La insoportable levedad del ser; Milan Kundera

Literatura universal contemporánea del siglo XX. Narrativa filosófica existencialista. Argumento. Personajes. Temas: Casualidad

  • Enviado por: Yellogirl
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 6 páginas
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LA INSOPORTABLE

LEVEDAD DEL SER

Milan Kundera

Informe del libro

En este, mi primer trabajo de lectura para antropología, trataré de ser clara y precisa con respecto a los ideas postuladas en el libro.

Si bien el autor desde un comienzo nos habla del Eterno Retorno, del Peso y de la Levedad, es prácticamente imposible entender lo que allí se expone sin leer y asimilar las historias que encontramos al pasar las páginas del texto.

Para entender algunas ideas es necesario dar a conocer a los mismos personajes que nacen de ellas.

Tomás, de profesión cirujano, (y por cierto uno de los más conocidos de Praga) presenta un perfil psicológico tanto o más ambiguo que el de los otros protagonistas; es un hombre mujeriego, que constantemente cuestiona sus decisiones y sentimientos.

Un día conoció a Teresa, una humilde joven que trabaja en la cantina de un pueblo alejado de la capital, ella fue su única compañía hasta el fin de sus días. Era una mujer muy pudorosa, la cual luchaba constantemente contra la vergüenza y asco que el cuerpo humano denigrado (desnudo) le transmitía.

El vivir juntos significó el comienzo de una nueva vida para ambos, para ella se presentaba la oportunidad de llegar más alto en la vida; en cambio para él se tradujo en una constante y paciente preocupación, ya que tuvo que hacerla feliz y a la vez esconder lo más posible sus infidelidades. Karenin (perra) fue la compañía fiel que Teresa esperó encontrar en Tomás.

Al enterarnos de la vida sexual de Tomás conocimos a Sabina. Era una pintora con ideas y actitudes un tanto extrañas y revolucionarias para su época; la libertad fue su lema, así se explican sus “amistades eróticas”, con las cuales compartía sólo “intensos” momentos.

Cuando Sabina emigró a Zurich (Suiza), enlazó amistad con un varonil y musculoso profesor, su nombre era Franz.

La vida del educador circundaba entorno a su esposa e hija, a la universidad, a las ciencias y a sus experimentos e investigaciones.

Haber conocido a Sabina lo llevó a un mundo totalmente desconocido y fascinante, pero que no supo controlar.

De repente se encontró separado (solo), apasionado y derrumbado... Sabina huyó de su lado acompañada de su ligera libertad.

En este libro Kundera presenta el mito del “Eterno Retorno” , nos dice:

<<la vida que desaparece de una vez y para siempre, no regresa; es como una sombra, está muerta de ante mano>>.

También hace alusión al postulado de Nietzsche:

“¡pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido!.

Se refiriere a que los instantes de nuestra vida se repetirán una infinidad de veces durante la eternidad.

En la historia, el Eterno Retorno se presenta a través de los sueños de Teresa, los cuales le recuerdan su temor y recato a la desnudez. Como ya sabemos, desde pequeña se angustiaba ante el ambiente de desvergüenza que había en su casa, todo le molestaba, desde que no la dejaran cerrar la puerta del baño cuando se duchaba, hasta que su madre soltara sonoras ventosidades frente a las amigas y mostrara la placa bucal que llevaba. Aquellas imágenes de la mamá la perturbaron durante toda su existencia, haciéndose así susceptible a cualquier actitud semejante.

Otro ejemplo, que también se refiere a Teresa, es la lucha que debía dar para hacerse lugar entre la poligamia de Tomás. Aunque escapó de Praga y Zurich, en busca de tranquilidad, no pudo cambiar la situación, tuvo que convivir con la tormentosa deslealtad de su esposo.

También vimos que el Eterno Retorno se manifestó a Tomás a través de su profesión, recordemos que primero trabajó en medicina, luego limpió centros comerciales y casas particulares, y finalmente terminó siendo conductor de camiones. La salud se le volvió a presentar cuando debió inyectar a Karenin (con eutanasia) para que muriera tranquila.

