La industrialización española en el siglo XIX. Principales características

Historia de España. Desarrollo industrial. Proceso industrializador

  • Enviado por: Jorge Velasco
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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TEMA 8 LA INDUSTRIALIZACION ESPAÑOLA EN EL S.XIX.

PRINCIPALES CARACTERISTICAS.

Introducción

La Revolución industrial es un proceso surgido en Inglaterra en la segunda mitad del s. XVIII y que a lo largo del s. XIX se va extendiendo paulatinamente a otros lugares de Europa y de fuera de Europa.

El proceso llega a España de manera mas tardía y además es geográficamente de localización muy puntual, es decir, se produce el fenómeno en muy pocas regiones de la Península. Esta timidez en el desarrollo obedece a diferentes factores que van a determinar el que nuestro país se aleje de su área y su entorno y se quede como un país atrasado y periférico.

A DESARROLLO INDUSTRIAL COMPROMETIDO

El tímido y tardío desarrollo industrial de nuestro país en el s. XIX se explica por la presencia de una serie de factores y causas negativas que entorpecen y dificultan el proceso, analizar cual de estos factores es el mas negativo es polémico, pero de todos ellos, muchos historiadores consideran el siguiente como el mas importante:

La falta de una mentalidad capitalista, es un factor de ideas. En España la manera de pensar dominante por parte de los estamentos dirigentes y sectores populares tiene que ver mucho con una idea de no aceptar el riesgo con una idea de que lo mejor es vivir de las rentas. La nobleza tiene una mentalidad rentista, su objetivo es que las rentas de sus tierras, sus bienes, sus privilegios, le permitan tener una vida desahogada, y no ve en esos medios de producción instrumentos para obtener beneficios y promocionar riqueza. Además eso de dedicarse a los negocios es contrario al honor del apellido. La Iglesia Española también participa de estas mismas ideas, y su doctrina es contraria a practicas económicas que están en la base de la revolución industrial. Estos ideales se extienden a las clases populares porque se copia las clases altas. La figura del castellano viejo, de la pureza de sangre esta relacionada con el dejar claro las diferencias entre un cristiano viejo, castellano de pura sangre de un judío o musulmán. Porque a los judíos se les reconoce con la banca y el mercadeo.

Así en España en el siglo XIX hay pocas personas con mentalidad capitalista, que persigue el máximo beneficio y acepta el riesgo y si no hay personas o son muy pocas con esa mentalidad no se podrá industrializar el país.

La no existencia de un mercado nacional. La industria necesita de un mercado al que vender sus productos, el mercado y la capacidad de compra de esas personas depende del numero, de su poder adquisitivo y de la existencia de las infraestructuras necesarias para que ese producto llegue al mercado.

En el siglo XIX la población española presenta un crecimiento mantenido y continuado. Arranca el siglo con 10 millones de habitantes y acaba con 20 millones de habitantes; esto permite incluso migraciones a colonias americanas. Es una población numéricamente importante, unos 15 millones de consumidores potenciales, pero mas que el numero, importa sus poder adquisitivo y en este aspecto la situación es desoladora. El campo, donde se sitúa la mayoría de la población, se sitúa en una economía de subsistencia, son jornaleros que apenas ganan para autoalimentarse, incluso tienen que fabricar su propia ropa. En la ciudad la situación es algo mejor pero tampoco optimo. La mayoría de los sectores urbanos están en parecida situación al campesinado. En este factor la no-capacidad para consumir es un factor muy negativo. Las infraestructuras tanto en transportes como en comunicaciones en nuestro país en el siglo XIX son muy diferentes. La red de carreteras es inexistente o muy anticuado y el desarrollo del ferrocarril es tardío y deja sin comunicación muchos lugares del territorio. En este aspecto las mercancías tienen dificultad para llegar al norte o al revés. Más que un mercado nacional integrado se puede hablar de mercados locales y en todo caso regionales pero no nacionales. La diferencia de las infraestructuras en transporte y comunicaciones dificultan igualmente el desarrollo industrial.

