La guerra de los mundos; Herbert George Wells

Literatura universal contemporánea del siglo XIX y XX. Narrativa inglesa victoriana fantástica. Argumento. Personajes. Biografía

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  • Idioma: castellano
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NOTA SOBRE EL AUTOR

Herbert George Wells nació el 22 de septiembre de 1866 en un pequeño pueblo del condado de Kent, en Inglaterra. Su padre era un exjugador de críquet y era un aficionado a la lectura. SU madre era una doncella que quería que sus hijos fuesen oficinistas. Una fractura de pierna fue lo que involucró a este autor a su afición por la lectura.

Trabajó en unos empleos que no le aportaban mucho dinero, hasta que uno de trabajos en una escuela nocturna le va a involucrar en su vocación que era la ciencia, en la que estudió a Darwin y sus teorías de la evolución. Trabajó como maestro en una gran escuela lo que le cambiaría la vida.

La primera de sus mujeres fue su prima Isabel con la que se casó; la segunda fue una alumna suya llamada Catherine Ross con la que también tuvo un desgraciado romance. A partir de aquí comenzó a volcarse en la escritura y sus obras fueron:

  • 1895: “La máquina del tiempo”.

  • 1897: “La visita maravillosa”; “La isla del Dr. Moreau”.

  • 1897: “El hombre invisible”.

  • 1898: “La Guerra de los Mundos”.

  • 1900: “Mr. Polly”.

  • 1914: “El amor y Mr. Lewistam”.

  • 1926: “Verónica”.

  • 1934: “Experimento de autobiografía”.

  • 1937: “Historia breve del mundo”. (ensayo).

Murió 13 de Agosto de 1946 en Londres, ciudad en donde había escrito la mayoría de sus narraciones.

ARGUMENTO DETALLADO DE “LA GUERRA DE LOS MUNDOS”

La historia comienzo con una reflexión sobre lo que a finales del s. XIX se creía que era Marte; más o menos como ahora. Un día aparecieron en la superficie de la tierra, unas marcas extrañas que habían sido provocadas por unas bombas de nitrógenos que, según nuestro protagonista venían de Marte. Todas las noches, Ogilvy y nuestro protagonista veían desde sus telescopios como caían estas bombas hasta que un día, salió publicado en todos los periódicos.

Entonces, una de esas noches empezó una estampida de meteoros, pero la gente que no entendía y creían que eran estrellas fugaces. Una de ellas, cayó a tal fuerza sobre la superficie, que es cuando Ogilvy pensó que se trataría de un gran meteorito al cual fue a observar. Vio que se trataba de un cilindro de metal artificial y que, quizá, en su interior hubiese seres que ya estarían muertos. Ogilby, junto con Henderson, que es un periodista de Londres, buscaron ayuda y finalmente, a ese extraño cilindro se le llamó “hombres muertos de Marte”.

Muchos curiosos merodeaban cada día sobre ese extraño cilindro que se encontraba en Horsell. Titulares diarios describían a esta zona como milagrosa. Había muchos problemas por las excavaciones que se estaban haciendo, ya que había mucha gente y eso dificultaba la tarea. Ogilby, junto con Stent, un periodista científico del Royal Astronomer pidieron a Hilto, que era el gobernante de esa zona, que mejorase esa situación.

Al día siguiente, fue Stent junto con nuestro protagonista hacia el cilindro en Horsell y vieron que el cilindro estaba desenroscado. Después de mucha multitud y caídas repentinas, nuestro protagonista ayudó a Ogilvy salir del agujero y juntos vieron salir del cilindro, una cosa enorme con ojos grandes y oscuros; su masa era redonda y tenía un rostro muy peculiar; era un marciano. Al poco rato salió otro y el protagonista cuyo pensando que le harían algo.

