La Iglesia ante el SIDA (Síndrome De Inmunodeficiencia Adquirida)

Enfermedades contagiosas. VIH (Virus De La Inmunodeficiencia Humana). Epidemia del siglo XX. Prácticas de riesgo. Contagio. Perspectiva religiosa

  • Enviado por: Marina
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 11 páginas
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Introducción.

Desde el principio de la epidemia se estima que 3,8 millones de menores de 15 años de edad se han infectado por el VIH y que 2,7 millones han fallecido. Más del 90% de esos niños han contraído el virus a través de sus madres seropositivas, antes o durante el parto o a través de la lactancia natural. Más de 8 millones de niños han perdido a su madre por causa del SIDA antes de cumplir los 15 años, y muchos de ellos también han perdido a su padre. Se calcula que esta cifra casi se duplicará para este año 2000.

El SIDA se convirtió en la gran epidemia del siglo XX, y la proyección a futuro sobre la expansión de esta enfermedad se transforma en una considerable carga para los sobrecargados sistemas asistenciales de la mayoría de los países afectados.

Muchos factores se encuentran afectados por el impacto del SIDA. Este impacto no se limita con exclusividad a las estadísticas sanitarias. Plantea además, un grave problema económico dado el alto costo que implica la asistencia médica de los pacientes. A su vez, el SIDA tiene una repercusión social, y ha modificado conductas y hábitos.

Las malas condiciones de vida, las dificultades para lograr un acceso fluido a los sistemas de salud y las carencias educativas de gran parte de la población, favorecen el crecimiento incesante de la epidemia.

Desde un punto de vista científico debe reconocerse que se ha avanzado en el conocimiento de los mecanismos de daño inmunológico, sus formas clínicas, su evolución a través del tiempo y la prevención y el tratamiento de muchas infecciones oportunistas que son la habitual causa de muerte de los pacientes

Aquellos países que no implementaron campañas de difusión ante la aparición de los primeros casos de la enfermedad están pagando un precio muy alto en vidas humanas perdidas. Las campañas han puesto especial interés en los aspectos preventivos. Las campañas deben llevar a la población un mensaje claro y directo, que muestre el apoyo incondicional de el Estado, la sociedad y por sobre todo, la Iglesia. El mensaje, tampoco debe dejar dudas acerca de las conductas de riesgo que pueden exponer al VIH, y cuál es la forma de evitarlas.

Para hacer un planteo más claro y prolijo presentaré los análisis de cada uno de los 15 puntos que conforman la encíclica.

El primer punto (titulado “Complejos problemas”) será omitido por razones obvias ya que no es más que una introducción.

2. Profundas repercusiones.

En el siguiente punto se analiza el impacto del síndrome de inmunodeficiencia adquirida en las sociedades de todo el mundo a diferentes niveles:

  • A nivel social: Es el aspecto en el que los enfermos se ven más afectados. Por ejemplo, muchos se sienten perjudicados a la hora de buscar trabajo, pero deben tener presente que la Constitución Nacional plantea, desde un principio, que todo habitante de la República Argentina, más allá de su estado de salud, tiene derecho a la vida, al trabajo, a la privacidad, etc. Eso por un lado. Por otro lado, la Iglesia impone que “el acceso al trabajo y a la profesión debe estar abierto a todos sin discriminación injusta, a hombres y mujeres, sanos y disminuidos, autóctonos e inmigrados. Habida consideración de las circunstancias, la sociedad debe por su parte ayudar a los ciudadanos a procurarse un trabajo y un empleo." También existe la ley 23.798 (de lucha contra el SIDA) que establece que de ninguna manera se puede afectar la dignidad de la persona, marginarla, degradarla o humillarla. Los enfermos también tienen el respaldo de la ley 23.592 (antidiscriminatoria, de la cual se hablará más adelante). El tema de la discriminación es el primer problema al que se deben enfrentar los enfermos de SIDA. Aunque a los ojos de la Iglesia “todos somos iguales” la mayoría de las personas no ven del mismo modo a un enfermo que a una persona sana; y por eso los rechazan y los excluyen de la sociedad. Aunque encuestas realizadas por FUNDAMIND (Fundación Asistencial Materno-Infantil de Ayuda a Niños Carenciados y Discapacitados) revelan que los jóvenes son los que menos prejuicios tienen respecto a la problemática. Para comprobarlo, se les preguntó a dos jóvenes de diferente sexo cómo veían a un enfermo de SIDA. Si era una limitación a la hora de entablar una amistad, si hacían algún tipo de diferencia con respecto al sexo de la persona, etc. Ambos respondieron que ellos verían a esa persona como a alguien con una enfermedad complicada, pero que eso no es razón suficiente para dejar de ser sus amigos, no importa si es hombre o mujer.

