La literatura del siglo XVIII

Literatura española. Ilustración. Prosa. Poesía. Teatro. José de Cadalso. Leandro Fernández de Moratín

  • Enviado por: Laura
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LA LITERATURA DEL SIGLO XVIII

1.- EL SIGLO XVIII

En esta época hay un crecimiento demográfico y una mejora del nivel de vida. Es importante el crecimiento de la población en las ciudades.

La necesidad de alimentos favorece el desarrollo de la agricultura, lo que lleva a la revolución industrial. Este auge industrial ocurre primero en Inglaterra y con más l lentitud en otras partes de Europa. Progresan el comercio y los medios de transporte, se hacen caminos más modernos, se perfecciona la navegación, se construyen puertos, etc.

En el siglo XVIII perduran las monarquías absolutas, pero ahora es la época del Despotismo Ilustrado, con la famosa consigna Todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Los políticos ilustrados intentan separar el poder civil del poder religioso, mejorar la agricultura, impulsar la industria y modernizar la Administración.

El suceso histórico más importante es la Revolución Francesa. España comienza el siglo XVIII con una profunda crisis política tras la desaparición de la dinastía de los Austrias y la sustitución por los Borbones. En la economía española, sin embargo se produce un notable progreso.

A lo largo del siglo se fundaron importantes instituciones culturales: Biblioteca Nacional, Real Academia Española, Real Academia de Historia, Academia de Bellas Artes de San Fernando…

2.- LA ILUSTRACIÓN

Se denomina Ilustración al movimiento filosófico y político característico del siglo XVIII o siglo de las luces.

Para los ilustrados el conocimiento ha de basarse en la razón y no en la tradición, en las costumbres o en lo dicho por los antiguos escritores. El saber favorece el desarrollo científico y técnico de ahí que hay numerosos inventos y descubrimientos como la electricidad, el microscopio, la máquina de vapor, el telescopio, etc. Si la religión era importante el Barroco, ahora se da importancia a lo materialista, lo importante es aquello que es útil. Se cree que el progreso y la mejora en las condiciones de vida, dan felicidad en la tierra. En el terreno religioso se extiende el deismo (creencia en un ser superior) y el ateismo.

Se publican en Francia los volúmenes de la Enciclopedia, obre que, en forma de diccionario, resume el saber de la época. Se propagan ideas como la eliminación de la esclavitud, de la servidumbre y de la tortura, la tolerancia religiosa, la igualdad de derechos, la extensión de la enseñanza, etc. En la estética se vuelve al clasicismo francés y a los modelos clásicos greco-latinos. Es el llamado Neoclasicismo, donde las obras de artes están también sujetas a la razón. En literatura se distingue entre lírica, épica y dramática y se separan la tragedia de la comedia.

3.- LA PROSA

Muchas de las obras del siglo XVIII pretenden divulgar las ideas ilustradas y contribuir a la reforma de la sociedad. La mayoría de ellas están escritas en prosa. En esta época aparecen también los primeros periódicos, revistas especializadas, calendarios y pronósticos. Esto lleva a que aumente el consumo de la literatura y a que haya un mayor número de lectores. La prosa narrativa desparece a principios del XVIII.

Solo se pueden nombrar algunos narradores como Diego de Torres Villarroel o José Francisco de Isla.

El género literario en prosa preferido por los escritores de la Ilustración fue el ensayo, que es una composición cuyo fin es enseñar y trata de diversos temas. Con los ensayos, los autores pretendían defender los ideas del Siglo de las Luces. Los ensayistas más notables son:

BENITO JERÓNIMO FEIJOO, que en sus obras arremete contra la cultura barroca.

IGNACIO LUZÁN, autor de la Poética, donde establece las normas que deben cumplir las obras para ajustarse a la nueva época.

JOSÉ DE CADALSO, cultivó también la poesía y el teatro, destacó sobre todo como prosista. Sus tres obras principales son: Cartas marruecas, Noches lúgubres y Los eruditos a la violeta.

MELCHOR DE JOVELLANOS, el más sobresaliente de los ilustrados españoles, compuso poemas y alguna obra teatral, pero se distinguió por la prosa, donde abordó los problemas importantes del país y expuso sus ideas para resolverlos. Algunas de sus obras son: Informe sobre la ley agraria, Memoria sobre educación pública, Memoria sobre espectáculos

4.- LA POESÍA

Durante el siglo XVIII se produce lentamente el paso de la poesía barroca a la poesía ilustrada. Se tiende a hacer más sencilla la poesía con estructuras menos complejas y mayor ligereza rítmica. La poesía ilustrada triunfa con autores como Cadalso, Jovellanos, Nicolás Fernández de Moratín y su hijo Leandro Fernández de Moratín y los fabulistas Félix María de Samaniego y Tomás de Iriarte. El poeta ilustrado más importante es Juan Meléndez Valdés.

Los temas de la poesía ilustrada son: alabanza a las bellas artes, las novedades científicas, el elogio de la amistad, el rechazo de la ignorancia y la superstición, la condena de los vicios, la fe en el progreso la perfección del ser humano a través de la educación…

Es muy característica la anacreóntica, composición de metro corto y estrofas breves de tono alegre que exalta el amor.

A finales de siglo puede hablarse de poesía prerromántica, formada por poetas jóvenes próximos a las ideas de la Revolución Francesa como: Alvarez Cienfuegos, José Quintana, José Marchena…

5.- EL TEATRO

El teatro barroco siguió siendo el preferido durante mucho tiempo. Por eso el teatro neoclásico tuvo que ser impuesto desde el poder. Lentamente las obras ilustradas ocuparon las carteleras teatrales, aunque el género dramático más aceptado fue el sainete, que es una pieza breve de carácter cómico que se representaba en los entreactos de las obras mayores.

El más destacado autor de sainetes fue RAMÓN DE LA CRUZ quien refleja en sus obras la vida popular y las costumbres madrileñas.

La comedia neoclásica, no alcanzó tampoco el éxito popular hasta muy tarde con las obras de Moratín.

LEANDRO FERNÁNDEZ DE MORATÍN. Importante poeta, destacó sobre todo como dramaturgo, aunque solo escribió cinco comedias. En El viejo y la niña, El barón y El sí de las niñas se desaprueban los matrimonios concertados. La comedia nueva o El café satiriza las obras teatrales que gustaban al público de la época. La mojigata critica la hipocresía religiosa y la mala educación de los jóvenes.

Moratín utiliza un lenguaje sencillo y adecuado a cada personaje.