La hoguera de las vanidades; Tom Wolfe

Literatura universal contemporánea. Periodismo. Década 1980. Vida y obra

  • Enviado por: Krush
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
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TOM WOLFE:

LA HOGUERA DE LAS VANIDADES

BIOGRAFÍA:

Nacido y criado en Richmond, Virginia, su educación estuvo dividida entre los institutos de Washington y Lee (1951) o más tarde la universidad de Yale, donde curso los estudios americanos hasta 1957). En diciembre de 1956 consiguió un empleo como reportero en la Unión de Springfield (Massachussets). Este fue el comienzo de una carrera periodística de diez años, de los cuales la mayoría los paso como reportero de casos generales. Durante seis meses en 1960 sirvió como corresponsal en América Latina del Washington Post, lo que le llevo a ganar el premio de “Periodistas trabajando en el extranjero” que otorgaba la Corporación de Periodistas de Washington, por su cobertura informativa en Cuba.

En 1962 se convirtió en reportero del New York Herald-Tribune y en uno de los dos redactores de plantilla (el otro era Jimmy Breslin) del New York Magazine, que por aquel entonces comenzó siendo un suplemento sabatino del Herald-Tribune. Mientras continuaba su labor como reportero completó su primera novela, una colección de artículos sobre la década de los sesenta escrita para New York y Esquire y que fue publicada en 1965 por las editoriales Farrar, Straus y Giroux. Este libro titulado “The Kandy-Kolores Tangerine-Flake Streamline Baby” fue un bestseller que estableció a Wolfe como figura líder y exponente de una nueva generación de escritores que experimentaban en la literatura no ficticia, creando una nueva tendencia denominada “Nuevo Periodismo”.

Tres años más tarde, en 1968, publicaría otros dos bestsellers el mismo día: “The Pumo House Gang”, compuesto por más articulos referentes a la vida en los sesenta, y “The Electric Kool-Aid Acid Test”, una historia real de la era hippie. En 1970 publica “Radical Chic & Mau-Mauing the Flak Catchers”, un libro altamente controvertido sobre la fricción racial en los Estados Unidos. La primera era un resumen detallado de una fiesta que dio Leonard Bernstein a las Panteras Negras en su duplex de Park Avenue y la segunda retrataba los entresijos del programa gubernamental sobre la pobreza.

Aún más controvertido, fue la publicación en 1975 de la novela que trataba del Arte Americano, “The Painted Word”. Ante el ataque que supuestamente recibían en la novela, el mundo del arte reaccionó de una manera agresiva. En 1976 publicó otra colección de articulos entre los que se incluye su famoso articulo “The Me Decade and Third Great Awakening”.

En 1979 Wolfe completó un libro en el que trabajó por más de seis años, una recopilación de los experimentos efectuados en aviones a propulsión en la era posterior a la segunda guerra mundial y la incipiente carrera espacial, centrándose en el aspecto psicológico de los pilotos. “The Right Stuff” se convirtió en un bestseller y ganó el premio Americano al Libro Realista, el Premio al Texto en Prosa del Instituto Nacional de Arte y Letras Harold Vursell y el Premio al Periodismo de la universidad de Columbia.

Sus últimos trabajos de finales de los años 70 y primeros 80, sin embargo, no alcanzaron la brillantez anterior. Wolfe se había convertido prácticamente en un `has been' (ya se sabe, un famoso de otra época), hasta que en 1986 publicó `La hoguera de las vanidades'. Por primera vez construía una novela escribiéndola como si se tratara de periodismo. El libro se convirtió en un `best seller' con pocos precedentes -la película que rodaron sobre él no le hace justicia y fracasó-. Pero es que, además, `La hoguera de las vanidades' es una novela construida sobre las del siglo XIX -Wolfe considera sus antecedentes a los franceses Balzac o Zola, y al inglés Thackeray, autor de la clásica `La feria de las vanidades', de donde se deriva el título-. Se ocupa de cuestiones del máximo interés en el Nueva York de los años 80 -lo que equivale a decir el mundo occidental entero-, presentando una imagen de la sociedad del momento, y en todos sus estratos, desde los más altos a los más miserables, desde los millonarios a los sin techo.

En 1996 Wolfe publicó otra novela, divida en partes en la revista Rolling Stone, “Ambush at Fort Bragg”. Esta se publicó en España y Francia como un único libro. El tema del mismo estaba directamente relacionado con la novela en la que Tom estaba trabajando y que publicaría dos años más tarde con el título “A Man in Full” (Todo un Hombre). Los protagonistas de la novela son un señor de sesenta años, fundador del estado real de Atlanta, y un joven obrero que trabaja en una unidad de congelados, en una compañía de alimentos en California. La trama se centra en cómo cada uno de ellos, cada cual a su manera, trata de descubrir que es realmente eso de ser “todo un hombre”, algo que consideraban esencial a las puertas de un nuevo siglo y milenio.

