La industrialización del continente europeo

Historia universal. Revolución industrial británica. Inglaterra. Alemania

  • Enviado por: Manuel Carrascosa
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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TEMA 2: LA INDUSTRIALIZACIÓN DEL CONTINENTE EUROPEO.

2.1.-LA SINGULARIDAD DE LA REV. INDUSTRIAL BRITÁNICA: LA INDUSTRIALIZACIÓN DESPUÉS DE LA REV. INDUSTRIAL.

En la segunda mitad del siglo XIX tienen lugar importantes cambios en la economía de la mayor parte de los países europeos. Así como la etapa anterior mostraba en el mapa económico mundial la existencia de una sola nación industrial: GB., en este momento surgen a su lado nuevas potencias económicas que vienen a desplazarla de su monopolio industrial.

Gran Bretaña: -La economía británica alcanzó el cénit de su progreso entre 1850 y 1870, cuando todavía el resto de los países europeos estaban lejos de insertarse en este proceso. La supremcía británica en la industria textil carecía de competidore, al tiempo que progresaba en el uso del hierro y el vapor en los ferrocarriles, así como en el área de la siderurgia y de la maquinaria.

No obstante, a partir de 1870, decrece el empuje británico, sobre todo en ñlas industrias pesadas. El carbón atenúa su ritmo de decrecimiento y el mismo parón parece observarse en la producción de acero.

Las causas del cambio son por una parte de carácter general y por otra por causas específicas de GB.:

-La tendencia general a la baja de los precios caracterizó la economía europes entre 1874 y 1896, tendencia que se acentúa en GB por el descenso de los precios industriales, debido a la disminución de los costes de producción.

-Esta baja de precios coincide con un incremento continúo de los salarios exigidos por el movimiento obrero, ocasionando un descenso de los beneficios de la empresa y de las inversiones.

-Así mismo, el utillaje británico comenzó a envejecer y había que hacer reajustes, mientras que los avances técnicos surgen en Alemania y en EEUU.

Todo ellos provoca la crisis de ajuste sobre la economía inglesa.

Por otra parte, el conservadurismo que comenzaba a impregnar de modo evidente la economía y la sociedad británicas, en el último tercio del siglo XIX se mostró impotente para luchar contra los efectos de la depresión. En vez de mejorar la estructura, prefirieron lanzarse hacia los mercados extraeuropeos subdesarrollados mediante una política de imperialismo.

Sin embargo, a pesar de la expansión colonial, el comercio inglés continuó decreciendo, por lo que a finales del siglo comenzó a manifestarse en la política económica británica una clara tendencia hacia el retorno al proteccionismo, cuyo principal representante fue Chamberlain (medidas conservadoras y proteccionismo), afanoso por constituir entre GB y las colonias un conjunto económico que sería el germen de la futura Commonwealth (bienestar común), lo cierto es que, aunque la economía experimentó una cierta recuperación a partir de 1896, había perdido la hegemonía mundial, al menos en dos sectore: Alemania y EEUU la superaban en la producción de acero e incluso de hulla (carbón).

2.2.-EL CASO FRANCÉS: LA SUPERVIVENCIA DEL CAMPESINADO.

Factores favorables al desarrollo industrial en Francia:

-Liquidación del feudalismo en la revolución de 1789 (noche del 4 de agosto).

-La buena división administrativa que Napoleçon realizó en Francia, junto a la centralización, convirtió el espacio francés en un mercado único protegido por un elevado arancel exterior. Se preocuparon de poner fuertes impuestos en la aduana. Los factores desfavorables: al parecer pesaron más que los anteriores.

-Evolución demográfica lenta: la ausencia de presión demográfica frenó la demanda de productos y la oferta de mano de obra.

-El sistema de pequeña propiedad retuvo a los campesinos en la tierra.

-Insuficiencia de recursos naturales, especialmente de carbón y de mineral de hierro. A finales del siglo XIX, Francia era el único país industrial que tenía que importar carbón para sus necesidades interiores.

