La leyenda del rey errante; Laura Gallego García

Literatura española contemporánea. Narrativa infantil. Cuentos. Argumento. Personajes. Ambientación

  • Enviado por: Naty
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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  • NOMBRE Y APELLIDOS: Natalia Cordón Jimeno.

  • TÍTULO: La leyenda del Rey Errante.

  • AUTOR/A: Laura Gallego García.

  • CURSO: 3º ESO.

  • PROFESOR/A: Félix Luengo Rabanal.

  • ASIGNATURA: Lengua y Literatura.

  • Biografía de la autora

Laura Gallego García: nació en Quart de Poblet (Valencia) en 1977. Licenciada en Filología Hispánica, la autora obtuvo con Finis Mundi el Premio El Barco de Vapor en 1998. Ediciones SM ha publicado también sus novelas El Valle de los Lobos, La maldición del Maestro y Las hijas de Tara.

  • Localización de la obra

La obra tiene lugar en diferentes ciudades de África como, pueden ser Damasco o Kinda.

El tiempo en que se desarrolla la obra es un tiempo pasado, sin tecnología ni modernidad en el que el medio de transporte más rápido y eficaz, por el desierto, era el camello.

  • Personajes principales

Walid ibn Huyr: es un ambicioso príncipe que desea ganar un certamen de poesía y hará todo lo posible para conseguirlo.

Hammad ibn al-Haddad: es el principal enemigo de Walid y el que supagará la ira del principe con su propia vida.

Amir ibn al-Hammad: es el hijo de Hammad y su rawi.

Hasan al-Hammad: es otro de los hijos de Hammad y el que enseña a Walid todo lo que sabe sobre ser beduino.

Raschid al-Hammad: es el tercer hijo de Hammad y es el que acoge al príncipe en su casa cuando este lo necesita y le llega a convertir en susocio.

Sahra: es la compañera sentimental de Walid y la que le ayuda en su viaje.

Hakim: es el rawi del príncipe desterrado por levantar calumnias sobre el visir real. El es el antagonista de esta historia.

  • Personajes secundarios


Rey Huyr.

El visir real.

Masrur.

Suaid.

Al-Nabiga al-Dubyani.

Karim.

Al-Harit.

Abda.

Salut, el escurridizo.


  • Resumen

La leyenda del Rey Errante

Todo el reino de Kinda tenían al príncipe Walid como el perfecto caballero. Gracias a sus conocimientos y a su labia había conseguido que el reino de Kinda fuera un lugar prospero y con armonía.

El príncipe era un poeta excelente, posiblemente el mejor del reino.

Un día fue a pedirle a su padre, el rey, que le dejase participar en el certamen de Ukaz. Su padre aceptó con una condición: sólo iría si oía de la boca de un jurado que él era el mejor poeta.

Entonces el príncipe Walid organizó un certamen en Kinda cuyo premio era una bolsa de oro.

El jurado estaría formado por cinco personas: uno venía de Siria, otro de Persia, otro de Palmira, otro de Egipto y el quinto era el poeta árabe al-Nabiga al-Dubyani.

Se presentaron muchos poetas y uno tras otro, los rawis, que son los que leen la obra del poeta para que el concurso sea más anónimo, iban recitando las casidas de sus maestros.

Al rato subió un niño, Amir ibn Hammad, a la tarima donde se estaban recitando las casidas y empezó a recitar.

La casida constaba de tres partes, cada una más hermosa que la anterior.

Luego le tocó el turno a Hakim, el rawi del príncipe.

Con éste, el certamen concluyó y los jueces se retiraron para deliberar.

Cuando volvieron dijeron que la casida ganadora había sido la recitada por Amir. El autor de la obra, Hammad ibn al-Haddad, subió al lugar donde se sentaba el rey para recoger su premio y luego se marchó.

El príncipe quedó frustrado y Hakim le aconsejó matar a Hammad pero Walid le dijo que quería vencerle antes, así que convocó otro certamen al año siguiente igual al anterior.

Otra vez volvió a perder y está vez le dijo a Hakim que averiguase donde vivía.

Mientras Hakim cumplía las ordenes, Walid fue a Hablar con al-Nabiga al-Dubyani . Este le dijo que en sus casidas faltaba corazón.

Cuando volvió Hakim, le dijo a Walid que vivían en el oasis de al-Lakik, que Hammad era tejedor de alfombras y que era pobre.

Al año siguiente, Walid organizó otro certamen, pero esta vez el premio no sólo era la bolsa de oro, sino también ser el historiador real.

El certamen se celebró y volvió a perder.

El príncipe le explicó a Hammad lo que era ser historiador real y el pobre hombre no se pudo negar por no ofender al rey.

El trabajo de historiador real consistía en organizar toda la historia que estaba escrita en papeles y revuelta por el suelo.

