento importante entre la semántica situacional de la acción y la tradición hermeneútica de la Verstehen: “el nexo que se está proponiendo, en efecto, no es explicativo. Los motivos alegados constituyen una forma de interpretar la acción”.

    Concepción social de los motivos; concepción que parte de la idea misma de que la explicación ordinaria de las acciones situadas de los sujetos, por los motivos, no es propiamente realizar una descripción de la experiencia personal de la acción, ni interpretar la acción y el discurso como manifestaciones externas de elementos subjetivos, sino buscar la forma en que los motivos socialmente construidos y las acciones tienen su origen en la situación en que los individuos particulares se encuentran.

    Interpretación, motivación y sociología cualitativa han sido de este modo una constante en la tradición sociológica.

    Se trata de reconstruir en la investigación social cualitativa la intención de los sujetos implicados en la investigación.

    Si el enfoque cuantitativo nos sitúa en la dimensión individual de la realidad social, el enfoque cualitativo nos coloca ante la dimensión grupal de los procesos sociales.

    Los métodos cuantitativos están más próximos al individualismo metodológico.

    Las técnicas cualitativas, especialmente aquellas incluidas en la perspectiva estructural, parten del conjunto, de la visión de una matriz relacional, donde lo que importa no son tanto las propiedades de los individuos aislados como el sistema concreto de comunicaciones e interdependencias que los une.

    La interpretación de la motivación reclama la idea de un campo que ya desde sus versiones teóricas más antiguas supone el paso de un pensamiento en términos de sustancias a un pensamiento en términos de relaciones, lo que implica integrar el hecho de la motivación en el conjunto de las situaciones ambientales vividas por el individuo, así como un encaje en la dinámica de los grupos en los que interactúa; la motivación entonces es más un resultado que un origen, y queda determinada por las relaciones con la estructura de fuerzas de la que forma parte, estando vinculados los cambios que experimenta a las modificaciones que sufren los demás componentes del campo en un espacio-tiempo determinado.

    Hablar de motivación implica la posibilidad de aceptar la falta de conciencia explicita y presuponer que la conducta de los actores está determinada por fuentes no directamente accesibles de la conciencia; lo que nos lleva a la necesidad de utilizar prácticas o técnicas de investigación más abiertas que posibiliten al investigador considerar y evaluar lo no consciente de los sujetos a partir de lo que, más o menos libremente, conscientemente mantienen como sus objetivos e intenciones.

    El investigador se convierte en instrumento metodológico fundamental.

    El enfoque cualitativo estudiaba los fenómenos sociales en extensión.

  • Sociología y signo: la deriva pansemiologista

  • En cuanto al psicoanálisis creemos que Roger Bastide plantea con claridad el primer problema, que representa el acercamiento de las dos disciplinas, cuando resalta la radical diferencia de enfoque entre la investigación sociología y la investigación psicoanalítica de la realidad humana.

    Por lo que se refiere a la cuestión de la metodología sociológica y de la teoría lingüística, el tema se plantea en términos muy parecidos a lo que hemos visto para el psicoanálisis.

    Pansemiologismo que observa cada proceso social como un proceso únicamente comunicativo y significativo, en cuanto que funciona como signo lingüístico más o menos perfecto; de esta forma el signo crearía la relación social y no al contrario.

    Alfonso Ortí, interpretación pragmática de los discursos simbólicos en donde se relaciona siempre lo que el sistema de signos “dice” con lo que las prácticas sociales efectivas explican, tratando siempre de no reducir el “sujeto que habla” a un simple sujeto de la lengua” panseomiologismo o a un determinado y compulsivo “sujeto del deseo”.

    El significado que el análisis cualitativo del lenguaje busca no se plantea desde una perspectiva literal / estructural, ni desde una perspectiva funcional, sino desde una perspectiva interactiva, esto es, desde el significado social que surge como resultado de la interacción, y que sirve para que esa interacción se produzca y se reproduzca. El uso del lenguaje supone una selección de conductos, social y cognitivamente determinadas, que el investigador cualitativo trata de reconstruir de acuerdo con las finalidades del hablante y el contexto de las situaciones.

    CAPÍTULO 2

    SUJETO Y DISCURSO: EL LUGAR DE LA ENTREVISTA ABIERTA EN LAS PRÁCTICAS DE LA SOCIOLOGÍA CUALITATIVA

    Introducción

    Presentar la entrevista como un proceso comunicativo por el cual un investigador extrae una información de una persona que se halla contenida en la biografía de ese interlocutor.

    La subjetividad directa del producto informativo generado por la entrevista es su principal característica y su principal limitación.

    La llamada función emotiva o expresiva centrada en el destinador se convierte en el punto central de referencia de la práctica de la entrevista abierta de investigación.

    El yo de la comunicación en la entrevista no es simplemente un yo lingüístico, sino un yo especular o directamente social que aparece como un proceso en el que el individuo se experimenta a sí mismo como tal, no directamente, sino indirectamente en función del otro generalizado.

  • Las fuentes orales y el conocimiento biográfico

  • La fuente oral permite escuchar y recoger los testimonios, desde la voz viva y natural, directamente desde los protagonistas y actores sociales.

    El carácter directo y no mediado de las fuentes orales hay que añadirle el ya citado carácter hipersubjetivo y mediado por la memoria que tiene el producto de la entrevista abierta.

    El hecho biográfico, argumento cognitivo, la creación de una gestalt que entrelaza individuo, grupo y cultura incrustando percepciones y expresiones personales en redes comunicativas interpersonales, situadas, a su vez, en una serie de matrices sociales que las contextualizar y las hacen inteligibles.

  • El sujeto y el habla

  • Las entrevistas abiertas pueden servir complementariamente a los grupos de discusión, porque en ellos lo que obtenemos son siempre representaciones de carácter colectivo, no individual. Los grupos no nos proporcionan conocimiento sobre los comportamientos, sino sobre los sistemas de representaciones en relación con los objetos de estudio.