El éxito que tuvo con esta novela unido a sus declaraciones que definían su estilo detallado y realista, pero netamente crítico, como el futuro de la novela Americana crearon infinidad de reacciones negativas entre el resto de escritores estadounidenses. Actualmente Tom vive en Nueva York, donde reside con su mujer y sus hijos.

CONTEXTO Y MOVIMIENTO:

LA DECADA DE LOS OCHENTA Y EL NUEVO PERIODISMO

LA DECADA DE LOS OCHENTA:

Cuando Tom Wofe escribió la novela que he seleccionado para hacer este trabajo, Estados Unidos vivía una época de corrupción y crispación social que el autor refleja a la perfección en su novela. Pasando por las diferencias sociales del momento; aún más exageradas que ahora y la incipiente economía del país, tras años de guerra fría, hasta llegar a los diferentes movimientos sociales, como los grupos islamistas, cuyo líder era Malcom X, o las sectas raciales, que se dedicaban a pulular por las metrópolis tratando de ser oídas por los que ostentaban el poder. Todo este panorama, perfectamente plasmado por el autor, lleva a que el número de criminales ascienda y las ciudades, salvo en las zonas más ricas, pero no por ello más pobladas, se vuelvan inhabitables en sus zonas más pobres. En este caso, la ciudad donde se nos presentan los hechos es Nueva York y en su caso son varios los barrios colindantes a la gran manzana. De hecho, este es uno de los aspectos que mejor plasma el autor, teniendo en cuenta que el protagonista del libro es un Broker, un corredor de bolsa, adinerado, que ve como su vida y sus sueños se van truncando y pasa de ser un joven prometedor, con cualidades financieras innatas, a ser un joven frustrado, que tiene al noventa por ciento de la sociedad en contra. Mediante esta comparación, Tom Wolfe, nos muestra los dos polos no ya solo de una misma sociedad sino de un mismo individuo, que pasa del todo a la nada por culpa de una noche en la que, por un momento, pierde ese control absoluto sobre su vida en un simple escarceo amoroso.

NUEVO PERIODISMO:

Desde que Truman Capote escribiera su legendaria “A sangre fría”, que rompía las fronteras entre la ficción y la realidad, entre el reportaje y la novela, un grupo de jóvenes periodistas estadounidenses comenzaron a aplicar en sus trabajos recursos narrativos asimilados tradicionalmente a la literatura de ficción, con la finalidad de otorgar, a los textos periodísticos, una calidad estilística y narrativa que estaban perdiendo, ante el predominio del modelo objetivo del periodismo norteamericano.

Era una novedosa forma de acercarse al rico material que el contexto de los años sesenta, los de la contracultura, les ofrecía. Pero, además, esta nueva tendencia, denominada nuevo periodismo, en las antípodas del periodismo convencional, recuperaba los viejos preceptos del buen periodismo de siempre: investigación, denuncia, compromiso ético, pluralidad de voces y de contenidos.

Numerosos reportajes, con sus revelaciones y denuncias, hicieron temblar al poder. Los periodistas se convirtieron en actores sociales que participaban de los mismos hechos que narraban, involucrándose en las profundidades de los mundos y los personajes que daban vida a sus textos. Era un periodismo arriesgado y comprometido que, gracias a su valor literario, generó numerosas obras que trascendieron como libros que hoy en día aún tienen actualidad. Muchas veces, la historia de cómo fueron concebidas son tan excitantes como las propias historias que cuentan, y la forma en que muchas de ellas cambiaron el curso de los acontecimientos, tan sorprendentes como éstos mismos.

Y así nació un nuevo genero que hizo temblar a los hasta entonces ortodoxos autores literarios, pues como dijera el propio Wolfe: Si un estilo literario nuevo podía nacer del periodismo, resultaba entonces razonable que el periodismo pudiese aspirar a algo más que una simple emulación de esos envejecidos gigantes: los novelistas. Puede que tuviese razón o tal vez no, pero es importante decir que prácticamente diez años después del auge de este movimiento fue cuando Wolfe escribió su mejor novela siguiendo las máximas que el movimiento había aportado.

El maestro del nuevo periodismo creó, asimismo, una serie de procedimientos estilísticos relacionados con la línea narrativa, los diálogos y los detalles ambientales, los cuales se resumen en lo siguiente:

a) Punto de vista en la tercera persona: Wolfe llama así al punto de vista en donde el autor desaparece del texto para dejar hablar sólo al protagonista, de tal forma que se presente al lector cada escena a través de los ojos del personaje particular, para dar la sensación de estar metido en su piel y experimentar lo mismo que él.

b) Construcción escena-por-escena: Reconstruir el escenario y describir las acciones y personajes; contar la historia saltando de una escena a otra y recurrir lo menos posible a la mera narración histórica.

c) Diálogo realista: Reproducir textualmente las palabras del personaje, con sus interjecciones, redundancias, entonaciones y modismos de lenguaje, con el fin de retratar mejor a los personajes

d) Descripción significativa: Detalles simbólicos que puedan existir en el interior de una escena, simbólicos del estatus de vida de las personas, es decir, el esquema completo de comportamiento y bienes a través del cual las personas expresan su posición en el mundo.

e) Caracterización compuesta: Utilizar un personaje ficticio como prototipo de una serie de personajes reales…

f) Nuevo lenguaje periodístico: El lenguaje periodístico desiste de crear una apariencia de orden y seguridad para sumergirse en una percepción personal, emotiva y caótica del mundo.