La inexistencia de una revolución agrícola. Las transformaciones de la agricultura española del siglo XIX tienen que ver con las desamortizaciones y con el proceso desamortizador por eso nuestra agricultura desempeña un escaso papel en el proceso de industrialización. Según un modelo ya clásico, el sector agrario debe cumplir un triple papel para posibilitar el desarrollo industrial que es:

1.- El desarrollo industrial Ofertar alimentos y materias primas suficientes para abastecer a una población en aumento y paulatinamente concentrada en las ciudades y áreas industriales.

2.- Suministrar capitales y mano de obra barata para emplear en la industria. Esto requiere una modernización de la agricultura.

3.- Proporcionar a la industria un amplio mercado interno generando entre la población agraria capacidad de compra de productos manufacturados por la industria.

Esto no pudo ser cumplido por al agricultura española en el XIX como sí que se cumplió en la agricultura inglesa. La razón es que la agricultura española en el XIX se no se modernizó, no hubo una revolución agrícola.

La falta de estímulos para la inversión. La burguesía y los sectores con dinero en nuestro en nuestro país prefieren invertir sus escedentes de capital en actividades especulativas de rendimiento o de obtención de beneficios a más corto plazo que inversiones industriales. El capital español pero también el que procede del exterior se orienta sobre todo a la adquisición de bienes desamortizados o bien hacia sectores que generen rápidos beneficios como son la construcción del ferrocarril, la explotación minera, al adquisición de deuda pública y en segundo lugar a actividades industriales. Prima por lo tanto la inversión especulativa que siendo más importante para el inversor privado no lo es para el conjunto de la sociedad.

Otros factores. La carencia de una legislación adecuada. Hay que esperar a muy avanzado el siglo XIX para que el gobierno desarrolle unas leyes que favorezcan la inversión industrial. La ley de sociedades anónimas se produce ya en la segunda mitad del siglo XIX y hasta la publicación de esta ley el inversor respondía con todo el capital de un fracaso inversor. Esto retraía a la burguesía o a las personas con capital de invertir para hacerlo. La estructura financiera del país en el XIX no es los suficiente sólida como para posibilitar un desarrollo industrial interno. El banco de España queda organizado en el 1856 (fecha tardía). La banca privada no adquiere solidez hasta finales del XIX y principios del XX. Las dos entidades bancarias más importantes del siglo XIX son los bancos de Barcelona y el de Cádiz. La bolsa si que tiene un origen más antiguo; la de Madrid es de época de Fernando VII (1831), la de Barcelona nace a mediados de siglo aunque se relaciona con las actividades ferroviarias más que con las actividades industriales. Otros factores como la implantación definitiva del sistema métrico decimal o la unificación monetaria del país retrasa y dificulta el proceso de industrialización. Todos estos obstáculos explican con suficiencia nuestro tardío tímido y localizado proceso industrializador.

La industrialización en el reinado de Isabel II.

El proceso industrial del país puede darse por iniciado en el reinado de Isabel II

Los dos sectores industriales que inician su despegue son los que están unidos a la 1ª revolución industrial (sector textil y siderúrgico).

El sector textil despega en Cataluña entorno a la ciudad de Barcelona. El capital para su desarrollo surge del comercio con las colonias y estas son por otra parte las colonias y los países recién independizados su mercado exterior tradicional. Aunque desde el origen la industria textil Catalana se caracterizó por su deficiente mecanización es aquí donde se introducen máquinas modernas importadas de Inglaterra. La máquina de vapor y los telares mecánicos también conocidos como “Selfatinas” por una traducción peculiar de la palabra Self Acting. A mediados de siglo de los dieciséis mil caballos de vapor relacionados con la industria más de la mitad estaban en Cataluña (casi diez mil). Por otra parte las empresas textiles catalanas son pequeñas de tipo familiar lo que supone incapacidad, no les permite competir con mercados exteriores. La pervivencia del sector de los textiles catalanes depende de el pobre pero protegido mercado interior español, en este sentido la burguesía catalana necesita que el gobierno del país implante una política proteccionista. De la actividad textil catalana la que tiene una mayor proyección desde el principio relacionada con el textil del algodón que tendrá que soportar una gran crisis en la década de los 60 debido a la guerra civil americana. El sector lanero tendrá un recibimiento mucho menos espectacular aunque la autorización de importaciones de lana inglesa o australiana de mayor calidad dará un impulso a este sector.