    El campo de actuación de la entrevista en profundidad sería así el del habla, en el sentido de la actualización personalizada del código de la lengua, pero frente a la atribución de este campo por parte de Saussure, de un carácter de acto individual, de voluntad e inteligencia nosotros, en este trabajo, vamos a pensar en el habla desde el lugar social.

  • La entrevista abierta en sus usos

  • La interacción y la conversación con la gente pueden adquirir muchas formas: desde los instrumentos de la encuesta formal, con sus tablas de respuesta múltiple y sus preguntas cerradas, hasta el dialogo totalmente abierto.

    En la entrevista informal, las preguntas, su secuencia y fraseología no se trabajan de antemano. El entrevistador intenta diseñar la expresión, el estilo de las preguntas para cada individuo particular, y preguntar en un orden apropiado para el entrevistado.

    El investigador no se aproxima de cualquier forma a la tarea, sin una estructura de trabajo.

    La entrevista de investigación es una conversación entre dos personas, un entrevistador y un informante, dirigida y registrada por el entrevistador con el propósito de favorecer la producción de un discurso convencional, continuo y con una cierta línea argumental del entrevistado sobre un tema definido en el marco de una investigación. La entrevista es una narración conversacional, creada conjuntamente por el entrevistador y el entrevistado que contienen un conjunto interrelacionado de estructuras que la definen como objeto de estudio.

    La entrevista en profundidad es un constructo comunicativo, no un simple registro de discursos que “hablan al sujeto”. Los discursos no son así preexistentes de una manera absoluta a la operación de toma de datos que sería la entrevista; constituyen un marco social de la situación de la misma. El discursos aparece como respuesta a un interrogación difundida en una situación dual y conversacional, con su presencia y participación, donde cada uno de los interlocutores co-construye en cada instante ese discurso.

    La entrevista en profundidad es de esta manera un proceso de determinación de un texto en un contexto, no de aislamiento de un texto.

  • La práctica de la entrevista en profundidad

  • Toda comunicación implica un compromiso y define una relación, una comunicación no sólo transfiere información, sino que a la vez impone conductas. Dos operaciones básicas de la relación comunicativa: por una parte, los aspectos conativo-relacionales y, por otra, los aspectos referenciales y de contenido de toda comunicación.

    La entrevista tiende a convertirse así en un sistema tipo homeostático.

    Tres niveles en la entrevista:

  • El contrato comunicativo

  • La interacción verbal

  • el universo social de referencia

  • 5. El contrato comunicativo

    Este contrato se halla constituido por unos parámetros que representan los saberes mínimos compartidos por los interlocutores sobre lo que hay en juego y sobre los objetivos del diálogo.

    Estos saberes se suelen dividir en dos grades grupos:

  • Saberes implícitos, capaces de crear una situación potencialmente comunicativa: códigos lingüísticos y culturales, reglas sociales y modelos de intercambio oral.

  • Saberes explícitos, suscitados en la función de la temática del trabajo, saberes que constituyen la base común de los primeros intercambios entrevistador-entrevistado y que se fundan en los objetivos de la investigación, del cómo, por qué y quién la realiza.

  • La entrevista es una variedad especializada de conversación, como interacción estereotipada de las posiciones del poder lingüístico y social que se plasman en un pacto o contrato, implícito o explícito, de comunicación.

  • La interacción verbal

  • Las conversación son así actividades sociales, reguladas no sólo en términos pragmáticos de adecuación al contexto, sino también dentro de las mismas secuencias verbales. Así, las palabras intercambiadas son en apariencia espontáneas; pero implican y manifiestan la posibilidad de activar una labor socialmente reconocida y exigida, y, por otra parte, manifiestan una amplia gama de estrategias de discurso de movimientos, de trucos conversacionales para persuadir, defender la propia posición, realinearse, justificarse, etc.

    El mínimo marco pautado de la entrevista es un guión temático previo, que recoge los objetos e la investigación y focaliza la interacción.

    La entrevista abierta no es una situación de interrogatorio; la entrevista abierta es la situación de la confesión, donde a lo que se invita al sujeto entrevistado es a la confidencia.

    La interacción verbal se establece a partir de un sistema de intervención del entrevistador, compuestas por:

  • Consignas

  • Comentarios

  • Los principales actos de habla llevados a cabo por el entrevistador pueden ser agrupados en tres tipos de instancias:

  • Declaración

  • Interrogación

  • Reiteración

  • Estos tres actos del lenguaje se pueden establecer remitiendo todo enunciado a dos registros discursivos comunes.

  • Un registro referencial

  • Un registro modal

  • Del cruce del tipo de acto con el tipo de registro nos salen los seis tipos básicos de intervenciones y comentario del investigador en la entrevista.

  • Una declaración a nivel referencial es una complementación.

  • Una declaración a nivel modal es una interpretación.

  • Una interrogación a nivel referencial es una pregunta sobre el contenido.

  • Una interrogación a nivel modal es una pregunta sobre actitud.

  • A la reiteración referencial la denominaremos eco.

  • A la reiteración modal la denominaremos reflejo.

  • La entrevista, el contexto social y la construcción del sentido

  • La entrevista de investigación social es especialmente interesante para determinar los discursos arquetípicos de los individuos en sus grupos de referencia, ya que el individuo se refiere para formular evaluaciones acerca de sí mismo y de los otros. Se trata entonces de una función perspectiva y comparativa en el curso de la cual el sujeto se evalúa a sí mismo.

    La entrevista se instituye y desenvuelve a partir de su capacidad para dar cuenta de la vivencia individual del informante del sistema de “marcadores sociales” que encuadran la vida social del individuo especifico, ya que en nuestra sociedad rige un sistema de etiquetas que insta al individuo a manejar en forma conveniente sus sucesos expresivos, y a proyectar por medio de ellos una imagen adecuada de sí, un respeto apropiado por los presentes y una consideración satisfactoria por el encuadre. El discurso que se produce a través de ella, es un relato en el que la situación implicativa genera una “inversión de la persona” que al verse a sí misma en realidad observa el sistema de etiquetas sociales que lo enmarcan.

