La Libertad guiando al pueblo; Eugene Delacroix

Arte. Pintura del siglo XIX. Insurreción parisina. Personajes. Composición. Luz. Color. Estudio de la obra

  • Enviado por: Daiana
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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La obra elegida para este análisis formal es de Eugene Delacroix, concretamente me he centrado en la obra “La Libertad guiando al pueblo”. Nos encontramos ante una obra realizada en Paris, dónde Delacroix pasó la mayor parte de su vida. La obra está datada en 1830 y en la actualidad se encuentra en el parisino museo del Louvre.

Antes de comenzar con los aspectos mas técnicos de la obra, pienso que es muy importante conocer algunos aspectos de la vida del pintor para poder comprender mucho mejor su obra. Al hablar de Delacroix, estamos hablando de uno de los discípulos mas famosos de David, a pesar de que su pintura poco tiene que ver con el arte que procesaron los discípulos de este. Siente una especial admiración por Gericault, muestra de ello tenemos en “La Barca de Dante”, en esta encontramos mucho de “La balsa de la medusa” de Gericault.

Cuando hablamos de el, es inevitable hablar de su vida puesto que a pesar de ser considerado discípulo de David, como bien dije al principio, poco tiene que ver su arte con el de David, por tanto no podemos precisar con claridad cuales fueron sus maestros. El padre de Eugene murió en 1805 y su madre en 1814 por tanto tuvo que ser acogido por su hermana Enriqueta que vivía en Paris. En 1816, se inscribió en la Escuela de Bellas Artes, encontrando allí amigos algo mayores que el lo que favoreció su desarrollo.

Delacroix vivió solo en París, con algunos viajes a su tierra natal, Turena, nunca tuvo familia, vivió y murió célibe. Son conocidas sus dificultades sexuales lo que ayudó a marcar el temperamento romántico de Delacroix, así como, también influyó en el predominio de cuerpos femeninos en sus obras, valorizando con ellos la belleza.

Estamos ante un gran admirador de Rafael y Andrea del Sarto a pesar de no haber ido nunca a Italia, los admira por las obras vistas en los museos; el color y la luz clásicos no llegaran a influir en su obra hasta mucho mas tarde. El hecho no haber ido nunca a Italia contribuyó a afirmar su carácter romántico.

Antes de cumplir los treinta años, Delacorix ya goza de una gran reputación recibiendo así grandes encargos del gobierno. Es invitado por gentes de alta categoría y allí encuentra quienes pueden comprenderlo; sobre todo en los salones donde puede gozar de la música, su arte favorito. Música y pintura son placeres, goza especialmente escuchando tocar a Chopin .

A mitad de siglo, había conseguido la reputación de jefe de la escuela romántica y el gobierno monárquico de Luis Felipe le prodigaba encargos decorativos de gran importancia. Hacia la mitad de su vida, Delacroix hizo dos grandes viajes, que tuvieron bastante importancia en su estilo. Fue a Marruecos, y allí conoció el Islam del África del Norte. Ve la mujer encerrada, y pinta el interior de un harén , pinta una cacería de leones, la ceremonia de salida del sultán... temas relacionados con lo que encontró en su viaje. Visita también Turquía dónde apreció otro tipo de vida oriental. Estos dos viajes influyeron a la hora de completar su repertorio romántico; la mujer, los animales e incluso la muerte, son temas que incluye en su pinturas a partir de sus viajes.

Sus últimos años fueron algo tristes, estaba muy enfermo, murió el 13 de Agosto de 1863. Hoy en día, Delacroix ha conseguido la glorificación, estando considerado como un gran revolucionario en el arte, un precursor. La casa dónde pintó sus obras mas interesantes se ha convertido en un museo dónde se han reunido muchos de sus bocetos, ensayos y dibujos.

En Delacroix, tan importantes son sus pinturas como su diario, en el va escribiendo a lo largo de su vida lo que piensa. Son abundantes sus juicios sobre arte pero también tiene un marcado contenido personal, el diario, hoy es considerado como un documento literario muy importante gracias al cual podemos comprender mucho mejor una época tan compleja como fue la romántica.

En párrafos anteriores he tratado de dar una visión breve de lo que fué la vida de Delacroix, pienso que para comprender una obra determinada, es de vital importancia conocer las circunstancias que rodearon la vida del artista, y gracias a ello podemos dar un significado mucho mas claro a su obra.