Después de huir, le entró la gana de repente de ir otra vez a ver el cilindro como toda la gente que estaba allí. Cuando fue a verlos vio un rayo deslumbrante producido por esos marcianos que mataba y carbonizaba a la gente. El protagonista, al ver esto decidió huir a su casa ya que pensaba que ahí estaría más seguro.

A la maquina siguiente, en una ladera de Woking, mucha gente fue a ver la masacre que habían producido esos marcianos Cuando llegaron vieron una multitud de personas que se habían anticipado a otras, cuando, de repente oyeron y vieron unos rayos que penetraban en una casa. Un policía, que iba a caballo, avisó a toda esa gente de que los extraterrestres se aceraba; todos los allí presentes huyeron, y varias personas murieron aplastadas.

En el camino hacia su casa, nuestro protagonista, se paró en una casa cerca de donde había caído el cilindro. Este les preguntó a los dueños que si sabían algo de los marcianos. La mujer y su marido se rieron y el protagonista se fue ya que esas personas no se lo creían. Llegó a su casa y allí le dijo a su mujer todo lo ocurrido y que tuviese cuidado con esos marcianos. Los dos se fueron tranquilizando mientras cenaban.

Esa noche del viernes, todavía seguía habiendo muchas personas rodeando al cilindro. Nadie de los presentes podía imaginar que el cilindro era un ultimátum. El resto de la gente paseaba tranquilamente por las calles y en las tabernas solo se hablaba de la llegada de estos seres. Mientras un ejército de soldados de distintas zonas hacían una barrera contra este cilindro y vieron caer otro cilindro de las mismas circunstancias.

Al día siguiente, es decir, el sábado, el lechero fue a la casa de nuestro protagonista y ahí le comentó lo sucedido la noche anterior. El protagonista, fue rápido a la zona donde habían caído estos cilindros, pero los soldados que estaban allí no le dejaron pasar. Entonces el protagonista les explicó como eran esos marcianos ara que le dejaran pasar. Tres de estos soldados decidieron que lo mejor sería atacarlos; cada uno expuso sus ideas y nuestro protagonista decidió irse a su casa a comer. Cuando terminó de comer fue a la estación para coger el periódico de por la tarde y vio que los mutantes estaban preparando una lucha.

Cuando el protagonista llegó a su casa, comenzó a oír estrepitosos ruidos como si de cañones se trataran, hasta que una bala alcanzó a la chimenea de la estación. En ese momento es cuando él y su mujer decidieron huir de su casa ya que estaban siendo atacados. Finalmente propusieron ir a Leatherhead que es una aldea en donde viven unos primos suyos. Se fueron en un carruaje que consiguieron y mientras se marchaban, anunciaban a todos los vecinos lo que estaba ocurriendo. Todo al oírles, comenzaron a huir.

Llegaron por la noche a casa de sus primas en donde se quedaron a cenar. Después de cenar, el protagonista decidió regresar a Maybury Hill para coger sus pertenencias de la casa. Cuando iba por el camino de regreso, vio como caía otro meteoro, esta vez tras una ráfaga verde. Le costó mucho atravesar el bosque, ya que cada vez caían más meteoritos, aunque mucho más pequeños que el otro, hasta que por fin, después de mucho sufrimiento y esfuerzo, consiguió llegar hasta su hogar.

Cuando llegó a su casa vio que estaba encharcada, y decidió subirse a la parte de arriba que estaba su estudio. Había una ventana que estaba abierta y desde allí consiguió ver “figuras” humanas, que las confundía como si fuesen máquinas. Cuando estaba a punto de dormirse en esa ventana, puedo ver que un hombre intentaba esconderse, por lo que nuestro protagonista le ayudó. Cuando este hombre ya estaba dentro de la casa le contó al protagonista cómo eran esas máquinas y qué habían hecho hasta ese momento. Este hombre era un conductor de la artillería. Mientras se lo contaba estuvieron comiendo y cuando terminaron subieron hacia el estudio para dormir y el protagonista se acercó a la ventana y vio que el valle se había convertido en “un valle de cenizas”.