    CAPÍTULO 3

    GRUPO DE DISCUSIÓN EN SU PRÁCTICA: MEMORIA SOCIAL, INTERTEXTUALIDAD Y ACCIÓN COMUNICATIVA

    Introducción

    Especial difusión en nuestro país, tanto en el campo de la investigación de mercados como en el ámbito más amplio de la investigación social general, la utilización de grupos de discusión como estrategia cualitativa de estudio de la realidad social. El grupo de discusión es un proyecto de conversación socializada en el que la producción de una situación de comunicación grupal sirve para la captación y análisis de los discursos ideológicas y de las representaciones simbólicas que se asocian a cualquier fenómeno social.

    En su práctica concreta, el grupo de discusión no es más que un pequeño grupo que comentan y debaten sobre una serie de temas discriminantes o “estímulos”, inducidos en la dinámica interactiva por un director o moderador formal de la reunión, durante una duración variable de tiempo; pero que suele estar entre los noventa minutos y las dos horas.

  • La formación y construcción del grupo de discusión: la grupalidad y sus niveles

  • El grupo de discusión es un dispositivo que se establece sobre la base dela identidad social y de sus representaciones; siendo estas representaciones sociales las formas de conocimiento, colectivamente elaboradas y compartidas, con una orientación práctica y permanentemente actualizable, y que determinan la forma común en la que los diferentes grupos humanos construyen e interpretan su realidad y la de otros colectivos.

    El grupo de discusión no trabaja en el ámbito de la grupalidad conductista, en donde sólo aparece el interés como elemento motivante de la unificación del campo grupal.

    Lo que hace al grupo de discusión un dispositivo de investigación sociológico es que le grupo está diseñado para dar cuenta de la manera en que los sujetos y los grupos construyen y dan sentido a los acontecimientos y circunstancias en que viven, haciendo aflorar las categorías e interpretaciones que se generan en los marcos intersubjetivos de la interacción social, por medio de procesos comunicativos y lingüísticos.

  • La constitución del grupo de discusión como expresión de las identidades sociales

  • El grupo de discusión es un juego de lenguaje interindividual, una situación de interacción verbal abierta: tiene como fin la producción de un discurso que servirá de materia prima para el análisis, por parte del investigador social.

    En la discusión de grupo se buscan internamente diferencias discursivas, de ahí la heterogeneidad parcial y controlada de los miembros del grupo; pero estas diferencias no pueden obstaculizar el intercambio conversacional, ni el principio de cooperación que debe funcionar como regulador de los actos comunicativos, y de las atribuciones consensuadas de sentido, que el propio grupo otorga a las categorías sociales por las que éste transita.

    El diseño del grupo como organización comunicativa adaptada a un ambiente, es una composición de diferencias lingüísticas individuales y subgrupales especificas, circunscritas a un espacio social y simbólico que tiende a ser homogéneo.

    El empleo del grupo presupone que el objeto temático de la investigación va a ser observado a través de la experiencia directa que de él poseen un cierto número de individuos que producen discursos tópicos del grupo social al que pertenecen.

  • La lógica dialógica del grupo de discusión: de la interacción social a la intertextualidad

  • La enorme influencia que marcó el estructuralismo lingüístico en la génesis y primer desarrollo del grupo de discusión, como dispositivo de investigación social, supuso cierta fascinación por el producto del grupo: el texto.

    El grupo de discusión crea controladamente un marco, en cuanto entorno espacial y temporal, en el que se realiza la interacción comunicativa.

    El texto del grupo de discusión es así un texto oral que se traduce luego artificialmente a texto escrito, y este texto oral originario no es nada más que la realización, y materialización como enunciado, de un conjunto de líneas discursivas que se entrecruzan y enfrentan, dándole un carácter, casi literal, de relación dialógica que todo texto tiene, incluso los que parecen más monológicos.

    El grupo de discusión es un intento de resocialización total de la microsituación discursiva, donde el hecho social de la interacción verbal es el que produce la enunciación, según modulaciones y valoraciones que revelan la existencia y el peso social de los signos.

    En el grupo de discusión el lenguaje aparece no como el agente de la creación exclusiva de la realidad social, creación que se derivaría de la potencia constitutiva de sus códigos, sino como el medio de construcción significativa del mundo en una situación concreta, a partir de la experiencia de los actores sociales.

    En el grupo, el juego no es un juego del lenguaje del tipo pregunta / respuesta en el que cuanto más convencional es una pregunta, más convencional es su respuesta, sino que es un proyecto de discusión socializada, donde por medio de rodeos, acuerdos y negociaciones hay búsquedas de visiones compartidas; por tanto, en el grupo de discusión se opera a partir de un conocimiento tácito, o preconsciente.

    El orden discursivo que aparece en el grupo de discusión no es un orden impuesto por una pauta de contestación, sino un orden construido a partir del desorden de la conversación.

  • Grupo de discusión y acción comunicativa

  • Apuntar que el grupo se inscribe en un espacio de la realidad social enmarcado en el mundo de la vida, en cuanto que relaciones e intercambios intersubjetivos de la cotidianidad.

    El grupo de discusión es un proyecto de acción comunicativa, en el que los actores tratan de lograr un microacuerdo sobre los puntos problemáticos y los núcleos temáticos de su conversación.

    El principio que regula el funcionamiento del grupo es el de la cooperación discursiva, en el sentido que los actores implicados tratan de sincronizar sus planes de acción y representación en el horizonte de un mundo de la vida compartido, y sobre la base de interpretaciones complementarias.