Sin mas preámbulos, pasaré a intentar aproximarme a su obra “El 28 de Julio: La libertad guiando al pueblo”.

Si nos centramos en el soporte, podemos ver que la pintura reposa sobre un lienzo, por tanto es evidente que el material del soporte es la tela. Para la realización de esta pintura utiliza la técnica al óleo, por tanto para ser mas concreta diré que nos encontramos ante un óleo sobre tela cuyas medidas corresponden a: 260 x 325cm. Estamos ante una obra firmada, es decir, en ella podemos encontrar la firma del artista, hoy en día, como bien dije en uno de los párrafos iniciales, la podemos encontrar en el Museo del Louvre.

Siguiendo con el análisis de “La Libertad guiando al pueblo”, diré que estamos ante una pintura que podemos englobar dentro de la pintura Romántica francesa. Esta obra posee una gran parte de las características afines para las obras pertenecientes a este periodo.

La pintura Romántica, en detrimento de la Neoclásica, recupera la potencia sugestiva del color, se libera de las formas, de los límites definidos y se divorcia del arte escultórico. En el cuadro que estamos tratando, Delacroix exalta el color, se dice que esto es debido al conocimiento de las obras de Reynolds, Turner y Constable. Podemos ver como el artista usa barnices ricos que le permiten dar al color un aspecto mas brillante. En vez de usar el color uniforme y plano, como se había hecho en la pintura Neoclásica, utiliza la vibración de diversos tonos combinados con pinceladas sueltas; las fachadas y tejados de las casas de la derecha, que se yerguen sobre Notre Dame, se resumen en una serie de pequeños toques, y el grupo de soldados ( en el centro del borde derecho ) no es otra cosa que un grupo de manchas negras que nos recuerdan la pintura goyesca. Esto nos hace ver también, la admiración de Delacroix hacia artistas como Goya puesto que en esta pintura podemos recoger muchas enseñanzas de Goya, así como de Cross.

La luz se convierte en una obsesión para los pintores Románticos, en la obra que estamos intentado explicar, Delacroix por medio de la luz quiere dejar claro el momento del día en que se suceden los hechos. En “La Libertad guiando al pueblo” la luz es un elemento muy importante, estalla en la camisa del cuerpo caído en primer término, envuelve convulsivamente a la figura de la Libertad, disuelve por medio de nubes y humo las casas del fondo. Quiere plasmar por medio del uso de la luz violenta, el momento cargado de tensión, que se está viviendo en el momento que ha querido representar.

La profundidad vuelve a ser, en la pintura Romántica, un elemento de la composición. En esta obra, al fondo podemos ver un piquete, un niño, que dispara al aire y en primer plano aparecen cuerpos caídos. A partir de esta obra, Delacroix escribió en su diario: “ En Rembrandt, y ahí está la perfección, fondo y figura constituyen un todo. El interés está presente donde quiera: nada puede ser aislado”.#

Color, profundidad y luminosidad son tres rasgos intensificados en la obra de Delacroix. Es evidente que lo que realmente distingue a “La Libertad guiando al pueblo” de otras obras de Delacroix es su movimiento. Nos encontramos ante una composición dramática en la que se ondulan las líneas y las pinceladas de color en la que los personajes hacen gestos de arenga con un impulso que nos trasmite la pasión de los sentimientos que en la obra se están viviendo.

Si comparamos esta obra con otra composición gigantesca, “La consagración de Napoleón” de David, veremos los personajes quietos y solemnes de esta, sus grupos ordenados como líneas de una figura geométrica y podremos ver a la perfección como la pintura Romántica rompe con el modo de componer que había hasta el momento.

Todas las formas de “La Libertad guiando al pueblo” están recorridas de un temblor ondulante, por una especie de terremoto interior . La figura central, la Libertad, lleva la bandera francesa, y en ella, podemos apreciar la afirmación de las formas ondulantes; vemos también el cabello, el cinturón, la tela... El muchacho de su derecha, flexiona los brazos, las piernas. La figura con el pañuelo en la cabeza, esta incorporándose en los pies de La libertad, echa hacia atrás su cabeza mientras parece caerse, todos los cuerpos del suelo tienen los brazos, las piernas o el cuello doblados. Nos resulta difícil encontrar una figura estática o serena ya que todo está envuelto por la tensión revolucionaria.