La familia de Hammad se trasladó al palacio, pero no soportaban ese ambiente, preferían vivir en el oasis, libres y el hombre les dijo que se marcharan y que él iría a visitarles.

Pasó el tiempo...

Un día, el príncipe entró en el cuarto donde trabajaba Hammad y, tras una charla, hicieron un trato: si Hammad ordenaba todo ese desastre y tejía una alfombra, sería libre.

Hammad se puso a trabajar como un loco. No salía de ese cuarto, apenas comía y ya no veía a su familia.

Al cabo de muchos años, Hammad logró ordenarlo todo, incluso actualizó algunos documentos y escribió la historia del rey actual, y tras una comprobación del príncipe, Hammad le recordó la alfombra que debía tejer para ser libre y Walid le dijo que quería una alfombra que contuviese la historia del mundo.

Hammad, desesperado, se intentó escapar pero luego regresó y empezó a tejer.

Estaba día y noche. Un día el príncipe le visitó y Hammad no dejó que viese su obra porque estaba incompleta.

Cada noche, Walid bajaba para verle tejer.

Una noche observó que tejía a oscuras y descubrió que se había quedado ciego.

Otra noche decidió bajar y darlo libertad pero le encontró yaciendo en el suelo. Se acercó a él y vio que estaba muerto pero había terminado la alfombra.

Se quedó mirándola un rato y comenzó a marearse. Creyó que esa alfombra no la debía ver nadie y la guardó en lugar seguro.

Al poco tiempo, el rey murió y Hakim, como quería el puesto de visir, se inventó historias sobre el actual visir para que fuera despedido. Pero en vez de eso, Walid desterró a Hakim.

Una noche entraron tres ladrones en el palacio y Walid intuyó que algo iba mal, entonces bajó a la cámara donde estaba la alfombra y vio a uno de sus guardias muerto. Entró en la cámara y pudo ver que se trataba de Hakim, Suaid y Masrur.

Los tres ladrones dejaron inconsciente a Walid y se llevaron la alfombra.

Cuando recobró el sentido, fue en busca de la alfombra y se adentró en el desierto con su caballo.

Tras varios días sin comida ni agua, Walid se desplomó en el suelo.

Al tiempo, se despertó y vio que estaba en una tienda. Salió de ella y vio a un hombre, se acercó a él y le preguntó por su nombre. Él le contestó que se llamaba Sayf. Walid dijo que se llamaba al-Malik al-Dillil, el Rey Errante.

Sayf era el vándalo más buscado y el más peligroso.

Sayf le propuso a Malik que se uniese a él y Malik aceptó pensando en que a lo mejor podría tener una nueva vida.

Al tiempo, Malik descubrió que Sayf era en realidad Amir, el hijo Hammad, el tejedor de alfombras y le contó toda la historia.

Sayf le perdonó la vida pero sólo por esa vez y le dijo que si volvía a verle le quitaría la vida, como hizo él con la de su padre.

Malik se fue en busca de la alfombra y llegó a una montaña por la cual creyó que no había camino y un hombrecillo con turbante rojo que le dijo que sí había y entonces Malik lo encontró y fue a parar a un campamento beduino. Todas las personas de esa tribu lo acogieron muy bien.

Allí conoció a Zahra y a Hasam.

Asma le contó que su padre era tejedor de alfombras y entonces Malik le dijo que su padre había muerto.

Después del encontronazo con el segundo de los hijos de Hammad, decidió emprender de nuevo su camino, pero esta vez no lo hacía solo, sino que tenía a su lado a Zahra.

Malik le contó a Zahra lo que había hecho y ella le comentó que había llegado al campamento, un tiempo atrás, uno de los hombres que buscaba y que llevaba la alfombra con él pero al poco el hombre se suicidó y la alfombra se la llevó otro hombre.

Malik dijo que el hombre que se había suicidado era Masrur.

Malik y Zahra se dirigieron a una ciudad en la que encontraron a Suaid, pero el pobre había enloquecido por culpa de esa alfombra.

La mujer de Suaid les contó lo que había sucedido, incluso que llegó Hakim y se llevó la alfombra.

De allí se dirigieron a la ciudad en que la mujer de Suaid les había dicho que a lo mejor tenían información sobre Hakim y su paradero.

Cuando llegaron, Malik se puso a investigar, pero no averiguó nada.

Una noche, caminando por un callejón oscuro, Malik fue asaltado y casi le matan pero apareció un hombre, Karim, que le salvó la vida y le llevó a la casa de su señor.

Cuando Malik se recuperó quiso ir a ver a Zahra, pero ella se había ido de allí.

Malik, como forma de pago, se quedó a trabajar en esa casa.

Tras un tiempo, y demostrando los estudios aprendidos en palacio, agradó tanto al señor, que se llamaba Raschid, que se convirtieron en socios.

Viajaban por todos lados porque Raschid era mercader.

Un día en Hegra, Malik encontró a Zahra y ella le contó que la habían engañado y había tenido que robar para poder sobrevivir.