    El análisis de un grupo de discusión no es una análisis de textos, ni lingüístico, ni psicoanalítico, ni semiológico; no se busca en él la estructura subyacente de la enunciación, ni la sintaxis combinatoria de las unidades significantes, sino es la reconstrucción del sentido de los discursos en su situación de enunciación.

    La función simbólica en el grupo aparece como una propiedad emergente de una red compleja de elementos, que se combinan y se precipitan en formaciones caóticas.

    El análisis del grupo no es el desmigajamiento de un corpus buscando sus unidades de significación elementales.

  • De la ideología a los discursos ideológicos

  • Las ideologías tienen siempre un carácter concreto; se convierten en discursos que asocian las problemáticas genéricas de las representaciones ideológicas a las condiciones concretas y a las configuraciones particulares asumidas por esa representación. Los discursos ideológicos cobran de inmediato un carácter activo, semantizan la realidad de cada grupo social, constituyendo una secuencia de elecciones por los cuales ciertas significaciones son elegidas y otras excluidas.

    La noción de discurso trata de romper así la oposición entre concepto y práctica, palabras y cosas, lenguaje y realidad, concluyendo, que la ideología no es simplemente un subproducto del desarrollo de las fuerzas productivas, ni que tampoco, desde el polo opuesto, se pueda reducir la clase social a su conciencia o su práctica ideológica.

    Se entiende la ideología como procesos continuos que trabajan con repertorios sintácticos, semánticos, pragmáticos y que forman el horizonte de la realidad social en la que estamos viviendo. Desde aquí nos separamos de las férreas divisiones entre ideología y utopía.

  • El grupo de discusión: análisis de las ideologías e interpretación del discurso

  • Si el grupo de discusión tiene especial utilidad como práctica cualitativa de estudio de la realidad social, es porque se inscribe en los procesos metacomunicativos de lo social, y por ello es un espacio de reconstrucción y polarización de los discursos ideológicos y de las representaciones simbólicas que se asocian a cualquier fenómeno social.

    El grupo de discusión se muestra cono un instrumento perfecto para observar cómo se realizan las formas de recepción y construcción de los discursos ideológicos.

    El grupo de discusión, al situarse en el campo de lo analógico, de lo comunicativo y de lo simbólico, se inscribe en el espacio mismo de lo que Mijail Bajtin denominó medio ideológico: “El medio ideológico es la conciencia social de una colectividad dada, conciencia realizada, materializada, externamente expresada.

    El análisis sociohermenéutico se sitúa en el ámbito de la ideología desde las pautas de interacción de los juegos del lenguaje, apareciendo de esta manera el sistema ideológico como un sistema generativo, como una competencia productiva para engendrar una número indefinido de proposiciones particulares reconocibles que son manifestaciones de proposiciones genéricas codificadas socialmente.

    El grupo de discusión se convierte en una herramienta de la investigación social que, antes de absolutizar el lenguaje, lo contextualizar; antes de fascinarse por las formas se preocupa por su génesis; antes de convertirse en máquina informática se muestra como espacio comunicativo; antes de convertir a los sujetos en sujetos hablados por discursos formales los conceptúa como actores sociales que hablan, entienden y son entendidos desde las ideologías que los construyen como seres sociales activos.

    Conclusión: el grupo de discusión y la sociología crítica

    Toda lectura del texto de un grupo de discusión es una interpretación y, por tanto, al igual que cualquier proceso de interpretación es infinito, como se han encargado de recordarnos repetidamente, desde posiciones cercanas a la hermenéutica fenomenológica, autores como Hans-Georg Gadamer.

    Regenerar el grupo de discusión, reintroducir en él cuando menos aquel espíritu de artesanía intelectual que C.W.Mills recomendaba para la sociología, significaba no sólo dar la palabra a los investigados, sino también supone dar la palabra a los investigadores, en el sentido de que éstos puedan ser capaces, no sólo de dar cuenta del uso de una técnica, sino, ante todo, de utilizar su capacidad reflexiva, y de acción comunicativa, para establecer interpretaciones libres guiadas por la posibilidad de acuerdo.

    CAPÍTULO 4

    ESTRUCTURALISMO Y POSTESTRUCTURALISMO: DEL FORMALISMO AL NIHILISMO

    Introducción

    En un texto ya antiguo del filosofo catalán Eugenio Trías se afirmaba que se iba a finalizar, con inevitable sensación de derrota, cualquier intento de definición de estructuralismo; algo parecido nos sucede aquí.

  • La pauta estructuralista

  • La lingüística había tenido un marcado acento historicista y comparacionista. La tendencia había sido buscar el origen de las palabras: se pretendía seguirles el rastro desde sus comienzos y ver sus diferentes recorridos históricos, encontrando en el origen de las primeras palabras onomatopeyas cristalizadas.

    El lenguaje se vuelve más a la lógica que lo conforma y al esquema de pensamiento que lo genera; siendo así que la función última del lenguaje es la expresión del pensamiento y es similar a las utilizadas por los otros hombres.

    En el estudio del lenguaje nos encontraríamos con dos aspectos: la lengua y el habla. La lengua, podría confundirse con el lenguaje, pero no es más que una parte del mismo.

    La lengua es el producto que el individuo registra pasivamente, nunca supone premeditación y la reflexión no interviene en ella; mientras que el habla es una acto individual de voluntad.

    El signo posee caracteres fundamentales que es necesario recordar. La arbitrariedad que significa que la unión existente entre el significado y el significante se establece de una forma que no puede ser explicada siguiendo ninguna regla de necesidad, ni histórica, ni biológica, ni física. Esta característica arbitraria del signo nos lleva a propiedades derivadas, como es su inmutabilidad. Reclama también cierta mutabilidad del mismo, puesto que el tiempo asegura la continuidad de la lengua tiene, por otra parte, un efecto contrario que es producir alteraciones en los signos lingüísticos.

    Curso, también es de fundamental importancia la introducción que hace Saussure de la doble dimensión entre su eje sintagmático y el eje de la asociación o selección.