-El ahorro estuvo mal dirigido. Según Cameron durante el siglo XIX se invirtió en la agricultura y en la industria algo menos de la mitad del ahorro neto. El ahorro fue empleado para invertir en el extranjero y para prestarlo al Estado, que lo utilizaba para financiar sus déficits presupuestarios.

-El proteccionismo: mediante este sistema, el Estado protegía a Francia de la competencia exterior, pero esta medida tuvo consecuencias positivas y negativas. Las negativas son: los derechos de aduana, impuestos sobre el carbón y sobre otras materias primas aumentaron los costes de producción y, en consecuencia, los precios de los productos eran caros y no podían competir en el mercado mundial.

-Francia sufrió en el s. XIX más sacudidas políticas que la mayoría de los países industrializados: revoluciones de 1789 , 1830, 1848, guerra de Crimea (1854-1856), guerra de 1870 (franco-prusiana).

-Francia carece del mercado marítimo inglés.

-La red de ferrocarriles se formó tardíamente.

Para Clapham, la industria sufrió un grave retraso a causa de la revolución francesa y de las guerras que la siguieron, hay que esperar a 1815 y la paz del congreso de Viena para entrar en una era de paz propicia al desarrollo.

Cameron, sin embargo, hace hincapié en el alcance económico de ciertas transformaciones institucionales heredadas de 1789 y del período napoleónico: las leyes y administración modernizadas, fin de la jerarquía feudal, etc.

2.3. LA TARDÍA INDUSTRIALIZACIÓN ALEMANA: CAUSAS SOCIALES Y POLÍTICAS. EL PAPEL DE LA BANCA EN LA INDUSTRIA.

ALEMANIA:

OBSTÁCULOS AL PROGRESO: En la mayor parte de Alemania, en el siglo XVIII y comienzos del XIX, muchas ciudades mantenían sus características medievales y predominaba aún la industria artesanal dominada por los gremios medievales. La producción se destinaba a la campiña adyacente o a la satisfacción de los notables del lugar.

La fragmentación política (Alemania estaba dividida gracias a Napoleón en 39 Estados independientes) unida a la falta de medios de transporte, limitaba mucho el tamaño del mercado, esto era un iconveniente muy grave para la industrialización. Alemania estaba fatal.

Añadamos: carencia de capitales, falta de poder adquisitivo de los campesinos, etc.

EL DESPEGUE ECONÓMICO: Prusia puso en marcha con otros estados alemanes una unión aduanera: el Zollverein (1834), ya que la creación de un mercado único era una condición previa indispensable para el arranque del crecimiento industrial. Alemania rompe los demás esquemas y realiza la mediounificación, económica antes que la política, en los Estados del Norte.

A nivel económico el Zollverein fue fundamental: amplió los límites del mercado e hizo posible la libre circulación de mercancías.

Pero la unión aduanera puso de manifiesto un grave problema: la carencia de medios de transporte modernos, de ferrocarriles. En los años 40 los terratenientes se dieron cuenta de que la nmueva forma de transporte podía ampliar el mercado para sus productos y los militares comprendieron la importancia estratégica del ferrocarril. Llevan la batuta los llamados Junkers, terratenientes, militares y nobles, que son conservadores. Alemania se puso a la cabeza de los países del continente. También se desarrolló la construcción naval, cosa que alertó a los británicos.

Las transformaciones demográficas fueron también profundas. La dependencia respecto al exterior en cuanto a maquinaria, cuadros técnicos y capitales fue desapareciendo progresívamente, en especial cuando se formó una banca alemana especializada en el préstamo a la industria.

En la hilatura del algodón, en las minas y en la siderurgia la concentración industrial estaba alcanzando un altísimo grado tanto en le plano geográfico (Alta Silesia, Westfalia, Renania, etc.) como en la formación de grandes sociedades.

De todas maneras esta rápida industrialización, muy concentrada geográficamente y técnicamente, dejó, como en le caso francés amplios espacios preindustriales.

2.4. LA DÉBIL INDUSTRIALIZACIÓN DE LOS PAÍSES MERIDIONALES Y ORIENTALES: CAUSAS Y CONSECUENCIAS.

ESPAÑA:

En España la revolución industrial, como ha señalado el profesor Nadal, fue un fracaso. Su crecimiento demográfico era bajo con respecto a los demás países europeos y caracterizados por índices muy elevados de natalidad y mortalidad.