Malik le contó todo lo que le había sucedido y le presentó Raschid.

Cuando Malik se puso a hablar con Raschid, descubrió que era el tercer hijo de Hammad y Malik, sin tener más remedio, le contó la historia de su padre y las calamidades que le hizo pasar.

Ese mismo día, Malik y Zahra, se marcharon y prosiguieron la búsqueda.

Zahra le contó a Malik que al-A'sa, que era el que manejaba el negocio del robo en Damasco, era quien la había engañado y quería vengarse de él.

Los dos fueron hacia el lugar donde al-A'sa vivía y entraron.

Allí descubrieron que el que se hacía llamar al-A'sa no era ni más ni menos que Hakim.

La alfombra había hecho que Hakim se arrancase los ojos para no tener la necesidad de verla.

Los dos buscaron la alfombra y cuando la encontraron se fueron y lo dejaron solo con su desgracia.

Luego Malik se separó de Zahra y se encaminó al reino de Kinda donde volvería a guardar la alfombra para que nadie la volviese a ver ni sufriera sus consecuencias.

Por el camino, se le aparecieron siete djinns, que eran los dioses del desierto (o algo así), en forma de tornados y le mostraron la sabiduría que contenía esa alfombra.

Con ella se podía ver el futuro y si la persona era de buena intención, podía llegar a comprenderlo.

Malik asimiló toda la sabiduría de la alfombra, comprendió que en la vida no solo hay un camino sino que hay muchos y pudo comprender por fin por qué no debía esconderla de los ojos del mundo.

Malik caminó por el desierto hasta que se encontró con Sayf y, cumpliendo con su palabra, le clavó la espada en el corazón.

Al poco tiempo se despertó y vio a Zahra y a los tres hermanos: Amir, Asma y Raschid, que venían hacia él montados en camellos.

Le explicaron que lo que el había visto era uno de los posibles caminos que podía haber tomado.

Luego, cada uno de los hermanos sacó un trozo de alfombra y le dieron otro trozo a Malik, porque le consideraban como a un hermano más.

Al año siguiente, Malik se presentó al certamen de Ukaz y ganó, pero cuando le preguntaron el nombre para ponerlo en su mu'allaqa, una casida que era merecedora de ser bordada con letras de oro y colgada en los velos de la entrada del templo de Kaaba, él dijo que no quería ni riquezas, ni gloria, sólo había venido para cumplir un sueño. Entonces, al-Nabiga al-Dubyani, que era el portavoz de los jueces, supo que él era Walid y sonrió contento.

Luego Malik y Zahra se fueron en un camello atravesando el desierto y vigilados por los djinns.

Fin

  • Opinión o crítica personal

Yo creo que el libro de `La leyenda del Rey Errante' es como una especie de advertencia de lo que te puedes pasar si eres egoísta, avaricioso y ambicioso.

En la vida real, el personaje de Walid o Malik seríamos todas las personas que ansían tener algo desde hace mucho tiempo y, como no pueden conseguirlo, recurren a las malas maneras para alcanzar esa meta o deseo.

Las ganas que tiene Walid de ir al certamen de Ukaz y de ganar sería, en nuestro tiempo, ese deseo que sabemos a ciencia cierta que es casi imposible alcanzarlo, y es aún más difícil realizarlo y conseguirlo.

Hammad ibn al-Haddad es ese obstáculo, o por lo menos es lo que creemos que es un obstáculo, que hay en todo camino que te impide realizar ese sueño que tanto ansías conseguir.

La alfombra creada por Hammad ibn al-Haddad sería, comparado con la vida real, las consecuencias de hacer cosas que no se deberían hacer para conseguir algo. Algunas de las veces que se utilizan artimañas para conseguir algo, sale bien el truco y se consigue lo que se quiere. Pero otras veces, las consecuencias pueden ser terribles y no sólo para uno mismo, sino también repercute sobre las personas de alrededor, incluso al medio que nos rodea.

Los hijos de Hammad son esas personas afectadas de las que hablaba antes.

Hakim es ese supuesto amigo en el que crees que puedes confiar y luego descubres que para lo único que estaba a tu lado era para beneficiarse el mismo.

Sahra es lo contrario a Hakim, es ese amigo en el que siempre podrás confiar y siempre sabes que va a estar a tu lado por muchas cosas malas que hagas y siempre te intentara apoyar, en lo bueno y en lo malo.

Al-Nabiga al-Dubyani es esa vocecita interior que te da algunas pistas para conseguir encontrar el camino bueno que lleva directo a ese deseo que quieres realizar.

Todo esto escrito antes no es nada más que una descripción de lo que a mi me a querido transmitir este libro.

Esto es una opinión personal y nadie que lo lea debe de sentirse afectado porque no lo he escrito basándome en nada más que en los sentimientos que me ha producido la lectura de este libro.

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