  • La expansión estructuralista

  • Roland Barthes afirmaba que si el estructuralismo realiza la aplicación de elementos y de estructuras lingüísticas a otros campos, es porque acaba abstrayéndose a formas de comportamiento universales de la mente humana; de tal manera que acaba encontrando homologías entras las estructuras psicológicas y las formaciones sociales, utilizando la lengua como mediador universal; no es otra la idea que constituye el nervio central del planteamiento estructuralista.

    El estructuralismo como trasposición de los mecanismos lingüísticos al estudio de la sociedad, ha encontrado una audiencia inesperada por una serie de motivos de Jonathan Culler versa en las siguientes razones; primera, porque la lingüística aporta elementos de rigor a otras ciencias sociales, les ofrece un vocabulario y una responsabilidad científica o formal que, al ser aplicado a otros campos, parece contaminar de supuesto rigor a estas disciplinas tradicionalmente menos formales, formalizadas, y formalizables; segunda, porque plantea conceptos o unidades básicas de análisis, que sirven como potentes herramientas analíticas, y, tercera, porque facilita el establecimiento y la formulación de modelos semióticos cerrados, listos para ser utilizados en muy diferentes situaciones espaciales y temporales.

    Cualquier hecho discursivo es tomado como la expresión de una estructura subyacente oculta que aflora en la comunicación concreta.

  • Las limitaciones de la absolutización semiológica

  • El problema de la inflación del análisis semiológico como una anulación de la capacidad constructiva consciente, o preconsciente, de los sujetos sociales en sus prácticas; o, lo que es lo mismo, como un desprecio explícito o implícito por la capacidad comunicativa, generativa y creativa que vaya más allá de los códigos y convenciones de la articulación reproductiva de la lengua.

    La crítica estructuralista acaba de un plumazo con todos los problemas de interpretación, al sustituir la interpretación por la descripción objetiva de los códigos que los sujetos no conocen: “la interpretación se verá reducida a ser simple momento de una inteligencia que establece “objetivamente” las relaciones de elemento de un mensaje, la sintaxis, en cuyas articulaciones yace la significación”.

  • Del estructuralismo al postestructuralismo: la implosión de los códigos

  • El estructuralismo se ha ido convirtiendo en un literalismo esteticista, en un inflado textualismo, tal como lo ha reflejado oportunamente Alex Callinicos, en su rápida respuesta a los excesos de la teoría postmoderna.

    Conclusión: el modesto encanto de los sujetos concretos

    El ocultamiento del sujeto es convertido en uno de los tópicos fundamentales del postestructuralismo.

    La inferencia es una atribución de sentido a las intenciones informativas, y opera de manera metarrepresentacional.

    Los individuos son tanto amos como siervos de su lenguaje, y la función activa de la lengua, en la construcción de la realidad, sólo se puede concebir en esta situación intermedia que acerca la lengua a la comunidad lingüística, el texto a la ideología y la enunciación a los conflictos de la interpretación.

    CAPÍTULO 5

    CONSUMO, SIGNO Y DESEO: LAS LIMITACIONES DEL ANÁLISIS SEMIOLÓGICO EN LOS ESTUDIOS DE CONSUMO

    Introducción

    La tesis del consumo como control y manipulación social había sido uno de los temas fundamentales en la sociología y la economía crítica norteamericana de los años cincuenta.

  • La absorción del consumo en la razón semiológica: de Barthes a Baudrillard

  • Primer puerto la obra de Roland Barthes, importante labor de lectura estructural de la vida cotidiana. Poseído por la misma vieja aspiración estructuralista Barthes emprende una decodificación semejante de los nuevos ídolos de la tribu burguesa. Donde hay sentido hay sistema, y se pueden encontrar modelos de inteligibilidad. Los hechos sociales de la cultura de consumo burguesa se pueden entender como una mitología, como un sistema de valores que, sin ser una narración en sentido estricto, también circunscriben un lenguaje que naturaliza, saca de la historia y convierte en mágicos a los consumibles característicos de la opulenta iconografía de la representación cotidiana moderna. La semiología pasa a ser una semiología general; todo es signo en un sistema de signos y se puede decodificar. El consumo es quizá el lenguaje secundario más potente de la actualidad y constituye un sistema mitológico sobre el que se puede realizar todo tipo de análisis estructural.

    Baudrillard, aspectos básicos que estructuran su obra, directamente inscrita en el análisis estructuralista y postestructuralista.

    En una palabra, los productos del mercado evolucionan hasta convertirse en meros simulacros de sí mismos; adquieren una estructura señuelo, en la que su forma exterior, superficial, rompe la dependencia con respecto a su contenido, profundo, y aparece, por tanto, una dimensión signo por la cual se invierte la relación entre objeto y mensaje; el mensaje no habla del objeto, el objeto habla del mensaje. La marca de un producto no marca la producto, marca al consumidor como el miembro del grupo de consumidores de la marca.

    La lógica social de este sistema de consumo es la lógica de la diferenciación, de la jerarquización y del dominio por el poder, del código que regula la producción simbólica.

  • El baudrillard decadente o el morboso mundo de la catástrofe

  • El libro se empaña en demostrarnos que la sociedad norteamericana es primitiva porque ha llegado a ser indiferente, o a dominar la indiferencia, allí donde las únicas realidades son las realidades fatales o catastróficas. Las relaciones entro los norteamericanos suelen ser violentas, debido a que son esporádicas; pocas veces se mueven en el plano de lo real y, cuando lo hacen, son destructivas.

    El consumo es sólo de apariencia; las fronteras entre los mundos se han disuelto; la diferencia sexual se ha confundido; las catástrofes son espectáculos programados: las copias dominan a los originales; “ya no estamos en el crecimiento, estamos en la excrecencia”.