  • A nivel económico: Con respecto a esto se puede considerar el siguiente ejemplo. Comparando los siguientes gráficos y sus correspondientes cifras...

La Iglesia ante el {SIDA}

La Iglesia ante el {SIDA}

La Iglesia ante el {SIDA}

Comparando los anteriores gráficos y sus correspondientes cifras se deduce que:

  • Las políticas, tanto de prevención como de atención del HIV/SIDA que se llevarán a cabo en América Latina no serán idénticas a las de África Sub-Sahariana, ya que cuenta con la capacidad económica para enfrentar tal responsabilidad.

  • África tiene 16 veces más enfermos que América Latina, y su economía representa sólo la quinta parte de la latinoamericana.

  • La mejoría de la situación podría depender, no sólo de la concientización de la población o de las decisiones tomadas por sus representantes, sino que también influye la accesibilidad a recursos económicos internos y externos para aplicar las estrategias y obtener resultados positivos.

  • Los expertos advierten que la economía sudafricana podría verse afectada por el SIDA, en menos de una década, a menos que las compañías comiencen a tomar medidas inmediatas para ahorrar dinero, empleos y vidas. Es más, según Reutetl Dean Moore, de la firma de seguros Metropolitan Life, “la viabilidad y competitividad global de Sudáfrica está amenazada y mucha gente perderá sus empleos si no hacemos algo sobre el SIDA ahora”.

    Si al ejemplo se lo cambiara, y se compararía América Latina con Europa, las deducciones anteriores serían casi idénticas.

    • A nivel jurídico: En este caso, aparte de intervenir la iglesia con sus normas, existen muchas otras organizaciones que tratan el tema y aportan soluciones.

    Para comenzar, cada país ha de tener en su Constitución su respectiva ley que puntualice los derechos y obligaciones de los enfermos. La Constitución Argentina cuenta con leyes como la número 23.798 y 23.592.

    Ley nro. 23.798: dentro de esta ley encontraremos a los artículos mas significativos (los artículos 2, 4 y 7). En ellos se hace referencia a las prohibiciones con respecto a afectar la dignidad de la persona, humillarla, marginarla, etc. Se refiere también a los deberes de las autoridades sanitarias y “la obligación de la detección del virus y sus anticuerpos en la sangre” especialmente en los donantes de órganos o sangre.

    Ley nro. 2.359: sobre discriminación, entre otras cosas apunta a las sanciones correspondientes para aquellos que fomenten el odio a persecución contra personas por su raza, religión, nacionalidad, ideas políticas o condición social (abarca el estado de salud)

    Ley nro. 23.798/90: sobre el diagnostico y prevención del HIV/SIDA que se ocupa de:

      • Eliminar las barreras entre las personas infectadas y las que no lo estén

      • Evitar la discriminación

      • La detección obligatoria de la enfermedad de parte de los organismos ocupados de la salud publica

      • Programas educativos

    3. Conciencia de la propia responsabilidad.

    En este punto, la expansión del SIDA se la atribuye a la drogadicción y al abuso de la sexualidad. Esto se debe a que ambos son la forma de transmisión más importante. Pocos serán los casos por transfusión de sangre o transplante de órganos, pero muchos los casos vinculados con la drogadicción y la promiscuidad de las relaciones, sin considerar la transmisión de madre a hijo. Gracias a estas deducciones se han tomado precauciones y la sociedad es impulsada a asumir con plena conciencia sus responsabilidades.

    Algunas personas tienen un concepto erróneo de lo que es el amor. En otras palabras, se abusa de la sexualidad y se da origen a la promiscuidad de las relaciones. Según la Iglesia, la única forma existente para luchar contra esto es inculcarle a la juventud la importancia de una actitud responsable frente al amor y a la sexualidad, además de respetar los principios de las normas morales de conducta.

    La sexualidad se realiza de modo verdaderamente humano solamente cuando es parte integral del amor con el que el hombre y la mujer se comprometen totalmente entre sí

    4. y 5. Doble desafío. Información más educación.