En este caso él se enfrentó y superó el retorno, cosa que le costó de sobremanera a Teresa.

El Eterno Retorno significaba para Tomás adquirir un grado más de madurez.

En el libro también se dice que el Eterno Retorno es la carga mas pesada, convirtiéndose nuestras vidas sólo en levedad.

La próxima idea se refiere a la Levedad y al Peso.

Al comienzo Parménides afirmaba que la Levedad era positiva y el Peso negativo. Igual que Nietzsche, que decía que peso es terrible y la levedad maravillosa.

Gracias a lo leído podemos negar ambas tesis, ya que la carga pesada nos destroza y aplasta, pero a la vez es la imagen más intensa de la plenitud de la vida. Cuanto más pesada es la carga nuestra vida será más real y verdadera.

Y la levedad hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire a tal punto de volverse insignificante; esto ocurre porque el peso y la levedad no son una contradicción.

El peso por sí no tiene cualidad de peso, dentro de él existe levedad; al igual la levedad no carece de peso; son estados complementarios, que se pueden transformar uno en otro.

Ambos conceptos tienen un carácter progresivo, encontramos a uno que nos lleva indiscutidamente al otro, y así se puede seguir sin saber como desarmar la madeja de dudas.

En el texto encontramos múltiples ejemplos de la levedad, pero que al transcurrir la historia toman un doble valor:

Vimos el terco miedo de Tomás a tomar decisiones, se amparaba en su tesis del borrador, me explico, él pensaba que la vida acontecía una sola vez y no podría compararla con vidas anteriores ni tampoco arreglar la decisión mal tomada; el hombre vive todo a la primera, ósea que nuestra vida es un boceto que no antecede a ninguna obra de arte.

De ahí vienen las largas y repetitivas reflexiones con respecto a los giros que tomaría su vida.

La mayoría de las veces Tomás se dejó llevar por las circunstancias y por el tiempo, por ejemplo, dudaba si invitar a Teresa a vivir junto él, pero fue tan largo su cuestionamiento, que antes de que se diera cuenta ella ya estaba con sus maletas frente a su puerta.

La única decisión, a mi parecer, importante que él tomó fue el ir en busca de Teresa a Praga; pero recordemos que toda la seguridad que tenía en su viaje de desde Zurich a Checoslovaquia, repentinamente se esfumó, encerrándose en la desesperación.

Dentro de estos ligeros sucesos, podemos ver el gran peso de la resolución que cae sobre los débiles hombros del médico; transportándolo nuevamente a la levedad.

En la huida, Teresa encontraba rápida y fácil solución a sus problemas, así lo vimos cuando se fue del lado de su madre; dejó el pequeño pueblo y la cantina, y se fue a vivir al lado de Tomás. Arrancaba de las muecas de la mamá, de los baños abiertos y de los borrachos que se le insinuaban en la taberna.

Como ya mencioné también escapó de Praga; la relación que mantenía con Tomás era insostenible, no aguantaba a sus amantes, por eso lo convenció para que emigraran. Ya en Suiza la situación no varió, su esposo seguía teniendo amantes, por lo que ella decide nuevamente huir y vuelve a Checoslovaquia.

Una vez ya establecidos en Praga, Teresa vuelve a tener los mismos problemas con su cónyuge.

Escapa junto a Tomás (por última vez), pero en esta ocasión al campo, donde prácticamente no habían habitantes, asegurándose así la monogamia de su pareja.

La huida en sí representaba una insignificante libertad, que reconocía el peso de las situaciones pasadas; pero que al mismo tiempo, la vida junto a la desnudez de su madre y la poligamia de tomas se volvía leve y su personalidad se aplastaba contra la tierra.

Franz siente una enorme atracción hacia el vacío de una antigua catedral gótica, para él, el vacío representa la felicidad y la comodidad de tener fuera de su existencia todo lo que le disgustaba, era andar por la vida sin ataduras ni preocupaciones; ese mundo irreal que lo llevaba a la fraternidad, a la justicia y a la igualdad, sólo lo compartía con Sabina.