Otro factor importante a la hora de entender y comprender de la forma mas clara posible una obra de arte, es comprender el momento histórico en el que fue creado así como tener una clara visión del momento en que está basado el contenido de la obra.

A la hora de analizar “La Libertad guiando al pueblo” tenemos que tener muy presente el momento de agitación que se estaba viviendo en Francia en 1830. En este año, se produjo un nuevo ciclo revolucionario en Europa cuyo significado es el triunfo del Liberalismo. Desde el estallido de la Revolución Francesa, la burguesía, formada por ricos industriales, comerciantes y en la que también se encontraban los intelectuales, no cesaba de agitarse, buscando su acceso al poder. El propósito de estas agitaciones no era otra que acercar el gobierno a la sociedad.

El estallido revolucionario en Francia se produjo durante el reinado de Carlos X que quería imponer en el país un régimen conservador. En la cámara existía una mayoría liberal desde 1827 y cuando dos años mas tarde, el rey entregó el poder al príncipe de Polignac, el conflicto no tardo en estallar.

En la primavera de 1830, el rey disolvió la Cámara y convocó nuevas elecciones dando como resultado de nuevo una mayoría liberal. Polignac, no de acuerdo con la votación, encargó al ministro de justicia la redacción de unas ordenanzas que fueron promulgadas el 26 de Julio de 1830 y que venían a decir lo siguiente:

Se suspendía el régimen de libertad de prensa existente

Se disolvía la cámara recientemente elegida

El número de diputados se reducía a 258 y la cámara sería elegida para 5 años

Se convocaban nuevas elecciones para el mes de Septiembre

Como protesta contra las ordenanzas, que restringían libertades, los comerciantes e industriales del país cerraron las puertas de sus tiendas y talleres lanzando, de esta manera, a la calle a los obreros. Los políticos y periodistas liberales, prepararon una carta en contra de las ordenanzas.

El día 27 de Julio, la agitación aumentó y los estudiantes se unieron a ella; la noche del 27 al 28 de Julio, una masa de gente, entre la que se mezclaban obreros, guardias nacionales, estudiantes y antiguos militares, ocuparon las calles de la capital y obligaron a rendirse a los cuerpos de guardia que se encontraban aislados. Los revolucionarios levantaron el pavimento, construyeron barricadas y enarbolaron la bandera tricolor, lanzando gritos de ¡Abajo los Borbones! Y ¡Arriba la República! convirtiendo las calles de Paris en un auténtico campo de batalla.

El 29 de Julio, 6000 barricadas aparecieron levantadas en las calles de París. Antiguos militares y alumnos de la escuela politécnica, asaltaron el Lo ubre y sobre el medio día, la capital francesa estaba ya en manos de los revolucionarios. Estos días es lo que los historiadores consideran como las “tres jornadas gloriosas” y lo que Delacroix a plasmado en su obra.

Delacroix elige el día álgido del combate en las calles de Paris, el 28 de Julio, para exaltar con sus pinceles el proceso revolucionario. Es la aportación del pintor a la Revolución. En una carta del 18 de Octubre, escribe a su hermano lo siguiente: “He comenzado un tema moderno, una barricada...y, si no he luchado por la patria, por lo menos pintare para ella...”#

Nos encontramos ante la primera composición política de la pintura moderna y nos señala el momento en que el Romanticismo deja de mirar hacia la Antigüedad y comienza a querer participar en la vida moderna.

Tenemos claro que la obra que he elegido para este análisis es una obra con un alto contenido político, nos encontramos ante una pintura de historia pero que a su vez puede ser considerada como un reportaje que cuenta al expectador que la contempla, los acontecimientos ocurridos en Julio de 1830.

Así pues, “El 28 de Julio: La libertad guiando al pueblo”, posee una enigmática combinación entre realidad y alegoría. Una clara muestra de esta afirmación la tenemos en la figura principal de la obra. En el centro de esta composición piramidal podemos apreciar la figura de una mujer, con el pecho al descubierto, en una de sus manos porta la bandera tricolor francesa y en la otra la bayoneta calada. Nos encontramos ante una clara alegoría de la Libertad; el hecho de situarla en el centro de la composición no es algo casual, ya que con ello, Delacroix nos muestra el triunfo de esta sobre las medidas conservadoras impuestas por el gobierno francés.