    El tema principal de esta parte de la encíclica es la educación. Elemento indispensable para prevenir que hayan mas personas (especialmente jóvenes) infectadas. El educar es uno de los compromisos que tenemos todos ya que el futuro depende de los jóvenes de hoy, y el “único modo de prevenir el futuro depende es el de prepararlo”.

    Las estadísticas que miden la cantidad de enfermos de SIDA, dividida por rangos de edad, arrojan un resultado bastante deprimente: hay muchos jóvenes que sufren esta

    enfermedad, ya que son mas propensos al consumo de drogas y más de la mitad de las personas que contraen esta infección cada año en el mundo tiene entre 15 y 24 años, edad en que la mayoría de las personas inicia su vida sexual.

    La búsqueda de nuevas sensaciones y experiencias sumado a la inmadurez característica de la adolescencia, exponen especialmente a los jóvenes a la infección por el VIH.

    Los expertos responsabilizan el índice creciente a la constante exposición al sexo en los medios de difusión que envían mensajes confusos a la juventud. Los adolescentes más jóvenes tienen contacto sexual mucho antes que en otras épocas. Esto es peligroso para los adolescentes que aún están en desarrollo y que no están preparados para las consecuencias emocionales de la sexualidad.

    Todos creerían que en esta época la información es abundante y que no debería presentarse inconveniente alguno. Pero no. En la mayoría de las escuelas la educación sexual no va mas allá de conocer los aparatos reproductivos y la gestación en el embarazo. Tal vez se trate el tema de los anticonceptivos, pero de una manera muy superficial. A fin de cuentas los alumnos nunca terminan de despejar sus dudas. Es por esto que se deberían organizar mas programas sobre educación sexual (ver Anexo) en los cuales los adolescentes decidan de qué tema hablar y donde se ofrezca la ayuda de especialistas (médicos, psicólogos, etc)

    Al preguntarle a un estudiante sobre las posibilidades de acceder a la información relacionada con lo que verdaderamente es la educación sexual, el estudiante respondió que es necesario dar un poco mas de información en las escuelas, lo suficiente para prevenir embarazos indeseados, pero no demasiada, porque dice que pasaría lo mismo que con el tema de las drogas: hay tanta información que ya se pasa por alto, y la gente sabe que drogarse está mal, pero lo siguen haciendo. Se podría decir que tal vez pasa eso, pero hay zonas, como por ejemplo las rurales, en donde realmente se ignoran los métodos anticonceptivos, las enfermedades, la forma en la que éstas son transmitidas, etc.

    Los que requieren información no sólo son los que quieren prevenir el contagio del SIDA, sino que los enfermos también la necesitan: el conocimiento que el enfermo deberá tener de temas como antivirales, nutrición, infecciones oportunistas, recuento celular, transcriptaza reversa, inhibidor de la proteasa, terapias alternativas - por nombrar algunos - formará parte de su terapia y de los conocimientos que le permitirán no sólo entender qué le está pasando, sino también le dará la posibilidad de elegir. En efecto, el paciente deberá intervenir activamente, a través de sus conocimientos, en el diseño de una terapéutica en la cual pueda creer.

    Tendrá que saber qué debe comer y qué debe evitar; cómo prevenir y reaccionar ante una enfermedad oportunista. Para eso, también necesita información.

    6. Comprensión y solidaridad.

    Todos tenemos el derecho y la obligación de ayudar. Ayudar de diferentes maneras: buscando respuestas, como los científicos que buscan con devoción una cura para este mal; atendiendo a todos los que necesitan un tratamiento especial, como los médicos que les dedican mucho tiempo a sus pacientes, asistiendo al enfermo, como las fundaciones que entre otras cosas, les brindan apoyo profesional, medicamentos, trabajo, etc.; pero la ayuda más importante es la que brinda la familia. El afecto, la comprensión, la solidaridad de familiares y amigos hacen la diferencia. Un abrazo, un beso, una caricia, todo lleva a que se eleve la autoestima del enfermo y así evitar que éste se deprima o se angustie.

    Es por eso que a continuación, se exponen tres textos que cubren la información básica y el comportamiento correcto y humano que debe tener una persona si tiene la indeseable oportunidad de poseer un conocido con SIDA.