En agricultura, la desaparición del régimen señorial y las desamortizaciones solo beneficiaron a una minoría que al comprar tierra no le quedaba dinero para invertir en la industria, perpetuando el latifundismo medieval; (hoy en día esto sigue en estudio, no se sabe si sucedió en todas partes) por tanto, no hubo reforma agraria y la inversión de capital en la compra de tierras repercutió negativamente en el desarrollo industrial del país.

El crecimiento industrial español fue muy débil hasta 1880, sólo la industria textil catalana consiguió cierto desarrollo y modernización.

La siderurgia sólo apareció de forma insignificante en Marbella, donde fracasó a causa de la carencia de carbón mineral, y en Asturias.

Las principales causas del fracaso de la revolución industrial fueron:

-La preferencia de los captitalistas españoles por la inversión en bienes "seguros" (tierras desamortizadas, títulos de la deuda pública o especulativos: ferrocarriles, que fracasaron al no haber productos industriales).

-Debilidad del mercado interior, compuesto por una gran masa de campesinos miserables que no constituían un estímulo a la inversión.

-La libertad concedida por el estado español a las empresas extranjeras de importar libremente toda clase de productos relacionados con la construcción de ferrocarriles arruinó cualquier posibilidad de desarrollar una siderurgia vasca.

CONCLUSIÓN:

La revolución industrial no alcanzó a todos los países de Europa. El nivel de vida de buena parte de los países europeos del Sur y del Oeste, de los países balcánicos y danubianos y el de Rusia, Italia, España, Portugal o Grecia no era más alto que el de muchos pueblos asiáticos: con una agricultura arcaíca y rutinaria y su exportación se basaba en los géneros agrícolas y materias primas. Sus redes ferroviarias llevaban 80 años de retraso con respecto a los países avanzados de Europa occidental.

LA INDUSTRIALIZACIÓN EN RUSIA:

En la Rusia zarista de mediados de siglo la revolución industrial es un mero proyecto. El balance industrial queda reducido a las forjas metalúrgicas de los Urales, con una producción consumida casi enteramente por el ejército y un sector textil en el que casi no aparece el algodón de características artesanales.

Los ferrocarriles tienen su punto de arranque en 1857 con la participación francesa. No hay capital para invertir en la industria y la que hay es extranjera, y en su mayoría francesa, tampoco hay burguesía.

En la decada de los 70 se entreven los primeros síntomas de modernización económica. Una decisión clave es la abolición de la servidumbre en 1861 por el zar Alejandro II, pero el régimen de rescate de los derechos feudales a la nobleza lustrará el incremento de los excedentes necesarios para que prosperen los campesinos.

El despegue industrial se pone en marcha en las últimas décadas del siglo XIX.

-Primero el texti linicia su crecimiento, siguiendo el modelo de G.B.

-Luego la siderurgia.

La industrialización rusa es impulsada por el Estado:

-Supliendo la carencia de una casi ausente burguesía.

-Orientando las inversiones.

-Protegiendo el mercado ruso con escasa demanda, de la competencia exterior (proteccionismo).

-Facilitando la introducción de maquinaria extranjera y la financiación exterior del proceso industrial, debido a la escasez de capital nacional.

JAPÓN:

Vivía en atraso al igual que China, no querían para nada a los extranjeros, ni en el comercio.

Frustradas las tentativas británicas (1808) y rusas (1811) para que Japón se abriera al comercio exterior, la presión de las potencias, después de la victoria británica en la guerra china del opio (1842) dio como resultado la apertura de los puertos japoneses en 1854 a la influencia occidental.

La revolución Meiji (modernización) de 1867-68, con la abolición del feudalismo son decisivas: la revolución industrial japonesa se pone en marcha.

También, como en el caso ruso, es evidente el protagonismo del Estado como desencadenante del despegue industrial. Los emprestitos exteriores y, sobre todo, la gran presión fiscal que sufre el campesinado proporcionan el capital estatal.

De ahí el retraso de la agricultura con respecto a la industria.