    En la primera época, la obra de Baudrillard mostraba que la aplicación del análisis estructural era bastante más complicado para el análisis de sociedades de fuerte cambio histórico y complejización, ocasionando más problemas que el análisis de una obra literaria concreta o de los mitos de sociedades sin historia, donde los contextos están mucho más prefijados y cerrados, y el código es más fácil de determinar e imponer a posteriori o tomando la distancia de la lejanía en la cultura, en el tiempo o en el espacio.

    En sus inefables cool memories, Baudrillard, haciendo honor a la declaración de su título, opta, directamente, por el desapasionamiento absoluto y por la frialdad total, por la iluminación helada de la ironía postmoderna, complacida en su propio anuncio morboso del apocalipsis.

  • Consumo y semiología: vías abiertas y vías cerradas

  • Cuando Baudrillard habla de la sociedad actual como de una sociedad donde el símbolo domina a la persona creando una realidad virtual y eliminando la realidad cotidiana, da por muerta toda realidad, si no es virtual. Si visión delo consumo no puede ser más armónica: es la paz de los muertos sociales, la representación fantasmagórica de un orden siempre dominado por los objetos y símbolos que clausuran la sociedad hasta estrangularla y que ahora, como fuegos fatuos, poseen vida propia generando la denominada realidad virtual.

    Inaceptable la idea de un capitalismo de organización que ha conseguido “integrar” todo conflicto dentro de una racionalidad tecnológica y simbólica absoluta, y es capaz de programar todas las necesidades y todos los deseos.

    La creación de las necesidades, la publicidad y las motivaciones, tampoco es posible dar crédito a una visión tan simplista, mecanica, asocial y funcional que acaba deslizándose hacia un psicologismo hiperindividualista donde todo se disuelve en un deseo desatado, y en una fascinación por el gusto como toda “motivación”, no ya sólo en el consumo en un sentido estricto, sino en todos los comportamientos sociales del consumidor.

    Alfonso Ortí, ni el consumidor es una página en blanco sobre la que se pueda inscribir cualquier designio o capricho empresarial, ni la publicidad puede imponer cualquier hábito de consumo sin tener en cuenta una praxis social que la decodifica y la remodela, ni el proceso de creación y difusión de las imágenes de marca de los productos puede aislarse de lo más “tradicionales” mecanismos de la competencia y de la centralización capitalista, ni, mucho menos aún, podemos encontrar una metodología abstracta de la motivación y de la creación de necesidades que venza, por sí sola, las barreras que establecen las condiciones históricas, sociales, económicas, etc.

    Cualquier estudio del consumo no puede dejar de observarlo como un producto dependiente de los contextos grupales, culturales y estratificacionales, en su apoyo a la reproducción social, a la formación de intersubjetividad, a los problemas de dominación sociopolítica, ala repercusión en las formas de vida, al impacto en la cohesión social o en la generación de igualdad o desigualdad social, etc. Multidimensionalidad que Pierre Bourdieu reclama para el análisis de consumo, cuando incorpora el proyecto del estudio del origen de clase en la determinación del “gusto” y en las preferencias, tomando una posición genética y buscando el marco de referencia comunes construido, secularmente, a través de las prácticas.

    Frente al concepto de cultura de consumo como un simple unificador simbólico en el que se disuelven los objetos de manera pasiva podemos presentar el problema de los estilos de vida como una mediación entre las imposiciones del código de consumo y las aspiraciones de identidad y expresividad de los actores concretos.

  • La necesidad y el deseo

  • El consumidor del postestructuralismo, amarrado por el deseo, acaba presentando así una funcionalidad tan evidente como la del consumidor racional, egoísta y superindividualista de la economía neoclásica liberal. Para nosotros, la realidad no puede ser más diferente: la sociedad industrial avanzada, postindustrial, opulenta, de consumo, o llámesela como se quiera, no destierra de ninguna manera el tema de la necesidad, la escasez o la desigualdad, simplemente lo sitúa en otro ámbito de análisis.

    Existen espacios sociales que no son reproducciones “clónicas”, o milimétricas, de la estrategia de dominación de la lógica comunicativa del capitalismo tardío. La irrupción de los medios masivos en los grupos sociales cotidianos significa la distorsión de su comunicación, pero n la supresión absoluta de su identidad como grupo.

    Las sociedades industriales conocen una auténtica explosión de información y de medios comunicativos, una opulencia comunicativa, sólo cuantitativa y centrada en los medios técnicos, que ha hecho retroceder hasta el mínimo el sentido de lo colectivo o de lo solidario, consiguiendo imponer la idea de la sociedad como simple sumario o yuxtaposición de individuos.

    Frente a la afirmación de la comunicación como apertura, como reivindicación, como forma y vehículo de una transformación posible, Baudrillard ha elegido aceptar la comunicación en su forma degradada y mercantilizada, absorbida y devorada por el comercio, haciendo de este sucedáneo una categoría fuera del tiempo, la historia y las acciones concretas, en suma, ampliándolo hasta el paroxismo.

    CAPÍTULO 6

    EL ANÁLISIS SOCIOLÓGICO DE LOS DISCURSOS: UNA APROXIMACIÓN DESDE LOS USOS CONCRETOS

    Introducción

    Uno de los escollos más habituales del enfoque cualitativo en sociología es la delimitación del lugar práctico que ocupa el análisis del discurso.

  • La dimensión informacional del análisis del discurso: redundancia y acumulación

  • Tres niveles básicos de aproximación al análisis de discursos: un nivel informático / cuantitativo, un nivel estructural /textual y un nivel social / hermenéutico. El primer nivel es el más inmediato y descriptivo, y tiende a explorar la dimensión más denotativa y manifiesta de los textos. Operativamente, tiende a realizarse de manera cuantitativa; de lo que se trata, fundamentalmente, es de analizar y desmigajar un corpus, o conjunto, seleccionando textos en un conjunto de palabras, entre las que se producen reiteraciones, en las que hay asociaciones posibles y a las que se pueden atribuir lejanías o proximidades semánticas. El texto se nos convierte de este modo en un espacio de frecuencias en el que van apareciendo, se van repitiendo y se van asociando unas palabras con otras.