Esta Gran Marcha era un camino leve que defendía sus íntimos deseos políticos, pero que al mismo tiempo le pedía soportar el Kitsch que cobijaba.

Para la artista la Levedad se enfoca principalmente en sus traiciones; a su lado tuvo a muchos hombres que en realidad la amaban y respetaban, por ejemplo Franz, pero para ella era aún más importante su independencia.

La compañía constante de un hombre era sinónimo de sometimiento, un estilo de vida que ella no estaba dispuesta a experimentar; porque sabía del enorme peso que caería sobre su tenue ser.

El Peso, también fue vivido por los personajes...

Para Tomás fue sofocante su sentimiento de compasión, no podía mantenerse sereno ante el sufrimiento de Teresa, vivía con ella el dolor que sentía al enterarse de la existencia de Sabina y de sus otras amantes; incluso no era capaz de enojarse con ella sino que la quería aún más. La compasión enceguecía sus ojos, no veía con claridad su mundo sexual, llegando a recurrir al alcohol para poder atenuar, en algún grado, su padecimiento.

En un momento de la historia, el vértigo se adueña de Teresa; como ya sabíamos su objetivo era llegar “más alto”, pero cuando llegó a determinada altura, la invadió un poderoso deseo de caer en la profundidad que se abría a sus pies.

La profundidad (el “abajo”) que la atraía, era el volver a casa de su madre, sentarse junto a ella y sus amigas y soltar ventosidades, y andar por la casa semidesnuda sin cerrar la ventanas.

Aquella sensación era poderosa, llegando a desplomarse constantemente en la calle y hasta se les caían las cosas de las manos. Teresa necesitaba caer...

En la vida de Sabina el peso tomó la forma del Kitsch, era el ideal estético que aborrecía con todas sus fuerzas; el Kitsch eliminaba de su punto de vista todo lo que era esencialmente inaceptable para la humanidad, a su parecer se limitaba a lo perfecto, lo celestial.

Se dio cuenta que el kitsch caía sobre sus hombros cuando se emocionaba al ver el estereotipo de familia o una casa iluminada con personas adentro.

Bueno, para Franz fue distinto, el peso no era una situación sino una persona, Sabina.

Cuando ella lo dejó su imagen se transformó en un ángel, que se posaba sobre él, ahogándolo en la insatisfacción. Pero ese peso, representaba la levedad de su ser.

Volviendo así al juego del péndulo que conocimos en un principio (uno nos lleva al otro).

Y como idea final podría plantear la Casualidad.

Tomás pensaba en que Teresa era la personificación de la casualidad absoluta; ya que si su jefe (cuando trabajaba en el hospital) no hubiera tenido ciática, a él no lo hubieran destinado a visitar a un paciente en aquel alejado pueblo; justo fue a parar al hotel donde atendía Teresa; casualmente le sobro tiempo para visitar la cantina del establecimiento; justo estaba ella de servicio y atendió su mesa.

Todas aquellas coincidencias lo hacían reflexionar, respecto a lo diferente que sería su vida si esas eventualidades no se hubieran presentado; se dio cuenta de lo casual de su amor, de lo leve de su amor.

También vimos una escena del libro donde encontramos variadas coincidencias:

Recordemos cuando Teresa fue al estudio de Sabina en Praga; la artista se desnuda ante ella y le plantea su visión frente a la desnudez: “No hay nada de particular en los cuerpos desnudos. Son normales. Todo lo que es normal es bello.”

Una vez que Teresa la escucha casualmente se traslada a su vida pasada, la vida que tenía junto a su madre, esa mujer que pensaba igual que la amante de su esposo.

Luego fue el turno de ella, Sabina le ordenó que se desvistiera con las mismas palabras que Tomás lo hacía con ambas.

Teresa nunca había estado desnuda frente a otra mujer, pero casualmente esta vez estaba sin complejos frente a la artista; frente al rostro de la poligamia de su pareja, el peso de su ser.