El sector siderúrgico tiene una historia más compleja. Su puesta en marcha requiere de inversiones mas grandes lo que dificulta el proceso pero también depende de la proximidad de las materias primas (hierro) y fuentes energéticas (carbón) que emplea. Nuestro país tenía abundantes recursos de material de hierro, no así de carbón sobre todo con la calidad necesaria para el proceso. El primer alto horno construido en nuestro país nace en la primera mitad del siglo y en la provincia de Málaga como consecuencia de la iniciativa del capitalista andaluz J. M. Herebia que pone el dinero y la idea. En su tiempo fue uno de los más modernos de Europa pero nacía condicionado ya que si el mineral de hierro está más o menos próximo, el carbón había que importarlo de Inglaterra u otros lugares. El hecho concreto es que esta primera experiencia fracasa. A su fracaso contribuye también el no-proteccionismo en este sector del gobierno. La segunda experiencia va a tener su lugar de desarrollo en la provincia de Asturias en torno a Nieve Aguilés y la Cervera. El foco asturiano va a contar con la ventaja de la proximidad del carbón aunque el mineral de hierro será preciso importarlo a través del puerto de Gijón. El mineral procederá normalmente de las zonas minerales Vascas y más tarde de León. Con dificultad el sector siderúrgico asturiano logrará pervivir y consolidarse. La siderurgia Vasca surgirá más tarde en al época de la restauración y en otras condiciones mucho más favorables.

El proceso industrializador durante la Restauración.

La industria de la restauración es consolidación de una industria moderna en nuestro país, aunque con esta característica de muy localizado.

En la ciudad el panorama es algo mejor, pero no óptimo, la mayoría de sectores urbanos están también en mala situación. Este factor de no capacidad para consumir es también muy negativo.

El sistema político de la Restauración responde a los intereses de los grupos poseedores en una coyuntura propicia para el afianzamiento del capitalismo español. Fracasada la experiencia política anterior, el nuevo sistema va a infundir gran confianza al capitalismo extranjero, cuyas inversiones aumentan de manera considerable.

La producción industrial y general del país experimenta un aumento considerable, se desarrolla la explotación minera. Nace en el País Vasco un poderoso sector siderúrgico y la industria textil catalana atraviesa su mejor época superada la crisis de los 60.

Consolidación Minera

La consolidación minera atraviesa su momento de mayor auge, las bases o fundamentos de esa expansión de la minería están en la ley de 1868 sobre la puesta en valor de los recursos mineros del país.

Esta ley permitía al Estado, previa subasta publica, conceder la perpetua explotación de las zonas mineras. Fueron capitales extranjeras las que adquirieron los derechos de explotación de nuestros recursos mineros.

En Andalucía y Murcia nacen importantes compañías mineras que explotan el plomo, cobre, mercurio y el hierro de la zona.

También en el norte se explota el hierro y el zinc. El mineral en su mayor parte es exportado a los países europeos mas desarrollados, así nuestros recursos no posibilitaran una poderosa metalurgia y si potenciara la de países europeos. España se convierte en exportador de materias primas minerales para la industria europea, aunque la explotación minera genero trabajo y permitió una cierta acumulación capitalista, que en algunas regiones del país permitió impulsar nuestra industria.

Consolidación de la siderurgia

El origen de la siderurgia vasca esta en relación con la explotación de las minas de hierro de Vizcaya y Santander, por parte de compañías inglesas, que a su vez crearon en la ria de Bilbao los primeros altos hornos de la zona. En 1871 la empresa inglesa The Cantabrian Iron Cia. creó en Sestao el primer alto horno (San Francisco), el éxito indujo a otros grupos capitalistas a la creación de nuevas empresas, así surgen la Vizcaya, la Iberia, los Altos Hornos, que terminaron fusionándose en 1902 con el nombre de Altos Hornos de Vizcaya S.A.

El sector siderúrgico vasco aparece ligado a inversiones financieras y bancarias, generalmente el nacimiento de Bancos como el Bilbao Vizcaya. Por otra parte, el sector siderúrgico vasco va a contar con el proteccionismo descarado de el gobierno de la restauración.