VALORACIÓN PERSONAL:

En mi opinión son tres los aspectos a destacar en esta magnifica novela, máximo exponente del movimiento antes mencionado y que, en cualquier caso, son a su vez una demostración de las cualidades, tanto literarias como periodísticas, del autor que, aunque haya podido ser cuestionado por su comportamiento irreverente y altivo, no se le pueden discutir unas dotes innatas a la hora de seleccionar el detalle, valoraciones que tanto por su trayectoria como por las calidad de sus textos, considero que se ha ganado a pulso. Dicho esto, pasemos pues a analizar esos tres aspectos que entre otros muchos otros yo he considerado más importantes por su valor literario.

Primero, opino que la manera en la que Tom Wolfe describe la ciudad es incomparable. Esa mezcla sutil que hace entre aspectos reales contados de manera objetiva y valoraciones totalmente personales hacen de esta novela uno de los mejores ejemplos a la hora de decir como se ha de hacer un buen reportaje periodístico. Así pues, Tom, no solo nos describe el contexto cultural, social y temporal en el que transcurre la novela sino que, también, se dedica a sonsacar los detalles más ácidos de cada uno de esos contextos. Además, al ser un narrador totalmente omnisciente, se vale de sus personajes para darnos pinceladas de una ciudad tan plural como Nueva York partiendo de innumerables puntos de vista. Siendo esto así, su afán por enseñarnos todas las caras de la misma realidad me parece encomiable, puesto que, además, lo hace de manera magistral.

Segundo, creo que merece una mención especial la historia en sí y el trabajo de documentación que esta tiene a sus espaldas. No obstante, Tom Wolfe se asemeja en esto a aquellos poetas que entendían el arte como el resultado de un trabajo arduo ya que todos esos detalles, de los que antes os he hablado, son un claro resultado de un duro trabajo de recolecta de información. Sin embargo, su estilo, del que más adelante hablaremos, puede llevarnos a pensar que esas descripciones tan completas son fruto de la imaginación desbocada del autor, pero cualquiera que haya leído algo sobre sus artículos publicados en periódicos, descubrirá que esta manera de pensar y escribir comprometida y crítica es algo habitual en su escritura. La historia, por su parte, nos muestra una trama magníficamente hilvanada donde todo es lo que parece y nada queda oculto a la vista del lector; o, al menos, nada de aquello que el autor ha considerado importante para el lector, pues esa selección previa de que decir y que no decir también se refleja en esta novela. Dicho esto, no hay que olvidar que Wolfe se considera a si mismo heredero de los naturalistas, algo que yo no comparto del todo, pues no creo que Wolfe nos describa una realidad objetiva desde diferentes puntos de vista sino que convierte una realidad totalmente subjetiva en la única realidad que importa contar, pues esa meticulosidad de contar toda la verdad es palpable en todo su texto, aunque haya quién considere que esa no es la única verdad.

Por último, es reseñable el estilo directo y frenético del que hace gala. De hecho, cualquiera creerá que, teniendo en cuenta la corriente literaria en la que le hemos situado, Tom es un escritor aburrido que no hace más que dar descripciones realistas de situaciones o vivencias típicas. Pues, en este caso, es exactamente lo contrario. Si hay algo que se le puede achacar es su excesiva flexibilidad a la hora de escribir, pues recurre muchas veces a usos de la lengua un tanto anormales, pero no por ello, en mi opinión, menos acertados. Así pues, las frases cortas, tajantes, las acciones seguidas, una tras otra, el uso del lenguaje vulgar en los diálogos (tanto entre personajes como en reflexiones propias), etcétera, son solo una pequeña muestra de su indudable talento a la hora de encandilar y enganchar al lector, convirtiendo “La hoguera de las vanidades” en una novela que te atrapa de principio a fin.

CITAS:

Si un conservador es un liberal que ha sido atracado, un liberal es un conservador que ha sido arrestado.

La muerte es el último viaje, el más largo y el mejor.

No hay un espectáculo en la Tierra más atractivo que contemplar a una mujer hermosa cocinando para el hombre que ama.

Hay que hacer un mundo protegido de la hipocresía.

La sanación más segura para la vanidad es la soledad.

Un culto es una religión sin poder político.