Flanqueando a la Libertad, podemos ver a un joven con dos pistolas y a un burgués con sombrero de copa y rifle en mano, tras este, un proletario esgrimiendo un sable. Esta diferencia entre los personajes que la rodean es utilizada por el artista para mostrarnos que en la revolución participaron miembros de las diferentes clases sociales.

La Libertad avanza hacia el expectador y vuelve la cabeza para animar a sus seguidores. A los pies de esta, un moribundo la mira fijamente para señalar que ha valido la pena luchar (esta figura podría perfectamente recordarnos a una figura de la Balsa de La Medusa). La parte baja de la composición está cargada de cadáveres que han caído luchando por la causa revolucionara, es por eso, por lo que Delacroix concentra en ellos la luz, para matizar por medio de ésta la importancia de los caídos en la lucha. Lo mismo ocurre con la alegoría de la Libertad, el pintor centra su luz en ella, justificando, gracias al contraste lumínico, la importancia de la Libertad. Si seguimos fijándonos en los cadáveres de la parte baja, al igual que ocurría con las figuras que flanquean a la Libertad, vemos que estos, pertenecen a diferentes clases sociales; vemos a un militar abatido al igual que a un proletario muerto, sin pantalones, a los pies de la Libertad. Esto, al igual que las figuras que enmarcan a la alegoría de la Libertad, nos hace ver, que la revolución no fue solo cosa de unos pocos sino que en el proceso revolucionario exigió amplia participación.

En la esquina superior derecha, podemos ver como Delacroix ha representado la catedral parisina de Notre Dame, que como dije en párrafos anteriores se yergue sobre edificios. Gracias a esto, el artista nos sitúa la obra en un lugar determinado, es decir, utiliza un signo tan representativo de la capital francesa, como lo es Notre Dame, para dejarnos aun mas claro si cabe, que los hechos revolucionarios que ha plasmado en su obra suceden en la capital gala.

Durante estos últimos párrafos, e intentado hablar acerca del contenido icnográfico de la obra. A pesar de que hablé de la luz cuando me referí a la valoración estética de la obra, pienso que podría volver a hablar de ella en este apartado. La luz que utiliza el artista en su obra es una luz que ayuda a dar emotividad a la obra.

Gracias a la luz, la vorágine de la batalla se hace aun mayor, me explico; la luz hace que la polvareda que ha quedado tras la batalla se difumine de tal forma que nos impida ver con claridad el grupo de figuras situados tras la Libertad. La luz nos ayuda a tener conciencia de la magnitud de la batalla, magnitud acentuada a su vez, por los movimientos extravagantes de las figuras.

Por tanto, podemos resumir todo lo dicho en las páginas anteriores con lo siguiente: Delacroix, con su obra “El 28 de Julio:La Libertad guiando al pueblo” nos ha querido representar los hechos ocurridos en Paris la madrugada del 27 al 28 de Julio de 1830. Ha querido hacer su particular aportación a la causa revolucionaria con esta pintura. Nos muestra el triunfo de la Revolución por medio de la pincelada suelta, los colores brillantes y el agitado movimiento de sus figuras.

La obra es un magnífico ejemplo de propaganda revolucionaria aunque para algunos el cuadro no sea comparable a otras obras de otros autores. Kennet Clark dice de el lo siguiente: “No posee, a mi juicio, la intensa concentración que caracteriza a los cuadros propagandísticos de David: con todo, resulta una aceptable ilustración de la Marsellesa”

Para finalizar, y como anécdota, diré que la obra no fue acogida favorablemente en el Salón de 1831, dónde fue expuesta por primera vez. Fue comprada por el estado, pero no se mostró en público durante mucho tiempo ya que se consideraba demasiado incendiaria. Fue expuesta tras la Revolución de 1848 y luego en 1855 pero sólo permanecía expuesta durante unas pocas semanas. La obra fue expuesta definitivamente al público en 1861, y hoy en día, se encuentra en las salas del Museo del Louvre, en Paris.

BIBLIOGRAFÍA:

CLARK, Kenneth, La rebelión Romántica. Alianza Forma.

GAYA NUÑO, Juan Antonio, Arte del siglo XIX. Plus Ultra, Ars hispanae, vol XIX, 1966.

HONOUR, Hugh, El Romanticismo. Alianza Forma. Madrid 1981

KEYSER, E. El Occidente Romántico 1789/1850. Barcelona, Carrogio 1965.

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