    Los NO de la infección: comportamientos que no contagian el SIDA

    El virus NO se encuentra en los cabellos. Por ello no hay riesgo de infección:

      • Al usar el mismo peine, el mismo shampoo

      • Al usar el mismo gorro de baño

      • Al acariciar la cabeza de un infectado.

    El virus NO se encuentra exteriormente en la piel. Por lo tanto, no hay riesgo de infección:

      • Al dar la mano

      • Al abrazar

      • Al besar

      • Por usar la misma ropa

      • Por sentarse en el mismo inodoro, la misma silla

      • Por usar la misma ducha, jabón, toalla

      • Al palpar, percutir, bañar o cambiar de ropa a un paciente.

    El virus NO se transmite por saliva, si lo hiciese, el estornudo contagiaría y ya estaríamos casi todos infectados. Entonces, no hay riesgo de infección:

      • Al toser

      • Al estornudar

      • Al beber del mismo vaso

      • Al tomar mate de la misma bombilla

      • Al compartir un cáliz en una comunión de pan y vino

      • Por el beso de boca a boca.

    El virus NO es transmitido por insectos. Por eso no hay infección:

      • Por picadura de mosquitos, vinchucas, etc.

    El virus NO afecta animales. Por eso no hay riesgo de infección:

      • Por jugar o poseer animales domésticos

      • Por comer carne mal cocida.

    En resumen, la convivencia con una persona con SIDA es totalmente posible, por lo cual no existe razón alguna para el abandono o el aislamiento, o la apartación de la persona infectada.

    "Terminología correcta para referirse a enfermos del SIDA."

    Sí, personas con SIDA

    No, sidásicos o sidosos

    Pues la enfermedad no destruye la condición de persona y el virus no destruye la identidad.

    Sí, sufrimiento humano

    No, castigo de Dios

    Pues se trata del padecimiento del ser humano y no de una pena que se impone por delitos o faltas a leyes divinas o humanas.

    Sí, enfermedad incurable

    No, enfermedad mortal

    En cuanto es una enfermedad que por hoy no se puede curar, pero en algunos no es necesariamente mortal.

    Sí, diagnostico medico

    No, diagnostico moral

    Pues el reconocimiento se realiza según indicadores objetivos y no según opiniones de conciencia.

    Sí, epidemia

    No, flagelo

    En cuanto esta enfermedad puede afectar a la población en general, y no es azote o instrumento de castigo a grupos particulares.

    Sí, enfermo

    No, víctima

    7. El consuelo de la Iglesia.

    Todo aquel enfermo de SIDA, no tiene por qué sentirse solo, ya que contará con el apoyo de los profesionales, los familiares, y en especial de la Iglesia, sacramento de la salvación, representante de la solidaridad.

    Nunca lo dejaría de lado, nunca faltará una oración por él, nunca lo discriminaría porque, según la Iglesia: “la igualdad entre los hombres se deriva esencialmente de su dignidad personal y de los derechos que dimanan de ella: hay que superar y eliminar, como contraria al plan de Dios, toda forma de discriminación en los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condición social, lengua o religión.” (GS 29,2)

    No tienen por qué encerrarse en sí mismos porque pueden enseñarle al prójimo el valor del esfuerzo que realizan para dar un significado a su padecimiento.

    8. y 9. Primera escuela de vida. Educación

    El hogar es la primera escuela de vida cristiana y 'escuela del más rico humanismo'. Aquí se aprende la paciencia y el gozo del trabajo, el amor fraterno, el perdón generoso, incluso reiterado, y sobre todo el culto divino por medio de la oración y la ofrenda de la propia vida." La familia debe inspirarle confianza al adolescente para lograr un dialogo más fluido. Cuando esto no existe, o simplemente no hay una relación lo suficientemente buena y confiable entre los integrantes de la familia como para hablar del tema, las escuelas, algunas instituciones eclesiales, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, pueden cooperar y brindar la información que no da la familia.

    Entonces, la escuela, que es el segundo ente más importante que se ocupa de la educación, interviene a través de los educadores. Es importante que ellos dicten las clases sobre educación sexual porque representan para el alumno un ejemplo a seguir, alguien

    que inspira seguridad, alguien quien es sensible a los problemas que el alumno pudiera llegar a tener, según la etapa de su vida por la que esté pasando, etc.