    En segundo término, nos referiremos al proceso de recomposición y análisis. Proceso que se lleva a cabo generando entradas temáticas, diccionarios y / o thesaurus; categorizaciones, en suma, que recogen el número de veces que aparece un término reducido, informativamente, a señal; agregando palabras a las que se atribuye común y unidimensional, se van construyendo categorías y principios de asociación entre ellas.

    Análisis de contenido, nos coloca ante un primer nivel de análisis de discurso, un nivel que podríamos definir de información sin comunicación. Vía inductiva, analítica y manifiesta que se encuentra bordeando el afilado límite entre lo cualitativo y lo cuantitativo, aunque por su lógica y por su sistemática podríamos decir que es un método eminentemente cuantitativo aplicado sobre algo que es radicalmente cualitativo: el lenguaje.

  • La dimensión estructural del análisis del discurso: invarianza y texto

  • El gran avance, quizá el paso fundamental en la cristalización del análisis cualitativo del discurso como una línea de investigación intelectualmente autónoma y académicamente asentada, se produce en el momento en el que la metodología, que se deriva de la confluencia entre la lingüística estructural y la antropología, se aplica al análisis del texto. Hasta el punto el hermanamiento entre lingüística estructural y análisis de texto se ha dado, tan convencionalmente, por hecho y cerrado que a gran parte de los investigadores y para los importadores al campo de la sociología de estos métodos eran la misma y única cosa. Conviene deshacer esta identidad y conceptuar este análisis; en primer término, sólo como un nivel de aproximación al texto lingüístico y, en segundo término, ver sus limitaciones, pero también sus potencialidades complementarias.

  • El análisis sociológico de los discursos: actor social y comunicación

  • El análisis estructural de textos ha funcionado como un metalenguaje hiperespecializado de gran éxito académico y con ciertas pretensiones imperialistas sobre otros campos del saber.

    La lógica con la que se opera en el análisis de textos, buscando efectos de la estructura lingüística puede ser utilizada para complementar y completar el análisis sociológico de los discursos, pero no es el análisis sociológico de los discursos, cuya lógica debe estar centrada en la interacción y en el conflicto de los grupos sociales: “las producciones simbólicas deben sus propiedades más especificas a las condiciones sociales de su producción y a la posición del productor en el campo de producción que determina, a la vez, por mediaciones diferentes, el interés expresivo, la forma, la fuerza de la censura que se le impone y la competencia que permite satisfacer ese interés en los límites de tales coerciones”.

    En la investigación social, el discurso desborda al texto.

    El texto es el plano objetivo y material de un proceso que encuentra valor herméutico en cuanto que nos sirve de soporte para llegar a hacer visible, e interpretables, las acciones significativas de los sujetos en sociedad; el texto no contiene el sentido, ni es el sentido mismo; es el mediador y la vía hacia el sentido.

    En la investigación social nos movemos tomando los registros y los códigos, las acciones significativas de los sujetos en sociedad; el texto no contiene el sentido, ni es el sentido mismo; es el mediador y la vía hacia el sentido.

    En la investigación social nos movemos tomando los registros y los códigos como fenómenos intersubjetivos, lo que supone contextualizar a los actores en una comunidad sociolingüística, como participantes en un acto comunicativo y por ello dar preponderancia a los elementos deícticos e interpersonales.

    El análisis de los discursos a realizar en la investigación social no es un análisis morfológico de texto, donde se automatiza el texto del contexto para encontrar en él la completitud de una función expresiva, particular, construida con materiales en el análisis literario o lingüístico del texto donde el contexto se congela y las funciones retóricas o narrativas se extreman.

  • Discursos, usos del lenguaje e interpretación sociológica

  • Tzvetan Todorov, dos tipo tradicionales de interpretación, uno que denomina finalista y otro operacional; si el primero se asocia a la hermenéutica clásica de corte tradicional, el segundo estaría ligado a la interpretación filológica, pero estas dos estrategias encuentran en su propio fracaso la imposibilidad de dar cabida a lo dialógico-intertextual y a lo histórico-social contextual. Cuando aparece lo social, aparece la ideología.

    El lenguaje toma un sentido polimorfo, activo y convencional, fruto de múltiples acciones humanas, y sus usuarios son los que actúan en el lenguaje, de forma que el significado de un término es sencillamente su uso en un determinado juego del lenguaje que se corresponde con una forma concreta de vida.

    La dialéctica uso/norma nos remite a la doble dimensión subjetiva/objetiva o a la dimensión, a la vez creativa y coactiva, del lenguaje, pero situándola, no en el ámbito abstracto e intrasubjetivo de las reglas de una lógica lingüística, sino en el plano intersubjetivo, histórico y, en definitiva, social de la enunciación.

    El texto en el análisis sociológico de los discursos, es un producto discursivo cuyas propiedades internas, si tienen interés, no son en cuanto realizan ninguna regla morfológica inmanente, sino en cuanto nos sirven para determinar el sentido de los discursos de los discursos que lo originan.

    El estudio de los discursos se pregunta lo que hace y busca la gente cuando utiliza el lenguaje; investiga regularidades sociales y no “leyes” formales; se centra en la tematización más que en la sintaxis significante: encuentra referencias a contextos, más que universales, lingüísticos o antropológicos; opera por analogía e interpretaciones locales y no por digitalización y protocolos genéricos: y, finalmente, el corpus, lejos de ser la prueba textual o el hecho positivo de la interpretación, es la vía para la comprensión de la función interactiva y comunicativa de los discursos: “el analista del discurso trata su corpus como el registro de un proceso dinámico en el cual el hablante/escritor utiliza el lenguaje como instrumento de comunicación en un contexto para expresar significantes y hacer efectivas sus intenciones.