La nueva expansión del ferrocarril a diferencia del periodo anterior, se hará con productos elaborados en la Ria de Bilbao. El proteccionismo del gobierno español que reservo el producto nacional al sector siderúrgico vasco. Por otra parte, el gobierno de la restauración, legisló a favor de dotar al país de una flota, tanto mercante como de guerra, moderna, de barcos de acero, lo que favoreció la aparición en la Ria de Bilbao de Eskaluna, de empresas de construcción.

La 1ª guerra en la que España no se ve involucrada, supondrá para la industria vasca su época dorada.

Consolidación del Sector textil Catalán

También se consolida durante la Restauración, superada la denominada crisis del Hambre del Algodón. La producción textil catalana aumentara. En 1870 las importaciones de algodón no llegaban a los 100 millones de toneladas; y en 1900 superan los 400 millones de toneladas, este algodón, en un 90% llega al puerto de Barcelona y transforma en la industria textil catalana.

La consolidación del sector textil catalán esta en relación directa con el proteccionismo del mercado interior español. Es la política proteccionista la que permitió consolidar y arraigar en estas regiones una actividad industrial de tipo moderno, en la que todo el país y no solo estas regiones tuvieran que ver con ese tema.

Transportes y comunicaciones

La revolución industrial inglesa se vio favorecida por las características físicas del país que favorecen las comunicaciones, su rapidez y bajo precio. Inglaterra es una isla llana, con ríos navegables y la población concentrada en la costa. El mar era el transporte mas rápido y barato. Pero en esta época aparecieron los ferrocarriles y carreteras.

España es muy diferente orogenicamente, es un país montañoso y con un desarrollo interior importante donde las comunicaciones son difíciles.

La industrialización requería de comunicaciones moderna y de una considerable densidad, para crear un mercado nacional único y para el transporte de viajeros. La velocidad de las comunicaciones españoles es muy distinta. En el s XIX son muy deficientes, tanto por carretera como por ferrocarril.

La construcción de carreteras y caminos con sentido moderno se inicia tras la Guerra Carlista (1840). El impulso mas importante se produce a partir de 1851 con la Ley General de Carreteras, en la que se establece un modelo que en líneas generales es el que se ha mantenido hasta nuestros días. La red se clasifica en carreteras nacionales, de titularidad estatal; carreteras provinciales, que dependen de la diputación y carreteras locales, que dependen de los ayuntamientos.

Sin embargo el dinero invertido fue escaso y la calidad fue deficiente.

Paralelo a este plan fue el de crear un sistema de transporte, así surge el final de los 30 la Real Compañía de Diligencias.

Los primeros ferrocarriles funcionaron en Inglaterra a principios del s XIX

En nuestro país hay que espera a mediados de siglo para que comenzaran a funcionar los primero trenes; la línea Barcelona-Mataro es la primera y funciona desde 1848, unos meses mas tarde funcionara el Madrid-Aranjuez, desde los orígenes, el Estado, ante su deficiente situación haciendistica, renuncio a implicarse directamente en la construcción de las vías férreas, favoreciendo las actividades de compañías privadas.

La Ley General de Ferrocarriles (1855) adopta las medidas necesarias que favorecen la inversión en ferrocarril. Buena parte del capital procede del exterior, principalmente de grupos europeos con intereses siderúrgicos, que ven en la construcción del ferrocarril español un interesante mercado para la siderurgia.

El proceso es lento, en 1868, aun no se habían construido y abierto al publico 5000Km de vías férreas, por otra parte, era una red poco vertebrada y desconexionada. Hay que esperar a la Restauración para que la construcción ferroviaria adquiera nuevo impulso una red mas nacional e integradora en la que Madrid es tomado como punto de arranque y se forme una red de tipo radial y desde aquí arranquen las grandes vías.

Las nuevas construcciones realizadas en el ultimo tercio se hacen con material español, principalmente vasco, lo que facilita una expansión siderúrgica y aunque el capital extranjero sigue estando presente, el español es cada vez mas importante.

En 1900 funcionaban 1500Km de ferrocarril y algunas compañías importantes como Madid-Zaragoza-Alicante (MZA) Barcelona-Zaragoza-Pamplona (BZP) y otras compañías siderúrgicas.

La integración real del mercado nacional, dejaba amplias zonas del país sin comunicar y tampoco era complementado por una red de carreteras ni de canales. A pesar de todo a finales del s XIX España seguía siendo un país mal comunicado.

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