    10. Sed de vida y amor.

    Los jóvenes deben ser lo más responsable posible con respecto al amor que haya entre la pareja, para llevar a cabo una vida digna, basada en un estilo de vida sano, libre y responsable. Deben respetar, sobre todas las cosas, todos los principios con los que los padres y la Iglesia los han formado, entendiendo entre todos esos principios el amor al prójimo y la solidaridad. Repudiando la marginación y la violencia de modo que se acerquen a los menos afortunados, brindándoles todo el amor y la comprensión que no han sabido darles otras personas.

    11. Plan global.

    Ahora bien, los gobernantes tienen la obligación de enfrentar todos los aspectos negativos que surgen por la expansión de esta enfermedad y que afecten a la sociedad teniendo en cuenta estrategias que aseguren resultados positivos, como la creación de planes globales de lucha contra el SIDA y la drogadicción en las cuales se realicen campañas de prevención, curación y rehabilitación.

    De todos modos, esta lucha requiere de la participación de los pueblos, ya que la vida y la salud es necesaria para todos los hombres; por ende, ningún cálculo político o economico puede dividir el esfuerzo de los Estados ocupados de combatir el SIDA.

    12. Respeto de la moralidad.

    A los científicos e investigadores han de respetar los principios fundamentales de la moralidad: “deben estar al servicio de la persona humana, de sus derechos inalienables y de su bien verdadero e integral según el plan y la voluntad de Dios”.

    Esto quiere decir, que deben prestar todos sus servicios y conocimientos para el bien común, respetando la voluntad de Dios y la condición de persona del enfermo.

    Aunque estamos ante la ausencia de una vacuna o medicamento eficaz contra este virus, la única esperanza que queda es que, con la ayuda de Dios, la investigación científica y farmacológica avance para lograr alcanzar lo que todos, enfermos y no enfermos, esperan. “Ojalá sepa el hombre de hoy repetir al señor las palabras de Job: `sé que eres todopoderoso: ningún proyecto te es irrealizable'”

    13. Testimonio de amor.

    Hasta que la cura del SIDA llegue a nosotros, se pide a médicos y agentes sanitarios a “traducir su servicio en testimonio de amor pronto a socorrer”. Deben reconocer toda la confianza que el enfermo deposita en ellos, a través de un acercamiento afectivo y espiritual que le haga saber al paciente que no está solo.

    Además han de ayudar a que la sociedad tome conciencia de la importancia de la enfermedad y de las inquietudes de los enfermos.

    14. Heraldos del Evangelio del sufrimiento.

    Todos aquellos sacerdotes, religiosos y religiosas deben basar sus acciones en la fe y la oración de modo que transmitan a todos los enfermos con quienes trabajan, la felicidad y el placer de sentir la cercanía de Jesús y la protección maternal de la Virgen; especialmente a los menos afortunados, resaltando la grandeza y la dignidad de la persona humana y de su destino eterno.

    15. Mensajeros de la esperanza.

    Como se dijo anteriormente, esta lucha requiere la participación de todo el pueblo, ya sea colaborando directamente (ofreciendo ayuda, participando activamente con alguna fundación, atendiendo a algún enfermo, etc.) o indirectamente, a través de la oración, pidiendo a Dios que la visa triunfe sobre la muerte y la alegría sobre el sufrimiento.

    Conclusión.

    Con todo el trabajo de desarrollo concluido, nos damos cuenta que con el tema del SIDA, no sólo se involucran los enfermos, como muchos piensan, sino que en realidad participan familiares, la Iglesia, los amigos, el Estado, las fundaciones, en pocas palabras, toda la sociedad. ¿Y por qué es necesario la participación de todos éstos? Porque todos aportan no sólo posibles soluciones y facilidades, si no que ayudan en la tarea de prevención. Prevención a través de información. Información proveniente de diferentes fuentes, con diferentes bases: la información que brinda la familia, se basa en el afecto; la que brinda la Iglesia, se basa en los principios de su doctrina; la que brindan las escuelas, las fundaciones y los organismos estatales, se basa en la objetividad y en la tecnicidad. Así complementan y llevan a cabo el arduo trabajo de la educación.

    La enfermedad todavía no tiene un tratamiento curativo, y es por esta razón, que la lucha debe centrarse en adecuadas tareas de prevención.

    Entonces se podría decir que en la actualidad la única vacuna es la buena información y que sólo hay algo más peligroso que el SIDA: La Ignorancia.

    Instrucción Donum Vitae, 2

    Jb. 42, 2

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