    El problema del análisis social de los discursos se sitúa en el juego de fuerzas del campo social, y por ello nos debemos remitir a los juegos de intereses en los que se generan los elementos culturales y simbólicos que arman y dan consistencia a los discursos.

    Nos encontramos, no en el espacio del análisis formal, sino en el de la interpretación; en esa situación mezcla de “sospecha y escucha” que trata de penetrar en el significado para los sujetos de los enunciados, sin subordinar los enunciados a las leyes, sean éstas estadísticas o lingüísticas.

    La interpretación sociológica de las discursos no es una análisis de contenido, ni un análisis formal, sino un análisis contextual, donde los argumentos toman sentido en relación con los actores que los enuncian, enmarcados en un conjunto de fuerzas sociales en conflicto que los originan.

    El análisis de los discursos en sociología lo concebimos, no tanto dentro del giro lingüístico del conocimiento contemporáneo, como en el más genérico del giro interpretativo de las ciencias sociales contemporáneas.

    Las reglas de la lingüística del texto: cohesión, coherencia, intencionalidad, aceptabilidad, informatividad, situacionalidad e intertextualidad, cobran toda su fuerza en el análisis social de los discursos, cuando ponemos al contexto en primer lugar y no en el último.

  • Nota final: subjetividad, interpretación, traducción

  • Texto y contexto se encuentran interpenetrados en un conjunto de relaciones complejas y múltiples. Analizar el discurso es construir un sistema “ad hoc” de categorías concretas sobre los textos que nos permiten interpretar la realidad social vinculada a esos discursos. Propuesta, por tanto, de programa de investigación constructivista, que opera no con idea de descripción objetiva de la realidad social a través de sus mensajes, o de la invención de esa misma realidad por sus discursos, sino con el presupuesto de que investigar es construcciones concretas, construcciones que permitan conocer a través de una dinámica de adquisición de información puesta en relación con la información y con los esquemas cognitivos, que previamente se poseen, mediante un movimiento de organización y reorganización significativa del conocimiento a través de un proceso interno, activo y personal.

    El análisis sociológico de los discursos está soportado y es tanto un procedimiento analítico propiamente dicho como un procedimiento sintético.

    El tema de la traducción nos lleva a un tema fundamental: el valor analítico de la lengua no puede ser confundido con el valor social del habla.

    Por eso el análisis del discurso, tomado como traducción, no es una representación esquematizada, ni mucho menos una descripción de un decir social, sino una interpretación estratégica, hecha para hacer comprensible una realidad social que acota y motiva el campo discursivo.

    Toda traducción es una re-escritura, donde el aparente sentido único de la trascripción queda abolido por el sentido pragmático de la recepción y de la creación.

    Traducir es interpretar, así como interpretar es traducir; si utilizamos las claves que Catherine Desprats-Péquignot entresaca del psicoanálisis, podemos afirmar que interpretar el discurso es establecer sus sentido, mediante un proceso de descomposición y de recomposición permanentes que, a la vez que estudia la organización manifiesta del texto, trata de traducirlo a un contenido latente: interpretar entonces no es aplicar una clave o “código simbólico” a un enunciado; es más bien descifrar ese enunciado, recrear un código simbólico concreto al emplearlo en una práctica concreta hasta construir sus sentidos posibles; las palabras entonces son concretas y guían las interpretaciones concretas; de ahí que la interpretación, como “lectura de sentido”, no esté abierta a cualquier sentido sino al que se deriva de sus actores como precipitación de una constelación de circunstancias sociales y personales.

    VALORACIÓN PERSONAL

    Luis Enrique Alonso. Licenciado y Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid Becario de F.P.I. del Ministerio de Educación y Ciencia en el Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Económicas de la U.A.M entre 1980 y 1984.

    Desde 1984 hasta la actualidad, en el seno del Departamento de Sociología de la Facultad de CC. Económicas de la Universidad Autónoma de Madrid .

    Ha ejercido docencia internacional en las universidades de Southbank de Londres, París IX (Dauphine) y París I (Laboratoire Georges Friedmann), Xalapa (Veracruz, México) y La República del Uruguay

    Especializado en Sociología Económica y en el análisis e investigación sociológica de los fenómenos de acción colectiva y movimientos sociales, ha dirigido investigaciones en el ámbito de la Unión Europea (programa Comett, DG5), acciones concertadas con la Universidad de Cardiff (programa British Council/Ministerio de Educación) y proyectos de la Dgicyt, entre otros.

    Ha publicado medio centenar de artículos en revistas especializadas, ya sea en las principales publicaciones científicas en el ámbito estrictamente académico de la Sociología, ya sea en el ámbito profesional de la economía y la investigación de mercados; también ha colaborado frecuentemente en revistas de ámbito interdisciplinar en el campo de las ciencias sociales y humanas.

    Es autor igualmente de una treintena de capítulos en libros colectivos, muchos de estos libros son obras centrales dentro de las diferentes subespecialidades de la sociología española en la que se encuadran.

    También es coautor de seis libros que abordan temáticas relacionadas con la Sociología del Consumo, del Trabajo y los Movimientos Sociales.

    Sus tres últimos libros son La mirada cualitativa en Sociología, Madrid, Fundamentos, 1998; Trabajo y ciudadanía: estudios sobre la crisis de la sociedad salarial, Madrid, Trotta, 1999 y Trabajo y postmodernidad. El empleo débil, Madrid, Fundamentos, 2001.

    La mirada cualitativa en Sociología , en este libro se exponen una seia de procesos sociales y resortes comunicativos que construyen las bases teóricas para el uso del grupo de discusión, la entrevista abierta y, en general, el análisis abierto de los discursos como dispositivos de investigación social. Por esta línea y desde una orientación abiertamente pluralista, niveles y formaciones de la realidad social que se investiga, destacando el carácter complementario de las prácticas de inspiración cualitativa con las técnicas de filiación cuantitativa

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